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La mafia entre los verdugos del Padre von Wernich

January 12 2009 at 1:43 PM
Nación y Otros  (no login)
de la dirección IP 200.127.100.74

¿y los campos?
¿y los bancos?
¿y las empresas?
¿y la sociedad don K?
¿ quien patrocino la campaña de los k?

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http://www.prensaeconomica.com.ar/lib/imagen.php?code=2&t=c&tabla=ediciones

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........................muchos puntos!!!!





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Sent: Monday, January 12, 2009 7:15 AM
Subject: [alerta_temprana] FW: LA NACION DE HOY UN REGALO PARA ELSZTAIN SER TESORERO DEL CONSEJO JUDIO MUNDIAL







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FromSubject: LA NACION DE HOY UN REGALO PARA ELSZTAIN SER TESORERO DEL CONSEJO JUDIO MUNDIAL
Date: Sat, 10 Jan 2009 08:06:02 -0300






Perfiles
Eduardo Elsztain: el dueño de la tierra
Recientemente nombrado tesorero del Consejo Judío Mundial, el presidente de IRSA es el ejecutivo más influyente en el exterior
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Domingo 3 de julio de 2005 | Publicado en edición impresa



En los primeros días del año, uno de los mejores regalos que recibió Eduardo Elsztain para su cumpleaños número 45 se lo dio su amigo y socio Edgar Bronfman. El dueño de una de las mayores fortunas del mundo le ofreció al empresario argentino el cargo de tesorero del Consejo Judío Mundial, el poderoso organismo internacional que preside el propio Bronfman.

Esta designación es sólo una muestra más del grado del reconocimiento e influencia que tiene Elsztain a nivel internacional y que contrasta con el bajo perfil con el que se maneja localmente. A pesar de que es el dueño de casi todos los shopping centers porteños y el principal accionista del Banco Hipotecario, en la Argentina su nivel de exposición pública es casi nulo, aunque la situación cambia radicalmente cada vez que cruza las fronteras.

Elsztain es posiblemente el empresario argentino con mayores contactos en el mundo de los negocios. Desde hace varios años tiene una asistencia perfecta al Foro Económico de Davos -donde en la última edición tuvo la difícil tarea de defender en una mesa redonda al país de los ataques de la dura número dos del Fondo Monetario Internacional, Anne Krueger- y como ningún otro argentino tiene llegada directa a varios de los hombres más ricos del mundo, que en muchos casos se suman como socios a sus proyectos locales.
La leyenda que se creó en torno a IRSA, la mayor empresa argentina de inversiones en bienes raíces, cuenta que Elsztain viajó a Nueva York en 1989 con el objetivo de convencer a George Soros -un financista de origen (JUDIO) húngaro pero nacionalizado norteamericano que hizo gran parte de su fortuna especulando contra la libra esterlina- de que invirtiera en la Argentina, sin mayor carta de presentación que un par de propuestas para comprar tierras y edificios en el mercado local.

Sin embargo, la historia real es un poco menos espectacular. Elsztain llegó a encontrarse cara a cara con Soros gracias a los contactos que fue desarrollando dentro la colectividad judía en Buenos Aires, que fueron los que le abrieron las puertas del poderoso empresario.


Con Soros, Elsztain trabajó durante más de diez años, hasta que el millonario del norte decidió canalizar sus inversiones hacia otros mercados más seguros. Según los hombres de IRSA, para Soros la Argentina resultó un excelente negocio y con sus inversiones durante los noventa ganó más de US$ 500 millones. Pese a esto, la relación entre ambos empresarios no terminó del todo bien y el detonante de la separación fue la decisión del norteamericano de especular con la compra y venta de bonos de la deuda argentina en el año 2000, cuando el país estaba a punto de caer en la peor crisis económica de su historia.


Más allá del espaldarazo que significó contar con el apoyo (y los millones de dólares) de Soros, la decisión de invertir en el negocio de bienes raíces era casi una imposición familiar para Elsztain. El abuelo de Eduardo, Isaac, había dado los primeros pasos en este mercado con la fundación, en 1943, de IRSA, que durante sus primeros años se consolidó como una de las principales inmobiliarias de Buenos Aires, aunque en los noventa, cuando Eduardo tomó el control de la empresa, apenas contaba con un capital de 100.000 pesos. (?)


