LA MAFIA JUDEO MONTONERA DE LOS 70 FINANCIANDO AL TERRORISMO EN LA ARGENTINA
May 17 2010 at 8:41 PM
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Subject: [diasporaNoticias] LA MAFIA JUDEO-MONTONERA DE LOS 70 FINANCIANDO EL TERRORISMO EN LA ARGENTINA
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GRAIVER, TIMERMAN -TALIBAN
Y LOS MONTONEROS
Por EdGardo.Arrivillaga
El libro consta de cuatro partes. Recoge la integralidad de una primera edición, aparecida en 1990, titulada El crimen de Graiver, y agrega un Prologo y un Epilogo, que actualizan los hechos hasta hoy, y dispone de un Anexo más completo de fotos y documentos. El libro esta desaparecido o se encuentran escasos ejemplares en el área usados. Gasparini, ex militante revolucionario y sociólogo además de periodista para medios extranjeros, entre ellos Radio Holanda nunca intentó hacer una reedición.
A Gasparini le faltaban algunos elementos documentales y su trabajo se basa en testimonios,deducciones,convergencias pero no tuvo acceso directo a la documentación de Graiver que he proporcionado a los lectores en las ultimas semanas en función de las acusaciones de Héctor Timerman referidas a una falsa y esotérica atribución de judeofobico que le permite al joven embajador seguir con el dinero que recibió de Alfonsin y de Camps en un pacto patriótico que incluyo al general Suárez Masón ,a sus intereses petroleros en Bridas y a negociaciones secretas que culminaron por estafar a Abrasha Rotemberg el padre de Cecilia Roth-quien nunca mas quiso hablar con el actual embajador argentino en Washington.
Las acusaciones de judeofobico en la Argentina son útiles para explicar lo inexplicable y Mario Osatinsky, el grupo más cerrado y eficiente de las organizaciones paramilitares de la época lo sabía y tenía las cosas claras al respecto.
También, el escultor Federico Brook, dos veces titular del Instituto Latinoamericano en Europa quien había proporcionado excelentes esculturas de vidrio y metal de forma ecuménica tanto a Martínez de Hoz como a Deng Xiao Ping .
Mientras visitaba regularmente al almirante Massera para colaborar en una apertura socialdemócrata.
Y se carteaba románticamente con Federico Bartfield.Con un correspondencia que se encuentra en los archvos del Parlamento italiano para quien quiera consultarla.
Timerman júnior entiende menos de todo esto y pese a que la pagina Web de la embajada contiene elementos casi binacionales, las masacres de la AMIA y la Embajada de Israel en nuestro país justifican sus ambiguos contenidos si bien hubiesen necesitado una reelectura de Saúl Bellow para entender exactamente lo que esta pasando entre Estados Unidos, Israel y la Argentina.
Independientemente de esta historia casi shakesperiana la llaga ha sido abierta .Y es inevitablemente metastasica. .Una vez Jacobo Timerman que era un periodista brillante y no exactamente un monito de madera alambicado en el horóscopo chino señaló: necesito contratar a Prensa Latina porque la alternativa es TASS y realmente la gente del área latinoamericana de TASS escribe realmente muy mal. Era lógico la Chrysler avanzaba sobre Cuba y el esquema bipolar de Martínez de Hoz que salteaba a Cuba para dirigir nuesra exportaciones agrarias directamente a Moscú no se había entronizado.
El hijo no aprendió esa lección periodistica y efectivamente sus juicios son de una elaboración intelectualmente deprimente pero puede quedarse tranquilo. Lo que Gasparini no publico se hará ahora y ante el tribunal imaginario de la Historia hegeliano habrá que determinar finalmente quien es el verdadero cómplice del Proceso militar que dio por tierra con el gobierno de Isabel Perón y con toda alternativa democrática en la Argentina que tuvo que esperar al golpe de dados de Malvinas para resurreccionar sus almidonados trajes de falsos resistentes.
El drama de la burguesía nacional que Perón sustento con un acuerdo que permitía a Chrysler romper el bloqueo americano y vender sus automotores a Cuba directamente vía la Argentina es que fue superada por el tiempo y hasta su judeidad ya es un hecho anecdótico. La nueva burguesía es la gran oligarquía kirchnerista como Ezkenazy o esta en ciernes por vía de las nuevas corrientes inmigratorias.
Y naturalmente Londres.
Timerman padre, un socialdemócrata gramsciano conocedor de sus propios limites, soportó mas que la tortura ,la imbecilidad mas estilizada de los lugares comunes de la clase media argentina. Se le preguntó ,por ejemplo, si existía una gran conspiración judía internacional que abarcaba en una misma maniobra antiargentina a Israel, a Breznew, a la banca judía de Nueva York, a los montoneros y nada menos que a la guerrilla Palestina de los setenta en una misma alambicada operación que recordaba las pesadillas de Munch . En realidad la gente de Camps asesorada por el Capitán de infantería Cayo, ex periodista de Clarín y celoso de la habilidad de Timerman, no entendía que se trataba de una operación de evasión y lavado de dinero la de los bancos de Graiver que luego se reciclaron en el financiamiento a los Montoneros.
Y al respecto es interesante analizar los expedientes Graiver porque allí encontramos de puño y letra y en francés los nombres de Bernardo Neusdtadt en un nuevo deposito efectuado el 19/8/76 por 9.292,36 dólares, al señor Núñez, Adolfo con un deposito de 682,73 dólares depositados con vencimiento el 24/8/76 y sobre todo a Edgardo Sajón, el ex secretario de prensa del general Agustín Lanusse con un deposito de 12.975,47dolares con termino de intereses bancarios al 26/06/76 cuando ya claramente Sajón había fallecido como consecuencia de los interrogatorios que lo ultimaron con un infarto cardiorrespiratorio masivo. Héctor Timernan júnior no fue detenido ni interrogado y tal vez seria bueno que explicase públicamente porque.Pero sabemos que no puede hacerlo. A continuación y si seguimos inspeccionando los documentos siguen los depósitos de Sajón y otros por valores que oscilan entre los 3.665,50 dólares y otros absolutamente insignificantes por valor de 972,17 dólares. En síntesis la gran corporación judía de intereses bancarios que hubiesen hecho las delicias de un cultor de los Procolos de los Sabios de Sion libro pagado por el zarismo antisemita-no solo había alcanzado su mayor punto de inflexión con Gelbard y el ultimo Perón sino que a partir de allí y con la llegada del alfonsinismo ese imaginario se disolvería ante una realidad que curiosamente rescataba la herencia martinezhozista por vía del liberalismo thatcheriano revisitado por otro peronista pero en este caso de origen sirio.
Carlos Saúl Menem.
En el caso de Timeman júnior se corre un riesgo serio que es peor que la falsedad y la hipocresía y consiste simplemente en creerse su propia retórica. Hoy en la Argentina la comunidad judía se ha diezmado, cuenta menos, la imagen de Israel esta visiblemente desdibujada y en una síntesis muy esquemática podemos decir que la gran conspiración, que nunca existió, simplemente ya no tiene cadena de mandos y los ejemplos de Heller y Filmus son residuos que colaboran simplemente con un proyecto que no les es propio. Kirchner esta mas cerca de ser un nazi estructural, un prusiano totalitario que de expresar la cabeza iluminista de una burguesía nacional y en eso se encuentra justamente la contradicción que lo hace debatirse entre Heller, Torcuato Di Tella ya desaparecido como ideólogo del proyecto kirchnerista- Carta Abierta, El Argentino, Spolsky y Hugo Moyano. Y allá a lo lejos gesticulando como un artefacto a pilas que pierde sus baterías se encuentra justamente el embajador Timerman.
Muerte
La historia arranca contando el último día de vida de David Graiver, el 6 de agosto de 1976. El personaje es un banquero argentino de origen judío. Tenía 35 años entonces. Poseía dos bancos en Argentina (Comercial de La Plata y Hurlingham), dos bancos en Nueva York, el ABT y el CNB (American Bank and Trust y Century National Bank), la BAS en Bruselas (Banque pour lAmérique du Sud), un banco en Tel Aviv (Swiss-Israel Bank) y decenas de compañías desparramadas por el mundo. La narración de Gasparini se explaya en detalles sobre la constitución del capital de las 6 instituciones financieras y los demás bienes. Las escenas se desarrollan como en un film de Coppola revisitado o tal vez la historia de Meyer Lansky narrada por Sergio Leone en Nueva York.
¿Era realmente Una vez la América con guión de Norman Mailer? Es probable.
La pandilla de Leone quería sentarse en el trono de un Papa, como Roberto Calvi y la financiera Toro? Y finalmente en un golpe de audacia cinematográfica solamente setentista tomar por asalto físico a la Reserva Federal.Y cerrar el guión con en una fiesta de alta burguesía en Rhode Island donde un cadáver envuelto en un camión de basura se lleva los restos de todos, una inaninidad metafórica que expresa la circunstancia provisoria de todo poder vicario cuando se enfrenta con el poder tradicional.
Hoy no hace falta ese simulacro embetunado, basta un golpe de mercados vía código switch y los países bajan sus banderas de guerra esperando un trueque compensatorio que los mantenga visibles en el gran mercado.
Lo cierto es que a través de conversaciones telefónicas con sus subordinados, entre su departamento de la Quinta Avenida y sus oficinas en el Olimpic Towers, se va mostrando como el joven banquero administra un imperio financiero, construido de forma solitaria al cabo de 9 años. Sobre la base de la fortuna familiar, acopiada por su padre, Juan Graiver, un emigrante polaco de origen judío que se afincó en la Argentina en los años 30 del siglo pasado, el hijo mayor, Duddy irguió una multinacional que logró manejar alrededor de 200 millones de dólares, desplazando sin tapujos a su hermano menor, Isidoro.
En un almuerzo que David tiene en un restaurante de Nueva York con José Ber Gelbard, último ministro de economía desarrollista del general Juan Perón, se trazan los perfiles personales, familiares y políticos de los dos hombres.
Gelbard y Graiver dominaron la economía argentina de 1973 a 1976.
Uno podía pasar con naturalidad genética por el padre del otro.
Ambos eran judíos y contaron con apoyos del Mossad, el servicio secreto israelí, que los ayudó a abrirse paso en los negocios. La historia de que Jacobo era un coronel de inteligencia de Israel y que Héctor Timerman niega le fue referida al periodista Sergio Cerón, un nacionalista amigo de Videla que ya había estado en Israel , cuando se le explicó la inevitable amnistía y expulsión que le llegaba a Timerman padre. Posteriormente Ceron fue abandonado por los heroicos videlistas, ignorado por Héctor Timerman y debió dedicarse a vender artefactos de purificación de agua en una actividad marginal simplemente para sostener a su familia.
Y aquí se pinta la imagen política de la Argentina de ese periodo. En el correr de las páginas va apareciendo la filosofía de vida y los criterios morales que guiaran a David Graiver en el ámbito de la política y la economía.
Un judío profundamente argentino que acostumbraba llamar por teléfono para escuchar un clásico Boca River aunque la operación le costase 35.000 dólares en una época en que las comunicaciones eran provisorias. Graiver formó parte del trípode de la banca judía en América Latina.
Los otros dos exponentes fueron José Klein, en Chile, y Edmond Safra, en Brasil, hombres maduros, emigrantes también, los dos con bancos en Nueva York y Ginebra. Una reseña sobre los mismos condensa la saga de muchos judíos llegados a América Latina que cimentaron fortuna empezando de la nada. Historias americanas de recién llegados inevitablemente exitosos porque detectaban los resortes de la globalización, el multiculturalismo y franqueaban la barrera del monolingüismo antes de que la palabra globalización siquiera existiera.
La CIA decide presuntamente eliminar a Graiver al saber que su expansión bancaria en los Estados Unidos es posible gracias a una inversión de 17 millones de dólares de los Montoneros, exponentes de la guerrilla castrista, una de las más espectaculares de América Latina de los años 70.
El atentado según me refirió Guillermo Patricio Kelly se montó aprovechando sus vuelos en jet privados de todos los fines de semana a México, donde residía oficialmente la familia de Graiver por razones impositivas y de visa provisoria como banquero que se estaba instalando en Nueva York.
Kelly insistió con su cara de Jack Nicholson argentino, se me escapó por tanto asi, por tanto asi exclamó y luego prosiguió con su champagne que le interesaba realmente. Seguiría tomándolo en la Tour D Árgent en París mientras esperaba al eficiente Morris Girling, futuro hombre junto con Flouret de la mejor inteligencia naval y militar sobre los escenarios posibles después de Malvinas.
Lo cierto es que en la madrugada del 7 de agosto de 1976, cerca de Acapulco, Duddy Graiver pereció en un accidente aéreo del cual solo quedaron un torso despedazado y la cabeza deshecha de un hombre joven y barbudo. Un Quasimodo anegado en su propia sangre con ambiciones destrozadas por la realidad. Se relatan los detalles del viaje y se formulo una hipótesis sobre las razones que provocaron el estallido del avión y el espíritu de Enrico Mattei, el hombre de la industria petrolera italiana que citaba con frecuencia al nacionalismo de Perón Pontecorvo dixit lo contó - reaparece.
Mellizas con ADN.
Volviendo atrás en el tiempo en un rápido flash estilo Elia Kazan se describen a continuación las relaciones de Graiver con Perón y sus lazos con los Montoneros. Se detalla la ideología y la técnica de Duddy para reproducir dinero en el circuito financiero internacional, y vaciar bancos en Nueva York y Bruselas. Se muestra, además, en tres evocaciones sucesivas, la planificación del secuestro, su realización y el cobro del rescate por el rapto de los hermanos Jorge y Juan Born en Buenos Aires, lideres de la primera multinacional argentina, la tercera cerealera del mundo y cuyo gerente era curiosamente Enrique Ezkenazy hoy el hombre de confianza y cerebro financiero de la multiplicidad de intereses Kirchner en el país y en Suiza, Rusia y en la catastrófica Albania.
Los fondos de Santa Cruz pasaron por allí.
Lo cierto es que el operativo fue realizado durante 1974 y 1975, sus autores materiales lo bautizaron Mellizas. Una remesa del rescate de 64 millones de dólares se embolsa en Ginebra. Fueron 14 millones de dólares que la guerrilla cedió en inversión a Graiver. Surgieron inconvenientes en el traspaso del dinero de los Born a los Montoneros, y de estos a Graiver. Todo ocurrió hacia junio de 1975 en Ginebra. Para resolver la situación, Graiver pidió auxilio al Mossad, que sin saber de donde provenía el dinero, consiguió destrabarlo de los bancos suizos. El colosal botín ubicó al rapto de los Born en el primer escalón mundial de los secuestros contra pago de rescate que se conocieran.
En la conferencia de prensa de rescate de los Born estaba presente Mario Firmenich y el periodismo detecto algo singular, la amabilidad y confianza que existía entre los Born y los Montoneros.Una relación de amistad, casi de socios
Y Eskenazy sonríe amablemente con sus cejas profundas y un aire de sepia envejecido.
Cuando se trata de dólares el síndrome de Estocolmo es inexorable, efectivo.
Como la rata cuando deviene moneda de curso legal. Luego el libro entra en materia sobre la práctica de la lucha armada urbana en Argentina, y se ensaya una aproximación política e ideológica sobre ella. También respecto a los vínculos de los Montoneros con Perón y el empresariado argentino. La famosa burguesía nacional.
Papel sin Milonguita.
Retomando la cronología del grupo Graiver luego que la CIA liquidara a David en la catástrofe aérea, la narración se interna en el derrumbe de los bancos y sociedades.
Graiver había organizado su imperio en base a una conducción unipersonal como se desprende tajantemente de sus apuntes y minutas. Su muerte provocó el desplome de los bancos.
El ABT y CNB en Nueva York se desfondaron en septiembre de 1976, constituyendo entonces la cuarta quiebra bancaria en la historia de los Estados Unidos.
El stablhisment anglosajón no podía perdonarlo.
La BAS en Bruselas también se desmoronó ese mismo mes. Fue la primera estafa bancaria de la posguerra en Bélgica. Los bancos argentinos y el de Israel se vendieron para cubrir deudas. La multinacional valuada en 200 millones de dólares se despeñó. Quedó al desnudo el desvío de fondos perpetrado por Graiver en el mercado financiero internacional para nutrir de capitales a sus empresas en Argentina, especialmente Papel Prensa, un proyecto gelbardiano lanussista cuyo objetivo consistía en monopolizar la fabricación de papel en el país y destruir el monopolio importador desarrollado por la familia Gainza Paz, dueña de La Prensa.
Con ese telón de fondo se vivió una feroz lucha por el poder en la cúpula del grupo Graiver, entre los herederos de su familia -sus padres, hermanos y la viuda- y los ejecutivos susceptibles de reemplazarlo en la conducción empresaria. Dos enfrentamientos simultáneos que se alimentan como zopilotes.
Uno es el que opuso a dos lugartenientes de David, los argentinos Jorge Rubinstein y Alberto Naón-este ultimo denunciado por un diplomático argentino por golpearlo salvajemente a el y a su hijo adolescente bautizado en Nicaragua- en un predio cercano al jardín botánico de la época - que tenían enfoques opuestos sobre como gestionar el derrumbe.
La otra puja desgarró a la familia griega. Lidia Papaleo, la viuda de David, que no es judía sino una sicoanalista de origen griego, terminó por hacerse con el control del grupo, alejando al hermano y al padre de su difunto esposo, y apartando a Rubinstein y Naón. Lidia se pasó una detención olografa.
Para mantener el control escribía lo que pasaba, un diario de batalla minucioso.Jamás le fue impedido.Los investigadores se estrellaron con una realidad, el Cronos se había puesto en marcha y la Junta con matices administrativamente parcelados en una caricatura de republicanismo militar quería los mismos objetivos pero como en el juego del TEG con colores diferentes.
Paralelamente, la eliminación de Graiver ocasionó una crisis en el trípode de la banca judía en América Latina (Graiver-Klein-Safra). En su caída Graiver arrastró a Klein, quien se suicidó en Ginebra en 1977. Safra salió temporariamente indemne hasta que el 3 de diciembre de 1999, sucumbió en un poco esclarecido incendio criminal en Mónaco encerrado en lo alto de su departamento desde el cual se visualizaba toda esa Mónaco de 3000 personas pero casi todas ellas millonarias como había profetizado Aristóteles Onassis al aconsejar su diseño migratorio a Rainero , en el caso del griego otro hombre de la burguesía nacional del primer peronismo que rápidamente emigró a Paris, abandono a Dodero Mihanovich y se dirigió a sus islas y naves en Grecia y Liberia. Safra fue uno de los banqueros más encumbrados del mundo, dueño del Republic National Bank de Nueva York.
Pero la DEA, el órgano antinarcóticos de Estados Unidos, lo tuvo bajo sospecha de lavar dinero procedente del narcotráfico, habiendo sido también citado en el escándalo del Irangate por sus relaciones con Oliver North. Relaciones que establecían acuerdos entre dinero por armas y la Republica de Irán que funcionaba como un partner israelí -americano encubierto para contragolpear a la guerrilla sandinista y frenar simétricamente el efecto derrame sobre El Salvador y Honduras.
Israel colaboraba en el asunto porque el estado sabra tiene un apotegma fijo, toda unión entre un gobierno militar populista exitoso y la masa de la población abre inexorablemente la puerta al fascismo.
Esto fue antes de la experiencia kirchnerista en la Argentina que redescubre el apotegma desde una visión laica y progresista del objetivo igualmente fascista de la historia. Lo cierto es que la familia Graiver retornó rápidamente de México a la Argentina. Los militares habían dado el esperado golpe de Estado el 24 de marzo de 1976 para acabar con todos los golpes de estado y algunos como el ex Guardián de Hierro, Julio Bárbaro ,antes de escurrirse hacia Holanda -Madrid lo explicaban como un golpe lanussista.
Pero al derribarse el imperio Graiver, las Fuerzas Armadas se abalanzaron sobre los bienes, expropiándolos bajo el expediente de que allí estaban genuinamente los fondos de los montoneros.
El complejo Bristol, ambicionado por Osvaldo Papaleo el día en que fue arrestado en su casa con un Le Parc autentico jamás mancillado en la calle Callao paso a la Junta de Recuperación patrimonial. La viuda de Graiver trató de negociar con Videla, pero la suerte le fue inevitablemente adversa. La oposición de la Marina quien también tenía interés en Papel Prensa fue parte de que las negociaciones se esterilizaran. Los Graiver y su entorno fueron detenidos en su totalidad y si bien la represión los tuvo ocultos unas semanas, luego el Ejército resolvió someterlos simplemente a la justicia militar. La crónica analiza los entretelones que estos episodios motivaron en el seno del régimen militar.
Mellizas al Sur.
El titulo se refiere a los pormenores del secuestro de los Graiver y allegados, su posterior juicio por parte de un tribunal de las Fuerzas Armadas, y la consecuente sentencia. Sin embargo, la vuelta a la democracia en 1983 permitió a los herederos de Graiver apelar las sentencias y reclamar los bienes que les fueron usurpados.
No existían pruebas materiales de la inversión de la guerrilla montonera en el grupo Graiver porque simplemente los montoneros no tenían el menor interés en hablar y parte de los fondos se encontraban ya depositados en el Banco Nacional de Cuba. Y fueron mal gastados por los funcionarios de Fidel Castro en operaciones revolucionarias latinoamericanas sin sustento social alguno que se demostraron un fracaso ahistorico inevitable.
Guavarismo con reloj atrasado.
El gobierno de Raúl Alfonsín,ex cadete militar lo cual no es un hecho menor en esta comedia de enredos ya que Hargindeguy era su compañero de camada y dirigía desde el Ministerio del Interior la poderosa estructura de Seguridad Interior; los puso en libertad y los indemnizó con 84 millones de dólares, devolviéndoles propiedades diversas.
Los Graiver mantuvieron sus declaraciones manifestadas con anterioridad ante los jueces militares, en el sentido que la inversión de los Montoneros era un asunto particular del extinto David Graiver, y que ellos eran ajenos al hecho por el cual no podía pedírseles rendiciones de cuentas.La ignorancia se convertía repentinamente en un as bien escondido en la manga y el resto eran solo presunciones.
Los herederos de David sin embargo se comprometieron ante la justicia a reinvertir en la Argentina el dinero de la indemnización, pero no lo hicieron. Y con cierta lógica ya que ningún capitalista puede ser coaccionado después de una historia de esa naturaleza.
Kircher no había llegado, Moreno tampoco y el Proceso había fingido la legalidad procesal al menos con la clase media medianamente adinerada.
De una forma curiosa el Proceso era ridículamente mas legalista que el fascismo populista proteo informe del kirchnerismo argentino.
El Proceso, estoicamente aferrado a las pautas del pasado se la creía, el kirchnerismo como una puta envejecida que revisa el Kama Sutra tiene mas claro que el porvenir de las lombrices como expresión de la lombricultura que abona la tierra tiene un futuro de destino manifiesto en la Argentina decadente.
La retrogresión social favorece a las lombrices feudales pero eso el proceso militar no podía auto admitírselo.
En aquellos años el padre y el hermano de David se domiciliaron en Madrid. Invirtieron una fracción de la fortuna en España, depositaron el resto en cuentas suizas de Ginebra.
Juan Graiver murió en 1989.
Lidia Papaleo, la viuda de David, permaneció en Buenos Aires. Volvió a formar pareja. Su nuevo marido concluyó un pacto con un emisario de los Montoneros.
Juan e Isidoro Graiver habían viajado a Ginebra, donde los Montoneros tenían su retaguardia financiera. Un subordinado de Mario Firmenich, jefe de los Montoneros y preso en Buenos Aires desde 1984 -condenado a 30 años de cárcel en 1987 por la autoría mediata del secuestro de los hermanos Born- visitó un banco en Ginebra para retirar una gran cantidad de dólares. El dato induce a pensar que la inversión de 17 millones de dólares de la guerrilla fue restituida a los sobrevivientes de la jefatura montonera.
Mario Firmenich a su vez -se benefició de un indulto dictado por el presidente Carlos Menem en 1990 y Jorge Born colaboró con el gobierno peronista de la restauración democrática.
La justicia auspició un arreglo entre los Graiver y los Born, para que estos últimos recibieran una parte proporcional de la indemnización pagada por el Estado. Sur, la vuelta al Sur simplemente la ha provocado la puja por Clarín y las desafortunadas declaraciones de Héctor Timerman. Y la historia sigue porque la mudez como fenómeno de conversión histérica ha desaparecido cronológicamente gracias a Héctor Timerman.
PRESIDENCIA DE MEXICO - IMPORTANTE CITA SOBRE FINANZAS DE LOS MONTONEROS- ¡¡¡ESPELUZNANTE!
