Esta es la historia de una joven que después de ser violada por el gemelo de su novio cree que el amor ya ha salido de su vida para siempre pero conoce a Xan. A partir de entonces su vida estará marcada por la tragedia y por un mismo rostro. A lo largo de su vida conocerá a tres hombres que aparentemente no tienen ningún lazo de sangre pero que son iguales físicamente.
a>
 

 Return to Index  

CAPITULO 121

February 11 2004 at 1:16 PM
  (Acceso ebalaguer)
Forum Owner

 

ANA SE ACUESTA CON EL MARIDO DE ROSA
GALERIA:
http://ar.geocities.com/tresamer2000/cap121.html

Xènius llega a su casa de madrugada con cara de habérselo pasado muy bien. Se sorprende al encontrar a la falsa Rosa esperándolo despierta en el sofá.
--¿qué haces aquí? –Xènius.
--estaba preocupada –dice tragándose sus celos—temía que te hubiera pasado algo.
La mujer se levanta y abraza al guapo joven, lo acaricia. Le cuesta mucho controlar su deseo. A él le llegan ciertas vibraciones que no le gusta y se separa:
--ya no soy un niño, te costó mucho acostumbrarte a no esperarme... Siempre fuiste una madre protectora pero ya habías asumido que crecí.. espero que ahora no te vuelvas a convertir en una madre posesiva. Acabas de salir del hospital, tienes que descansar.
Él se muestra distante y a ella le duele que le recuerda que la ve como una madre.
--he descansado mucho en los últimos meses... Estoy cansada de descansar.
Él va subiendo las escaleras y ella va detrás de él. Lleva un provocativo camisón y le duele no ver deseo en él, al contrario, el joven se siente muy incómodo. Llegan al dormitorio de él. Xènius ve las claras intenciones de la que cree su madrastra de entrar en su cuarto con él así que se pone ante la puerta barrando el paso a la mujer.
--vuelve a tu habitación, mi padre te ha echado mucho de menos... Necesita a su mujer.
--¿no me invitas a pasar? –coqueta.
--No, ya sabes que no debes entrar.
--pero sí seguro que ya he entrado muchas veces. ¿a caso nunca te he acostado y hasta te debo haber visto desnudo?¿nunca te bañé?
Él sonríe con ternura, echa mucho de menos a esa Rosa.
--claro que sí pero entonces yo estaba seguro que me veías como a un hijo y ahora... –no se atreve a decirlo—será mejor que vayas con mi padre...
Ana se siente frustrada pero no insiste. Xènius se queda en la puerta para asegurarse que la mujer entra en el dormitorio de ella. Ana se dispone a entrar en la habitación de al lado. Él la llama, ella suspira y se le acerca con deseo.
--Esa no es tu habitación, Rosa... Vuestro dormitorio es el de aquí delante.
--Lo sé.
Él cierra la puerta de su dormitorio y agarra del brazo a Ana que se estremece:
--sé que estás confundida, que lo que has pasado es muy duro. Yo no me quiero interponer en tu matrimonio, no quiero que mi padre me empiece a ver como un rival. Yo te veía como una madre y no pensé que tú... Tu lugar es al lado de mi padre, no puedes poner tus ojos en mi. Yo soy un hombre prohibido para ti.
Ella se siente descubierta e intenta negar lo evidente pero el joven no cree en sus palabras.
--Estoy seguro que eso que crees sentir por mi es algo pasajero, necesitas estar a solas con tu marido para que renazca lo que una vez hubo... Yo sé que lo quisiste mucho y sí pones de tu parte volverás a enamorarte de él. Mi padre ha cambiado y desea empezar de cero pero tú le tienes que ayudar. Si mi presencia te aturde y te impide cumplir con tus obligaciones de esposa, lo mejor será que me case en seguida y me vaya a vivir lejos de aquí. Podría ir a Valencia con la familia de Lucia. Lo mejor es que no nos veamos por un tiempo hasta que se te aclaren las ideas. No quiero que te separes de mi padre pero tú tienes que tomar la decisión sin que yo influya... por eso lo más importante es que yo me vaya... Mañana cuando despiertes ya no estaré aquí.
