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LA FURIA DEL AMOR: CAPS 10, 11 y 12!

October 1 2008 at 5:56 PM
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noelia_camila  (no login)

 
Hola!!!tenia pensado haber escrito mas capis para poder ponerlos...pero es que como han empezado las clases no he podido escribir mas...espero que para el sabado o el lunes haya por lo menos un capi nuevo....espero que os que os gusten estos capis!comentar!!!!!!!!plis!!!!bss xau!!!


Capitulo 10:

-Es la hora, milady.
-¿La hora?-susurro Camila abriendo los ojos.
-Si, mirad a lo lejos, por la ventana-dijo la doncella-. Esta saliendo el sol.
-Mejor miras tu por la ventana, Michi, mientras yo duermo un rato mas.
-Pero si nunca os levantais tarde- le retiro la manta, pero Camila la asio al vuelo con un gruñido.
-Tampoco habia perdido nunca el sueño, y eso fue lo que me ocurrio ayer por la noche. Como no consegui pegar ojo, ahora estoy muerta de sueño. Vete, Michi. Vuelve dentro de una hora...o dos, o tres. Si, tres horas estaria bien.
Se escucho un chasquido de reprobacion, pero la criada se marcho. Camila suspiro y volvio a conciliar el sueño. Aunque no paso mucho rato antes de que volvieran a quitarle la manta.
-Si no os levantais, os perdereis el almuerzo- le advirtieron.
Camila se incorporo de un brinco.
-¿El almuerzo? ¿Me has dejado dormir hasta tan tarde? El almuerzo, la mas copiosa de las dos comidas del dia, se servia poco antes del mediodia. En su vida habia dormido mas alla de la hora tercia, no digamos ya hasta casi sextas.
La criada le estaba dirigiendo una mirada resignada de: lo-he-intentado-pero-no-hubo-manera. La joven Michi era una doncella magnifica, llevaba años al servicio de las dos hermanas y la veterania en la familia la habia hecho condescendiente.
Camila se apresuro a levantarse del amplio lecho en que dormia con su hermana. Naturalmente, Paloma se habria levantado a una hora razonable y, sin duda, habia estado cuidando de sus huespedes durante toda la mañana, una de las muchas tareas que recaian en la dama de la torre. Y a Paloma se la consideraba la señora de Dunburth, dado que Camila no habia aspirado jamas a esa distincion y no habia otra persona que pudiera desempeñar esa funcion tras la muerte de su madre.
Se fue quitando la ropa con la que dormia durante el invierno y del armario saco su tunica limpia y unos calzones con polainas. Ya estaba medio vestida cuando recordo que ese dia no podia vestir como lo hacia habitualmente. Se lo habia prometido a su padre. Pero descarto con rapidez la idea y siguio anudandose el cordon de sus calzones. ¿Vestirse de otro modo solo porque Benjamin se lo habia ordenado despues de tratarla como lo habia hecho e insultarla llamandola mendigo?
Bufo para sus adentros y recorrio la habitacion con la mirada buscando su calzado.
-¿Donde estan mis botas?-le pregunto a Michi.
-Debajo de la cama, donde las dejasteis.
-Nunca las dejo ahi. Las dejo junto a la palangana. Sabes muy bien que me lavo siempre los pies antes de acostarme. Tu misma me calientas el agua.
Era una de sus peculiaridades desde que se habia quitado la bota del pie dañado, años atrás. El hedor que desprendia su pie, tras tres meses de encierro, la habia impresionado profundamente. Desde entonces nunca se acostaba sin lavarse los pies.
Michi se agacho junto a la cama y luego se levanto blandiendo el par de botas y con una sonrisa de ya-te-lo-dije.
-Quiza por eso no podias dormir ayer por la noche.
Camila se ruborizo. La noche pasada estaba tan enfadada que habia olvidado incluso una cosa asi. Recordaba que quiso, no, necesito hablar con Paloma, pero su hermana se habia dormido en seguida y le dio reparo despertarla. Asi que se habia acostado sin poder compartir sus preocupaciones, y por eso la habian atormentado toda la noche.
