Germán Dehesa
La lotería semanal
¡LAAA SILLAAA!: Dolores Padierna está apoltronada en la silla que supuestamente le corresponde a Manlio Fabio Beltrones. Los perredistas fracción Bejarano se han vuelto a embarcar en su selvático ceremonial apache.
Lo peor de todo es que Sergio Sarmiento tiene razón: la modificación al artículo 122, tal como se ha conducido hasta ahora, es una salvajada con más carga política que la proclamada intención de darnos buen gobierno. El DF, es obvio, tiene que enfrentar el problema de los costos educativos. Como a toda otra entidad federativa, al DF le toca asumir esta responsabilidad. De nuevo el asunto es de maneras. Todo esto tendría que haber sido hablado y negociado exhaustivamente; se tendrían que haber establecido modalidades y plazos. De hecho, todavía es tiempo de resolver así las cosas; pero nos empecinamos en jugar el peligroso juego de los hechos consumados y de la reacción atropellada, violenta e ilegal. Con tal de llegar a la silla del 2006, todo parece valer: PRI y PAN se descuentan al PRD y éste renuncia a una negociación que tendría todo el aval de la sociedad, con tal de darse el discutible lujo de devolver descontón por descontón. Pregunta: ¿por qué ahora que es tan obvio que el PRD tiene la razón, renuncia a ella y opta por la selva? En el fondo de todo esto hay algo perverso y antipatriótico. El juego del PAN y del PRI está claro; lo que resulta incomprensible es el juego del PRD. Siempre habrá que temer a los enemigos de fuera; pero los que son letales son los enemigos de dentro. Bejarano cabalga de nuevo, Andrés Manuel, frente a esta sublevación comanche, ya no sabe si apoya o si no apoya, si lo están ayudando o lo van a hundir con tanto "apoyo". Nuestros políticos estúpidamente se quitan la silla unos a otros y la sociedad, nomás mirando.
¡LAAA LUUUNAAA!: Dice Luis Eduardo Aute que una dádiva hermosa que podría hacernos la vida consistiría en encontrarnos no con un girasol, sino con un giraluna. Bueno, pues ahí tienen que a mí la vida me obsequió un giraluna (digamos, una giraluna porque es hembrita) que ¡por fin! ya culminó felizmente el parto de un disco. Diría el Piporro: ta'paaadre. La presentación en sociedad fue en el espacio cultural de CU y, como ya les había contado, a mí me tocó asistir en estricta calidad de espectador. Y ahí, al amparo de la fresca noche universitaria, en la sala Miguel Covarrubias, estábamos el Bucles y su padre, el Cerobucles, locos de contento aplaudiendo, disfrutando, beneficiándonos de la aromática y sigilosa danza de nuestra Giraluna. Como bien pudieron comprobar los muy gentiles asistentes, Carlos Díaz Caíto, giraluna macho, coautor de este milagro, se hizo presente de todas las maneras.
¡EEEL DALAIII LAMAAA!: Pobre cuate. Le asestamos una semanita azteca de pleno y tropical despelote. Yo no sé si los mexicanos estamos capacitados para entender el pensamiento tibetano; pero por la cara del resistente Dalai, podemos inferir que de nosotros los tibetanos no entienden ni madre. Lo que a todos nos salvó es que el Dalai es un ser enormemente alivianado, bienhumorado y con una extraordinaria capacidad para darle a todos el avión. Iba con López Dóriga y éste le preguntaba por algo ocurrido en 1958 y el gran Dalai se arrancaba haciendo la pormenorizada crónica de lo ocurrido en 1951 y así, año por año, se la iba llevando; iba luego con López Obrador y tarde se le hacía para decirle que era su mero cuaderno doble raya; también le soltamos a nuestra Martucha y el Dalai le obsequió un amuleto contra las caídas; pero cuando me apantalló en grado extremo fue cuando llegó con Creel y éste flanqueado por el ínclito Norberto lo saludó como "Su Santidad" y Norberto acá fruncidísimo y Creel en el puritito adorne y en eso salta a la cancha un cuate disfrazado de rey azteca y el Dalai haciendo bizcos y el rey azteca leyendo un megarrollo y Creel queriendo arrebatarle el papelito a Xoconoxtle IV, Norberto volteando los ojos al cielo y el Dalai divertidísimo. Cuando les reciten el trilladísimo lugar común que reza "no se puede quedar bien con todos", acuérdense del Dalai y verán que sí se puede. En efecto, el Tíbet es una tierra misteriosa, pero Aztlán es como cumbia mística.
¡LA CAMITAAA!: HOY TOCA.
¿Qué tal durmió? CCCLXXXV. Por hoy, me da igual.
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