Esta es la historia de una joven que después de ser violada por el gemelo de su novio cree que el amor ya ha salido de su vida para siempre pero conoce a Xan. A partir de entonces su vida estará marcada por la tragedia y por un mismo rostro. A lo largo de su vida conocerá a tres hombres que aparentemente no tienen ningún lazo de sangre pero que son iguales físicamente.
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Capitulo 90

February 9 2004 at 5:22 PM
  (Acceso ebalaguer)
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ANA CARA A CARA CON LA FAMILIA DE DIEGO

GALERIA:
http://ar.geocities.com/tresamer2000/cap90.html
Ana se muestra indiferente por el hecho que su marido los acompañe y a él le duele su rechazo. Xerxes cede su brazo a su esposa para que lo agarre pero ella prefiere ir del brazo de Paquita. La ancianita le susurra:
--Te estás equivocando.
Xerxes está triste por el desprecio de su esposa. Carolina es quien toma del brazo a su atractivo padrastro. Él la sonríe con ternura.

Toni le ha llevado un poco de comida a Xan que dentro de su coche lo devora hambriento. El joven le suplica que le abra la puerta del auto para poder hablar pero Xan se niega. El hijo menor de Raquel le habla apoyado en la ventanilla:
--¿porqué no dejas de auto-castigarte. ¿porqué no te arreglas y vas al compromiso de tu hermana. A tu madre le haría ilusión. ¿Vamos a mi casa?
Xan sonríe pérfidamente, sale del coche y se abraza llorando a su hijo al que suplica ayuda. Toni sonríe seguro que la pesadilla está acabando. Sandra se asusta al ver entrar a Xan y toni.
--Tranquila, solo viene a ducharse, no te va a molestar ¿verdad?
Xan no dice nada, agarra un jarrón y se lo rompe a Toni en la cabeza. El hijo de Raquel cae al suelo sin conocimiento. Sandra huye y logra encerrarse en su cuarto. Xan golpea la puerta como un loco. Es la misma Sandra la que llama a la policía mientras su hermano le grita amor y suplica que le abra como un loco. Al oír que se acerca la policía Xan se va y se le escapa a la policía. Sandra llora, teme que algo malo le pase al hombre. Toni abre los ojos algo aturdido.

En el Mas Ivex, Diego está muy nervioso y elegante. Su padre y su abuelo comparten su felicidad con él. Sergio está tumbado en el sofá indiferente. Idalina lo ha acabado aceptando de muy mala gana. Ya es la hora que había acordado.
--¡empezamos mal¡ --Idalina furiosa.
Diego se está impacientando, Sergio se burla de él.
--¿y tú te quieres casar? El retraso en las bodas es peor.
Miriam se acerca a Diego para darle ánimos, los hermanos se miran con complicidad.

Y 35 años después Ana Vico y Paquita regresan al Mas Ivex. Las dos están abrazadas, tiene los ojos llorosos. Como un flash pasa por la mente de las dos momentos compartidos con Xan en esa casa.
“Mientras Xan habla con su padre, Idalina lleva a Ana al dormitorio que era de Demetrio. Ya habían acordado que, una vez casados, vivirán con ellos.
--Esta será vuestro dormitorio... Es tan grande como el de Xan y así él se puede ir quedándose en el suyo. El de Xan será el dormitorio de mi nieto. Aquí estaréis muy bien. Pasadas las fiestas lo desmontarán y lo podréis ir decorando como vosotros querías. –Idalina.
Eso de cómo vosotros queráis es un decir pues Idalina ya le explica cómo lo tienen que hacer. Ana escucha ilusionada. Se emociona al pensar que ese será el lugar en el que dormirán ella y Xan.
En la biblioteca Juan habla con su hijo.
--Don Augusto está de acuerdo conmigo en que Ana y tu no estéis de ociosos hasta la boda... Luego tú te pondrás a trabajar en la empresa para mantener a tu familia... de momento sigues en el instituto para que te vayas haciendo a la idea a las nuevas responsabilidades que contraerás...
Llegan Ana e Idalina. Juan pide a Ana que se acerque.
--Le estaba diciendo a Xan que ni nosotros ni tus padres queremos que no hagáis nada hasta la boda pero tampoco nos parece agobiaros más de la cuenta, por eso hemos pensado daros un tiempo, hasta la boda, para que vayáis reflexionando sobre lo que queréis hacer. Yo os aconsejo que aprovechéis el tiempo y estudies... Después de la boda Xan será el ayudante de Demetrio y tú te quedarás en la casa hasta que nazca vuestro hijo, luego depende de ti...
Ana está un poco asustada. Xan la besa.
--Vamos a ir a Paris pero no con la clase, sino de Luna de miel, después de pasar por Balaguer... claro –dice el joven entusiasmado.
Ana está muy emocionada, todo eso le parece un sueño. Los jóvenes se abrazan contentos.

