| LA HORA DE LA DESPEDIDAJune 27 2009 at 4:22 AM | J.Neilson (no login) de la dirección IP 200.127.205.242 |
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Río Negro - 26-Jun-09 - Opinión
http://www.rionegro.com.ar/diario/2009/06/26/1245988841151.php
Columnistas
La hora de la despedida
por James Neilson
Cuando de repente, a medianoche, oigas
pasar una comparsa invisible
con música fantasiosa, con vocerío
no llores en vano tu suerte que ya declina, tus obras
fracasadas, los proyectos de una vida
que resultaron errados
Así comienza el poema célebre de Constantino Cavafis sobre el momento en que el dios abandonaba a su viejo favorito, Marco Antonio. La perplejidad que sentía el hombre que se creyó destinado a apoderarse del Imperio romano hasta que fue frustrado por el joven Octavio puede entenderse. A través de los siglos, han compartido la misma experiencia desagradable miles de políticos ambiciosos que, luego de haber sido favorecidos por la fortuna, despertaron un día para encontrarse solos en un mundo inhospitalario.
Néstor Kirchner ya ha oído la música tosca de las cacerolas y el griterío de turbas que lo desprecian. En las semanas venideras los oirá una y otra vez. Construyó el poder que le permitió dominar el país durante un lustro en base al rencor, pero desde que eligió a Cristina para reemplazarlo en la presidencia sin ni siquiera darse el trabajo de organizar una interna partidaria, la carga emotiva que supo aprovechar fluye en el sentido opuesto, dirigiéndose con fuerza creciente contra él y su esposa. Todos sus intentos de manejarla le han sido contraproducentes. En vísperas de las elecciones legislativas, el hastío por el "estilo K" ha adquirido una intensidad explosiva.
Para un político, sobre todo para uno que como Kirchner se ha acostumbrado a ser obedecido, despedirse de la ilusión de ser invencible nunca es fácil. Algunos pueden hacerlo con cierta elegancia, pero la mayoría resulta incapaz de ocultar su resentimiento frente a la "traición" de los que, por motivos pragmáticos, le habían jurado lealtad. No hay demasiados motivos para creer que en adelante Kirchner se concentre en asegurar que su alejamiento del centro del escenario político sea lo menos traumático posible.
Aunque en ocasiones últimamente ha adoptado una postura relativamente moderada, sólo ha sido cuestión de maniobras electorales esporádicas destinadas a suavizar una imagen urticante. Es de prever, pues, que luche desesperadamente por conservar su puesto como jefe de la facción peronista más importante. También lo es que lo haga de manera tan agresiva y tan mezquina que los más beneficiados por sus estratagemas resulten ser los persuadidos de que para el peronismo ha llegado la hora de mutarse en un movimiento centrista razonable y dialoguista.
En un esfuerzo por hacer creer que representa algo más que sus propios intereses personales, tanto Kirchner como Cristina siguen hablando del "modelo de inclusión" que dicen estar resueltos a completar, pero virtualmente nadie les presta atención porque nadie sabe muy bien de qué se trata. Desgraciadamente para los dos, la realidad se alejó hace tiempo del país postulado por su retórica furibunda. En cuanto a las estadísticas claramente fraudulentas con las que han procurado convencer a la gente de que pese a las apariencias la versión oficial es la única digna de tomarse en serio, sólo han servido para hacer todavía más ridículas sus pretensiones. Si bien es normal que los gobernantes traten de subrayar lo positivo y minimizar lo negativo, no les es dado traspasar ciertos límites. Al violarlos de forma tan flagrante, los Kirchner se separaron del grueso del país.
A muchos les cuesta entender cómo una persona de las características a su juicio poco atractivas de Néstor Kirchner se las arregló para erigirse en una figura hegemónica. En parte, su ascenso vertiginoso fue producto de la suerte: la decisión de Eduardo Duhalde de apadrinarlo debido al desempeño pobre conforme a las encuestas de José Manuel de la Sota y el que pocos se hubieran familiarizado con su forma autocrática de gobernar la provincia de Santa Cruz y, demás está decirlo, el hecho de que su rival principal fuera Carlos Menem, un caudillo ya abandonado por los dioses.
