ADRIÁN SUAR
“No soy el más lindo, ni el más seductor, pero mi labia es una cosa seria”
Empresario, gerente, actor, padre de familia, también un poco galán. Piensa rápido y vive igual. Le gustan las apuestas fuertes, y en el mundo televisivo tiene varios plenos. De todo eso, y de Maradona, Tinelli, Araceli, Pergolini y mucho más, responde sin vueltas. Pero con códigos. Mano a mano con un hombre que se construyó a sí mismo.
–Cómo fue tu infancia?
–La valoro como una de las etapas más felices de mi vida. Soy un pibe de barrio, que supo disfrutar de su familia, de sus amigos y de sus juegos, muchos juegos. Aún ahora, llevo en el alma los aromas de mi barrio, que es Villa Crespo; los sonidos, los rostros de gente que no volví a ver, pero los llevo como un tesoro indeleble de mis cosas.
–¿Fuiste buen alumno?
–Era un alumno que pasaba con lo justo, ni un traga ni el más burro. Eso sí, era un pibe de buena leche, pero en conducta me llevé algunas amonestaciones. Era muy charlatán, hablaba mucho y ganaba por simpatía. Me querían mis compañeros, pero también los profesores.
–¿Qué materias te gustaban?
–Las que me permitían volar. Me gustaba leer mucho e imaginarme cosas. Me encantaban Historia, Literatura y Geografía.
–¿Soñabas con ser el gerente artístico de un canal?
–Ni remotamente. ¿La verdad?… Yo soñaba con ser actor, que es lo que realmente soy. Yo no me creo la del gerente, es una etapa, pero sé que algún día se va a terminar, y quiero ser yo quien lo decida. Soy una persona aguerrida y profesional, que lucha por sus ideales. Yo no abandono el barco en la primera tormenta.
–De uno a diez, ¿cuántos puntos te ponés como actor?
–Siete, aprobado. Si me das a elegir, me gustan los libros de acción y con paso de comedia, ahí me siento cómodo. Eso sí, soy un buen seleccionador de libros, y me gusta rodearme de buenos actores, porque ahí te puedo meter un ocho para nueve.
–¿De dónde te viene ese olfato para elegir buenas historias? –Es como el pescador que sabe dónde tirar la caña para que haya pique. Cuando estoy en presencia de un buen guión lo siento en la piel, hay como un timbre interior que suena y me dice: “Esto es bueno, Adrián…” Y creo que algunos golcitos metí.
–Me parece que otra de tus virtudes es el armado de los grupos, de los elencos.
–¿Sabés que sí? Me gusta buscar personalidades que se puedan complementar, que rindan en escena y que puedan lograr buenas convivencias. No sólo busco actores que sean efectivos, también me fijo mucho en las calidades como personas de quienes integran mis grupos.
–¿Poliladron fue el título que más satisfacciones te dio?
–No, fue el primero, y tuvo un sabor muy especial. Resultó la llave que me abrió la primera gran puerta como productor y como generador de productos artísticos. Fue distinto a otros éxitos por la manera en que se armó y cómo se consagró, pero hubo otros títulos que también me dieron satisfacciones.
–¿De dónde te viene el tono costumbrista de mucha de tus ficciones?
–Es un género muy aceptado por nuestra gente, porque se siente parte de él. A mí me sale fácil por lo que dije del barrio, de la familia, de los amigos… Conozco las costumbres, los personajes que pueden armar las historias… pero también hice otras cosas.
–Un ciudadano norteamericano criado en Villa Crespo, una historia distinta.
–Sí, nacido en Washington pero con toda su historia en la Argentina, y específicamente en Villa Crespo, el barrio de mi querido y añorado Atlanta.
–Pero vos sos de Boca.
–Es cierto, pero te estoy hablando del club del barrio. ¿Quién puede renegar del rincón donde jugaba, la cancha donde vio sus primeros partidos? Eso fue Atlanta para mí, que tiene los mismos colores que Boca, el cuadro del que soy hincha. De Boca y del Diego, como dice mi hijo el Toto.
