HZ N° 333 -
Y sí, hablemos del 24 de marzo.
Estimados:
Inicialmente, había titulado esta catarsis N° 333 como "el número del demonio"... claro que medido por el nuevo IndeK, esto es, reducido exactamente a la mitad, como la inflación, el desempleo, los índices de criminalidad, etc. Porque es demoníaco todo lo que estos tipos han hecho, y siguen y continuarán haciendo. Y porque mentir -hasta en lo más obvio- es a lo que el demonio gobernante tiene acostumbrados a los giles. Y por eso hay que seguir peleando, repitiendo -so riesgo de cansar a más de uno- la verdad.
En las próximas horas el energumenismo mentiroso hará el circo de cada año, para celebrar lo que cualquier persona de bien NO celebraría: la caída de un gobierno democrático. Pero ellos, en su autismo histórico, creen que es más válido recordar eso que la vuelta a las urnas. Y claro, esto último nunca les gustó demasiado, aunque hayan sabido sacarle bien el jugo desde 1983. Al respecto, dije hace un año, en mi catarsis N° 257:
"...Personalmente, no creo que el 24/3 sea para festejar, aunque sí lo hice aquella mañana del 76. NO porque no esté de acuerdo en que no había otra salida, sino porque creo que se deben resignar algunas cosas en beneficio de las nuevas generaciones: si yo festejo lo que -más allá de las causas y motivos- fue un quiebre institucional, ¿con qué derecho puedo criticar a cualquier trasnochado que pretenda hacer un golpe de estado, sin importar de qué lado venga? (seguramente tenga miles de razones para hacerlo, todas buenas desde su punto de vista...). ¿O debo entrar en el juego de los terroristas y sus amantes, que aceptan el delito si el autor piensa como ellos???. NO!. Eso me diferencia de esa lacra.
El 24/3/76 fue necesario; algún día la historia completa lo justificará. Pero eso no me autoriza a festejarlo -te recuerdo que ni siquiera lo han hecho alguna vez las FFAA-, simplemente porque no quiero darle excusas a los energúmenos, ni malos ejemplos a mis descendientes, ni seguir escarbando en la herida como sí hacen aquellos a los que no quiero parecerme, porque más allá de las leyes, no me siento su igual".
Este año el demonio hará una ceremonia "campestre", a unos kilómetros de Córdoba, pero estarán los de siempre: un hato de verseros corruptos, apropiadores del dinero y la voluntad de la gente, que reivindican la "lucha popular" que buscaba acabar, casualmente, con los verseros corruptos, apropiadores del dinero y la voluntad de la gente!!!!. Caraduras!!!!!.
Pero bue, es lo que hay, y está en nosotros que no haya más de eso... todo legal, eh!!!. Si ellos quieren recordar, lo correcto es que nosotros también lo hagamos. Por eso este envío, que chorrea historia por todos lados, no porque llegue a ser "histórico", sino porque, a diferencia de lo que hacen ellos con mentirosos como Felipe Pigna y similares, muestra la historia como fue, como quedó documentada, y no interpretándola según la conveniencia propia.
Así, mientras el pingüino impresentable recita su habitual bla, bla sin sentido en Córdoba, y la pingüina que se cree águila - inventora del feriado del 24/3- pasea por el paraíso bolivariano (¿alguien me explica?: va a hablar representando a los argentinos ante la comunidad judía venezolana, en un país que es aliado y defensor de otro que planea exterminar a Israel, con el cual nosotros decimos estar "distanciados".... pero al que mandamos representantes obviamente oficiales como D'Elía y el cura Farinello, además de mostrarnos como los mejores amigos, aliados, ahijados, súbditos de Chávez, quien criticó y se peleó con su comunidad judía... de psiquiatra, ¿no?), nosotros recurrimos al archivo. Que no miente.
Una amiga, escritora, hizo hace pocos días una crítica a la nueva obra de Víctor Laplace (uno de esos progres que aplaude y apoya todo lo que hacen las madres de los terroristas, la falsa abuela Carlotto y demás), “Camino del cielo" ("Himmelweg") del dramaturgo español Juan Mayorga. En esta pieza teatral, Laplace interpreta al comandante de un campo de concentración nazi, que intenta salvar su dignidad (cosa imposible, convengamos, ante su "tarea" desplegada"), camuflando la vida real, la cual maneja a su antojo delante de otro personaje, en delegado de la Cruz Roja (interpretado por Horacio Roca). Dice la crítica:
"El mundo de las mentiras suele ser un anexo de otros mundos que nos van fagocitando bajo esa misma vorágine hasta acorralarnos y eclipsarnos la memoria. Entonces la vida pierde su valor intrínseco para depender sólo de lo que nunca hemos sido. Sin embargo para que la mentira esbozada sea veraz, se necesita de una parte que mienta y otra que legitime tal error. Por ello, la distorsión de la realidad que el comandante magnifica (la cual podría haber sido creada también por medio de la culpa para rescatar su propia vida o para salvar esos últimos vestigios de alma que aún habitan en él), es aceptada sin cuestionamientos por el delegado de la Cruz Roja. ¿Pero cómo justifica el comandante esos asesinatos en los campos de concentración desde su sensibilidad de poeta? ¿Y cómo el delegado de la Cruz Roja, aún sigue tratando de evadirse de esa misma culpa sin haber actuado? Tal aceptación de la mentira, podríamos atribuirla a la cobardía de no constatar la verdad; a una neta complicidad siniestra, o quizás, a esa facilidad con la que se suele aceptar la manipulación del otro, como condimento de la mediocridad humana...".
Veamos en el nazi al terrorismo criollo, a K., sus ministros, a muchos políticos, a personajes siniestros como Balza, la Bonafini, incluso los actuales jefes de las ffaa K.... y veamos en el delegado de la Cruz Roja a gran parte de la sociedad argentina, al periodismo, a los idiotas útiles habituales...
Mucho de lo que verán en este envío es conocido; algunas cosas ya fueron publicadas en estas catarsis mías. Pero no por eso dejan de ser válidas. Más no sea para que cuando llegue el momento, podamos recurrir a esta información y decir -vale hacerlo con cierta sorna...- a nuestro interlocutor desinformado: "Ah, ¿querés hablar del 24 de marzo? ¡Dale!, hablemos del 24 de marzo"...
En abril de 2006, La Nación publicó un artículo titulado "Qué memoria entra en las aulas", escrito por Nélida Baigorria. Pudimos leer en él: "La historia, maestra de la vida", aprendamos sus sabias lecciones: la torva mirada del siniestro Joseph Goebbels, con el dominio absoluto de la propaganda nazi, avizoró que la niñez y la juventud eran el terreno más fértil para sus fines y sembró ahí. La inmolación en Berlín (de los miembros de las Juventudas Hitlerianas) fue, acaso, su mejor cosecha". Porque el energúmeno y sus seguidores están haciendo lo mismo, creo que esta recopilación puede ser útil. Y además, porque no dejo de recordar esa frase que el Tata Yofre le dijo a otro periodista hace unos meses:
“Si montoneros hubiese ganado, yo estaría muerto. Usted también”.
Soy de los que cree, sin lugar a dudas, que así hubiera sido (el libro de Yofre, "Nadie fue" es de LECTURA OBLIGATORIA para quienes quieran saber realmente cómo pasaron las cosas que llevaron al 24/3/76).
Al final, dos artículos viejos, dignos de releer: el primero, que explica cómo los políticos podrían haber impedido el golpe... pero no lo hicieron. Por incompetentes, por cobardes, por pusilánimes... Las mismas razones que hoy hace que no puedan impedir lo que está pasando en el país. El segundo, que relata concretamente la situación de aquel momento, y las complicidades que lo hicieron posible algunas de las cuales van más detalladas en este envío)
Saludos, y buen fin de semana "de la memoria" (please, COMPLETA!!!!!).