Xan llega a su casa contento y en seguida habla con Paquita para que le ayude a preparar la sorpresa del día siguiente: ya son tres los meses que Ana y Xan llevan juntos.
--Yo he sido cómplice de toda esta locura desde el principio pero jamás creí que llegaría tan lejos –Paquita.
--Nunca te he agradecido tu ayuda, ha sido vital para mi relación con Ana.
--Ya sabes que eres el hijo que nunca tuve...
--tú me has criado, has sido como una segunda madre para mi y ahora Ana va a necesitar que la ayudas a criar a nuestro hijo al que quiero que veas como un nieto.
--Un hijo tuyo, casi mi nieto –dice la mujer emocionada.
Xan la mira muy sonriente.”

Diego sale a recibirlos. Ana se queda inmóvil en el porcho y recuerda las veces que su chico la esperó allá. Cuando las sorpresas semanales no caían en viernes Xan siempre esperaba a su amaba el el porcho con un gran ramo de rosas. Mira a su alrededor, el camino que llega a la glorieta llena sus ojos de lágrimas y la regresa al pasado: a su primera vez en ese lugar dónde vivió mágicos momentos:
“Cenan los solos en la glorieta. Todo está lujosamente preparado para una cena de gala, desde radio-cassete suena música de violines y además les acompaña una preciosa luna que es testigo de excepción del amor de los dos jóvenes. Xan y una no dejan de acariciarse y sonreírse. Él descorcha una botella de champán y brindan “Por un feliz futuro juntos” –dice él. Ella lo mira enamorada. Con una sonrisa, Xan pone un obsequio en las manos de Ana, es una cinta del cantante Luis Miguel que le encantaba a la joven pero se le acababa de romper. Ana le agradece el detalle abrazándolo fuertemente y el responde con una seductora sonrisa que mata a la chica. Una vez las empleadas retiran la cena, los jóvenes se levantan y él pone en el cassette la cinta que acaba de regalar a la joven, deja las mulatas en el suelo y extiende su mano invitando a Ana a bailar con él. Ana toma la mano de Xan y él pega el cuerpo de la muchacha al suyo con fuerza. La joven es el sostén del joven. Ana está encantada de estar entre los brazos del atractivo muchacho. Bailan en medio de la glorieta. Más que bailar lo simulan ya que no se mueven del sitio. Para no caerse, Xan está totalmente apoyado en Ana que no lo suelta para nada. No hablan pero la sonrisa cálida y la voz dulce del joven tienen enamorada a Ana. Los ojos del uno están clavados en los del otro. Xan, en algún momento tararea algún trozo de la canción que suena y le da un beso a la chica.”