–Cuando te encontrás con la gente del barrio, ¿seguís siendo aquel Adrián, o sos el gerente de Canal 13?
–No, para mi gente soy Adri o el Chueco, las jerarquías o los puestos que me dio mi profesión yo no las flameo por la vida. Es más, hasta muchas veces me da cierto pudor cuando distinguen mi categoría laboral. Esa gente del barrio, al que vuelvo y paseo cuando puedo, me quiere sin especulaciones, y eso lo valoro mucho. Los amigos del campeón están siempre que haya dinero, poder o intereses. Yo sé distinguir quién es quien, gracias a Dios.
–¿Por qué invocás tanto a Dios cuando hablás?
–Porque me crié en la casa de uno de los cantantes litúrgicos judíos más importantes del país.
–Perdón, el más grande de la Argentina, en canciones cantadas en idish y hebreo. Leibele Schuartz. Lo conocí en el cumpleaños de doña Felisa, la madre de Tito Hurovich…
–Un capo, el viejo. Fue un gran padre y un tipo querido por todos, él me enseñó mucho, y crecí sabiendo mucho de religiones.
–¿Y tu mamá, Lilian Keller?
–Como decía Pappo, que nadie me toque a mi vieja… Ella es una buena madre y yo un buen hijo, nos queremos mucho.
–¿Por qué tenés tanto éxito con las mujeres cuando no sos el arquetipo del gran galán?
–Primero te quiero decir que más de la mitad de los romances y las historias que me asignaron fueron inventos. No me alcanzaría la vida para responder a todas las mujeres que trataron de endilgarme.
–En realidad, no me respondiste la pregunta. Sos muy hábil para eludir las preguntas…
–Siempre me llevé muy bien con el sexo opuesto. Tengo buena conversación, soy simpático, y todo el mundo cree que porque estoy en la tele me va bien… No es así, si te descuidás, tenía más éxito cuando no me conocía ni mi mamá. No soy el más lindo, no soy el más seductor, pero mi labia es una cosa seria. Soy un antihéroe que siempre cae simpático…
–Un gran capitán de la conquista.
–No, yo no me definiría así. Si tuviera que definirlo, diría que soy un obrero, un trabajador de la conquista. Son más los partidos perdidos que los ganados, pero no me doy por vencido. Ahora tengo poco tiempo para andar insistiendo, y mi mayor potencial lo pongo en el trabajo y en mi familia
–¿Araceli?
–La mujer más linda, la madre de mi hijo, y una persona maravillosa. La quiero mucho.
–¿Por qué no están juntos?
–Estuvimos, no estuvimos, volvimos a estar… Hoy estamos separados pero no peleados. No pierdo las esperanzas de que algún día podamos volver a ser.
–¿Estás solo o en pareja?
–Solo, te puedo asegurar que estoy solo, aunque todo el mundo crea o me invente cosas que no son.
–Yo no te creo mucho, pero respeto lo que decís… ¿Dormís en cama matrimonial o de una plaza?
–A mí me gusta dormir cómodo. Tengo una gran cama de dos plazas, y aunque en invierno es un poco fría, duermo bien.
–¿Qué es lo primero que mirás de una mujer?
–Hoy, lo que me atrae de una mujer es su inteligencia, su personalidad… Cuando fui más joven, todo me entraba por los ojos… Hoy me interesa acercarme a personas que me hagan sentir bien.
–Canales importantes y poderosos empresarios trataron de lograr a Maradona como conductor de televisión. El único que lo hizo fue Suar, ¿cómo lo lograste?
–A mí lo que me gusta de Diego es que habla de frente. Tiene potrero, barrio y calle, como yo. Siempre hablamos en la misma sintonía. No te olvidés que yo quise hacer una miniserie en coproducción con España hace años, no es que lo fui a buscar ahora. Siempre hablamos, y ahora lo pudimos hacer y nos salió bien, muy bien.
–¿Por qué creías en Maradona?