Horacio
PD: no todo está perdido; acabo de ver como Juan Carlos Badía, en su programa en el oficialista Canal 7, acaba de cortar de plano la discusión que sobre el tema del 24/3 se dio entre sus panelistas, momentos en que el "control" del piso aprovechó para emitir imágenes de una documental sobre el golpe del 76 que emitirán mañana (imaginen lo que va a ser!!! Dice el adelanto: "Sepa porque muchos argentinos hoy no pueden ver esto"!!!!). Dijo Badía algo así como: "Perdónenme, pero este es un tema para reflexionar, y que siempre estará abierto para debatir, así que no lo sigamos ahora. Voy a pedir una pausa para después seguir con el programa de todos los días...". Y se fue al corte, nomás....
Hablemos del 24 de marzo: se veía venir...
Ante el derrocamiento de Allende (11 de septiembre de 1973), Perón declaró al Giornale d'Italia:
"...a Cuba le advierto que no haga el juego que hizo en Chile porque en Argentina podría desencadenarse una acción bastante violenta... si la guerrilla insiste, sucederá lo de Santiago, donde la responsabilidad no fue de los militares, sino de los guerrilleros" ("La mentira Oficial", Nicolás Márquez, pág. 93).
Hablemos del 24 de marzo: cómo vivíamos...
De un amigo de la red. "Los 70":
Yo deseo con pasión decirle a la gente y a la juventud en particular, desde mi más clara inocencia, por que nunca ocupé cargo político alguno, que aquel 24 de marzo del 76 fue la fecha más esperada en este país en muchos años. La inmensa mayoría la rogamos. Si algo ha tenido consenso moral en nuestra historia fue ese golpe de estado. Todos teníamos ese temor debajo de la piel que seguramente anida en algunos sectores del pueblo cubano. Viviendo en La Plata, pasábamos noches enteras oyendo el repiqueteo de las ametralladoras, el estallido de las bombas. No pasaba un día sin que apareciera un agente de la policía o un oficial del ejército muerto al salir de su casa. Secuestros, asaltos a bancos. Me quedó grabada para siempre una foto enorme en la tapa una de las revistas que publicaban "los chicos idealistas", de un sargento de polícía, un gordo muy morocho, pinta de correntino, cosido a balazos y colgado en la ganchera de una carnicería, bañado en sangre (Nota HZ: ver foto abajo). Cientos de soldados conscriptos morían por que pasaban los "chicos" por los regimientos y les regalaban una ráfaga de FAL o una granada.
En la puerta del Comedor Universitariode La Plata , en el 73 y 74, un enorme cartelón renovaba los partes de guerra del ERP desde Tucumán, zona liberada, donde se cobraba "peaje revolucionario". Corría insistentemente la versión, hoy confirmada, que todos los pertenecientes a estas bandas tenían que confirmar su ingreso a la clandestinidad matando un policía, un militar o poniendo una bomba. Así, alguna piba de apenas 20 años, muchas veces embarazada y de ponchito se le arrimaba al agente de la esquina, un pobre hombre con 4 o 5 hijos y le vaciaba la 45 en los riñones. Fueron descubiertos muchos cochecitos de bebés con doble fondo. Así cuidaban a los nietos de las abuelas de plaza de mayo, sus hijos...
Foto: un Policía, sin DDHH, no recordado ni homenajeado.
Hablemos del 24 de marzo: cómo veníamos...
"...Al comenzar el gobierno de Perón, en 1973, las tensiones se hicieron insoportables y sólo se resolvieron cuando en un memorable acto en la Plaza de Mayo, el 1 de mayo de 1974, el viejo líder expulsó a los "jovencitos imberbes" de la izquierda. Quedaron tan perplejos que se retiraron dócilmente ante la alegría de los "descamisados", como llamaba Evita a sus masas obreras. Lamentablemente la cosa no quedó ahí, pues la izquierda argentina decidió emplear a fondo los métodos que ya venía utilizando en Argentina y el resto del continente: bombas, secuestros, asaltos y asesinatos. Esto, en Latinoamérica, no es un patrimonio de la izquierda, pero lo novedoso resulta que lo que otros grupos hacen a escondidas y negando su autoría, aquí se glorificaba y se presentaba como un modo de conducta ejemplar. Para cualquier persona de la calle, hacerse amiga de la hija de una persona, para entrar con toda libertad a su casa y ponerle a un señor una bomba debajo de la cama, para que vuele por los aires la mitad de la familia no es precisamente un acto ejemplar. Tampoco lo es ametrallar filósofos que piensan distinto delante de sus hijos pequeños. Pero aquí todo era distinto, porque se hacía en nombre del pueblo. Lo curioso es que el pueblo, ese pueblo de verdad que trabajaba duro y transpiraba con el calor de Buenos Aires no tenía el menor deseo de ser redimido. Pero eso no importaba. Es más, resultaba un motivo adicional para matar, a veces a tiros y otras a bombazos, a los dirigentes sindicales. Todo valía si se hacía por la revolución..." (Joaquín García-Huidobro Correa, Director de Estudios de la Universidad de los Andes; El Mercurio, de Chile, 26/3/06;
http://diario.elmercurio.com/2006/03/26/reportajes/reportajes/noticias/70CBF693-A977-4F1C-B8D1-A7E45C10C3DA.htm).
Hablemos del 24 de marzo: algunos lo pedían...
En el Congreso Nacional, días antes del cambio de gobierno, legisladores radicales y peronistas expresaron cosas como las que siguen:
Senador Brizuela: "...Una violencia desatada , inhumana, bestial que asesina brutalmente, que secuestra, tortura sin piedad, bajo pretexto de servir a ideales políticos...".
Senador De La Rúa: Hace pocos días una bomba artera voló la casa de un Juez Federal. Mueren policías a diario. Caen soldados. La violencia y la inseguridad están en la calle.
Senador Brizuela: "...Se matan militares, policías, gendarmes y civiles. Se matan a padres e hijos. Se matan familias enteras..." (17/3/76).
Diputado Stecco: "...que no vaya a ocurrir que cuando llegue la hora del castigo a los asesinos, que hacen correr la sangre por nuestras calles, alguien salga en su defensa...perseguirlos hasta sus guaridas y matarlos como a ratas, porque no merecen vivir en este suelo" (18/3/1976).
A estas declaraciones de los máximos dirigentes del radicalismo agregamos lo expresado por Jorge Antonio: "Si las Fuerzas Armadas, vienen a poner órden, respeto, estabilidad, bienvenidas sean....", y por Francisco Manrique: "Estamos asistiendo al sepelio de un gobierno muerto, al desalojo de una pandilla".
Hablemos del 24 de marzo: los políticos, como siempre...
... explicaban a la población lo que hoy niegan (In memorian, Editorial Círculo Militar, Tomo III Pág, 394/5;
http://www.ladecadadel70.com.ar/Testimoniodelasfuerzaslegales/cargodefacto.htm):
"El 24 de marzo de 1976 cayó un gobierno votado por siete millones de argentinos.
La ineptitud presidencial y la falta de respuestas estabilizadoras y legitimas por parte del entorno en medio de una realidad económica de improvisación inocultable y de una indisciplina social anarquizante, más la presencia de organizaciones para la subversión y la violencia que angustiaron al pueblo, abrieron el camino para que las Fuerzas Armadas ocuparan el poder.
Aquella situación fue reiteradamente denunciada, sin complicidades de ninguna naturaleza, por autoridades, dirigentes y legisladores de nuestro pensamiento político.
Esfuerzos y gestiones de todo orden, en todos los niveles y en todos los sectores, se fueron agotando los interlocutores en un lamentable determinismo de fracaso (...) Caía una alternativa de estabilidad que había sido generosamente alentada por obreros y empresarios, partidos políticos y Fuerzas Armadas, mujeres y jóvenes, productores yorganizaciones de la Iglesia.
La incoherencia y la falta de jerarquía de los gobernantes marcaron el rumbo de la declinación.
Como saldo quedó el pueblo solidarizado en sus bases y las Fuerzas Armadas con la suma de responsabilidades..."
