Esta es la historia de una joven que después de ser violada por el gemelo de su novio cree que el amor ya ha salido de su vida para siempre pero conoce a Xan.
A partir de entonces su vida estará marcada por la tragedia y por un mismo rostro. A lo largo de su vida conocerá a tres hombres que aparentemente no tienen ningún lazo de sangre pero que son iguales físicamente.
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Sergio no se puede creer lo que su cuñada le ha propuesto.
Eres peor que los animales... ella sí quieren a sus hijos --Sergio.
--Diego y yo tendremos otros hijos, esta niña me ayudará a sacarme a Carolina de mi vida.
--¿y ella colaborará?
--Si las cosas son tal y como tú me las has contado, esa tipa debe ser una de aquellas estúpidas románticas que darían la vida por su hombre.
--¿y si no lo ama?
--Esas aman al mismo hombre toda la vida... no dejará que nada malo le pase a su hija.
--Es un buen plan pero muy arriesgado, si sale mal puedes acabar en la cárcel.
--Sergito, si haces las cosas tal y como yo te las he explicado todo saldrá perfectamente pero tienes que actuar ya. Ahora no hay vigilancia. Lo tienes que hacer antes que vengan a recogerla...Yo me haré la dormida... Sabré actuar.
Él esta indeciso. Ella lo mira con desprecio:
--¿desde cuando eres un cobarde? ¡Creí que odiabas a tu hermano y le querías amargar la vida... Esto será un golpe brutal para él... a lo mejor hasta te deja la empresa a ti.
--pero es que esto que me pides es demasiado hasta para mi.
--¡i si no lo haces para tener mi cuerpo siempre que se te dé la gana, hazlo por dinero. Te daré la mitad de la herencia de mi difunto padre. Es mucho dinero.
La ambición vence al hombre. La desnaturalizada mujer agarra su pequeña y la silencia con un pañuelo en la boca horror de Sergio. Luego le pide la cazadora a su cuñado. Lucia envuelve totalmente a la pequeña con la cazadora. Se la pone en los brazos. El hombre la agarra como un paquete cualquiera. Nadie imaginaria que es una niña lo que lleva. Lucía vigila que no haya nadie en el pasillo y entonces da señal a Sergio para que salga. El hombre camina por el hospital escondiéndose por el hospital. Se esconde para que no lo vean. Se acercan unas enfermeras y se encierra en el baño. La niña llora pero el pañuelo la silencia. el hombre abre la cazadora y la zarandea:
--No me hagas esto que es por tu bien... tendrás una madre de verdad. Librarte de Lucía es lo mejor que te puede pasar en la vida..
Ya no se oye ruido, Sergio tapa a la niña y sale corriendo. LLega a la puerta sin problemas. Suspira al llegar a su coche. Descubre a su sobrina y le destapa la boca. La deja tumbada a su lado. La bebita no deja de llorar.
--No me pongas las cosas difíciles... si no me pones nervioso pronto estarás con mamita --dice al arrancar.
Lucía se hace la dormida cuando llega la enfermera. Se asusta al no encontrar la niña. Lucía hace que se despierta y grita con un falso ataque de histeria mirando la vacía cuna. Pregunta por su hija. Grita que se la han robado y culpa a la enfermera. Nadie diría que finge.
Ana tiene el rostro desencajado, está pálida. Casi no puede respirar.
--¿irnos? ¿nos iremos de aquí? --pregunta temblando.
Él le acaricia las manos contento:
--¡Estás helada¡, siéntate, debe ser la emoción.
Ana como en shock. Con mucho mimo, Xènius la conduce hacia la cama y la sienta.
--irnos, irnos... --no deja de decir ella atormentada pero procurando no manifestar abiertamente su dolor.
--es una pena que falte tanto pero al menos ya sabemos que este infierno tendrá un final. Hasta ahora nuestro destino era incierto pero ahora sabemos que esto es como unas vacaciones, después volveremos a la realidad. ¿que te pasa?¿no eres feliz?
