Que interesante tu planteo. Esta situación en algún punto tiene que ver con el objetivo que nos proponemos al asumir nuestras actividad docente. Tiene que ver con el planteo de otro compañero sobre la enseñanza de la ética. Si nuestra función es transmitir conceptos y así nos lo planteamos, sin duda las cuestiones personales de los chicos en nada nos importan. Sin embargo, si consideramos a la educación en su real dimensión, forma parte de ese proceso asistir a quienes pese a su voluntad y deseo no pueden seguir participando en él. Lo que le ocurrió a nuestro compañero (y su respuesta ante el conflicto) creo que es una actitud digna de ser resaltarla y ponderada. En mi experiencia particular, tengo buena llegada a los alumnos y, generalmente, advierten que pueden contar con mi aistencia para afrontar conflictos, aunque nada tengan que ver con lo académico en sí, sin embargo, esa asistencia extracurricular que algunos en nuestro rol brindamos, es rechazada como el profesor del alumno del ejemplo. Además, jamás tenemos que olvidar que nuestra tarea la desarrollamos en una universidad pública, con la diversidad de situaciones que la institución contiene. Felicito desde mi lugar a mi compañero por el ejemplo que nos dio con su experiencia.