May 19 2010, 5:19 PM
MEXICO - PRESIDENCIA DE LA REPUBLICA, FOROS
"LAS FINANZAS MONTONERAS"
;, DESTACAMOS QUE JUAN GASPARINI QUE AQUI SE CITA, ES EL QUE MIENTE SOBRE CAVALLO QUE MEXICO TIENE PRESO PARA DEPORTAR A ESPAÑA.
Enviado por: Jose Fernadez (1)
Fecha: 01 de December , 2001 10:24PM
Diario ¨La Nueva Provincia¨:
"LAS FINANZAS MONTONERAS"
Tras el rastro del dinero
El operativo había sido planeado para el 2 de enero de 1977, pero la lluvia hizo que fuera suspendido. El domingo 9, en cambio, amaneció con un sol espléndido y fue puesto en marcha. A primera hora de la tarde los autos partieron hacia Tigre.
El grupo de tareas sabía que Montoneros recomendaba a sus cuadros tratar de hacer actividades al aire libre durante los fines de semana, para compensar el stress de la vida clandestina. Pero el operativo de aquel día no tenía un objetivo puntual, era como arrojar la red en un lugar donde se suponía que habría algo para recoger.
Al promediar la tarde, los embarcaderos de las lanchas colectivas de la principal estación fluvial del delta, unos 30 kms. al norte de la Capital Federal fueron clausurados y todas las embarcaciones dirigidas hacia el único que quedó habilitado, el que utilizaban las lanchas provenientes de Carmelo, Uruguay.
Las embarcaciones colectivas esperaban turno y la gente descendía y pasaba frente a un control donde debían exhibir sus documentos de identidad. Los papeles eran controlados por un civil, apoyado por un grupo de aspecto militar, pero vestido de manera informal.
En realidad, el control era un montonero especializado en falsificar documentos (Lauletta), que habían sido "quebrado" en la Escuela de Mecánica de la Armada (ESMA) y convertido en colaborador. Después de mostrar sus documentos, la gente se dispersaba rumbo a la estación de ferrocarril o las paradas de ómnibus.
Del otro lado de la calle, a cierta distancia, estaban discretamente estacionados varios autos. Los ocupaban hombres del grupo de tareas y "marcadores", como eran denominados los montoneros quebrados que señalaban a otros miembros de la "orga".
En la euforia de 1971-74, cuando el "socialismo nacional" parecía una alternativa inmediata y Montoneros crecía aceleradamente, el auge había desbordado las técnicas de aislamiento y compartimentación propias de la clandestinidad. Mucha gente conocía a mucha gente y eso fue muy costoso para ellos.
Cuando los "interrogatorios compulsivos" - eufemismo por tortura - y los problemas internos de la organización comenzaron a doblegar a los militantes capturados, el sistema de recorrer los lugares de concentración de gente, como estaciones y algunas avenidas, arrojó resultados muy importantes, según reconocieron los protagonistas de ambos bandos.
En lo esencial el método no variaba: en un vehículo viajaba un "quebrado" con custodia y en otro u otros los "grupos de captura", que entraban en acción cuando el "marcador" creía reconocer a alguien.
Aquel domingo en Tigre, una pareja joven presentó pasaportes al control y pasó sin problemas. Habían recorrido unas decenas de metros, cuando el "marcador" dijo conocer al varón.
Los grupos de captura se arrojaron sobre la pareja, que fue sorprendida y no opuso resistencia. No llevaban armas, pero ambos tenían pastillas de cianuro, que eran una especie de certificado de pertenecer a Montoneros y son un capítulo especialmente dramático de esta historia. A esta altura es conveniente puntualizar una de las características de la lucha entre organizaciones como Montoneros y el ERP y el aparato defensivo-represivo del Estado.
Las técnicas de clandestinidad, que resumían décadas de experiencias internacionales, prescribían mecanismos cotidianos de contacto y control entre los integrantes de cada eslabón orgánico, que permitían detectar rápidamente la caída de un miembro del grupo y dar el aviso para que los restantes huyeran. La conducción de Montoneros pedía a sus integrantes que eran capturados, sólo 24 horas de silencio.
Los militares y policías sabían eso, por supuesto, y aplicando también la experiencia internacional, corrían contra el tiempo para obtener información rápidamente de los detenidos.
El método utilizado fue la tortura, o como se dijo "interrogatorio compulsivo" y resultó letal para las organizaciones guerrilleras, pues las "cadenas" de detenciones a partir de cada captura llevaron a la desarticulación de sus estructuras.
En sus relatos, los hombres de los grupos de tareas reconocieron la utilización de la picana eléctrica, pero subrayaron que fue importante la proporción de detenidos que colaboraron sin llegar a ser torturados y enfatizaron la importancia de la desmoralización de los guerrilleros a medida que se generalizaba el desplome de sus organizaciones.
En el otro bando, uno de los máximos dirigentes montoneros, reconoció que la conducción consideraba inevitable la tortura, como un riesgo asumido, de los militantes que eran capturados.
"Por razones políticas - explicó -, nosotros teníamos que condenar duramente la entrega de información bajo tortura, pero sabíamos que era casi imposible resistir. De todas maneras, hubo actitudes muy distintas entre los compañeros que fueron capturados".
La pista del oro
Los dos jóvenes atrapados en el embarcadero de Tigre fueron subidos a sendos autos que partieron a gran velocidad hacia la Escuela de Mecánica de la Armada, donde operaba el grupo de tareas que asestó los golpes más duros a Montoneros en el área metropolitana.
El varón habría reconocido rápidamente que trabajaba con sus compañeros en el "ámbito" - como se denominaba en la jerga a cada sector específico - de "finanzas internacionales".
El grupo de tareas no poseía hasta ese momento ninguna información sobre esa estructura. El operativo de aquel domingo 10 puso sobre el rastro de enormes sumas de dinero y de una sofisticada organización logística que tenía avanzadas las tratativas para concretar en Europa un muy importante compra de armas a traficantes alemanes.
Para Montoneros, el embarcadero de Tigre marcó el comienzo de una cadena de pérdidas muy importantes.
Al día siguiente, lunes 10, el montonero de baja graduación atrapado permitió trepar un importante escalón en las finanzas guerrilleras. Desde un auto "marcó" a Juan Gasparini (a) "Pata" o "Gabriel" cuando, portafolio en mano, entraba al edificio donde alquilaba oficinas, casi en la esquina de Santa Fe y Callao.
Gasparini es un personaje central y trágico de esta historia. Sobrevivió a la ESMA y denunció a sus hombres en el juicio que el presidente Raúl Alfonsín, ordenó contra los comandantes en jefe responsables del último gobierno militar. Ahora vive en Suiza, donde se gana la vida como periodista.
Había sido intermediario entre Montoneros y David Graiver, después de que éste recibiera a mediados de 1975, poco menos de 17 millones de dólares, provenientes del secuestro de los hermanos Born (60 millones) y de un directivo de Mercedes Benz Argentina (casi tres millones).
En 1990 escribió un libro titulado "El crimen de Graiver", con minuciosa información sobre las relaciones entre Montoneros y el empresario muerto al estrellarse su avión en México en agosto de 1976.
Gasparini entregó la dirección del departamento donde vivía con su esposa y sus dos hijos, en el barrio de Almagro, pero se negó a trasmitirle por el portero eléctrico una intimación a que se rindiera, pues el edificio había sido copado.
La mujer se resistió a balazos junto con otra militante que se hallaba en la casa y tuvo tiempo de quemar los papeles y documentos, Ambas mujeres fueron abatidas tras un prolongado tiroteo. En el baño del departamento, metidos en la bañera y cubiertos con colchones y mantas, fueron encontrados, llorando aterrados, los dos niños que fueron entregados a sus abuelos y viven ahora en Suiza, con Gasparini.
En rápida sucesión cayeron otras tres figuras principales del ámbito de finanzas y logística de la Organización. Pablo González de Langarica y Martín Grass pusieron al grupo de tareas sobre el rastro seguro de Fernando Vaca Narvaja y sus hombres viajaron a Suiza con el primero de ellos, apropiándose de una suma millonaria y montando un operativo cinematográfico que les permitió apoderase de un importante cargamento de armas más modernas y sofisticadas que las que poseían las fuerzas armadas y de seguridad.
La tercera captura importante se produjo el 15 de enero, cuando fueron atrapados Carlos Torres (a) "Ignacio" y dos asistentes. Torres era muy importante en el manejo de los fondos y había jugado un rol principal en la relación de Montoneros con Graiver, y después de su muerte, con su viuda Lidia Papaleo.
En la serie de operativos realizados en la Capital Federal, y el Gran Buenos Aires fueron atrapados varios miembros de la cadena de pagadores y fueron confiscados unos 400 mil dólares de los sueldos de enero de una parte importante de la organización.
A esta altura de los acontecimientos, hacía 110 meses que gobernaba la Junta Militar, la gran mayoría de los cuadros montoneros estaban "profesionalizados", es decir que se dedicaban sólo a su militancia y sus gastos eran pagados por la organización.
La pérdida del dinero provocó, en consecuencia, un amago de colapso, pues los miembros de las distintas estructuras no podía afrontar sus obligaciones cotidianas -alquileres, gastos de movilidad, alimentación, etc. - y corrían riesgos de ver desbaratadas las coberturas bajo las que se ocultaban.
La conducción de Montoneros utilizó mecanismos de emergencia que le permitieron sortear la crisis y en algunos de los militares que seguían el hilo del dinero montonero, quedó la sospecha muy fuerte de que la embajada cubana en Buenos Aires había prestado una ayuda esencial a la organización guerrillera.
Desde uno de los grupos de tarea se propuso detener en Ezeiza a un funcionario importante de esa representación diplomática y revisar su equipaje - valija diplomática - cuando regresaba de un rápido e inesperado viaje al exterior, pues se creía que podía traer los fondos para mantener el funcionamiento de Montoneros hasta que fuera reparado su sistema de finanzas. Pero el temor a un fiasco y el escándalo internacional previsible hizo que en los niveles con la autoridad decisiva, la propuesta fuera rechazada.
En las semanas siguientes, la Conducción Nacional - Carolina Natalia la llamaban en la jerga - de Montoneros comenzó a salir del país. Huyeron.
Una fuga milagrosa y armas en Europa
En la primera mitad de octubre de 1976 fue atrapada una militante montonera, en una acción a la que en un principio no se adjudicó trascendencia. A poco de iniciado el interrogatorio, la mujer pidió que le llevaran la cartera que tenía consigo cuando la capturaron. En el forro había una tira de papel cuidadosamente enrollada, con anotaciones en código: eran las "citas nacionales".
En el momento, los hombres del grupo de tareas no entendieron; después entraron en un frenesí operativo que culminó con uno de los grandes desastres sufridos por Montoneros en el primer año del gobierno militar .
Desde el punto de vista de la seguridad, el punto más frágil y peligroso de una organización clandestina eran los enlaces o contactos entre sus eslabones compartimentados, por lo que Montoneros trataba de reducirlos todo lo posible.
El mantenimiento de enlaces mínimos planteaba, como contrapartida, el riesgo de que personas o estructuras enteras quedaran aisladas si el enlace se rompía por la acción represiva o por accidente. Para cubrir esa eventualidad se establecían citas fijas, en días fijos, para los distintos grupos a los que se podía acudir en determinadas circunstancias, como cuando se rompía un contacto.
Esas citas, correspondientes a la organización en el orden nacional, era lo que contenía la tira de papel - semejante un largo ticket de cafetería- que estaba oculta en la cartera de la mujer.
El código era de una sencillez elegante y se basaba en la utilización de guías de uso común con planos y calles de la ciudad. En Buenos Aires y alrededores, por ejemplo, se utilizaba la guía Filcar. Debajo de la identificación cifrada de la ciudad, un número indicaba la página del plano a utilizar.
Después una letra y otro número identificaban - como es usual en esas guías- un cuadrante del plano. Finalmente, otra letra o número indicaba un vértice del cuadro elegido- superior derecho o izquierdo, inferior derecho o izquierdo -, que caía claramente sobre una esquina. Allí era la cita, cada miércoles, por la mañana temprano.
En algunos casos, cuando los miembros de la organización podían no conocerse, se añadía una contraseña o señal de identificación clara, pero no llamativa, como llevar un diario determinado, doblado de cierta manera, en tal mano.
En dos miércoles sucesivos y en alrededor de 10 días, fueron capturados entre 60 y 70 miembros de la organización. Sólo en la Capital Federal y el Gran Buenos Aires fueron atrapados 33 cuadros, casi todos oficiales, que era un grado bastante importante en Montoneros.
