Esta es la historia de una joven que después de ser violada por el gemelo de su novio cree que el amor ya ha salido de su vida para siempre pero conoce a Xan. A partir de entonces su vida estará marcada por la tragedia y por un mismo rostro. A lo largo de su vida conocerá a tres hombres que aparentemente no tienen ningún lazo de sangre pero que son iguales físicamente.
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Capitulo 30

January 7 2004 at 8:11 PM
  (Acceso mauricioislasclub)

 

AVENTURAS EN CADAQUÉS


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Bruno conduce un coche, a su lado está Marc que muy nervioso le pide que vaya más rápido.
--No seas loco, así sólo vamos a lograr que nos matemos –Bruno.
--Es que tengo que encontrarla, no puedo permitir que pasen los días y ella siga creyendo que la engañé.
--Es que la engañaste y seguro que ahora ella ya está con otro tipo.
--No digas eso, ella me ama, se fue porqué está dolida. Fui un imbécil, debí darme cuenta que la amaba y que sólo el futuro nos debe importar –Marc.
--Nada de esto tiene sentido, si tú estás tan seguro de su amor ¿porqué no esperas a que regrese? ¿No te dije la hermana que regresaba en unos días? ¿por cierto? ¿está buena?
Marc lo mira con reproche:
--Tú siempre pensando en lo mismo pero yo no puedo dejar pasar días y sí, temo que llegue otro tipo y se aproveche de ella. No dudo de su amor pero temo que esté con otro para vengarse de mi.
Bruno sonríe:
--¿Y eso también se lo vas a perdonar?
Hay un silencio, finalmente Marc dice:
--Sí, sí La amo y no le tendré en cuenta nada de lo que haga antes de ser mi novia, además sería mi culpa por imbécil.
--Tú si que estás loco, ¿que te ha dado esa tipa ? Sí que fue bueno el polvo, debe ser toda una experta... Se debe haber acostado con media ciudad.
Marc se molesta y agarra de la mano a Bruno que casi pierde el control del coche.
--¿estás loco? ¡Casi nos matamos¡ --Bruno.
--No hables así de Carmen, ella es una chica pura y da igual que yo no haya sido el primero.
--Si, muy pura –dice con cinismo.
Marc lo mira molesto.
--Ya la amo y no te tengo que dar ningún tipo de explicaciones.
--Están bien, está bien. No te enfades conmigo. Al fin y al cabo estoy haciendo todo lo que tu quieres.
--Sí, es cierto y no te lo he agradecido –Marc.
--Al menos espero que la Susana se me abra bien de piernas.
Bruno sonríe excitado. Marc no deja de pensar en Carmen, está muy ilusionada con volver a verla.
Bruno se da cuenta y teme que salga lastimado.
--Yo no te quiero aguar la fiesta pero si no sabemos dónde se van a quedar tal vez no las encontremos
Marc angustiado:
--Las encontraremos, Cadaqués no puede ser tan grande –dice.
Bruno no está tan seguro.
--Tengo que encontrar, Díos ayúdame a encontrar a Carmen –se dice Marc muy angustiado.
Bruno le da una palmada en el muslo y le dice:
--No me hagas caso, el amor mueve montañas... Seguro que dentro de poco estás feliz con tu carmencita.
El corazón de Marc va a mil.