Ana no puede más y rompe a llorar amargamente. Xènius, arrodillado frente a ella, le dice muy dulce pero triste:
--Rosa, tu a lo mejor no tienes a nadie por quien regresar pero yo tengo una hija... la quiero conocer... no me puedes recriminar pero esto... Yo quiero regresar a casa... ahora sé que no vamos a morir aquí.
Ella se seca las lágrimas:
--es que no me esperaba esto, yo no quiero irme pero ya te he dicho que el amor es libre, no hay compromisos entre tú y yo. Aún nos queda más de un año para ser felices... No quiero perder ni un segundo.
Él mira de consolarla:
--todos saben aquí que eres mi hembra, mi mujer. Está será nuestra cabaña. Como ves estaremos más cómodos. El mar está lejos y no nos podremos bañar más, pero tenemos un río aunque no sé si nos podremos bañar desnudos. No tendremos la misma intimidad pero estaremos más seguro... Ellos no van casi nunca hasta la playa porque la encuentran demasiado peligrosa, por eso no nos habíamos encontrado antes... Yo creía que era una buena noticia. ¿no pretenderás que nos quedemos aquí toda la vida? Así cómo estábamos habríamos acabado muertos.
--Yo estoy bien contigo en cualquier lugar pero cuando volvamos a casa ya no será lo mismo.
La pena de la mujer entristece al joven:
--yo te lo advertí... no te quería hacer daño.
Ella lo acaricia con amor:
--¡no, no... tú nunca me harás daño... yo ya te he dicho que tú eres un hombre libre y yo no te pienso retener. Esto nuestro se acabará cuando tú quieras y entonces me retiraré sin problemas.
él se queda más tranquilo. La besa con ternura:
--descansa un poco, hemos caminado durante horas... has de estar muerta... ya está oscureciendo... tú duerme... yo voy a buscar unos víveres que me han prometido. Tú intenta dormir.
--pero me despiertas cuando llegues... pienso aprovechar este año que nos queda pensando sólo en ti, no quiero pensar en le futuro.
Se besan, él se va más tranquilo. Ella finge quedarse tranquila pero cuando la puerta se cierra se levanta de la cama con rabia. Intenta calmarse a sí misma:
--así no logras nada, Ana. Ya tienes su amor... no tiene porque dejarte después pero ¿cómo voy a luchar de igual a igual con esa oportunista que le dio un hijo para retenerlo --llora-- ¿¡porque ha tenido que aparecer esta gente para estropearlo todo... pero no me voy a dar por vencida... Xènius es mi hombre y lo defenderé con uñas y dientes. En un año pueden pasar muchas cosas, ojalá esa zorra se haya buscado otro hombre y así Xènius no se sentirá responsable de ella y no me dejará.
Diego llega muy alterado al hospital con su padre y su abuela. El director no sabe como disculparse. Idalina lanza gritos e insultos a diestra y siniestra.
--¡¡si no aparece mi nieta ahora misma haré cerrar este hospital y todos acabaran en la cárcel¡¡¡
Demetrio mira de tranquilizar a su madre. Diego, con lágrimas en los ojos, quiere saber lo que ha pasado.
--es muy extraño, es como si hubiera desaparecido... nunca nos pasó nada igual.
--¡¡todos son una banda de incompetentes, esto no se va a quedar así¡¡ --Idalina.
Demetrio suplica a su madre que no complique las cosas.
--¿¿¡que yo complico las cosas?¡ No es mi culpa si esta gentuza no sabe hacer su trabajo¡¡
Demetrio la ignora, se acerca a Diego que habla con la policía.
--será muy difícil encontrarla, todos los recién nacidos se parecen, los secuestradores deben ser unos profesionales que los roban para venderlos... yo no tendría muchas esperanzas de encontrar a su hija...
Idalina agarra del cuello al policia. Demetrio abraza a su hijo que llora sangre.