
Este trabajo va a ser un aprendizaje para los venezolanos a nivel cultural”. “Lamata me pidió un personaje orgánico, un ser humano normal y corriente”. “Fue un compromiso muy grande”.
“Fue una experiencia grandiosa con la Villa del Cine y todo el equipo de trabajo”.
Guarenas (Enviado especial)
Hay expectativa en la oficina de Delia Berbín, la directora de casting de la Villa del Cine. Los actores Jorge Reyes, Carlos Mata y Pakriti Maduro observan el demo de Miranda regresa, la primera y muy anticipada producción de dicha institución autónoma, fundada hace un año.
El filme se estrenará en octubre próximo en todas las salas del país, además de una miniserie para la televisión que servirá de extensión para abarcar la vida del gran prócer venezolano.
Reyes, el protagonista de la que promete ser una gran épica, luce quieto y atento. Luego se sentó para una entrevista con PANORAMA, cuyo equipo escruta los espacios de la Villa del Cine.
—¿Cómo fue “vivir” el personaje?
—Francisco de Miranda sigue siendo un gran reto. Antes de todo le doy gracias a él por haber existido para poder interpretarlo. (Risas). Un personaje muy difícil, fuera de serie, complejo, culto, sabía de letras y música; de hecho, sabía de medicina y estrategias de guerra. Además, se trata de un gran viajero que recorrió el mundo. Fue un venezolano universal. Un personaje de muchos matices, por lo que tuve que estudiar muchísimo.
—¿Quién fue su guía para encontrar a Miranda?
—Luis Alberto Lamata (el director). Él, aparte de hacer cine, es un gran historiador. Me indicó los caminos para conseguir a Miranda y me ofreció libros (me leí cinco en total). Cada día que leía me asustaba por las dimensiones del personaje.
—¿Desde qué edad abarca al prócer?
—Lo represento desde los 18 hasta los 66 años, desde que era adolescente hasta llegar a adulto. Todo un reto: buscando ademanes, esa madurez y sabiduría a la que, en este punto de mi vida, no he alcanzado. Yo creo que para representarlo igual a él habría que ser extraterrestre.
—Explique su impresión con la Villa del cine, una institución que apenas comienza.
—Me parece una gran oportunidad porque abre los espacios en el ambiente cultural. Es otro campo de trabajo y el cine nacional se crece con este proyecto. Luego de un primer año se estrenarán dos películas y ya promete realizar 20 largometrajes anuales. Es un crecimiento cinematográfico que le hacía falta al país.
—Ayer terminó el rodaje. Aparte del look, ¿aún transpira a Miranda?
—Como yo le decía a la gente, estoy con este proyecto desde agosto del año pasado preparándome. Estudié esgrima, equitación, baile de la época, inglés, francés... de todo. Francisco de Miranda, por todos estos meses fue casi un 90% de mi vida. No había momento ni lugar donde no hablara de él o donde no saliera él a relucir.
Ayer, cuando terminamos el rodaje, fue una nostalgia muy grande, porque resulta algo que de verdad llevo en el corazón. Siento por esa persona un gran afecto y admiración, aunque tardío. Soltarlo fue muy nostálgico y anoche soñé que no habíamos culminado, para despertarme a las siete de la mañana creyendo que teníamos pauta. No he terminado de sacarlo de adentro.
—Este es su primer papel protagónico para el cine.
—Correcto, mis trabajos anteriores fueron muy pequeños en Tosca y Amaneció de golpe. Pero un compromiso como éste nunca lo había tenido. Fue una experiencia grandiosa con la Villa del Cine y todo el equipo de trabajo. Lamata es un director de actores, aprendí mucho de él y con los 70 actores con los que comparto en muchas escenas, sin contar a los extras.
—¿Alguna anéctoda en especial que quiera compartir?
—Trabajar con Yanis Chimaras en la que será su última aparición actoral. Fue un golpe muy duro lo que le sucedió, pues estábamos muy compenetrados. Hacía de mi padre (en la serie) y el rodar las últimas escenas sin su presencia y con un doble fue muy doloroso. Que Dios lo tenga en la gloria.
También tuve el privilegio de trabajar al lado de mi hermana, Claudia Reyes, quien hace de la hermana de Miranda.
—¿Qué espera de la película?
—Todo lo que se sabe del prócer de la patria es muy básico y este trabajo va a ser un aprendizaje para los venezolanos en el ambiente cultural. Pienso que, gracias a él, se logró la independencia de Venezuela. “Yo tracé un plan para que otros, en un futuro, lo ejecuten”, como él diría. Y así fue.
—¿Cuánto hay de Reyes en Miranda?
—Cuando se hace una película de época, muchas veces el actor se pone solemne porque en aquellos tiempos, supuestamente, la gente era diferente, como robótica. Lamata me pidió un personaje orgánico, un ser humano normal y corriente como todos nosotros pero, simplemente, con la diferencia de querer liberar a hispanoamérica entera. Sentía rabia, amor y pasión por el sueño. Compenetrándome con el personaje todo salía solo y al natural.
—Se le escucha más maduro a como muchos lo perciben.
—Este personaje me ayudó a crecer. Por ahí dicen que mi actuación tendrá un antes y un después cuando se estrene Miranda regresa. Y es que el personaje lo ameritaba. Repito, es un compromiso muy grande lo que se puso en mis manos.
—¿Alguna trivia sobre Miranda que pueda compartir?
—Él llegó a leer dos millones de libros. Calcula, eran como cuatro a la semana. Toqué los documentos auténticos de Colombeia y los menú que pegaba en su diario. Fue algo único.
—Actuó al lado de Danny Glover. Comente sus impresiones.
—Fue una experiencia bien sabrosa, porque Glover es un “grandes ligas”, un actor de Hollywood que yo admiro por una película en particular: El color púrpura (1985). Además de hacer mis primeras escenas en inglés en toda mi carrera con él, fue un intercambio alentador.
—¿Trabajaría en su filme sobre Toussaint, en la que el Gobierno participa con un 60% de su presupuesto?
—¿Por qué no? Es trabajo.
—¿Este Miranda será diferente al filme de Diego Rísquez, estrenada el año pasado?
—Me permito decir que él era un hombre que no sólo le gustaban las mujeres. Tenía bien plantado en su cabeza cuál era su destino y su meta. Tanto así, que se alejó de su familia y la dejó de ver por 40 años. Abandonó a su amor, Susana Livingston, porque si se apegaba más sabía que se jodía su sueño de independencia. Él le inculca eso a Bolívar. Allá aquellos que lo quieran ver como si lo hubieran entregado.
—¿Qué diría Miranda si viera su trabajo?
—¿Tú te acuerdas el tipo que hizo el Nazareno? Después que lo culminó, el Nazareno le habló y dijo: “¿Dónde me conocistes tú que me hicistes tan perfecto?”. Esta noche me van a “halar las patas”. (Risas).
http://www.panodi.com/panodi/334308.html