Capitulo 9
XAN Y ANA: LUNA DE MIEL EN BALAGUER

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conoce Balaguer
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y su leyenda del Sant Crist.
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Ana se encuentra con Xan en el dormitorio de éste. La joven le agradece que la llevara al pueblo de su abuela. Xan la mira dulce.
--Te noto más tranquila y eso es lo que quería –él.
--Sé que a tu lado jamás me pasará nada.
Él sonríe complacido y se besan. Mientras la joven habla de lo que había cambiado el pueblo y de lo feliz que se sentía por haber vuelto, Xan abre una botella del licor típico de La Selva, Ratafía, dispuesto a probarlo. Xan da su vaso a Ana para que beba, ella no quiere.
--Es de la tierra de tu abuela y –muy seductor—así conocerás todos mis secretos.
Ana bebe y él la mira con amor.
--¿Sabes que día es hoy? Hoy hacemos 9 semanas y medía y –muy picarón—He alquilado la película para que la veamos juntos –dice él mostrando la famosa película “9 semanas y media”. Se sonríen con excitación. La ven abrazados en la cama. Cuando acaba, el chico baja a la cocina y regresa con fresas, nata y miel. Mientras el come un poco de fruta, Xan súplica a Ana que le haga un strip-tease imitando a Kim Bassinger. Ella no quiere pero él la sabe convencer y es que Ana no sabe como negarse a una petición de su chico. Él la contempla extasiado. Cuando está completamente desnuda, Xan la hace tumbar en la cama, moja una fresa tanto en la miel como en la nata y se la pasa por todo el cuerpo de la chica. Después se la come él muy sensualmente. Con el spray lanza nata en el pecho de Ana y le extiende con sus manos por el vientre de la joven. También la cubre de miel por todo el cuerpo. Después, muy lentamente, el chico empieza a lamer el cuerpo de su chica. Pone especial interés en las partes más íntimas. Los dos gimen muy excitados. El chico se desnuda con furia y los jóvenes hacen el amor.
Ana sale de su casa con una bolsa de viaje. Doña Ana se despide de ella. La joven se va con Raquel pero a mitad de camino aparece Xan con una rosa. Los enamorados se besan con amor y se van juntos. Raquel era la coartada. Ana está feliz porque va a conocer la tierra que se llama igual que su chico. Desde Barcelona toman un autocar que los llevará hasta la capital de la Noguera, en tierras de Lleida.
--Gracias por llevarme a Balaguer –dice Ana a su chico.
--Tú felicidad es mi felicidad, tus deseos son órdenes para mi ---dice sonriendo.
La pareja se besa con amor. Él va comentando que su madre no sabe que van juntos pero sí su padre que es el que se ha encargado de hacer las reservas en el Hotel. Ana lo mira enamorada.
--Me parece un sueño que te vaya a tener cuatro días para mi sola.
--Tú eres mi dueña y ahora nadie te impedirá que hagas conmigo lo que te plazca... Soy tu esclavo –dice seductor.
--Te amo
--Yo más...
Tardan más de tres horas en llegar pero al uno le distrae la compañía del otro. Disfrutan de su amor con besos y caricias y el viaje se les hace rápido. Ana está muy ilusionada. El hotel es de tres estrellas y Ana lo mira maravillado.
--¡Nunca había estado en un lugar tan bonito¡ --dice ella.
Él no dice nada pero no parece conforme. Ana se siente como una recién casada cuando llega a la habitación.
--¡Esto es un asco¡ --dice finalmente el chico.
--Pero si es muy bonita y mira, tenemos vista al río –dice señalando por la ventana.
--Pero sí ese río da pena, ¡mira que sucio está¡
Ella lo abraza feliz:
--No seas quejica.
Él sigue protestando:
--Es que mi padre nos podría haber buscado una cosa mejor. Tú te lo mereces.
--No creo que aquí haya nada mejor pero yo no necesito más.
Los besos y caricias de la joven empiezan a calmarlo:
--A mi me gusta y lo más importante es que estamos juntos. Aquí seremos muy felices y pasaremos noches maravillosas.
