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100 AÑOS DE SUBVERSION EN LA ARGENTINA

June 20 2009 at 7:00 PM
CARLOS SHAFERSTEIN  (no login)
de la dirección IP 200.127.205.242





AMIGOS DE LA LIBERTAD


- Cree imprescindible enviarle esta página de antología para su archivo y difusión de la historia verdadera. Sus hijos todos deben leerla.

- La labor pertenece a Carlos Marcelo Shäferstein que hace pocos días fue encarcelado, allanada su casa, confiscados sus archivos y sus equipos de trabajo, como asimismo todas las listas de direcciones en donde estamos miles de argentinos por ser AMIGOS DE LA LIBERTAD.

- ¿Comprende usted ésto?

- La cárcel al autor y la persecusión no hacen otra cosa que enaltecer su trabajo y crear a todos nosotros la obligación moral de informar a toda la población de la República sobre la gravisima infección que padece y del peligro de muerte que le acecha.

- También tenemos obligación moral de asistirle a quien levantó la bandera celeste y blanca caída para hacerla flamear como el trueno de la resistencia que nunca cedera al avance de ningún trapo rojo por comunista o anarquista o socialista que sea. No está solo. Seguro.

- Hoy 19 de junio no han explotado bombas? ¿a dos por día?, ¿a cualquier hora?, ¿contra cualquiera de La Quiaca a Tierra del Fuego?,
¿No han asesinado militares? ¿no han asesinado sindicalistas?, no han asesinado industriales o comerciantes?,
¿No han secuestrado civiles para extorsionar a sus empresas o familias?
¿No son noticia Ford, GM, Otis, Fiat, Esso, Shell, YPF, Molinos, Alpargatas, y mil más no tan famosas para lamentar asesinatos de jefes o secuestros porque llevan miles de guardaespaldas, autos blindados, oficinas protegidas y espejadas, guardias en cualquier agujeros, controles de entradas de visitas con palpacion de armas, depositos de paquetes o portafolios, carteras femeninas..................
No recurriremos a la comisaria barrial porque la policia está encerrada, las calles de acceso valladas, hay reflectores como en campos de concentración o penales para detectar movimientos sospechosos.......
El "curita", el capellán de la policia.... debió concurrir acompañando a los jefes a las casas de las nuevas viudas, a consolar con caricias a los flamantes huérfanos, porque el papá policía fue abatido de madrugada por la espalda, acribillado con saña, desnudado para quitarle uniforme, correaje, arma, chapa, esposas............... y hoy "pena prisión perpetua en MARCOS PAZ".

- ESTO NO SUCEDE HOY 19 DE JUNIO PORQUE OTROS ARGENTINOS SE JUGARON LA VIDA A SU TIEMPO CUANDO NOSOTROS DORMIAMOS O MIRABAMOS EL MUNDIAL DEL 78.

- HOY 19 DE JUNIO SIGUEN PRISIONEROS DE UNA PERSECUSION QUE SE HA ENSAÑADO HASTA CON ANCIANOS Y ENFERMOS,
ASESINANDOLOS DE A POCO COMO VENGANZA POR LA DERROTA EN EL GUERRA DE LOS 70.

- Esta página era para CMS. rogamos disculpar el exceso.

- Dios allá, nosotros aquí, la trinchera está caliente..... ¿hay necesidad de pedir algo........?

gm





Cien años de subversión en Argentina
Publicado el 19 de June, 2009 en Carlos Marcelo Shäferstein,Columnista invitado El Columnista Invitado de Hoy Dr. Carlos Marcelo Shäfersteinhttp://www.lahistoriaparalela.com.ar/2009/06/19/cien-anos-de-subversion-en-argentina/#more-25603



Informe Especial para «La Historia Paralela»




La Patria había terminado de consolidar la Unión Nacional tras muchos esfuerzos por la federalización. Ya era una República. Los cimbronazos de las guerras entre los caudillos habían pasado definitivamente, y ya teníamos una Constitución que definía un proyecto de país.