Firmaban esta declaración, entre otros: Ricardo Balbín, Raúl Ricardo Alfonsín, Luis A León, Antonio Tróccoli, Víctor Martínez, Arturo Umberto Illia, Leopoldo Suárez, Ricardo Barrios Arrechea, César García Puente, Carlos Humberto Perette, Benjamín Zavalía, Juan Carlos Pugliese, Eduardo Angeloz, Juan Trilla, Facundo Suárez, Fernando de la Rúa, Raúl Galván, etc.
Nótese que, de los firmantes, TRES fueron Presidentes de la República Argentina; DOS fueron Vicepresidentes; DOS fueron candidatos a Presidente; TODOS fueron ministros, embajadores, diputados y senadores....
En junio de 1977, en una declaración de la UCR, Alfonsín y toda la cúpula del partido, sin excepción publican:
"El 24 de marzo de 1976 cayó un gobierno votado por 7.000.000 de argentinos. La ineptitud presidencial y la falta de respuestas estabilizadoras y legítimas por parte del entorno oficial, en medio de una realidad económica de improvisación inocultable y de una indisciplina social anarquizante, más la presencia de organizaciones para la subversión y la violencia, que angustiaron al pueblo, abrieron el camino para que las Fuerzas armadas ocuparan el poder. Había que ordenar la economía y buscar el reestablecimiento de derechos y deberes para reencontrarnos en el marco de una Nación solidaria y pacífica"" ("Los errores militares del siglo XX" del general de brigada Mario Horacio Laprida; 2001).
Ricardo Balbín dijo en abril de 1976:
"Recibimos con satisfacción que las Fuerzas Armadas en el poder hayan ratificado su voluntad de arribar a un proceso democrático y republicano, que no hayan definido otros enemigos que los responsables de deshonestidades administrativas y de la quiebra moral y los que se han marginado voluntariamente del proceso, recurriendo a la subversión y al terrorismo, y que hayan reconocido la necesidad de los partidos políticos" (asi se explica que numerosos afiliados radicales ocuparan cargos en el gobierno del Proceso. En la provincia de Córdoba ocuparon 110 intendencias municipales. "Los errores de los miltares en el Siglo XX" del general de brigada Mario Horacio Laprida; 2001).
Hablemos del 24 de marzo: los que ahora se hacen los tontos...
¿Golpe militar o Clamor Nacional? Primera plana de Klarín, 27/3/76:
VIDELA ASUME EL LUNES LA PRESIDENCIA
El teniente general Jorge Rafael Videla asumirá el próximo lunes - probablemente a las 18 - la función de presidente de la Nación, para la cual fue designado en la víspera por la Junta Militar. Pudo establecerse en esferas responsables que retendrá los cargos de integrante de ese organismo y de comandante general del Ejército. Ayer se había considerado lo integración del gabinete nacional. Los nombres de !os nuevos ministros se darían a conocer el próximo lunes. Con estos designaciones culmina la primera etapa del nuevo gobierno, cuya duración inicialmente se había previsto para un lapso más prolongado. La designación de Videla y de sus colaboradores se habría anticipado teniendo en cuenta el clima de tranquilidad que se vive en el país, las reacciones favorables en el exterior y el restablecimiento de la disciplina, la normal asistencia y la productividad en las empresas.
Foto: Ernestina Herrera de Noble (dueña de Klarín) y el Gral Videla.
Klarín, Año XXXI – Edición N° 10.803; Jueves 1° de Abril de 1976 (Directora:Ernestina Herrera de Noble) (ver revista B1, N° 1):
El Mensaje Presidencial
"Aunque resultara innecesario justificar las motivaciones de la acción militar del 24 de Marzo –porque nada fué más evidente que la incapacidad del anterior gobierno para modificar el rumbo que nos conducía a todos al desastre- ha sido oportuno que el país escuchara las explicaciones de su nuevo presidente. Ellas ratificaron el hecho conocido de que las Fuerzas Armadas no han interrumpido el proceso que se venía desarrollando, sino cuando tuvieron el convencimiento de que se hallaban agotados todos los recursos susceptibles de operar la indispensable rectificación.
No es éste, sin embargo, el aspecto de la alocución del teniente general Videla que interesa aquí analizar. Desde estas mismas columnas y en repetidas oportunidades nos hemos referido a las modalidades de la crisis que afecta a todos los sectores del país. Mucho más que la descripción del estado de cosas heredado importa pues destacar las orientaciones contenidas en el mensaje presidencial, destinadas a superar todas las circunstancias negativas de aquel gravoso legado.
El esfuerzo del nuevo gobierno estará centrado en operar la reorganización nacional. Uno de sus principales campos de acción será la reconstrucción del Estado, cuyo ordenamiento permitirá dotar al país “del instrumento capaz de impulsar una profunda tarea de transformación”. En primer lugar, le tocará a él ejercer el monopolio de la fuerza y cumplir las funciones vinculadas con la seguridad interior. Demás está decir que esa fuerza será empleada sin vacilaciones en el combate frontal contra la delincuencia subversiva en cualquiera de sus manifestaciones.
Corresponde también al Estado, de acuerdo con la sobria y precisa exposición presidencial, fijar las normas que impulsarán y enriquecerán la cultura, que estará abierta al aporte de las grandes corrientes del pensamiento, pero mantendrá siempre fidelidad a nuestras tradiciones y a la concepción cristiana del mundo y del hombre.
La palabra oficial adquiriró un notable valor definitorio al referirse al papel del Estado en el campo de la economía. “Durante muchos años –dijo el teniente general Videla- la pretendida defensa de la gestión estatal retuvo para el monopolio público grandes proyectos indispensables para el desarrollo nacional y el bienestar de la población que nunca se vieron realizados”. Y al señalar los factores que frenaron el crecimiento –falencias en los sectores críticos de la economía y dependencia externa para el abastecimiento de materias primas indispensables- afirmó que en lo sucesivo la acción de gobierno perseguirá la solución pragmática de los grandes problemas económicos. Anunció de ese modo que, manteniendo el control del Estado sobre áreas vitales de la seguridad y el desarrollo, se brindará a la iniciativa privada y a los capitales nacionales y extranjeros “para que participen con su máximo potencial y fuerza creativa en la explotación racional de los recursos”.
Acertado diagnóstico y clara definición destinada a terminar con las mistificaciones de un nacionalismo declamativo y empeñado en utilizar los aspectos emotivos o formales de lo nacional para trabar las acciones que efectivamente fortalecen la soberanía. Un ejemplo claro de ello fueron las sucesivas “argentinizaciones” que dejaron al país –entre otras cosas- sin combustibles y sin teléfonos.
La palabra presidencial, sin buscar aplausos anticipados, ha fijado un rumbo apto para la solución de los problemas nacionales. Y como el mismo Presidente lo expresa, el acierto de las decisiones del gobierno será en definitiva el que suscitará la adhesión de la gran mayoría de los argentinos".
Hablemos del 24 de marzo: todos colaboraron...
"Nadie fue" dice el Tata Yofre en su libro; y así parecería, sin existieran los archivos:
El gobierno del General Videla incorporó como embajadores a Héctor Hidalgo Solá (Venezuela), Rubén Blanco (Vaticano), y Tomás de Anchorena (Francia), todos miembros de la UCR. Además, fueron embajadores del proceso el demócrata progresista Rafael Martínez Raymonda (Italia), el desarrollista Oscar Camilión (Brasil), el demócrata mendocino Francisco Moyano (Colombia, siendo además asesor presidencial), y el socialista Américo Ghioldi (Portugal).
Decía La Nación, el 25 de marzo de 1979, en su sección "La semana política":
La participación civil
El 35,3 %, o sea más de un tercio de los actuales intendentes con tendencias políticas definidas de todo el país, son radicales; el 19,3 % de esos intendentes son peronistas y el 12,4 % son demócratas progresistas.
