ESTO NO ES UN JUICIO
ESTO ES UNA CONDENA
DE LA TIRANIA ACTUAL
Lector:
Agradecer a Dios la editorial de hoy del periodista católico Juan Carlos Sánchez , fundador de este medio de difusión, es lo que nos nace hacer y difundir esta información.
Aclarar que hoy el lugar detención desde el 4 de abril es muy distinto.
Es una cárcel que para visitarlo al padre Christian hay que someterse aun cacheo total, obligando a desnudarse y previamente cumplir con requisitos administrativos, tales como presentar DNI y fotocopia del mismo, certificado extendido por la oficina de reincidencias, certificado de domicilio, dejar las impresiones de los diez dedos en una ficha.
No permiten entrar con reloj,llaves del automóvil u otro juego de llaves, dinero, celular o cualquier artículo electrónico o cámara fotográfica o filmadora.
Hay una cola para visitas y uno debe cumplir todos estos trámites.
Para confirmar estos requisitos y saber si el juez Carlos Rosanski no le ha cortado las visitas, conviene hablar al Complejo Penitenciario Federal II Marcos Paz a los teléfonos: 0220-477-4928/0220-482-1406/0220-482-1347. La excusa es "razones de seguridad", pero la finalidad es humillar a los que van a visitar al padre Christian.
Tal pareciera la orden de la Casa Rosada.
Eduardo Palacios Molina
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Nota Completa
Un encuentro con el P. Christian Von Wenich
Muchos hablan sin haberlo conocido. Está de moda agredir a Christian von Wernich, lo ayuda el apellido, la acedia y mucha mentira.
Creo oportuno reeditar esta vieja nota para que lo conozcan algo mejor y a modo de anticipo de la que le haré en la cárcel donde purgará su martirio, si me dejan los que mandan.
Por Juan Carlos Sánchez
Nota de la Redacción: Esta nota fue editada en PyD el 19 de Junio de 2006
Fue en su lugar de detención, llevado por Eduardo Palacios Molina y con la compañía de quien hizo la producción periodística del I Congreso Internacional por la Vida y la Familia – Buenos Aires 2005 para PyD, Amalia Alaguero.
Vale la pena compartir la experiencia.
Por Juan Carlos Sánchez
No es del todo malo el lugar donde cumple sus primeros 1000 días preso, podría ser peor. Estar privado de la libertad es el problema, pero el P. Christian lo asume como una entrega personal “para mayor gloria de Dios”.
Por ser personal policial con grado de oficial, está detenido en un campus de la fuerza donde coexisten varios organismos de la misma, con generosas avenidas arboladas y con gente que lo respeta. Notable el respeto. Se advierte apenas se ingresa y se pregunta por él.
Nos esperaba junto a Eduardo Palacios Molina que se adelantó a nosotros (quien escribe y Amalia Alaguero) en un amplio comedor y la primera advertencia luego del abrazo necesario fue “nada de notas, nada de grabadores ni fotos”.
Tuve deseos de hacer la primera pregunta: “¿Por qué ud. no y los que andan sueltos y cobran del gobierno, sí?” pero preferí disfrutar del encuentro.
El P. Christian es un hombre alto, de pelo escaso, de andar elegante y de sonrisa fácil. Cordial en el trato y profundo en las sentencias y con un sentido del humor que me permitió hacerle algunas bromas un tanto pesadas a costa de su prisión.
Como por ejemplo, cuando contando él que era ex alumno del colegio de la Inmaculada Concepción de Santa Fe, de los padres jesuitas, y que en un viejo libro que estaba detrás del altar escribió orillando los seis años una petición a la Madre que decía más o menos “Virgencita, ayudame a ser sacerdote...” y yo agregué “¿También escribió que lo ayudase a ser represor y preso...?” , y simplemente sonrió sin darle mayor importancia al asunto aunque mirándome con picardía no exenta de sutil reproche.
Su entrega total a Dios se manifestó de modo casi excéntrico. En un momento de la conversación, casi al final, sostuvo que “...de acá no salgo más...” dando por sentado que sería condenado y que pasaría sus últimos días preso. Sin rencor, con cristiana resignación, con entrega, con firmeza. Todo un símbolo.
En medio de la charla y sorpresivamente sonó mi celular. Dos llamados seguidos y no programados, uno del Cngo. Ricardo B. Mazza y otro del P. Leonardo Belderrain. Cuando les dije con quién estaba y si querían saludarlo, ambos accedieron gustosos. Fue un buen momento para el preso, según advertí. Solidaridad y comunión entre sacerdotes. Poco visto en estos últimos tiempos tan poco criollos de la Argentina.
Nos dejó un pedido: Que cuando visitemos el santuario de Ntra. Sra. de los Milagros en Santa Fe, oremos ante la Madre por él. Y una bendición final con imposición de manos al mejor estilo de la Renovación Carismática Católica, movimiento al que pertenece desde aproximadamente treinta años.
Cuando nos retiramos, Amalia razonó en voz alta: “Lo acusan de asistir a los prisioneros políticos, de no denunciar los asesinatos, si los hubo. ¿Qué otra cosa podía hacer? ¿Ir a decirles a los asesinos que estaban por matar a un preso? Esto es toda una gran estupidez...” y continuó manejando con rumbo errático hacia la Capilla de Santa Elena en el Parque Pereyra Iraola hacia donde nos dirigíamos.
Es triste el destino de los presos políticos en la Argentina. Privados de la libertad, de expresarse, de defenderse, luchando contra el poder omnímodo de un Estado que ya los ha condenado, sabiendo de antemano que todo está en su contra y que la justicia tan declamada no es para ellos y tampoco los derechos humanos
Porque hubo un tiempo en que nos equivocamos los argentinos o al menos algunos argentinos y se derramó sangre de hermanos.
En una buena familia, en una comunidad nacional en la que los componentes se reconocen entre sí, el tiempo permite superar los dolores y cerrar las heridas abiertas. Es necesario que así sea para que se pueda construir un futuro común para todos, que en estas cosas de la política nadie orina agua bendita.
Quedan espacios vacíos, es cierto, hay muertos, hay sangre de ambos lados, pero nada se consigue de bueno revolviendo la herida para que sangre.
Hubo un tiempo en que nos equivocamos los argentinos, algunos argentinos, y nos estamos volviendo a equivocar, algunos argentinos.
Así somos, no aprendemos, algunos no aprenden.
www.diario7.com.ar
19/06/2006
17-Sep. DE 2007
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