Ana tiene el alma desgarrada. Paquita siente su dolor y le da ànimos:
--ahora es demasiado tarde. Tienes que ser fuerte –le susurra.
Ana ha empalidecido parece que se va a desmayar.
--¿te encuentras bien? –le pregunta Xerxes.
Ella no contesta, ahoga su dolor en el silencio y entra en la casa del brazo de Paquita. Xerxes se queda detrás. Diego y Carolina ya están en el interior de la casa y, bien abrazados, hacen las presentaciones de Esperanza y Oriol. Idalina tiene un mal presagio al ver a Esperanza. Siente un gran dolor en el pecho pero no sabe el porqué. Miriam y Oriol. Se miran con timidez, esperan el momento más adecuado para decir que se conocen y que son novios.
Temblando y emocionadas entran Ana y Paquita. A pesar que los años han pasado, Idalina se acuerda perfectamente de las dos y casi le da un ataque al corazón. Se pone histérica:
--¿¡qué clase de broma absurda es esta?¡ --grita.
Paquita y Ana, que están abrazadas, se miran asustadas por todo el odio que hay reflejado en la madre de Xan. Los demás no entienden nada.
--¡¡¡¡¡¡¡¡FUERA, FUERA¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡NO QUIERO A ESTA CUALQUIERA EN MI CASA¡¡¡¡QUE SE VAYA, QUE SE VAYA¡¡¡ --grita Idalina enloquecida señalando a Ana con horror.
Diego y Carolina se miran sorprendidos y preocupados. Demetrio, Juan, Sergio y Miriam creen que la mujer se volvió loca de repente.
--¿¡que te pasa Idalina?¡ --le pregunta su marido intentando calmarla.
Idalina está incontrolable, parece que se le va a salir el hígado por la boca.
--¿¡es que no la conoces?¡¿¡es que no sabes quien es esa?¡ --dice señalando a Ana temblando del horror.
Sergio lo contempla todo desde el sofá bien divertido. Los demás van mirando con sorpresa a Ana y a Paquita.
--¡abuela, cálmate¡ Ella es la madre de mi futura esposa?¡ ¿por qué te pones así?¡ --dice señalando a su suegra.
Llena de odio, Idalina mirando a su marido y a su hijo dice señalando a Ana:
--¡¡¡Ella es Ana, Ana Vico¡¡
--¡no puede ser¡¡ --dicen a dúo mientras se llevan las manos a la cabeza Juan y Demetrio.
Todos miran a Ana, su marido y sus hijas con sorpresa. Oriol y Miriam se miran muy preocupados. Paquita no deja de acariciar a Ana, que mantiene el tipo, como queriéndola protegerla de todas las miradas. Des de lo más profundo de su odio, Idalina dice:
--¡¡Ella es la mala mujer que causó la muerte de mi hijo Xan¡¡ --dice Idalina señalando un retrato de su difunto hijo.
Los nietos de Idalina miran a Ana, Sergio indiferente, los otros dos con dolor. Xerxes se acerca a la foto que ha señalado la mujer perplejo.
--¿su hijo?¿¡ese es su hijo?¡¿su hijo fue novio de mi mujer y se llamaba Xan?¡
Idalina se lo confirma. Con el rostro desencajado, Xerxes ve en esa foto la imagen de su juventud perdida y fulmina a su esposa con una mirada llena de rencor. Paquita llora como diciendo:
--lo sabía, lo sabia.
Ana se traga sus lágrimas y recuerda los acontecimientos que le robaron al gran amor de su vida:
“Xan entra al edificio por la entrada que tiene al lado para ir a clase. Pasa por el subterráneo donde está el aula de informática. Emilio entra también y lo llama. Xan se acerca a él muy simpático.
--¿Subes? --le pregunta con amabilidad.
--Quiero hablar contigo en privado –Emilio.
Xan se queda parado y lo mira dispuesto a escucharlo. Los dos están seguro que nadie los está escuchando pero Silvia que se había quedado en una de las aulas está por allá y al oír a los jóvenes que quieren hablar confidencialmente permanece oculta y así escucha sorprendida la declaración de amor de Emilio a Xan. Fue Emilio quien envió a Xan esa nota de amor y así se lo ha confesado.
--Me enamoré de ti la primera vez que te vi, por ti tengo ganas de vivir. Nunca he estado con un hombre y mi deseo es que tú seas el primero. Estoy seguro que conmigo serías más feliz que con la Ana esa –añade.
Xan lo escucha incrédulo pero lejos de molestarse le habla con mucha dulzura:
--Yo estoy enamorado de Ana y sólo ella me va a hacer feliz pero aunque así sea a mi no me gustan los hombres.
--¿cómo sabes si nunca probaste?
--Lo mismo te podría preguntar a ti, ¿cómo sabes que te gustan los hombres si nunca has estado con uno?
Silvia no puede creer lo que oye y agudiza el oído para no perderse nada.
Emilio no ha dicho nada y Xan vuelve a hablar.
--Yo no te voy a decir si estás equivocado o no pero en mi tienes un amigo, un hermano incondicional que te ayudará en todo lo que necesites.
Xan tiende su mano a Emilio pero éste la rechaza y con rabia dice:
--¡Yo no quiero tu amistad¡ ¡Te quiero a ti¡
Xan sigue sin perder la paciencia.
--Pero a mi nunca me tendrás como tú deseas. No es bueno obsesionarse con nada. A mi no me gustan los hombres y no hay nada que hacer. Yo seré tu amigo, te ayudaré a olvidar lo que dices que sientes por mi. Te podrás enamorar de otro.
Xan pone la mano en los hombres de Emilio y éste molesto le dice:
--¡Yo no quiero tu compasión¡ ¡He sufrido mucho y tengo derecho a un poco de felicidad¡
--Eso es cierto pero yo no tengo la culpa de lo que pasó, yo sólo te puede ayudar siendo tu amigo.
--A mi eso no me sirve de nada. He oído lo que le has dicho a Francisco, sé que la zorra de Ana no está embarazada y si no te acuestas conmigo se lo contaré a todo el mundo.
Xan no deja que diga nada más y se lanza sobre él y empieza a golpearlo sin piedad.

