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mariuska (no login) Posted Mar 15, 2005 1:59 PM
Benkendorf se sienta ante la chimenea y con gran sentimiento entona una romanza sobre la patria mientras se acompaña de la guitarra. Pero su canto se ve interrumpido por la llegada de su ayudante.
- Ya es la hora.- dice el ayudante.
- La hora…- coloca la guitarra y sale con su ayudante.
Un criado de la hacienda Dolgorukih va donde Zabaluev a llevarle una carta. El terrateniente la lee durante un largo instante y con mucha atención. Con cada palabra que lee sus ojos van adquiriendo una expresión astuta y muy intrigante.
Liza se sienta cerca de la corona fúnebre. A su lado, está la princesa Dolgorukaja. En ese momento, entra Misha y las saluda.
- ¡Le pedí que no viniera a mi casa durante los días de luto!- grita la princesa.
- He venido a expresar mis condolencias y a traer un mensaje.- responde el joven.- El barón ha huído de la cárcel, y he venido a su casa a advertirles.- Liza le mira sorprendida….
- ¿Y ahora qué me dirá? ¿Qué una persona inocente no debe estar en la cárcel?
- Perdóneme.- dice Misha con aspecto abatido.- Debí confiar en su instinto maternal.
Dolgorukaja parece que se tranquiliza, y se muestra más contenta ahora que ve que Repnin está de su parte.
- Prometo que buscaré personalmente al asesino. Andrei fue mi amigo, y por su memoria juro que le encontraré.
- Confío en usted.- le responde la princesa entre lágrimas.- ¿Andrei no le protegería? Era tan alegre….y ahora ya no estará más entre nosotros.- y se aleja hecha un mar de lágrimas.
Liza, en todo este discurso, miraba a su madre sin poder creérselo con sus propios ojos. Pero cuando la mujer se va, Liza explota.
- No entiendo cómo puede fingir así. Es la culpable de la muerte de su hijo, y…acusa a otra persona. ¡Y es mi madre!
Misha la coge por los hombros, ella se estrecha contra él y cierra los ojos. La pobre muchacha llora desconsoladamente.
- ¿Por qué has empezado a acusar a Korf después de que me convenciste de su inocencia?
- Trato de ajustar mi relación con la princesa, porque si comprende que sospechamos de ella, será más difícil atraparla.
- ¿Por qué temer a mi propia madre?- suspira ella.
- Debes ser paciente.
- Mi madre enseguida atacó a mi padre cuando mencioné lo de las pistolas durante una conversación que mantuvimos. Será muy difícil cogerla, ella no es estúpida.
- Tienes razón, es demasiado astuta como para dejar huellas.- después le cuenta.- Ya la cogí una vez quemando los guantes para destruir las huellas del veneno cuando mató al barón. ¿No lo haría una segunda vez?
- ¿Y no podrá ser castigada por su segundo crimen?- dice Liza con desesperación, pero el príncipe la coge de las manos.
- Te prometo que no pararé hasta que descubra el asesino de Andrei.
Misha persuade la joven para que no se inquiete. Pero Liza le responde, que mientras están buscando pruebas Vladimir sufre.
- Debemos aclarar que fue tu madre quien cargó la pistola.- dice Misha.
- No creo que sea tan fácil.
- Ahora es cuando la princesa está más débil por la muerte de sufijo, y debemos aprovecharnos.
- ¿Cómo?
- Tengo una idea, pero necesito tu ayuda, Liza. Aunque puede que sea muy peligroso y arriesgado.
- Nadie me parará.- dice ella decididamente.- Si perdonamos a mi madre ahora, quién sabe cuál puede ser su próximo objetivo.
Vladimir se sienta en la taberna, que está llena de gente. Come y pide una botella de aguardiente. En el mismo local, entran dos oficiales, uno de ellos es Pisarev, para comprobar la seguridad en un lugar tan frecuentado. Y comprueban la documentación de todos los presentes. Vladimir les ve, y se esconde cautelosamente….
Los documentos que van comprobando los oficiales avanzan gradualmente hacia Vova. Están tan cerca. Pero de pronto, le miran fijamente a la espalda y le reconocen.
- ¡Vladimir Korf! ¡Usted por aquí!
El oficial se acerca a su mesa, pero Vladimir coge un cuchillo y amenaza con él.
- ¡Qué hace, Vladimir? Yo soy su amigo.- dice Pisarev.
- Usted no es mi amigo. Y no debo rendirle cuentas.- se levanta de la mesa y se dirige hacia la salida. Pero el oficial le grita a su espalda.