Tan sugestivos porcentajes surgen de uno de los trabajos más minuciosos de relevamiento político interno que se conozcan en la actualidad. Ese trabajo, realizado palmo a palmo sobre la extensión total del territorio nacional por los servicios de inteligencia del Estado, demuestra, sobre los 1697 municipios censados, que solo 170 intendentes, o el 10 % del total pertenecen a las Fuerzas Armadas; 649 intendentes o sea el 38 % carecen de militancia política definida y 878 intendentes, esto es el 52 % están de un modo u otro adscriptos a una corriente política concreta...
...El presidente Videla habría subrayado que más del cincuenta por ciento de los intendentes tienen filiación política, como una manera de abonar su tesis sobre el grado y características de la participación civil existente hasta el momento en el Proceso. Videla anunció que tal participación se irá acentuando...
Algunas conclusiones
El examen del relevamiento político sugiere inmediatamente observaciones de singular valor. La primera de esas observaciones es que la Unión Cívica Radical, entre todos los partidos políticos, es aquel que está de un modo u otro vinculado al mayor número de intendentes designados por veintitrés gobiernos militares...
El detalle de los intendentes con tendencia política definida en todo el país es el siguiente:
UCR........................................................................ 310 ( 35,3 %)
Justicialismo............................................................ 169 (19,3 %)
Neoperonistas............................................................ 23 (2,7 %)
Demócratas progresistas........................................... 109 (12,4 %)
MID............................................................................ 94 (10,7 %)
Fuerza fedetariva Popular............................................. 78 (8,9 %)
Partidos Conservadores Provinciales............................. 72 (8,2 %)
Demócratas Cristianos................................................ 16 (1,8 %)
Partido Intransigente (*) ................................................ 4 (0,4 %)
Nota HZ: vale recordar aquí que cuando el Partido Socialista se negó a que su diputado Héctor Polino integrara el gobierno K., uno de los chupamedias number one, el multipartidista Alberto Fernández reaccionó muy ofuscado (¡y claro! le dijeron que "no" a su amo...), declarando que "...al enterarse del rechazo, "lo primero que me vino a la memoria es aquel socialismo que le prestaba a Videla sus funcionarios", dijo, refiriéndose, entre otros, a Américo Ghioldi, quien fuera embajador de la dictadura..."Qué picardía que ese socialismo no haya sido capaz de colaborar con un gobierno democrático", se lamentó Fernández..." (Klarín, 4/6/06). ¡Si lo sabrá él, que colaboró con cuanto partido parece haber existido en nuestra historia!!!!! Hay que recordar también que en esa oportunidad Polino dijo que le "hubiera encantado" formar parte de este gobierno, lo que habla de su calaña...
(*) Pocas horas antes el golpe, el presidente del Partido Intransigente, Oscar Alende, dijo por la cadena nacional de radio y TV que "...Este es un injusto fracaso, que vá más allá de un gobierno y de la malversación de la fe popular. Hay quienes a los que ya no les importa nada y tratan de ir detrás del "¡¡Sálvese quien pueda!!"... sólo el pueblo debe juzgar lo que votó", reclamando, además y entre varias cosas, "Rechazo del terrorismo, el crimen político y la acción directa y cese de otras formas de violencia, atacando a las causas que la generan..." ("Un mensaje olvidado", carta a los medios del Lic.Francisco Scolaro, Marzo 2007).
Hablemos del 24 de marzo: los colaboracionistas de hoy escrachan a los de ayer...
"...Anoche se emitió un documental a 30 años del inicio de la dictadura militar. Allí se vio quienes apoyaron la caída del gobierno civil... Uno de los momentos de mayor nitidez histórica es cuando Perón echa a los Montoneros de la Plaza de Mayo. La mayoría de las imágenes televisivas de ese momento, no son tan claras, pero las que se pudieron ver muestran a un Presidente en primer plano dando ese mensaje que convirtió la palabra "imberbes" en histórica y se convirtió en el inicio de una guerra civil... El documental muestra aspectos fundamentales que dan cuenta del apoyo que tuvieron las Fuerzas Armadas de distintos sectores civiles. El rol del líder de la UCR, Ricardo Balbín, que en un comunicado sostiene que "ya nada se puede hacer", se reflejó en las radios por cadena nacional y en todos los diarios, que también respaldaron el golpe militar.
Los títulos de La Nación, Clarín, La Opinión y La Prensa son contundentes en el apoyo mayoritario a la caída de Isabel Perón. Los editoriales del propio Timmerman reflejaban que la situación era insostenible... La Nación destacaba en sus editoriales y convocaba a "la cohesión que las Fuerzas Armadas" habían logrado de varios sectores sociales, y consideraba que "la crisis había culminado"... Un editorial del diario Clarín comenzaba diciendo "se abre una nueva oportunidad con nuevas esperanzas", ya después del golpe de Estado... La Prensa sostenía que "...las Fuerzas Armadas de la Constitución pusieron fin a un gobierno ilegítimo", en un editorial titulado "Orden, seguridad, confianza"... La Opinión destacaba "la sobriedad con la que habían actuado" las Fuerzas Armadas para derrocar al gobierno de Isabel Perón... ("El Golpe de 1976", InfoBAE, sección Espectáculos, 22/3/06;
http://www.infobae.com/notas/nota.php?Idx=244623&IdxSeccion=100805)
"... resulta que algunos dirigentes sindicales peronistas estaban absolutamente con el golpe. También la Iglesia, con excepciones por supuesto... ya conocemos los centenares de radicales que fueron intendentes en la provincia de Buenos Aires; de los peronistas que fueron intendentes bajo la dictadura. Esto en relación a los políticos. Los dirigentes sindicales siguen flotando por ahí..." (Juan Gelman, dirigente montonero, Revista Contrabando, 21/3/06).
"...El régimen militar fue defendido con el aplauso de intelectuales como Mariano Grondona o el entonces arzobispo de Buenos Aires cardenal Juan Carlos Aramburu, por la casi totalidad de los medios de comunicación que justificaban la acción de los militares como necesaria para salvar el país, por amplios sectores de la misma sociedad civil..." (Joaquín Hernández Alvarado, diario Hoy, de Ecuador, 28/3/06;
http://www.hoy.com.ec/opinion.htm#02)
"...Kirchner calificó el golpe de 1976 no sólo como obra de las Fuerzas Armadas, que "ya hicieron su autocrítica", sino también como producto de otros "sectores de la sociedad", a quienes reclamó un mea culpa. "Sectores económicos, la prensa, la Iglesia y la ciudadanía tuvieron su parte de culpabilidad..." (José Vales, El Universal, de México, 25/3/06)
"El golpe, como en 1930, 1955, 1959 (¿?) y 1966 se produjo con el consenso de una buena parte de la sociedad" (Cartel en una muestra artística que recordó el 24/3/76 en el Centro Cultural Recoleta; La Nación, 11/3/06. Nota HZ: lo de "1959" -jamás existió golpe alguno en ese año- muestra la seriedad con la que se tratan estos temas...; los signos de interrogación que siguen a al año mencionado parecen en la nota del diario).
Hablemos del 24 de marzo: y pensar que hoy se rasgan las vestiduras...
Todo publicado en Ambito Financiero en marzo de 2006 (
http://www.ambitoweb.com/seccionesespeciales/suplementos/golpe/noticia_suplemento.asp?id=269939&seccion=Secciones%20Especiales)
"... sentimos el 24 de marzo de 1976 que habíamos salvado la vida. Fue una sensación reconfortante, un respiro de alivio, como si al cabo de una larga noche tenebrosa intuyéramos finalmente la madrugada" (Mario Diament, periodista).
"La inmensa mayoría de los argentinos rogaba casi por favor que las Fuerzas Armadas tomaran el poder. Todos nosotros deseábamos que se terminara ese vergonzoso gobierno de mafiosos... Los extremistas de izquierda habían llevado a cabo los más infames secuestros y los crímenes monstruosos más repugnantes… sin duda alguna, en los últimos meses en nuestro país, muchas cosas han mejorado: las bandas terroristas armadas han sido puestas en gran parte bajo control" (Ernesto Sábato, declaraciones a la revista alemana GEO Magazine, 1978; citado por Leandro Viotto Romano en “Silencio de Mudos. La subversión en Argentina; de las armas al poder institucional y político”) (ver revista B1, N° 3 de este mes).
