Este articulo del New York Times de hace varios dias, se publico hoy en español en el periodico Fort Lauderdale Sun Sentinel en el condado de
Broward en la Florida.
Y como es costumbre del New York Times, publican mentiras y no rectifican.
Destaco del articulo solo una:
...." El sacerdote declaró en una entrevista que la iglesia no le ordenó testificar y que no hablaba a nombre de ella...."
Capitanio si dijo que pedia perdon a nombre de la iglesia, y a buen entendedor pocas palabras no?
Vean:
“Pido perdón en nombre de la Iglesia”
Lo dijo el sacerdote Rubén Capitanio; fue compañero de seminario del ex capellán y ex colaborador de las Madres de Plaza de Mayo
http://www.lanacion.com.ar/politica/nota.asp?nota_id=942757&pid=3169853&toi=5256
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From the South Florida Sun-Sentinel
IGLESIA ARGENTINA ENFRENTA EL PASADO DE LA "GUERRA SUCIA"
Caso de sacerdote podría mostrar íntima relación entre algunos prelados y los torturadores
Por ALEXEI BARRIONUEVO
THE NEW YORK TIMES
29 de septiembre, 2007
LA PLATA -- Con una simple cruz de madera colgada al cuello, el reverendo Rubén Capitanio se sentó ante un micrófono el 17 de septiembre e hizo lo que pocos sacerdotes argentinos se habían atrevido a hacer antes que él: condenar a la Iglesia Católica por su complicidad en las atrocidades cometidas durante la "guerra sucia" en Argentina.
"La actitud de la iglesia fue escandalosamente cercana a la dictadura" que mató a más de 15,000 argentinos y torturó a decenas de miles más, declaró el sacerdote ante una comisión de tres jueces en esta ciudad, "hasta tal grado que diría que podría alcanzar un nivel de pecado". La comisión intenta decidir el destino del reverendo Christian von Wernich, un sacerdote acusado de conspirar con los militares y que se ha convertido para muchos en un poderoso símbolo del papel de la iglesia.
La iglesia "fue como una madre que no cuidó de sus hijos", añadió Capitanio. "No mató a nadie, pero tampoco salvó a nadie".
La admisión de mea culpa de Capitanio surge casi un cuarto de siglo después de que la junta fuera derrocada en 1983 y la democracia fuera restablecida. Sin embargo, de alguna forma, ocurrió en el momento adecuado. Por medio del juicio de Von Wernich, Argentina confronta finalmente el oscuro pasado de la iglesia durante la guerra fría, cuando, algunas veces, apoyó la persecución del ejército contra opositores de izquierda.
Ese pasado sale a la luz en un gran contraste con el papel que tuvo la iglesia durante las dictaduras en Chile y Brasil, donde sacerdotes y obispos condenaron públicamente a los gobiernos y trabajaron para salvar a los perseguidos de la tortura y la muerte.
Oficialmente, la iglesia ha mantenido su silencio durante el juicio de Von Wernich, aun cuando sabía con semanas de anticipación que Capitanio fue llamado a testificar por el tribunal. El sacerdote declaró en una entrevista que la iglesia no le ordenó testificar y que no hablaba a nombre de ella.
Von Wernich trabajó como capellán de la policía durante la dictadura de 1976 a 1983. Posteriormente, escapó a Chile y fue hallado en 2003 en la ciudad costera de El Quisco por un grupo de periodistas y defensores de los derechos humanos. Trabajaba como sacerdote bajo el nombre de Christian González.
Cerca de tres meses de testimonios en el juicio, en algunos casos escalofriante, ilustraron hasta qué grado algunos sacerdotes trabajaron estrechamente con líderes militares durante la guerra sucia. Varios testigos contaron cómo Von Wernich estuvo presente durante sesiones de tortura en centros de detención clandestinos. Afirmaron que los clérigos obtenían confesiones para ayudar a los militares a descubrir supuestos enemigos, al tiempo que ofrecían palabras de consuelo y, tal vez lo más cruel, esperanza a los familiares que buscaban a seres queridos secuestrados por el gobierno.
