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CAPÍTULO 107: UN DESCUBRIMIENTO Y UNA PROPOSICIÓN

by Cecilia (no login)

 
Anna y Vladimir están discutiendo cuando los interrumpe Liza.

- En este momento no es conveniente, Elizaveta Petrovna –le dice Vladimir fríamente.
- Quiero hablar con usted, Vladimir –pide Liza.
- Estoy ocupado, perdóneme –responde Vladimir.
- Yo los dejo –interrumpe Anna.
- Quédate. Tienes que oír lo que tengo que decir –insiste Liza.
- Ya lo he oído todo –replica Anna de mal humor.
- Hay muchas cosas que aún no sabes –dice Liza. Vladimir la mira con interés y Anna, con desgana, se queda.

Liza se sienta y comienza a explicarse.

- Quiero contarles lo que ha ocurrido –dice Liza.
- ¡Anna ya lo sabe! –la riñe Vladimir.
- Anna, tengo que explicarte que yo no amo a Vladimir. Yo quería vengarme de todo el mundo y lo escogí como un instrumento ¡Y ahora mi padre me ha sorprendido intentando arreglar esta boda!
- No culpéis a vuestro padre, ¡él se preocupa por usted! –responde Anna.
- ¡Por su culpa yo me encontré en el dormitorio de Vladimir! –discute Liza. Anna vuelve a sentir celos porque cuando ella fue al dormitorio de Vladimir él la echó y en cambio a Liza la aceptó- Ahora debemos pensar qué hacer.
- Hay que elegir entre la boda o el duelo, y en este caso mataré a Pedro Dolgoruky o él me matará a mí –dice Vladimir.
- ¿Y si mojas la pólvora? –pregunta Liza.
- Eso sólo sirve si los dos duelistas quieren cesar el duelo –contesta Vova.
- En ese caso lo mejor es la boda –dice Anna en tono indiferente. Vladimir la mira perplejo.


Mientras tanto, Modestovych encuentra a la familia Dolgoruky y los comienza a chantajear: si no lo hacen gerente irá a la taberna y contará allí todos los detalles de lo ocurrido entre Liza y Vladimir. Pedro se lo promete de mala gana y le pide que se vaya. Andrey se pone en contra de su padre por ceder al chantaje, pero el príncipe explica que Modestovych es peligroso para su familia y no quiere que todo el mundo sepa de su deshonra. Mientras ellos paguen, él callará.


Entran Liza y Vladimir. Dolgoruky alecciona a Korf:
- El honor estuvo siempre por encima de todo entre los Dolgoruky los Korf.
- ¡Los Korf saben ser responsables de sus actos! –responde Vladimir orgulloso- Pero seré sincero, no juraré ante el altar ni fidelidad ni amor. ¡Quieres hacer a cuatro personas infelices!
- Hablemos de la dote –dice Dolgoruky cambiando de tema.
- Ese tema no voy a discutirlo. ¡No necesito ninguna dote de Liza!
- Un matrimonio sin dote es indecente –jadea Pedro.
- Y cuando me pregunten responderé que el padre de Liza me ha obligado a casarme con ella –amenaza Vladimir.
- ¡No te atreverás! –grita Dolgoruky.
- ¡¡Claro que me atreveré!!

Durante toda la bronca, Liza dirige la mirada del uno al otro cada vez más enfadada, y al final explota:

- ¡Habláis de mi como si yo no existiese! ¡No puedo escucharlo! ¡Me iré!- y se escapa.

Todos se quedan en silencio, y al final, Natasha, mirando a Korf, asegura:

- ¡Vladimir, no habéis cambiado nada!
- He jurado amor y fidelidad a otra mujer y no voy a cambiar nada! –responde él con fervor – Respeto a Liza, pero no me casaré con ella.
- ¡Debes arrodillarte ante mí y pedir su mano! ¡Vale más su meñique que tú! –dice Pedro.
- Estoy de acuerdo en que ella merece un marido mejor –de repente Vladimir se da cuenta de algo- ¡Dios mío! ¡Si me caso con Liza emparentaré con la asesina de mi padre!

Vladimir y Dolgoruky tienen una discusión muy fuerte, y al final Pedro lo provoca a duelo. Vladimir acepta y Andrey les dice que es una locura, y que tienen que retractarse, pero ninguno de los dos está dispuesto.


Alexander para a los gendarmes y les ordena que se detengan. Benkendorf intenta protestar pero el zarevich es inflexible. Él y Misha asaltan el campamento gitano…


Misha se abraza con Rada y le presenta a Alexander como el príncipe Muranov. Ella lo recuerda a él y a su mujer. Sasha quiere agradecerle la ayuda que le prestó entonces, y los dos le dicen que tienen que encontrar al gitano que le intentó acuchillar en la taberna. Misha confiesa a Rada que Alexander es el heredero del trono y ella utiliza la situación para exigir que castiguen al asesino de su hermano.