Foto: Sábato, Borges y el Gral. Videla, 1977
"Le agradecí personalmente (al Gral. Videla) el golpe del 24 de marzo que salvó al país de la ignominia y le manifesté mi simpatía por haber enfrentado la responsabilidad del gobierno" (Jorge Luis Borges, en oportunidad en que almorzaron -junto con Sábato; ver foto- con el presidente de facto).
"Los militares argentinos "merecen respeto por su patriotismo, al tratar de salvar un barco que se hunde. El fin del gobierno civil, normalmente un hecho lamentable, era en este caso una bendición" (The New York Times).
"...rara vez un golpe de Estado ha sorprendido tan poco... la intervención militar era deseada por grandes sectores de la opinión" (Le Monde).
"No hubo destrucción del poder porque no había poder, ni usurpación de un mandato porque la Presidenta ya no mandaba" (O Globo).
"En 1976, la separación entre la clase media y los demás sectores populares fue nítida. La compacta mayoría de los 'middle class' apoyó la dictadura terrorista unificada. Los partidos políticos, los diarios, los representantes de la cultura oficial (Borges, Sabato, la Sade) y las capas medias respaldan la política militar" (Alejandro Horowicz, sociólogo).
"No es un secreto para nadie que las Fuerzas Armadas contribuyeron casi ilimitadamente a evitar el colapso de las instituciones, pero sus esfuerzos, como los de la oposición, fracasaron porque las instituciones no se ayudaron a sí mismas, hasta el punto de abandonar a un total y absoluto vacío de poder a un país desquiciado, dominado por la corrupción y azotado por una violencia que sumergió en la inseguridad a todos los argentinos" (Heriberto Kahn, La Opinión, 27/3/76).
"El cambio de gobierno no fue un suceso inesperado. La situación había llegado a un límite extremo 'que agravia a la Nación y compromete su futuro', como dice uno de los comunicados de las Fuerzas Armadas... Creemos que se debe 'rectificar el rumbo', pero no en la dirección indicada por 'La Prensa' y 'Clarín', las centrales empresarias, el MID frigerista, Alsogaray, la alianza del poder del dinero con políticos inescrupulosos... El PC siempre se pronunció contra los golpes de Estado. Esta vez, ¿se romperá esa nefasta tradición?... Este golpe no es el método ideal, pero estamos ante una nueva realidad. Hay que juzgar los hechos como ellos son... Y aunque el PC no comparte todos los puntos de vista expresados por la Junta Militar en sus documentos, hay varios de ellos con los cuales no podríamos estar en desacuerdo (Comunicado del Partido Comunista Argentino, marzo 1976).
Hablemos del 24 de marzo: mucho, mucho apoyo...
"Las fuerzas militares que, con apoyo de vastos sectores civiles, asaltaron el poder hace 30 años en Argentina... Nadie movió un dedo en el país la noche del 23 al 24 de marzo de 1976, cuando un comando militar desalojaba a 'Isabelita' a bordo de un helicóptero desde la terraza de la Casa Rosada, sede del gobierno... A la misma hora, se transmitía por televisión un partido de la Copa Libertadores y la histórica Plaza de Mayo era un desierto, mientras los líderes políticos y sindicales permanecían de brazos cruzados..." (
http://eltiempo.terra.com.co/inte/latin/dictaduraenargentina/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2804543.html; 22/3/06)
"...En 1976 tenía yo quince años. Pocos para ser responsable de lo que pasó antes o entonces. Suficientes para tener memoria personal, a partir de una mirada atenta, ya entonces, sobre los sucesos y procesos políticos y sociales. Recuerdo bien la sensación de miedo y de derrumbe social que se vivía en 1974 o 1975, y el correlativo alivio general –cuando no apoyo explícito– que produjo el golpe del 24 de marzo. Hoy nadie recuerda ese apoyo, del mismo modo que “nadie” votó a Menem o a De la Rúa años después… “Nadie” es el gran responsable de nuestra historia y nuestro presente..." ("Treinta años después", por Juan G. Navarro Floria, abril 2006).
"...hay una falsificación consciente de la historia. El golpe se produjo porque había terrorismo organizado, desorden generalizado e incapacidad de dominar la situación por parte del gobierno y del estamento político de entonces. La verdad histórica es que el 24 de Marzo de 1976 amplios sectores de la población respiraron aliviados y estuvieron muy conforme con el restablecimiento del orden por parte de las Fuerzas Armadas..." ("El significado del 24 de marzo", Teofilo Saint Germain, La Razón, 30/3/00).
"... a 30 años de ese golpe y a más de 22 años del fin de la dictadura que lo siguió, tras casi 23 años de una democracia con la cual ni se comió, ni se curó, ni se educó lo suficiente, muchos adherentes al golpe del 76 -apoyado entonces por gran parte de la opinión pública- seguirían culpando a ese golpe... de todos los males del país. Eso, además de injusto, es cobarde como todo heroísmo tardío... Pero respeto no a los jefes cobardes o corruptos, de uno y otro bando, que sobrevivieron a tantos muertos y desaparecidos. Menos aún a los que entonces no combatieron y hoy se hacen los héroes... Sí, por acción u omisión, yo apoyé al golpe..." (Gabriel Dreyfus; publicitario; Klarín, 14/3/06;
http://www.clarin.com/diario/2006/03/14/opinion/o-03101.htm).
"La última dictadura tuvo consenso social" (Osvaldo Pepe; Klarín, 15/3/06;
http://old.clarin.com/diario/2006/03/15/opinion/o-02901.htm)
"...El 24 de marzo de 1976 se produjo un quiebre. Ante la incapacidad del gobierno peronista para repeler las agresiones, cada vez mayores, de los grupos terroristas y con el apoyo de la gran mayoría de los habitantes del país, las Fuerzas Armadas tomaron el poder, poniendo fin, así, a una situación insostenible. Dicha fecha debería ser recordada como el momento en que buena parte de la sociedad le dijo basta a una minoría que trató de convertir a la Argentina en un país socialista... Hace 30 años quedó clausurada para siempre la posibilidad de que la Nación Argentina siguiese los pasos de Cuba. Ese fue el principal mérito de las Fuerzas Armadas y de los millones de compatriotas que apoyaron su decisión..." (Editorial de La Nueva Provincia, 24/3/06;
http://www.lanueva.com.ar/06/03/24/63o002.sht)
"...es fácil olvidar que durante años el régimen resultante contaba con el apoyo de una proporción muy significante de la población del país y que su derrumbe se debió no a las violaciones de los derechos humanos sino a su incapacidad para manejar la economía con éxito y a la derrota que puso fin a la breve guerra de las Malvinas... la tendencia de muchos a atribuir todo cuanto es malo en el país actual al Proceso, como hizo hace poco el jefe del ejército, Roberto Bendini, se debe más a sus preferencias ideológicas o al deseo de congraciarse con políticos determinados que a un intento honesto por analizar el pasado con el propósito de no repetir nunca los mismos errores... " ( "Amnesia colectiva"; editorial de La Mañana de Córdoba, 24/3/06;
http://www.lmcordoba.com.ar/2006/06-03-24/33_opinion_01.htm)
"...Tuve la oportunidad de vivir durante esos años en Buenos Aires y ser testigo de las luchas entre obreros peronistas y la izquierda, compuesta de estudiantes universitarios y jóvenes profesionales, gente sofisticada, que empleaba la más alta tecnología para eliminar a sus adversarios... Como otras veces en la historia, el país entero comenzó a pedir un golpe de estado, partiendo por los sindicalistas, que veían que su propio gobierno era incapaz de controlar la situación. Hoy podrán decir lo que quieran, pero soy testigo de estos hechos y no creo que puedan borrarlos de mi memoria... (Joaquín García-Huidobro Correa, Director de Estudios de la Universidad de los Andes; El Mercurio, de Chile, 26/3/06).