Asimismo, en el 2003 el país, todavía aturdido por el derrumbe económico de dos años antes, quería verse representado por un individuo crónicamente enojado que protestaría con virulencia contra los supuestos culpables de sus penurias: gobiernos anteriores, jueces menemistas, militares, empresarios extranjeros, economistas "ortodoxos", el FMI, lo que fuera. Y para colmo, en el 2003 la economía mundial ya había entrado en una fase de expansión frenética que la Argentina, exportadora privilegiada de bienes agropecuarios, estaba en condiciones de aprovechar a pleno.
Felizmente para Néstor Kirchner, dicha fase coincidiría con sus cuatro años como presidente de jure, pero desafortunadamente para su mujer, y por lo tanto para él también, entre la multitud de burbujas que fueron generadas por el boom estaba su "modelo" que, en el fondo, consistía sólo en consumir los frutos de inversiones hechas bien antes de su llegada y en atribuir a su propia sabiduría las mejoras posibilitadas por el crecimiento de la economía internacional.
De todos modos, después de haberse alimentado de sí mismo durante cinco años, el país llegaría a las elecciones con su sector más competitivo, el agropecuario, en ruinas, la industria tambaleante y las cuentas fiscales gravemente distorsionadas. Para que el país no cayera en crisis a poco más de seis años del inicio del ciclo kirchnerista hubiera tenido que disfrutar con mucha más suerte de lo que los dioses están habituados a otorgar.
Kirchner quiso que la campaña electoral girara en torno a sí mismo. Su deseo fue concedido, pero si bien la estrategia proselitista que impulsó puede haber servido para aumentar el caudal de votos de su facción, el Frente para la Victoria, también hizo patente su propia debilidad.
Nadie ignora que sin la presencia "testimonial" en las boletas bonaerenses del gobernador Daniel Scioli y una cincuentena de intendentes del conurbano, algunos muy populares en sus distritos, sería con toda probabilidad muy magro el caudal de votos conseguido por el kirchnerismo.
Aunque será difícil distinguir los votos pertenecientes al ex presidente de los prestados por los testimoniales, ni éstos ni los ya hartos del santacruceño rencoroso tendrán por qué minimizar sus aportes, razón por la que, como le ocurrió al Antonio de Cavafis, Kirchner oirá gritar con fuerza cada vez mayor el coro desdeñoso de quienes ya están despidiéndolo del escenario en que gozó de tantos triunfos.
Vie, 26 de Jun, 2009 4:05 pm
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| | Autor | Reply | Insensato (no login) 200.127.205.242 | LA CULPA LA TIENE LA IGLESIA parece decir el ministro de Justicia Anibal Fernandez | June 27 2009, 4:37 AM |
SI EL MINISTRO DE JUSTICIA DICE ESTAS INSENSATECES,
QUE SE PUEDE ESPERAR DE LA JUSTICIA DE UN PAIS
QUE LO TIENE POR PROTAGONISTA DE IMPORTANCIA. lean y vean
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La Nueva Provincia - 26-Jun-09 - El país
http://www.lanueva.com/edicion_impresa/nota/26/06/2009/96q012.html
TRAS EL MENSAJE DE LOS OBISPOS SOBRE LA DROGA
Dura réplica del ministro Fernández contra la Iglesia
"No saben del tema, pero opinan los pastores", sentenció el vocero del gobierno.
También se refirió al informe de la ONU sobre la Argentina.
BUENOS AIRES (DyN) -- El ministro de Justicia, Aníbal Fernández, embistió ayer duramente contra la Iglesia por los cuestionamientos realizados al gobierno a raíz del crecimiento del consumo de drogas, al afirmar: "Los pastores no saben del tema pero opinan".
La reacción del funcionario no tardó en llegar, un día después de que se difundiera una manifestación crítica de la Comisión Pastoral de Adicciones y de la presentación de un alarmante informe de la ONU (Organización de las Naciones Unidas) que reveló un crecimiento en la Argentina de la cantidad de personas, principalmente estudiantes, que usan estupefacientes.
"Nuestros pastores tendrían que decir 'acá estamos, hacemos esto, y en qué más podemos ayudar. Sin embargo, por hablar de temas en los que no son especialistas terminan bastardeando el prestigio de la Iglesia. No conocen el tema, no saben del tema, no tienen ningún dato para poder hablar, pero opinan del tema, que es lo más preocupante", sentenció Fernández en diálogo radial.