Ana se desespera, acaricia al guapo joven en las mejillas. El dolor de la mirada de la mujer conmueve al joven.
--¡¡No me hagas esto¡¡¡No te puedes marchar¡
él la mira con compasión y toma la mano de ella para separarla de su rostro:
--pero es que te tienes que dar cuenta que lo que estás sintiendo por mi no es normal. Tú ya no me ves como tu hijo y en estas condiciones yo no quiero vivir bajo tu mismo techo. No puedo.
Ana habla con angustia y con ojos llorosos:
--¡pero es que estás equivocado, yo no te veo como un hombre, sino como si fueras mi hijo. Creí que ya te había quedado claro¡¡
--sí pero es que tu comportamiento de hoy me ha hecho volver a dudar.
--¿y que puede hacer –pregunta con desesperación—para convencerte de que estás equivocado? No quieres que me dejes, eres el hijo que no tengo... Quiero estar a tu lado cuando nazca tu hija... tú me necesitas más que nunca?
--pero es que yo no puedo vivir contigo y mi padre si no estoy convencido de lo que sientes.
--¿y que puedo hacer para demostrarte que mis sentimientos hacía ti no son anormales? Quieres que vuelvas a ser el de antes.
--pues que cumplas con tus deberes de esposa. Duerme con tu marido, haz el amor con él. Mi padre es hombre y tiene sus necesidades, necesidades que tu tienes la obligación de satisfacer. Ha esperado mucho para volver a estar contigo, no le puede hacer esto.
Ana no se esperaba esta petición:
--¡no me puedes pedir esto, no tu padre es un desconocido para mi¡
--¡por mi culpa, porque yo he estado todo el tiempo contigo y por eso tú no sientes que mi padre sea tu marido pero lo es. Vuelve a convivir con tu marido, yo estoy seguro que lo volverás a amar y que todo volverá a ser como antes. Estoy seguro que recuperarás tus recuerdos. Sólo así yo podré seguir viviendo en esta casa.
Ana está triste. Le duele que el hombre que ama le pida que se acueste con otro.
--¿tanto te molesta mi petición? –pregunta Xènius—lo que te estoy pidiendo es la cosa más normal del mundo. Si no quieres es porque amas a otro... a mi y eso no puede ser... Mañana me voy de la casa.
Xènius se gira, Ana está dispuesta a lo que sea para no alejarse del atractivo joven.
--¡no, espera¡ --Ana.
Xènius se para pero no se gira. Ana le dice:
--si hago –le da horror pensarlo, decirlo—si cumplo con mi marido ¿te quedarás para siempre?
Él se gira y dice:
--Sí, así me convenceré que sigues siendo mi madre y te podré tratar como siempre.
Decidida, pero nada animada, Ana entra en el dormitorio matrimonial para satisfacción de Xènius. Eugenio ya duerme. Ana siente que es un ultraje pero se saca la poco ropa que lleva y se mete totalmente desnuda en la cama. Eugenio se despierta. Mira a su mujer excitado. No le da tiempo a repensárselo y la hace prisionera de su cuerpo. Ana ahoga su dolor pero no reprime el llanto. Mientras Eugenio gime como una bestia salvaje mientras sacia su sed de hembra, Ana tiene los ojos cerrados Piensa en Xènius y recuerda la primera vez que hizo el amor con Xan. Siente que la están violando pero no quiere pensar, se agarra con fuerza a la cama y hasta se hace daño. Es mucho la rabia, el asco que siente pero pensar en Xan, en Xènius alivia su gran pena, su vergüenza.




http://Abelardo_Behna.ar.gs
http://guillermo_perez.ar.gs
http://Juli_Fabregas.ar.gs
http://www.mauricioislasclub.ar.gs/
http://es.geocities.com/ebalaguer2002/mauricio_islas.html
http://es.geocities.com/emilibalaguer
DONA UN PLATO DE COMIDA GRATIS
http://www.porloschicos.com/
foro de novelas imaginarias
http://www.network54.com/Hide/Forum/246556
FORO MAURICIO ISLAS
http://www.network54.com/Hide/Forum/217068
FORO GRANDES GUAPOS
http://www.network54.com/Hide/Forum/243978

 
 Respond to this message   
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement