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Mentiras y Sexo. cap 8 & 9

March 31 2011 at 12:41 PM
Mavi  (no login)
de la dirección IP 201.114.58.123

 
CAPITULO 8


A la mañana siguiente, Teb se despertó en la cama de Mary sintiéndose asfixiado y atrapado al mismo tiempo. Y ambas eran sensaciones reales, no su respuesta al hecho de haberse quedado a pasar la noche con ella. La asfixia se debía a Ditzy, que había decidido quedarse a dormir sobre su cabeza, y la sensación de estar atrapado era responsabilidad de Spud, que dormía acurrucado a sus pies.

En realidad no pretendía quedarse, pero las horas habían ido pasando a una velocidad vertiginosa.

Se movió para recuperar la circulación de las piernas entumecidas. Spud gruñó y Ditzy se relamió sonoramente. Mary abrió los ojos y sonrió somnolienta,
-Te has quedado -dijo, acurrucándose contra su pecho.

-Tus perros no me han dejado marcharme -respondió él-. Pero ahora tengo que irme. Todavía me queda trabajo por hacer antes de que salga mi avión.

-Claro -contestó Mary, pero la rigidez de su cuerpo mostraba su desilusión-. Voy a sacar a los perros y después te prepararé el desayuno.

Por culpa de su enorme bocaza, acababa de perder la oportunidad de disfrutar con ella del sexo matutino, comprendió Teb mientras veía a Mary ponerse la bata a tal velocidad que apenas tuvo tiempo de visMarymbrar su fabuloso cuerpo. La agarró de la mano para impedir que se levantara.

-Ha sido una noche increíble, Mary.

-También para mí -contestó Mary con el asomo de una sonrisa-. He aprendido mucho.

-Yo también. Esos giros que hacías con la lengua... Deberías patentarlos.

-Me alegro de que te gustaran. Una amiga me describió cómo se hacían.

-¿Te lo describió?

-Es una larga historia -se sonrojó tan dulcemente que Teb estuvo a punto de abrazarla y volver a hacer el amor con ella, pero sabía que sería una estupidez.

-No te molestes en prepararme el desayuno, tengo que marcharme -ya era hora de que se marchara, ¿por qué seguir prolongando lo inevitable?

-Claro, lo comprendo -contestó Mary, pero la tristeza había anegado sus ojos antes de que se levantara de la cama.

Pipe la observó salir de la habitación seguida por los perros, y también experimentó una ligera tristeza.

Se vistió y, cuando Mary regresó, estaba esperándola en el cuarto de estar.

-Si quieres, puedo preparar unos bizcochos - dijo Mary, esperanzada.

-No, déjalo.

Mary se acercó a él y le rodeó el cuello con los brazos.

-Me ha gustado mucho conocerte, Mary.

-Si vuelves alguna vez a la ciudad...

-Ya no tendrás tiempo para mí. Has vuelto a la circulación, ¿recuerdas? Antes de que te des cuenta, ya te habrá atrapado cualquier otro tipo.

-¿Y quién ha dicho que quiera que me atrape nadie?

-Algún día lo querrás .Y el hombre al que elijas será un hombre muy afortunado.

Y entonces, antes de terminar diciendo algo que no debiera, enmarcó su rostro con las manos, sintió el palpitar de su pulso, memorizó su fragancia, sus labios llenos, la particular curva de su cuello y la increíble suavidad de su piel.

-Eres una gran amante, Mary, no lo olvides.

-Puedes estar seguro de que me has hecho sentirlo -en sus ojos brillaba el orgullo, la gratitud y la tristeza.

-Es cierto, y lo seguirás siendo con cualquier otro hombre.

Maldito fuera, ¿qué estaba haciendo él empujándola a los brazos de otros hombres? Pero era lo único que podía hacer. Sonrió y se dirigió hacia la puerta. Una vez allí, acarició a los perros, le sonrió a Mary por última vez y se dirigió hacia el descapotable.

-Conduce con cuidado -le gritó Mary, cuando ya estaba instalado en el coche-, y que tengas suerte.

-Tú también, Mary -le respondió.

Mary lo despedía con la mano mientras él se alejaba. Teb sentía un nudo en la garganta. Tenía ganas de dar media vuelta y volver a su lado, ¿qué daño podía hacerle un día más? Pero no, no podía ser tan estúpido. Tenía que marcharse antes de echarlo todo a perder.


Después de que Pipe se fuera, Mary desayunó rápidamente un cuenco de avena con fresas y salió a dar un paseo con los perros. Se negaba a ponerse triste. Habían llegado a un acuerdo que a los dos les había sido útil.

Pero su relación había sido muy intensa, y aquel hombre le gustaba. Disfrutaba con su ingenio, con su habilidad para destilar los puntos clave de cualquier argumento, con su manera de centrarse en los detalles. Incluso le gustaba su cinismo, que en un primer momento había representado casi un desafío.

Y había sido tan considerado, y tan amable y sensible. Incluso con las mascotas.

Pensó en la expresión distante de sus ojos. En todo momento había guardado las distancias entre ellos.Y ésa era la clave de su personalidad.

Cuando estuviera lista para ser atrapada por un hombre, como había dicho Pipe, ella quería que ese hombre fuera completamente suyo, que no tuviera necesidad alguna de guardar las distancias entre ellos. Ni siquiera sabía cómo se apellidaba Pipe, no tenía su número de teléfono. Lo único que habían compartido había sido sexo. Se habían comportado como dos auténticos locos por el sexo.

Suspiró. Por lo menos era suficientemente inteligente como para no estar demasiado triste. En cuanto llegara a casa después del paseo, invertiría toda su energía en la próxima Mary. No estaba de humor para escribir, pero ésa había sido su única razón para ver a Pipe.


Una vez en casa, Teb cerró la puerta y la encontró limpia y ordenada. La fragancia a limón y a desinfectante le decía que Alice, la mujer que limpiaba su casa, había estado por allí recientemente.
Pensó en cómo olía la casa de Mary. Despedía un olor dulce y hogareño. Y en el aspecto que tenía, brillante, Maryminoso, rico en texturas y confortable. Un perfecto reflejo de su personalidad.

La casa de Pipe era una casa cara, decorada con gusto. Muebles de líneas elegantes, cuadros de arte abstracto, esculturas valiosas, pero no había en ella nada de él.

Mary la encontraría inhóspita. La llenaría de cojines, velas, flores y perros. Teb imaginó a Boomer, Ditzy y Spud saltando sobre sus muebles y deslizándose por los respaldos de sus sillas ultramodernas.

¿Pero a quién estaba intentando impresionar con una casa como aquélla? Desde Luego, no a una mujer. No había llevado a una mujer a su casa desde hacía... desde hacía mucho tiempo.

Sentía un vacío en las entrañas. Debía de estar hambriento. El refrigerador estaba vacío, como casi siempre. Alice había tirado los restos de su comida. Podría hacer un sándwich, pero el intenso vacío de su interior lo convenció de que debía buscar algo más sustancial.

Agarró un folleto que tenía pegado a la nevera y llamó a la tienda de comida oriental de la que le había hablado a Mary. La comida le recordaría a ella.

Mientras esperaba a que llegara el encargo, se volvió hacia el ordenador, deseando mitigar su apatía. Sin mucha curiosidad, se conectó a una página web para editores y escritores y buscó ofertas de trabajo. Había muchas para editores, pero lo que a él le interesaba era escribir, el desafío de crear. Se fijó de pronto en un anuncio del Miami Tribune, su antiguo director continuaba allí. Inmediatamente mandó un correo. No quería aquel trabajo, pero necesitaba volver a ponerse en contacto con su pasado.

Cuando llegó la comida, fue a buscar un plato, se lo llevó al estudio y comenzó a comer mientras revisaba el correo.

Lo sorprendió encontrar un mensaje Curt Paterson, el director de Man's Man, pidiéndole una reunión para hablar sobre su futuro en la empresa. Tuvo la sensación de que sabía de qué se trataba. Curt llevaba tiempo comentando la posibilidad de una retirada. Y sospechaba que quería que fuera él el que se hiciera cargo de la revista.

Sería una tontería decir que no. Había estado trabajando para llegar hasta allí durante los últimos cinco años. Pero si aceptaba aquel trabajo, estaría atrapado durante otros cinco. A pesar del desafío que representaba, la idea no lo atraía en absoluto. ¿Qué demonios le estaba pasando?

«Entonces escribe algo, sólo por si acaso». Recordó la sugerencia de Mary. Por simple que pareciera, le resultaba más apetecible que una reunión con Curt. Se preguntó qué diría ella al respecto.

Sin pararse a pensar, se conectó al Messenger. Y descubrió con inmensa alegría que Mary también estaba conectada.

-Em, ¿qué tal te va?

-¡Teb! Hola. Estoy siendo una buena chica y estoy trabajando en mi próxima Mary.

-¿Debo asumir entonces que lo del baile fue bien?

-Fabuloso.

-Me alegro de oírlo. Entonces, ¿tenía yo razón al decir que estaba deseando verte otra vez?

-Sí, tenías razón. Tuvo que retrasar el viaje por un cambio de planes.

Teb sonrió, negándose a sentirse culpable.

-Tendrás que continuar conservándome como fuente para analizar el comportamiento masculino.

-¿Y tú que estabas haciendo?

-Comer, comida marroquí, por cierto.

-¡Me encanta la comida marroquí!

-A mí me encantaría compartirla contigo.

La imaginó sentada a su lado, tendiéndole un bocado, como había hecho la noche anterior. Quizá sentada en su regazo... desnuda.Tragó un bocado de comida, recordando cómo había lamido el aceite que quedaba entre los dedos de Mary. Era ridículo excitarse al recordar un bocado de comida marroquí. Em escribió otro mensaje.


-¿Y cómo va tu aburrimiento?

-Es curioso que lo preguntes, porque creo que el director de la revista va a ofrecerme su puesto.

Acababa de enviar el mensaje cuando se dio cuenta de lo arriesgado que era compartir aquella clase de información con una empleada. El problema era que en realidad estaba escribiendo a Mary, y no a Em.

-Por favor, que esto no salga de aquí

-Tranquilo, mis labios están sellados y me honra
que me lo hayas dicho a mí ¿Cómo te sientes al respecto?

-Supongo que debería ser un desafío, pero he empezado a explorar la posibilidad de empezar a escribir de nuevo. Le he enviado un mensaje a un tipo con el que antes trabajaba.

-Parece que estás ya decidido.

-¿Debería tumbarme en su diván, doctora Em?

-Mi diván está libre, para ti.

Y a él le encantaría tumbarse en él, con ella, desnuda. Tenía que dejar de pensar en el sexo. Intentó imaginarla. ¿Dónde estaría? Seguro que no estaba en su dormitorio, porque allí no tenía ordenador. ¿Tendría un estudio en casa? Apostaría cualquier cosa a que sus mascotas estaban con ella. La última vez que le había escrito tenía a una de ellas sentada en el regazo. Debía de ser Ditzy.

-A lo mejor he estado retrasando lo inevitable. He invertido años en esto, tengo que considerar mis ingresos. Y eso sería un retroceso en mi carrera.

Se metió en la boca un puñado de cuscús mientras esperaba.

-¿Cómo es posible que algo que te hace Feliz pueda ser un retroceso en tu carrera? Lo más importante es tu vida. Sólo tenemos una vida, y es demasiado corta para desperdiciarla sintiéndose triste o aburrido.

-¿Cómo eres tan sabia, Em?

-Es la costumbre. Soy la consejera oficial de mi familia.

Teb pensó en lo que le había contado sobre su madre y en lo que le había dicho sobre su hermano. Se preguntó si Mary no asumiría demasiadas responsabilidades.

-¿Así que necesita consejo...? Tu familia, quiero decir

-Mi madre no se desenvuelve muy bien con las cuestiones prácticas y mi hermano es un soñador

-¿Entonces los cuidas mucho?

-Todo lo que puedo.

-¿Y de ti? ¿Quién cuida de ti?

Dios, era él el que le estaba ofreciendo terapia en aquel momento. Pero era cierto que quería cuidar de ella. Si no en persona, por lo menos de aquella manera.

-Yo estoy bien, de verdad. Gracias por la preocupación.

-Es lo menos que puedo hacer por ti. Me has dejado quejarme de mi trabajo. Y confío en que seas discreta.

-Puedes confiar absolutamente en mí.

-Es muy fácil confiar en ti, Em.