"...Fue sin duda lamentable la ruptura del orden constitucional que se registró en 1976, pero no puede olvidarse la situación de vacío de poder y de anarquía que padecía el país en las vísperas del 24 de marzo de ese año. Recuérdese la impotencia del Congreso para instrumentar un juicio político a la presidenta de la Nación -cuya incapacidad para conducir el gobierno era visible- y de generar algún atisbo de sucesión constitucional. Recuérdese el reconocimiento público que hizo el líder del principal partido de oposición acerca de que carecía de soluciones para salir de la concreta encrucijada institucional a que había sido llevada la República, dada la negativa de la presidenta a renunciar. Y recuérdese el grotesco "me borré" del principal líder sindical de ese tiempo..." (La Nación, editorial del 19/3/06;
http://www.lanacion.com.ar/790029. Nota HZ: el el líder político al que se refiere el diario es Ricardo balbín; el sindicalista del "me borré", Casildo Herreras).
"...El 24 de marzo y el golpe fueron aplaudidos por todos los sectores determinantes de la vida argentina como un hecho inevitable. La Opinión, de Timerman, expresó sobre el jefe del Ejército: “Es cierto que es un hombre poco propicio a la euforia; sin embargo, la sonrisa aparece con generosidad en su rostro”. Basta con visitar los periódicos de esa semana para encontrar el tono de alegría generalizada o, al menos, de fatalidad esperanzada. La violencia terrorista había alcanzado el grado de lo insoportable. Dos días antes del golpe, La Opinión titulaba: “Un muerto cada cinco horas; una bomba cada tres”..." (Abel Posse, La Nación, 24/3/06;
http://www.lanacion.com.ar/791308).
Foto: varios diarios de la época.
"...Contra lo que se pueda suponer, y a diferencia del golpe de Augusto Pinochet en Chile, en 1973, el de Argentina fue un golpe que contó con apoyo popular. De hecho, ‘Isabel’ fue sacada de la Casa de Gobierno sin ninguna resistencia.." (José Vales, 24/3/06;
http://eltiempo.terra.com.co/inte/latin/noticias/ARTICULO-WEB-_NOTA_INTERIOR-2808182.html).
"...La toma del poder por las FFAA, el 24 de Marzo de l976, fue saludada con general beneplácito, recibió el apoyo y colaboración de todos los partidos políticos y -si alguien duda de este aserto- tenga en cuenta que en 1979 la UCR comandaba 310 intendencias, el PJ 192, los demoprogresistas 109, el MID 94, la Fuerza Federalista Popular 78, los Demócratas Cristianos 16, el Partido Intransigente 1 y el Socialismo gobernaba Mar del Plata.
Estos “héroes de la civilidad” declaran hoy que no tuvieron nada que ver con su parte de la irresponsabilidad política que produjo esta tragedia y simplifican la historia dividiéndola entre “buenos y malos”..." (Justo Pastor Ayarza, 30/3/06).
Hablemos del 24 de marzo: algunos se hicieron cargo...
"Los Argentinos queremos decirle al mundo" fue el título de una solicitada publicada en los diarios nacionales el 21/9/83, poco antes de que Alfonsín asumiera la presidencia y comenzara su caza de brujas de los uniformados. Nótese que, muy a la criolla, algunos de los firmantes de entonces parecen hoy haber olvidado sus propias palabras. Cobardes e hipócritas ha habido siempre...
LOS ARGENTINOS QUEREMOS DECIRLE AL MUNDO
Los argentinos estuvimos en guerra. Todos la vivimos y la sufrimos. Queremos que el mundo sepa que la decision de entrar en la lucha la provoco e impuso la subversion, no fue privativa de las Fuerzas Armadas . Tampoco fue privativa del Gobierno Argentino. Fue una una decision de Argentinos. Todos, absolutamente todos los hombres de buena voluntad que habitan el suelo argentino, pedimos en su momento a las Fuerzas Armadas que entraran en guerra para ganar la Paz. A costa de cualquier sacrificio. Y todos deseamos que la guerra terminase cuanto antes. Hoy, la guerra termino; aunque no la vigilia. Y tal como cualquier otra guerra, la nuestra tambien tuvo su precio.
Su enorme cuota de dolor y sacrificio. Porque en ella hubo muertos y desaparecidos. Argentinos que cumplian con su deber, defendiendo nuestro derecho a la Paz, y nuestro tradicional modo de ser, que una minoria cuestionaba.
Y murieron tambien muchos de aquellos que, temerariamente, pretendieron imponernos ideologias extremistas, y un sistema de vida totalmente ajeno a nuestro sentir nacional.
Ese fue el precio de la guerra en la Argentina.
Las instituciones que abajo firmamos, queremos refrendar de esta manera nuestro apoyo a aquella dolorosa pero imprescindible decision.
Aunque en identicas circunstancias volveriamos a actuar de identica manera, quiera Dios que nunca mas tengamos que pagar este precio para vivir en Paz.
Algunas de las firmas:
ASOCIACION DE BANCOS ARGENTINOS, ASOCIACION DE INDUSTRIALES METALURGICOS, ASOCIACION DE REHABILITACION DEL NIÑO LISIADO, ASOCIACION INTERNACIONAL DEL CLUB DE LEONES, BOLSA DE CEREALES DE BUENOS AIRES, BOLSA DE COMERCIO DE BUENOS AIRES, CAMARA ARGENTINA DE ANUNCIANTES, CAMARA ARGENTINA DE COMERCIO, CAMARA ARGENTINA DE EDITORES DE LIBROS, CAMARA ARGENTINA DE LA CONSTRUCCION, CAMARA DE COMERCIO INDUSTRIA Y PRODUCCION DE LA REPUBLICA ARGENTINA, CENTRO ARGENTINO DE INGENIEROS, CONSEJO EMPRESARIO ARGENTINO, CONSEJO PUBLICITARIO ARGENTINO, LIGA ARGENTINA DE LUCHA CONTRA EL CANCER, LIGA DE MADRES DE FAMILIA, ROTARY CLUB DE BUENOS AIRES, SOCIEDAD RURAL ARGENTINA...............
Hablemos del 24 de marzo: porqué no se evitó...
El Congreso pudo haber evitado el golpe; los políticos NO QUISIERON HACERLO. Artículo de Guillermo MacLoughlin Bréard en La Nación, 23/3/06 (
http://www.lanacion.com.ar/opinion/nota.asp?nota_id=790992).
Otra hubiera sido la historia de haber prosperado el pedido de juicio político a la entonces presidenta María Estela Martínez de Perón, propiciado por la bancada de la Fuerza Federalista Popular (Fufepo), al amparo del artículo 45 de la Constitución Nacional.
En efecto: la caótica situación política y económica reinante en el país a fines de 1975, sumada a las profundas divisiones internas del justicialismo y del sindicalismo, al medio millar de personas asesinadas por el terrorismo peronista de la Triple A y a los más de 7000 atentados perpetrados por el ERP y Montoneros -en pleno gobierno constitucional- obraron de sustento para quienes, en actitud responsable, quisieron mantener la legalidad, forzando la separación o renuncia de la presidenta y su reemplazo por el doctor Italo Luder, a la sazón presidente provisional del Senado, quien ya había ocupado interinamente la presidencia de la Nación.
En un meduloso proyecto de resolución redactado por los diputados Francisco J. Moyano (Partido Demócrata de Mendoza) y Ricardo R. Balestra (Pacto Autonomista Liberal de Corrientes) se solicitaba el juicio político por la causal de mal desempeño en sus funciones, fundado en acciones inconstitucionales e ilegales, como las numerosas intervenciones federales por decreto, la supresión del hábeas corpus y los reiterados atentados contra la prensa, así como en una gestión inmoral, con el caso del cheque presidencial destinado a la Cruzada de Solidaridad Justicialista o la designación de López Rega en el servicio exterior. A ello se sumaban numerosos otros cargos por omisión. En total, se llegó a 31 imputaciones.