Carmen se siente triste. Tiene una angustia en el pecho, no cree que haya hecho bien en salir de la ciudad. Susana le dice que hizo lo correcto y le asegura que un cambio de aires le hará bien. Raquel y Javier entran en la casa muy contentos. Se topan con un hombre de unos 40 años muy atractivo. Raquel se impresiona al verlo. Lleva jeans muy estrechos y no lleva camisa lo que permite ver su fornido pecho. El hombre mira a las tres chicas muy seductor. Sólo Raquel cae a sus pies.
--Este es mi tío Mariano –dice Javier.
--Menudo tío –piensa Raquel que está deseando que se dé la vuelta para verlo por detrás.
El hombre saluda a todas las chicas con dos besos, besos que derriten a Raquel. Javier no deja de abrazarla y besarla y ella sólo tiene ojos para eso hombre que la devora con la mirada. Javier y Mariano muestran la casa a las chicas. Raquel no pierde detalle del perfecto cuerpo del hombre. Llegan a una de las habitaciones grandes y Javier dice a Raquel muy coqueto:
--Esta es la nuestra –mira a su tío con complicidad-- ¿puedes acomodar tú a las chicas es que me muero por estar a solas con Raquel.
Mariano dice que sí con envidia, Raquel se siente avergonzada y mira triste al hombre mientras Javier se la lleva a la habitación.
--Lástima que sea la novia de mi sobrino –piensa él viendo como Raquel entra.
Mira a las jóvenes seductor, piensa que con cualquiera de las dos le gustaría dormir. Se muestra muy coqueto pero ninguna de las dos le hace caso. Eso lo frustra. Ya es tarde y todos se retiran a su dormitorio. Mariano oye como Raquel y Javier hacen el amor y piensa:
--¿porqué le tuve que gustar a la que tiene pareja?

Raquel se siente mal en brazos de Javier, sólo piensa en Mariano. Carmen llora pensando en Marc que en eso momentos está llegando con desesperación al pueblo. Susana está triste. Piensa en Lorenzo, en Bruno, en Mariano...
--¿porqué los hombres nunca nos toman en serio? Ojalá existieran los príncipes azules –se dice.
Mariano siente deseos de mujer y sale de su cuarto enfundado en un muy pequeño slip que deja muy poco a la imaginación. Se acerca a la recámara de Carmen pero la oye llorar y va la de Susana. Llama a la puerta pero ella no le abre.
--Venga, que conmigo te lo vas a pasar muy bien ... No seas tontita. No tenemos porqué perder el tiempo ¿A caso no te gustan los hombres? –seductor.
Susana abre y él sonríe seguro que ya la tiene a sus pies. Ella lo bofetea diciendo:
--Los hombres si me gustan pero no los cerdos.
Mariano no puede reaccionar pues ella le cierra la puerta en las narices.
Javier ha quedado dormido y Raquel sale del cuarto y se topa cara a cara con Mariano. Los dos están casi desnudos y se mueren de deseo. No se dicen nada y se besan como locos. Con pasión Raquel le va bajando el slip para descubrir todo el cuerpo de ese hombre que tanto le gusta. Mariano le saca la sábana para verla desnuda y besándose y acariciándose con desesperación van a la habitación de él.
--¿tú no eras la novia de mi sobrino? –jadea con ironía.
--No, sólo soy una amiga y también puede ser muy buena amiga tuya... Además, nada de esto está pasando.
Con satisfacción van cayendo sobre la cama. Están apunto de hacer el amor y Raquel lo para.
--¿qué pasa? ¿qué pasa? –jadea él sin dejar de besarla.
--No llevas preservativo.
Él hombre no deja de besarla y acariciarla.
--Yo no uso de eso, me gusta hacerlo a pelo. Busco sexo y un hijo... Sólo una mujer que me deseo lo suficiente como para correr el riesgo de salir embarazada de un hombre que luego no le va a responder es digna de estar entre mis brazos.
Raquel está totalmente enloquecida, le excita ese particular punto de visto del hombre. Mariano se siente el dueño del mundo, le gusta saber que resulta tan atractivo a una mujer que estas son capaces de todo por él. La pareja copula como dos bestias en celo.