Su estomago le recordo con un gruñido que el dia anterior no le habia tratado con mucha amabilidad, ansiosa por ponerle remedio a eso. Cuando tendio la mano para que Michi le diera su capa de lana, esta le ofrecio otra prenda.
-Si no vais a vestiros como le gustaria a vuestro padre, al menos poneos en honor de los huespedes que os estan aguardando abajo-le sugirio.
Era un largo manton, mucho mas apropiado para llevarlo encima de la cotardia, una fina prenda de rico terciopelo azul bordado con pieles negras. Camila penso que esa concesion si podia hacerla y asintio, permitiendo que la doncella le cubriera sus estrechos hombros y abrochara los broches y las cadenas de oro que lo mantendrian sujeto.
Sin embargo, no hizo lo que la criada esperaba, es decir, comprender que le sentaba mucho mejor con el cotardia azul claro para el que se habia confeccionado. Asi que Michi se quedo suspirandi mientras Camila salia de la habitacion.
Habia bullicio en la gran sala,las gentes del castillo iban llegando para la comida del mediodia. Camila casi bajo corriendo los ultimos escalones de la torre, pues los gorjeos de su estomago la conminaban a darse prisa. Pero se paro en seco cuando, justo a la entrada de la sala, se encontro de pronto con Benjamin, que estaba al pie de la escalera, como si estuviera esperandola. Y comprendio que asi era cuando sus ojos la repasaron concienzudamente y empezo a menear la cabeza con gesto de desaprobación.
-Hummm...Solo a medias, muchacha. Sube de nuevo y acaba la otra mitad.
Camila irguio la barbilla y un destello de ira cruzo su mirada. Estaba a punto de replicar cuando el añadio:
-Al meno que desees que te asista. Vete ahora y vistete como es debido si no quieres que te vista yo mismo.
-No te atreverias-siseo ella.
A lo que el respondio con una risita.
-¿Que no? Preguntale a tu sacerdote por los contratos matrimoniales y te contara que estamos casados a todos los efectos menos la ceremonia del lecho. Y eso significa que me asisten derechos respecto a ti, muchacha, que suplantan los derechos de tu padre. Cuando te comprometieron a mi, mi familia obtuvo un control sobre ti que podia ejercer cuando quisiera. Mi padre hubiera podido decidir tu educacion, donde deberias vivir y todo lo relacionado con tu crianza, incluso hubiera podido recluirte en un convento de monjas hasta el dia de la boda. Es obvio que haberte dejado al cuidado de tu familia ha sido un error, aunque puedo enmendarlo. Vamos a empezar por el principio: hoy me honraras vistiendote como la dama que se supone que eres. Si te tengo que ayudar, lo hare. ¿De verdad necesitas mi ayuda?
Camila lo miro atonita. Mas furiosa de lo que podia concebir, abrio la boca para cubrirle de insultos pero reparo en su padre,al otro lado de la sala, mirandola de hito en hito, asi que volvio a cerrarla. Le dirigio una mirada furibunda a Benjamin, pero giro sobre los talones para subir de nuevo la escalera.
Aquello era intolerable. Aquel bruto carecia por completo de sensibilidad, de tacto, de comprension. Todo cuanto le decia no era sino una provocacion para que pelearan. ¿Acaso pretendia hacerla montar en colera para tener una excusa para volver a tratarla con brutalidad? No cabia duda: debajo de su actitud se escondia un espiritu vil y grosero.




Capitulo 11:

Benjamin sonrio, complacido. Lord Martin habia estado en lo cierto, de pues de todo. La chica iba a obedecerle, por la simple razon de que no le conocia y, por tanto, no sabia cuan tolerante podia ser. Tampoco sabia que medios era capaz de utilizar para salirse con la suya, y no parecia ansiosa por enterarse.
Seguia sin estar satisfecho de ella, y dudaba que pudiera estarlo jamas. Ella nunca le dispensaria los cuidados cariñosos de una esposa. Vaya, si incluso habia admitido que amaba a otro hombre. Tampoco seria nunca feliz en su matrimonio, y no parecia mujer que facilitara superar los rencores. Con ella tendria que hacerse a la idea de que iban a entablar una guerra de por vida. Pese a todo, estaba decidido a hacer de Camila una mujer. No iba a permitir que ella le avergonzara.
Paloma paso junto a el camino de las escaleras. Parecia preocupada; posiblemente habia advertido el enfado de su hermana. Suspiro, lamentando que no le hubiera tocado en suerte la hermana menor, porque ella si era encantadora y hubiera sido una esposa fantastica. Dulce, de maneras suaves y dispuesta a agradar; todo aquello de lo que carecia la hermana.
Martin intento reclamar su presencia en la mesa, pero Benjamin rehuso por el momento. No iba a abandonar su posicion al pie de las escaleras, no fuera que la muchacha le rehuyera de nuevo y se saliera con la suya una vez mas. Sin embargo, recordo que el dia anterior habia subido esas escalera y habia desaparecido de la torre. Le pregunto a uno de los sirvientes si habia otra salida y decidio ir a hacer guardia en las escaleras de la capilla.
Efectivamente, no tardo en escuchar los pasos ligeros de una mujer que bajaba por las escaleras. Tenia que reconocer que era astuta e ingeniosa. La verdad es que, la noche antes, se habia ido a la cama divertido con la ultima observacion que ella le hizo. ¡Que ojala hubiera podido servirle estofada su propia lengua!
Pero se habia equivocado porque no era ella la que bajaba la escalera, sino Paloma.
-Al parecer, me he cambiado de puesto demasiado tarde-le dijo cuando Paloma llego al ultimo peldaño-. Ella ya no esta arriba, ¿verdad?
-¿Ella, quien?
-No teneis por que encubrirla, Paloma, fingiendo que sois algo burda. Asi que piensa esconderse de mi un dia mas... Pues no pienso permitirselo.
-Te equivocas.
-¿Me equivoco?-fruncio el entrecejo y le cedio el paso-. Pues tendreis que mostrarme el camino...
-Ya loha hecho- replico ella cripticamente y paso junto a el camino de la sala.
La expresion de Benjamin se hizo aun mas hosca. Las adivinanzas no le gustaban nada, y al parecer todo el mundo se empeñaba en plantearselas. Penso si debia subir el mismo en busca de su prometida o si era mejor que siguiera a su hermana y le preguntara que habia querido decir.
Con irritacion, entro en la sala detras de la dama y se encontro con que...habia dos. Se paro en seco y miro pasmado a las dos mujeres sentadas a la mesa a ambos lados de su padre, las dos vestidas con trajes de terciopelo azul cielo con camisolas de un tono mas oscuro, con griñones azules las dos, identicas.
Tenia que ser la luz, claro, aunque el sol entraba por las ventanas y no proyectaba sombra alguna.
Avanzo unos pasos, pero tampoco advirtio la diferencia. Tenian la misma figura, vestian igual, las dos eran increiblemente atractivas. Eran... identicas. Con unos pasos mas advirtio que una de las faldas tenia los hilos del bordado de oro, y la otra de plata, pero esa era la unica diferencia. Sus rostros eran iguales, identicos.
¿Por que no habia reparadom en ello antes? De pronto comprendio el motivo. Siempre que habia mirado a Camila Crispin solo habia visto sus ropas escandalosas. Habia visto la silueta de sus piernas, definidas por sus estrechos calzones, y le habia molestado que otros hombres tambien pudieran verlas. Habia mirado las manchas de suciedad de su piel y no habia visto lo que habia debajo de ellas. Y siempre se habia sentido cegado por la ira, porque Camila habia resultado ser justo lo que el temia.
Avanzo entonces hasta la elevada tarima sobre la que estaba dispuesta la mesa de los lores, con la incomoda sensacion de que no sabia junto a cual de las dos mujeres tenia que sentarse. Ninguna de las dos le miraba, lo que podria haberle dado alguna pista.
Benjamin no estaba acostumbrado a la incertidumbre, y no le gustaba nada. Tampoco le gustaba sentirse comoun idiota, que era exactamente lo que sentia por no haberse enterado antes de que lord Martin tenia dos hijas mellizas. Sin duda su padre devia haberselo mencionado alguna vez, pero o no habia prestado atencion o no le interesaba como para recordarlo. De cualquier modo, eo habia sido un fallo suyo.