- Permítame que le de un consejo. Más vale pasar el tiempo, no en una taberna barata, sino en otro tipo de local.
Vladimir se detiene y se hiela intensamente. Pero el oficial empieza a recordar su encuentro con Anna, mientras se burla con una risita. Ofende a la muchacha con sus palabras.
- La señora resultó ser una prostituta….
Pero Vladmir pierde la paciencia y se lanza contra el oficial. En la taberna se produce, entonces una gran pelea en la que participan militares y los frecuentadores que allí se encontraban. Se golpean desesperadamente unos contra otros. Y con toda esa confusión, Vladimir aprovecha para salir a toda prisa por la puerta. Los oficiales ni siquiera se percatan de ello.
Anna, muy contenta, va a ver a Obolensky. El príncipe, nada más verla, salta de su mesa y se asombra de alegría por su presencia.
- He oído que ahora es la maestra de canto en palacio.
- Sí, pero….
- Espero oir de nuevo su voz en el próximo baile.- dice Obolensky alegremente sin dejarla hablar.
- Me han echado de palacio. Cometí un gran error. No dije que nací sierva….El emperador se enteró y me echó.
- Más vale no tener secretos con el soberano.- dice el hombre muy afligido.- Lamento lo ocurrido…
- Tal vez sea muy torpe por mi parte, ¿pero habría cualquier papel para mí?
- Lo lamento, Anna…- el hombre se turba, y no se siente cómodo.- Pero el trabajo en el teatro….no puedo ofrecértelo…
- Aunque sea un papel pequeño.
- Yo aquí son impotente.- dice el príncipe escondiendo la vista de ella.- Las actrices con gran talento son más grandes siempre que los papeles….- Anna comprende entonces que ella siempre se negó cuando él le ofrecía el trabajo en el teatro.- Puede que sea en un futuro…Yo no puedo esperanzarla en vano, porque nadie va a abandonar el teatro, y no puedo negarles nada….Incluso a usted….
Anna se siente perdida, pide perdón y se va.
Al salir la muchacha, Obolensky se levanta con una gran agitación. Del cuarto contiguo llegan los aplausos de Benkendorf.
- ¡Bravo! Tenéis permiso para el planteamiento de una nueva obra. ¡En la vida ví un espectáculo más acertado!
- Estoy inquieto, no por mí, sino por Anna.- dice Obolensky.
- Pero el gran arte exige unas pequeñas víctimas.
- ¡No es posible obrar de tal manera con la muchacha!
- Pero a mí no me atañe.- dice el gendarme en un tono indiferente. Y su voz empieza a hacerse fuerte, hasta retumbar furiosamente.- ¡Su poderoso protector cree que es posible dirigirse así a mí, como si fuera un simple gendarme! ¡Pero ya se convencerá de eso no es así!
Alexander va a ver a su padre muy interesado en saber por qué le convocado su padre. Y Nicolás se muestra muy conciliador.
- Alexander…Últimamente me reprochas el hecho de que nos hemos alejado el uno del otro…Pero tengo la tarde libre….y podemos aprovecharla para ajustar nuestra relación.
- Ay…tengo otros planes.
- Anúlalos.- pide el zar.
- Lo siento, pero este asunto no exige demoras.
- Tal vez pueda ayudarte.
- Es poco probable que te interese…- dice Alexander con miedo.- Tengo que ver a…Anna Platonova.
- ¡He prohibido que te vieras con esa persona!- grita el zar encolerizado.
-¡Soy culpable ante Anna!
- ¿Qué? ¿Culpable? ¿Quién dice eso? ¡Eres el heredero del trono ruso! Y Anna nos engañó escondiendo su verdadero origen.
- Yo ya lo sabía, y quiero preocuparme de su destino.- objeta Sasha.
- ¡El heredero del trono ruso se preocupa por una actriz de la servidumbre!- Nicolás no puede tranquilizarse.- El lugar de Anna está sobre el escenario, y no con mis hijos. Así que allí se quedará. ¡Y no estoy dispuesto a continuar esta disputa!
- Yo tampoco.- Sasha es obstinado.- ¡Debo ayudarla, y es lo que haré!
- Sólo lo haces por contradecirme.- hace su propia conclusión. Sasha trata de objetar, pero el zar no le deja hablar.- Para ti, lo principal es defender una posición contra mí y contra el sentido común.
Natasha va por el pasillo de palacio. De una habitación sale Carlota, y se asombra de ver a la joven princesa allí.
- Acabo de llegar.- dice Natasha.
- Me enteré de que mataron a tu prometido. Y quería darte mis condolencias.- dice la emperatriz.- Pero no entiendo qué haces aquí, cuando deberías estar en el entierro del príncipe Dolgorukih.