La Iglesia condenó, el miércoles, "la ausencia" del Estado en la lucha contra el narcotráfico, alertando que "el escandaloso aumento del consumo y tráfico de drogas tiene su raíz en un modelo social de exclusión que hace que muchos sean descartables".
El obispo Jorge Lozano declaró el "absoluto rechazo" de la Iglesia al proyecto que impulsa el ministro Fernández de despenalizar la tenencia de droga para uso personal, mientras el sacerdote Jorge García Cuerva comentó: "Es preocupante que haya 400 mil jóvenes que no estudian ni trabajan en la Provincia. No tienen sueños, se sienten solos y encuentran en la droga la respuesta más fácil para tapar mucha frustración".
También anteayer se conoció el informe de Naciones Unidas sobre la base de datos oficiales del país que determinó, entre otras cosas, que el porcentaje de alumnos secundarios que consumieron marihuana pasó de 3 a 8,1 por ciento en 6 años.
Ante esas situaciones, Fernández adelantó que tras las elecciones se presentarán "proyectos de ley" para reformar las normas sobre drogas, que incluirán la despenalización, y lanzó duras críticas a los sacerdotes.
"Nos tenemos que encontrar con estos pastores de mi Iglesia, que no conocen ni tienen elementos para trabajar sobre ese tema y que lejos de ponerse a trabajar, pareciera ser que el objetivo es el pesimismo y la crítica", fustigó.
Recordó que el titular de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (ONUDD), el italiano Antonio María Costa, dijo que "las personas que consumen drogas necesitan asistencia médica y no ser tratados como delincuentes".
"Es el titular del organismo más importante del mundo en la materia", enfatizó el ministro.
Consultado si tras las elecciones habrá en el Congreso un proyecto de ley en ese sentido, adelantó que "el Comité Científico que nos acompaña, fiscales y jueces de reconocida trayectoria, lo hacen ad honorem, no cobran un centavo, y no puedo decirles que tienen plazos determinados para cumplir".
"Tengo que respetar sus plazos, y estamos muy cerquita de tener no uno, porque son como diez, los proyectos de ley que hablan de la temática completa para dejar el espectro cubierto", aseguró.
Finalmente, Fernández destacó que el gobierno es un "altísimo detector de la situación. Hemos detenido como nadie a jefes del narcotráfico, cuando nunca en la historia se detuvo a un jefe del narcotráfico".
"El nivel de decomiso (de drogas) que ha hecho este gobierno no lo ha hecho ninguno y pareciera que no se tiene en cuenta. Nuestro objetivo es no criminalizar, ni al adicto ni al consumidor, y ser contundente sí en la lucha contra el narcotráfico, en todas sus formas y sus modos", concluyó.
Vie, 26 de Jun, 2009 4:02 pm
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| abel posse (no login) 200.127.205.242 | Para tener en cuenta | June 27 2009, 9:30 PM |
24 de Junio de 2009
Sentimos que la Argentina ingresó en un clima negativo, de tensiones que no propician la buena convivencia ni aseguran la paz social. Hay un aire de violencia difuminada por las calles, desde la vergüenza de los domingos de fútbol y garrotazos hasta las bandas de matones y drogados adueñados de los barrios marginales ante la indiferencia gubernamental.
La Argentina tiene ya entre 800.000 y un millón de jóvenes calificados de marginales estructurales. Son carne para todo delito o vandalismo. Están al margen de la educación, de toda autoridad familiar, carecen de trabajo y de otra perspectiva existencial que no sea el nihilismo y la anarquía. Con planes anémicos, se elude en realidad enfrentar este enemigo colosal del futuro argentino y de la paz social.
Ante esta evidente violencia difusa, todavía sin conducción, el gobierno y todos los sectores políticos deberían estar alertas y actuantes. Esta crispación evidente, este vandalismo descontrolado y no debidamente reprimido puede desbordarse y sorprender a las autoridades.
Algunos nostálgicos, revolucionarios con esquemas del siglo pasado, podrían ver en esos marginales, masas de maniobra para acciones violentas. Alguien puede estar soñando con alguna convulsión nostálgico-revolucionaria que dejaría a nuestro gobierno ante los mismos dilemas y ambigüedades que vivió el famoso Kerenski, en 1917, apretado entre sus flojeras revolucionarias y su realidad de dirigente burgués.