Tenia la mitad de posibilidades de escoger adecuadamente y no parecer un tonto, asi que fue a sentarse junto a melliza que estaba mas cerca de las escaleras.
No obstante, ella se dio la vuelta para susurrarle:
-¿Estais seguro de que quereis sentaros aquí?
Asi pues, siguio hacia el asiento contiguo a la otra melliza. Sin embargo, ella tambien se inclino para decirle:
Soy Paloma, lord Benjamin. ¿No quereis sentaros junto a vuestra prometida? Enrojecio, y se ruborizo aun mas cuando oyo la risita sofocada de la otra melliza. Lor Martin incluso tosio, tal vez acostumbrado a las extravagancias de sus hijas. A Benjamin no le hizo ninguna gracia, maxime teniendo en cuenta que ahora se veia obligado a dirigirse al otro extremo de la mesa.
Solo le consolaba la idea de que, al menos, no habia agravado aun mas su ridiculo dandole las gracias a la primera melliza por su artera advertencia.
Se acerco de nuevo a ella y levanto unos centimetros el banco en el que estaba sentada Camila, para tener lugar donde sentarse. Oyo el gritito sofocado que profirio ella, vio como se agarraba a la mesa para sujetarse y finalmente se sintio mucho mejor cuando se sento a su lado.
Ahora ella le miraba echando chispas, y eso le alivio su mal humor.
-La proxima vez que deseeis mover el moviliario avisad antes- le dijo entre dientes.
El enarco una ceja y respondio:
-La proxima vez no os hagais pasar por quien no sois.
-No me he hecho pasar por nadie- repuso ella-. Solo os he hecho una pregunta logica. Considerando las muchas muestras de desagrado de que me habeis hecho objeto desde vuestra llegada, he supuesto que no quisierais compartir esta comida conmigo.
-Cuando una se viste como un villano, tiene que tener cuidado de no coger piojos. No es sorprendente que seais objeto de muestras de desagrado.
-¿Creeis que basta con cambiarse de ropa para librarse de los piojos?- respondio ella.
El solto una risita.
-No, supongo que no. Supongo que no esperais que lo haga yo.
-Nunca se sabe- respondio ella con una sonrisa tirante.
A lo que el no replico porque una hilera de sirvientes procedentes de las cocinas empezaron a servir la comida y uno de ellos se inclino entre Camila y el para servirles la enorme rebanada de pan que iban a compartir a modo de tajadero. Luego se acerco otro a ensaciar el vino, y luego otro...
Benjamin abandono por el momento la idea de seguir con la conversacion y se arrellano en el asiento hasta que le hubieron llenado su tajadero. En sus labios se dibujaba una leve sonrisa y le sorprendia sentirse asi despues del apuro que habia pasado al acercarse a la mesa.
Quien hubiera pensado que Camila Crispin acabaria pareciendole divertida. Su actitud no lo era en absoluto, y sus costumbres tampoco. Sin embargo, lo que salia por su boca tenia efectos claramente antagonicos: o le divertia o le hacia montar en colera.
Lo que no atinaba a comprender era por que le divertia, cuando era evidente que ella no lo pretendia. No; estaba claro que ella pretendia solo insultarle, era lo que perseguia la noche anterior y ahora mismo lo habia intentado de nuevo.
Tal vez fuera precisamente eso. En materia de insultos, lo mejor que se podia decir de los de ella era que, en ocasiones, solo eran baladies. Aunque, teniendo en cuenta que jamas antes le habia insultado ninguna mujer, tal vez ese fuera el motivo. No era precisamente un talento que las mujeres aspiraran a perfeccionar, dado que un simple insulto podia provocar que se desembainara una espada.
Las normas de la cortesia descretaban que fuera él quien le sirviera la comida a su dama, y que escogiera los mejores trozos de carne para ella. Una vez los sirvientes dejaron de pulular en torno a ellos, Benjamin no pudo resistir la tentacion de decir:
-Dado que esta visto que preferis los papeles masculinos, ¿os apetece hacerme los honores y servirme vos a mi?