Argentina había entrado en guerra contra el Paraguay y había vencido. Era una Nación reconocida entre las más promisorias de la tierra y acababa de consolidar su integridad territorial en la guerra contra los salvajes, tanto en las campañas al Desierto como con la incorporación de los territorios del Chaco y Formosa donde se habían reducido los indios todavía hostiles que hacían inseguras las fronteras de la civilización.

Sólo se necesitaban brazos para trabajar la tierra, labrar surcos y lanzar a la Nación Argentina hacia su futuro ineludible de grandeza. Sin embargo no todo fue tan fácil, y a caballo de la generación del `80, rojos espectros amenazaban la paz de los argentinos.

Uno de los principales factores de cambio que dio lugar a la transición desde la Argentina tradicional a la moderna fue la inmigración. Y sin ella no es posible comprender la Argentina contemporánea. No hubo otro período en el que la proporción de extranjeros en edad adulta haya sido tan significativo; por más de setenta años, el 60% de la población de la Capital Federal y casi el 30% en las provincias de Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe, eran inmigrantes. La europeización del país y la modificación del carácter nacional, tan anhelados por la generación del ochenta, la élite política del momento, se tradujo en una política inmigratoria abierta.



Hasta 1880, a través de las políticas de poblamiento, se intentó promover la agricultura, la ganadería y la red de transportes, para luego industrializar el país. Dentro de la heterogeneidad de la corriente inmigratoria, casi la mitad provenía de Italia, especialmente del sur, y una tercera parte de España. Luego de 1880, comenzó la segunda etapa. A partir de aquí se buscó mano de obra para una producción agrícolaganadera masiva, pero pocos inmigrantes lograron ser propietarios. Ante el fracaso del plan de adjudicación de tierras en propiedad, el inmigrante se transformó en arrendatario o peón y buscó asilo en los centros urbanos.

Así, las políticas de poblamiento proporcional fracasaron. Igualmente, al ser la inmigración mayoritariamente masculina, se ocupó de actividades rurales, favoreciendo el desarrollo de una economía agrícola que permitió que el país se convirtiera en el principal exportador de trigo en el mundo cuando, hasta 1870, la Argentina lo importaba.

Como consecuencia del proceso inmigratorio, la estructura social argentina se volvió más compleja, a la vez que con el aumento de los sectores medios y populares, se produjeron cambios en la cultura política. Si bien creció el número de industriales y comerciantes, la clase alta en un principio se cerró frente al inmigrante, reteniendo la riqueza y el prestigio (basado en la antigüedad y los antepasados) y el poder políticoeconómico asociado a la propiedad de la tierra.



La estructura de clases de entonces podía ser dividida en cuatro segmentos durante la primera inmigración. El primero estaba representado por la clase alta o aristocrática, la cual hasta 1914 representó al uno por ciento de la población. La siguiente era la alta clase media que, aunque próspera, era dueña de escaso prestigio social. La clase media baja no poseía fuerza económica ni poder social, pero vislumbraba posibilidades concretas de ascenso social. Finalmente, la clase baja, que representaba menos de los dos tercios de la población, ocupaba la base de la pirámide social y se esforzaba por crecer al nivel superior. Pero ciertamente no existía la indigencia, tal y como hoy se la conoce, porque la igualdad de oportunidades estaba garantizada y era muy probable que, en una familia pobre con trabajo y sacrificio la próxima generación ya no lo fuera.



El tipo argentino, en tanto, fue cambiando rápidamente. La clase dominante estaba compuesta originalmente por ganaderos, estancieros, comerciantes, abogados y políticos descendiente de los patricios. Pero las clases medias iban fraguándose con la inmigración a través de su participación en la economía y en el proceso de culturización progresiva. Las clases bajas, distribuidas a lo largo y a lo ancho de todo el territorio, recordaban la dualidad del país. Para gobernar la Argentina moderna fue preciso incorporar a los inmigrantes, sin resquebrajar la integridad nacional.