Xan sonríe seductor:
--No sólo noches –dice mientras empieza a besar a la joven por todo el cuerpo. El deseo hace que olvide lo que no le gusta y cae con su chica debajo sobre la cama. Hacen el amor por primera vez en tierras balaguerinas.
Después del gozo, la pareja está un rato reposando el uno en brazos del otro. Ella mira a su chica enamorada y dice con emoción mientras lo acaricia:
--Es tan especial para mi estar en esta ciudad, la capital de la comarca que se llama como tú. Está ciudad será por siempre la nuestra, nuestro rincón. Gracias por traerme.
El sonríe satisfecho.
Se levantan totalmente desnudos y empiezan a vestirse. Es hora de conocer la ciudad. Salen del hotel bien contentos y haciéndose cosquillas. Son muy felices.

monumento a Gaspar de Portolá, descubridor de la bahía de San Francisco.

sant crist visto desdel río

las murallas
Ana amanece y le parece un regalo del cielo poder encontrar a Xan a su lado. Ella lo acaricia feliz y él acaba despertándose.
--Lo siento no te quería despertar.
--No hay mejor despertar que te despierte una reina como tú.
Se besan.
--Es que es tan grande dormir a tu lado, saber que te voy a tener así por unos días...
--Hay que aprovecharlo... Esto no durará siempre.
Desayunan en el hotel y luego salen a pasear. A la joven no le falta rosa. En la primera floristería que encuentran él entra corriendo para comprársela. La mañana la dedican a pasear por la ciudad y a hacerse fotos. Ella se mete por todos los rincones cosa que a él no le hace demasiada gracia pues está todo muy viejo.
--¿qué quieres? Es la parte antigua –ella.
--Sí pero es que es un asco.
Encuentran una lavadero público y a ella le hace gracia pues jamás había visto uno. Quiere hacerse una foto allí.
--¿tú estás loca? Mira que sucia está el agua y qué mal huele todo.
Ella pide a una mujer que les haga una foto.
--Sonríe mi gruñón –dice ella abrazándolo.
Él fuerza una sonrisa.
En un momento dado, Xan escupe en plena calle y ella lo mira sorprendida. Es joven se ve demasiado fino como para esas cosas y así se lo dice en plan de broma.
--tú mucho quejarte pero escupir no es que sea muy fino.
Él la mira algo molesta pero nada que no se perdone con un beso.
A continuación se dirigen a la parte alta de la ciudad. Van al Castell Formós. Suben por la parte más pobre de la ciudad y Xan tiene una cara. A Ana tampoco le hace mucha gracia pues le da la impresión que en cualquier momento los van a atracar, ella se siente protegida por Xan. Además justo cuando ya llegaban se equivocan de camino y vuelven abajo. Se dan cuenta cuando llegan de nuevo a una plaza de San Salvador.
--Ya nos hace falta un buen salvador para que no nos maten por aquí –El.
--No te quejes tanto y a ver si ahora no nos equivocamos.
--Otra vez tenemos que subir –dice con fastidio.
Llegan justo en el lugar donde se habían equivocado, uno de los portales que tiene la ciudad, lo atraviesan y llegan finalmente al castillo. Los dos se quedan muy decepcionados.
--¿para esta porquería hemos tenido que caminar tanto? –dice Xan molesto.
El lugar es enorme pero en la mayoría del recinto sólo hay indicaciones de lo que había.
--Al menos la vista es preciosa –dice ella.
--Menos mal, hay algo ...aunque sea un poco –dice Xan sobre los restos de la alberca.
El joven se meta en ella y pide a su chica que le haga una foto como si estuviera nadando. Mientras Ana contempla los restos de unos arcas que están tendidos sobre el suelo, Xan la llama y es que ha descubierto una habitación subterránea. Él baja en seguida. Ella no quiere.
--Oye, oye que yo no he visto a nadie que bajara –dice algo asustada.
--Por algo que hay construido... –dice él.
Ana va con él. La habitación está vacía sólo pasa un poco de luz por una obertura del techo. Él cierra la puerta y dice con deseo:
--¡Estás detenida¡ ¡Un puedes escapar de mi¡¡ --dice él y aprovecha la soledad y la oscuridad para besar y acariciar a la chica. Si no es porque ella lo retiene le hace el amor ahí mismo.
Luego sale y pasean sobre las murallas que rodean buena parte de la ciudad.
--Me muero de hambre y no sólo de comida –dice él excitado.
Vuelven al hotel contentos y después de comer hacen el amor. Ella queda dormida y al despertar no encuentra a su chico. Hay una nota de él que le dice que lo espera en el dormitorio que no tarda. Ana está demasiado en las nubes como para acordarse de que es viernes. Preocupada por la tardanza del joven, ana sale a buscarlo a recepción pero sólo saben decirle que hace mucho que salió del hotel. Ana empieza a angustiarse. De repente, de detrás de ella, empiezan a llegarle pompas de jabón. Ella se gira y se encuentra con su chico que muy sonriente sigue haciendo pompas bien cerquita de ella.. Luego, muy tierno, la besa y abraza.
--Eres una desobediente y mereces un castigo –con cara de sátiro –luego te lo doy. Ahora ven conmigo.
--¿pero a dónde?
--no preguntes y no me desobedezcas más –dice él con intención de taparle los ojos. Ella no quiere pero él la mira con amor y no le sabe decir no.
Ana está asustada, él la agarra y la guía hasta un taxi. Vuelven a la parte alta de la ciudad, concretamente al Pla d’AlmatÀ. Hay un helicóptero esperando. Ana está asustada por el ruido.
--¿pero que es esto? ¿dónde estamos? –grita Ana.
--¡No preguntes y sígueme¡
Con los ojos cerrados, ana es ayudada a subir en el helicóptero y luego este se eleva llevando con él a la joven pareja.
Cuando tienen la ciudad a sus pies él le quita la venda de los ojos y dice a la joven:
--¡Aquí tienes la ciudad que quería conocer¡
Ana no tiene palabras y Xan sonríe satisfecho por la felicidad de la joven. Los enamorados se besan y se acarician mientras disfrutan viendo Balaguer por el aire. Ana muy emocionada le agradece a su amor está nueva sorpresa. Dan una vuelta por la ciudad y vuelven al hotel, está vez por los aires. Xan señala algo y ana ve que en el tejado del hotel está escrito, con baldosas de colores, su nombre.
Ana mira a su chico enamorada y dice:
--sólo tengo dos palabras para ti, te amo.
Xan la besa. Ambos bajan en la azotea del hotel y una vez más, Xan pone la ciudad de Balaguer a los pies de su amada.
Bien contentos, los enamorados llegan al su dormitorio. Allí él obsequia a su chica con un ramo de rosas. A continuación, él toma una botella de champán:
--Te he prometido un castigo por desobedecerme –dice él.
--Ni te atrevas –dice ella adivinando sus intenciones.
Mientras ella dice que no e intenta apartarse, él agita la botella y la abre apuntando a donde se encuentra ella que no deja de grita que no se atreva. Ana huye pero él la sube y moja a la joven y con ella a toda la habitación.
--¡para, para¡¡ ¡nos van a reñir¡¡ --grita ella.
--Esto nos dará suerte –dice él mojándose la cabeza de champán y luego moja la de ella.
Aún les queda un poco de champán y lo reparte en dos copas. La pareja brinda, luego él tira su copa.
--tú tienes que hacer lo mismo, es presagio de buen augurio –dice él.
--Estás loco –dice ella mientras tira su copa.
--Ahora todo nos saldrá bien –dice él besándola.
Quita la ropa de la cama que está mojada y Xan cae en la cama con su chica.
Ana y Xan despiertan por segunda vez consecutiva el uno en brazos del otro. La pareja se besa feliz. Por orden de él les traen el desayuno en el que no falta una rosa para la joven.
Ana se ha enterado que la joya de la ciudad es el Sant Crist de Balaguer y que según una leyenda es el primer cristo que se hizo en el mundo y ella quiere ir. Xan se opone cuando se entera que está delante del castillo.
