"Ahora sí me siento una mujer totalmente libre"
Acaba de firmar el contrato más caro de la temporada para sumarse, como protagonista, a la continuación de Los Roldán. Después de un período alejada de la televisión argentina, dice que tocó fondo pero que ya está empezando a salir, que no desea seguir contestando sobre su antigua relación con Adrián Suar, que se ratonea con George Clooney, que la seducen los hombres cultos y que el 2005 la encuentra renovada. "Estoy abierta al amor", sorprende al fin antes de cumplirse los tres años de su separación.
Si bien lo incluye en sus respuestas, no lo nombra ni una vez en los setenta y dos minutos (y se acepta un escribano para comprobarlo mientras escucha el casete y medio de entrevista). Tampoco le consultamos por qué evita citarlo, pero lo intuimos. Ocurre que algo está pasando en el interior de ella. Parece en erupción, a punto de estallar. Sin embargo, avanzamos a su lado. "¿En serio vos tampoco vas a mencionarlo en toda la nota?", arriesga. "Y, si usted quiere...", contestamos. "Quiero. Aunque le guardo un cariño enorme, quiero -repite-. Además, tengo tanto de qué hablar: el contrato que acabo de firmar para entrar a Los Roldán, la casa de dos plantas que me estoy haciendo en Del Viso, el libro que empecé a escribir…"
-Cuánto futuro, Araceli (Edith González, 37). ¿Y el pasado?
-Pasó.
-En el calendario. ¿Y en su corazón? ¿Háblenos de 2004? La vimos poco.
-Hablemos… En enero de 2004, justo hace un año, resolví dejar de escuchar el afuera, darle un corte a lo que me hacía daño y partí de vacaciones con mis hijos a Playa del Carmen, México. Un mes después salió la conducción del programa Aquí te espero en el Paraguay, y acepté. Buscaba un escape. Había tocado fondo y necesitaba empezar de cero. Me costaba. Un día, nerviosa por la construcción de mi nueva casa, me encaró un sureño: "Vos tenés tres 'contras'. Sos bonita, estás sola y sos famosa". Y me contó la historia de un indio que sostenía que apenas nacemos, a todos nos corresponde un balde de miel y un balde de m…, y que debemos consumirlos durante toda la vida. En los últimos tres años consumí una gran porción del balde de m… y siento que ahora empieza a tocarme el de miel. Aparte, en 2003 descubrí a una analista increíble, que me abrió los ojos, me relacionó con mi interior. Y empecé a escribir de noche trasladándole mis vivencias al papel.
-¿Quizás el balance adelantado de los 40?
-Para arrancar plena los 40. Tengo 37 años y siento que viví 74. También me puse a leer Senderos, la biografía de la genial intérprete noruega Liv Ullman. Hay un pasaje en el que se refiere a la oscuridad, a la que le tengo terror, y otro en el que, habiéndose codeado con Hollywood, habla del manejo con el medio, cuestionando el hecho de que ella, en realidad, amaba la vida más tranquila. A mí me pasa eso... Ahora quiero y no quiero mi profesión. Me sorprendo encendiendo la tele y viéndome enojada con alguien que inventa cosas que me molestan, y siento que así pierdo lucidez, proyección y creatividad… El medio es como los fuegos artificiales: imponentes luces y gran estruendo que al toque se apagan y acallan. Y estas noches de soledad pura vengo meditando si quiero observarlos tan de cerca en un futuro inmediato.
-Suena contradictorio, pero su futuro cercano ¿no se llama segunda temporada de Los Roldán, donde entrará como protagonista femenina en lo que se considera el pase del año?
-Lógico que haré Los Roldán. Me refiero a apartarme un poco de la exposición extralaboral.
-Antes de retomar el hilo del comienzo, ¿qué le dijo a Tinelli el día que se lo cruzó en los pasillos de Ideas del Sur, y qué le dijo él a usted?