En cuanto envió el mensaje, se dio cuenta de que era demasiado personal. El problema era que todavía podía recordar el perfume de su ropa, todavía recordaba lo que era sentirla entre sus brazos, la suavidad de todos los rincones de su cuerpo.

-No quiero llevar esto a un terreno demasiado personal, tienes que terminar tu Mary.

-En realidad, quizá podrías ayudarme. ¿Te importaría decirme lo que te parece la primera mitad de mi Mary? Es sólo un borrador.

En cuanto le llegó el correo, lo leyó rápidamente y sonriendo. Mary había conseguido captar el ambiente con unas cuantas frases y muy pocos adjetivos. Era muy buena.

Una de las frases lo hizo sonreír.

Consejos para la primera cita: examina a tu pareja en la pista de baile. Probablemente bailará el mambo en tu colchón con la misma gracia con la que se mueva en la pista.

Buena observación.

La segunda vez no tiene la misma emoción que la primera, pero tiene también su encanto. ¿Lo pasasteis bien juntos? Entonces podréis alcanzar nuevas cotas de erotismo, probar nuevas técnicas. Es como un segundo viaje a Oahu, vuelves a visitar el puesto en el que vendían la papaya, pero esta vez no te vas sin probar el Bruno. Mmm, buenísimo. Mejor incluso.

Teb le envió un mensaje instantáneo.

-Magnífico comienzo. Tiene un tono más confiado que el anterior Estoy deseando leer el resto.

-Me alegro.

Teb sintió su alivio a través del ciberespacio.

-¿Tienes alguna sugerencia para el resto?

-Sencillamente, sigue así. Conserva ese mismo tono, entra en algún que otro detalle y te quedará magnífico.

-Lo haré, gracias.

Podría haberse despedido entonces, por supuesto, pero Teb había perdido el apetito y lo único que le apetecía era seguir hablando con ella. De modo que le preguntó cómo había empezado a escribir su Mary sobre vida social y por qué. Y ella le preguntó por su carrera profesional.

Algún tiempo después, un calambre en el cuello le hizo recordar que llevaba horas frente al ordenador.Y la Luz de la tarde había disminuido visiblemente.

-Debería dejar que volvieras al trabajo. Todavía tienes que escribir la escena de sexo, ¿verdad?

-Pero eso es lo más fácil.

-Para ti, apuesto a que sí

-Si quieres que hablemos más sobre tu trabajo... o sobre cualquier otra cosa, mándame un correo. 0 llámame si lo prefieres.

A continuación Mary escribió su número de teléfono.

-Buena suerte con tu Mary, Em, estoy deseando leer el resto.

Ambos desconectaron y Teb se sintió de pronto muy solo. Estaba jugando con fuego, pero sencillamente, necesitaba una transición para sacar a Mary de su vida. En un día o dos, todo volvería a la normalidad.


La reacción de Teb tras haber leído la primera parte de su Mary hizo que a Mary le entraran ganas de ponerse a saltar de alegría. Motivada por las alabanzas de Teb, continuó escribiendo hasta que sus mascotas la reclamaron para salir a pasear. Mary se levantó y comenzó a imprimir la Mary.

La impresora todavía estaba en funcionamiento cuando aparcó un coche delante de su casa. El ruido de los tacones en la acera sólo podía pertenecer a Vicky. Mary tomó la Mary impresa y se dirigió hacia la puerta.

-¿Cómo ha ido todo? -preguntó Vicky en un susurro.

-Se ha ido, pero ha sido magnífico.

-¿Y vas a volver a verlo?

-No. Tiene que irse a la costa este.

-Bueno, si de verdad ha sido tan magnífico como dices, volverá.

-No lo creo. Ha dejado muy claro que no volvería.

Pero los aviones vuelan en ambas direcciones.

-Sólo si sabes adónde tienes que volar. 0, por lo menos tienes un apellido.

-A lo mejor está casado -comentó Vicky-, ¿has pensado en esa posibilidad?

-De ningún modo. Pipe es un hombre al que no le gustan las mentiras.

-Pero a lo mejor es como Jane Eyre, tiene a una mujer que está loca encerrada en el ático y no puede divorciarse de ella.

-Oh, por favor. Mira Vicky, pensaba a salir a pasear a los perros, ¿quieres venir conmigo?

