Ese día viajé desde mi ciudad hasta Bs. As. para ver a los Bee Gees, y al finalizar el show regresé directamente. Fui con un compañero mío y fan de los Gibb desde hace tantos años conmigo, y recorrimos más de 1000 km en un día, pero ni sentimos el cansancio, ya que las ansias al ir y la alegría al volver fueron mucho más que cualquier otra sensación.
Recuerdo que fue una fecha muy especial, ya que el 18 es mi cumpleaños, y mientras volvíamos de viaje y pasaron las 0:00 sentía que había recibido un regalo impresionante.
Además, mi esposa estaba esperando nuestro tercer hijo, así que más emociones no cabían en mí.
Por todo esto, por haber podido ver en vivo a los Bee Gees después de añorarlo tantos años, porque se cumplió un sueño que parecía imposible, ese 17 de octubre de 1998 será inolvidable.
Me alegra mucho leer tus impresiones Turquesa, y te comparto las mías.
Un saludo enorme
Daniel Ch. - Argentina