Al día siguiente de la primera redada y como consecuencia de ella, cayó Norma Arrostito, una de las figuras "históricas" de la guerrilla - aunque para esa época no integraba la cúpula - quien había estado en el grupo original que secuestró y asesinó al ex presidente, general Pedro Eugenio Aramburu en 1970.
La caída de las "citas nacionales" causó un severo trastorno de funcionamiento a Montoneros y se sumó a otros golpes exitosos de las fuerzas armadas y de seguridad, lanzadas a una represión masiva de las organizaciones guerrilleras, cada vez más aisladas políticamente.
La dirección montonera comenzó a analizar la conveniencia de que el jefe máximo, Mario Firmenich, saliera del país para "preservar la conducción". Al parecer el dirigente se negó al principio, pero finalmente acordó a marchar al exterior para buscar "solidaridad internacional".
Mientras se desarrollaba esa discusión, poco antes de finalizar 1976, Montoneros sufrió otra grave pérdida. A fines de noviembre o principios de diciembre, el jefe de la Regional Buenos Aires y virtual número tres de Montoneros, Carlos Hobert (a) "Pingulis" -quien en 1974 había seleccionado con Roberto Quieto a los integrantes del grupo que secuestró a los hermanos Born -, asistió a una reunión de Unidad Básica Revolucionaria (UBR), estructura de base que periódicamente "bajaba" algún miembro de la conducción.
A los pocos días, cuando salía de su casa - obviamente clandestina - "Pingulis" se encontró de lleno con un joven militante que había asistido a aquella reunión y pasaba casualmente por el lugar.
Las normas de seguridad prescribían que Hobert debía mudarse inmediatamente, por el riesgo que un joven subordinado fuera capturado - "en aquella época caían como moscas", recordó un dirigente montonero - y terminara entregando la dirección del jefe, como moneda de cambio por su vida o, por lo menos, para no ser sometido a tormento.
Hobert no aplicó las reglas y prometió cambiarse de casa después de Navidad. Como medida de precaución, estableció un sistema semanal de control con el joven, para verificar que no había sido detenido. Entre un control y otro, el joven militante de la UBR fue atrapado y el 22 de diciembre el Ejército rodeó la casa de "Pingulis" con poderosos efectivos y la tomó por asalto, matándolo en el enfrentamiento.
| Al mes siguiente - enero de 1977 - luego del operativo en el Tigre comenzó a caer la cadena de finanzas y logística, mientras "Carolina Natalia" (la Conducción Nacional de Montoneros) decidía abandonar el país, dejando por turno a sólo uno de sus integrantes.
Casi simultáneamente, Fernando Vaca Narvaja salvó su vida de una manera increíble, cuando uno de los cuadros que tenía contacto con él fue atrapado, siguiendo el hilo que el grupo de tareas de la ESMA había aferrado aquel domingo de ese enero, en el Tigre.
Quebrado rápidamente, el oficial guerrillero entregó su cita con el miembro de la conducción nacional, pero Vaca Narvaja no acudió a dos encuentros sucesivos que deberían haberse concretado en la zona del barrio de Colegiales.
La tercera alternativa, en la que ya nadie tenía mucha confianza, fue en Avellaneda, cerca del viaducto de Sarandí, a unos tres kilómetros del limite sur de la Capital Federal. El "marcador" aguardó en un auto con un acompañante, que se comunicaba por radio con los restantes miembros de equipo que participaba en la emboscada.
Vaca Narvaja llegó en un Renault 6, color verde, pero cuando estaba entrando en la encerrona algo lo alertó - podría haber sido un hombre que se asomó desde un techo con un arma larga - y aceleró, iniciando la huida.
Los miembros del grupo de tareas no estaban aún seguros de su identidad por lo que no abrieron fuego a tiempo. Sólo uno de los emboscados saltó a la calle y disparó con un revólver calibre 357 Mágnum contra el Renault 6 que ya doblaba en la esquina.
Era un buen tirador y Vaca Narvaja es un hombre con mucha suerte. Uno de los proyectiles rompió la luneta del auto, pegó aparentemente en una rueda de auxilio parada tras el asiento trasero y se desvió, hiriendo al jefe montonero en el músculo trapecio, entre el hombro y el cuello.
Herido, pero conservando su movilidad, siguió conduciendo y la fortuna volvió a protegerlo. El Falcon que había partido en su persecución chocó con un ómnibus. Algunos centenares de metros más adelante, arma en mano, el dirigente detuvo un Citroën marrón conducido por una mujer. La obligó a descender y logró desaparecer al volante del pequeño vehículo.
Dinero y armas
Otro capítulo verdaderamente cinematográfico derivado de la captura de la joven pareja en Tigre, que condujo a las caídas de Martín Grass y Pablo González Langarica, se desarrolló en Europa.
Oficiales de la Armada viajaron a Suiza con uno de los guerrilleros quebrados, que tenía acceso a cierta caja de seguridad de un banco en Ginebra y se apoderaron de un millón y medio de dólares.
También fueron presentados por el montonero a traficantes alemanes de armas y, haciéndose pasar por miembros de la organización, iniciaron una complicada negociación, que llevó largos meses y se desarrolló en París, Madrid y Hamburgo
Por fin, durante 1978 recibieron de los alemanes un impresionante cargamento que incluía mil pistolas ametralladoras Steyr austríacas y quinientos fusiles Heckler & Koch alemanes, armas de gran calidad de sofisticación que aún en los ejércitos y fuerzas de seguridad de los países más desarrollados sólo se proveen a los grupos de elite.
El lote se completaba con doscientas pistolas Browning, veinte pistolas Walther con silenciador, veinte pistolas ametralladoras UZI, también con silenciador y un buen número de fusiles pesados y granadas.
Montoneros había buscado asesoramiento sobre cómo introducir el cargamento al país y uno de los consultados - aparentemente sin enterarlo del contenido - había sido el célebre "Cacho" Otero, figura casi mítica, ya fallecido, a quien se adjudicaban muy sólidos conocimientos en materia de introducir mercaderías en el país sorteando controles. Cuando fue derrumbada la estructura de logística de la organización, Otero fue "desaparecido" durante un corto período pero recuperó la libertad sin grandes problemas.
De sus consultas, los montoneros llegaron a la conclusión de que la manera menos arriesgada de traer las armas era en avión, descendiendo en alguna pista clandestina. Para ello habían comprado y tenían aprestado en Miami un viejo pero confiable Super Constellation, cuyo destino final se perdió en la confusión de la derrota guerrillera.
Tras analizar y descartar varias alternativas, los hombres del grupo de tareas metieron las armas en un contenedor rotulado como "maquinaria industrial", lo cargaron en Hamburgo en un barco de ELMA y lo fletaron a Buenos Aires.
En el puerto de destino sólo fue advertido el jefe de la Prefectura Naval, pero se le pidió que guardara el secreto, para probar si el contenedor pasaba los controles regulares. Para mortificación de unos cuantos, diversión momentánea de otros y preocupación de todos, la "maquinaria industrial" entró sin problemas.
A esta altura de 1978 crecía aceleradamente la probabilidad de un enfrentamiento bélico con Chile y las armas fueron distribuidas en unidades navales, preferentemente en la Infantería de Marina y comandos anfibios, donde aún estarían inventariadas,
Los hombres del grupo de tareas también descubrieron que Montoneros había comprado sesenta morteros - mucho más que la dotación de cualquier regimiento argentino - y que se hallaban en un puerto del norte de Arica, desde donde tratarían de enviarlos a Buenos Aires.
En este caso no lograron apoderarse del cargamento, pero "pudrieron" la operación de manera tal que la organización guerrillera perdió los morteros.
Cómo la plata llegó a Graiver
En una de sus últimas gestiones oficiosas como ministro del Interior, José Luis Manzano pidió el primero de diciembre de 1992 -lo renunciaron al día siguiente - a la Policía federal que atendiera la situación de Juan Gasparini , quien tenía dificultades para renovar su pasaporte.
En la jefatura de policía le mostraron al ex montonero que el último documento que figuraba en su legajo era una orden de detención. Gasparini exhibió, entonces, el Boletín Oficial en que fue publicado el decreto del presidente Menem que lo indulta. Los policías reconocieron que tenía razón, agregaron el Boletín Oficial al legajo y le revalidaron el pasaporte en unas horas. Pocos días después volvió a Suiza.
Gasparini es, sin duda, una de las personas que mayor conocimiento de las finanzas montoneras. Era un oficial importante en ese ámbito de la organización y fue enlace con Graiver -en cuyas oficinas de Nueva York tenía un escritorio- y con su viuda Lidia Papaleo.
Además, es un sobreviviente de la ESMA, donde permaneció desde el 10 de enero del '77 hasta muy avanzado el '78, cuando viajó a Bolivia por cuenta y cargo del grupo de tareas.
Tres prisioneros fueron enviados a La Paz - ante un pedido de colaboración de otro organismo del gobierno militar argentino -, para montar una agencia de publicidad que hizo campaña electoral por el candidato del oficialismo militar boliviano, Coronel Pereda Asbún.
Después, liberado, Gasparini viajó primero a Panamá y, luego, a Suiza, donde reside y trabaja como periodista. Su experiencia personal le ha permitido conocer, por lo tanto, una parte importante de los hechos, pero no la totalidad, debido a la fragmentación de las historias por el carácter clandestino que tenía la subversión y la represión, pero de lo que sabe cuenta sólo una parte en su libro, muy reveladora, de todas maneras.
Obviamente, los tres sobrevivientes de la conducción de Montoneros - Mario Firmenich, Roberto Cirilo Perdía y Femando Vaca Narvaja - conocen mejor que nadie el manejo de las enormes sumas de dinero de que dispuso la organización y lo que queda -que no debe ser poco, puesto que hasta movió el interés político del presidente Menem-, pero se han refugiado en el beneficio del silencio.
A principios de 1974, Montoneros era la guerrilla más poderosa del continente y a esa altura financiaba sus gigantescos gastos en personal e infraestructura -sueldos, casa, locales, imprentas, fábricas de armas y explosivos, etcétera-, básicamente, mediante secuestros extorsivos.
En enero de aquel año, Roberto Quieto -número dos de Montoneros, detrás de Firmenich y delante de Perdía-, comenzó a planificar con el "Pingulis" Hobert, quien después se desvinculó de la operación, el secuestro de los hermanos Jorge y Juan Born, herederos de una parte sustancial de las acciones del holding Bunge y Born, el grupo económico internacional más grande del hemisferio sur.
Quieto quedó al mando de la operación y eligió como segundo a "Quique" Miranda, secretario militar de la columna Norte, quien se encargó de la construcción de una "cárcel del pueblo", de dos subsuelos, bajo una pinturería de fachada instalada en Martínez, en el norte del Gran Buenos Aires.
El secuestro debía concretarse un martes o un jueves, los días de menos tránsito, cuando los Born viajaban juntos desde la provincia hacia la sede de la empresa, en plena city porteña, después de dejar a sus hijos en el colegio.
- Hubo un intento fallido un martes, pero dos días después, el 19 de setiembre de 1974, el comando montonero atravesó un cartel de ENTEL en la avenida Libertador - a la altura de Olivos - y desvió el tránsito por la calle San Lorenzo hacia la avenida Effling, paralela a Libertador, a una cuadra. Otro cartel, en el medio de la calzada, obligaba a los vehículos a reducir su marcha.
- Cuando los dos Falcon celestes de Bunge y Born tomaron por avenida Effling, dos pick-ups - una Dodge azul y una Chevrolet color claro - embistieron frontalmente los autos, haciéndolos detener. Los guerrilleros rodearon los dos autos y encañonaron a sus ocupantes. En el asiento trasero del primer coche viajaban los Born.
- Como el chofer - custodio, Juan Carlos Pérez, de 35 años, y Alberto Bosch, de 40, gerente de Molinos Río de la Plata, que ocupaban el asiento delantero, no respondieron con rapidez las órdenes de los montoneros, fueron ultimados a escopetazos. Jorge Born, entonces de 40 años, y su hermano Juan, de 39, fueron subidos a otros dos autos y llevados a la "cárcel del pueblo".
- La acción del secuestro propiamente dicha demoró 38 segundos y participaron en forma directa 19 montoneros. Al cabo de media docena de años todos ellos estaban muertos, pero la Operación Mellizas, como la denominaron, resultó un impresionante éxito económico para la organización.
