en ésa en que un ser (¿humano?) sabe lo que le conviene a él y a todo aquel incauto que se le ponga a tiro. Así que estuvo bien la postura de los Mercader con el flaco: mejor dejar que exprese con libertad lo que tiene adentro; ¡total, te pongas como te pongas, el se va a encargar de abrirte los ojos, de decirte 'cómo son las cosas'!.
Un besote, Dunia.
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