Susana se despierta de madrugada. Camina por la casa. Se acerca a una puerta. No le han dicho que hay tras esa puerta y con interés se acerca para abrirla. De pronto está se abre y aparece un hombre desnudo que al no esperarse encontrar a nadie se choca contra la joven y caen al suelo. Susana nota que no lleva nada de ropa, se siente como sí la estuvieran violando y grita. El hombre se incorpora avergonzado. Le pide perdón y le suplica que deje de gritar o va a despertar a todos los vecinos.
Susana queda tranquilizada por la mirada de él. Lo ve totalmente desnudo y le gusta pero se mantiene fría.
--Es usted un pervertido, un violador...
--No se pase señorita... yo sólo soy el vecino y venía a por leche...
--¡Descarado¡
--Leche de vaca no sea mal pensada...
--Es usted un grosero...
Susana hace como si se tapara los ojos para no verlo desnudo, él se cubre con las manos y pide disculpas.
El hombre está muy alterado:
--¡Yo soy Mario, amigo de Mariano. Nuestras casas están comunicadas y el uno pasa a casa del otro cuando quiere como vivimos solo... No sabía que tenía visita. Mira que le digo que cierre la puerta con llave cuando traiga alguna mujer pero nunca me hace caso¡
Susana lo bofetea muy ofendida.
--¡Yo he venido con su sobrino¡
--Ah, eres amigita de Javier.
Susana lo vuelve a bofetear y el hombre la mira resignado y pregunta:
--¿y ahora que dije?
--¡yo soy la hermana de la novia de Javier... No soy de las que le gustan los cerdos como usted que sólo piensa en sexo, sexo, sexo y sexo.
Mario se siente atacado y levanta las manos diciendo:
--No dispares que estoy desarmado.
Este movimiento deja nuevamente al descubierto las partes de él, Susana fingiéndose escandalizada, se tapa los ojos y él se disculpa y se vuelve a cubrir con las manos.
--Ya entendí quien eres, ¿y ahora se puede saber tu nombre?
--¡Esto no es algo que a usted le importe¡ --dice brusca
Susana se va muy alterada. Entra en su cuarto insultando al hombre pero hay un brillo especial en sus ojos y es que aunque no lo quiera reconocer le ha gustado mucho ese hombre y no deja de pensar en el cuerpo desnudo del atractivo hombre.
Mario mientras bebe un vaso de leche piensa con emoción en ese joven.
--Tiene que ser mía, tiene que ser mía... –se dice.

Marc se despierta bien de mañana. Está en un hotel. Mira con resignación a Bruno que duerme en la cama de al lado con una joven que él reconoce cómo a la camarera que los atendió al llegar.
--No tiene remedio –dice.
Lo despierta con desesperación.
--Venga, venga, tenemos que ir a buscar a Carmen.
Bruno se hace el remolón.
--Pero si es temprano, yo me acabo de acostar... ya las buscaremos esta tarde.
Marc intenta en vano despertar a su amigo y acaba saliendo solo. Se abruma.
--¿por dónde empiezo? –se dice mirando a todos lados.

Raquel despierta feliz en brazos de Javier. Piensa en la noche que ha pasado con Mariano. Los amantes se encuentran en el desayuno y se miran con complicidad. A Raquel no le gusta que Javier esté con ella y le muestre cariño pero a Mariano no le importa demasiado. Llega Mario. Los amigos se abrazan. Mario mira a Susana con deseo. Ella siente lo mismo pero se muestra indiferente.
--Este es mi mejor amigo, casi mi hermano –dice Mariano al presentarlo a las muchachas. El hombre las besa muy galantemente en la mano. Cuando le toca el turno a Susana ella se muestra muy nerviosa... Se miran con emoción.
--Así que Susana, anoche nos conocimos pero no me quiso decir su nombre –dice él contento.
La joven está algo avergonzada y todos les piden detalles de lo que pasó. Mario es el que explica la historia divertido. A Susana le gusta recordarlo pero hace como si no le importara.
--Tal vez sería conveniente cerrar la puerta mientras estemos nosotras –dice Raquel mirando a su hermana.
--¡No, no me pueden hacer eso¡ --dice suplicante Mario mirando a su amigo.
Todos miran a Susana que aunque no es eso lo que piensa dice:
--Sí, será lo mejor.
Mario la mira triste.

