Volver a la webnovela  

Capítulo 110 ¡El final!

October 14 2004 at 4:27 PM
  (no login)
de la dirección IP 200.68.79.197

 
Capítulo 110



Natalia, aunque ya estaba bastante lejos de Emiliano, oye su inesperada declaración de amor, y se gira.
—¿Qué dijiste?
—Nada, olvídalo y vete de una vez, no lo hagas más difícil.
—Te oí... –insiste ella- Dijiste que me amabas. Y estás llorando por mí...
—Eso no cambia nada... ¿O sí?
—Eso lo cambia todo... ¿Pero de veras me amas o lo dices sólo para que no me vaya?
—Claro que te amo... ¿No lo sabías?
—Nunca me lo habías dicho, yo creí que sólo me buscabas por nuestro hijo...
—Debiste imaginarte que no era así, que te buscaba porque estoy enamorado de ti como un tonto...
—¿Cómo querías que me diera cuenta si me tratabas como si fuera tu peor enemiga?
—Porque lo eras... Yo había sufrido mucho y le temía al amor... Y el amor, eres tú.
—Pasé tantos meses esperando que me dijeras esto, que ahora no puedo creer que sea verdad.
Natalia lo abraza, y poco después escucha la última llamada para el vuelo que ella debería haber abordado.
—Vas a perder tu avión. –le dice él, bromeando.
—Mientras que no te pierda a ti...
—A mí no me vas a perder nunca...
—Te amo... –dice ella en un susurro, abrazándolo.
—Yo no merezco tu amor, Natalia... Tal vez nunca pueda cambiar para hacerte feliz.
—Ya soy feliz por saber que me amas, y además, no quiero cambiarte. Así me enamoré de ti y así te quiero. Te amo con tus virtudes y con tus defectos.
—Y yo a ti, te amo en tus buenos momentos, también en los malos.
—Te amo, te amo como eres...

Apenas un mes después, se realiza una boda en la que una joven pareja de enamorados se juran amor eterno. Natalia y Emiliano se miran emocionados cuando el sacerdote les anuncia que ya son marido y mujer, y sus labios se unen en un dulce y a la vez, apasionado beso.

Al salir de la iglesia, Juliana corre hacia ellos y le dice a Natalia:
—¡Te casaste con mi papá, así que ahora vas a ser mi mamá!
—Claro que sí, mi niña linda... ¡Ya eres mi hijita!
Juliana la abraza y Natalia la carga para que pueda darle un beso.
—¿Y a mí no me vas a dar un beso? –le dice Emiliano.
—Sí, papá...
La niña pasa a los brazos de su papá, mientras Natalia los mira con emoción.

Lucila y Adrián también están allí, fueron a hacer un reportaje especial para su revista. Ella presume su embarazo, que ya se le empieza a notar, y es muy cariñosa con su marido.
—¿Ya tomaste las fotos que necesitamos, mi amor? –le pregunta ella.
—Sí.
—Entonces ya podemos irnos ¿verdad?
—¿Qué pasa, te sientes mal? ¿O es porque te duele ver a Emiliano casándose con otra?
—Nada de eso. Es que tengo ganas de estar a solas contigo... –le susurra, dándole un beso.
—Eso me parece bien, vamos...
Lucila lo toma de la mano y se van juntos, muy felices y enamorados.

Lisette platica con Eduardo:
—Estoy muy feliz porque me admitieron en el CEA y ahora sí voy a ser actriz de verdad...
—Y cuando termines tu carrera, nos casamos.
—Sí, mi amor.
Los dos sonríen y se besan.

Arturo se acerca a Consuelo, que está cuidando a su nieto. Él acaricia al bebé, porque lo que quiere es estar lo más cerca posible de ella.
—Qué boda tan bonita, ¿verdad? –le dice él- Me alegra mucho que nuestro hijo se haya casado con una mujer tan buena como Natalia.
—Sí, a mí también me alegra.
Los dos permanecen en silencio un momento, hasta que él le dice:
—Tú y yo estamos tan solos, que a veces pienso que podríamos... que deberíamos... Consuelo, me gustaría compartir el resto de mi vida contigo...
—¿Qué dices?
—Que quiero que nos casemos.
—Ay, Arturo, no sé... es que...
Emiliano, que los estaba escuchando, interviene para decirle a su madre:
—Ándale, mamá, ni se te ocurra negarte. En ninguna parte vas a encontrar un hombre mejor que mi papá.
—Sí, doña Consuelo –dice Natalia- Ya le toca ser feliz...
—Está bien... –dice Consuelo- Arturo, acepto casarme contigo.
Los dos se abrazan. Natalia y Emiliano los felicitan.

