Los resúmenes de capítulos publicados en Tele-Novela NO se consideran adelantos.
CAPÍTULO 83: MISHA Y LIZA SE BESAN
by Cecilia (no login)
Antes del baile, María se prueba 2 máscaras distintas y le pregunta a Alexander cuál será mejor de las dos. Él está leyendo un libro y le responde lacónicamente. Ella le promete que no repetirá otra vez el error de salir de palacio y Sasha la alecciona rigurosamente con que debe aprender la lección. Teme que ella pueda repetir la huída durante el baile de máscaras.
Zabaluev continúa arrullando a los niños, y la señora se presenta a Liza: Glafira Fiodorovna Zabalueva. Liza se asombra: “¿por qué Fiodorovna? ¿Acaso no es la hermana de Zabaluev?” La señor dice alegremente que es su mujer. Liza mira fijamente a Zabaluev, y Zabaluev se fija en Liza.
Zabaluev, tartamudeando, presenta al príncipe Repnin y a la princesa Elizabeta Dolgoruky, diciendo que él una vez conoció a sus padres. Misha y Liza dejan pasar la mentira, y Glafira explica que su marido pasa mucho tiempo fuera por sus deberes del servicio, y raramente está en casa, aunque es muy bueno, y se preocupa mucho por la familia. Sale de la estancia y Misha le dice a Zabaluev que tiene una mujer asombrosa. Zabaluev les suplica que no digan una palabra a Glafira, que piensen en los niños.
La mujer de Zabaluev vuelve y les pregunta donde se han conocido. Misha reacciona rápidamente y dice que se han conocido en el camino y que han querido pasar a verlo. Lisa, significativamente, añade que Zabaluev es un gran narrador de historias…
Glafira vuelve a salir y Zabaluev agradece a los muchachos calurosamente su generosidad, pero Liza le pregunta por qué él los engañó y atormentó. Zabaluev, con lágrimas en los ojos, contesta que todo lo ha hecho por su mujer, pero Misha, que está sentado a la mesa, lo amenaza:
- Esto es conmovedor… pero si no demostramos que habéis matado al gitano, lo llevaremos a juicio por bigamia. Escoja, Andrey Platonovich.
- ¡Sí! – dice Liza, alegre. Abraza a Misha por detrás y le da un beso en la coronilla.
- La elección es difícil –medita Zabaluev.
- ¿Y engañar fue fácil? –contesta Liza cada vez más contenta.
- Fue mucho más agradable –responde el caradura.
Entra Glafira, que ofrece a los huéspedes una habitación, pero Zabaluev ya ha tomado una decisión: “debemos marcharnos ya…”. Glafira lo lamenta sinceramente, es raro tener unos interlocutores tan agradables, pero Zabaluev le responde que tienen un asunto urgente y serio que atender, y se va con su mujer a despedirse de los niños.
Liza está alegre y abraza a Misha.
- ¿Quién iba a pensar que él hacía todo esto por sus hijos? –dice Repnin.
- ¡Soy feliz! ¡Soy libre! Gracias a ti…
- No, esto lo has conseguido tú –dice Misha confuso.
- Estás muy silencioso –susurra Liza, que se acerca más a él.
Los dos se miran fijamente a los ojos, y finalmente se dan un beso muy tierno…
Vladimir entra furioso en la habitación donde Anna se ha escapado de Shishkin, y le pega un puñetazo en la cara, tumbándolo en el suelo. Le aprieta el cuello, pero Anna le grita que lo suelte y él obedece. Shishkin se levanta indignado y pregunta quién es, y Anna responde que es su tutor, el barón Korf. Shishkin dice, nervioso, que con tal tutor ella no tiene nada que hacer en el teatro, y sale corriendo.
- Y bien, ¿qué ocurrió? –le pregunta Vladimir a Anna tranquilamente.
- ¿A qué habéis venido aquí?
- Estás invitada por la princesa María al baile de palacio –Anna se alegra mucho- Y ahora dime que acaba de ocurrir aquí.
- Él es Shishkin, el ayudante de Obolensky, que estaba ayudándome a ensayar –contesta Anna nerviosa.
- Se perfectamente como algunas actrices jóvenes hacen su carrera. Esperaba que tú utilizases otra vía –dice Vladimir irónicamente.
- ¿Cómo?
- ¿De todos los caminos habéis elegido éste?
- No sabes de que hablas.
- No soy tan tonto. He comprendido perfectamente qué quería este caballero.
- Por lo visto, tienes una vida demasiado aburrida, todo el tiempo tienes que estar salvándome –explota Anna- y yo no quiero que me salves, ¡salva a la señora Bolotova!
- Eres muy ingenua. Primero caíste en las redes de la señora Volanzh, y ahora en las de este Shishkin –contesta Vladimir burlón- ¡No se te puede dejar salir de casa!
- ¿Ah sí? Puedes hacerme de nuevo tu sierva.
- Esa es una tontería.
- ¿Tontería? Podrías cerrarme bajo llave y no dejarme salir nunca a ninguna parte.
- ¡Ajá! Yo lo que quiero es que justifiques las esperanzas que mi padre puso en ti.