-Claro, pero si después salimos a cenar. César está en casa de sus padres -Vicky se inclinó para saMarydar a Spud.

-Entonces, ¿la exclusiva sigue funcionando?

-Supongo que sí -Vicky se incorporó sonrojada-, y tengo que reconocer que César es inteligente, divertido y me adora. Soporta mis locuras y a mí las suyas tampoco me molestan mucho.

Ambas se echaron a reír. Ditzy corrió hacia la puerta, enredando la correa en los pies de Vicky de tal manera que ésta estuvo a punto de caerse. Mary la agarró del brazo y la ayudó a salir de la correa.

-Suena prometedor -comentó Mary.

-¿Qué es eso? -preguntó Vicky al ver la hoja que Mary sostenía en la mano.

-Un borrador de mi próxima Mary, ¿quieres leerla?

-Me encantaría.

Antes de que pudiera pasarle la hoja a Vicky, Boomer y Spud ya estaban tirando de ella.

-Cuando volvamos del parque -gritó por encima del hombro.

Cuando por fin llegaron al parque, dejaron sueltos a los perros en la zona destinada para ellos. Mary encontró un banco vacío y le pasó a Vicky la Mary. Mientras Vicky leía, Mary contenía la respiración, pendiente de cada sonrisa o simple asentimiento de su amiga.

Vicky por fin alzó la mirada.

-Es realmente buena.

-Me alegro de que te lo parezca.

-Pero necesitas detallar más las cuestiones sexuales. No es fácil adivinar quién le hizo qué y a quién.

-Anoche tampoco lo era. Fue realmente increíble.

-Vamos, cuéntamelo todo.

-Tendrás que esperar a que escriba mi Mary. Ahora me resulta un poco embarazoso hablar sobre ello.

-Vamos, Mary, ¿todavía no te has contagiado de la personalidad de Em?

-Supongo que no lo suficiente. Me gustaría pasar más tiempo con Pipe. Sé que eso no es muy propio de Em, pero es cierto -miró hacia el horizonte. El día estaba terminando y le parecía tan triste... Dios santo, ¿estaba poniéndose nostálgica por una puesta de sol?

-Te gusta ese tipo, ¿eh?

-¿Qué? No, no puede gustarme. Sólo es una fuente de información.

-Pero de todas formas, te gusta -presionó Vicky.

-Digamos que le estoy agradecida. Me ha ayudado con mi Mary y a tener más confianza en mí misma en lo relativo al sexo. Es como el primer hombre al que besas. Siempre sentirás algo especial por él.

-Volverá.

-No creo. Creo que estar en mi casa lo hacía sentirse... no sé, incómodo.

-Lo organizaste todo perfectamente, ¿verdad?

Mary se encogió de hombros.
-Por supuesto -dijo Vicky-, tú eres tú. Pero las cosas tan preparadas los hacen sentirse atrapados a los hombres.

-Sí, y a Pipe le gustan las cosas sencillas. Estoy segura de que piensa que tenía más interés en nuestra relación que él. Pero no es cierto. Sencillamente, lo hemos pasado bien juntos.

-Así que el sexo ha sido inmejorable, ¿no?

-Desde Luego, y lo más importante es que ahora tengo dos Marys sobre mi relación con Pipe y estoy a punto de conseguir una Mary para siempre. Le he enseñado a Teb la primera parte de esta segunda Mary y le ha encantado.

-¿Teb? ¿Ése no era el hombre que te quería despedir? ¿Y lo llamas Teb?

-Hemos estado hablando por Internet. De hecho, hemos tenido una conversación muy amistosa sobre nuestro trabajo y nuestras vidas.

-¿Ah, sí?

-Sí, hemos estado hablando durante casi dos horas esta tarde. Creo que está coqueteando conmigo.

-Vaya, vaya, así que vuelves a estar de pesca, ¿eh?

-Qué va -pero no podía evitar un cosquilleo de emoción-. Tenemos en común nuestra profesión y Teb me parece un hombre sensato e inteligente.

-¿Qué aspecto tiene?

-Heather dice que debe de andar por los treinta y cinco años.

-¿Es soltero?

-Según Heather, no llevaba alianza de matrimonio, pero quién sabe.