Al rato todos van a la playa. Mario se presenta con un ramo de flores para Susana.
--Esto es para que me perdones el mal rato que te hice pasar –Mario.
Este gesto emociona a la joven ya que es la primera vez que le regalan flores pero se las tira a la cara al hombre y se va corriendo. Mario no sabe qué hacer. Mariano se acerca a él con complicidad.
--Es una chica difícil --Mariano
--Pero me gusta mucho, tengo que salir con ella –Mario.
--Pues te deseo suerte... la vas a necesitar.

Raquel toma el sol y no permite que Javier la moleste. Ella y Mariano se miran con complicidad.
Carmen pasea por la orilla pensando en su Marc. Ignora que esté, en la otra punta, la está buscando con desesperación.
Susana llega a la casa alterada. Mario le gusta mucho pero le dolió mucho la forma en la que trató Lorenzo. Está seguro que el hombre sólo se quiere divertir con ella.
--Ningún hombre me volverá a utilizar –dice con rabia.

Durante los cuatros días siguientes...
Carmen no logra olvidar a Marc. Este la busca como loco y se desespera más cada día que pasa. Bruno se la pasa bien divertido seduciendo a cuanta mujer se pone en su camino. Raquel cada vez está más loca por Mariano pero esté no quiere interponerse entra ella y su sobrino y no quiere que deje al joven así que cada noche después de hacer el amor con Javier, Raquel se encuentra con Mariano. Mario no deja de intentar acercarse a Susana pero está no hace más que rechazarlo con bofetones, insultos y tirándole al hombre la bebida que tenga en ese momento o cualquier otro objeto y aunque todo empezó como un juego, Mario ha acabado muy interesado en Susana pero no logra que éste la escuche. Ni Raquel que media por ellos logra una acercamiento entre la pareja.

Durante la cena en casa de Javier, Mario que está con ellos, el hombre no deja de mandar señales a Susana. La joven la joven lo mira con rencor. Después de la cena, el hombre arrincona a la joven y le pregunta muy seductor:
--¿qué tengo que hacer para que me aceptes una cita?
Ella se muere por él pero se muestra distante y dice brusca:
--Nada, te odio...
Mario está dolido. Quiere demostrarse así mismo y a ella que eso no es cierto y, dejándose llevar por la pasión, la agarra y la besa a la fuerza pero ella no tarda en fundirse en sus brazos. Mario se separa feliz:
--¿Me besaste? Respondiste a mi beso –dice con euforia.
Susana se siente descubierta y lo bofetea. Él la mira feliz.
--Te gustó mi beso, ¡reconoce que sientes algo por mi¡ --Mario
--Te odio, te odio, te odio...
--¡Eso no es cierto¡ –Mario.
En su desesperación la vuelve a besar y ella vuelve a responder con todo el amor frustrado que lleva dentro.
--¿porqué me finges un odio que no sientes? Yo te quiero y tú... juntos nos la podemos pasar muy bien...
Susana lo bofetea:
--¡eres un desgraciado¡ Los hombres sólo pensáis en sexo.
--¡no quise decir eso¡ --Mario.
El hombre la vuelve a agarrar y ella lo tumba con una patada en sus partes blandas. Él queda en el suelo muy adolorido, le grita que no se vaya pero la joven se retira a su dormitorio. Mario dolido por dentro y por fuera se angustia. Mariano se le acerca burlón...
--A las mujeres a que tratarlas con mano dura, y sino ya ves lo bien que me va a mi... Tengo todas las que quiero.
--Tienes todo el sexo que quieres pero yo busco algo más –dice Mario cuando empieza a recuperarse.
Mariano se le ríe:
--Tú y yo somos iguales, cuando consigas a esa niña se te pasará todo ese amor que dices que sientes por ella.
Mario mira a su amigo como diciéndole que no está de acuerdo con él y. aunque con dificultad y muy lentamente pues aún le duele ahí, sube las escaleras.

