XÈNIUS Y ANA SERÁN RESCATADOS
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Xerxes y Toni entran en la habitación en la que está Sandra para conocer al nuevo Baldrich. La feliz madre, con su hijo en brazos les dice:
--aquí está el pequeño Xan.
--¿Xan? –preguntan los dos hombres con lágrimas en los ojos.
La joven lo afirma con la cabeza, tiene un nudo en la garganta pero ahoga su dolor. Quiere dejar atrás el dolor y ser feliz con su hijo.
--¿quieres agarrarlo, papá? –Sandra.
El feliz abuelo toma en brazos a su nieto con emoción y ternura. Toni está al lado de su abuelo-padre. Mira a ese bebé con tristeza, piensa en su padre con dolor.
--Toma a su sobrino, hijo –Xerxes.
A Toni le da cosa..
--es el sobrino de tu padre, a él le gustaría que lo quisieras –dice la emocionada madre.
Xerxes pone al bebé en brazos de su hijo adoptivo que lo agarra con ternura y con cierto miedo. En ese momento irrumpe Salvador. El hijo de Raquel se queda boquiabierto al ver el bebé.
--¿¡es mi hijo?¡ --pregunta con emoción extendiendo sus brazos.
Toni se lo pasa. Xerxes abraza a su hijo. Salvador se siente extraño. Le cuesta pensar que de una mujer con la que no le unía nada ha nacido una parte de él. A Sandra también le cuesta ver a su hijo en brazos de ese hombre que no significa nada para ella y pensar que es el padre de su hijo.
Ana y Xènius salen de su cabaña. Tras la tormenta ven que los daños que ha sufrido su “casa” son mínimos.
--no creí que resistiera a la tormenta, fue bien dura –Xènius.
--y eso que aquí dentro había otra tormenta...
Los dos se sonríen. Ella besa las manos de su joven amante:
--todo lo que tocan estas benditas manos se convierte en oro... claro que la cabaña no se destruyó... la hiciste tú.
--pero ayer no las tenías todas...
Ana se hace la coqueta:
--era un truco, un truco de seducción.
Él, divertido, empieza a hacerle cosquillas. Corren, él la atrapa, se abrazan.
--te amo, te amo. ¡¡¡te AMOOOOO¡¡¡soy la mujer más feliz del mundo, del universo¡¡¡¡ --grita ella.
Él la mira con orgullo, le gusta sentirse tan importante.
--bendita tormenta que te trajo a mis brazos –ella.
--¿¡crees que fue por eso? –pregunta picarón.
--bueno, espero que no, no me gustaría que fuera un hecho aislado.
--¿te gustaría que lo volviéramos a hacer?
--nada me haría más feliz, nunca me cansaría de tu amor, de ti. En tus brazos me siento viva, mujer... Haría el amor contigo a todas horas...
él sonríe.
--¿a ti no te pasa lo mismo? –ella.
Se besan y se abrazan con deseo.
--soy hombre y ya me urgía hacer el amor pero no te quería ofender, que te sintieras utilizada.
Ella acaricia con deseo el cuerpo casi desnudo de su amante:
--te amo, estoy enamorada de ti como no creía que me volviera a enamorar, deseaba hacer el amor contigo desde hace tanto...
--¿y mi padre? ¿qué dirá? ¡me he acostado con su mujer¡ --dice con culpa.
Ella lo acaricia:
--aquí no soy la mujer de tu padre, soy tu mujer.
--¡si pero... ¿¡y cuando regresemos?¡
--si tu quieres no lo sabrá nadie pero te juro que jamás volvería con él. Me divorciaría de él tan buen punto lo volviera a ver. Ahora que he sido tuya lo seré hasta la muerte aunque tú me dejes. Ningún otro hombre me tocará, no permitiré que nadie borre tus huellas de mi cuerpo.
Él la abraza contento. Ella estrecha su cuerpo al de él:
--Xan, mi Xan, al fin te tengo nuevamente conmigo... –se dice—No importa el nombre, el carácter... Eres tú, Xènius es el cuerpo con el que seguiré amándote...
Ana lo abraza con tanta fuerza que hasta él se queja divertido.
--cuanta pasión –dice él.
Ella lo mira exhausta de felicidad.
--tengo hambre –él.
--Yo también, tengo hambre... tengo hambre de ti.
Ella lo besa y él se deja llevar y caen al suelo donde se vuelven a dejar llevar por sus cuerpos.
Lucía Maria está haciendo el amor con Eugenio. Es toda una tortura para ella. Él es una bestia en celo, ella llora sintiéndose humillada. En pleno clímax para él, Eugenio sufre un ataque y cae fulminado encima de su joven esposa que sufre un ataque de histeria. Mauricio corre a auxiliar.
