Esta es la historia de una joven que después de ser violada por el gemelo de su novio cree que el amor ya ha salido de su vida para siempre pero conoce a Xan. A partir de entonces su vida estará marcada por la tragedia y por un mismo rostro. A lo largo de su vida conocerá a tres hombres que aparentemente no tienen ningún lazo de sangre pero que son iguales físicamente.
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CAPITULO 3

December 10 2003 at 11:44 AM
  (Acceso ebalaguer)
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A la mañana siguiente, sábado, a las once, Ana, a la que ha ido a buscar Paquita, llega a casa de Xan. Él la espera en la sala. Tiene una cosa escondida en la espalda y en el momento que la chica está delante de él se la muestra: es rosa. A la joven le ha tomado por sorpresa y la toma emocionada. Está loca por el chico. Le encanta su seductora sonrisa, su tierna manera de mirarla, su manera tan dulce de hablar. Suben al dormitorio del chico y se sienten en la cama. Xan entrega a la joven una invitación para la boda de su hermano:
--Aunque sea un imbécil supongo que me acompañarás –dice él.
--No me la perdería por nada del mundo –responde ella.
Él sonríe y se besan. Pasan el rato, besándose y hablando. Luego el chico le muestra su álbum de fotos. Le regala unas cuantas del viaje a Australia que ha hecho en el verano.
--¿No me has traído, una foto? Te dije que me hacía ilusión –dice él un poco desilusionado.
Ella saca un sobre del bolso y le da la foto.
--¿porqué no me la dedicas? –dice contento.
--¡que tramposo¡ tu no me has dedicado las tuyas... y yo ya te hice una en la escayola.
Pone cara de bueno y la chica se muere por él. No tenía preparado nada pero las palabras salen solas y escribe lo siguiente en su foto:
--Un chico maravilloso, una sonrisa que me deshace, una voz que me acaricia, una mirada que me traslada a un mundo celestial... Si la perfección tuviera un nombre este sería Xan Noguera.
Xan la lee con orgullo y también un poco de vergüenza:
--¿todo esto piensas de mi? –dice sonriendo.
--Sí –responde con timidez.
Los jóvenes se miran felices, tiemblan al sentirse el uno cerca del otro. Se besan con pasión, es un beso que los estremece a ambos por igual
Pasan mucho rato junto pero las horas se les pasa volando. Se despiden un poco triste pero con la alegría de saber que pronto se volverán a ver.

Al igual que hizo Augusto, los padres de Ana recriminan a Ana su felicidad. Con rabia dice el padre:
--Que desgracia tener una perdida como hija pero tú puedes hacer lo que quieras pero tu hermana ¿que culpa tiene ella? y con 18 años y ya a punto de ser madre soltera y por tu culpa. Me avergüenza ser tu padre.
A Ana le duele el pasado y no quiere recordar. Teme que la herida vuelva a sangrar. Ella sabe que también fue víctima y aunque prefiere callarlo sí defiende su felicidad.
--Estoy enamorada –dice ella con orgullo.
El padre la va a bofetear pero doña Ana, su madre, la defiende.
--Ves con cuidado hija, no nos vuelvas a dar otro disgusto –dice la madre.
Ana asegura que pasa todo el día en casa de Susana donde, mirando a su padre y a su hermano, el ambiente en más tranquilo y que ahí se ve con ese chico pero que no están siempre juntos y nunca solos. A doña Ana le tranquiliza eso.
Augusto dice a su padre que debería prohibir salir a Ana por lo que le hizo a Carmen.
--“entrometido” –piensa Ana.
--Que haga lo que quiere, ella es una perdida y ya no puede hacer más daño --dice don Augusto.
El hombre está muy alterado y su mujer le pide que se tranquilice. El disgusto ocasionado por lo sucedido meses atrás le ha costado un pre-infarto y doña Ana teme que vaya a peor.
--La perdida de tu hija –mirando a Ana –va a acabar conmigo –dice el hombre.
A Ana le duele el desprecio de su familia, al menos su madre empieza a mostrarse de nuevo cariñosa pero ahora en la mente y en el corazón de Ana sólo hay lugar para un pensamiento: Xan.

