El problema de las conferencias episcopales
"El decidido impulso a la misión del obispo se ha visto atenuado, incluso corre el riesgo de quedar sofocado, por la inserción de los obispos en Conferencias episcopales, que una vez organizadas, con estructuras burocráticas a menudo poco ágiles.” –Joseph Card. Ratzinger
Por Eduardo Palacios Molina
http://www.diario7.com.ar/nota_completa.php?id=5151
Como consecuencia de un comunicado del Consejo Directivo de la Comisión Episcopal, que es la Mesa Directiva de dicho cuerpo y en disconformidad con lo expuesto en esa ocasión con referencia a la condena injusta y anticipada del sacerdote Cristian von Wernich, me veo en el deber como laico de esclarecer a quienes militan en la Iglesia Católica, que los laicos pueden libremente discrepar de tales declaraciones, que no son dogma y que es materia opinable.
Que el Consejo Directivo (léase Mesa Directiva) no es la Comisión Episcopal en pleno, que se reúne en asamblea periódicamente y se presentan en ella todos los obispos que tienen jurisdicción dentro de los límites de la Nación Argentina.
Que esto me lleva a recurrir a lo informado por el Prefecto de la Sagrada Congregación sobre las Conferencias Episcopales, cuando ejercía dicho cargo el Cardenal Joseph Ratzinger, que en la obra "Informe sobre la Fe" libro que aun se vende en las librerías católicas que dice con exquisita claridad lo que seguidamente voy a transcribir, para recordarles a los laicos, que ignoran los alcances de las Conferencias Episcopales y le atribuyen poderes mayores a los que tiene realmente.
- “El Concilio -recuerda el cardenal Ratzinger- quería precisamente reforzar la misión y responsabilidad del obispo, continuando y completando los trabajos del Vaticano I, interrumpido por la conquista de Roma, cuando sólo había llegado a tratar sobre el Papa. A este último los Padres conciliares le habían reconocido la infalibilidad en el Magisterio, cuando, como Pastor y Doctor supremo, proclama que determinada enseñanza sobre la fe o las costumbres tiene que ser creída". Esta circunstancia influyó en un cierto desequilibrio en las exposiciones de algún teólogo que no subrayaba suficientemente que también el colegio episcopal goza de la misma "infalibilidad del Magisterio", siempre que los obispos "conserven el vínculo de comunión entre sí y con el Sucesor de Pedro".
- ¿Así, pues, ha quedado todo en su lugar con el Vaticano II?
- “En los documentos sí, pero en la práctica, en la que se ha producido otro de los efectos paradójicos del posconcilio", me responde. Y lo explica a continuación: "El decidido impulso a la misión del obispo se ha visto atenuado, incluso corre el riesgo de quedar sofocado, por la inserción de los obispos en Conferencias episcopales, que una vez organizadas, con estructuras burocráticas a menudo poco ágiles. No debemos olvidar que las Conferencias episcopales no tiene una base teológica, no forman parte de la estructura imprescindible de la Iglesia tal como lo quiso Cristo; solamente tienen una función práctica, concreta."
Agrega que esto es precisamente lo que reafirma el nuevo Código de Derecho Canónico al fijar los ámbitos de autoridad de las Conferencias, que "no pueden actuar en nombre de todos los obispos, a no ser que todos y cada uno hubieran dado su propio consentimiento" o que se trate de "materias ya establecidas por el derecho común o por un mandato especial de la Sede Apostólica" (can.455, && 4 y 1).
Así, pues, el colectivo no sustituye a la persona del obispo, el cual-como recuerda el Código, repitiendo la doctrina del Concilio- "es el auténtico doctor y maestro de la fe de los creyentes a él confiado" (cf,can.753). Y Ratzinger lo reafirma: "Ninguna Conferencia episcopal tiene, en cuanto tal, una misión de enseñanza; sus documentos no tienen valor específico, sino valor de consenso que le es atribuido por cada obispo."
- ¿Por qué tanta insistencia sobre este punto?
