Capítulo 102
Natalia se entristece al pensar que la telenovela está tan cerca de terminar. Emiliano se da cuenta de la pena que hay en la mirada de ella y le pregunta:
—¿Estás bien?
—Sí, sólo que... Nada, olvídalo.
—Por cierto, mañana vamos a ir a una locación a grabar algunas escenas. ¿Piensas venir? Te aviso que vamos a terminar bastante tarde.
—Entiendo, no quieres que yo vaya.
—Lo decía por el niño, porque tal vez no quieras dejarlo todo el día...
—Tienes razón, no voy a ir. Además, ya que tengo un día libre, voy a usarlo para empezar a planear mi viaje.
—¿Tu viaje? ¿A dónde te vas?
—Cuando termine la telenovela me voy a vivir a Guadalajara con mi bebé.
—¿¿¿Qué???
—Lo que oíste...
—¡No lo harás! ¡¡No puedes llevártelo!!
—No puedo sacarlo del país, pero sí puedo irme con él a vivir a otra ciudad.
—¡Pues yo no te voy a permitir que te vayas y menos con mi hijo!
Natalia no tiene ánimo ni para discutir, lo único que desea es irse de la oficina para poder desahogar su dolor sin que él la vea.
Lucila está sola en su departamento, tratando de hacer algo para distraerse hasta que llegue Adrián. Comienza a revisar los cajones hasta que encuentra un álbum de fotografías y comienza a verlo. Su sorpresa es enorme al darse cuenta que está lleno de fotografías suyas que Adrián le tomó sin que ella se diera cuenta. Entre las fotos encuentra también una carta, la carta que una vez descubrió y que no pudo terminar de leer, pero ahora que puede hacerlo, se da cuenta de que Adrián la escribió para ella.
Emiliano decide ir a buscar a Arturo, y se encuentra con él en los pasillos de Televisa. Le dice:
—Don Arturo, me alegra verlo, tengo algo que preguntarle... ¿se acuerda que hace algún tiempo le pedí como favor que consiguiera que alargaran mi telenovela? ¿Pudo hacer algo sobre eso?
—En realidad, se me olvidó... Como casi inmediatamente después de que me lo pidieras te detuvieron, lo que menos pensé fue en eso.
—¿Cree que ahora pueda hacer algo?
—No, Emiliano, olvídate de esa posibilidad. Recuerda que todavía no se levantaron los cargos sobre ti y estás esperando a que se realice el juicio... Apenas pude conseguir que te dejaran seguir al mando de la telenovela hasta el final...
—Es que necesito más tiempo para reconquistar a Natalia... Ella se va a alejar de mí en cuanto terminemos las grabaciones.
—¿Y por qué no hablas con ella?
—Ya lo hice, pero no quiere saber nada de mí. Está muy enojada conmigo.
—Intenta hablarle nuevamente... Pero háblale con el corazón, dile todo lo que sientes por ella.
—Como si eso sirviera de algo... Natalia está muy dolida por todo lo que le hice y lo peor es que tiene razón. Tal vez lo único que me quede por hacer es resignarme a que ya la perdí...
Emiliano siente una gran tristeza al pensar que en pocos días perderá a su amada para siempre.
Cuando Adrián regresa a su casa, encuentra a Lucila esperándolo. Ella le muestra el álbum de fotografías que tiene en sus manos y le pregunta:
—¿Qué significa esto, Adrián?
—¿Estuviste revisando mis cosas?
—No me cambies de tema, explícame por qué tienes todas estas fotos mías.
—¿Te molesta?
—No, pero... me ha sorprendido mucho. Y también esta carta...
—¿La leíste?
—Sí.
—No importa, al fin que era para ti aunque yo nunca me atreví a darte... Además, no dice nada que no sepas.
—No pensé que me quisieras tanto.
—Pero si yo te lo dije...
—Creí que no hablabas en serio, me parecía imposible que estuvieras enamorado de mí... Siempre fuimos tan buenos amigos...
—Es que tú te la pasabas buscando desesperadamente el amor y no podías ver que lo tenías tan cerca de ti. En cambio, yo siempre supe que éramos el uno para el otro... Te amo, Luly.
Adrián la abraza y le da un beso. Lucila está tan sorprendida por enterarse que la ama de verdad, que no lo rechaza.
Natalia va a buscar a su hijo a la casa de Emiliano, pero no quiere pasar, sólo le pide a Consuelo que le traiga al bebé. Cuando ella regresa trayendo al niño, le pregunta:
—¿No vas a ver a Juliana? La niña se pasó todo el día preguntando a qué hora ibas a venir.
—Pues dígale que ya no me va a volver a ver.
—No podría hacer eso... Le rompería el corazón.
—Juliana debe acostumbrarse a estar sin mí y yo sin ella.
—¿Y eso por qué?
—Porque he decidido irme de la ciudad dentro de poco tiempo y no tiene caso que la niña siga encariñándose conmigo.
—¿Te vas a ir? ¿No te importa abandonar a Juliana y a Emiliano, ni alejarme de mi nieto?
—Por favor, no lo haga más difícil.
—Estás cometiendo un error, Natalia. Si te vas, destruirás tu vida, la de Emiliano y la de mis nietos. Toda una familia quedaría destrozada por tu decisión.
—¿Una familia? Emiliano y yo nunca podríamos formar una familia... No hay ningún futuro entre nosotros y por eso decidí alejarme. Usted vivió algo parecido, debería entenderme.
—Claro que te entiendo, pero no quiero que cometas el mismo error que yo... Si supieras cuánto me arrepentí de haber separado a Emiliano de su papá...
—Usted es muy buena madre, no debe sentirse culpable por haber hecho lo que consideraba lo mejor para su hijo. Además, seguro que el padre de Emiliano era un desgraciado.
—No, hija. Es un buen hombre, que siempre estuvo al pendiente de él a pesar que yo ni siquiera le conté que íbamos a tener un hijo.
—No entiendo...
—Natalia, el papá de Emiliano es Arturo Santibáñez.
Natalia la mira con mucha sorpresa.
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