Montoneros pidió 100 millones de dólares de rescate y Jorge Born padre rechazó la demanda, ofreciendo 10 millones. La situación se complicó y las tratativas se prolongaron, hasta que la organización proporcionó evidencias de que Juan, el menor de los hermanos, estaba perdiendo la razón y caía en un autismo progresivo. Llegó un momento en que no reconocía a su hermano Jorge, que, por el contrario, nunca se quebró.
Finalmente, se acordó un rescate de 60 millones de dólares en efectivo - verdadero record mundial y entonces una cifra mucho más impresionante que ahora - y alrededor de 3,5 millones más en alimentos y otros bienes repartidos en barrios populares.
El 23 de marzo del '75 fue dejado en libertad Juan Born, tras el pago de 25 millones de dólares, quedando Jorge como rehén. El resto del rescate se completó en pagos escalonados y al menos en una ocasión se produjo un incidente en Ezeiza, cuando hombres de los servicios de inteligencia detuvieron a momentáneamente a cuatro empleados de Bunge y Born que traían casi cinco millones de dólares desde Zurich.
Las entregas las hacía un alto funcionario del holding, que se reunía a almorzar en distintos lugares del Gran Buenos Aires con "Ignacio" Torres - entonces jefe de finanzas de Montoneros - y le dejaba una valija con el dinero, que el montonero metía en el baúl de su Falcon, al que había forrado con una malla de alambre de cobre, para bloquear las eventuales emisiones de un mini transmisor que pudiera haber sido ocultado entre los billetes.
Aquí comenzó a jugar un papel importante David Graiver, una especie de precursor de cierta clase de hombres de negocios argentinos que armaron en muy poco tiempo grandes grupos de empresas que se derrumbaron más velozmente aún.
Su hermano menor, Isidoro, había sido secuestrado en agosto del '72 por las Fuerzas Armadas de Liberación (FAL) y la familia pagó 150 mil dólares para que fuera liberado.
Tres años después, David Graiver se convertiría en el banquero de los Montoneros. El empresario fue vinculado con la conducción guerrillera por intermedio de Enrique Juan Walker (a) "Jarito", periodista que había sido secretario de redacción de la revista Gente y había sido pareja de la psicóloga Lidia Papaleo, convertida, luego, en mujer de Graiver.
Roberto Quieto tomó a cargo de la vinculación, entre agosto del '74 y mayo del '75, se reunió varias veces con el banquero en una quinta de San Isidro alquilada por éste a una señora de patricios antecedentes. En uno de esos encuentros, el jefe montonero ofreció a Graiver entregarle como inversión 14 millones de dólares del total obtenido de Bunge y Born. El empresario aceptó de inmediato, contra ofertando una tasa del 9,5 % anual de interés.
A mediados de mayo de aquel año, Graiver logró zafar de un intento de secuestro y, asustado porque los guerrilleros le aseguraron que no habían sido ellos, decidió radicarse en los Estados Unidos, donde estaba intentando que le permitieran comprar un banco.
Antes de viajar, en ese mismo mes de mayo, mantuvo dos reuniones en las que lo acompañó Jorge Rubinstein, su hombre de confianza, con los representantes montoneros, para recibir los 14 millones una semana más tarde. Por los guerrilleros asistieron a esos cónclaves Quieto, "Ignacio" Torres y "Antonio" Salazar, coordinador internacional de la organización en Europa. El 25 de junio de 1975, un funcionario de Bunge y Born entregó en Ginebra, Suiza, a "Ignacio" Torres los 14 millones de dólares que faltaban para completar el rescate y Jorge Born fue dejado en libertad en la zona norte del Gran Buenos Aires.
Inmediatamente, en la misma ciudad, Torres y Salazar entregaron las valijas llenas de billetes a Jorge Rubinstein. Tras algunos inconvenientes técnicos y burocráticos - que solucionó Graiver -, los fondos fueron depositados en un banco y pasados a otros, para ser retirados, cargados en una avión alquilado y trasladados a Bruselas, donde ingresaron al BAS, pequeño banco belga adquirido por el empresario.
Posteriormente, el banquero recibiría de Montoneros dos 2.825.000 dólares más, provenientes de un total de 4 millones obtenidos por el secuestro de Heinrich Metz, directivo de Mercedes Benz Argentina.
De esta manera, el total entregado por Montoneros fue de 16.825.000 dólares, por los cuales Graiver se comprometió a pagar un interés mensual de 196.300 dólares.
El acuerdo se cumplió sin inconvenientes durante varios meses, mientras el acelerado deterioro de la situación política y socioeconómica, sumado a la creciente violencia de Montoneros y el ERP y la contrapartida represiva, desembocaron en el golpe militar de marzo de 1976.
Aparentemente en los meses previos habían comenzado a producirse diferencias en la cúpula de Montoneros y, en octubre del '75, Quieto había planteado que quería dejar la conducción. Pero no lo hizo y el 28 de diciembre de ese año, domingo, fue capturado y desaparecido cuando descansaba con su familia en una playa de Olivos.
La caída y el intento de Menem
Con las Fuerzas Armadas en el gobierno la represión se hizo masiva y el cerco fue cerrándose de manera inexorable. A mediados del 76 un grupo de tareas - aparentemente del Ejército - capturó a Ramón Neziba (a) "Moplo", quien fue reconocido por una montonera quebrada y había actuado como cobrador de los intereses que pagaba Graiver a Montoneros. No había llegado a conocer al banquero, pero recibía el dinero de Jorge Rubinstein cada mes. Se encontraban en una confitería e intercambiaban un portafolios vacío por otro con el dinero.
Algunas semanas mas tarde, el 17 de julio de aquel año, "Jarito" Walker fue atrapado en un cine del barrio de Caballito en la Capital Federal. Poco después "Antonio" Salazar, el coordinador de Montoneros en Europa, que había participado en Suiza en el traspaso de los 14 millones de dólares entregados, por Bunge y Born a Graiver, dejó un mensaje en clave, en una mensajería telefónica a la que el banquero llamaba regularmente desde Nueva York. Traducido, intentaba ser tranquilizador y significaba que Walker no había hablado.
Muy poco después, el 7 de agosto, cuando su grupo económico crujía por todas partes, el avión alquilado en el que Graiver viajaba desde Nueva York hacia el balneario de Acapulco en México, se estrelló en las montañas de ese país, muriendo el empresario y los dos pilotos.
A las pocas horas "Ignacio" Torres, jefe de finanzas de Montoneros habría llamado por teléfono a la viuda Lidia Papaleo, quien estaba en México - donde Graiver los había presentado dos meses antes -; para expresarle sus condolencias y manifestarle que, en su opinión, había sido un atentado, como siguen creyendo hasta hoy los dirigentes montoneros y Gasparini, quien en su libro atribuye a la CIA la muerte del banquero.
Dos meses y medio más tarde, el 22 de octubre, tras cumplirse minuciosamente un complejo recorrido por el centro de Buenos Aires, indicado por los montoneros para controlar que no era seguida, Lidia Papaleo almorzó en el restaurante del tercer piso de Harrods con dos jefes de la organización.
"Ignacio" Torres la presentó al "oficial superior" y miembro de la Conducción Nacional, Julio Roqué (a) "Lino" un cordobés que venía de las F AR izquierdistas y había disparado el F AL cuyos proyectiles asesinaron al general Juan Carlos Sánchez en Rosario, a mediados de abril de 1972. La mujer explicó que el grupo empresario armado por su esposo se estaba derrumbando y que no podía pagar los casi 200.000 dólares mensuales de interés. Comprensivos, los dos jefes montoneros acordaron concederle un período de gracia. En aquellos momentos, el dinero no era el problema principal para ellos.
En un momento en que "Ignacio" fue al baño, "Lino" Roqué y la viuda de Graiver acordaron una clave de emergencia para encontrarse. El jefe guerrillero llamaría "de parte del doctor Linares" y se encontrarían tres días y tres horas más tarde de la fecha que se dirían por teléfono.
En ese terrible año '76 aún habría una reunión más entre Lidia Papaleo y dos emisarios montoneros - uno era el "Doctor Paz", quien sería en realidad Juan Gasparini -, en el departamento de su colaboradora Lidia Angarola, en Junín y Peña, durante la mañana de un domingo de diciembre.
Pocas semanas después, el domingo 9 de enero del '77, uno de los grupos de tareas encontró en el embarcadero de Tigre el hilo de las finanzas de Montoneros. Al día siguiente fue atrapado Juan Gasparini, en Callao y Santa Fe, y el sábado 15 cayeron "Ignacio" Torres y dos de sus asistentes.
El miércoles siguiente, utilizando el procedimiento de emergencias, acordado en el almuerzo de Harrods, "Lino" Roqué se encontró con Lidia Papaleo en el Parque Lezama y le aconsejó que tratara de irse del país, pues Torres y Gasparini conocían todos los detalles del acuerdo por los 16.825.000 dólares.
Acordaron mecanismos para establecer contacto en Madrid y en México DF, y se despidieron. No volverían a verse. El 29 de mayo, uno de los grupos de tareas llegó al domicilio donde estaba escondido Roqué y se produjo un largo tiroteo que finalizó cuando al montonero se le acabaron las municiones y se suicidó con una cápsula de cianuro.
Lo demás es historia mas o menos conocida, en la primer semana de marzo de ese año el entonces jefe de la Policía de Buenos Aires, coronel Ramón Camps, aparentemente autorizado por el comandante del primer cuerpo de Ejército, general Guillermo Suárez Mason, lanzó el operativo "amigo".
Los miembros de la familia Graiver y sus colaboradores cercanos fueron detenidos y permanecieron desaparecidos varias semanas, hasta que la situación fue "blanqueada" el 19 de abril por el presidente y comandante del ejército teniente general Jorge Rafael Videla, mediante una conferencia de prensa ofrecida en la sede de esa fuerza.
Nunca se tuvieron datos precisos de 10 ocurrido a Jorge Rubistein - que jugó un rol central en los tratos de Graiver con Montoneros-, ni siquiera Edgardo Sajón, Subdirector del diario "La Opinión" y secretario de prensa durante la presidencia del teniente general Alejandro Agustin Lanusse. Aunque todo indica que murieron mientras eran sometidos a "interrogatorios compulsivos."
Más adelante, un Consejo de Guerra Especial condenó a 15 años de prisión a Juan e Isidoro Graiver y a Lidia Papaleo - con penas menores para otros miembros del grupo -, quienes apelaron ante el Consejo Supremo de las fuerzas Armadas que redujo las condenas principales a 12 años de prisión.
Ante una nueva apelación, la Corte Suprema de Justicia - aún bajo el gobierno militar y en un notable acto de independencia- dejó sin efecto la sentencia de la justicia militar y dispuso que la causa pasara a la justicia civil.
El entonces fiscal Julio César Strassera, quien después lo seria de los ex comandantes en jefe, pidió 5 años de prisión para Isidoro Graiver y Lidia Papaleo, sobreseyendo al resto. Pero el juez falló anulando todo 10 actuado por la justicia militar y dispuso la libertad de todos los miembros del grupo Graiver.
Después, en 1984, ya en el gobierno de Raúl Alfonsín, la familia Graiver se presentó en el fuero contencioso administrativo reclamando al Estado daños por cifras enormes y los bienes del grupo empresario que habían sido incautados.
Después de que ganaran el juicio en primera instancia, el presidente Alfonsín ordenó al procurador del Tesoro, Héctor Pedro Fassi, que negociara un acuerdo. Los Graiver reclamaban un total aproximado de 155 millones de dólares y un gran número de propiedades. Finalmente, el gobierno y el grupo transaron en 84 millones y unas cuarenta propiedades.
En marzo del '86, el Tesoro les pagó el 40 % de esa suma y desde mayo de ese año comenzaron a recibir pagos trimestrales. El 63 % de 10 que recuperaron correspondía a Isidoro y Juan Graiver y a su esposa Eva Citnach. El 37 % restante era del Lidia Papaleo y de su hija María Sol Graiver.
En su libro "El crimen de Graiver", Gasparini afirma que Juan e Isidoro Graiver -radicados entonces en España- hicieron un rápido viaje a Suiza en julio del '87 para depositar allí una parte importante de los fondos que habían recibido del Estado argentino.
Al mes siguiente, actuando como representantes autorizados de Montoneros, un pastor protestante homosexual con status de refugiado político en Noruega, acompañado por una redactora argentina de la revista pro-guerrillera Triunfar, editada en México, retiraron 400 mil dólares de un banco en Ginebra y los traspasaron a otra entidad. Sería el primero de una serie de pagos - los otros habrían sido mucho menores - de la familia Graiver a los montoneros que mostrarían que la "Operación Mellizas" seguía viva a mas de trece años del secuestro de los hermanos Born.