Isabel y Ricardo están juntos. Él le dice:
—En pocos días serás una mujer libre... A tu esposo lo metieron preso por haber tratado de matarme y también tuvo que darte el divorcio, así que ahora sí no vas a poder decirme que no.
—¿De qué hablas?
—De que te tienes que casar conmigo...
—¿Tengo?
—Bueno, si tú no quieres, no.
—¡Claro que quiero, es lo que soñé durante años! Pero no sólo eso... Quiero que tengamos otro hijo.
Ricardo la mira con sorpresa, por lo que ella le dice:
—Me gustaría darte el hijo varón que siempre soñaste... ¿Crees que todavía estemos a tiempo?
—Por supuesto que sí, nada me gustaría más que tener otro hijo tuyo... Pero aunque eso no pudiera ser, no me importaría porque soy muy feliz teniéndote a ti y a mis hijas...
Isabel de pronto se entristece al ver a Lupita, que está sola y con la mirada perdida.
—Que pena que nuestra hija no sea tan feliz como nosotros...
—Ya le tocará a ella también, estoy seguro.
—Ojalá, eso es lo que más deseo...

Lupita se acerca a su hermana para felicitarla, pero aunque dice sentirse muy alegre por ella, en su mirada no hay más que una gran tristeza.
—Hermana, no sabes cuánto lamento que tú no hayas encontrado la felicidad... –le dice Natalia.
—Pues ya me estoy acostumbrando. Con el paso del tiempo, la soledad se hace menos terrible.
—¿Y no volviste a saber nada de Charlie?
—Lo último que supe por las revistas es que está en Miami y que se encontró con Brenda. Tal vez hasta volvieron a ser novios. Ya sabes lo que dicen, donde hubo fuego...
Natalia no dice nada, pero sonríe misteriosamente y se aleja, justo en el momento que alguien abraza a Lupita por detrás y le canta al oído una canción que le resulta muy familiar.

Virginia y José Luis se reencuentran, tras no verse desde que terminaron de grabar la telenovela.
—Estaba preocupado por ti y el bebé... –le dice él- Desde que detuvieron a Rodrigo y regresaste a tu casa, ni siquiera has tomado mis llamadas.
—Perdóname, necesitaba estar tranquila para pensar en muchas cosas, pero ahora quiero que hablemos.
—¿Sobre nosotros?
—En realidad, sobre mi hijo...
—Nuestro hijo... –la corrige él- Acuérdate lo que te dije, yo quiero ser su papá.
—Precisamente sobre eso es lo que quiero decirte, sobre el verdadero padre del bebé.
—Ya sabes que no me importa, para mí es mío...
—Es que sí es tuyo... Nunca te lo dije, pero cuando Rodrigo me golpeó, fue porque estaba seguro de que el bebé no era suyo. Él no puede tener hijos.
—¿De veras? ¡No sabes qué feliz me haces! Por supuesto que hubiera querido igual a tu bebé si no fuera mío, pero lo es... es mi hijo, mi hijo...
José Luis la toma de las manos, la mira a los ojos y le dice:
—¿Y no pensaste ni un poco en mí? Yo te quiero mucho y quiero que intentemos tener una relación.
—José Luis, en este momento no puedo ni pensar en estar contigo ni con nadie... Quiero demostrarme a mí misma que puedo salir adelante sin un hombre.
—¿Entonces, no me das ninguna esperanza?
—Por ahora, no.
—Pero tal vez más adelante...
—No sé que suceda en el futuro, pero por el momento, sólo puedo pensar en mí y en mi bebé.
—De acuerdo, no te voy a presionar... Pero no olvides que siempre estaremos unidos por nuestro hijo.
José Luis le acaricia el vientre y ella lo mira con una sonrisa.