Su abogado, Juan Martín Cerolini, dijo que Von Wernich es un "chivo expiatorio católico" para aquellos que desean enjuiciar a la iglesia. "Los testigos no afirmaron que torturó, secuestró o asesinó", aseguró Cerolini durante una reciente entrevista. "Nadie dijo que participó en algún acto de tortura".
El testimonio en el juicio terminó el 13 de septiembre. Una comisión de tres jueces leerá los documentos en el registro antes de reunirse para decidir el destino de Von Wernich, una decisión no esperada antes de octubre. Es acusado de estar involucrado en siete homicidios y 42 casos de secuestro y tortura. Podría ser condenado a prisión de por vida en caso de ser hallado culpable, aunque muchos esperan que el sacerdote de 69 años de edad sea sentenciado a vivir el resto de sus días bajo arresto domiciliario.
Von Wernich se ha negado a testificar; se presentó solamente algunas veces durante los procedimientos a petición de los jueces que buscaban aclarar los testimonios de otros testigos. En esas presentaciones, vistió un chaleco a prueba de balas y se sentó detrás de una pantalla de cristal.
No hay muchas dudas de que los defensores de los derechos humanos esperan convertir a Von Wernich en un ejemplo. Hernpan Brienza, un periodista que ayudó a localizar al sacerdote en Chile y escribió un libro sobre el caso, dijo creer que aproximadamente otros 30 sacerdotes argentinos, algunos ya fallecidos, pudieron haber sido enjuiciados por acusaciones sobre derechos humanos por su participación en torturas. No obstante, Brienza afirmó que, si Von Wernich es hallado culpable, probablemente sería el último en ser juzgado.
El juicio contra Von Wernich se lleva a cabo mientras los vecinos de Argentina siguen sacando a la luz violaciones contra los derechos humanos por parte de sus dictaduras.
En Brasil, el gobierno de Luiz Inacio Lula da Silva divulgó el mes pasado un informe de 500 páginas — resultado de una investigación de 11 años — que buscó información acerca de los casos de opositores del gobierno que fueron asesinados o fueron "desaparecidos" por fuerzas de seguridad del estado de 1961 a 1988. Se sabe que más de 350 personas fueron asesinadas.
Asimismo, el mes pasado, en Chile, una corte anunció que llevaría a juicio a un sacerdote católico, Luis Jorquera Molina, por su supuesta participacion en los asesinatos de 26 personas de la oposición en octubre de 1973, al inicio de la dictadura del general Augusto Pinochet.
No obstante, en Argentina existía una relación más estrecha entre el clero y el ejército de la que existía en Chile y Brasil. "El patriotismo llegó a ser asociado con el catolicismo", señaló Kenneth P. Serbin, professor de historia de la Universidad de San Diego que ha escrito acerca de la Iglesia Católica en Sudamérica. "Así que era casi natural que el clero argentino saliera en defensa del régimen autoritario".
Esos días terminaron. Después de completar su testimonio, Capitanio se vio rodeado por un mar de ancianas pertenecientes a las Madres de la Plaza de Mayo, un grupo que ha presionado a sucesivos gobiernos argentinos para obtener respuestas desde que comenzó la guerra sucia en 1976. Vestían pañuelos blancos en el cabello con los nombres de familiares que desaparecieron. Enjugándose las lágrimas, asieron al sacerdote, negándose a permitirle salir de la corte sin besarlo en la mejilla y susurrarle su agradecimiento.
Capitanio dijo que sintió que se liberó de un enorme peso, y que no está solo.
Vinod Sreeharsha colaboró con reportes desde La Plata, y Andrew Downie desde Río de Janeiro
Copyright © 2007, South Florida Sun-Sentinel