Mientras tanto, como parte de su teoría de los "dos demonios" - uno subversivo y el otro represivo - el presidente Raúl Alfonsín logró que Mario Firmenich fuera detenido en Brasil y extraditado a la argentina, donde la justicia lo condenó a una larga pena de prisión.
La cúpula sobreviviente de Montoneros, comenzó su aproximación durante la interna del justicialismo en 1988, después de ser rechazados por los renovadores de Cafiero, según explicó un miembro de la conducción nacional.
Como "Peronismo Revolucionario" hicieron campaña por el menemismo y propusieron repatriar fondos que tendrían en Cuba para un programa de reactivación económica basado en la construcción de viviendas populares.
Más adelante, ya presidente, Menem incluyó a los dirigentes montoneros en el indulto y Firmenich salió en libertad, algún tiempo después de que Roberto Perdía, Fernando Vaca Narvaja y Rodolfo Galimberti -este último ferozmente enemistado con el resto- regresaran al país.
El empresario Mario Rotundo, que fue amigo cercano de Menem durante la primer campaña electoral, participó al menos en tres reuniones en las que se trató el aludido programa económico y la manera de recuperar los fondos montoneros llevados a Cuba.
Uno de esos cónclaves fue el 17 de agosto de 1989, en un complejo turístico que Rotundo posee en Corrientes, por el Peronismo revolucionario asistieron Mario Montoto y Pablo Unamuno hijo. La reunión había sido rodeada de secreto, pero el jefe de Inteligencia de la Policía correntina la detectó y debió ser emplazado a mantener el asunto en reserva.
El segundo encuentro se habría producido, un mes más tarde, en el despacho presidencial de la casa Rosada y el jefe de gobierno habría manifestado que ya había hablado con el empresario Jorge Born quien se habría comprometido a no entorpecer con reclamos la autorización de los fondos eventualmente recuperados en un programa de desarrollo; según Rotundo, se hablaba entonces de 20 millones de dólares. Pero nada se concretó.
En 1989, ya con el presidente Menem en el gobierno, el entonces fiscal del juzgado Federal de San Martín, Juan Martín Romero Victorica, logró que el titular de ese juzgado, Carlos Lutz, embargará bienes de los Graiver por 46 millones de dólares, por considerarlos "verdaderos socios de una asociación subversiva".
Comenzó, entonces, una serie de pasos judiciales que convirtieron la cuestión en un complejo galimatías legal, donde lo importante fueron las transacciones económicas -básicamente entre los Graiver y los Born- y molestias prácticas, como allanamientos, para Mario Firmenich.
De aquellos años de dramática violencia, tras el indulto, aparentemente sólo queda como secuela legal - y ya prácticamente agotada - una serie de pleitos donde lo importante fueron pactos económicos. Una conclusión triste para una historia con miles de muertos e incontables vidas afectadas.
............(fin de la nota) ...............
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Fue dicho en el reciente Fallo de la Suprema Corte respecto a los abusos judiciales en causas politizadas, es de evidente aplicación al caso de hoy:
· "Que resulta necesario llamar a la reflexión a los señores jueces y fiscales de las instancias inferiores intervinientes en causas de significativa repercusión, de extremar la atención en el encuadramiento legal de los hechos imputados a funcionarios o ex funcionarios.
· "Pues resulta irreparable el daño producido por la ligereza en la apreciación de tales hechos al crear expectativas públicas de punición que, en caso de quedar luego desvirtuadas, alimentan sospechas o interpretaciones torcidas o aun malévolas sobre la intención de los órganos judiciales que en definitiva hacer respetar el ordenamiento jurídico.
· "Nada se resuelve creando delitos de la nada ni buscando el tipo penal que permita el procesamiento con efectiva privación de la libertad para luego acomodar los hechos a la figura, invirtiendo así el orden lógico del razonamiento.
· "No es cuestión de satisfacer a la opinión pública presentándose como adalides, sino de aplicar rigurosamente el ordenamiento jurídico sancionando mediante la utilización de los medios legítimos suministrados por el derecho de aquellos que lo violan.
Más del poder en las sombras. Importancia para la Historia
May 19 2010, 5:32 PM
SILVIA FANJUL y un portafolio lleno de muertos.
July 24 2007 at 9:11 PM
El Poder en las sombras
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AMIGO LECTOR
- Si usted se pregunta que hacía la señora Fanjul en el juicio al sacerdote von Wernich, no va a encontrar una respuesta facilmente, -ahora bien-, si se hace a la idea de que han montado un teatro de comedia, va a andar más cerca de la cosa, esto dicho con todo respeto para los extras que trabajan bajo quién sabe qué intenciones de ex subversivos y colaboradores encumbrados en puestos de gobierno y con qué libretos escritos por mentes afiebradas que parecen querer reabrir la guerra revolucionaria de la década de los 70.
- Abajo, un comentario periodístico de la declaración de la señora Fanjul y además un capítulo dedicado a ella por el señor Jefe de la Policía de la Provincia de Buenos Aires.
- Lamentablemente, el fallecido general no llegó a conocer la identidad del impuntual "Dr. Peñaloza" que retiraba los fondos. Más tarde se supo por libros que era el dirigente peronista Raúl Magario y que quién lo reemplazó en la función de recoger el dinero, el "Dr. Paz" era Juan Gasparini, actual corresponsal de CLARIN EN SUIZA, acusador del Capitán Ricardo Cavallo, prisionero en España de quien dijo Kirchner ante la requisitoria periodística hace 4 años que "el Estado no defendía delincuentes..." como si ya hubiera sido juzgado y condenado. No por nada Kirchner HA SUPERADO 4 AÑOS DE GOBIERNO SIN HABER TRAIDO AL CAPITAN DE LA ARMADA NACIONAL DE ESPAÑA, y España se ha prestado a todo tipo de enjuagues presionada por el comunismo español y el internacional que es lo mismo.
- El Tribunal Oral que pretende juzgar al sacerdote, ¿no tendría que hacer venir a Gasparini y obligarlo a declarar?
- ¿Tantos testigos, más de 130 y Gasparini no está. ¿Por qué ?
- Esta Justicia está IMPEDIDA DE FALLAR si no investiga a fondo esta causa.
- El Padre von Wernich es un prisionero de este régimen y lo que se pretende por justicia es absolutamente inválido y nulo.
- Dijo y firmó el general Camps: No me arrepiento de haber derrotado a la subversión. Por eso escribí este libro, por nuestra lucha, por los que cayeron, por los que no tenemos miedo de caer, y por los que caerán.
Buenos Aires, 4 de Junio de 1983"
- HOY LE TOCA CAER AL PADRE VON WERNICH, no tanto por mérito de los que le tienen prisionero y le torturan desde hace muchos años, llevando ya cuatro de carcel, sino más por lo que pudiendo hacer por su libertad, han hecho poco o directamente no han hecho nada. Dios nos perdone.
gm
NB/// Silvia Fanjul, TENIA DERECHO, por necesidad, debía trabajar y no tenía por que saber para que era el dinero de la muerte, pero de lo que SILVIA FANJUL NO TIENE DERECHO ES A MENTIR.
VII
SILVIA FANJUL:
UN PORTAFOLIO LLENO DE MUERTE
Estaba desesperada y necesitaba trabajar. Mientras duró mi matrimonio, yo administraba una pequeña empresa de construcción que tenía mi marido, pero cuando me separé tuve que dejar también mi trabajo. Se lo comenté a mi psicóloga. Le dije que ya era maestra y estudiante de ciencias económicas.
Esa fue la persona que Lidia Papaleo eligió para las tareas más comprometidas del grupo de empresas de su marido. Silvia Fanjul estaba en tratamiento con ella desde 1972, cuando el ginecólogo, después de estudiar minuciosamente las razones por las cuales no quedaba encinta de su marido, llegó a la conclusión de que solo la podía ayudar un psicoterapeuta.
La razón originaria del tratamiento desapareció en 1974, cuando Silvia se separó de su marido. En ese preciso momento la Papaleo le sugiere que vaya a ver a un señor Rubinstein que está organizando un grupo de empresas, o mejor dicho organizaba un "control superior" para coordinar el vasto imperio económico qué había reunido David Graiver.
A fines de agosto de 1974 Silvia empezó a trabajar. Notó que Rubinstein se ocupaba en aquel entonces de la dirección ejecutiva y de los detalles, mientras David se dedicaba a "relaciones públicas" y los grandes negocios. Al mes se mudaron a las oficinas de la calle Suipacha; y en mayo del 75 los Graiver se fueron y Rubinstein quedó al frente de las empresas.
Antes del viaje de sus patrones había notado ya la presencia en las oficinas de un hombre de hombros anchos, mentón cuadrado, pelo castaño lacio, modales mesurados, que se hacía llamar "doctor Peñaloza", y era recibido efusivamente por David, quien dejaba cualquier otra entrevista o tarea que estuviese haciendo para abalanzarse a recibirlo. A veces también venía una "secretaria" del doctor "Peñaloza", atractiva, de ropa muy moderna, con "minifaldas espectaculares". Cuando David se fue a Estados Unidos el encargado de recibir a los visitantes era el Dr. Rubinstein. Silvia comprobó que "Peñaloza" o su "secretaria" se iban siempre con un paquete bajo el brazo.
A partir de noviembre de 1975 Silvia Fanjul ascendió en la empresa y se le confió el manejo de dinero. Todos los meses Rubinstein le ordenaba retirar una cantidad equivalente a 133.000 dólares al cambio del día y preparar con el dinero un paquete o bolsa. Después su jefe entregaba personalmente el paquete a "Peñaloza" o su "secretaria".
En un día de enero de 1976 recibió órdenes de ir a reciobir a Rubinstein al Aeroparque, con el automóvil de la custodia.
Una vez llegado, Rubinstein se dirigió con el coche a una confitería en la zona de plaza Italia. Cuando estuvieron instalados en la mesa, Rubinstein le dijo que apenas entrase la persona que esperaban, ella debía ir al baño y no volver por un buen rato. La fiel empleada cumplió al pie de la letra las órdenes de su patrón y cuando volvió de su involuntario exilio higiénico se encontró con el "doctor Peñaloza" que charlaba con Rubinstein.
Este los presentó formalmente. La entrevista terminó pocos minutos después, entre frases intrascendente s dichas con tono nervioso.
Pocos días después su patrón le dijo que fuese a unas oficinas de la Av. Córdoba al 1300 -donde habitualmente se cobraban las cuotas de los departamentos del Bristol Center- para recibir un paquete de manos de "Peñaloza". El misterioso hombre llegó a la cita con un portafolio inmenso y sin decir una palabra lo abrió y le mostró el contenido a Silvia: estaba repleto de fajos de dólares. Con vidrio en las venas la empleada cumplió todas las instrucciones que le había dado Rubinstein: fue a la casa central del banco de Galicia, donde encontró, tal como había convenido, a otro empleado, que trabajaba para un cambista llamado Francisco Fernández. Los responsables de la operación no vacilaban en comprometer en ella a sus subalternos, para que corriesen los riesgos por cuenta de los jefes. Silvia pensó que en el portafolio debía haber un millón de dólares, pero cuando lo consideró mejor comprendió que había mucho más.
Yo también me quedé asombrado cuando Silvia Fanjul me dijo que no recordaba exactamente cuántas veces volvió a recibir de "Peñaloza" portafolios con dólares.
Las cosas en el, grupo Graiver cambiaron después de la revolución del 24 de marzo de 1976. Rubinstein estaba fuera del país y se cuidó mucho de volver. El rumor que corría entre los empleados de la oficina decía que tenía antecedentes subversivos desde, su juventud y que podía encontrarse con problemas ante las nuevas autoridades. Para tenerlo al tanto de los negocios viajaba al exterior un trío compuesto por Silvia, el doctor Reinoso, el contador, y Bogani, que formaban una especie de comité sin poder de decisión. Los primeros viajes de consulta con Rubinstein los hacían a Río de Janeiro; después fueron a Nueva York. Este medio de administrar las empresas entorpecía, por supuesto, todos los negocios. Solo un asunto funcionó regularmente: mes a mes, entre las instrucciones venía una recomendación de no olvidarse de hacer el pago al "doctor Peñaloza".