A pesar de ser de noche, Marc sigue buscando a Carmen. Bruno está con él.
Resignate, nunca la encontrarás olvidalo y disfruta... -- Bruno a Marc.
Él le dice que nunca.
--Si no ha regresado a su casa lo hará pronto. No seas necio.
--Ayer hablé con su madre y me dijo que aún no regresaba... Yo necesito verla ya...
Bruno lo mira burlón:
--Pues sigue tu sólo, yo ya he encontrado plan para esta noche...
El joven mira muy seductor a dos jóvenes que lo miran coquetas y se va hacia ellas. Marc queda muy triste y se dice:
--¿dónde estás mi amor? ¿donde? No sientes que te estoy buscando...

Carmen está consolando a Susana que llora en sus brazos.
--Pero a ti te gusta él... ¿No eres un poco exagerada? Sé que te molestó que Lorenzo sólo te quisiera para la cama pero si no arriesgas no vas a ganar nunca. ¿porqué A ti te gusta Mario?
El hombre ha llegado en ese momento y escucha la conversación a escondidas:
--¡Sí me gusta¡ ¡sí me tiene loca¡ ¡lo amo¡ ¡Amo a Mario pero él es mucho mayor que yo. No me creo que nunca se haya casado y si no lo ha hecho es porque sólo busca sexo, sexo y sexo¡ Se va a burlar de mi y yo no quiero, no quiero volver a sufrir por un hombre –confiesa llorando.
Carmen intenta animarla. Mario ha escuchado la conversación con emoción aunque también le duele el dolor de la joven. No se atreve a entrar y se va a su casa. No baja para no encontrarse con Mariano, y se va por la puerta continua. Se tumba directamente en su cama a meditar en las palabras de la joven.
--Me quiere, me quiere –dice ilusionado como un muchachito.

Raquel se siente feliz en brazos de Mariano. No desea moverse de ellos.
--Ya es hora que vuelvas con mi sobrino.
Raquel lo besa y le dice:
--¿A ti no te molesta que me acueste con los dos?
--No, entre tu y yo no hay nada serio. A mi me gustas pero no veo porque se debe estropear tu relación con mi sobrino. A no ser que te quedaras embarazada tú y yo no nos volveremos a ver y Javier y tú podréis seguir como hasta ahora.
--Y si me quedara embarazada? ¿tú que harías?
--No pienses cosas raras... No me casaría contigo.
--No, no te preocupes yo no creo en el matrimonio. –Raquel.
--Ya, ya me imagino... Mira, yo deseo un hijo, quiero que lleve mi apellido pero que la madre se encargue de él... eso sí entre la madre y yo nada... No quiero ataduras con una mujer... Salvo sexo de vez en cuando.
--No ¿es un poco egoísta? –Raquel.
--Si pero yo no engaño nada, la mujer, en este caso tu, ha aceptado las cosas como son.
--Eres un loco pero divino... Es esa irresponsabilidad egoísta tuya, ese peligro que desprendes lo que me vuelve loca... No podría dejarte aunque quisiera y me excita mucho pensar en sentir un hijo tuyo dentro de mí...
él la mira orgulloso y la besa...
--Una vez esperaras un hijo mío no te volvería a tocar, deberías dedicarte sólo a cuidar el embarazo... No quiero que nada lo haga daño.
Raquel está sorprendida:
--¿y qué harás tu?
--Buscarme a otra... Quiero tener familia numerosa.
A Raquel le vuelvo loca el descaro del hombre.
--Eres el hombre más inmoral, descarado, egoísta que he conocido nunca...
--Pero también el más guapo y el que más te hace gozar, ¿o no? --Mariano
--Totalmente --dice ella.
--No te preocupes, después de dar a luz, seguiría haciéndote gozar siempre que lo necesitaras y a mi me apeteciera.
Él la mira satisfecho, ella sonríe hechizada.