A las cuatro de la tarde, con Paquita, Ana llega a la casa de Xan. La empleada la hace sentar frente al vídeo y le da el mando indicándole que tiene que ver la cinta que hay en el vídeo. Sorprendida Ana obedece. La cinta contiene un mensaje de Xan:
--¿Sabes como corteja un pingüino a su hembra? –le pregunta y explica:
--el macho, para ser aceptado por la hembra le prepara un caminito que la conducirá hacia su amor, un caminito de piedrecitas que él va construyendo con paciencia hacia la entrada de su nido. Entonces, si la hembra lo acepta, deberá recorrer todo ese camina como prueba de su amor.
Ana llora de la emoción. La cinta se ha acabado, ella la echa atrás para poder besar el rostro del chico que la tiene muerta. Es entonces cuando la joven se fija que del lado del sofá comienza un caminito de piedras de colores y diversos tipos de flores. Con un nudo en la garganta y muy emocionada, Ana recorre todo ese bello caminito que la conduce a la planta de arriba y la deja justo delante del dormitorio de Xan. Está muy nerviosa y agitada. Abre la puerta y allí está él muy sonriente y seductor. Tiene en una mano una orquídea de color rosa y un globo rojo en forma de corazón en la otra. Ana tiembla de emoción. Se acerca a su chico, toma los regalos y lo mira enamorada. Él responde de la misma manera y dice:
--Hasta conocerte a ti jamás creí en el amor a primera vista pero conocerte me ha cambiado la vida. Aunque justo ayer nos conocimos siente que te conozco desde siempre y ya sé que quiero estar a tu lado hasta que sea viejecito. Estoy enamorado de ti Ana Vico. Te quiero como jamás soñé que llegaría a querer a alguien. Te amo.
Ana lo abraza hecha un mar de lágrimas y le dice:
--Yo también estoy muy enamorada de ti pero te he de confesar que tengo miedo. Me asusta salir lastimada.
Él la acaricia las mejillas:
--Te juro que yo jamás te haré daño ni permitiré que nadie te lastime.
--Si tu supieras todo lo que me pasó.
Él la hace callar y la besa:
--No quiero saber nada, tu vida, empieza hoy y empieza aquí conmigo. Yo te voy a hacer feliz.
Xan toma de las manos a la chica y con su ayuda se sienta en la cama. Besa las manos de la joven:
--Te voy a adorar hasta el último día de mi vida. Te voy a querer mucho y con mi amor vas a olvidar eso que te hirió tanto.
Ana no puede creer que tanta felicidad sea cierto. El corazón de ambos jóvenes va a mil. Y es en ese preciso momento que él le muestra un precioso anillo que pone en el dedo de la joven a la vez que con una voz dulce y rota por la emoción le pregunta:
--¿quieres ser mi novia?
Con un hilo de voz ella responde: “sí” y lo abraza llorando. La pareja se besa feliz.
--Este anillo era de mi abuela y ella me lo dio una vez para que se lo diera a la mujer de mi vida y esa eres tú. Algún día te regalaré uno comprado especialmente para ti.
Ella besa el anillo y dice:
--Ningún anillo que me compres será más importante que este.
El romanticismo del momento se ve roto por el hermano de Xan que irrumpe en el dormitorio y riendo dice:
--Tú siempre haciendo payasadas sólo para llevarte una chica a la cama yo de ti –ahora mirando a Ana—iría con cuidado por una vez os hayáis acostado te dejaré. Siempre hace igual.
Y se va pero antes pisa la orquídea de la joven que había quedado en el suelo. Demetrio los mira riendo, Ana y Xan están tristes. Lloroso Xan dice a la chica:
--Te juro que no es cierto lo que te ha dicho ese imbécil... Te quiero no es sexo lo que busco. Sólo he estado en la cama con una chica y fue ella la que me dejó.
Ana ve sincero el dolor de Xan y lo besa diciéndole que se calme.
--¿pero me crees? –triste.
--claro que te creo, te creo –dice a la vez que lo besa.
Xan la abraza feliz. Luego, Ana toma triste del suelo la flor que está deshecha.
--Te compraré otra –dice él.
El uno se relaja con la mirada del otro.

Ana se queda a cenar con los Noguera. Esta vez la cena es en familia. Los padres de Xan, Juan e Idalina, la tratan como una hija más. Con ellos están Demetrio y su prometida. El futuro matrimonio está delante de la joven pareja y no hace más que burlarse de sus caras de enamorados y murmullan entre ellos sobre los felices jóvenes.
Ana y Xan están pasando un mal rato pero el amor del uno calma al otro y para olvidarse el enojo se acarician las manos por dejado de la besa.
Después van a la glorieta. Ana prepara dos tumbonas para que el amado esté más cómodo y allá se la pasan habla que habla durante horas y es que a los dos les queda muchas cosas por saber del otro. Pero saben lo más importante: se quieren y desean pasar toda la vida juntos.

