Los resúmenes de capítulos publicados en Tele-Novela NO se consideran adelantos.
CAPÍTULO 77: OLGA LLEGA A PALACIO
by Cecilia (no login)
Misha va a ver a Sychiba a su celda. Ella se muestra muy tranquila y serena. Él trata de asustarla, diciéndole que hoy pronunciarán la sentencia y que la enviarán a Siberia, pero ella sonríe:
- Bien, ¡gracias a Dios! –contesta Sychiba.
- ¿Por qué acusarse en falso? Es necesario coger al verdadero asesino.
- Cada uno tiene en el alma sus pecados. Y la cárcel más terrible es la propia conciencia. Hace mucho que mi conciencia me ha puesto los grilletes. Si Volodia pudiese comprenderlo...
- ¿Qué tiene que ver Korf en esto? –pregunta Misha confuso.
- Usted no lo entendería.
El joyero llega a la hacienda Dolgoruky, y todos se reúnen excepto Zabaluev, que no aparece por ninguna parte. Todos lo buscan nerviosos, pero no lo encuentran. Andrey se va a seguir buscándolo y las muchachas entretienen al joyero, porque su hermano les permite escoger los adornos que él va a regalarles para lucir en la boda.
En la taberna, Marfa pregunta al tabernero si el príncipe Dolgoruky está en su hacienda. Él le responde que sí. Parece que ella se ha propuesto algo...
Zabaluev invita a Modestovich a comprar la sortija, pero el gerente no quiere saber nada de negocios con él y dice que esa sortija está manchada de sangre. Zabaluev trata de asustarlo para que se calle cuando entran Andrey y Misha, que se sientan en la mesa de al lado. Misha dice en voz más alta de lo normal que van a enviar a Sychiba a Siberia. Zabaluev interviene diciendo que ella estará bien allí. Misha continúa contando a Andrey que ha invitado al joyero a la hacienda Dolgoruky para comprarle a Natasha los regalos de boda. Zabaluev se levanta y se marcha rápidamente.
Sin embargo, el joyero decide marcharse porque ya no le queda más tiempo, pero las muchachas tratan de retenerlo. Sonia escoge un anillo y sale y en ese momento entra Zabaluev. Liza y Natasha salen enseguida, dejándolo a solas con el joyero y reuniéndose afuera con Misha y Andrey. Todos esperan escondidos.
En el patio, Sonia va a buscar a Tania y le enseña el anillo que ha escogido para su boda. Andrey prometió pagárselo. Tania se muestra perpleja y Sonia se asombra de que no la comprenda: en cuanto venga Nikita de la ciudad, ellos dos deberán casarse. Tania improvisa que sus padres no han dado permiso, y Sonia promete contactar con ellos. Tania le suplica que no diga a nadie ni una palabra o no se casará. Sonia la mira perpleja, pero parece que no renunciará tan fácilmente a casarla con Nikita.
Zabaluev sale de la habitación donde está el joyero cantando alegremente. Todos irrumpen en la habitación y preguntan al joyero qué le ha vendido Zabaluev, pero éste dice riéndose que quería venderle unos gemelos de zafiros, pero que él no compra cristalitos. Todos se muestran desengañados, y Liza insiste: “¡él nos está engañando!”
Dolgorukaya sale de la habitación de Zabaluev y corre por el pasillo cuando aparece su marido, que la interroga preguntándole qué hacía en aquella habitación. Ella le explica que buscaba el dinero falso, pero que no lo ha encontrado, y que quiere ir a la hacienda de Zabaluev para buscar allí. El príncipe le responde que Andrey y Misha ya fueron a la hacienda y que no han encontrado nada allí, y María Aleekseva se indigna porque no la han informado. El príncipe se enfada y le pregunta por qué deberían informarla sobre todo, es acaso la zarina. Los dos comienzan a discutir y el se va dejándola en su habitación. María Aleekseva, mientras observa la puerta un poco rota, comienza a comprender algo... (la verdad es que hay que reconocer que de todos ellos es la más lista).
Pedro Dolgoruky va a la taberna. Allí, en una mesita, está sentada Marfa, que se cubre con una capucha para que no la reconozcan. Él comienza a interrogar al dueño sobre Zabaluev, si nunca le ha pagado con dinero falso. El tabernero responde que hace mucho que Zabaluev no le paga, pero que no puede hacer nada porque es el jefe de la nobleza local. Mientras conversan, entra Zabaluev furtivamente y se sienta con dos mujiks en la mesita junto a la de Marfa. Zabaluev los invita a comprar la sortija, pero los mujiks se niegan y se van. Marfa lo escucha todo y se dirige a Zabaluev: “yo compraré esa sortija”.
Misha entrega a Andrey la carta de Zhukovsky para el zar y le dice que Zhukovsky lo ayudará, aconsejándole que le cuente a poeta toda la verdad sobre su padre, el dinero falso y Zabaluev. Él encarga a Misha cuidar de Natasha y de sus hermanas en su ausencia y sale para despedirse de Natasha. En el pasillo se encuentra a Tania que le dice: “voy a tener un hijo”. Andrey se queda con la boca abierta.
El emperador hace gimnasia mientras Zhukovsky y Alexander lo observan. Cuando acaba sus ejercicios Sasha le informa que quiere celebrar un baile de máscaras en honor de la princesa María. Nikolay se muestra satisfecho con la idea y el zarevich se va. Zhukovsky aprovecha para contarle a Nikolay los resultados de su visita a la hacienda de Pedro Dolgoruky: Kalinovskaya está de visita allí; ha vuelto a Rusia de incógnito con la idea de ver a Alexander y quería pedir ayuda a la princesa Repnin, que la intentó convencer para que no lo hiciese, pero todo ha sido inútil, la polaca está obsesionada. El zar promete que si esto tiene lugar, él no la exilará para casarse, sino que la llevará al monasterio más lejano.