- Nosotros no podemos hacer nada por ahora, pero más adelante…–dice Misha.
- ¿Es que el futuro emperador no tiene poder contra el asesino? –lo interrumpe Rada con furia- Si no puede, ¿para qué necesita tanto poder?

Rada cada vez está más fuera de sí, cada vez grita más e intenta pegar a Alexander. En este tiempo, la gente de Benkendorf se ha acercado al campamento cautelosamente, saltan desde detrás de los arbustos y cogen a Rada, que intenta escapar. Alexander exige que la suelten y Benkendorf ordena destruir el campamento. Comienza la confusión, los gitanos gritan y los soldados destruyen todo lo que encuentran a su paso.


Modestovych le dice a Zabaluev que no jugará a las cartas con Chervonym. Él ha cumplido su parte, el gitano vendrá y Zabaluev tendrá que encargarse de él. Zabaluev tiene miedo pero Modestovych se marcha rápidamente. Zabaluev grita: “¡Ven aquí, escarabajo!” y no se da cuenta de que ha entrado el gitano, que saca un cuchillo y dice a Zabaluev que lo va a degollar por Cano.


En el campamento, Alexander grita ordenándoles a los soldados que paren, pero Benkendorf le responde que si paran no podrán defender al heredero del trono. Finalmente, el zarevich consigue parar a los soldados, que se van.

Misha consuela y acaricia a Rada, que agradece a Alexander su intervención:
- Tú tienes buen corazón. No lo olvides cuando seas emperador.
- Conseguiré que castiguen a Zabaluev –promete Alexander.
- Te creo y te lo agradezco.
- Entonces ayúdanos a encontrar a Chernovym, porque si no Bendendorf y su gente lo encontrarán primero y lo matarán –pide Misha.
- Lo intentaré –dice ella, y se va a una carreta, de la que sale el gitano tuerto.

- ¿Es cierto que defenderéis a mi hermano? –pregunta él.
- Lo prometo –responde Alexander.
- Entonces os diré donde encontrarlo, pero os advierto que es fuerte como un toro.


Chernovym le dice a Zabaluev que se vengará por Cano, pero este le muestra el dinero y cuando el gitano intenta atraparlo, coge rápidamente su pistola y lo arresta por atentar contra el heredero del trono. El gitano comienza a suplicar que no dispare, pero aprovecha para arrebatarle la pistola y de nuevo le pone el cuchillo a la garganta y le dice que lo cortará como un pollo.


Zabaluev está horrorizado, y el gitano se pregunta en voz alta si será mejor empezar cortando la garganta o empezará por otro sitio. En ese momento, irrumpen Misha y Alexander, que le conminan a tirar el cuchillo. El gitano se niega.

- Hace mucho tiempo que quería degollar a Zabaluev –dice.
- Lo comprendo –comenta Misha.
- La gente de Benkendorf ha cogido a tu hermano y han registrado el campamento –le dice Alexander –Entréganos el arma.

El gitano se la da, y Alexander llama a un soldado para que se lo lleve. Zabaluev le agradece al zarevich que lo haya salvado y este le dice que le de las gracias al príncipe Repnin. Zabaluev refunfuña un “gracias” desganado, y declara insolente que hay una buena costumbre china: “ellos le han salvado la vida, así que están obligados a preocuparse por él hasta el fin de sus días”. Misha y Alexander se parten de risa.


Alexander invita a Misha a celebrar su triunfo, pero éste responde que ya no está para fiestas y le cuenta lo que ha ocurrido entre Liza y Vladimir.

- Empiezo a acostumbrarme –comenta Repnin- Todas las mujeres que amo me cambian por mi amigo Vladimir. Aunque he pensado que ella se fue con él antes de que nos enamorásemos. Pero no es fácil… Ahora su padre quiere casarlos.
- Si amas a Liza, no puedes permitir este matrimonio –aconseja Alexander.
- ¿Cómo? Si no hay boda su padre ha amenazado con provocar a Vladimir en duelo.
- Tienes que tratar de comprender y perdonar a Liza. ¿Vale la pena culparla por algo que ocurrió antes de lo vuestro? ¿Acaso tú no amaste a nadie antes?
- ¡Pero yo soy un hombre! –protesta Misha.
- Esa es una razón excelente. Recuérdala cuando tu amada esté plantada ante el altar con otro –responde Alexander sabiamente. Misha medita intensamente.
- ¡Eres justo! Soy simplemente un estúpido celoso… Aunque… me parece que sé como evitar la boda de Korf y Liza –los dos se miran el uno al otro con interés.


