(NR - En el aerodromo de Tucuman Montoneros derribó un avión Hércules de Transporte militar mediante una carga explosiva de alto poder. Así derribaron al avión cuando levantaba vuelo con 117 gendarmes a bordo y 5 tripulantes)
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A 33 AÑOS DEL “OPERATIVO INDEPENDENCIA”: OLVIDOS Y MENTIRAS
¿Pueden treinta y tres años acabar con la memoria? ¿Pueden treinta y tres años obligarnos a tomar como verdadera una historia abiertamente tergiversada? ¿Pueden treinta y tres años olvidar a nuestros héroes que emprendieron la misión de aniquilar a los focos terroristas, ordenada desde un gobierno constitucional, que operaban desde la selva tucumana?
Todo indica lamentablemente que si.
La Argentina de los años 70` se vio signada por la violencia política perpetrada por bandas terroristas que, apoyados desde el exterior y recibiendo hombres y armamentos de grupos guerrilleros extranjeros, elegían el camino de la lucha armada para instaurar el marxismo en nuestro país.
El Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP) era una de las más numerosas y preparadas para el combate. Se asentó principalmente en la provincia de Tucumán, basándose en la teoría “foquista” del sanguinario Ernesto “Che” Guevara, que recomendaba abrir fuego desde zonas rurales.
En Julio de 1974 el ERP ya advertía el curso de sus planes desde El Combatiente, la tirada gráfica de la banda. Entre otras cosas expresaba: “Siguiendo el exitoso ejemplo del pueblo y del ejército de liberación de Vietnam, ya se activan nuestras unidades rurales, transitando el curso de la guerra revolucionaria hacia la patria socialista.”
En realidad, la conducción ya se encontraba en los montes tucumanos algunos meses antes (desde el 30 de mayo), realizando los últimos preparativos para el aterrizaje del grueso de la organización.
Sus objetivos eran claros, y ellos mismos los expresaban desde sus órganos de prensa. La misión era apropiarse de la provincia de Tucumán para convertirla en “zona liberada” para su posterior reconocimiento como Estado independiente por la ONU. De esta manera, el ERP abre fuego desde los montes, llegando a tomar “el control de un tercio de la provincia…Incluso la guerrilla cobró peaje en algunas rutas provinciales”.(1)
El gobierno constitucional de “Isabelita” se encontraba paralizado frente al flagelo terrorista que operaba en todos los rincones de la República, cuyo accionar se veía incrementar desproporcionadamente día tras día. Para dar un pantallazo general, basta mencionar que “durante todo el año 1974, hubo 21 intentos de copamiento de unidades de las fuerzas legales, 466 atentados con explosivos, 16 robos de botines millonarios, se secuestró a 117 personas y otras 110 fueron asesinadas por el terrorismo subversivo”.(2)
En efecto, al comenzar el año 1975, el gobierno nacional, viendo con preocupación lo que sucedía especialmente en la provincia de Tucumán, ordena el “Operativo Independencia” en base al Decreto Secreto Nº 261 del Poder Ejecutivo que establecía: “(…) El Comando General del Ejército procederá a ejecutar las operaciones militares que sean necesarias a efectos de neutralizar y/o aniquilar el accionar de los elementos subversivos que actúan en la provincia de Tucumán” (en octubre el decreto extendería la orden a toda la república).
El alcance bélico que poseía el ERP en los montes tucumanos era el de un verdadero ejército preparado para el combate. Basta mencionar que las primeras víctimas del Operativo Independencia fueron trece miembros de las Fuerzas Armadas que sobrevolaban la zona cuando fue derribado su avión. Debemos decir también que la banda terrorista en cuestión recibió numerosos apoyos de países extranjeros (como Cuba y Nicaragua) y operó conjuntamente en la selva tucumana con los grupos guerrilleros MIR (Chile), Tupamaros (Uruguay) y ELN (Bolivia), creando la Junta Coordinadora Revolucionaria (JCR) y con esta, su propia fábrica de armamento de guerra emplazada en la localidad de Caseros. Balbín ya decía en mayo de 1976 que “no era un misterio que aquí, morían en la guerrilla hombres que no eran de nacionalidad argentina”.(3)
Lo cierto es que la mayoría absoluta de la sociedad vio la llegada de la operación independencia como un alivio a tanta falta de respuestas por parte del gobierno al generalizado ataque terrorista que gozaba de total impunidad desde el 25 de mayo de 1973. Las loas a las Fuerzas Armadas y el repudio a la subversión fueron moneda corriente entre las sesiones de diputados (los mismos que hoy se lavan las manos). A modo de ejemplo, el Senador Perette afirmaba que “Las Fuerzas Armadas están luchando para asegurar el estilo de vida de la nación” (4).
Con similar entusiasmo, el Sr. Cárdenas en representación del partido tucumano Vanguardia Federal, concluía que “Las Fuerza Armadas, cuya prescindencia y cuyo sacrificio son ejemplares…están dando con su sangre, el testimonio de su entrega total a la causa de la Patria” (5).
El 25 de Julio de 1975, la revista Gente publicó un editorial apoyando al Ejército que operaba en Tucumán, bajo el título “Para ganar esta guerra”, que entre otras cosas decía: “Ahora la guerra está entre nosotros, en la sirena de los patrulleros, en el vértigo de las autobombas, en el coraje sereno de la brigada explosivos, en nuestro Ejército en Tucumán…”.
Nos preguntamos qué quedó de aquella guerra que tanta sangre vio correr. Qué quedó de aquella guerra que tanto dolor dejó y tantas familias destruyó. Qué quedó de aquella guerra que, ordenada por un gobierno constitucional, salvó a la provincia de Tucumán de haberse separado de la República Argentina. Qué quedó de aquella guerra que hoy nos quieren ocultar, diciendo que en realidad se trató de una matanza indiscriminada del Ejército contra “jóvenes idealistas” que tan sólo pensaban distinto.
¿Qué quedó?
Tan sólo olvidos y mentiras.
Agustín Laje Arrigoni
agustin_laje@yahoo.com.ar
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