–Porque es un fenómeno social, un ídolo deportivo y un personaje que no le pasa inadvertido a la gente. Es el más grande, le hizo dos golazos a los ingleses, fue campeón, y yo lo quería. No me equivoqué, él calentó nuestra pantalla y cambió la historia.
–Maradona siempre fue rebelde, impuntual, poco disciplinado. ¿Cómo hacés para que cumpla, para que no se bandee?
–El está convencido de lo que hace, y es el primero en ponerse al frente del equipo. Como en la cancha. A los costados estamos Pablito Codevila, Coco Fernández y Gonzalo Moses, para contenerlo o resolverle algún problema del programa. El resto lo hace su familia con Dalma, Gianinna y Claudia a la cabeza.
–Te tiro nombres: Nicolás Cabré.
–Un pibe fabuloso. Es uno de mis actores preferidos y una persona muy introvertida, que habla poco, y a la que no le gustan las notas. Eso le hizo mala fama con la prensa, pero yo te puedo decir que es bárbaro.
–Es una opinión tuya, pero la mala fama con la prensa se la supo ganar.
–No lo castigues porque a Nico yo lo quiero mucho. Es una de mis debilidades, y por eso lo quería tener en Sin Código, junto a Nancy…
–Gerardo Sofovich.
–El señor Espectáculo. Le envidio que haya hecho Operación Ja ja, La peluquería de Don Mateo, Polémica en el bar…. Y como animador inventó programas de entretenimientos con cosas como el Campeonato de pulseadas, el corte de la manzana, el Jenga… Es un groso, Gerardo es un ícono de nuestro medio.
–Tinelli
–¡Ahhh, el Cabezón es pibe de barrio y potrero como yo! Tenemos muchas cosas parecidas, y me di el gusto de tenerlo en el equipo del año que viene. Tinelli no quiere perder ni a la bolita, y eso me gusta. Competimos mucho, pero nunca dejamos de hablarnos o cruzarnos con algún café.
–Mucha gente dice que sos el Alejandro Romay de los 2000. ¿Vos qué decís?
–Que son muy generosos conmigo. Romay es un verdadero prócer de la televisión y del teatro, y yo recién estoy empezando a escribir mi historia. No, no, Romay es una cosa y yo otra. Lo que sí debo decir es que con Alejandro coincidimos en el amor con que tratamos a los actores. No te olvides de que yo soy actor, por sobre todas las cosas. Nací y moriré siendo actor, la gerencia es una circunstancia de mi carrera.
–Susana Giménez.
–Una diva, una mujer que se hizo a sí misma y que trataré de traerla con nosotros. Me gustaría que hiciera programas con excelencia, más elaborados, con más glamour, porque Susana es justamente eso. Gran Show, lo lleva en la sangre y es lo que la consagró. Ojalá me dé chance.
–Mirtha Legrand.
–La Chiqui es toda una estrella. Me crié mirando sus almuerzos y la adoré desde el primer día. Me gustaría que me permitiera hacerle el homenaje televisivo que ella se merece. La veo en una gran ficción, porque es una buena actriz, con una historia bien copada, y si le quedan ganas, un programa como conductora, pero no sé si con una exigencia diaria. Algún día la voy a convencer.
–Pergolini.
–Un jugador que quieren todos los equipos. Sé que se lo querían llevar, y yo le hice un ofrecimiento para que se quedara. Dios quiera que nos vuelva a elegir, porque lo quiero conmigo.
–Gastón Pauls en algún momento dijo que estaba cansado de los productores que tapizaban sus autos con la piel de los actores. A vos te cayó muy mal.
–Es cierto, me dolió mucho en su momento, pero ya fue hablado y aclarado con Gastón. Es muy fácil hacer una industria cuando se encienden una cámara o un micrófono, para hablar mal de los jefes o de quienes tienen la responsabilidad de generar trabajo. Yo siempre he cuidado a mi gente y la fuente de trabajo, por eso me cayeron tan mal aquellas palabras.
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