Map IP Address
Powered byIP2Location.com

 


  << Previous Topic | Next Topic >>Return to Index  

La violencia terrorista en la Argentina

September 15 2007 at 10:39 PM
  (no login)
de la dirección IP 72.148.149.227

 
http://www.reconquistaydefensa.org.ar/_eventos/2006/terror.htm


La violencia terrorista en la Argentina



Cupula del ERP - De izq. a der.
Roberto Mario Santucho,
Benito Urteaga, Enrique Gorriarán Merlo y Jorge Carlos Molina - 1973

En 1970 se desencadenó una guerra interna en la Argentina, pero no una guerra convencional en la que los enemigos se combaten de frente.

Cuando el 29 de mayo de aquel fatídico año, para imponer el terror la banda de delincuentes subversivos “Montoneros” secuestró al Gral. Pedro Eugenio Aramburu — torturándolo y ejecutándolo el 2 de junio siguiente después de una parodia de “juicio popular” — la ciudadanía conoció un nuevo tipo de contienda, la del que mimetizado en la población decente y trabajadora asesinaba por la espalda a personas desprevenidas, por el solo hecho de vestir uniforme de la Patria o por pensar diferente, o apenas por estar en el lugar del bárbaro crimen y morir aumentando el terror.

Una verdadera guerra civil
Es cierto que para entonces ya habían tenido lugar las sangrientas jornadas del “Cordobazo” (29 de mayo de 1969) y que había perecido en un terrible atentado el dirigente sindical Augusto Timoteo Vandor (30 de junio de 1969) pero la guerra suvbversiva en gran escala comenzó con la ejecución del ex presidente, militar retirado transformado en dirigente político. Pero a partir de entonces, una seguidilla de actos terroristas, cada vez más salvajes y violentos, convirtieron a nuestra Nación en campo de batalla y tierra de nadie.

Las primeras acciones de magnitud



Ataque a Monte Chingolo

El 1 de julio de 1970 los Montoneros se apoderaron de La Calera, en la provincia de Córdoba y un mes después, las intituladas Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) hicieron lo mismo con la localidad bonaerense de Garín, donde después de tomar por asalto la estación del ferrocarril, la sucursal del Banco Provincia, la comisaría, las oficinas de ENTEL y algunas casas particulares, asesinaron a un efectivo de policía y una mujer ajena a los hechos.

La escalada de violencia fue tal que llevó a estudiosos y analistas de Europa y los EE UU a afirmar que el accionar guerrillero en nuestro país se ubicaba entre los más violentos y sanguinarios del mundo.

Cifras espeluznantes
Entre 1970 y 1979 el terrorismo marxista leninista, siguiendo la premisa de uno de sus principales mentores, Ernesto Che Guevara, se cobró 684 vidas, civiles y militares, algunos de ellos extranjeros como el industrial italiano Oberdam Sallustro, asesinado el 10 de abril de 1972, el ejecutivo americano John Swint, el 2 de noviembre de 1973 y el cónsul norteamericano en Córdoba Egan John Patrick, el 28 de febrero de 1975, en tanto, otros terrorismos peronistas (AAA, por ejemplo) sumaba 461 vidas más, la mayoría bajo gobiernos democráticos legalmente constituidos. Si a ello agregamos los 772 desaparecidos entre el 11 de junio de 1973 y el 23 de marzo de 1976, desaparecidos por los que nadie investiga ni efectúa reclamo alguno, la cifra asciende a 1917 víctimas, un número escalofriante para lapso tan escaso.

Los hechos más resonantes



De los asesinatos y secuestros más resonantes destacase, además de los mencionados, el del general de división Juan Carlos Sánchez, el 10 de abril de 1972; el del capitán Humberto Antonio Viola y su pequeña hija María Cristina, de sólo tres años de edad (la otra hija, de solo 5 años, resultó gravemente herida) en Tucumán; el del Coronel. Argentino Del Valle Larrabure, cruelmente torturado durante un año en un inhumano lugar de cautiverio calificado “cárcel del pueblo”, para finalmente perecer ahorcado; el del General de División Jorge E. Cáceres Monié y su señora esposa, el 3 de diciembre de 1975; el del General de Brigada Cesáreo Ángel Cardozo, muerto por un artefacto explosivo colocado debajo de su cama por una infiltrada fingida “amiga” de su hija; el del contralmirante Hermes Quijada, el 30 de abril de 1973; el del comisario general Alberto Villar y su esposa, el 1 de noviembre de 1974; el del líder sindicalista José Alonso (27 de agosto de 1972), el de José Ignacio Rucci, secretario general de la CGT (25 de septiembre de 1973), el del ex ministro de Economía Arturo Mor Roig (15 de julio de 1974) y el terrible atentado explosivo en el comedor del personal de la Superintendencia de Seguridad de la Policía Federal, en el que perecieron descuartizados 20 oficiales del arma, todos perpetrados por las bandas armadas de delincuentes Montoneros, ERP, FAR, FAL (Fuerzas Armadas de Liberación) y FAP (Fuerzas Armadas Peronistas).