- Es insoportable quedarse allí.- dice la joven entre lágrimas.- Todo me recuerda a Andrei, y a lo felices que fuimos. Pero tengo la obligación de ir al entierro, y he venido para llevar a Anna.
- Anna ya no está en palacio.- dice la mujer tristemente.- El emperador la echó porque no puede perdonar el engaño sobre su origen.
- ¿Dónde está Anna ahora?
La emperatriz no lo sabe. Pero en ese instante aparece Alexander y las comunica que él sí lo sabe. Su madre se asombra de que él esté enterado de todo.
- Lo supongo.- dice él.- Pero es algo que no te atañe, madre.
- El hijo del zar busca a una antigua sierva.- ironiza la emperatriz apretando los labios.
- ¿Antigua?- subraya Sasha.
- Estoy de acuerdo en que el emperador tal vez se haya dado demasiada prisa, peor tú le has empujado a ello. Tu padre puede perdonar muchas cosas, pero no el engaño.
La emperatriz se va. Y Natasha no esconde su alegría al ver a Alexander.
La pobre muchacha se culpa de la muerte de Andrei, y SAsha no puede creer que Vladimir sea un asesino.
- Le encontraron en el despacho con la pistola entra sus manos.- cuenta ella.- Dijo que él no lo mató, y Misha cree en su inocencia.
- Probablemente fuese un accidente.- supone Sasha.
- Pero Andrei no volverá…- suspira Natasha.- He venido para que ayudes a Vladimir. Se ha escapado de la cárcel.- Alexander se sorprende.- Vladimir está seguro de que a Anna la amenaza el peligro por parte de ZAbaluev y Benkendorf.
Alexander empieza a comprender.
- Has llegado tarde, Natasha. Anna ya no está en palacio. Y se lo podemos agradecer a Benkendorf y a Zabaleuv, que revelaron la verdad sobre el origen de Anna ante mi madre y otras personas augustas.
- Lo siento por Anna.
- Ahora está en casa de Vladimir. Yo la visitaré allí, y espero verte a ti también en el mismo lugar.
- ¡Hasta el encuentro, su alteza!- Natasha no aparta sus ojos chispeantes de los de Sasha.
- Hasta el encuentro, Natsha.- la besa la mano.- Estoy muy contento de verte.
- Y yo, Alexander….
Sonia se encuentra en el pasillo con Modestovich y se asusta al verle, como ya es habitual. Sin embargo, con un aire de burla, él la aconseja que no tenga miedo.
- ¿Ya ha metido en el testamento a Paulina tu padre?
- Déjeme, no sé nada.- pero Karl no deja que se vaya.
- Le contaré a su padre todo eso de sus besos con el mozo de cuadra.- intenta asustarla.
- Lo único que sé, es que mi padre se reunirá con Paulina tras el funeral.- dice la joven entre dientes.
- En lo sucesivo, tenga más cuidado en demostrar su amor con Nikita.
- Me estuvo espiando…- le reprocha Sonia entre lágrimas.
- Yo no espié a nadie.
La joven no quiere que el capataz la vuelva a dirigir la palabra y se marcha corriendo. El rostro de Modestovich parece que está lleno de satisfacción.
Paulina también choca con Modestovich. Él se acerca a ella, e irónicamente la pregunta si es bueno eso de ser princesa.
- ¡Sí, es mejor que estar lavando! ¿Sabes? Aún estoy esperando la casita que me prometiste.
- Y no he anulado mi promesa.- dice él animadamente.- Es necesario allí un ama.
- Pues vete buscando otra actriz para ese papel.- dice ella en un tono de desprecio.
- Te lo ofrecía con toda sinceridad.- el capataz se ofende.- Y he venido a trabajar a Dolgoruky sólo para estar cerca de ti.
- ¿Sí? ¿Y por eso te expulsó Korf?
- Prometo que te ayudaré en todo. Si por cualquier desgracia te derrumbas, yo te defenderé.
- Será difícil que te acerques a mí. Además, Tania lleva una criatura en su vientre….
- ¿Y en qué te ayudará ella? Pronto dará a luz al hijo del príncipe.- la interrumpe.
- ¿Cómo sabes eso?- Paulina se pone en guardia.
- Todos lo hablan.- intenta justificarse.
- Eso no lo sabe nadie, excepto la familia.- y comienza a probar quién de la familia se ha ido de la lengua.- ¡Ha sido Sonia Petrovna!
- ¿Y yo qué tengo que hablar con Sonia Petrovna?