Dicho proyecto fue suscripto por todos los integrantes de la bancada de Fufepo, entre ellos, la diputada María Cristina Guzmán (Movimiento Popular Jujeño), a quien muchos han señalado, erróneamente, como la única autora del proyecto. Ella, junto con los diputados Balestra y Agustín Estigarría (Movimiento Federalista Pampeano) fue la encargada de darlo a conocer públicamente.
Mientras tanto, se sucedían distintos pronunciamientos. Conrado Storani, dirigente radical afín a Raúl Alfonsín, manifestaba: "La investidura presidencial se encuentra seriamente lesionada", y anunciaba: "El Movimiento de Renovación y Cambio de la UCR, que integro, no cree, como el doctor Ricardo Balbín, que se tenga que llegar de cualquier forma a 1977, sino que, por el contrario, el radicalismo debe formular una gran convocatoria".
Por otra parte, el secretario general de la CGT, Casildo Herreras, se quejaba -al igual que muchos otros dirigentes justicialistas- del "entorno que rodea a Isabelita y que la aleja del movimiento obrero". Para ese entonces, se había fracturado el bloque justicialista y uno de sus dirigentes, el diputado Luis Sobrino Aranda, exigía la renuncia de la presidenta de la Nación.
Distintas expresiones políticas y empresariales también apelaban a la responsabilidad de la dirigencia política para evitar un quiebre institucional, que se avecinaba inexorablemente ante la falta de respuestas concretas.
El Partido Demócrata Progresista emitía un documento que expresaba: "La incapacidad de la señora de Perón para gobernar ha quedado definitivamente demostrada. Añadía que su permanencia en el cargo sólo serviría "para agudizar vertiginosamente la honda crisis que atraviesa la Nación". Decía el PDP: "Si ella no facilita con su renuncia una solución, puede llevarnos por canales de imprevisibles consecuencias futuras". La Federación Agraria, presidida por Humberto Volando, exhortaba al Congreso a "escribir la página de la historia que la grandeza del país le exige: la aplicación del remedio constitucional previsto en el artículo 45 de la Carta Magna".
Se vivían tiempos de febriles negociaciones, en las que intervenían políticos, militares y sindicalistas. El desprendimiento justicialista denominado Grupo de Trabajo había comprometido su apoyo para lograr los dos tercios necesarios para la votación en la Cámara de Diputados. El radicalismo, comandado por Balbín, se mostraba vacilante, pero triunfó internamente la posición de Alfonsín, proclive al juicio político. Parecía que se llegaba a buen puerto, pero hubo un hecho que tiró todo por tierra: las manifestaciones del senador Luder en el sentido de que no haría nada en contra de su partido ni de la CGT.
No entendió el fondo del asunto: no se quería cercenar al peronismo gobernante, sino salvar la institucionalidad del país.
Las cartas estaban sobre la mesa. El diputado Moyano, titular de la bancada de Fufepo, solicitó la sesión especial para tratar el proyecto de juicio político. Tuvo lugar la noche del 25 de febrero de 1976. Además de Fufepo y de la UCR, apoyaron la iniciativa las bancadas de Línea Popular, Unión Conservadora y el bloquismo sanjuanino. El Grupo de Trabajo faltó a su compromiso original y no se alcanzaron los dos tercios.
Lo que siguió es historia conocida. Continuaron la descomposición y el caos, y el broche fue el conocido mensaje de Balbín, en el que dijo que no tenía soluciones. El golpe cívico-militar tuvo lugar el 24 de marzo -hace treinta años- y, contrariamente a lo que se viene diciendo en estos días, no fue sólo un golpe militar. Una mayoría silenciosa de argentinos -aunque hoy digan lo contrario- vieron, en su momento, el golpe como una salida para el país. Prueba de ello es que, en 1979, 310 intendentes provenían de las filas del radicalismo y 192 del peronismo, mientras que 325 pertenecían a distintas fuerzas políticas (demócratas progresistas, MID, partidos provinciales, democracia cristiana, intransigentes y socialistas). Pero esto es otra historia. La dirigencia política no estuvo a la altura de las circunstancias. De haberse aprobado el juicio político, la señora de Perón hubiera renunciado o hubiera sido destituida. y se hubiera evitado el golpe de Estado.
Hablemos del 24 de marzo: al que le quepa el sayo...
Artículo de Nicolás Márquez en La Nueva Provincia, 24/3/06 (
http://www.lanueva.com.ar/06/03/24/63o062.sht)
¿Quién no fue "procesista"?
En las primeras semanas de 1976, la guerra civil dominaba la escena y el gobierno de María Estela Martínez de Perón era impotente. Ni el oficialismo quería seguir haciéndose cargo de una situación inmanejable ni la oposición quería reemplazarla. Todos tenían los ojos puestos en las Fuerzas Armadas, para que solucionasen de oficio lo que la dirigencia política no sabía ni podía ni quería resolver.
El 27 de febrero, el comité nacional de la UCR publicó esta declaración: "El país vive una grave emergencia nacional... ante la evidente ineptitud del Poder Ejecutivo para gobernar... Toda la Nación percibe y presiente que se aproxima la definición de un proceso que por su hondura, vastedad e incomprensible dilación, alcanza su límite" (1). Desde meses antes, "el general Viola mantenía conversaciones con Balbín y Antonio Tróccoli. Juan Carlos Pugliese, futuro ministro de Alfonsín, defendía en 1975 la actuación del general Menéndez en Córdoba" (2). Renombrados dirigentes de la oposición y del propio oficialismo confabulaban en reuniones con militares y "hasta sindicalistas como Casildo Herreras iban a verlo a Videla para decirle que, aunque en público no podían declararlo, también ellos consideraban que el gobierno era un desastre, que eran sus amigos y que deberían tenerlos en cuenta después del golpe si finalmente lo llevaban a cabo... Lorenzo Miguel, por su parte, visitaba al almirante Massera... Hasta el veterano dirigente radical Ricardo Balbín celebró una reunión secreta con Videla en una casa neutral. Allí... (Balbín) le espetó sin rodeos: "General, ¿van a dar el golpe?... Si van a hacer lo que yo pienso, háganlo lo antes posible; evítenle al país esta lenta agonía. Yo, como político, no voy a aplaudirlo, pero tampoco pondré piedras en el camino" (3).
El terrorismo sacaba provecho del desbarajuste institucional. Cometía salvajes asesinatos, mientras la clase política, para no contrariar la opinión popular, proclamaba desembozadamente la necesidad de orden y alababa sin cortapisas a las FF.AA.. Hasta el Partido Comunista, el 12 de marzo, "reiteró su propuesta de formación de un gabinete cívico-militar" (4).
Los días previos al 24 de marzo, los terroristas asesinaron a personalidades de muy alta envergadura, entre ellos el empresario Héctor Minetti, el coronel Héctor Reyes, el sindicalista Adalberto Giménez y, el 15 de marzo, en espectacular atentado explosivo en la playa del edificio Libertador, muere Blas García y resultan heridos 23 personas. "Verbitsky (Horacio) fue acusado de ser el conductor de ese atentado, durante el proceso promovido por el fiscal Juan Martín Romero Victorica en 1992." (5).
Los legisladores reconocían el caos y ratificaban su incapacidad de enfrentar la crisis. El presidente de la Cámara de Diputados, Sánchez Toranzo, afirmaba: "Doloroso es el precio que pagan los hombres de armas en el cumplimiento de los deberes que la hora les impuso. Que este sacrificio no sea en vano por la renuencia de la civilidad"; la entonces diputada Nilda Garré (hoy ministra de Defensa) denunciaba: "Las cotidianas desapariciones... y tantos otros hechos similares vienen formando un siniestro rosario de crímenes miserables que se suceden sin que un solo culpable sea identificado". El senador radical Eduardo Angeloz arengaba: "Alguien tiene que dar la orden... alguien tiene que decir basta de sangre en la República Argentina". Pero la expresión más clara de lo que la clase política podía dar fue del diputado Molinari: "¿Qué podemos hacer? Yo no tengo ninguna clase de respuesta".
