CARTA A OBISPO EMERITO DE VIEDMA
17 October, 2007 por MDS
A S.E. Monseñor Miguel Hesayne
Obispo Emérito de Viedma
De mi consideración:
En vísperas de la sentencia contra el Rvdo. Padre Christian von Wernich, me dirijo al V.E. a raíz de sus declaraciones en el juicio, publicadas por el diario La Nación (7.10.07).
Se consigna en la noticia que V.E. “declaró a la Justicia que el cura acusado de crímenes de lesa humanidad debió actuar durante la dictadura acorde con la “recta conciencia”. En otras palabras V.E, explicó “que von Wernich no tuvo excusa legal ni funcional para su acción en presuntos delitos, ya que lo amparaba el principio de la objeción de conciencia”. Siguiendo: “Existe incompatibilidad (entre la actividad pastoral y la ejecución de delitos de lesa humanidad)…” Para agregar “que von Wernich debió denunciar la existencia de ilícitos, ya que tenía “las mismas obligaciones que cualquier ciudadano…” De este modo –continúa la crónica- el señor Obispo “se constituyó en el último testigo en el juicio al ex capellán de la policía bonaerense acusado de siete homicidios (sic: ejecutados por él), 32 casos de torturas (sic) y 42 privaciones ilegítimas de la libertad (sic).
Más allá del desprecio por la pluma insidiosa que ha urdido la crónica, cabe una consideración al respecto. De cualquier modo -por retorcida que la nota sea- se ve que V.E. ha partido de la certeza sobre ilícitos gravísimos perpetrados durante la guerra antisubversiva y atribuidos a la Policía en la época, que V.E. califica de “dictadura”, transparentando sus antipatías o simpatías ideológicas. Pero como es natural, aquellos delitos no se pueden dar por probados por la sola acusación del movimiento subversivo. Y en tal caso, sin pretender -obviamente- pedirle al señor Obispo que como el viejo criollo saliera a proteger al indefenso, pienso que como alto prelado hubiera sido coherente abstenerse de dar por probada la existencia de los crímenes en danza. Sobre todo cuando en ellos se quiere mezclar al hermano sacerdote. Más incomprensible en el presente caso, resulta la actitud de V.E. cuando a la inversa –según recuerda “Página 12” (24.3.03)- prestó un apoyo grande (junto con los obispos Novak y Nevares) a favor del sacerdote Eloy Roy, sancionado en Tilcara por ponerle sacrílegamente el pañuelo de las madres de Plaza de Mayo a la imagen de la Santísima Virgen.
En fin, es del todo sorprendente la afirmación (atribuida a V.E. por el diario) que el capellán policial P. von Wernich no tuvo excusa legal ni funcional para su acción en presuntos delitos. Considero que sería necesaria una urgente aclaración. Salvo que redondamente V.E. se reconociera testigo de cargo, como parece sugerirlo la nota periodística.
En cuanto a la obligación de denunciar la existencia de ilícitos -que V.E. señala como responsabilidad del P. von Wernich- aparte del interrogante sobre su real existencia, es imposible borrar el contraste con su mutismo frente al silencio sepulcral de los religiosos “progresistas”, cuando ocurrían los feroces atentados y asesinatos del terrorismo. Tampoco se ha conocido su actitud ante la agresión sufrida por el Obispo de 9 de Julio, por defender la inocencia del P. von Wernich.
Para colmo, la audaz corresponsal del diario La Nación ha aseverado que la declaración de V.E. demuestra el interés con que la Iglesia ha seguido el caso.
Bella Vista, 8 de Octubre de 2007
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