El modus operandi de estas arteras “acciones de guerra” era básicamente siempre el mismo: secuestros seguidos de torturas y asesinatos, disparos a mansalva desde rodados en marcha o explosivos de alto poder. Y no sólo personalidades de alta jerarquía fueron blanco de estos ataques sino también suboficiales, conscriptos, civiles, muchos de ellos niños y ancianos, empleados, docentes, profesionales, periodistas, sindicalistas, obreros, operarios, estudiantes, militantes políticos, amas de casa, ejecutivos, sacerdotes y hasta turistas, como Loize Crozier, muerto el 16 de octubre de 1972.

Pero el terrorismo subversivo que desató el baño de sangre en la década del setenta no se limitaron a esos hechos sino que, envalentonado por sus éxitos iniciales, emprendió otros que, por su envergadura, hicieron de su accionar una verdadera guerra civil.

El incremento de la violencia
Los intentos de copamiento de otras localidades como Mansilla, cerca de Magdalena, en julio de 1974; el asalto a la Guarnición de Ejército de Azul, Prov. de Buenos Aires, donde tenía asiento el Grupo I de Artillería Blindada, en el que resultaron salvajemente asesinados el Coronel Camilo Arturo Gay, su esposa Ida Irma Cazaux y el conscripto Daniel González (19 de enero de 1974), el ataque y copamiento del Comando de Sanidad del Ejército entregado por un Dragoneante traidor, la noche del 5 al 6 de septiembre de 1973 o el ataque al Regimiento de Infantería de Monte 29, en Formosa en el cual inclusive los atacantes secuestraron un avión como apoyo de su operativo, en el que murieron doce efectivos de Ejército (5 de octubre de 1975). fueron algunas de las operaciones terroristas que la guerrilla llevó a cabo entre 1973 y 1975, sus años de auge.

Era sin duda una guerra; una guerra declarada por el enemigo marxista; una guerra civil, violenta e inhumana como nunca hasta la aparición de Sendero Luminoso, se había visto en América.

La guerra de Tucumán



Esa guerra alcanzó su clímax cuando a fines de 1974, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) abrió un frente en Tucumán, declarando insolentemente a esa provincia argentina como “territorio liberado” e iniciando acciones que, al forzar la intervención de las Fuerzas Armadas, tuvo episodios que en mucho semejaron a la guerra de Viet Nam. Combates en los montes, campamentos guerrilleros en la espesura, poblados ocupados por la guerrilla sediciosa, fusilamiento de campesinos que pasaban información a as fuerzas legales, incautación forzosa de medicamentos y alimentos por patrullas subversivas y guerra a gran escala fueron una constante en la tierra tucumana.

A lo largo de 1975, durante el denominado “Operativo Independencia”, puesto en marcha por el gobierno de Isabel Martínez de Perón, tuvieron lugar sangrientos enfrentamientos en Santa Lucía, Potrero de Las Tablas, Quebrada de Lules, Río Pueblo Viejo, Manchalá, asentamiento Las Maravillas, arroyo San Gabriel, Acheral, Tafí Viejo, Potrero Negro, El Cadillal y el temerario ataque al Regimiento de Infantería Aerotransportado 17 de Catamarca que se llevó a cabo simultáneamente con la ofensiva sobre la Fábrica Militar de Villa María, Córdoba, en el que fue secuestrado el Coronel. Larrabure.