Entre 1902 y 1910, se operaron cambios en la estructura social, los que produjeron fuertes fisuras en el sistema político. La guerra en Europa alentaba la entrada de inmigrantes que buscaban nuevos lugares para su bienestar. La guerra del ´14 no sólo interrumpió el flujo inmigratorio, sino que también convocó a los nacionales beligerantes, lo cual explica el saldo inmigratorio negativo del período 19141918. Sin embargo, Argentina logró retener a los hijos de los extranjeros de las primeras olas, proclives tanto al ascenso social como a la participación política. Muchos de ellos habían obtenido títulos universitarios, los que sumados a la actividad de sindicalistas anarquistas, provocaron las tensiones que caracterizaron al país a principios de siglo.

La población urbana se duplicó. Y fue la clase media el estrato con mayor desarrollo, gracias a la contribución de los extranjeros; en él, crecían los sectores dependientes (empleados, funcionarios, técnicos). A la vez, fue en los centros urbanos donde se acentuó el ascenso de clases, favoreciendo la integración de todos los estamentos en el orden social vigente. De ese modo se materializó el proyecto de Sarmiento y Alberdi respecto de poblar el país con inmigración europea. Por supuesto que la gran mayoría de los recién llegados eran gente decente, pero una ínfima minoría estaba constituida por desterrados. Rechazados en Europa, muchos de los que arribaban a la Argentina eran parte de organizaciones criminales como la camorra napolitana, así como la mafia y la mano negra sicilianas. Los tratantes de blancas hebreos, famosos por su red Tvi Migdal que trajeron al país la primera red de pedofilia integrada por prostitutas polacas...

Así como se instaló el delito común, confluyeron también el anarquismo, el comunismo y el socialismo para apropiarse de la nueva Nación. Estas ideologías, extrañas a las costumbres criollas, arribaron a nuestras playas al mismo tiempo que la generalidad de los pioneros que llegaban esperanzados desde Europa.

El anarquismo, por ejemplo, es una doctrina y movimiento radical que promueve el desconocimiento a todo orden jurídico o acracia, es decir, la autonomía de cada individuo. Es contrario al gobierno o autoridad obligatoria, como el Estado y promueve el autogobierno de las personas y asociaciones. La palabra anarquía deriva del griego (anarchia), y de (anarchos).

Los principios fundamentales del anarquismo son la nulidad de la propiedad privada de cada individuo, y la no coacción. Así, los únicos medios coherentes con estos principios son instituciones, derechos y obligaciones que sean resultado del libre albedrío o pactos voluntarios entre individuos soberanos. Desconocen a Dios en forma absoluta y determinante. Es una ideología de un particular origen ético que propone la autodeterminación de la gente, negando la legitimidad de todo orden institucional.

El 1º de mayo pasado se cumplieron 100 años de la denominada hoy en día masacre de la plaza Lorea vergonzoso episodio de nuestra historia donde se midieron actuando como fuerzas conjuntas el anarquismo y el socialismo ~unidos~ en una grotesca alianza de violencia contra la Policía de la Capital, al mando del coronel Ramón Lorenzo Falcón, durante la exploración por el fuego, operación táctica que más tarde sería rebautizada como gimnasia revolucionaria, realizadas durante el acto de la FORA (Federación Obrera de la Región Argentina), en 1909.



En 1880, la República Argentina sufría una gran demanda de mano de obra debido a la expansión del sector agropecuario, que ya por entonces estaba atrasado tecnológicamente. Precisamente, fue la tecnificación del agro en Europa la que prescindió de mano de obra, y muchos gringos terminaron migrando hacia las Pampas. Sin embargo, además de su fuerza de trabajo, muchos de estos inmigrantes traían las ideas anarquistas y socialistas que estaban en boga en los países de los que fueron expulsados a causa de sus actividades subrepticias para culminar con los reinos europeos antes de la 1ª Guerra mundial.