-Jamás lo crucé. Y ahora que lo decís estoy tomando conciencia de que voy a trabajar para él (risas). Siempre hablé con Sebastián (Ortega)…
-¿Cómo reaccionó... usted sabe quién: "¡Me traicionaste. Te fuiste con mi enemigo íntimo!"?
-No siento que lo traicioné. Además, es necesario cortar con numerosas cosas. Por ejemplo, al separarme debí explicar que trabajaba para otras empresas aparte de Pol-ka Producciones. Sé que recibió el mismo impacto que yo. "¿Los Roldán? Bien, hacelo", me alentó. Después, hay cosas internas que no soslayó, porque todos los seres humanos guardamos algo para nosotros. Antes me había comentado que le encantaba el proyecto de Bendita vida, la ficción de Canal 9 que por cuestiones financieras se cayó. En pleno duelo cayeron Los Roldán.
-Del 9 nadie me mueve, pensó usted. ¿Verdad que firmó el contrato actoral más suculento de la televisión nacional?
-Firmé bien. Y Esther (de Begega, su amiga desde hace catorce años y manager desde hace cuatro y medio)… es buena negociadora.
-Confíenos qué rol de comedia le "negoció".
-Tal vez se llame Florencia, como mi hija. Lo único que puedo adelantar es que logrará entrometerse, de manera inesperada, en el complicado triángulo de Tito Roldán y sus mujeres. Y sí, a las mujeres nos gusta armar un poco de lío.
-Mujeres, menciona. Sigamos con el interrumpido tema Araceli mujer. ¿Qué cuenta en su libro de ella?
-Me senté a la compu hace siete meses y ya tengo veinte páginas. Un desahogo. Hay días en que me angustia lo que escribo. Es como una liberación. En una parte hablo de las mujeres tristes.
-¿Usted es una mujer triste?
-Melancólica y sensible pero no triste, y es lo que me salva… Ocurre que comencé analizando mi vida, luego la de mi mamá y ahí salió lo de mi abuela y lo de mis tías, que murieron solteras. En una parte anoto solteras, vírgenes y solas. Es una cadena de mujeres gladiadoras muy fuertes pero al mismo tiempo vulnerables.
-Desgránenos qué más analizó de sí misma...
-El otro día encontré mi diario íntimo de la adolescencia y pensé que no podía escribir a mi edad lo mismo que a los 14, 15, con distintas palabras. Esta curiosidad de encontrar el par, de hallar el hombre ideal. Soy idéntica en ese sentido. No dejo de buscar.
-Cierto. Se fue a trabajar sola al Paraguay, diseñó su propia casa, fundó una productora (Ecatres), escribe lo que le pasa en primera persona… Entre líneas y no tan entre líneas, todo pareciera apuntar a un mismo norte: su independencia definitiva, la trabajosa búsqueda del cierre final de una relación. ¿Por eso prefiere que no salga el nombre de su ex en la nota?
-Son 14 años de historia. "Sé que me van a preguntar por…" , pensaba anoche. Y es muy difícil seguir abordando la cuestión, porque además uno puede contestar desde el dolor y equivocarse. Para dos famosos, como es nuestro caso, resulta complicado convivir cuando muchos pretenden que el hombre poderoso esté solo, abandonado, y la bella actriz esté sola y abandonada. Los medios quisieran que ande con tres amantes, pero mi cabeza y mi realidad son otras.
-¿Prefiere que la definan como una mujer divorciada o como una mujer soltera?
-Cuando se sale del país es horrible tachar el casillero de divorciada/o. Es hermoso estar con alguien. Aparte, la palabra soltera va más relacionada con una chica que no tiene hijos. Una soltera tiene otra clase de vida.
-Claro, ¿y no le gustaría al menos vivir un instante esa clase de vida?
-Obvio. Hay veces que me encantaría liberarme, pedirle a mi diablito interior: "Okay, ¿qué programa proponés hoy?". Pero aparece el angelito y te lanza: "Tenés que cuidar a tus hijos y a tu gente, aun a riesgo de descuidarte vos".
-Flor de demonio, el angelito. ¿Estuvo con otros hombres después de…?
-Conocí.