El Operativo Independencia



Santucho arengando a sus tropas
en el monte tucumano

En la guerra de Tucumán intervinieron la totalidad de las Fuerzas Armadas, desde el Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea hasta Gendarmería, la Policía Federal, la de la provincia y algunos pocos cuadros de Prefectura que fueron a dar apoyo a las últimas. Dado el incremento operacional del brazo armado del ERP –denominado Compañía de Monte “Ramón Rosa Jiménez”– que llegó a contar con el apoyo de Montoneros y cuadros provenientes del extranjero, entraron en acción, por vez primera, comandos del Ejército argentino especialmente adiestrados para este tipo de tareas en las selvas de Misiones y en el Delta del Paraná. Tuvieron también su bautismo de fuego los heroicos IA-58 Pucará, aviones de fabricación nacional especiales para acciones de contrainsurgencia y helicópteros de la Aviación de Ejército.

El 28 de agosto de 1975 Montoneros derribó un Hércules C-130 que habiendo despegado del Aeropuerto de Tucumán “Benjamín Matienzo” transportando 114 efectivos de la Gendarmería, cayó pesadamente a tierra al detonar una bomba en el extremo de la pista, cuando el aparato se hallaba en el aire. Perecieron seis efectivos y casi todos los miembros de la tripulación sufrieron graves quemaduras.

La derrota subversiva
Al cabo de un año y medio de guerra, el “Operativo Independencia”, implementado por el Poder Ejecutivo Nacional el 5 de febrero de 1975 (Decreto “S” Nº 261), logró desbaratar a la Compañía de Monte que en su momento llegó a contar con 5.000 efectivos en pie de guerra. Ello motivó a los subversivos a abandonar el campo de batalla para abocarse de lleno, como último recurso, a las acciones de “guerrilla urbana”.

El último golpe de magnitud implementado por la subversión, hasta el aislado aunque brutal ataque al Regimiento de La Tablada en el mes de enero de 1989, fue el combate de Monte Chingolo, el 25 de diciembre de 1975, en el que un autodenominado Batallón Urbano General San Martín del Ejército Revolucionario del Pueblo llevó a cabo la mayor acción de la guerra subversiva en nuestro país, con la idea de tomar 13 toneladas de armamento para ser enviados a la agonizante la guerrilla rural de Tucumán.

El objetivo, el Batallón de Arsenales 601 “Domingo Viejobueno”, sobre el Camino Gral. Belgrano, en el partido de Lanús, no logró ser tomado pero en las acciones participaron 70 guerrilleros comandados por el líder máximo del ERP, Roberto Mario Santucho, con el apoyo de otros 200 apostados en las inmediaciones, dotados de armamento pesado, explosivos, sofisticados medios de comunicación, vehículos livianos y camiones con los colores del ejército.

La reacción de las Fuerzas Armadas, al comando del General Gallino, fue inmediata y en los combates, que se prolongaron por espacio de varias horas, murieron 84 guerrilleros, seis militares (tres oficiales y tres conscriptos), dos policías y cuatro civiles inocentes, además de decenas de heridos y contusos.

El 19 de julio de 1976 Santucho fue abatido junto a otros compañeros de fechorías en el domicilio del terrorista Domingo Menna, en Villa Martelli (en el combate murió también el capitán Juan Carlos Leonetti) y, a partir de entonces, el poder de la guerrilla comenzó a decrecer. Sin embargo, su rastro de sangre aún perdura en quienes no han caído en la maliciosa trampa de tergiversar los hechos y mirar sólo un lado de la historia.



INSCRIPCION gratuita para recibir información
Inicio - Quienes somos - Contáctenos
Los contenidos son marca registrada © 1991 - 2004
de la Fundación Argentina del Mañana











 
 Respond to this message   
AutorReply
Anonymous
(Acceso guanabacoa33013)
72.148.149.227

LA MEMORIA, ESE OLVIDO TAN “CONVENIENTE”

September 16 2007, 12:15 PM 

http://horaciopalma.blogspot.com/>

sábado 15 de septiembre de 2007
CUANDO LA ÚNICA VERDAD...ERA LA REALIDAD



LA MEMORIA, ESE OLVIDO TAN “CONVENIENTE”


“Es cierto que hemos tenido un incremento en los costos en algunas variables, que para el ciudadano común que va a comprar, eso no se refleja. Por eso hay que recomponerlo".
(Julio Cobos)

