De mi mayor consideracion:
Sé que el tiempo de los famosos vale oro, pero les ruego que se tomen 10 minutos para leer mi carta.
Mi nombre es Diana, soy de Santa Fe, tengo 48 años. Soy casada y tengo 5 hijos (16, 14, 13, 11 y 4 años) todos alumnos regulares de escuelas públicas.
Hace 18 años que estoy casada; con mi esposo nos llevamos muy bien y formamos una hermosa familia.
El problema es que en todo este tiempo ninguno de los dos pudo conseguir un trabajo digno. Todos estos años trabajando en negro, sin aportes, sin obra social, ni ningún otro beneficio; y hasta que el patrón decía “no te voy a necesitar más”, y salíamos a buscar otro y la historia se repetía. A estas alturas ya no conseguimos ni siquiera un trabajo en negro ninguno de los dos. Hace desde septiembre de 2007 que estamos sin trabajo, vivimos de changas que mi esposo consigue en el día (a veces ni eso) con las que trae a casa entre $20 a $40 diarios o nada.
El es beneficiario del P.E.C. por lo que cobra $150 mensuales y yo tengo $80 mensuales de mercaderías del plan alimentario nacional. Tengo además a cargo a mi mamá de 73 años con problemas de salud, es jubilada y cobra $450 mensuales. Estos son los únicos ingresos fijos con que contamos.
Mi situación es lamentable y muy triste. Mis hijos no cuentan con útiles escolares, indumentaria, ni siquiera el dinero para el boleto de colectivo.
Tampoco puedo alimentarlos decentemente, hago tortas fritas por las noches con leche (si tengo) y al día siguiente salen a la escuela caminando más de 40 cuadras algunos y llegan cansados y hambrientos para empezar su jornada escolar.
Al volver a casa, rendidos y más hambrientos, se encuentran con unas torrejas o una ensalada de papas y tomate o un arroz o fideo hervido.
No se puede explicar con palabras lo que sienten los padres en esta situación (me encierro cada tanto en el baño a llorar cada vez que me piden algo para comer y no tengo ni pan para darles).
Mi esposo esta tan agobiado y deprimido que ya no quiere seguir viviendo, lo que suma una angustia más a mis días, pero lo entiendo y en realidad yo también me acuesto con el deseo de no tener que despertarme al día siguiente.
Vivo en una casa que alquilo desde que me case, pero hace varios meses que no pago el alquiler, los impuestos están atrasados y me están cortando los servicios.
La propietaria quiere que deje la casa y no tengo a donde ir con mis cinco hijos.
He caminado mucho golpeando puertas que no se abren para mi.
Mis dos hijos mayores (Melina de 16 y Gonzalo de 14 años) quieren dejar la escuela para trabajar, cansados ya (con su corta edad) de pasar necesidades, sabiendo que esto les garantiza un futuro peor que el nuestro.
La vida no a sido muy generosa conmigo, pero este último tiempo esta siendo muy cruel.
Hemos ido a gerencias de empleo y avisos clasificados, estamos anotados en cientos de lugares, pero con nuestra edad y 5 hijos nunca nadie nos llama.
He ido a Promoción Comunitaria pidiendo ayuda económica, zapatillas, guardapolvos y útiles escolares, pero a todo me dijeron que no.
He visto con tristeza como muchos se llevaban cheques para pagar la empleada doméstica o comprarse un televisor porque venían “de parte de alguien” mientras yo (con mi auténtica necesidad y desesperación) me iba con las manos vacías y el alma hecha pedazos por la injusticia.
Me gustaría que alguien de los que tienen el poder o la posibilidad de ayudar a otros puedan pasar 24 hs en mi casa para ver de cerca lo que se sufre. A cada instante del día no solo pasamos hambre, también está el mal humor que la miseria provoca en cada miembro de la familia, las discusiones que esto genera, los reclamos de los chicos por las cosas mas elementales (toallitas femeninas, maquinita de afeitar, papel higiénico, jabón, mapas, biromes, fotocopias, etc.) como los artículos de limpieza o el jabón para la ropa que nunca tengo.
Además de las largas horas de aburrimiento sin siquiera un televisor para distraerse ya que el único que tenía se quemó hace tiempo.
Cada día me levanto pidiendo un milagro, pero en lugar de eso, la situación se agrava a cada hora.