Cuando hablaban por teléfono -tanto David Graiver como Rubinstein, pero sobre todo David- se mostraban ansiosos por saber cómo iban los pagos a "Peñaloza". Este no tenía teléfono ni oficina donde se lo pudiera ubicar y no quedaba otro remedio que esperar su llamado para concertar una cita, por lo general en las oficinas de Graiver en la Av. Córdoba. Por orden de David, cuando se hablaba por teléfono había que referirse a "Peñaloza" con los nombres claves de "Marisa" o "Pusy".
Un día "Peñaloza" no fue a la cita y Silvia, con el bolso que desbordaba dinero y el corazón en la boca, lo depositó en una agencia del Banco Comercial de La Plata. Poco después reanudó el contacto y pudo hacer la entrega, pero cuando le contó a David por teléfono lo que había ocurrido, éste le contestó que no se preocupase, que a partir de entonces iba a recibir la visita de una persona "más puntual". Así vuelve a escena nuestro conocido "doctor Paz, Silvia le entrega el equivalente a 133.000 dólares durante los meses de mayo, junio y julio.
Cuando la noticia del accidente llega a Buenos Aires, "Paz" irrumpió en la oficina de Silvia en un estado nervioso lamentable. Sus dedos tamborileaban sobre el escritorio y con la mirada perdida en el vacío decía con tono sombrío palabras inconexas: Esto es terrible. .. no ha sido un accidente... un atentado. .. para nosotros, David era un elemento de recambio importante.
La voz de Silvia Fanjul quedó suspendida un momento durante su declaración y vi un gesto de inquietud en el rostro.
Creo que había comprendido que a partir de esas palabras no podía representar más el papel de empleada inocente porque los propios hechos que narraba tenían un trasfondo evidente. Admitió que sospechaba que el origen de todas las entregas podía ser político.
Pero su inocencia se hizo añicos cuando admitió también la cena en "Los Inmortales", con Isidoro y Lidia Papaleo. En esa ocasión hablaron de los graves problemas que enfrentaba el grupo y, cuando ya estaban por irse, Lidia comentó: Lo más terrible es la deuda que reclaman los montos. Silvia me dijo que estas palabras la sorprendieron, pero más sorprendida aún se mostró Lidia cuando vio que su interlocutora no estaba al tanto, o simulaba no saberlo, o no quería saberlo. Después Lidia le explicó que le debían 17 millones de dólares a la "organización" .
Silvia empezó a formarse un cuadro de la situación: David nunca se había quejado por los intereses fabulosos que tenía que pagar mensualmente ni hizo jamás un comentario en contra de los subversivos a pesar de que la familia había tenido que pagar un rescate muy alto por el primer secuestro de Isidoro; además, los pagos de intereses se hacían siempre con dinero "negro", no provenían de ninguna empresa y no quedaban asentados en ninguna parte. El agente de cambios "Paco" Fernández entregaba el dinero y se le acreditaba el equivalente en dólares en una cuenta del American Bank de los Graiver, en Nueva York.
Cuando hablamos con Silvia de la gente que visitaba a los Graiver en su oficina, mencionó a Ber Gelbard, Casildo Herreras y Patricio Guillermo Kelly, "personaje siniestro del que nunca supe qué quería". Más extensas fueron sus referencias sobre Baruj Tenenbaum. Recordó que cuando empezó la fiscalía en el Banco Comercial, David le recordó por teléfono que hablara con Tenenbaum, "que era un hombre muy contactado". En la oficina de Tenenbaum había unos carteles anunciando la "Fundación del Reencuentro Argentino" y otra "Fundación del Hombre". Bajo los auspicios de esta última se publicó o se estuvo por publicar la "Gaceta de la Historia". Para tratar este tema el señor Félix Luna visitó a Graiver y Rubinstein en sus oficinas. Aunque la fundación nunca se constituyó como persona jurídica, la "Gaceta" salió a la calle como publicación mensual y, además, se distribuyó gratuitamente en reparticiones oficiales, cuarteles y centros militares.
Silvia Fanjul terminó su relato con una anécdota ambigua.
Después del accidente aéreo la llamó desde el extranjero Tenenbaum, que actuaba con el apodo de "Astor", y luego de lamentar lo que había ocurrido dijo: Espero que dentro de algunos años nos podamos mirar bien de frente..
Recordé un hecho curioso, aunque sin importancia. Entre los objetos y muebles de la oficina de la calle Suipacha, el único que no tenía un uso práctico era el cuadro que representaba un granadero. Miré a esta mujer, menuda, morena, bronceada, que trataba de bromear con todo el mundo y que había transportado el dinero que servía para matar soldados argentinos.
Hizo aún un comentario más. Me dijo que para referirse a los montoneros, la familia Graiver usaba el nombre clave de "los mexicanos". Entre la gente del hampa, "mexicano" y "mexicanear" es el nombre que se les da a los que roban a ladrones y a la acción de robar lo robado, pero no puedo asegurar que los Graiver conociesen tan bien el lunfardo.
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SILVIA FANJUL .
El Poder en las sombras Cap. VII Pag 77 a 82
No me arrepiento de haber derrotado a la subversión. Por eso escribí este libro, por nuestra lucha, por los que cayeron, por los que no tenemos miedo de caer, y por los que caerán.
El proceso al ex capellán policial se inició con el testimonio de Silvia Fanjul, secuestrada y torturada durante la dictadura. "Me designaron un defensor de oficio que preguntaba pavadas y me condenaron por encubrimiento a cuatro años de prisión", contó ante el tribunal encargado de juzgar al sacerdote.
La testigo Silvia Fanjul, secuestrada y torturada durante la última dictadura militar, declaró hoy que durante su cautiverio fue sometida a una "parodia de juicio" por un consejo de guerra de las Fuerzas Armadas que la condenó por "encubridora de asociación ilícita" por haber trabajado con el banquero fallecido David Graiver.
Otros dos testigos de la familia Graiver, también secuestrados, dijeron en la audiencia de hoy que fueron condenados en similares circunstancias por un tribunal militar mientras estaba cautivos sin derecho a una buena defensa.
Además, la mujer contó como en una oportunidad fue interrogada por el entonces jefe de la policía de Buenos Aires, Ramón Camps, en la jefatura de la fuerza, en esta capital.
Fanjul le relató al tribunal que juzga en La Plata al ex capellán policial Christian Von Wernich, que fue secuestrada por efectivos de la policía bonaerense en marzo 1977 en las oficinas que en la Capital Federal tenía el grupo, encabezado por el fallecido banquero David Graiver.
"Me designaron un defensor de oficio que preguntaba pavadas y me condenaron por encubrimiento a siete años de prisión", comentó en el juicio que se le sigue a Von Wernich por aseinatos, torturas y privaciones ilegales de la libertad.
Los primeros días de detención los cumplió en Puesto Vasco, después pasó por el Pozo de Banfield, la comisaría de Banfield y finalmente estuvo detenida en la cárcel de Villa Devoto hasta el año 1981 cuando recuperó la libertad.
Fanjul también contó en detalle como fue torturada y cuando le aplicaron picana eléctrica en el centro clandestino de detención que funcionó en Puesto Vasco.
"Me pasaron electricidad al menos dos veces, en las que me hicieron desvestir y acostar sobre un elástico de cama", le dijo al tribunal.
Explicó que recibió esos tormentos porque sus captores querían conocer "todo sobre las actividades del Grupo Graiver y me dijeron que yo debía saber porque era empleada de ellos".
Fanjul apeló ante la Corte Suprema de Justicia la condena que le impuso el consejo de guerra y cuatro años después de haber presentado ese recurso fue absuelta y liberada en 1981.
La mujer estuvo detenida en Puesto Vasco y Banfield con Juan e Isidoro Graiver, Lidia Papaleo de Graiver (esposa de Juan) y Lidia Brodsky de Graiver (mujer de Isidoro).
Todos ellos eran familiares directos de David Graiver, propietario del ex Banco Comercial de la Plata, a quien se le acusó de haber manejado dinero de la agrupación Montoneros.
Por su parte, Isidoro Graiver, quien estuvo detenido 5 años y 4 meses dutante la última dictadura, aseguró que en su cautiverio en el centro clandestino conocido como "Puesto Vasco" lo torturaban para que contara la relación que tenía el grupo que encabezaba su padre con los Montoneros.
"Los interrogatorios durante las sesiones en las que me aplicaban la picana eléctrica, giraban en torno a si existía una relación económica con los Montoneros", dijo Graiver al declarar ante el Tribunal Oral Federal de La Plata.
Detalló que "buscaban una conexión internacional con cualquiera que aparecía en los diarios vinculados a grupos de izquierda" y ratificó que el periodista Jacobo Timerman "era brutalmente torturado por su condición de judío".
Graiver precisó que fue condenado a 15 años de prisión por "asistencia financiera a la subversión" por el Consejo de Guerra integrado por representantes de las tres fuerzas armadas y que luego esa pena fue reducida a 12 años por el Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas.
Relató que esa situación "se asemejaba a un representación teatral, ya que estaba todo decidido antes del presunto juzgamiento" y explicó que el Consejo de Guerra se formó sólo para juzgar a los integrantes del denominado grupo Graiver.
Dijo además que durante los 20 días en los que estuvo en Puesto Vasco, en una oportunidad fue llevado a un despacho en el que se encontró con el entonces jefe de la Policía Bonaerense, el General Ramón Camps.
"Camps sólo me hizo dos o tres preguntas pero estaba acompañado de un hombre de civil", explicó y ante las preguntas de la fiscalía identificó al civil como Alberto Rodríguez Varela, un ex ministro del entonces gobernador bonaerense, el general Ibérico Saint Jean.
Durante su declaración, Graiver sostuvo que no vio personalmente a Von Wernich, aunque resaltó la importancia de este tipo de juicios "para poner a la luz el sistema nefasto que propendía a la aniquilación sin defensa de los que eran secuestrados".
"Me alegra que el acusado (por el capellán de la Policía) pueda tener un juicio con defensa, porque eso es lo que nos diferencia de las bestias", destacó.
En tanto, Lidia Brodsky de Graiver, (esposa de Isidoro), declaró sobre las tres ocasiones en la que fue detenida por la dictadura y por la condena que recibió de un consejo de guerra después de haber sido secuestrada por última vez.
Re: LA MAFIA JUDEO MONTONERA DE LOS 70 FINANCIANDO AL TERRORISMO EN LA ARGENTINA
May 20 2010, 4:31 PM
Gelbard y Graiver dominaron la economía argentina de 1973 a 1976.
Uno podía pasar con naturalidad genética por el padre del otro.
Ambos eran judíos y contaron con apoyos del Mossad, el servicio secreto israelí, que los ayudó a abrirse paso en los negocios. La historia de que Jacobo era un coronel de inteligencia de Israel y que Héctor Timerman niega le fue referida al periodista Sergio Cerón, un nacionalista amigo de Videla que ya había estado en Israel , cuando se le explicó la inevitable amnistía y expulsión que le llegaba a Timerman padre. Posteriormente Ceron fue abandonado por los heroicos videlistas, ignorado por Héctor Timerman y debió dedicarse a vender artefactos de purificación de agua en una actividad marginal simplemente para sostener a su familia.
Y aquí se pinta la imagen política de la Argentina de ese periodo. En el correr de las páginas va apareciendo la filosofía de vida y los criterios morales que guiaran a David Graiver en el ámbito de la política y la economía.
Un judío profundamente argentino que acostumbraba llamar por teléfono para escuchar un clásico Boca River aunque la operación le costase 35.000 dólares en una época en que las comunicaciones eran provisorias. Graiver formó parte del trípode de la banca judía en América Latina.
Los otros dos exponentes fueron José Klein, en Chile, y Edmond Safra, en Brasil, hombres maduros, emigrantes también, los dos con bancos en Nueva York y Ginebra. Una reseña sobre los mismos condensa la saga de muchos judíos llegados a América Latina que cimentaron fortuna empezando de la nada. Historias americanas de recién llegados inevitablemente exitosos porque detectaban los resortes de la globalización, el multiculturalismo y franqueaban la barrera del monolingüismo antes de que la palabra globalización siquiera existiera.
La CIA decide presuntamente eliminar a Graiver al saber que su expansión bancaria en los Estados Unidos es posible gracias a una inversión de 17 millones de dólares de los Montoneros, exponentes de la guerrilla castrista, una de las más espectaculares de América Latina de los años 70.
El atentado según me refirió Guillermo Patricio Kelly se montó aprovechando sus vuelos en jet privados de todos los fines de semana a México, donde residía oficialmente la familia de Graiver por razones impositivas y de visa provisoria como banquero que se estaba instalando en Nueva York.