Kirchner se enojó con Martín Redrado. ¿La excusa?, sus declaraciones acerca de la preocupación que le causa la inflación en Argentina. “No debió decir eso en un foro internacional en plena campaña”, bramó Kirchner en su despacho de la Casa Rosada, cuenta el diario La Nación. Un botón de muestra. Segundo botón. Un informe elaborado por el Ministerio de Seguridad bonaerense, revela que en la investigación por la desaparición de ese “testigo de la nada” que fue Jorge Julio López, fueron investigados 549 miembros de fuerzas de seguridad en actividad y retirados, sospechosos de haber tenido alguna intervención en el hecho. Se acercan las elecciones y el gobierno no puede aparecer como inútil en materia de seguridad, ni remolón en un tema tan caro a los sentimientos culposos del matrimonio presidencial, ese de remover las heces de la guerra que perdieron en los 70. Verdad o no, a Arslanián le desapareció en sus narices el testigo más mediático de los juicios setentistas por “La Verdad” (que son mentira).

Policias





Entonces “investigacioneselectoralistas.com”, el Ministro de Seguridad bonaerense emite una gacetilla de prensa explicando que en la causa López, se llevaron adelante 470 operativos, en cinco dependencias policiales, seis unidades militares y en la cárcel de Marcos Paz, del Servicio Penitenciario Federal; ésta última allanada en dos oportunidades (se requisaron los calabozos de los detenidos políticos de las Fuerzas Armadas y de Seguridad). También explica el Ministro, que se realizaron una media decena de allanamientos a domicilios particulares de uniformados y retirados. Que se intervinieron 168 líneas telefónicas, y que se chequearon con el sistema Vínculos por Análisis Informático de las Comunicaciones (VAIC) más de un millón de llamadas. Además, se interceptaron 436.825 comunicaciones telefónicas en los barrios Los Hornos, Punta Lara y otras zonas de influencia de La Plata. Las intervenciones telefónicas demandaron 405 casetes de audio". Ah, pequeño detalle. López no aparece.
Es obvio que el gobierno del matrimonio presidencial ha tomado partido por el pasado. Por el pasado peor. Y nos ha embarcado a todos en ese viaje inútil, cuya última estación es el rencor. El gobierno y sus secuaces, incluida su “madre putativa”, intentan esconder la Historia, con la Memoria parcializada. Dos cuestiones de estado trazaron la gestión del gobierno Kirchner: Revolver el pasado, y publicar el “Diario de Yrigoyen”.
En medio de un discurso violento hasta lo irreconciliable, de índices falseados escandalosamente, y datos maquillados con cosmético descaro, el discurso del presidente Néstor Kirchner se ha vuelto trágicamente excluyente. “Nosotros…y todos los demás”. Y en nombre de la justicia, su revanchismo lo ha hecho tomar partido por la venganza. Cristina va por el mismo camino. No aprende. Una lástima.
Y es en el marco de esta desmemoria setentista del gobierno, y de su caterva de testigos falsos que declaran impunemente en Circos Orales Impúdicos, que traigo a colación la historia de este hecho. Los hechos, a diferencia de la Memoria parcializada del gobierno, no se pueden tergiversar. Es mi humilde batalla, contra tanto “olvido” propuesto por cierta Memoria.

Ledesma


xxxx


JUNÍN Y RAWSON
Rosario, 12 de Septiembre de 1976. Calle Junín esquina Rawson. Hora 18:15...más de cuarenta policías vuelven de cumplir tareas adicionales en un partido de fútbol en el estadio de Rosario Central. Al pasar el colectivo que los transporta, estalla una bomba tipo "vietnamita". La organización terrorista Montoneros ha colocado el artefacto explosivo en el interior de un Citroën. Y es detonada a distancia, tras la orden de Fernando Vaca Narvaja ("Vasco"). Los cobardes actúan así. Los asesinatos de Vaca Narvaja fueron indultados puntualmente por Menem. La bomba mata a 9 policías jóvenes, y asesina también esa bomba a un matrimonio que, fatalmente, pasa por el lugar. Ocurre un 12 de septiembre de 1976, en calle Junín, esquina sangre. La muerte anda suelta. La pasean por las calles de Argentina los sicarios del odio y del rencor, que son hoy gobierno…y tienen intactos sus rencores mal curados.
A esos muertos jamás los Organismos de Derechos Humanos les rendirán homenaje. Ellos deben esconder la Historia, con la Memoria que olvida. Pero no puede cambiarse lo que pasó, y la Historia les grita en la cara: ¡Asesinos!.
Y los asesinos asesinaron ese día al agente Edgardo Jorge Ferri, al agente Juan Domingo Matiasevich, casado, padre de dos hijos, uno de tres años y otro de 8 meses, al agente Domingo Hipólito Alfonso, casado, tres hijos, de 5 y 4 años, al agente Andrés Alberto Acosta, casado, con un hijo de cuatro años y otro de dos, al agente Carlos González, casado, con una hija de ocho meses, al agente José Luis Boggino, casado, con un hijo de un año de edad, al agente Hugo Alberto Pellegrina, soltero, al agente José María Gutiérrez, casado, con tres hijos de 5, 3 años y cuatro meses, y al agente Darío Héctor Pietrani. Y los asesinos cobardes de ayer, que hoy intentan cubrir sus culpas con una Memoria que es Olvido, mataron también ese día a Oscar Walter Ledesma, de 56 años, casado, fotógrafo social y a su esposa Irene Angela Dib, de 42 años. Ellos paseaban tranquilamente esa noche por su barrio. Y el mismo odio que ayer los mató en la esquina de su Rosario natal, hoy les declara la guerra del Olvido que, curiosamente, el gobierno llama Memoria.