En el momento en que decidió hacerse cargo de los negocios de la familia, Elsztain recién había terminado el secundario en el Colegio Nacional Buenos Aires y estaba cursando los primeros años de la carrera de economía en la UBA. La carrera universitaria nunca la pudo terminar, pero con ayuda de Soros y su habilidad para desarrollar nuevos negocios fue construyendo un verdadero imperio inmobiliario, que hoy incluye a los principales shoppings de Buenos Aires

(Alto Palermo, Patio Bullrich, Paseo Alcorta, Design Center y Abasto),

campos ganaderos y agrícolas en todo el país (agrupados bajo la empresa Cresud),

hoteles de lujo (Llao-Llao, Intercontinental y Sheraton Libertador)

y varios edificios emblemáticos, como
el Rulero de Retiro,
el Laminar Plaza, de Catalinas,
y su última adquisición, la torre de Microsoft, por la que hace unas semanas pagó 27 millones de dólares.

Para los próximos meses, además, tiene en proyecto inversiones por $ 300 millones que se destinarán básicamente al inicio de obras para levantar un par de centros comerciales en el barrio de Caballito y en la ciudad de Neuquén,

y la construcción de un complejo de viviendas y oficinas en la ex Ciudad Deportiva de Boca.

Como tantos otros empresarios argentinos que intentan ganar en escala, Elsztain ahora también puso la mira en Brasil. Para IRSA, en realidad, se trata de un regreso, ya que a mediados de los noventa la empresa había incursionado allí, asociada con un grupo local en los negocios de los shoppings y la administración de edificios de oficina. La vuelta al mercado brasileño, esta vez, se concretaría con Cresud, la compañía de inversiones agro-ganaderas del grupo, que ya está en busca de campos en el socio mayor del Mercosur.

Para financiar todos estos proyectos, el lugar que tenía Soros dentro del esquema de negocios del grupo IRSA fue ocupado por otros tres de los empresarios más ricos del mundo: Sam Zell -uno de los cinco mayores propietarios de inmuebles de los Estados Unidos-, Michael Steinhardt -dueño de uno de los principales fondos de inversión- y el propio Bronfman, que hizo su fortuna con la venta de la fabricante de bebidas Seagram y los estudios Universal.

Como en el caso de Soros, las relaciones personales jugaron un papel clave en la elección de los nuevos socios de IRSA. De hecho, a Bronfman, Elsztain lo conoció hace unos años en un bar-mitzva en Israel donde le comentó de las perspectivas de inversión que ofrecía el mercado argentino. Ese día Bronfman le dio su tarjeta y le pidió que lo llamara en tres días. Pocas semanas después el millonario norteamericano ya se había sumado como accionista de IRSA.


Círculo íntimo Como muchos empresarios, Elsztain decidió rodearse de familiares dentro de sus compañías. Su hermano y mano derecha Alejandro Elsztain ocupa la gerencia general de sus principales negocios (IRSA, Cresud), mientras que otro de sus hermanos, Daniel, está a cargo de los centros comerciales y su primo Fernando maneja los negocios inmobiliarios.

Sin embargo, Eduardo también tiene un lugar reservado para sus amigos de la infancia, que a pesar de los años juegan papeles claves dentro de sus negocios.

Clarisa Lifsic de Estol preside el Banco Hipotecario , mientras que Saúl Zang es el abogado de todas las empresas del grupo.
El trío de amigos/colaboradores de Elsztain se completaba con Marcelo Mindlin, a quien conoce desde hace más de 20 años y que fue vicepresidente de IRSA desde 1991 hasta que, a fines de 2003, decidió apartarse del grupo para concentrarse en el desarrollo del fondo de inversiones Dolphin.

En la última semana Midlin saltó a las tapas de los diarios con la compra de Edenor, dentro de una estrategia de inversión que incluye el crecimiento de Dolphin en el sector de los servicios públicos. (RECIEN AHORA SUBIRAN LAS TARIFAS)


Elsztain, en cambio, siempre prefirió mantener el foco de sus negocios en los rubros que más conoce -inmuebles, finanzas y shoppings-, y esta diferencia de criterios fue la que desencadenó la separación de los dos amigos de la adolescencia.