- Sé cómo te las arreglas siempre…
- Creí que eras un corazón puro.- se hace el ofendido.- ¿Y ahora tratas de escupirme?- y se marcha.
Sonia se encuentra en el pasillo con Nikita. El muchacho nota que tiene los ojos rojos del llanto y la pregunta si Modestovich es el culpable. Pero ella intenta justificarse que su llanto se debe a Andrei. Nikita la consuela y la abraza. Pero la pareja no cuenta que tienen un espectador. Paulina les espía desde la esquina.
Sonia se marcha rápidamente, y Paulina sale con un bordado entre sus manos haciendo que caiga casualmente ante los pies de Nikita. Él lo coge.
- Os regalaré este bordado para tu boda con Tania.- dice ella.- Tania es mejor que Anna.- pero ella nota que los ojos del muchacho arden.- ¡Estás enamorado!
- ¿De usted, acaso?- bromea Nikita.
- Mi padre tiene más hijas. Como Sonia, por ejemplo.
- No.- dice él evasivamente, pero Paulina continúa.
- Veo que Sonia está enamorada. Háblame de ello, te prometo que no se lo contaré a nadie.- peor Nikita no cede, y ella cambia su táctica.-Tal vez me haya equivocado. Creo que Sonia está enamorada de Karl Modestovich, ella no puede vivir los minutos sin él. Cada vez que se encuentran ella sale llorando. No es asombroso, ya que he visto cómo se arrullan en el despacho de mi padre.
Nikita hace un gran esfuerzo y escucha atentamente sin quitar los ojos de Paulina. Su mirada está totalmente inquieta.
Más tarde, Paulina busca a Modestovich.
- ¡Qué honor!- ironiza él.- La mismísima joven princesa Dolgorukaja me busca.
- Mi padre desea verte por un asunto. Exige que te des prisa.
- Obedezco, su excelencia.- se burla el capataz antes de salir.
Sonia está sentada en el despacho de su padre buscando un poco de soledad. Pero Nikita irrumpe emocionado.
- ¿Dónde está?
- ¿Quién?- pregunta ella perpleja.
- Karl Modestovich.- luego la riñe.- ¿Por qué me has escondido que él te persigue?
- Vio cómo nos besábamos, y prometió contárselo a mi padre.- dice Sonia entre lágrimas.- Mi padre está enfermo del corazón. A cambio de su silencio, tengo que averiguar para él todo lo relacionado del testamento de mis padres con Paulina.
- Yo se lo mostraré.- pero en ese momento entra Karl.
- ¿Y qué me vas a hacer?
El capataz mete la mano en su seno y palpa buscando algo.
- Bien, ¡dispara, modestovich!
- Por favor, tranquilícense.- suplica Sonia.
En ese momento, entra Pedro Dolgorukih y pregunta qué sucede allí.
Anna, en la casa de Vladimir, escribe una carta para Alexander. Ella pide perdón por todas las diligencias causadas y comunica que parte de Rusia, ya que nada le ha resultado ahí. Piensa que en París todo será de otro modo. Y tiene algo de dienro, por lo menos para comenzar.
En esos instantes, entra ZAbaluev. Con mucha cortesía, empieza a pedir perdón.
- Desvelé el secreto de su origen sin ganas.
- Ya nada se puede cambiar.- dice ella cortésmente.
- No quisiera que s ele quedara grabado en su memoria algo malo de mí. Espero que ajustemos nuestras cordiales relaciones.
- Lo siento, pero parto para Francia.
- ¿No teme ir tan lejos sola?
- Ha cambiado tanto mi vida, que ya nada me parece terrible.
- Déjeme al menos, que la lleve hasta la estación postal.
Anna renuncia, pero Zabaluev ve sobre la mesa la carta para Alexander. Y se empeña en enviarla a su destino. La joven le mira atentamente, y empieza a sospechar.
- ¡Me permitirá acabar la carta?- pregunta ella.
- ¡Claro, claro!- mientras tanto, el terrateniente escucha atentamente.- ¿Por qué está la casa tan silenciosa? Es como si no hubiera nadie.
- He soltado a todos los criados.- responde Anna irreflexivamente.
Pone un sello, y le da la carta. Agradece su preocupación.
- La enviaré hoy mismo a su destinatario.- parece muy cortés.- ¿La llevo?- vuelve a insistir.
- Llegaré sola.- dice Anna aún con cordialidad.
Pero Zabaluev se quita la máscara de cortesía y bondad, y se vuelve frío y despiadado.
-Me da pena perturbar sus planes. Pero a usted le convendrá aceptar mi proposición.
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