Sonia toca la guitarra y canta una romanza. Entra Nikita, que se queda en silencio, hechizado por su voz. Ella se vuelve súbitamente y él le pregunta por Tania. Sonia ve su mano vendada y se interesa por saber lo que le ha pasado, y él le cuenta que estaba arreglando su silla y se ha cortado. Sonia le exige que le muestre la herida, y resuelve que es necesario lavarla. La lava con agua de colonia y se sorprende de que él no se queje. Nikita confiesa que le duele un poco y ella le dice alegremente que su madre en la infancia le besaba las heridas cuando le dolían. Nikita pregunta si ayudaba a que curasen y Sonia, rápidamente, le besa en la mano herida... “Tú dirás...”-responde. Nikita se queda pasmado.


Tatiana va a buscar a Marfa a la cárcel y las dos hablan sobre su hija. Durante la conversación, Marfa consuela a Tania por su orfandad y ésta a Marfa por la pérdida de su hija. Finalmente las dos se abrazan y lloran. Después, Tania le pregunta si cree que ella puede ser su hija, pero no tiene éxito. Marfa comienza a delirar y a caminar nerviosa, y el soldado le dice a Tania que preguntar es inútil, porque lo único que Marfa es capaz de decir es que la bruja le ha robado a su hija.


Anna corre por el bosque llorando y choca con Alexander, que va acompañado de la gente de Benkendorf.
- ¿De veras es todo tan irreparable? –le pregunta Sasha.


En la cocina, Dolgorukaya examina la almohada y observa fijamente a Paulina, que la mira con miedo. Dolgorukaya le ordena que le diga de quién es eso, y Paulina responde, tartamudeando, que es suyo, pero la otra no la cree y piensa que la ha robado o la ha encontrado.

Paulina le suplica lastimosamente que le devuelva el único recuerdo de sus padres, cuando la abandonaron en casa del viejo barón. Dolgurkaya comienza a pensar y le pregunta su edad, y Paulina le dice que es coetánea de Liza. María Aleekseva se asombra: “¿Anastasia?”


Dolgorukaya interroga a Paulina, que le dice que sabe leer, escribir y hablar francés. En ese momento, entra Modestovych que lo estropea todo y le dice que Paulina es perezosa, astuta, falsa, curiosa y que todo lo estropea, en resumen, una perdida que incluso ha llegado hasta los dormitorios del barón. Con esto, Modestovych se va y Paulina trata de justificarse, diciendo que de todo eso hace mucho tiempo y ahora ella ha escogido ser una muchacha honesta, pero Dolgorukaya murmura “de tal palo, tal astilla”, y comienza a ofender a Paulina.

- ¿Usted sabe quien era mi madre? –pregunta ella.
- Tu madre era una sierva libertina, igual que su hija. ¡Tú no tienes padres y nunca los tendrás! –grita Dolgorukaya que arroja la almohada al fuego.

Paulina se tira al horno, intentando sacar la almohada y suplicando que se la devuelvan, porque es lo único que tiene de sus padres, y Dolgorukaya trata de impedirlo. En ese momento, entra el príncipe Dolgoruky, que escucha las palabras de Paulina y saca la almohada del fuego. Ve la letra bordada y mira incrédulo a Paulina.

- ¿Tú...? ¿Tú... eres mi hija? ¡Anastasia! –dice el príncipe. Paulina lo mira sin dar crédito...


Misha encuentra a Liza, que se muestra avergonzada de verlo.

- ¿Me sigues amando? –pregunta él directamente.
- Yo... –responde ella torpemente- Yo me avergüenzo de lo que he hecho.
- Pero, ¿me sigues amando? –insiste él.
- Sí –responde Liza.
- ¿Y quieres que estemos juntos?
- Es difícil responder a esa pregunta.
- Comprendo... Te lo preguntaré de otra forma: ¿si nadie se interpusiera entre nosotros, podríamos estar juntos?
- Pero no es así... –responde Liza tristemente.
- ¡La felicidad depende de uno mismo!
- ¿Me has perdonado? –pregunta Liza esperanzada.
- Toda mi vida he soñado encontrarte –confiesa él.
- Daría toda mi vida por despertar como aquél día, con tus ojos cerca de los míos –agradece Liza con alegría- ¡Oh, qué he dicho! –se turba.
- Es lo mejor que he oído en mi vida –la apacigua Misha cariñosamente –¿No lamentarás nunca tu decisión?
- ¡Nunca!
- Entonces, sé como anular tu boda. Debemos escaparnos inmediatamente y casarnos –dice él agitado.

Liza medita sus palabras...




Escrito desde Mar 4, 2005, 8:59 AM
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Muchas gracias por poner tu adelanto!!!