- Eso no depende de mí.
- ¡Tu futuro está en tus manos!
- No quiero que te entrometas en mi vida así –exige Anna- Estropeas mi reputación.
- Mi reputación sufriría aún más si tú…
- Has ofendido a una persona importante –lo ataca Anna- de la que depende mi futuro.
- Si quieres puedes salir corriendo y alcanzar al señor Shishkin.
- ¡Lo alcanzaré si quiero! Mejor cuida de la señora Bolotova –grita ella. Vladimir pierde la paciencia y se pone a dar voces
- ¡Ya está bien! ¡No tengo intención de discutir! Tienes aquí la ropa para el baile. ¡Vístete y vámonos!
Vladimir sale enfadado y Anna se queda muy triste y susurra “perdóname…”
Mientras tanto, Benkendorf ve a Paulina cerca de la ventana. La agarra y comienza a interrogarla con cierto aire de burla. Paulina tiene miedo, pero trata de no aparentarlo. Él le pregunta dónde está Olga Kalinovskaya y Paulina recalca que no sabe nada.
Benkendorf le pregunta si hay alguna mujer sospechosa en la casa, y Paulina le dice, alegremente, que sí, que está Anna Platonova, y le expone su biografía brevemente. El soldado se enfada y asusta a la chica con la cárcel. Ella contesta que había en la casa otra dama, la señora Bolotova, y que ella ha partido para el baile. Benkendorf pregunta cómo iba vestida…
En la casa, todos se han marchado para el baile, excepto Paulina y el criado. Él le dice que el señor la castigará por haber dejado salir a la señora Bolotova, y Paulina lo asusta diciéndole que a él lo castigarán también por cómplice, y astutamente, lo convence para que no diga nada de lo ocurrido.
En el baile, las parejas bailan al son de la música. Kalinovskaya se mezcla entre los huéspedes buscando a Alexander. Lleva un vestido lila, una peluca rubia con rizos y máscara. Aparece María, con una peluca oscura, que habla con los zares, que le dicen que busque a Alexander. Olga y María chocan, y la princesa, cortésmente, se disculpa, diciendo que es un hermoso baile, y se aleja. Olga susurra: “espero que lo recordéis para siempre…”
Nicolás ve a Olga y le parece reconocerla, pero ella se pierde entre la muchedumbre y el zar piensa que se ha equivocado. María se encuentra con Alexander, que vaga tristemente entre los invitados. Los dos bailen, y Olga baila también con un oficial, mientras mira fijamente a Sasha.
Alexander aparta a María a un lado y le pide perdón por su brusquedad antes del baile, diciéndole que está muy bonita, y que confíe en él. Ella le responde que siempre ha soñado con esto. El zarevich se despide y se marcha, dejándola sola.
Nicolás le dice a su mujer que Alexander no está alegre, y que probablemente sea por la futura partida de su novia. El zar decide hablar con su hijo y le pregunta si se ha enemistado con María. Durante la conversación, Alexander le comenta que ha invitado al baile al barón Korf. Su padre está descontento, pero el zarevich le pide que sea generoso, porque todos han sido ya castigados por el duelo: el barón ha sido degradado, Olga está en Polonia… El zar dice a su hijo que quiere que participe de la alegría general, pero Sasha del dice tristemente, que el duelo tuvo su origen en el baile de máscaras anterior. Se va, y su padre se queda muy inquieto.
Alexander se dirige a la salida, y Zhukovsky lo intercepta: “¿cómo es posible que abandone el baile consagrado a su novia? ¿Y dónde está María? ¿Qué ha ocurrido?” Sasha le responde que quiere estar solo y se marcha. Zhukovsky se queda asombrado e inquieto.
Benkendorf entra en el baile con la policía y se mezcla, imperceptiblemente con los huéspedes. Va a ver a Nicolás y le comunica que entre los invitados se encuentra Olga Kalinovskaya. Nicolás dice que sabía que no estaba equivocado y que ella no se detendrá hasta encontrarse con Alexander. Benkendorf le dice que ella busca encontrarse con el heredero, pero que ellos saben como va vestida. El zar le exige que la encuentre inmediatamente y sin escándalos. El soldado apacigua al soberano. Olga los ve, y se esconde entre los huéspedes.
En la sala entran Vladimir y Anna. Él va rápidamente por delante y ella lo alcanza y lo para.
- Vladimir, ¿me permitís tomarle la mano?
- ¿Y la decencia?
- Usted es más importante.
Vladimir tarda un poco, pero acaba ofreciéndole su mano y los dos se agarran. En ese momento, Vladimir ve a Shishkin.
- Aquí está su profesor, le dejo con él.
Vladimir se marcha, y Shishkin le dice a Anna que se alegra de que su tutor se haya ido. Pero Anna no está nada contenta y dándole una excusa, se marcha.
Alexander está sentado meditando en su habitación. Se abre la puerta y aparece una mujer vestida de color lila. Él conversa con ella, que se quita la máscara y lo mira fijamente. A Sasha le cambia el color de la cara, se queda paralizado…
Escrito desde Feb 21, 2005, 12:05 PM de la dirección IP 195.55.30.21