Lupita se gira y siente una gran emoción al volver a encontrarse con Charlie.
—Volviste... –le dice, al borde de las lágrimas.
—¿Pensaste que no iba a regresar?
—No sé, como te la estabas pasando tan bien en Miami con Brenda...
—¿De qué hablas?
—Ya sé que estuviste con ella.
—Es cierto que nos vimos unas cuantas veces, pero...
—¡Entonces vuelve con ella y déjame en paz!
—Tranquila, entre Brenda y yo no pasa nada, te lo juro... Además, ella está saliendo con Fabián.
—¿De veras?
—Por supuesto, yo sólo tengo ojos para una mujer... para ti. ¿Crees que alguna vez puedas perdonarme por lo mal que me he portado contigo?
Lupita lo mira, pero no le dice nada.

Lucero y Guillermo, que han ido a la boda con el pequeño Alex. Ella está más alegre y sonriente que nunca, y abraza a Guillermo y a su hijo. Los tres se acercan a Natalia y Emiliano, para felicitarlos por su boda. Guillermo les dice:
—Espero que dentro de un mes ya estén de regreso de su luna de miel para asistir a nuestra boda...
—¿Ustedes también se van a casar? –pregunta Natalia- ¡Felicidades! Y claro que sí, allí estaremos... Por cierto, ya que los veo, quiero contarles que tengo pensado adaptar la novela que escribió mi mamá y me gustaría que ustedes fueran los protagonistas. ¿Qué les parece?
—Aceptamos encantadísimos, será un gusto volver a trabajar contigo y con Emiliano... –dice Lucero.
—De todas formas, pasará un tiempo antes de que empecemos esa telenovela...
—Sí, me imagino que primero se tomarán un tiempo para descansar y estar con sus niños.
—Bueno sí, pero además, porque antes que esa novela, hay otra que deseo hacer y que ya estoy escribiendo, pero no hay nada seguro porque todavía no lo he comentado con mi productor...
—Haremos todo lo que tú quieras... –le dice Emiliano, besándola.

Charlie espera que Lupita le dé una respuesta, pero ella sólo lo mira en silencio, así que él sigue hablando:
—Ahora me doy cuenta que hice mal en rechazarte sólo por no haber sido tu primer hombre...
—Yo también estuve mal. Debí contarte toda la verdad desde el principio, pero tenía mucho miedo de perderte... Tú siempre fuiste mi sueño imposible, mi más grande ilusión.
—Me idealizaste, por eso te dolió tanto que te fallara.
—Tú también me creíste perfecta y no soportaste pensar que te había engañado...
—Tienes razón, los dos nos equivocamos, pero nunca es tarde para volver a empezar. Sé que te hice sufrir mucho, pero si me das una oportunidad, te juro que nunca te vas a arrepentir.
—Sí, mi amor...
Ambos sonríen y se miran a los ojos. Charlie dice:
—Te amo, Lupita... Perdón, Guadalupe.
—No, ya no. Quiero dejar a Guadalupe en el pasado para volver a ser Lupita.
—Me encanta que vuelvas a ser la misma de antes... Mi niña, mi Lupita...
Lupita sonríe y le da un beso, antes de decirle que lo ama con todo su corazón.

Emiliano abraza a Natalia, y la mira con tanto amor, que ella se emociona.
—¿Estás llorando? –le pregunta él.
—No... bueno, en realidad sí. Un poquito.
—No me gusta que llores.
—Es de felicidad, porque te quiero mucho y me parece un sueño tenerte a mi lado.
—Te amo tanto, Natalia... Gracias por devolverme la confianza en el amor.
—Gracias a ti, por regalarme un final feliz para mi historia.
—¿Cuál final? Nuestra historia apenas acaba de empezar...
Natalia sonríe y mira hacia el cielo, agradeciéndole a su mamá por haberle enviado la felicidad y el amor que tantas veces le pidió. Luego besa a Emiliano, y entre las nubes del cielo aparece la palabra “FIN”.

Luego de eso, el lugar de la escena se traslada al Foro 1 de Televisa. Natalia y Emiliano, junto con todos los demás, contemplan emocionados el final de una telenovela. Natalia abraza a Emiliano y le susurra que lo ama, y que le pareció maravilloso compartir con todo el mundo su amor de telenovela.

FIN



 
 Respond to this message   
Respuestas

Find more forums on Soap OperasCreate your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2009 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement  
NUEVO FORO DE AUTORES DE NOVELAS IMAGINARIAS