"Saldé una deuda que tenia con mi hijo desde hacía mucho tiempo"
Luego de una intensa semana de decisiones, Adrian Suar llevó a Tomas a Puerto Madryn para avistar las ballenas
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El asombro en los ojos de Tomás (7) fue el último gran éxito de Adrián Suar (37 ). La firma del acuerdo televisivo que parecia imposible y que marcó el histórico pase de Marcelo Tinelli a canal 13 ya era un hecho.Las piezas del tablero mediático determinaron una satisfactoria jugada. “Quiero quitarle presión a la llegada de “el cabezón”, que si bien es sinónimo de éxito y juntos somos una buena dupla en la grilla, quiero ser prudente”.
Distendido, quiso sacarse por un momento el traje de gerente de programación y cumplir el sueño de su heredero “Toto”, como lo llaman en la intimidad a Tomás Kirzner (7), fruto del matrimonio del actor con Araceli González (38 ).
Durante tres días, la pasión del pequeño se tradujo en la sonrisa permanente de un padre que cultiva con su hijo un vínculo lúdico de complicidad.
El pasado viernes a las 13.30 horas, Adrián y Tomás arribaron al aeropuerto Almirante Zar de la ciudad de Trelew y doscientos kilómetros mediante llegaron a la ciudad de Puerto Madryn. Luego de registrarse en la suite del mejor hotel con una magnífica vista panorámica del Golfo Nuevo, padre e hijo se reunieron con su guía y chofer personales para diagramar el recorrido que comenzaría al día siguiente para colmar las expectativas de Tomás.
A las 10 horas del día sábado, el auto los trasladó a Puerto Pirámides, donde el sueño de Toto estaba a punto de cumplirse. Asediado por el público que le agradecía el programa de Diego Maradona(44) y preguntaba si Mario Pergolini (41) continuaría en el canal, Adrián se calzaba el salvavidas antes de subirse al barco Neptuno con la calma y el humor que lo caracteriza. “Pergolini no se irá del 13”, repetía y mientras caminaban a la costa, Toto pedía: “Basta de fotos por favor, ya es suficiente”.
Casi dos horas duró el gélido avistaje en la península. Tres ballenas francas y un ballenato dejaron boquiabierto a Tomás mientras escuchaba con atención las explicaciones del guía sin quitar la vista del agua. De a ratos interrumpía el relato del capitán con preguntas más que curiosas. “Estas ballenas pueden saltar como Willy”, insistía, “No entiendo, ¿tiran agua o aire?”.
La embarcación que alguna vez llevó a Lady Di en su paso por el pueblo fue la elegida por Adrián y Toto para realizar el paseo. A su regreso, corrieron por una bebida caliente y rechazaron la invitación de un segundo avistaje en privado. El dueño de Pol-Ka dijo sonriente: “Gracias, pero prefiero dejar la navegación para otro momento, el frío me está matando”. La campera de la firma Prada que vestía no lo protegía de las bajas temperaturas pero dejaba en claro que Suar es un hombre que no descuida su imagen en ninguna situación.
Abrigados por demás, padre e hijo probaron el clásico cordero patagónico en el casco de una tradicional estancia de Caleta Valdés y visitaron la reserva de elefantes marinos que no pudieron apreciar por la distancia que los separaba.
Pendiente del reloj, Adrián pidió regresar al hotel antes de la cinco de la tarde para mirar junto a su hijo el partido en el que Argentina cayó frente a Paraguay. La derrota no lo desanimó demasiado y bajó al lobby en compañía de Tomás especialmente para mantener una conversación íntima con revista CARAS. Apenas se acomodó en el sofá dijo exaltado: “¿Vieron el espectáculo de las ballenas?. Fue realmente increíble”.
—¿Se trata de un viaje de festejo que cierra una semana intensa?
—Hay algo de eso, pero cumpliendo la promesa que hace un año y medio le hice a Toto. Es fanático de las ballenas (la melena rubia de Tomás se mueve asintiendo), sabe mucho sobre la materia. En realidad es un fanático de los animales, quizás estemos frente a un futuro biólogo (bromea).
Tomás se tira sobre su padre, ambos juegan y secretean como si no tuviesen en cuenta la diferencia de edad.
—¿Qué reconoce de usted en Tomás?