Si hablamos sin hipocresía, debemos observar que contra los militares se hizo más justicia de la debida -y esto es injusticia-. Se los discriminó judicial y jurídicamente, alterando uno de los fundamentos básicos del derecho (argentino y mundial): la no retroactividad de la ley, especialmente la penal.
Se anularon indultos con irritante parcialidad, al punto que asesinatos y estragos masivos causados por los insurrectos aparecen como actos no condenables, aunque hayan dejado un tendal de víctimas inocentes: empresarios, policías, militares y conscriptos. También se fabricó una visión casera de los delitos de lesa humanidad (¡excluyendo al terrorismo!).
Ametrallar a conscriptos indefensos bañándose, como pasó en el ataque terrorista al regimiento de Formosa, es monstruoso y de lesa humanidad, sea que los asesinos hayan vestido uniforme o lo hayan hecho con boinas guevaristas como las que usaba Gorriarán Merlo.
Se negó a los oficiales toda exculpación por el juramento de obediencia y verticalidad ante sus mandos, principio básico de todas las fuerzas armadas del mundo, sin el cual sería imposible actuar y comandar en guerra. (¡Ojalá no le toque al presidente una policía o un ejército que algún día le diga: ¡Voy a ver si tiro, déjemelo pensar!) De modo que después de los juicios a las juntas militares y de tantas condenas. los que ejercieron la violencia por orden del Estado carecen de toda esperanza legal.
Los violentos del otro sector, con sus miles de atentados, reciben un trato inaceptable en sociedades civilizadas. El gobierno fabrica una ilegalidad prêt-à-porter para condenar lo que considera la ilegalidad militar, que le parece insuficientemente castigada (y este matiz no viene del Derecho, sino de la ideología).
Esto hace que se desmorone el edificio legal desde sus bases romanas y germánicas e instaura un inédito caos, al afectar el rigor de la razón jurídica.
Desde ahora, la ley a medida de la voluntad política dominante será una anomalía que podría extenderse más allá del tema de los años 70.
Esta es la base de una ilegalidad que pagaremos muy caro. Afectará a nuestra economía, a las inversiones, a las libertades productivas y creativas.. Y será un grave ataque a la Constitución: se abriría la puerta a un autocratismo seudodemocrático.
Vivimos en un país desopilante, pese a las enfáticas declaraciones del presidente de que volvemos a ser un país serio.
El gobierno constitucional, en 1975, ordenó a las FF.AA. aniquilar (sic) a la guerrilla, con la aprobación y la firma de sus máximos dirigentes, que pertenecían al mismo partido que hoy, treinta años después, apaña al residuo de subversivos, los destaca casi como personalidades morales, los acoge en el gobierno y hasta les paga una abundante indemnización por las molestias causadas
A la vez, se busca mantener ilegítimamente encarcelados a los militares que cumplieron el mandato del gobierno peronista, logrando el cometido de desarticular -aniquilar (sic)- la guerrilla en apenas diez meses, cuando a comienzos de 1977 la dirigencia subversiva se estableció en el exterior, con admirable prudencia estratégica. Nadie se volvió contra los que ordenaron esa aniquilación de la impopular guerrilla cumpliendo con la defensa del Estado agredido y adecuándose a lo escrito por Perón en ocasión del ataque al regimiento de Azul en 1974: a los terroristas hay que eliminarlos uno a uno, por el bien de la República.
Los oficiales y hasta los soldados son procesados y reprocesados en un ejercicio de venganza disfrazada de justicia.
Pero los comandantes políticos que dieron al Ejército la orden de aniquilar ni siquiera son contemplados.
O todos o ninguno
¿Cuántas renuncias de afiliación se produjeron en el peronismo de 1975 por ese decreto de aniquilación? ¿Cómo puede hablarse de justicia sin la mínima coherencia?
Nada indigna más que las asimetrías. Sin coherencia ni rigurosa igualdad no hay ley, pero tampoco hay paz. El gobierno se pone en una situación ilegítima. Se ubica fuera del orden jurídico constitucional, por más que reciba dóciles apoyos parlamentarios. A la violencia e inseguridad cotidiana se suma la división que nos causa el viaje de justicia-venganza hacia el pasado.
La violencia de los muertos acecha la paz de los vivos.
Una generación desgraciada y sepultada invade nuestro hoy y aquí. Empezamos a sentir el peligro de trasvasar el resentimiento de la generación pasada a la actual.
