Uno de los detalles más vistosos dentro de la carlinga de un avión son los correajes o cinturones de seguridad. Existe en el mercado una amplia variedad de ellos, los más usados son fotograbados, ya sean en metal puro o metal serigrafiado como la serie de Eduard. Muchos fabricantes utilizan la opción de incluirlos en la hoja de calcas, pero una vez puestos sobre el modelo no deja de recordarnos que ese elemento es una especie de parche sin volumen y que contrasta negativamente con el trabajo de detallado extra que hayamos podido hacer sobre la cabina.
El único aspecto positivo de estos correajes en transferible es su nivel de detalle plasmado con el dibujo de los diferentes elementos. Vamos a afrontar en este artículo de una forma sencilla y económica realzar este elemento, para ello necesitaremos una hoja delgada de metal (estaño, aluminio, laton, etc) la propia calca, un cuter bien afilado y poco más.
Cojamos por ejemplo el material más recomendable, la lámina de estaño que debido a su facilidad de corte y ductibilidad lo hacen el más apropiado. Pegamos la calca del correaje sobre la lámina y la dejamos secar convenientemente. Acto seguido y con una cuchilla nueva sobre una superficie dura vamos recortando el contorno y huecos del correaje. Después podemos proceder a barnizar para sellar la calca.
Una vez concluida esta fase procedemos a dar la forma apropiada y a adaptarlas al asiento con la forma que veamos convenientemente. Con pintura y un pincel fino podemos resaltar aún más algunos detalles e incluso añadirle hebillas pegadas con diminutas gotas de superglue.
Un lavado final para igualar o la aplicación de algún filtro conferiran el aspecto final bastante aparente y de buenos resultados.
La ventaja de esta técnica consiste en su rapidez y el control en toda sus fases evitando la a veces tediosa labor de trabajar con fotograbados... y de paso pues como que aprovechamos esa calca que en condiciones normales siempre acaba en la papelera.
José Antonio Cómitre Garrido
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