Buenos Aires
14 de Enero del año 2009 - 892
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"EVITA ETERNA EN EL ALMA DEL PUEBLO"
"Evita eterna en el alma del pueblo". Así se titula una solicitada del secretariado nacional de la Unión Ferroviaria publicada el 17/12/2008, en "Clarín" (pag. 20). Evita no es eterna pero sí tiene un alma inmortal que no está en el alma del pueblo sino en alguna otra parte que sólo Dios sabe cuál será pero que, salvo un arrepentimiento sincero y una buena confesión, me temo que no ha de ser nada agradable. Y si algo dejó en el alma del pueblo peronista fue la furia que la dominaba contra la desigualdad social.
La solicitada es una muestra de lo que es el peronismo. Nunca cambió, siempre siguió el mismo derrotero marcado por un resentimiento profundo contra la Argentina tradicional y manejado por deshonestos que se han enriquecido siempre en el poder, sin dejar de fomentar ese resentimiento que a ellos no los afecta, por ricos que sean, ya que los resentidos no se resienten con los ladrones que son sus iguales. A lo sumo se pelearán por la repartija del botín, pero nunca pondrán en duda la substancia igualitaria y grosera del peronismo.
"El peronismo -dice la solicitada- promovió una transformación revolucionaria de la sociedad argentina... Los trabajadores y junto con ellos todos los sectores soterrados de la sociedad, los humildes, los 'grasas', los 'cabecitas', los 'de abajo' comenzaron a levantar la cabeza, sin actitud sumisa ni temor reverencial... Y los otros, los oligarcas , los patrones, la tilinguería y el 'medio pelo', indignados y sorprendidos, se llenaron de odio."
La revolución peronista consistió, pues, en dar vuelta la sociedad del revés, poniéndola cabeza abajo. Los "de abajo", supuestamente, tomaron el poder contra los "de arriba", pero en realidad, cambiaron a "los de arriba" por otros que escalaron el poder en nombre del pueblo, pero no para ayudarlo sino para engañarlo y convertirse en "nuevos ricos" despiadados. Y así siguen. Perón ha creado una escuela delictiva al lado de la cual los cuentos de Dickens sobre el bajo fondo londinense parecen cuentos de hadas. Pasan los años y cambian algunas caras pero no la índole de sus portadores.
Como vemos por el tono de la solicitada que cito más arriba, el odio igualitario del peronismo sigue siendo el mismo.
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El daño intelectual y moral que le ha causado el peronismo al país es tan profundo que han desaparecido los argentinos capaces de percibir el significado perverso y destructivo de esta prédica de odio igualitario.
Los que son más cultos y que deberían portarse como superiores, han renunciado a serlo y se sumergen en el gozo placentero de sus respectivos haberes, grandes o chicos. El vulgo, abandonado a su suerte y sin cultura como para entender la esencia de la vida social, los envidia y se rebela. No quiere aprender, no quiere obedecer y no quiere mejorar intelectualmente porque ni siquiera sabe qué quiere decir eso.
Como consecuencia de este doble desorden, el país está desarticulado, no constituye una sociedad digna de ese nombre y el lema que domina esta aglomeración mal llamada "Argentina" es: "Sálvese quien pueda, caiga quien caiga, siempre que sea el otro".
La gente no se da cuenta -a causa de las incitaciones revolucionarias del peronismo y de sus mentores, los ideólogos marxistas-, que al desaparecer los verdaderos señores del poder social y político, son los pobres los que más pierden. Quedan a merced de los ladrones de la "dirigencia" corrupta e inepta, sin protección, sin modelos a imitar. No aprenden otra cosa que los trucos siempre insuficientes de la supervivencia. Mientras los peores se hacen delincuentes y, pistola en mano, roban y matan, inclusive a los pobres.
Las clases cultas no quieren darse cuenta que si no aman la Justicia y si no se sacrifican al servicio del bien común, es inevitable que la sociedad se convierta en una jungla en la que impera la ley del más fuerte, o sea la de los delincuentes armados de la calle y la de los delincuentes que están en el gobierno con la fuerza pública a su disposición.
A estas clases les va la vida y la paz en este trance de reordenar la sociedad dentro de sus estructuras naturales. Eso exige, sencillamente, que las cosas vuelvan a su cauce, es decir, que se restablezcan las jerarquías legítimas rechazando con energía viril los intentos degenerativos del peronismo proto-marxista de hacernos a todos violentamente iguales, sin perjuicio de que los peronistas se hagan ricos como sea.
Eso exige también desechar como traidores y farsantes a los supuestos "opositores" que basan toda su estrategia en aliarse con el peronismo en alguna de sus variantes, todas las cuales rinden culto al mismo dios igualitario.
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¿Puede reconstruirse el tejido social destrozado por sesenta años de peronismo? No creo. Los superiores ya no tienen honor, lo han perdido hace rato y sin honor no hay superioridad que merezca ni el más mínimo respeto.
Los inferiores se han dado cuenta que son muchos más y más fuertes, que tienen impunidad para usar la violencia y que los gobiernos sucesivos -todos peronistiformes- los adulan y consienten. ¿Por qué habrían de reconocer la jerarquía de superiores degenerados?
Las clases medias viven aterradas, con la soga al cuello y a punto de ahogarse en el anonimato. No pueden subir ni quieren bajar. Prefieren la mediocridad sin sobresaltos al riesgo de una "patriada" que, por otro lado, es imposible sin cabezas auténticas que las guíen. Esas cabezas no existen y no quieren existir por miedo a que se las corten. Las clases medias mismas las decapitarían al grito de "¡Déjennos tranquilos!".
Cuando una sociedad ha llegado a este grado de desarticulación está cerca de convertirse en algo mucho peor. Así como el vacío no existe, el desorden total tampoco existe, de manera que si el orden basado en las jerarquías naturales ha sido rechazado, surgirá un "pseudo-orden" basado en la tiranía de los más fuertes.
En ese sistema propio de esclavos, los débiles no podrán defenderse y deberán someterse o perecer o las dos cosas a la vez.
Hoy me preguntaba una señora: "El gobierno ha aumentado las tarifas de electricidad un 300%. Imposible pagar eso. ¿Cómo puedo defenderme?" Tuve la tristeza de responderle que no puede defenderse y que yo tampoco puedo defenderla. La única defensa es acabar con la tiranía y eso no puede hacerlo una sociedad descabezada, desunida y desarticulada.
Cosme Beccar Varela
e-mail: correo@labotellaalmar.com
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