--¡¡sácamelo, sácamelo¡¡¡¡¡sacámelo de encima¡¡
Muy impresionado, Mauricio levanta el cuerpo del hombre que parece muerto y saca a su hermana que lo abraza muy nerviosa. Es él quien la cubre y la saca de ahí. El hombre mira con pena a su cuñado
La otra Lucía de nuestra historia, la esposa de Diego, se despierta sola en su cama con los dolores de parto. Sale de su cuarto y a buscar a Idalina. Al saber que su biznieto va a nacer, Idalina se pone a gritar como loca para que todos se enteren.
Ignorando que va a ser padre, Diego yace en la cama de su piso. Piensa en Carolina, está deseando volver a verla. Ésta sigue fuera del país. Piensa en Diego pero con odio. Se siente muy herida por como la humilló y no lo quiero perdonar. Le ha puesto un bozal a su corazón para no reconocer que lo sigue amando y se centra en su trabajo que la absorbe al 100 %
Abrazada a su hermano, Lucía María ve como la policía se lleva el cadáver de su esposo. Ella no soporta todas las preguntas que le hacen, se siente humillado. Mauricio saca la cara por ella.
--parece que fue un ataque al corazón. No hay ningún misterio –Mauricio..
--la autopsia confirmará o no eso, pero hasta entonces la señora no puede salir de la ciudad.
--¡¡¡¿creen que yo lo maté?¡ --Lucía M llorando.
Mauricio la abraza:
--se demostrará que ha sido una muerte natural, no tienes nada que temer –Mauricio.
La chica está muy nerviosa. Hacer el amor con su marido ya era lo bastante traumático para que ahora vaya y se le muera encima. Está destrozada.
Diego llega corriendo al hospital y se emociona en tener en brazos a su hija recién nacido.
--Se llamará Virginia como mi madre –Diego.
--Si, claro y ahora que ha nacido nuestra hija volverás a casa. No nos abandonarás ¿verdad?
--A mi hija nunca la abandonaré pero no pienso volver a casa. Esperaba que naciera para pedirte el divorcio.
Con mucho cariño, el hombre pone la pequeña en la cunita y se acerca a su esposa que lo mira furiosa:
--¡¡¡no me puedes abandonar, si lo haces no verás nunca más a tu hija¡¡
--tú eres una zorra que me engañaste con mi hermano sin importarte que estabas embarazada...
--¡¡¡al culpa es tuya, por tu desamor¡¡
--¡yo siempre te he sido fiel y eso que amo a otra mujer... me casé contigo por una trampa de mi abuela...¡¡
--¡maldito, maldito tú y la perra de tu amante¡
--Ella no es mi amante por tu culpa y la de mi abuela pero ahora quiero el divorcio para casarme con ella.
Ella se hace la víctima:
--¡¡eres un mal padre, un egoísta. No te importa abandonar a tu hija recién nacida¡
--¡yo no abandonaré nunca a nuestra hija, ella siempre podrá contar con mi amor de padre aunque tú y yo estemos separados¡¡
--¡pues yo no lo pienso permitir. Si quieres ver a tu hija no nos podemos separar. Si no vuelves conmigo no volverás a ver a tu bebita¡¡ ¡así que elige... esa mujer o tu hija?¡¡
Los dos se miran con rabia. Diego no se deja amenazar i se enfrenta a su mujer:
--¡tú no me separarás de mi hija soy el padre y aunque me divorcie de ti la ley reconoce mis derechos... Te mandaré a mi abogado para el divorcio y no me pelees no te conviene...
El hombre besa con mucha ternura la frente de su hijita que duerme ajena a los conflictos de sus padres. Diego se va dejando a su esposa furioso. En al puerta el hombre se topa con su hermano. Sergio lo saluda con cinismo. Diego lo insulta y se va. Sergio entra en el cuarto y burlón dice:
--¡caray, que mal genio que se gasta tu maridito¡
Lucía lo mira con rabia y riendo él añade:
--vaya, ¡que cara, debe ser contagioso¡
--¡y tú siempre serás un imbécil¡¡
--¡que humor, necesitas urgentemente que te haga el amor¡ --dice con ironía.
Él la quiere besar pero ella lo rechaza.
--¡ahora no estoy para esto, Diego quiere el divorcio¡
--¿¡y que querías después de acostarte conmigo?¡¿qué te aplaudiera?¡
--¡no estoy para bromas¡¡ quiero destruirlo a él y a la cualquiera de su amante, a Carolina¡
--¡te equivocas, conozco a mi hermano... No está con carolina, ella no lo debe haber perdonado.
Lucía se burla:
--debe ser un truco. Quero que averigües exactamente lo que pasa, cómo han quedado esos dos.
