Esta es la historia de una joven que después de ser violada por el gemelo de su novio cree que el amor ya ha salido de su vida para siempre pero conoce a Xan. A partir de entonces su vida estará marcada por la tragedia y por un mismo rostro. A lo largo de su vida conocerá a tres hombres que aparentemente no tienen ningún lazo de sangre pero que son iguales físicamente.
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Capitulo 20

January 7 2004 at 7:59 PM
  (Acceso mauricioislasclub)

 

SE DESCUBRE LA MENTIRA DE XAN Y ANA


galería:
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Ana está gritando como una loca y Xan no sabe que hacer para calmarla.
--¡Ana, no puede ser que te pongas así por una tontería¡
--¡tú sí que eres descarado¡¡ ¡Si es una tontería ¿porqué no me la has enseñado?¡
Xan está desesperado. No sabe cómo hacerle entender a su chica que esa carta no significa nada.
--Olvida esa estúpida carta, si no te lo dije es porqué sabía que te ibas a poner histérica.
Este último comentario molesta mucho a la chica.
--¡¡Yo no estoy histérica¡¡¡ --grita como loca-- ¿¡Y se puede saber quien te mandó está última carta?.
Xan toma la carta del suelo, la rompe y dice:
--¡Ojalá la hubiera roto antes, si tuviera algo que ocultar jamás la habría guardado en mi carpeta. No sé quien me la manda y no me importa.
Xan quiere tocar a Ana pero ésta lo rechaza.
--¡No me toques¡ --grita.
Él no le hace caso y la toma entre sus brazos. Ella grita, patalea y exige que la baje pero Xan dice :
--¡No hasta que te calmes¡
La joven cada vez grita más. Él la lleva al baño y aunque ella le ordena que ni se atreva la mete en la bañera y una buena ducha fría cae sobre la cabeza de la joven. Entre dulce y ya apunto de perder la paciencia él dice:
--¿te piensas calmar?
Ana lo bofetea furiosa y antes que él reaccione lo besa salvajemente y la pareja acaba haciendo como bestias en celo el amor.

La pareja entra en la habitación desnuda, mojada y satisfecha. Él deja a la chica ropa de él y mientras se visten hablan más calmados.
--Te juro que no tengo nada que ocultarte, yo te amo a ti –Xan.
Ella lo acaricia y lo besa:
--perdóname, yo sé que tu amor es incondicional pero es que eres tan grande para mi que temo que otra me quite tu amor –Ana.
Xan la mira enamorado, le agarra las mejillas con amor y mirándola fijamente dice:
--Nunca encontraría a una mujer como tu, mi vida eres tu, mi mujer eres tu. Mi amor eres tú. Tu eres mi dueña y nunca más habrá otra.
La pareja se abraza.
--Creo en ti y ni la peor de las intrigas logrará separarnos. Yo soy tuya y tú eres mío y la que me quiera robar tu amor se tendrá que resignar.
--Esa es mi chica.
Los jóvenes se siguen acariciando y besando.

Al día siguiente vuelven a hacer catalán en el aula de informática. Hay más gente que otros días y como faltan ordenadores Xan, para enfado de Ana, invita a Emilio a sentarse con ellos. Emilio está feliz. Emilio se sienta entre la pareja y monopoliza 100 por cien a Xan dejando a Ana de lado. Ana se molesta al sentirse desplazada. Al final de la clase la pareja discute. Emilio sonríe disimuladamente. La pareja no tarda en reconciliarse. Emilio siente celos al verlos besándose. En la hora del patio, Xan habla de Emilio con Ana.
--Me da pena verlo solo, me gustaría ser su amigo.
Ana lo hace callar.
--No quiero hablar de ese que lo único que quiere es tener toda tu atención –ella.
Él iba a hablar pero ella lo silencia con un beso.

Esa tarde, mientras Ana disfruta en brazos de su chico., Carmen se arregla para ir al instituto. Está muy nerviosa pues se le hace tarde para ir al instituto y su madre aún no ha llegado para hacerse cargo de los niños y además está muy ansiosa por si Marc va o no a clase. Hace días que no lo ve. Adrián duerme tranquilamente pero no Gus, está muy inquieto. Mueve mucho los brazos y trata de alcanzar y agarrar las cosas con los brazos. Como no encuentra nada que tomar llora. La joven no tiene tiempo de atenderlo y busca algo que le puede dar. Iba a ir al comedor dónde ha dejado los juguetes del pequeño pero al pasar por la habitación de su hermana ve sobre el escritorio el amuleto de tierra de Balaguer y entonces lo toma y lo pone en la cunita para que el niño se entretenga. El amuleto se engancha con la cuna y se acaba rompiendo y la arena cae por todas partes. El bebé llora y Carmen se pone histérica, Doña Ana llega en ese momento y se hace cargo de la situación. Doña Ana limpia y tira la arena y deja el colgante vacío sobre el escritorio de Ana.
Cuando Ana llega a su casa casi le da un infarto al saber lo ocurrido y se pone a gritar. Don Augusto se enfada por hacer un escándalo por esa tontería.
--Eso es debido a su embarazo, está más sensible –dice doña Ana.
Esto comentario hace llorar aún más a Ana. La joven se encierra a llorar en su cuarto y acaricia lo que queda del amuleto recordando los días pasados en Balaguer. Llama a Xan para contarle lo ocurrido. Necesita oír su voz. Ana llora amargamente.
--significaba mucho para mi, nos daba suerte, estoy segura que ahora pasará algo muy malo –ella.
--No empieces otra vez con tus tonterías. Nada va a pasar. Yo mañana te doy el mío y ya está –Xan.
--¡No¡ ¡no¡ --dice la joven alterada—Eso sería peor. Estoy segura que un peligro nos persigue y quiero que tú te quedes con el amuleto para que te proteja.
El joven le habla muy dulce:
--Dentro de muy poco, en nuestra luna de miel, volveremos a Balaguer y te podrás hacer otro –dice él.
Escuchar la voz de su amado hace que olvide los malos presagios. Para sentirse más cerca de su amada ve el video que tiene de él varias veces hasta que se queda dormida.

A la mañana siguiente, Ana llega al instituto con muchas ansias y deseos de ver a su chico. Éste no tarda en llegar con su rosa en la mano. Los enamorados se besan y abrazan con amor. Después de la hora del recreo, Ana deja solo un rato a su chico. Xan se queda con Francisco. Van a un rincón del patio, junto a una esquina. Xan necesita desahogarse y acaba confesando a su amigo que lo del embarazo de Ana es una mentira.
--¡Os habéis vuelto locos? ¿porqué has dejado que Ana te obligue a hacer eso? ¿no ves que lo que quiere es atraparte? –Francisco.
--¡No hables así¡ ¡No fue idea de Ana sino mía¡ Ana está dispuesta a todo por mi, quería huir pero yo no quiero llevar una vida de pobreza. Por eso le pedí que no se cuidará y yo fue quien inventó todo.
Francisco no sabe qué decir.
--Te has vuelto loco, espero que te des cuenta de tu error. Arruinarás tu vida casándote tan joven. No lo hagas –Francisco.
--Si te lo digo es porqué tengo miedo de que nos descubran. Ana no está embarazada. Le acaba de venir la regla y por lo menos pasarán varías días hasta que haya una posibilidad de que se embarace. Necesitaba desahogarme, estoy muy seguro de lo que hago pero me da terror que algo salga mal. A Ana no le puede contar todo esto pues la angustiaría aún más y por eso me he decidido a hablar contigo. Sé que no me vas a traicionar.
--Por eso no te preocupes, por mi nadie sabrá tu secreto. Pero si quieres saber mi opinión es un error. Si os amáis nadie os podrá quitar eso, aunque pasarías años separados si de verdad hay amor este perduraría.
--No me quiero arriesgar, no quiero que otro me la quite.
Ninguno de los dos imagina que, desde el otro lado de la esquina, Emilio lo ha oído todo y sonríe maliciosamente.
Francisco va al bar y Xan entra al edificio por la entrada que tiene al lado para ir a clase. Pasa por el subterráneo donde está el aula de informática. Emilio entra también y lo llama. Xan se acerca a él muy simpático.
--¿Subes? --le pregunta con amabilidad.
--Quiero hablar contigo en privado –Emilio.
Xan se queda parado y lo mira dispuesto a escucharlo. Los dos están seguro que nadie los está escuchando pero Silvia que se había quedado en una de las aulas está por allá y al oír a los jóvenes que quieren hablar confidencialmente permanece oculta y así escucha sorprendida la declaración de amor de Emilio a Xan. Fue Emilio quien envió a Xan esa nota de amor y así se lo ha confesado.
--Me enamoré de ti la primera vez que te vi, por ti tengo ganas de vivir. Nunca he estado con un hombre y mi deseo es que tú seas el primero. Estoy seguro que conmigo serías más feliz que con la Ana esa –añade.
Xan lo escucha incrédulo pero lejos de molestarse le habla con mucha dulzura:
--Yo estoy enamorado de Ana y sólo ella me va a hacer feliz pero aunque así sea a mi no me gustan los hombres.
--¿cómo sabes si nunca probaste?
--Lo mismo te podría preguntar a ti, ¿cómo sabes que te gustan los hombres si nunca has estado con uno?
Silvia no puede creer lo que oye y agudiza el oído para no perderse nada.
Emilio no ha dicho nada y Xan vuelve a hablar.
--Yo no te voy a decir si estás equivocado o no pero en mi tienes un amigo, un hermano incondicional que te ayudará en todo lo que necesites.
Xan tiende su mano a Emilio pero éste la rechaza y con rabia dice:
--¡Yo no quiero tu amistad¡ ¡Te quiero a ti¡
Xan sigue sin perder la paciencia.
--Pero a mi nunca me tendrás como tú deseas. No es bueno obsesionarse con nada. A mi no me gustan los hombres y no hay nada que hacer. Yo seré tu amigo, te ayudaré a olvidar lo que dices que sientes por mi. Te podrás enamorar de otro.
Xan pone la mano en los hombres de Emilio y éste molesto le dice:
--¡Yo no quiero tu compasión¡ ¡He sufrido mucho y tengo derecho a un poco de felicidad¡
--Eso es cierto pero yo no tengo la culpa de lo que pasó, yo sólo te puede ayudar siendo tu amigo.
--A mi eso no me sirve de nada. He oído lo que le has dicho a Francisco, sé que la zorra de Ana no está embarazada y si no te acuestas conmigo se lo contaré a todo el mundo.
Xan no deja que diga nada más y se lanza sobre él y empieza a golpearlo sin piedad.

La pelea de los dos jóvenes centra la atención de medio instituto. Los que estaban en el patio son los primeros en darse cuenta de lo que ocurre y van corriendo pero no tardan en venir de todos los sitios. Francisco no entiende nada pero no logra impedir la pelea. Xan parece dispuesto a matar a Emilio que es un títere en sus manos.
--¡Desgraciado, maldito, hijo de la gran...¡ --no deja de repetir Xan mientras golpea al joven chantajista.
--¡Para ya Xan, lo vas a matar¡ --grita Francisco pero Xan no le hace caso.

En cuanto sale del lavabo, Ana sabe de la pelea y va con ellos muy angustiada.
--¿¡pero qué pasa Xan?¡ ¡Para ya¡ ¿no ves que eres mucho más fuerte que él?¡ --dice la joven extrañada.
Mientras, Silvia, a todos los que no han ido a ver la pelea, les comenta que no es cierto que Ana está embarazada. Incluso lo escribe en la pizarra de varias aulas.

Finalmente son los profesores los que intervienen en la pelea y separan a los dos chicos. Emilio, Xan y Ana acaban en el despacho del director. Pilar, antigua profesora de literatura de Ana y su ex, la mira con rabia. Ana siente que desea hacerle daño.
--¿Con que los dos os querías burlar de vuestros padres? Un embarazo no es un juego y ahora mismo vuestros padres sabrán la verdad –dice Pilar a Ana y Xan.
Muy angustiada Ana suplica tanto al director como a la profesora que no les hagan esto.
--Nosotros no seremos cómplices de una mentira tan grande –dice Pilar marcando el teléfono de la joven. Xan y Ana se abrazan muy asustados. Ella llora muy angustiada y él intenta calmarla.




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