Mientras, en una vieja casa en Barcelona, Carmen se asusta ya que tiene dolores de parto.
--Pero sí aún me falta un mes –se lamenta.
--los gemelos siempre nacen prematuros –le dice la anciana que la cuida.
Con dolor y mientras recuerda con vergüenza y rabia la agresión sufrida meses atrás, la hermana de Ana alumbra a dos niños en un hospital de la Ciudad Condal. Todas sus penas se le pasan al poder ver a sus hijos que a pesar de nacer antes de tiempo son sanos y fuertes.

Ana llega a casa de madrugada y se encuentra que está vacía. Una nota le comunica que están todos con Carmen que ha sido madre de dos niños. El pasado le atormenta, le da horror pensar en unos sobrinos suyos con el rostro de los hombres que tanto daño les hicieron. Para olvidar piensa en Xan. La despierta por la mañana doña Ana que la llama por teléfono. La mujer está intranquila al dejar a su hija sola pero su marido dijo que sería lo mejor. Doña Ana pide a su hija que se queda en casa y es que teme que los vuelve a meter en líos. Ana, a pesar de las palabras de su madre, va con Paquita a casa de su amado para pasar todo el día junto a él. Xan recibe a su chica con una rosa y una orquídea. Ana lo besa enamorada. Los jóvenes se encierran en su dormitorio y se besan y se besan y es que no se cansan.

Al mediodía hay barbacoa familiar.
--Pero ha quien se le ocurre hacer barbacoa con el frío que hace –se queja Demetrio.
--Pues yo me estoy muriendo de el calor –piensa Ana.
Xan está tumbado en una tumbona y Ana sentado al lado de su pierna buena bien enganchada a él.
--Pues tienes razón tu hermano es idiota –le dice la chica al oído.
Demetrio se dan cuenta que se ríen de él y no se deja vencer:
--Mira a la parejita que feliz, tú con tal de no pegar no golpe eres capaz de todo, seguro que la pierna te la rompiste a posta, eh, Juanito –dice a Demetrio.
Ana mira extrañada a su novio y Demetrio, que hay que recalcar que no estaba precisamente ayudando, dice a Ana:
--¿No sabías que tu amiguito se llama Juanito? Lo de Xan es un invento suyo.
--No es verdad, es lo mismo pero en gallego –se defiende Xan.
--Pero ni eres gallego ni jamás has estado en Galicia –Demetrio.
--A mi me gusta mucho más Xan –dice la madre.
--Y a mi también –el padre.
A Demetrio le duele que sus padres se ponga a favor de su hermano y empieza a recordar cosas de la infancia de Xan como que a los cinco años aún se hacía pis encima y que hasta los trece dormía con un osito. Xan está avergonzando, Ana mira a su novio enamorada para demostrar que nada de lo que digan le importan.
--No cuentes esas cosas que Xan también puede contar otras –Idalina.
--Tu madre tiene razón, no te quejes tanto y ven ayudarme a hacer la carne–Juan.
--Pues sí, mejor que Juanito no te ayude pues la única vez que lo hizo lo echó todo a perder –Demetrio.
--Demetrio, hijo ---lo riñe la madre.
Xan está muy molesto con su hermano. Ante la familia no ha querido decir nada pero a solas en el dormitorio con Ana le cuenta lo envidioso que es, que siempre le roba sus cosas.
--Hace poco nos compraron un dormitorio a cada uno que elegimos nosotros y cuando lo instalaron dijo que le gustaba más el mío y obligó a mis padres a comprarles uno igual y luego les dijo que no, que les gustaba más el otro. Parece que tiene 13 años en lugar de 23.
Ana lo acaricia y dice:
-- No pienses en estas cosas. Pronto se casará y se irá.
--Si, suerte que no ha querido quedarse aquí y mis padres le han comprado un piso muy lejos de aquí. Espero que venga poco a visitarnos. Por cierto, no me has hablado de tus hermanos. ¿tampoco te llevas bien con ellos?
Ana empalidece y cambia de tema. Xan está tan enamorado que pronto olvida la pregunta.

Los enamorados están escuchando música y Demetrio los interrumpe.
--¿¡Queréis bajar el volumen que estoy leyendo y no me puedo concentrar?¡
Ana iba a hacerlo pero Xan se lo impide:
--No ves que lo hace para molestar. Tanto el dormitorio de los dos como los estudios están insonorizados, aunque gritáramos no nos oirían.
A Ana la ha asustado esto. Xan la mira seductor y dice divertido:
--Pero tranquila, no te voy a hacer nada malo. Al menos nada que tú no quieras.
Ana sabe que está totalmente segura en brazos de su chico, que con él no tiene nada de temer. La pareja se besa feliz.


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