En la Argentina no se entiende la discreción ante el juicio del pasado que tuvieron países que sufrieron grandes hecatombes, con millones de víctimas.
Son los casos de Rusia, Francia, Alemania, España, China, Italia, Japón.
Se actuó con una justicia simbólica.
En esos pueblos con experiencia de desdichas ancestrales saben que es necesario impedir que las generaciones nuevas se infecten con los odios de un pasado inexorable. Permitirlo -o provocarlo, como en nuestro caso- equivale a fabricar y establecer un odio virtual, abstracto. Que en el plano histórico-político los vivos quieran vengar a sus muertos por medio de la justicia sería perverso e inútil. Equivaldría a agregar odio al odio y dolor al dolor.
En Nüremberg fueron condenadas 38 personas.
Por lo de Hiroshima, ninguna
Así se explican la conducta de los españoles después de la muerte de Franco y la de Adenauer en 1947 para superar el peso atroz del nazismo con una convocatoria para la reconstrucción de la demolida nación de todos. De Gaulle suspendió venganzas contra los colaboracionistas y condonó la sentencia a muerte de Pétain, el aliado del nazismo ocupante.
Deng Xiaoping, aunque víctima él mismo y su familia de las atrocidades de la Revolución Cultural de Mao, evitó toda venganza, y hoy el retrato colosal de Mao preside la plaza de Tiananmen. Los dirigentes de la Rusia post soviética, pese a 70 años de dictadura y al horror del Gulag, supieron respetar al glorioso ejército desde la interpretación nacional, no partidaria. Era el ejército de Stalin y Trotsky, pero era el heredero de Kutuzov, del triunfo sobre Napoleón en Borodino, de la gloriosa defensa de Moscú y Leningrado. Ningún país repudió a su ejército por lo que le exigieron sus gobiernos. Ni Francia por lo de Argelia,
ni Alemania por las matanzas de Rusia,
ni Rusia por las masacres de Polonia y Berlín,
ni Estados Unidos por Hiroshima.
Para bien o para mal, los ejércitos somos todos, los gobiernos somos todos. Como afirmó Sartre, todos somos responsables de nuestra historia. Soy tan responsable de la guerra como si yo mismo la hubiese declarado. Por el bando subversivo debe decirse que transformar a los guerreros que jugaron con coraje su apuesta marxista-revolucionaria en inocentes y víctimas neutras es la mayor deslealtad para con su memoria (el jefe mismo de ese bando expresó esto con indignación). Todos los ejércitos del mundo están empeñados en su mayor eficacia, más allá de las coyunturas que hayan vivido. Estamos en un momento peligroso, casi sin otro derecho internacional que el de la fuerza. Hay proyectos para declarar patrimonio de la humanidad las reservas de agua dulce, las pesquerías, reservas energéticas y espacios vacíos.
Debemos tener fuerzas disuasivas.
El mundo está más cerca de la política decimonónica de puro poder que de los sueños de las Naciones Unidas en el siglo XX.
Nuestro camino es optimizar la defensa nacional y regional.
Brasil, Chile, Venezuela y Colombia incrementan su poder militar, mientras que la Argentina se aproxima a la indefensión y a la continua descalificación de sus Fuerzas Armadas.
Con Brasil, con el Mercosur, tenemos que asegurar un gran espacio de paz y de estrategia defensiva. Perdemos energía en la banalidad de las venganzas y en la ilusión de algunos derrotados persistentes que quisieran transformar nuestras FF.AA. en milicias ideologizadas con ideas muertas y enterradas.
Está en el gobierno evitar que se ahonde la división de los argentinos. Debe promover la reconciliación y tener la grandeza de fundamentarla en una gran amnistía nacional (que, incluso, beneficiaría a centenares de subversivos). En este momento de democracia y de restablecimiento económico tan exitoso, debemos evitar el retorno eterno de las venganzas y aunarnos programáticamente en la conquista del futuro inmediato, como hicieron esos grandes países que se han mencionado..
No se puede engañar a todos todo el tiempo.
Y agregaría a esta máxima famosa:
No se puede humillar a nadie tanto tiempo.
* El autor es diplomático y escritor. Este fragmento pertenece a su libro en preparación Noche de Lobos.
Fuente: La Nueva Provincia (Bahía Blanca)
Autor: Abel Posse*
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