xxxxx

La hija de ellos, Andrea Fabiana Ledesma, por entonces de 14 años, sufrió heridas graves. Pero se salvó, y con ella sobrevivió la Memoria. Fabiana, y Carlos Alberto Galeazzo (también herido aquella tarde, mientras reparaba su moto en la vereda), acuden en Rosario, cada 12 de Septiembre, a la misa por sus muertos. Los asesinos andan por aquí. Caminan libres junto a nosotros. Carlos Enrique Pérez Rizzo ("Cabezón", nacido el 18 de marzo de 1953, fue detenido y condenado, pero no cumplió dicho castigo), hoy milita en el Frente para la Victoria. Graciela Porta ("La Corcho", nacida el 18 de octubre de 1954; detenida y condenada; tampoco cumplió la condena), hoy es perseguida por sus propios ex camaradas que la acusan de delatora. Y Fernando Vaca Narvaja es héroe nacional para los relativistas morales del progresismo vernáculo. Un dato curioso sobre aquél atentado recuerda Jorge Flores: “Mientras los heridos eran evacuados en medio del desorden, llegamos con otro compañero a la entonces Asistencia Pública. Ayudamos a bajar los heridos y algunos ya muertos. El panorama era tétrico, la muerte reinaba y la desesperación del personal médico y asistentes, pocos para ese momento, hacían lo humanamente posible. De entre todos, sobresalía la entereza de un médico joven que organizaba y ayudaba a socorrer a las víctimas…su nombre, Hermes Binner...”
Europa supo escapar de su trágico pasado con más de 50 millones de muertos. Kirchner y su caterva, prefieren caminar en la cloaca del pasado. Claro, a Europa la pensaron De Gaulle, Adenauer, Roosvelt y Churchill. Kirchner consulta a Kunkel, Luis Duhalde, Hebe de Bonaffini, Estela de Carlotto y Felipe Pigna…pequeña diferencia abismal.
“La única verdad es la realidad”, sostuvo una vez el general Perón. Hoy, donde los datos económicos se embretan escandalosamente con fines electoralistas, y donde los asesinos de ayer aparecen como testigos, señalando con el dedo de una moral que nunca tuvieron… los argentinos hemos aprendido a desconfiar, hasta de la realidad.

Publicado por Horacio Ricardo Palma en 10:16 0 comentarios





    
This message has been edited by guanabacoa de la dirección IP 205.188.117.17 on Aug 30, 2008 12:51 PM


 
 Respond to this message   
Miriam Mata
(no login)
72.148.149.227

Terrorismo

September 16 2007, 3:48 PM 


 
 Respond to this message   

(no login)
201.212.96.235

Un pedido

August 22 2008, 3:00 PM 


Retiren por favor las fotos del matrimonio Ledesma - son crueles - especialmente para mi, que soy la Andrea Fabiana, que tampoco tenia 14 años ese maldito dia, sino 10.
Gracias.

 
 Respond to this message   
Current Topic - La violencia terrorista en la Argentina
  << Previous Topic | Next Topic >>Return to Index  
Create your own forum at Network54
 Copyright © 1999-2010 Network54. All rights reserved.   Terms of Use   Privacy Statement