En la taberna, Nikita bebe aguardiente recordando cómo Modestovych le dijo que estaba enamorado de Anna y que ella no lo correspondía. Se sienta con él un soldado que bebe con él. Nikita le confiesa que bebe por un amor infeliz y el muchacho le dice que debería alistarse en el ejército. Nikita no quiere y bebe más, pero el soldado insiste. El chico le dice que acaban de liberarlo y que no quiere colocarse bajo otro yugo. El soldado salta de la silla, arrima la pistola a la garganta de Nikita y le acusa de haber huido: “¡Levántese!”.
La zarina habla con María y le dice que ella aún no conoce Rusia, porque Rusia empieza detrás de las paredes del palacio, y que María será una verdadera rusa cuando la conozca. María piensa...
Poco después, María sale a escondidas de Palacio y va a una panadería. Toma unos bollos y unos pasteles para Konstantin y cuando se los envuelven se dispone a marcharse. El panadero, cortésmente, le dice que son 20 kópeks, y ella responde que se los enviará más tarde y trata de salir de nuevo. Él la vuelve a parar y María insiste: “Le doy mi palabra. ¡Debéis creerme! El panadero la mira como si fuese tonta y llama a un alguacil: “Esta señorita está loca”.
En el comedor de la casa, Vladimir le cuenta a Anna historias ridículas. Anna está alegre y sus ojos resplandecen, y Volodia está satisfecho. Ellos solamente se ven el uno al otro. Kalinovskaya está sentada a un lado y mira a Anna con hostilidad. De repente se acerca a Vladimir y le dice a Anna: “No os habéis resfriado después del frío que habéis pasado ayer”. Vladimir salta como un gato escaldado y Anna deja de reírse, reúne sus papeles y se levanta: “les dejo, tengo que prepararme para la audición”. Vladimir está muy furioso:
- ¿Quién le ha pedido a usted que intervenga?
- Me prometisteis arreglar un encuentro con Alexander. ¿Así cumplís vuestra palabra de noble? –Vladimir se queda pensativo.
Obolensky recibe a Anna y le presenta a Shishkin. Ambos critican a Paulina con indignación, pero Anna la defiende: “ella sólo quería demostrar su talento”. Shishkin recuerda a Obolensky que está invitado a una comida y que debe irse pronto, y los dos piden a Anna que pruebe a recitar algo. Ella dice que leerá los versos de Ozerov y comienza a leer: “Ay, mi padre...”, pero los versos le recuerdan al barón Korf y sale llorando.
Obolensky defiende a Anna ante Shishkin, diciendo que tiene talento, y decide aceptarla en el teatro. Se acuerda de que llega tarde y que tiene que marcharse y Shishkin promete decirle a Anna que ella es aceptada en el teatro. Obolensky le comenta a Shishkin: “he pensado que después de que ella aprenda, sustituirá a Elena Prekrasnoj”. Obolensky se va y Shishkin susrra por lo bajo “No se preocupe, Sergey Stepanovych, ella aprenderá...”
Anna vuelve.
- ¿Dónde está Sergey Stepanovych?
- Se ha marchado –contesta Shishkin con insolencia.
- Perdóneme –dice Anna confusa- me he emocionado.
- Se ha deshecho en la butaca. Sí, los nervios son un obstáculo para la escena. ¿Qué le diréis al público, que tenéis que ir a llorar en los bastidores?
- ¿Pero qué ha dicho Sergey Stepanovych?
- No le ha gustado vuestra intervención –se acerca a Anna – ha dicho que yo debo trabajar con usted, ocuparme de enseñarla –se para más cerca y coge su mano.
- ¿Habéis comenzado a enseñarme ya?- responde ella irónica.
- Tenéis que dar pasión, Anna. Yo os enseñaré –se acerca aún más.
- Comprendo, me parece que la enseñanza es demasiado literal –responde Anna triste.
Vladimir entra en la habitación de Kalinovskaya, gritándole: “¿cómo os habéis atrevido a escribir al heredero en mi nombre?”. Ve a Paulina que está en la sala y le grita que se largue. Enfadado todavía se dirige a Olga:
- ¿Qué me ha escrito el zarevich?
- Os invita a un baile de máscaras medieval. Estoy preocupada, ¿dónde encontraré ropa medieval?
- Esta casa está llena de ropa de teatro –responde Vladimir sonriendo.
- No –dice Olga con desprecio- Las damas lucirán sus mejores trajes, pieles y brillantes.
- ¿Y quién os ha dicho que vosotros iréis como invitada, señora? Os conviene más un traje de criada –responde Vladimir con voz sarcástica.
Paulina entra en el despacho de Vladimir. Ve el documento de libertad de Nikita y observa que falta una pistola. Comprende que la ha cogido Nikita y se alarma, no entiende qué se ha propuesto el muchacho. Paulina se pregunta, tristemente, dónde estará (¿son imaginaciones mías o me parece que a esta le gusta Nikita?).
Zhukovsky y Sasha beben vino en la habitación del zarevich. Sasha dice que Zhukovsky es un auténtico caballero medieval, romántico y noble. El poeta habla del romance del heredero con Olga, cuánta pasión y nobleza había, pero Alexander se ensombrece y pensativo, responde: “es mejor no acordarse”.
En el palacio Kalinovskaya echa a correr delante de Vladimir (con traje negro y capa), que la corrige: “el criado no debe pasar nunca delante del Señor”. Olga, con un traje de hombre de criado y una peluca blanca, se emociona: “es la puerta de la habitación de Alexander...”. Olga se acerca lentamente a la puerta...
Escrito desde Feb 16, 2005, 10:39 AM de la dirección IP 195.55.30.21