A primera hora de la mañana, Carmen se llega hasta la playa. Está muy triste, piensa en Marc. Pasea, escribe el nombre de él sobre la arena. Piensa en como lo conoció, en la noche de amor que compartieron, en sus duras palabras...
--¿por qué me engañaste? ¿porqué? –llora.
Marc no se puede creer cuando la ve en la playa cree que es una alucinación. Se acerca con miedo. Teme que en cualquier momento la joven vaya a desaparecer y quiere alargar todo lo que pueda la visión. Finalmente no puede más y lleno de emoción la llama. Carmen se estremece al oír la voz de su amado. Cree que es un sueño, él vuelve a llamarla. Ella se levanta, se miran.
--¡Te amo¡ --grita él.
Carmen cree que es un sueño y se acerca a él corriendo y él va hacia ella. Se encuentran y se abrazan y se besan entre lagrimas.
--No puedo creer que estés aquí, te amo, te amo –ella.
Los dos están muy felices.
--Llevo días buscándote, quería decirte que fue un imbécil, que te amo y que quiero que seas mi novia. No me importa tu pasado... Yo tenía novia cuando estuve contigo no fue justo lo que te dije... Te amo, te amo.
Ella lo mira llorando, no es capaz de decir nada.
--¿no me perdonas? ¿no quieres ser mi novia? –dice él temeroso.
Ella lo abraza llena de felicidad y excitación.
--claro que sí, te amo, te amo y nada me haría más feliz que ser tu novia.
Los jóvenes se besan enamorados.
Marc y Carmen pasen abrazados por la orilla del mar. Ninguno de los dos se cree que al fin estén juntos. Él le cuenta lo que la ha estado buscando y ella lo que sufrió por el.
--Ya todo pasó, jamás te volveré a hacer daño –Marc.
La pareja no deja de mirarse y besarse y acariciarse. Se respira amor por todos los poros de su piel.
--Yo sólo te he amado a ti, nunca amé a nadie, no soy una cualquiera.
Él la besa para callarla.
--Lo sé, fui muy injusto contigo pero ya está no pienses en el pasado. No me importa nada.
Ella llorosa le pide que la deje hablar:
--Sí fuiste el primero, jamás me entregué a nadie... Yo –llora, él le pide que no siga pero ella le dice que sí—Fue el novio de mi hermana, me violó...
Marc siente el dolor de ella.
--Desgraciado, lo mataré ..dice lleno de odio.
--él murió ya pagó pero me dejó algo... Fue muy duro pero gracias a ti lo superé todo... Soy madre, los gemelos que te presenté como mis primos son fruto de esa monstruosidad.
Carmen está llena de vergüenza y no se atreve a mirar a su amado a los ojos. Es el quien la mira a los ojos y la besa.
--Has sufrido tanto y yo fui tan imbécil que... Pero todo pasó y ahora te espera una vida de felicidad a mi lado...Sentí algo muy especial por tus hijos cuando los conocí. Estoy seguro que sería un buen padre.
-No me creo aún que todo esto esté pasando... –dice ella.
--Pues créelo mi amor. Estoy contigo y ahora sí es para siempre –susurra él.
Carmen llora de felicidad. Él no deja de besarla y acariciarla feliz.

Cuando los otros llegan a la playa, se encuentran a la pareja bañándose y besándose bien felices. Susana se acerca a ellos. Marc y Carmen sale muy enamorados y abrazados y van hacia ella que con rabia les pregunta que qué significa eso. Feliz Carmen le dice que son novios. Marc dice a Susana que ama a Carmen y está arrepentido por lo que le hizo. Susana recrimina a su amiga que lo haya perdonado tan pronto. Mario, que está detrás de la joven Montana, le dice:
-- ya sé que tu eres muy dura y odias a todos los hombres como a mi.. pero respondeme a una cosa ¿te casarías conmigo?
Susana está sorprendida y lo bofetea.
Él sonríe. Se pone de rodillas, le muestra una alianza y dice:
--Susana Montana, ¿te quieres casar conmigo? Quiero casarme contigo aquí mismo y ya. ¿Aceptas?
Hay tensión, todos están pendientes de ellos.
--Sí –dice la joven tímidamente.
--Lo sabía, sabía que me querías.
--Te quiero, te quiero –Susana.
La pareja se besa con pasión ante las sonrisas de todos, en especial de Carmen que es feliz en brazos de Marc. Las dos amigas se felicitan y luego cada una con su amor pasea y juega en la playa regalándose besos y caricias y dulces palabras.

