...no me parece que haya mutado la trama, sino los personajes por obviedad de las situaciones que viven. Uno no es estático a lo largo de la vida, hay cosas que lo van cambiando y si uno no se adapta a esos cambios es que es un gil. Tenemos una minita que estaba en cualquiera, sin lazos sentimentales que la enmarcaran (y por sentimentales no me refiero solamente al amor de pareja) y cae a un lugar en donde se entera que sus padres no son los biológicos y se encuentra a muchas personas que le dan un lugar en sus vidas. Y por si fuera poco, se enamora y encima! es correspondida. Ya son suficientes motivos para abandonar la postura de "todo me chupa un huevo". Y el resto, es lógico también. La única incoherente es la Silveyra, pero esa no me extraña porque ni ella fuera del set es coherente. Antonia, con esos padres...no se puede esperar nada bueno. Máximo, le empieza a encontrar porqueriitas al tipo al que siempre quiso hundir, por más cuestionables que me resulten a mí sus motivos. Y anda fascinado, más vale. Rosales entró como hijo de re mil perra, y así se va a ir también. Es el más consistente en sus actitudes. Javier, encontró una nueva pasión en la que volcar su profesión. Flauta descubrió que puede llegar a saber más de su propio padre y que encima tuvo un hijo que murió del que nunca supo nada. Y Dalmiro...qué le podés pedir? Se le van cerrando sus círculos, ahora hasta su mejor amiga, la que "lo completa" (esa no debería ser su esposa???) sabe que es un asesino de cuarta.
Creo que el problema sería real, si ya con estas pequeñas reseñas (pensá en todas las que no me da el tiempo tipear!!!) que te tiré, esos personajes pasaran inmutables. |