-¿Va a venir pronto a Phoenix? Porque si es así, podríais quedar. En cualquier caso, necesitas una nueva cita.

-Pero yo trabajo para ese hombre.

-Mejor todavía. Invítalo a tomar un café para poder hablar de tu Mary.

-Sí, supongo que podría hacerlo -la idea la hizo sonreír. Sería una cosa propia de Em. Y Em era mucho más divertida que Mary.


CAPITULO 9


A la noche siguiente, Mary se despertó sudorosa y excitada, con la almohada entre las rodillas. Había estado soñando con Pipe. No era la primera vez que tenía un sueño erótico, pero nunca se había despertado con un deseo tan intenso.

Sentía su cuerpo henchido y frustrado. Apartó las sábanas, se quitó el Camisón y volvió a tumbarse sobre el colchón. Pero no sirvió de mucho. La mayor parte del calor emanaba de entre sus piernas. Debería hacer algo al respecto.

Una hora después, todavía despierta e inquieta, decidió ir a beber algo. Desnuda, con las bragas como única prenda, se dirigió a la cocina y buscó algo que pudiera ayudarla a dormir. Abrió uno de los armarios en los que guardaba los libros de cocina; sacó uno con recetas de bebidas y lo hojeó. Té frío de Long Island. Humm. Parecía una bebida fría, fuerte y veraniega. Demasiado fuerte, quizá. Requería diferentes licores y unas gotas de cola. Mary decidió conformarse con dos licores, vodka y ginebra, unas gotas de cola y un vaso largo con montones de hielo.

Mientras esperaba el efecto relajante del alcohol, decidió aprovechar su estado de ánimo para terminar la parte de la Mary relativa al sexo. En aquel momento se sentía tan cargada de erotismo que seguramente sería capaz de transmitirlo.

Una vez en su estudio, encendió la lámpara de ,pantalla verde que tenía sobre la mesa y una vela de canela y vainilla. Spud, siempre dispuesto a hacerle compañía, se acurrucó en el sofá, al lado del escritorio.

Aspirando la dulce fragancia de las velas, encendió el ordenador y, para añadir más serenidad al momento, conectó una pequeña cascada y, disfrutando del burbujeo del agua, se sentó.

Jamás había escrito desnuda y, de pronto, todo le parecía más vívido. El frío perfil de las teclas, la curva del ratón... Suspiró y le dio un largo trago a su copa.

Aunque su ordenador se conectaba inmediatamente a Internet, no se molestó en revisar el correo. Todas las personas a las que conocía estarían dormidas a esa hora. Así que abrió directamente su Mary y leyó la primera parte.


A los chicos les gusta la segunda vez, pero sólo cuando tienen la seguridad de que todavía no hemos encargado las invitaciones de boda. Lo mejor para que no se pierda la pasión, chicas, es dejar bien claro que sólo sois unas obsesas sexuales con ganas de pasar la noche con un hombre.
Después, a explorar Una vez conocidos los puntos G, A y Z, tenéis carta blanca para inventar cosas nuevas. 0 para hacer las cosas tradicionales de una forma diferente.
La segunda cita es una oportunidad para explorar Como una nave espacial, os llevará a Lugares en los que no habéis estado jamás.

Mary bebió un poco más. Estaba empezando a relajarse. Dejó que uno de los cubitos de hielo se derritiera sobre su lengua y descendiera por su garganta. Era un contacto agradable. Mmm. En uno de los libros que había leído recomendaban el hielo para el sexo oral. Podía habérsele ocurrido la noche anterior, con Pipe. Pero estaban demasiado ocupados en la cama como para pensar en otras cosas con las que jugar.

Dejó de nuevo el cubito de hielo en el vaso y volvió a la parte de la Mary que necesitaba mejorar.

Confieso que nunca he sido muy aficionada a la cuestión oral. No sabía muy bien qué hacer con las manos. Por no mencionar los dientes. Además, estaba el cansancio de las mandíbulas, la posibilidad de atragantarse y otros detalles menos delicados que evitaré mencionar Pero por fin he comprendido su atractivo. Y ahora creo que el sexo oral simultáneo es algo absolutamente notable. Ningún número chabacano es adecuado para reflejar la intensidad de tan complejo placer.