Los correos que llegan reclamando pagos, la propietaria que (con justa razón) quiere cobrar o la casa, los chicos que se enferman y no tengo para el boleto de colectivo para ir al hospital. Como quisiera que alguien vea como vivo.
Parece mentira que en un país tan rico y generoso, donde tanto se defienden los derechos del niño y con padres llenos de ganas de trabajar y prosperar, mis hijos tengan que pasar hambre, humillación y todo tipo de necesidades; además de la angustia de no saber donde irán a parar en unas pocas semanas, ya que de no resolver el problema de vivienda y no habiendo un familiar que pueda albergarnos a todos en su casa, nos veremos obligados a desintegrar nuestra familia (cosa que no podríamos soportar ni mi esposo ni yo y mucho menos los chicos).
Envié cartas solicitando ayuda al Intendente, al Gobernador de Santa Fe, al Director de Desarrollo Social de Santa Fe, a la Señora Ministra de Desarrollo Social Alicia Kirchner, a la Señora Presidenta de la Nación y a otras altas autoridades del gobierno.
La única respuesta que tuve fue del Intendente de Santa Fe que me asistió con 2 bolsones comunitarios, 3 kits escolares y una asistente social para estudiar la posibilidad de otorgarme otro P.E.C de $150 mensuales.
Esta es la única ayuda que la intendencia me puede dar ya que trabajo no hay y el sistema de viviendas está colapsado en el municipio.
De los otros no recibí respuesta.
He pensado vender algún órgano de mi cuerpo, llamar a los medios para pedir ayuda a la sociedad y en algunas otras cosas no muy decentes. Es increíble como la miseria atenta contra los valores de la persona.
Solo espero que alguien sepa entender la gravedad y el apremio de mi situación y me ayude a transformar mi miseria en trabajo digno, mi humillación en esperanza, mi tristeza en sueños, mi desaliento en proyectos de vida, que me ayude a recuperar el nivel de clase media que he perdido en el transcurso de los últimos años. Una solución que me permita acceder a un trabajo auténtico, sin necesidad de recurrir a la asistencia pública que nos hace sentir humillados sobre todo ante nuestros hijos.
Como no he recibido ayuda del Gobierno que solucione alguno de mis tantos problemas y un poco inspirada en el artículo 6º de la Ley de los derechos del niño, se me ocurrió extender este pedido de auxilio al sector de la sociedad argentina que posee mayores recursos.
Mi deseo es adquirir y reparar la casa en que vivimos hace 18 años y de la que están a punto de desalojarnos y poner una PYMES donde podamos trabajar dignamente mi esposo y yo (se que pido demasiado pero esta situación nos ahoga y este es mi último intento de salir a flote ya que todas las puertas me fueron cerradas).
Lo que concretamente pido es que envíen este e-mail a todos sus conocidos con la intención de hacer una pequeña colecta cada uno destinada a proveerles casa y una vida digna a mis hijos.
Si algunos de los que reciban este mail están dispuestos a realizar esta colecta entre su círculo de amigos y familiares yo abriría una cuenta en caja de ahorros en Banco Nación con la supervisión de un asesor público para una total transparencia del manejo de los fondos, o cualquier otra forma de recolectar las donaciones que ustedes me sugieran, o tal vez alguien este dispuesto a realizar una función a beneficio para lo que pediría al Municipio que me facilite las instalaciones.
Apelo a la sensibilidad humana y a la solidaridad de la sociedad argentina que posee mayores recursos para que con un pequeño granito de arena ayuden a salvar a mi familia. Aprovecho para invitar a quien quiera a conocernos y corroborar lo que digo.
Pido disculpas a todos los que reciban este mensaje y se sientan molestos por mi pedido, piensen que soy una mamá desesperada y sepan comprender que solo trato de luchar como puedo y como sé para mantener la integridad de mi familia y procurarles una vida digna.
Desde ya agradezco enormemente a todos y cada uno de los que leyeron este mensaje y le pido a Dios que los bendiga generosamente.
A los que estén dispuestos a colaborar pueden ponerse en contacto por MSN a isolda789@hotmail.com ,por correo postal a Diana B. de Ramírez – Javier de la Rosa 1398- (C.P.: 3000) Santa Fe, o al teléfono 0342-155403430 (solo recibo) ya que no cuento con teléfono fijo.
Gracias una vez más y los saluda muy respetuosamente
Una mamá desesperada
Diana B. de Ramírez
DNI: 13.925.448
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