Kelly insistió con su cara de Jack Nicholson argentino, se me escapó por tanto asi, por tanto asi exclamó y luego prosiguió con su champagne que le interesaba realmente. Seguiría tomándolo en la Tour D Árgent en París mientras esperaba al eficiente Morris Girling, futuro hombre junto con Flouret de la mejor inteligencia naval y militar sobre los escenarios posibles después de Malvinas.
Lo cierto es que en la madrugada del 7 de agosto de 1976, cerca de Acapulco, Duddy Graiver pereció en un accidente aéreo del cual solo quedaron un torso despedazado y la cabeza deshecha de un hombre joven y barbudo. Un Quasimodo anegado en su propia sangre con ambiciones destrozadas por la realidad. Se relatan los detalles del viaje y se formulo una hipótesis sobre las razones que provocaron el estallido del avión y el espíritu de Enrico Mattei, el hombre de la industria petrolera italiana que citaba con frecuencia al nacionalismo de Perón Pontecorvo dixit lo contó - reaparece.
Mellizas con ADN.
Volviendo atrás en el tiempo en un rápido flash estilo Elia Kazan se describen a continuación las relaciones de Graiver con Perón y sus lazos con los Montoneros. Se detalla la ideología y la técnica de Duddy para reproducir dinero en el circuito financiero internacional, y vaciar bancos en Nueva York y Bruselas. Se muestra, además, en tres evocaciones sucesivas, la planificación del secuestro, su realización y el cobro del rescate por el rapto de los hermanos Jorge y Juan Born en Buenos Aires, lideres de la primera multinacional argentina, la tercera cerealera del mundo y cuyo gerente era curiosamente Enrique Ezkenazy hoy el hombre de confianza y cerebro financiero de la multiplicidad de intereses Kirchner en el país y en Suiza, Rusia y en la catastrófica Albania.
Los fondos de Santa Cruz pasaron por allí.
Lo cierto es que el operativo fue realizado durante 1974 y 1975, sus autores materiales lo bautizaron Mellizas. Una remesa del rescate de 64 millones de dólares se embolsa en Ginebra. Fueron 14 millones de dólares que la guerrilla cedió en inversión a Graiver. Surgieron inconvenientes en el traspaso del dinero de los Born a los Montoneros, y de estos a Graiver. Todo ocurrió hacia junio de 1975 en Ginebra. Para resolver la situación, Graiver pidió auxilio al Mossad, que sin saber de donde provenía el dinero, consiguió destrabarlo de los bancos suizos. El colosal botín ubicó al rapto de los Born en el primer escalón mundial de los secuestros contra pago de rescate que se conocieran.
En la conferencia de prensa de rescate de los Born estaba presente Mario Firmenich y el periodismo detecto algo singular, la amabilidad y confianza que existía entre los Born y los Montoneros.Una relación de amistad, casi de socios
Y Eskenazy sonríe amablemente con sus cejas profundas y un aire de sepia envejecido.
Cuando se trata de dólares el síndrome de Estocolmo es inexorable, efectivo.
Como la rata cuando deviene moneda de curso legal. Luego el libro entra en materia sobre la práctica de la lucha armada urbana en Argentina, y se ensaya una aproximación política e ideológica sobre ella. También respecto a los vínculos de los Montoneros con Perón y el empresariado argentino. La famosa burguesía nacional.
Papel sin Milonguita.
Retomando la cronología del grupo Graiver luego que la CIA liquidara a David en la catástrofe aérea, la narración se interna en el derrumbe de los bancos y sociedades.
Graiver había organizado su imperio en base a una conducción unipersonal como se desprende tajantemente de sus apuntes y minutas. Su muerte provocó el desplome de los bancos.
El ABT y CNB en Nueva York se desfondaron en septiembre de 1976, constituyendo entonces la cuarta quiebra bancaria en la historia de los Estados Unidos.
El stablhisment anglosajón no podía perdonarlo.
La BAS en Bruselas también se desmoronó ese mismo mes. Fue la primera estafa bancaria de la posguerra en Bélgica. Los bancos argentinos y el de Israel se vendieron para cubrir deudas. La multinacional valuada en 200 millones de dólares se despeñó. Quedó al desnudo el desvío de fondos perpetrado por Graiver en el mercado financiero internacional para nutrir de capitales a sus empresas en Argentina, especialmente Papel Prensa, un proyecto gelbardiano lanussista cuyo objetivo consistía en monopolizar la fabricación de papel en el país y destruir el monopolio importador desarrollado por la familia Gainza Paz, dueña de La Prensa.
Con ese telón de fondo se vivió una feroz lucha por el poder en la cúpula del grupo Graiver, entre los herederos de su familia -sus padres, hermanos y la viuda- y los ejecutivos susceptibles de reemplazarlo en la conducción empresaria. Dos enfrentamientos simultáneos que se alimentan como zopilotes.
Uno es el que opuso a dos lugartenientes de David, los argentinos Jorge Rubinstein y Alberto Naón-este ultimo denunciado por un diplomático argentino por golpearlo salvajemente a el y a su hijo adolescente bautizado en Nicaragua- en un predio cercano al jardín botánico de la época - que tenían enfoques opuestos sobre como gestionar el derrumbe.
La otra puja desgarró a la familia griega. Lidia Papaleo, la viuda de David, que no es judía sino una sicoanalista de origen griego, terminó por hacerse con el control del grupo, alejando al hermano y al padre de su difunto esposo, y apartando a Rubinstein y Naón. Lidia se pasó una detención olografa.
Para mantener el control escribía lo que pasaba, un diario de batalla minucioso.Jamás le fue impedido.Los investigadores se estrellaron con una realidad, el Cronos se había puesto en marcha y la Junta con matices administrativamente parcelados en una caricatura de republicanismo militar quería los mismos objetivos pero como en el juego del TEG con colores diferentes.
Paralelamente, la eliminación de Graiver ocasionó una crisis en el trípode de la banca judía en América Latina (Graiver-Klein-Safra). En su caída Graiver arrastró a Klein, quien se suicidó en Ginebra en 1977. Safra salió temporariamente indemne hasta que el 3 de diciembre de 1999, sucumbió en un poco esclarecido incendio criminal en Mónaco encerrado en lo alto de su departamento desde el cual se visualizaba toda esa Mónaco de 3000 personas pero casi todas ellas millonarias como había profetizado Aristóteles Onassis al aconsejar su diseño migratorio a Rainero , en el caso del griego otro hombre de la burguesía nacional del primer peronismo que rápidamente emigró a Paris, abandono a Dodero Mihanovich y se dirigió a sus islas y naves en Grecia y Liberia. Safra fue uno de los banqueros más encumbrados del mundo, dueño del Republic National Bank de Nueva York.
Pero la DEA, el órgano antinarcóticos de Estados Unidos, lo tuvo bajo sospecha de lavar dinero procedente del narcotráfico, habiendo sido también citado en el escándalo del Irangate por sus relaciones con Oliver North. Relaciones que establecían acuerdos entre dinero por armas y la Republica de Irán que funcionaba como un partner israelí -americano encubierto para contragolpear a la guerrilla sandinista y frenar simétricamente el efecto derrame sobre El Salvador y Honduras.
Israel colaboraba en el asunto porque el estado sabra tiene un apotegma fijo, toda unión entre un gobierno militar populista exitoso y la masa de la población abre inexorablemente la puerta al fascismo.
Esto fue antes de la experiencia kirchnerista en la Argentina que redescubre el apotegma desde una visión laica y progresista del objetivo igualmente fascista de la historia. Lo cierto es que la familia Graiver retornó rápidamente de México a la Argentina. Los militares habían dado el esperado golpe de Estado el 24 de marzo de 1976 para acabar con todos los golpes de estado y algunos como el ex Guardián de Hierro, Julio Bárbaro ,antes de escurrirse hacia Holanda -Madrid lo explicaban como un golpe lanussista.
Pero al derribarse el imperio Graiver, las Fuerzas Armadas se abalanzaron sobre los bienes, expropiándolos bajo el expediente de que allí estaban genuinamente los fondos de los montoneros.
El complejo Bristol, ambicionado por Osvaldo Papaleo el día en que fue arrestado en su casa con un Le Parc autentico jamás mancillado en la calle Callao paso a la Junta de Recuperación patrimonial. La viuda de Graiver trató de negociar con Videla, pero la suerte le fue inevitablemente adversa. La oposición de la Marina quien también tenía interés en Papel Prensa fue parte de que las negociaciones se esterilizaran. Los Graiver y su entorno fueron detenidos en su totalidad y si bien la represión los tuvo ocultos unas semanas, luego el Ejército resolvió someterlos simplemente a la justicia militar. La crónica analiza los entretelones que estos episodios motivaron en el seno del régimen militar.
Mellizas al Sur.
El titulo se refiere a los pormenores del secuestro de los Graiver y allegados, su posterior juicio por parte de un tribunal de las Fuerzas Armadas, y la consecuente sentencia. Sin embargo, la vuelta a la democracia en 1983 permitió a los herederos de Graiver apelar las sentencias y reclamar los bienes que les fueron usurpados.
No existían pruebas materiales de la inversión de la guerrilla montonera en el grupo Graiver porque simplemente los montoneros no tenían el menor interés en hablar y parte de los fondos se encontraban ya depositados en el Banco Nacional de Cuba. Y fueron mal gastados por los funcionarios de Fidel Castro en operaciones revolucionarias latinoamericanas sin sustento social alguno que se demostraron un fracaso ahistorico inevitable.
Guavarismo con reloj atrasado.
El gobierno de Raúl Alfonsín,ex cadete militar lo cual no es un hecho menor en esta comedia de enredos ya que Hargindeguy era su compañero de camada y dirigía desde el Ministerio del Interior la poderosa estructura de Seguridad Interior; los puso en libertad y los indemnizó con 84 millones de dólares, devolviéndoles propiedades diversas.
Los Graiver mantuvieron sus declaraciones manifestadas con anterioridad ante los jueces militares, en el sentido que la inversión de los Montoneros era un asunto particular del extinto David Graiver, y que ellos eran ajenos al hecho por el cual no podía pedírseles rendiciones de cuentas.La ignorancia se convertía repentinamente en un as bien escondido en la manga y el resto eran solo presunciones.
Los herederos de David sin embargo se comprometieron ante la justicia a reinvertir en la Argentina el dinero de la indemnización, pero no lo hicieron. Y con cierta lógica ya que ningún capitalista puede ser coaccionado después de una historia de esa naturaleza.
Kircher no había llegado, Moreno tampoco y el Proceso había fingido la legalidad procesal al menos con la clase media medianamente adinerada.
De una forma curiosa el Proceso era ridículamente mas legalista que el fascismo populista proteo informe del kirchnerismo argentino.
El Proceso, estoicamente aferrado a las pautas del pasado se la creía, el kirchnerismo como una puta envejecida que revisa el Kama Sutra tiene mas claro que el porvenir de las lombrices como expresión de la lombricultura que abona la tierra tiene un futuro de destino manifiesto en la Argentina decadente.
La retrogresión social favorece a las lombrices feudales pero eso el proceso militar no podía auto admitírselo.
En aquellos años el padre y el hermano de David se domiciliaron en Madrid. Invirtieron una fracción de la fortuna en España, depositaron el resto en cuentas suizas de Ginebra.
Juan Graiver murió en 1989.
Lidia Papaleo, la viuda de David, permaneció en Buenos Aires. Volvió a formar pareja. Su nuevo marido concluyó un pacto con un emisario de los Montoneros.
Juan e Isidoro Graiver habían viajado a Ginebra, donde los Montoneros tenían su retaguardia financiera. Un subordinado de Mario Firmenich, jefe de los Montoneros y preso en Buenos Aires desde 1984 -condenado a 30 años de cárcel en 1987 por la autoría mediata del secuestro de los hermanos Born- visitó un banco en Ginebra para retirar una gran cantidad de dólares. El dato induce a pensar que la inversión de 17 millones de dólares de la guerrilla fue restituida a los sobrevivientes de la jefatura montonera.
Mario Firmenich a su vez -se benefició de un indulto dictado por el presidente Carlos Menem en 1990 y Jorge Born colaboró con el gobierno peronista de la restauración democrática.
La justicia auspició un arreglo entre los Graiver y los Born, para que estos últimos recibieran una parte proporcional de la indemnización pagada por el Estado. Sur, la vuelta al Sur simplemente la ha provocado la puja por Clarín y las desafortunadas declaraciones de Héctor Timerman. Y la historia sigue porque la mudez como fenómeno de conversión histérica ha desaparecido cronológicamente gracias a Héctor Timerman.