La pelea de los dos jóvenes centra la atención de medio instituto. Los que estaban en el patio son los primeros en darse cuenta de lo que ocurre y van corriendo pero no tardan en venir de todos los sitios. Francisco no entiende nada pero no logra impedir la pelea. Xan parece dispuesto a matar a Emilio que es un títere en sus manos.
--¡Desgraciado, maldito, hijo de la gran...¡ --no deja de repetir Xan mientras golpea al joven chantajista.
--¡Para ya Xan, lo vas a matar¡ --grita Francisco pero Xan no le hace caso.

En cuanto sale del lavabo, Ana sabe de la pelea y va con ellos muy angustiada.
--¿¡pero qué pasa Xan?¡ ¡Para ya¡ ¿no ves que eres mucho más fuerte que él?¡ --dice la joven extrañada.
Mientras, Silvia, a todos los que no han ido a ver la pelea, les comenta que no es cierto que Ana está embarazada. Incluso lo escribe en la pizarra de varias aulas.

Finalmente son los profesores los que intervienen en la pelea y separan a los dos chicos. Emilio, Xan y Ana acaban en el despacho del director. Pilar, antigua profesora de literatura de Ana y su ex, la mira con rabia. Ana siente que desea hacerle daño.
--¿Con que los dos os querías burlar de vuestros padres? Un embarazo no es un juego y ahora mismo vuestros padres sabrán la verdad –dice Pilar a Ana y Xan.
Muy angustiada Ana suplica tanto al director como a la profesora que no les hagan esto.
--Nosotros no seremos cómplices de una mentira tan grande –dice Pilar marcando el teléfono de la joven. Xan y Ana se abrazan muy asustados. Ella llora muy angustiada y él intenta calmarla.”

El odio de Idalina hiere profundamente a Ana y hace que su herida sangre como la primera vez. La imagen de su amado ensangrentado después de tirarse al vacio la atormentan. Carolina y Diego se refugian el uno en brazos del otro. Idalina sigue escupiendo veneno:
--¡Ana y esa otra mujer –señala a Paquita que llora angustiada—que era mi criada obligaron a mi hijo a suicidarse como Ana ya había hecho anteriormente con su anterior novio, un tal Francesc Borrull...¡
con el rostro desencajado, Xerxes se va de la casa para satisfacción de doña Idalina.
--¡entonces Gus tenía razón, tu mataste a su padre¡ --recrimina Esperanza a su madre con horror.
Ana no tiene fuerzas para defenderse. Sólo Paquita está de su lado, los demás la miran con reproche. Esperanza se va corriendo, Idalina se acerca a Ana. Su mirada da miedo. Paquita no deja de abrazar a Ana, teme lo que le pueda hacer su antigua patrona.



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