Años antes del episodio de 1909, el Presidente de la Nación, Teniente General Julio Argentino Roca entre otras medidas propició la sanción de la Ley 4.144, conocida como Ley de Residencia, que expulsaba a los trabajadores extranjeros que habían ingresado irregularmente al país para intentar llevar a cabo la revolución anarquista en estas tierras.



Fueron ellos quienes comenzaron a organizar los primeros movimientos obreros en nuestro país, no sólo en forma de primitivos engendros de sindicatos, sino también en centrales como la FOA (luego FORA) ~anarquista~ y la UGT, socialista.

El crecimiento de estos movimiento presindicales no caía muy bien principalmente a los verdaderos trabajadores que crecían socialmente en este país gracias al jornal obtenido diariamente por intensas horas de trabajo arduo (todavía no existían limitaciones horarias ni semanales). Lo que querían los obreros en general era trabajar mucho para ganar más dinero ~en una Nación que no conocía los aumentos de precios~ para crecer y hacer prosperar a sus hijos...

Tampoco las actividades «sindicales» o reivindicatorias eran de agrado a las autoridades conservadoras de la Patria, que habían forjado el diseño jurídico de la Nación. Fue así que el senador Miguel Cané autor de la novela Juvenilia, y miembro destacado de la Generación del 80 quien impulsó en 1899, a pedido expreso de la Unión Industrial Argentina, un proyecto de ley para poder expulsar a los activistas extranjeros. Realmente el país no podría salir del clásico modelo agro-exportador sin industria, y las fábricas estaban permanentemente tomadas por los sediciosos. Sin embargo, el proyecto no se trataría ese año.



Pero, ante la injustificada huelga de estibadores del Puerto de Buenos Aires, en 1902, el gobierno de Julio Roca relanzó el proyecto de Cané con algunas modificaciones, y el 23 de noviembre de 1902 finalmente se sancionó la «Ley de Residencia», a instancias de la propia Unión Industrial Argentina (UIA), que estaba directamente bajo amenaza de esas alianzas mafiosas y anarcosocialistas. En diciembre de 1902, ya se habían deportado a 60 personas a Génova y Barcelona.

En la lista de expulsados publicada por el diario La Prensa figuraban anarquistas mundialmente conocidos por su actividad terrorista: Santiago Locascio, Adrián Troitiño, Ramón Palau, Juan Calvo, Julio Comba, Arturo Montesano, José Reguera, Dante Garfagnini y José Mella.



Durante los procedimientos para separar a los trabajadores de buena fe de los tahúres se estima que 500 personas, tanto extranjeras como argentinas, fueron detenidas e identificadas, durante la primera semana de vigencia de la ley.

La Ley de Residencia ha inspirado al tango Al pie de la santa cruz, casualmente con la autoría de dos anarquistas: Mario Batistella y Enrique Delfino, canción que fue censurada por esos días, y que interpretó nada más ni nada menos que Carlos Gardel. Una suerte de primer intento de penetración cultural del anarquismo, a través de la música: una suerte de Ay Carmela argentino:

«Declaran la huelga, hay hambre en las casas. Es mucho el trabajo y poco el jornal y en ese entrevero de lucha sangrienta se venga de un hombre la ley patronal. Los viejos no saben que lo condenaron pues miente piadosa su pobre mujer, quizás un milagro le lleve el indulto y vuelva a su casa la dicha de ayer./Mientras tanto al pie de la Santa Cruz una anciana desolada llorando implora a Jesús: "Por tus llagas que son santas, por mi pena y mi dolor ten piedad de nuestro hijo. ¡Protégelo, Señor!" Y el anciano, que no sabe ya rezar, con acento tembloroso también protesta a la par: "¿Qué mal te hicimos nosotros pa' darnos tanto dolor?" Y a su vez dice la anciana "¡Protégelo, Señor!". / Los pies engrillados, cruzó la p

 

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