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La quinta columna en la Iglesia
Con verdadera vergüenza y dolor he leído la declaración del denominado
Departamento de Justicia y Paz de la Vicaría del Obispado de Quilmes, que
Diario 7 publica.
Por Eduardo Palacios Molina
Comienza esta declaración recordando hechos de guerras pasadas y repitiendo remanidos argumentos que no agregan nada nuevo en lo que se refiere al horror que significó para el mundo las conflagraciones . Enuncia entre otros graves hechos los campos de exterminio nazi en la Segunda Guerra Mundial.
Todo esto como prólogo para ratificar en nombre de la Iglesia Católica -yeso es lo grave- una condena a las FF.AA. y de Seguridad que lucharon encontra de la subversión, tomado a los subversivos asesinos y delincuentes, como víctimas inocentes.
Poco tiene de eclesial esta declaración, ya que de su lectura es perceptible la falta de espiritualidad católica de quienes la redactaron y es perceptible a simple vista la ausencia de conocimientos y la manipulación de la información de los hechos ocurridos en la Argentina.
Sobre esta endeble y calumniosa base, se elabora el artero y cobarde ataque al sacerdote católico Christian Federico von Wernich malignamente enjuiciado por un tribunal popular a la peor usanza soviética, abierto a
cualquier falso testimonio que denigre la persona del mencionado religioso, por el solo hecho de haber sido durante un año de su carrera sacerdotal, capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, en plena guerra
declarada por la subversión a un gobierno constitucional.
Es evidente que si bien no aparecen los firmantes de esta panfletaria declaración, y se encubren bajo el sello de un departamento del obispado de Quilmes, será monseñor Luis Stockler responsable de la misma en tanto no sea desmentido su contenido. Esto resultaría mucho más doloroso y sí contribuiría a favorecer la guerra subversiva distanciando a los argentinos y dividiendo a las familias. Esto difiere substancialmente con los llamados
a la Paz y a la "comunión de los santos" que señala nuestro Credo y que explica nuestro Catecismo.
Me permito no solo disentir absolutamente con el contenido de esta declaración, sino que además la repudio desde el primer renglón hasta el último y la considero una ratificación de una ideología anticatólica y elproducto de la teología marxista de la liberación que está muy arraigadacomo una profunda herejía en la vida de la Iglesia, perturbando el llamadode la Buena Nueva y dividiendo a los católicos.
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14-Sep-2007