-Conoció, ¿y cuánto tiempo hace que nada de nada?
-¡¿Qué?! No voy a contestar... (risas). En todo caso, el último caballero es el único consciente de semejante dato.
-¿Relaciones pasajeras?
-Juro que no puedo entregarme a ese tipo de descarga que uno necesita como ser humano. Si llegara a pasar, me sentiría realmente mal, sacaría el día del almanaque.
-¿Ni siquiera está preparada para una aventura, para que al menos por una noche el único hombre que duerma en su cama no sea Tomás (6)?
-Uno nunca pondría las manos en el fuego, pero no va con mi forma de ser… Desde luego que tengo necesidades como todas las mujeres.
-Nos imaginamos.
-Admito que suelo llamar a amigos para escuchar una voz de hombre. Necesito del otro sexo. Son tiempos en que abunda la soledad. Varios de mi edad estamos el sábado a la noche con una bandeja mirando el televisor. Es una crisis social de los 40 y alrededores. No obstante, descreo de que yo vaya a terminar como mis pobres tías.
-¿Podría confirmarlo?
-Confirmalo. Estoy abierta al amor. Si bien me va a costar. Escuchá esto. Mi hijo, que ya empieza a entender la separación, ayer agarró una conversación entre mujeres, y de repente, actorazo igual que el padre, se quejó: "Yo no quiero decir lo que estoy pensando porque me voy a largar a llorar…". "¡¿Qué, amor?!", me asusté. "Es que si vos sos separada, te vas a casar de nuevo y yo no voy a tener más a mi papá". "Bueno, Totó, supongo que algún día estaré con alguien. ¿Qué soy, una monja?". "Sí, monja, una linda monja", me mandó. O recién, viniendo desde La Barra en el asiento de atrás de la camioneta, escuchó que unos chicos me piropeaban, puso su boca en mi oreja y lanzó la amenaza: "Al próximo que grite que te quiere, le rompo la cara". Vivo presionada. Cuidador mal me salió el varoncito. Flopi (16), al revés, quiere que esté con alguien.
-¿Y usted qué quiere? Se casó dos veces, tiene dos hijos, ¿no habrá dos sin tres o la tercera será la vencida?
-Dudo de que un hombre vuelva a entrar en mi casa. Lamentablemente, la ilusión de la familia llegó hasta acá.
-¿Entonces?
-La libertad pasa más por la cabeza que por el corazón. Y ahora sí me siento una mujer totalmente libre. ¿Por qué te creés que luzco dos tattoos de mariposas arriba de la ingle y en la cintura?…
-Aceptamos la teoría. A continuación, imaginemos que alguien se le acerca. ¿Qué es lo primero que escucha?
-Siempre un "no". Me da miedo. Imaginate la cabeza del señor, le pasan ochenta mil cosas hasta que rompe el mito. Estoy fóbica. Es la marca que te persigue y de la que me quiero desembarazar.
-¿Cuál es el método de conquista que le hace temblar las piernas?
-Seguro que la sinceridad: yo miro a los ojos y sé si me están macaneando. Antes no paraba de hablar y ahora no paro de escuchar. Tanteo, miro cómo maneja las manos, cómo se mueve el supuesto candidato. El cuerpo habla más que las palabras.
-Denos el nombre de alguien notorio que le hace trabajar sus ratones.
-Hacía bastante que no venían por mis ratones. Elijo a George Clooney. Me encanta su porte, la hombría que inspira.
-¿Hoy qué la seduce: una cara fachera, fibrosos bíceps o una cabeza abierta y culta?
-Lo último. Para el caso, me encanta Alejandro Dolina… El culto para cultos no me seduce. El culto popular, sí. Sabina, también. Lo empecé a escuchar hace poco. Si Goyeneche decía que hay una edad para escuchar el tango, mi edad es para escuchar a Joaquín Sabina. Me clava cuchillos en el corazón y no puedo dejar de escucharlo. Lo que habla del amor, de la soledad. Ni cara fachera ni fibrosos bíceps. Gente así me seduce.
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