-¿¡y cómo quieres que lo haga?¡ Ni modo que se lo pregunte a Diego... no estamos en los mejores términos¡
--¡ese es tu problema pero si quieres seguir disfrutando de mis favores sexuales harás lo que te ordeno¡
Burlón, él hace el gesto militar. Ella lo echa del cuarto, quiere saber esa misma noche lo que hay o no entre Diego y Carolina. Sergio la quiere besar pero la mujer le da la espalda y lo echa de muy mala manera.
Sergio ha seguido a su hermano y lo convence para ir a un bar y le va dando de beber. Diego, totalmente borracho, le explica todo lo que quiere saber. Sergio va corriendo a ver a Lucía y le cuenta lo que ha averiguado.
--así que esa zorra está esperando un hijo de otro –dice feliz.
--pero él dice que no se lo creerá hasta que lo vea y yo estoy seguro que es falso... ¡Carolina no es una cualquiera como tú...¡
Lucía se enfada:
-¿¡y porque iba a mentir en una cosa así?¡
--por rabia contra él... el tiempo me va a dar la razón. Ella es mucho mejor que tu...
--¡a mi no me comparas con esa¡ --histérica.
--¡no, si no te comparo... tú eres basura a su lado¡ Ella si ama a mi hermano y nunca se dejaría tocar por otro hombre. Ella está muy herida pero acabaran juntos...--Sergio.
--¡eso sobre mi cadáver¡¡esa zorra me ha dado una idea –dice con maldad—voy a herir a Diego en donde vas le duele, voy a hacer realidad la mentira de ésa... ella dice que está embarazada ¿no? Pues la cigüeña se le va a aparecer y le va a poner en sus brazos un bebé que la separará de mi marido para siempre.
--¿qué estás planeando?
Ella sonríe con misterio.
Ana y Xènius se adentran, no sin miedo, un poco en la selva en busca de comida. Él es quien peor lo está pasando, su aspecto, sin afeitar con el pelo largo, muy delgado es de lo peor aunque aún así para Ana es el más guapo del mundo. Ana no deja de mirarlo con deseo. Xènius se aparta un poco. De repente, unos negros nativos con pinta de salvajes aparecen de todos los lados. La pareja no puede reaccionar. Ana es apresada al instante. Grita. Xènius va a rescatarla pero uno de los nativos le pone una lanza muy puntiaguda en el cuello. Ana está aterrada, casi arrastrándola la sacan de ahí. Ella llama a su amado pero esto no contesta. Ella teme lo peor.
Ana es conducida como un animal a un poblado en el corazón de la selva. La violencia de lpos nativos asusta a la mujer. No hace más que llorar y con voz desagarrada no hace más que llamar a su amado del que no hay rastro. Ana es metida en una cabaña a empujones y la dejan sola. Se acerca a la ventana con angustia pero se encuentra con la lanza de tres nativos que la están vigilando. La puerta está cerrada, ella la empieza a golpear con histeria. Grita, quiere saber que ha sido de Xènius. Cae al suelo llorando derrotada. Recuerda con tristeza los omentos vividos con ese joven que ahora puede estar muerto.
--¡no puede ser, no puede ser... después de todo lo que hemos pasado... esto no puede acabar así.... es mi culpa, es mi culpa... –llora deshecha llena de dolor y remordimientos.
Se asusta al ver que se abre la puerta. Reconoce la dulce voz de su amado. Ella lo mira entre lágrimas.
--¡estás vivo¡ --solloza.
Él la ayuda a levantarse.
--si, si ... no te tienes que asustar.
La mujer se abraza a él angustiada, él sonríe.
--creí que esos salvajes te habrían matado¡¡yo sin ti me habría muerto también¡¡¡
La desesperación de ella enternece al joven. Ella lo abraza y lo acaricia con angustia para convencerse que es real, que el chico está bien. Él la deja hacer sonriendo muy dulcemente. Le habla con ternura y responde a sus besos y a sus caricias con mucho cariño. Está contento:
--todo está bien, ahora todo está bien, ¡estamos salvados¡
Ana lo mira entre lágrimas y sorprendido. No es una buena noticia lo que le acaba de dar.
--¿¡de que hablas?¡
--en esta tribu las mujeres no son bien vistas, por eso te han traído así ¿y que crees? Un excéntrico millonario ha medio civilizado esto. Vive aquí desde hace años pero no ha querido que la isla pierda su encanto de ser una isla perdida en el océano... él nos dará todo lo que necesitemos, somos son sus invitados... aunque están incomunicados aquí viven con todas las comodidades... Cada dos años viene un avión para traer víveres, ropa... 13 meses... dentro de 13 meses seremos libres...
él la abraza feliz, ella no se esperaba eso... Está desolada y se lo tiene que callar.