Bruno llega en ese momento y le da cierta rabia ver la felicidad de las dos parejas. Se sorprende al ver a Raquel con Javier. La joven lo mira con odio.

Es de noche y Carmen está llevando a un tímido Marc a su dormitorio.
--¿estás segura? No sé si es oportuno... No es tu casa ni la mía ¿qué pensarán? –dice él.
--Te amo, te deseo... quiero estar contigo... Me gustó hacer el amor y quiero volver a sentirte mío...
él sonríe y se deja arrastrar hacia la cama...

Días después en la iglesia de Cadaqués suenan campanadas de boda...
Mario está ya en la iglesia con Mariano. Espera muy nervioso en el altar.
--Te has vuelto loco, estás loco. No sabes nada de ella, ni siquiera como es en la cama... Esto es una locura –Mariano.
--La amo, no necesito saber nada más.
Mariano no deja de repetirle que está loco y Mario feliz se angustia porque la novia no llega y teme que se haya arrepentido.
Susana está en la casa vestida de novia. Sencilla pero feliz. Raquel le aconseja que no siga adelante con esa locura pero Carmen está totalmente de acuerdo con ella.
--Hubiera dado todo porque Marc me hubiera pedido para casarnos –dice con cierta envida.
--Soy feliz hermana –Susana a Raquel—y aunque voy a lamentar que papa no haya querido venir y que mama no esté conmigo en el día mas feliz de mi vida va a ser la boda con la que siempre he soñado porque me voy a casar con el hombre que amo.
Las hermanas se abrazan y Raquel le dice que aunque está en contra del matrimonio le desea que sea muy feliz.
Marc está en la sala con Bruno.
--No sé porqué has querido venir si sabes que no te tragan... –Marc.
--Porque en una boda uno siempre encuentra mujeres buscando un buen macho y yo estoy dispuesto a acostarme con la que lo necesite.
--Tu nunca cambiarás –Marc.
--Jamás.
Los amigos ríen.
Bajan las chicas. Marc y Carmen se besan enamorados. Él joven toma del brazo a la feliz novia.
--Gracias por dejarme ser el padrino –le dice.
La novia y el padrino entran en el coche. Javier se va con Raquel que mira con rabia bruno que los obliga a llevarlos. Para no hacer un escándalo, Raquel no dice nada.

Del brazo de Marc, Susana llega hasta Mario y se convierte en su esposa en una romántica ceremonia. Después van a la playa para la fiesta. Susana baila con el que ya es su marido.
--¿Estás contenta? –le pregunta él.
--Mucho –ella.
Él matrimonio se sonríe feliz.
Marc y Carmen bailan también muy enamorados.
--Algún día no muy lejano tú vivirás un momento como este, te lo juro.
Carmen lo mira hechizada.
Raquel, aunque está con Javier, sólo tiene ojos para Mariano. Bruno va de mujer en mujer a ver la que cae.
Al final de la fiesta, las solteras se pelean por el ramo y es Carmen quien lo toma. Ella y Marc se besan enamorados.

Feliz como nunca y en brazos de su marido, Susana entra en la habitación de él. Mario deja a su esposa en la cama con mucha suavidad.
--Te amo, te amo –no deja de repetir mientras la desnuda.
Con suavidad y pasión la pareja consuma su matrimonio. A la mañana siguiente, Susana amanece en brazos de su marido. Es ya bastante tarde, lo besa e intenta despertarlo y se angustia al darse cuenta que no responde, que parece una estatua. Grita de horror mientras intenta hacerle reaccionar.

Webs sobre Cadaqués
http://www.cadaques.info/
http://www.archimagen.com/temas/temas_x/esp/cadaques/P0201.HTM



http://www.mauricioislasclub.ar.gs/
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