--Pero sí no crees que Díos –protesta él.
--Gente de los alrededores viene sólo para venerar a ese Cristo y nosotros que estamos aquí ¿nos lo vamos a perder?
--Está bien pero yo me niego a volver a pasar por esos lugares...
--Por dónde nos metimos no es el sitio normal...
--A buenas horas nos enteramos... Pero ¿porqué no tomamos un taxi?
--No seas vago... Me han dicho que por la otra subida hay esculturas que representan el Vía Crucis...
--Pero si ni sabes lo que es...
Sin dejar de poner cara de cansado, Xan acompaña a ana a su subida al Sant Crist. Se hacen una foto delante del santuario. Tomada de la mano de su chico, Ana se acerca al Cristo. A pesar de ser atea, siente un escalofrío especial al estar bajo la cruz. Está segura que ese Cristo y esa ciudad, marcará su vida. Los enamorados encienden una vela para pedir por su felicidad y luego primera él y luego ella firman el libro del peregrino.
La pareja sale del Santuario contenta y muy abrazada. Ana siente que se acaban de casar. Los enamorados se besan con amor...
Esa madrugada, mientras los Ana y Xan duermen felices el uno en brazos del otro, ella tiene un sueño que la intranquiliza.
Xan, vestido con una túnica blanca, sube al Sant Crist por la parte antigua. Lleva una pesado cruz a cuesta, la gente lo mira y se ríe de él. Ella lo ve y llora, no puede ayudarlo. Ana siente el sufrimiento de su amada y justo delante del santuario... Xan es colgado en una cruz y cuando están clavando una de las manos del chico para crucificarlo Ana despierta aterrorizada.
Se relaja al ver que su chico duerme como un angelito a su lado. Intenta volver a dormir pero no puede. Está muy intranquila. No sabe si este sueño significa que algún peligro los persigue, es casualidad o se debe a que le impresionó mucho el Sant Crist. Como está fascinada por su leyenda y está segura que él Sant Crist los protegerá, se viste y sube al santuario a tomar un poco de tierra del lugar. Está segura que les dará suerte.
El joven aún duerme cuando ella llega con un poco de tierra guardada en un pañuelo. La esconde entre su ropa. Él no tarda en despertar y ella se lanza a sus brazos para besarlo con pasión. Están tristes porque esa tarde acaba su luna de miel.
--Desearía que no acabara nunca –dice ella abrazada a su amada mientras recorren la ciudad por última vez.
--Tendremos más viajes como este y mejores–dice él.
Después de comer hacen el amor. Él enseguida se queda dormido y es entonces cuando la chica prepara la sorpresa que ha pensado.
Rompe una de dos blusas y hace dos saquitos que llena con tierra y después cose. Luego cose en cada saquito una tira quedando dos colgantes. Son collares rústicos pero muy especiales pues contienen tierra de uno de los lugares donde más feliz ha sido Ana. Xan se despierta y le pregunta a su chica que què es lo que lleva colgado del cuello.
--Contiene tierra de Balaguer y estoy segura que nos dará suerte, será nuestro amuleto. También es una manera de prometer que volveremos ya que ahora nosotros tenemos algo que le pertenece a la ciudad. ¿quieres la mitad de mi tierra para compartir mi suerte pero también la promesa de volver?
--sí –responde él sorprendido.
Entonces ella saca el otro amuleto y se lo pone al chico en el cuello. Entonces ella le habla del sueño. Él la besa emocionado:
--Mi amor, no tienes nada que temer. Todo saldrá bien. –tomando el colgante de tierra balaguerina—Esta ciudad será siempre nuestro rincón. Un día volveremos como marido y mujer.
Los enamorados se besan y hacen el amor para despedirse de una tierra què tan feliz les ha hecho y que esperan visitar pronto.
La pareja se despide tristemente en casa de Raquel. Ana va para ponerse al día del supuesto viaje que han hecho las dos amigas a la Bisbal (Girona). Raquel también habla del chico que ha conocido allá y que espera poder mantener la relación a distancia.
si deseas saber más cosas sobre esta ciudad:
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