- "Porque se trata de salvaguardar la naturaleza misma de la Iglesia Católica, que está basada en una estructura episcopal, no en una especie de federación de iglesias nacionales. El nivel nacional no es una dimensión eclesial. Importa que quede muy claro que en cada diócesis no hay nada más que un pastor y maestro de la fe, en comunión con los demás pastores y maestros y con el Vicario de Cristo. La Iglesia Católica se rige por el equilibrio entre la comunidad y la persona de las diversas iglesias locales unidas a la Iglesia universal y la persona responsable de la diócesis"
“Sucede -dice- que una cierta disminución del sentido de responsabilidad individual en algún obispo, y la delegación de sus poderes inalienables de pastor y maestro en favor de las estructuras de la Conferencia local, corren el riesgo de hacer caer en el anonimato lo que, por el contrario, debe ser muy personal. El grupo de obispos reunidos en las Conferencias depende, para sus decisiones, de otros grupos, de los expertos que elaboran borradores previos. Sucede también que la búsqueda del punto de encuentro entre diversas tendencias, y el correspondiente esfuerzo de mediación, con frecuencia dan lugar a documentos achatados, en los que las posiciones concretas quedan atenuadas".
Recuerda que en su país existía una Conferencia episcopal en la década de los treinta: "Pues bien, los documentos verdaderamente enérgicos contra el nazismo fueron escritos individuales de algunos obispos intrépidos. En cambio, los de la Conferencia resultaron un tanto descoloridos, demasiado débiles para lo que exigía la tragedia."
Hasta aquí el Cardenal Ratzinger.
¿Entonces porque el diario "La Nación" y tras este medio los demás, salen a proclamar las palabras de una Mesa Directiva de una Iglesia local como si fuera la voz de la Iglesia Católica? ¿Es por ignorancia o por mala fe? ¿Están los obispos en perfecta comunión entre sí? ¿Están todos en perfecta comunión con el Vicario de Cristo? ¿Por qué ese diario La Nación difunde los comunicados del cardenal Bergoglio en materia política como si fuera el representante del Papa en la Argentina? ¿O es que no han leído lo que dice el código canónico y todo lo que nos ha explicado el Prefecto de la Congregación de la Fe, en aquel entonces el cardenal Joseph Ratzinger, el más duro enemigo de los sacerdotes del tercer mundo y de la Teología Marxista de la Liberación? ¿O es que no se han anoticiados que tal frontal enemigo de los curas y obispos tercer mundista, hoy es el Vicario de Cristo, Benedicto XVI?
Los católicos instruidos en la Fe de Jesucristo apoyamos a Benedicto XVI y sabemos que hay muchos obispos que también lo hacen y que no van a condenar al padre Cristian von Wernich. El Consejo Episcopal dirá lo que quieran sus integrantes, pero nosotros los católicos estamos con Benedicto XVI y no nos perdemos en las tinieblas políticas de oscuras declaraciones que terminan apoyando la maledicencia de los falsos testigos que pagados por el gobierno, llevaron a una de las condenas más vergonzosas de la historia argentina. Nos parece cristiano que el cardenal Bergoglio haya ido a visitar varias veces al padre capellán de MTP, preso y condenado por guerrillero, pero no nos parece justo que no haya visitado ni una vez al ex capellán de la Policía de la Provincia de Buenos Aires, sacerdote fiel a Su Santidad, por haber cumplido su deber tal como lo reconoció y confirmó públicamente en vida su obispo Monseñor Alejo Gilligan, físicamente agredido por el actual diputado Carlos Kunkel.
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Lamentable comunicado que no representa al Episcopado Argentino
Por Eduardo Palacios Molina
El Episcopado se pronuncia a través de Asambleas y no de la Mesa Directiva de la CEA o "Comisión Ejecutiva". Una decisión de esta naturaleza no puede ser tomada sino con la presencia de todos los obispos y además es apelable a otra instancia superior que es el Papa Benedicto XVI.
Nuestro Episcopado, lamentablemente después del caso del cierre del seminario del Verbo Encarnado, no es enteramente creíble para el Vaticano. Recordemos que Juan Pablo II derogó dos decretos dados e invitó a que se reabrieran las puertas del seminario en contra del obispo Garlatti de San Rafael, hoy en Bahía Blanca. Este es un tema que domina muy bien don Horacio Calderón que vivió y luchó de cerca para que los acontecimientos tomaran el rumbo que tomaron. Recordemos la fuerte carta que escribió el arzobispo de La Plata monseñor Aguer, al entonces presidente de la CEA por hacer declaraciones políticas y pedir la libertad de los asesinos de La Tablada.
Así que si el Episcopado quiere un fuerte frente interno en la Iglesia contra una posición que condene a von Wernich, no dude que la va a tener del mismo Benedicto XVI. Es mejor que se maneje con prudencia, porque sino los únicos que los van a apoyar en esta posición cobarde será Horacio Verbisky, Hebe de Bonafini, Miguel Bonasso, Eduardo L Duhalde, que quieren ver a la Iglesia y todo el clero bien muertos y enterrados.
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12-Oct-2007