Añadió algunos detalles más y volvió a leer el texto. A lo mejor había sido excesivamente franca por culpa de su actual estado de excitación. Volvería a leerla a la mañana siguiente para asegurarse de que no había exagerado antes de enviársela a Bruno.

Y a Teb.
¿Qué pensaría Teb de su Mary? Se estremeció al imaginárselo leyéndola con una media sonrisa en el rostro. Y estaba a punto de apagar el ordenador cuando éste emitió la señal que indicaba que alguien acababa de conectar con ella.

Había escrito:

-¿Qué estás haciendo levantada tan tarde?

-No podía dormir, ¿y tú?

El corazón le latía a un ritmo desmedido. Era curioso, el deseo por Pipe contra el que había estado Marychando desapareció de pronto para ser sustituido por toda clase de pensamientos tórridos sobre Teb. ¿Cómo podía desear a dos hombres al mismo tiempo? El factor Em, comprendió. Em disfrutaba de ese tipo de situaciones.

0 quizá el problema fuera que era tarde, estaba excitada y había bebido.

Teb le contestó en ese momento.

-Insomnio.
-¿Te ocurre algo?
-Frustración, supongo, ¿y a ti?
-Yo también estoy frustrada.

Quizá él también estuviera excitado. ¿Pero acaso se había vuelto loca? Teb era su jefe y prácticamente un desconocido. Quizá se estuviera volviendo como Vicky, que era capaz de acostarse con un hombre por el mero hecho de que tuviera unas cejas expresivas. Se llevó el vaso helado a la sien y se obligó a teclear una pregunta sensata.

-¿Has hablado ya con el director sobre tu ascenso?

-He estado esta tarde con él. Será un desafío, durante algún tiempo.

-Pero no pareces muy emocionado con la propuesta.

Mary intentó mantener la sensatez y controló las ganas de escribirle que estaba prácticamente desnuda.

-Y tienes razón, pero no sé qué decirle a ese tipo.

-Prueba con una moneda. Si sale cara, aceptas el trabajo, si sale cruz, lo rechazas. Supongo que tu reacción ante el resultado te indicará lo que realmente quieres oír

-Muy sensata, doctora Em, parece que he vuelto a tu diván.

-Me alegro de haber podido serte útil. Tú me has ayudado mucho en mi Mary.

-Lo único que he hecho ha sido alabarla. Pregúntame algo sobre la perspectiva masculina, para intentar al menos serte útil.

Mary tenía una pregunta que hacerle, sí. Y tenía que ver con el hecho de que Pipe hubiera dado por terminada de una forma tan tajante su relación. ¿Sería una cuestión de género?

-De acuerdo, estoy pensando en escribir una Mary comparando las diferentes actitudes de hombres y mujeres hacia el sexo. ¿Tú cuánta importancia crees que le da un hombre a tener relaciones sexuales con una mujer?

Se produjo una larga pausa.

-Eso depende del hombre. Algunos hombres están buscando una relación estable y, en ese caso, el sexo es el primer paso. Para otros, como yo, el sexo es una relación física intensa compartida por dos personas. Y tiene que quedar claro que es eso lo que las dos quieren.

-¿De modo que el sexo sólo es sexo?

-Pero no tienes por qué decir «sólo». Cuando la química funciona, el sexo te hace sentirte vivo.

-Sí, desde Luego.

-¿Te sentiste así con don Momento Oportuno?

-Sí, mucho.

Se movió en la silla, disfrutando del roce de sus muslos contra la tela del asiento. Se sentía abierta y vulnerable aunque Teb no pudiera verla.

-Entonces, es un hombre con suerte.

-No sé. Creo que soy yo la que ha tenido suerte. Estar con él ha sido muy bueno para mí. Para la Mary y en muchos otros sentidos.

-¿Como por ejemplo...?

-¿Qué te parece si te envío el resto de la Mary y así puedes verlo tú mismo?

-Estoy deseándolo.

Con el corazón palpitante, y diciéndose que en realidad sólo le interesaba su opinión como profesional, le envió la Mary. Pero en realidad era algo más que eso. Quería que la encontrara excitante. Mientras esperaba, la música de la pequeña cascada acariciaba sus oídos como el susurro de un amante.