Los que están cerca de Elsztain reconocen que, como en todo divorcio, la salida de Mindlin no estuvo exenta de algunos reproches, pero aseguran que los empresarios mantienen hoy una buena relación personal y profesional y que, de hecho, en los últimos meses, Mindlin invitó al número uno de IRSA para participar junto a Dolphin en varios negocios como las compras de Transener y Edenor.

El bajo perfil que cultiva Elsztain en los negocios se acentúa a la hora de hablar de su vida privada. Desde 1991 está casado con la psicóloga Mariana Carmona, que no sólo se dedica a la crianza de sus cuatro hijos sino también al manejo del Museo de los Niños que funciona dentro del shopping del Abasto.

A pesar de que es dueño de gran parte de Puerto Madero y de barrios privados de lujo como la estancia Abril, Elsztain le sigue siendo fiel al barrio de Belgrano, donde nació y vivió toda su vida, y a la hora de irse de vacaciones elige la Patagonia. Por esta razón, hace unos meses concretó la compra de una estancia de 100 hectáreas en la península Quetrihué -sobre el Lago Nahuel Huapi- que comienza en Villa La Angostura y en cuyo extremo se encuentra el Bosque de Arrayanes. Según los rumores del mercado, por el campo habría pagado cerca de US$ 10 millones.

A la par de los negocios que cierra con IRSA y Cresud, Elsztain también lleva adelante una mucha más silenciosa tarea filantrópica. De su bolsillo financia a varias instituciones judías, como colegios, sinagogas y comedores, incluyendo el templo al que concurre habitualmente en el barrio de Belgrano.

Además, preside la filial argentina de la prestigiosa fundación internacional Hiller. Esta entidad fue creada en 1917 en los Estados Unidos y se dedica a ayudar económicamente a jóvenes de la colectividad judía para que puedan completar sus estudios universitarios.


Como está claro, la religión ocupa un papel fundamental en la vida de Elsztain. Sus colaboradores aseguran que siempre fue una persona muy interesada por los temas espirituales, pero que en los últimos años fue profundizando su acercamiento a la religión e involucrándose más en las actividades del movimiento ortodoxo judío Jabad Lubavitch. De hecho, siempre cumplió con la tradición de respetar el sabat y dejar de trabajar los viernes en el momento en que aparece la primera estrella.

Pero más allá de este hecho que le ganó las simpatías de sus secretarias y colaboradores que pueden calcular sin margen de error la hora y los minutos exactos en los que termina la semana laboral de su jefe, ahora hay otro detalle que da cuenta de la religiosidad de Elsztain. Desde hace un par de meses, el empresario decidió observar otro de los preceptos del rito judío y comenzó a usar a toda hora y en todo lugar la tradicional kipá.
Por Al


Quién es
Belgrano ante todo Eduardo Elsztain nació en Buenos Aires el 26 de enero de 1960. Está casado, desde 1991, con la psicóloga Mariana Carmona, con quien ha tenido cuatro hijos. Ex alumno del Colegio Nacional Buenos Aires, estudió economía en la UBA, aunque nunca llegó a recibirse. Es dueño de gran parte de Puerto Madero y de lujosos barrios privados, pese a lo cual prefiere residir en Belgrano.

Hombre de negocios Su abuelo fue el fundador de IRSA, en 1943, por entonces una importante inmobiliaria que, con el tiempo, se convirtió en la mayor empresa argentina de inversiones en bienes raíces.
Considerado uno de los mayores terratientes de la Argentina, es dueño de los principales shoppings de Buenos Aires y también el principal accionista del Banco Hipotecario.


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temprana- Visita tu grupo | . La Mafia Judia en la Argentina. Eduardo Elsztain, presidente de IRSA y Vice del Banco Hipotecario es el principal protagonista, junto a Marcelo Mindlin

OCHO RAZONES TUVE PARA ESCRIBIR ESTE LIBRO.



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En Jánuca se celebra la entrega de los poderosos en manos de los débiles, los muchos en manos de los pocos... y los malvados en manos de los justos...

En los ocho días de Jánuca prendemos ocho velas, empezando con una vela el primer día, y agregando una vela más cada día, generando más y más luz. Las velas se prenden con una novena vela llamada Shamash (servidor).