—El humor por sobre todo. (Dice mientras acaricia al pequeño.Es muy gracioso y tiene algunos gestos míos muy particulares. Pero creo que se parece más a Araceli en el modo, aunque su carácter es una mezcla de ambos. Tomás arremete serio: “Me parezco más a papá, porque tenemos los mismos pies”. Las risas fueron inevitables, mientras Totó repetía: “es en serio lo que digo”.
—¿Qué hacen cuando están juntos?
—Somos muy compañeros, solemos tener largas charlas, jugamos a la pelea y leemos.
—¿Sigue de cerca sus pasos?
—Tanto a Araceli como a mí nos preocupa mucho su educación. Le inculcamos los buenos modales y el respeto hacia los demás.
Mientras Adrián habla, Toto hace un sonido agudo y continuo. Suar le pide que no interrumpa, a lo que el niño contesta: “Es el sonido de las ballenas, es que soy fanático de la Franco Austral”.
—¿Lo cuida de la televisión?
—Totalmente, no nos gusta que vea tanta tele, tratamos de cortarle los horarios. No quiero que se contamine con la violencia que hay en la pantalla, no le dejo ver “Hombres de honor”, por ejemplo.
Tras la mención de uno de sus productos, la conversación necesariamente vira el rumbo.
—¿Sintió que su gestión fue cuestionada cuando canal 13 no repuntaba?
—Todos me daban por muerto pero la televisión no es una foto fija, todo es cambio permanente. Jamás me doy por vencido, la clave es la paciencia y no caerse anímicamente. De repente “La noche del 10” y “Sin códigos” nos dieron oxígeno, pero no hay que perder de vista que ni lo bueno ni lo malo es para siempre.
—¿Le basta con la incorporación de Marcelo Tinelli al canal o aún falta alguna otra figura por seducir?
—No me falta nada. Tan sólo quiero hacer una buena programación con lo que tengo. Sin dudas voy a procurar que Marcelo tenga el mejor programa el año que viene y mantener la franja de las 21 horas con “Sin códigos”. En ese momento, estaré tranquilo.
—¿Qué cosas lo estresan?
—Los juegos del rating y sobre todo cuando algo no sale como lo espero. No caigo en la desesperación pero me estresa la tensión y a pesar de todo jamás me desanimo, nunca tiro la toalla.
—Araceli estuvo presente en uno de los últimos programas de “La noche del 10” junto a Claudia Villafañe. ¿Sintió ganas de seguir a Maradona en la reconquista de su ex, ahora que ya no está de novia?
—No,(dice y se ríe con ganas) .Diego y yo no estamos en la misma y aunque adoro terriblemente a Ara, ese día vino a ver a Ricardo Arjona y no a mí (bromea).
Si bien “Manu” Ginóbili y Gabriel Batistuta hicieron el mismo viaje semanas atrás, Adrián sostiene que, más allá de la promesa que le hizo a su hijo, fue motivado por la recomendación de su coequiper Alfredo Casero, nombrado embajador turístico de la ciudad por la municipalidad de Puerto Madryn, en mérito de las tantas veces que el actor visita con placer esa ciudad.
El domingo fue atípico. No hubo asado familiar en casa de Araceli en Pilar como todas las semanas. Adrián y Toto desayunaron en el cuarto del hotel y leyeron los diarios. A las 14 horas partieron en dirección a Trelew para saciar las ansias de Tomás de ver “esqueletos de dinosaurios” en el MEF—Museo Paleontológico Egidio Feruglio—.
Más tarde, el auto que transportaba al actor y a su hijo tomó la ruta y se dirigió al pueblo de Gaiman, conocido por la importante colonia galesa que allí recide. La tarde caía y las ganas de tomar un típico té galés se hicieron sentir. En la casa Ty te Caerdydd, Adrián y Toto probaron los dulces galeses y, encantados por los sabores, pidieron llevarse a casa tortas de manzanas, crema y nueces, regalo de la señora Irma, dueña del lugar quien recibió en su mesa a Lady Di durante el último viaje de la princesa a ese destino. Esa fue la última escala antes del regreso a Buenos Aires.
En el trayecto hacia el aeropuerto, Adrián comentó: “Ha sido un viaje maravilloso. Quiero volver, pero cuando haga calor”.
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