Tomó el vaso para vaciar su contenido. En aquella ocasión, el agua helada descendió por su rostro y Luego por el hombro, provocándole un delicioso escalofrío.

Y dándole una idea.

Alzó el cubito de hielo y se lo llevó al pecho. Al principio el frío la hizo jadear, pero pronto comenzó a encontrarlo estimulante.

Habría sido divertido hacer eso con Pipe. Quizá con los ojos vendados, para que ninguno de ellos pudiera saber cuándo o dónde esperar aquel frío e inesperado placer.

El sonido de la respuesta de Teb le hizo dejar el cubito de nuevo en el vaso.

-Guau...

-¿Qué significa eso?

-Muy caliente.

-¿Y eso es bueno?

-Mucho.

-Ojalá lo haga igual de bien en la próxima Mary.

-¿Sobre qué escribirás la próxima vez? Siento curiosidad.

Y, estaba convencida, también lo excitaba. Definitivamente, estaba ligando con ella. Era extraño.

-No estoy segura. Estaba pensando en hablar sobre el cibersexo. ¿Qué te parece?

-No estoy seguro. Nunca lo he practicado, ¿y tú?

-Todavía no.

-Supongo que prefiero las cosas reales.

-Yo también. Por ejemplo, ahora estoy jugando con un cubito de hielo, deslizándolo por mí cuerpo.

No le diría que estaba desnuda. Eso resultaría demasiado directo.

-Una imagen genial. Me estás haciendo reconsiderar mi opinión sobre el cibersexo. ¿Cómo es la sensacáón del hielo sobre tu cuerpo?

-Impactante, refrescante y muy.. resbaladiza.

-Creo que yo también necesito ahora un poco de hielo. Para ponérmelo en el regazo.

Por lo menos había conseguido excitarlo. Mary siguió escribiendo.

-Sólo era una prueba. La cuestión es que el cibersexo puede ser divertido, ¿no crees? Y también el sexo telefónico. Quizá escriba una Mary sobre las relaciones a distancia, ¿qué te parece?

-Interesante.

Mary advirtió entonces que aquél era el momento ideal para sugerir lo que Vicky le había recomendado, que quedaran para tomar un café y hablar sobre su Mary. Con el corazón palpitante, escribió:

-La próxima vez que vengas a la ciudad, podríamos quedar para hablar sobre mi Mary con más detalle.

-Mis horarios son imprevisibles.

Toda Mary se sonrojó de vergüenza. No quería conocerla.

Teb le envió un mensaje.

-Pero si pudiera encontrar un hueco, me encantaría...

«Mentiroso», pensó Mary, no tenía ninguna intención de quedar con ella. Estaba muerta de vergüenza. Pero antes de que hubiera podido escribir una despedida digna, Teb volvió a enviarle un mensaje:

-Si no trabajáramos juntos, Em, me presentaría ahora mismo en tu casa. Y con una bolsa llena de cubitos de hielo, créeme.

Quizá sólo estuviera intentando salvar su orgullo, pero Mary decidió creerlo. Tecleó con rapidez.

-Así es la vida. Que duermas bien.

-No dejes de escribirme, Em, eres una buena compañía.

-Tú también.

-Buenas noches.

Teb desapareció de la pantalla.


Teb apagó el ordenador sintiendo cómo fMaryía la culpa a través de él. ¿En qué demonios estaba pensando? Mary había lanzado la idea y él la había atrapado al vuelo. Lo único que podía decir en su defensa era que la Mary de Mary había reavivado sus recuerdos y podía imaginarse perfectamente su aspecto con los cubitos de hielo deslizándose por su cuerpo.

Aquello era algo absolutamente inapropiado para su relación de trabajo. A partir de aquel momento, su relación sería meramente profesional. Y, desde Luego, no podía coincidir con ella cuando estuviera en la ciudad. De hecho, tenía que evitarla a toda costa.

Pero Pipe sí podría llamarla... Le había dicho que no volverían a verse, pero eso no significaba que no pudieran hablar por teléfono


CONTINUARÁ...????

 
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AutorReply
SAIOA
(no login)
81.36.28.130

Re: Mentiras y Sexo. cap 8 & 9

April 1 2011, 1:31 AM 

SIGUELA PRONTO
ME ENCANTA

 
 
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