Humildemente voy a ser el SHAMASH para dar luz

Voy a encender ocho velas, y espero que duren toda la vida:

La primera de ellas es mi propia responsabilidad como judío con relación a mi pueblo. No puedo admitir ya tanto silencio entre nosotros mismos, tanto hacer oídos sordos a la verdad, tanto negarse a admitir lo que nos está ocurriendo. Desde luego, miro al mundo desde la Argentina, pero también desde mi época y desde seis milenios que llevo en mi sangre.

La segunda, para nada menor que la anterior, es cierta pretensión profética, un deseo profundo de advertir contra el error que atrae el mal y contra el mal aparentemente menor que se transforma en un imán que trae el mal absolutamente mayor. Quizá lo que está ocurriéndonos, nos está pasando en todo el mundo y, como pasa con todos los pueblos, no sea algo que viene simplemente desde el ayer inmediato. Pero en nuestro caso se ha agravado de muy mala manera y se presenta de un modo ofensivo y ostentoso en estas tierras del sur del mundo.

La tercera es la responsabilidad como ciudadano argentino de enfrentar, descubrir, y revelar poniendo a la vista de todos, un entramado de hechos de corrupción punibles jurídicamente desde la legislación y repudiables desde nuestra ética de fundamento religioso. Si las leyes y los tribunales de la patria de nuestra nacionalidad estatonacional dejan hacer y dejan pasar a todas las mafias posibles, ¿cómo es que desde nuestra ética varias veces milenaria vamos a silenciar este abuso que nos hiere y nos humilla?

La cuarta es la reafirmación del judaísmo como supervivencia de la verdad frente a la mentira del faraón, frente a la impudicias babilónicas de toda laya, frente a los embustes conspiracionistas del nazifascismo y el antisemitismo, frente a los genocidios, injusticias y dolores que han soportado nuestro pueblo y toda la humanidad en el transcurso de la historia. ¿Cómo es que hay algunos de nosotros que se dedican sistemáticamente a delinquir para provocar más y más antisemitismo o judeofobia? Esos que organizan mafias para echar a los pobres de su tierra y de sus casas, esos que se adueñaron de la energía a través de arregladas e intrincadas privatizaciones, esos que ayer acumulaban miserables fortunas explotando la trata de blancas, esos que no pueden poner freno a su ambición de enriquecimiento financiero ¿no son acaso profundos antisemitas, fundamentadores prácticos de la reacción totalitaria más siniestra?

La quinta es para que el lector perciba una confirmación: este no es un libro para entretener, ni para divertir, ni para divagar. Esta es un arma para luchar contra quienes nos llevan como pueblo a la desazón y al escepticismo. Esta es una herramienta para sembrar verdad y cosechar fraternidad humana. El no poder siquiera criticar a quienes no sólo delinquen sino que reducen a la esclavitud clientelística a nuestros paisanos, enriqueciéndolos primero para luego someterlos a la lealtad silenciosa de una omertá que no viene de nuestra cultura ni de nuestro pasado profundo, pero que es necesaria y funcional al pulpo mafioso y sus tentáculos, ofende y nos hace clamar contra las mil formas de la complicidad, entre las cuales está la religiosa.

La sexta es un compromiso inexcusable: este es un libro que denuncia actividades mafiosas organizadas por diversos gangs integrados por judíos. Desde el título al colofón, es el resultado de un compromiso muy sensible con mis paisanos y con mis compatriotas, con mi familia y con mis amigos. La mafia, los gangs, la máquina de delinquir, los tentáculos que anillan las posiciones de poder formal para usarlas en beneficio de una acumulación especulativo financiera y una apropiación latifundiaria de extensiones incalculables de las tierras más ricas del mundo, y de miles y miles de metros cuadrados en predios urbanos, hieren hondamente y ofenden y nos provocan y convocan a ejercer nuestra responsabilidad cívica, moral, social y religiosa contra la injusticia.

La séptima, es que como judíos tenemos un imperativo: No olvidar, o si lo queremos: Recordar. Ser memoria permanente de hechos, situaciones, angustias y éxitos que nos han formado como pueblo, como testigos de sucesos que no pueden pasar por alto nuestras vidas, nuestros meses, nuestros días...

Y la octava y última vela la enciende el corazón: si no hubiera escrito este libro, hubiera sentido que también para mí escribía aquella mano sin cuerpo, en la pared de aquel palacio del déspota babilónico, la enigmática frase: fuiste pesado en balanza y has sido hallado falto




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