El líder máximo de la UCR, Ricardo Balbín, 48 horas antes del 24 de marzo, afirmó: "Hay soluciones, pero yo no las tengo". Ello no hizo más que verbalizar lo que se venía haciendo detrás de las cortinas: instigar a las FF.AA. a tomar la iniciativa.
Respecto de la guerra antisubversiva, suele argumentarse que la solución podía venir no ya por un "golpe", sino a través de una "salida política", tanto sea a partir de un juicio político o de nuevas elecciones. Pero las posibilidades de "juicio político" se hallaban totalmente obstaculizadas (el PJ, que tenía mayoría parlamentaria, no quería "derrocar" abiertamente a la viuda de Perón) y, además, el hecho de pensar en que otro gobierno de jure iba a solucionar el caos terrorista e institucional no dejaba de ser una noble pero ingenua expresión de deseos, desmentida por la experiencia. Ya habían pasado ininterrumpidamente cinco presidentes de jure (Cámpora, Lastiri, Perón, "Isabelita" y, tras su "licencia", Luder), sin que ninguno pudiera efectuar una sola condena a ningún guerrillero (por el contrario, fueron amnistiados en mayo de 1973).
Otro mito de la propaganda oficial es mencionar la cercanía entre la intervención cívico-militar y las elecciones (ante el caos, se había adelantado la fecha en que debían sustanciarse, fijándose el mes de octubre de ese año). Cabe preguntarse: ¿quiénes eran los candidatos presidenciales del PJ, la UCR y el resto de las fuerzas? ¿Quiénes estaban en campaña? ¿A quiénes beneficiaban las encuestas? ¿Estaba confeccionado el padrón electoral? En efecto, no había candidatos ni campaña ni clima electoral, porque nadie quería ir a elecciones y todos, activa o pasivamente, esperaban ansiosos que las FF.AA. reemplazaran de una vez al gobierno decadente. Como si la guerra civil y el desgobierno fueran poco, los números económicos se desplomaban y la hiperinflación (según informe de FIEL) arrojaba una proyección anual del 17.000% para 1976.
Los días previos al 24 de marzo, las declaraciones de personalidades y las notas de los diarios reflejaban el clima de terror y el desgarrador pedido de cambio de gobierno. "La Opinión" publicaba: "Un muerto cada cinco horas, una bomba cada tres" (19/03/76). El 20, el mismo diario informaba: "Prácticamente un 90% de los argentinos habla hoy de la proximidad de un golpe de estado". Ese día, el dirigente justicialista Jorge Antonio manifestaba: "Si las FF.AA. vienen para poner orden y estabilidad, bienvenidas sean". Francisco Manrique, presidente del Partido Federal (por entonces la tercera fuerza electoral), afirmó: "Estamos asistiendo al sepelio de un gobierno muerto, al desalojo de una pandilla" (6).
El 21 de marzo, "Clarín" informaba: "Los legisladores que asistieron al Parlamento se dedicaron a retirar sus pertenencias y algunos solicitaron un adelanto de sus dietas"; el mismo día, "La Prensa" : "Hubo 1.358 muertos desde 1973 por acciones terroristas". Al día siguiente (22 de marzo), el senador Fernando de la Rúa arremetió: "Es increíble que la presidente, que proclama su afición a los látigos, ni siquiera desmienta que su ex ministro y principal consejero, López Rega, siga alojado en su quinta madrileña, convertida en aguantadero de un prófugo de la justicia" (7). El 23, "La Opinión" titulaba: "Una Argentina inerme ante la matanza", y agregaba: "Desde el comienzo de marzo hasta ayer, las bandas extremistas asesinaron a 56 personas"; esa fecha, "La Razón" redundaba: "Es inminente el final. Todo está dicho".
Llega el 24 de marzo. Ante tal desconcierto, la Junta de Comandantes, acompañada y respaldada por toda la ciudadanía y los partidos políticos (incluyendo al PC), debió hacerse cargo de la conducción del país en medio de la guerra civil desatada por las bandas terroristas. Sin disparar una sola bala, las nuevas autoridades sustituyeron pacíficamente a "Isabelita". La consigna no era destruir las instituciones, sino conservarlas; no se pretendía quebrar el "estado de derecho" (como si hubiese uno), sino recomponer el "estado de deshecho".
El flamante gobierno obtuvo el beneplácito de todos los partidos políticos (que hoy desesperadamente se despegan de su "procesismo" de otrora). De las 1.697 intendencias vigentes en la gestión de Videla, solo el 10% eran comandadas por miembros de las FR.AA.; el 90% restante, por civiles repartidos del siguiente modo: el 38% de los intendentes eran personalidades ajenas al ámbito castrense, de reconocida trayectoria en sus respectivas comunas, y el 52% de los municipios era comandado por los partidos tradicionales en el siguiente orden: "La UCR, con 310 intendentes en el país, secundada por el PJ (partido presuntamente "derrocado"), con 192 intendentes; en tercer lugar se encontraban los demoprogresistas con 109, el MID con 94, Fuerza Federalista Popular con 78, los democristianos con 16 y el izquierdista Partido Intransigente con 4" (8). La habilidad de los partidos políticos y sofistas coyunturales en hacerse los distraídos con respecto a las responsabilidades y cargos ocupados en el gobierno de facto ha provocado que las nuevas generaciones crean que el gobierno del Proceso cayó de un meteorito y se instaló mágicamente en el poder "contrariando la voz del pueblo".
Tanto la prensa internacional como los diarios más relevantes de la época apoyaban con fervor a las nuevas autoridades. Los siete jueces que en 1985 juzgaron a los comandantes fueron funcionarios judiciales del Proceso, y el fiscal de aquel polémico juicio, el Dr. Julio Strassera, fue nombrado fiscal y luego juez, precisamente, por Videla. No se conoce ninguna denuncia por "violaciones a los derechos humanos" efectuada por estos hombres del derecho durante su desempeño como funcionarios de la "dictadura genocida". El redactor del libro Nunca Más y presidente de la Conadep, Ernesto Sábato, almorzaba distendidamente con Videla, lo adulaba en público, apoyó el Mundial 78 y respaldó la guerra de Malvinas.
En la población, el consenso sobre el Proceso no fue fugaz. Duró varios años. A pesar de la personalidad fría y poco carismática de Videla, al jugarse el Mundial de Fútbol en 1978, éste acudió a las canchas en seis cotejos, en los cuales fue ovacionado por la multitud. Cuando la selección nacional se alzó con el título, miles de ciudadanos fueron a festejar, no al Obelisco, sino a la puerta de la Casa de Gobierno, y Videla debió salir al balcón a saludar a la multitud que lo aclamaba. Solo al comenzar la década del 80, y ante un plan económico que comenzaba a mostrar sus fallas, el malhumor social empezaba a vislumbrarse, pero no por las supuestas "violaciones a los derechos humanos" acaecidas en la guerra antisubversiva.
Notas
(1) Citado en Responsabilidad Compartida, García Montaño (diario "La Opinión"). (2) Crítica a las Ideas Políticas Argentinas, Juan José Sebreli. (3) De Isabel a Videla , Carlos M. Turolo (4) Ob.- Cit Juan José Sebreli. (5) Verbitsky de La Habana a la Fundación Ford , Carlos Manuel Acuña. (6) Los Increíbles Radicales, M. H. Laprida). (7) Ob. Cit. García Montaño, "La Voz del Interior". (8) diario "La Nación", 25 marzo 1979. (9) Otros datos fueron obtenidos del libro La Subversión, la Historia Olvidada - AUNAR).
Nicolás Márquez es abogado y periodista, autor del libro La Otra Parte de la Verdad (La respuesta a los que han ocultado y deformado la verdad histórica sobre la década del 70 y el terrorismo en Argentina).