Ella le dirigio una mirada de inocente curiosidad antes de responderle con tono neutro: -No me habia dado cuenta de lo valiente que sois, puesto que os mostrais confiado ante la posibilidad de que mi cuchillo este junto a vuestro rostro.-Y ensarto un trozo de carne y lo miro detenidamente antes de acercarlo a la boca de el.
Benjamin asio su brazo con un gesto rapido, alejandolo de su cara, pero capto el desafio que brillaba en sus ojos verdes, y lo solto. Por increible que pareciera, Camila habia conseguido que se arriesgara a confiar en ella despues de haberle insinuado que no debia hacerlo. Es mas, estaba logrando que se arrepintiera de haberla provocado.
Sin embargo, le sostuvo la mirada al tiempo que le advertia: -Tened presente que las acciones provocan reacciones y, si seguis jugando con esa daga, no os agradara conocer la mia.
-¿Jugando?- pregunto ella despectiva-. ¿Quien ha hablado aquí de juegos? Yo os he llamado confiado porque es probable que esta mano prefiera cortaros el pellejo a daros de comer, y he supuesto que erais lo bastante listo para saberlo, despues de haberme obligado a ponerme estas condenadas ropas.
¿Condenadas ropas? ¿De modo que esa era la causa de su colera? Deberia haber supuesto que ella no iba a rendirse gracilmente respecto a ese tema.
-¿Como podeis aborrecer esas ropas si estais tan atractiva con ellas? Al acabar de decirlo se dio cuenta de lo cierto que era; la verdad era que ahora si se parecia a la que ayer tanto le habia complacido, cuando creyo que Paloma era su prometida. Viendolas asi, las dos juntas, no se advertia ninguna diferencia. Camila era igual de encantadora a la vista que su hermana. Solo que cuando abria la boca para hablar... En eso si habia una diferencia insalvable entre ambas.
-Es una cuestion de comodidad y de libertad de movimientos- le explico-. ¿Por que no intentais poneros la cotardia y una camisola a ver si os sentis a gusto con toda esa tela colgando sobre vuestras piernas a cada paso?
-Exagerais. Los curas no se quejan de sus habitos.
-Los curas no cazan para comer.
El rio, concediendole la razon con una inclinacion de la cabeza. Ella le miro con curiosidad, como si la hubiera sorprendido. Eso inquieto a Benjamin y le hizo reponder a lo obvio.
-Tampoco las mujeres necesitan cazar.
-Hay necesidades....y necesidades. Si tengo que explicaros cual es la diferencia quiza no seais capaz de entenderla.
-Si estais intentando decirme que cazar es o unico que os hace feliz, estais en lo cierto. No sere capaz de creerlo.
Ella reflexiono.
-La mayoria de los hombres se aferran a sus opiniones por mas que les sirvan pruebas de los contrario en bandeja de plata. Lo negro sigue siendo blanco y lo blanco negro si ellos asi lo afirman; maxime cuando esta diferencia de opinion esta relacionada con una mujer. ¿No estais de acuerdo o es que vais a demostrar precisamente lo que acabo de decir?
El ahogo una carcajada. De no ser porque ella le hablaba con suma seriedad, hubiera reido con ganas. ¿De verdad creia que los hombres se aferraban a sus opiniones a pesar de las pruebas de lo contrario, independentemente de quien ofreciera esas pruebas?
-Considero que exgerais. Me atrevo a señalaros que son muchas las cosas que pueden hacerle feliz a uno. Basar la felicidad en una sola cosa es... una tonteria.
-Y si digo que no es una tonteria, vos, naturalmente, estareis en desacuerdo porque la unica opinion correcta es la vuestra, ¿verdad?
-Diriase que estais decidida a discrepar conmigo, diga yo lo que diga.
-No, diriase que vos estais decidido a discrepar conmigo, diga yo lo que diga.
-No siempre. Estoy de acuerdo en que los curas tendrian dificultades para cazar con esas ropas.
-Si- regonzo ella-. Durante cinco segundos habeis accedido, pero solo para señalar que las mujeres no tendrian identicas dificultades porque ellas no cazan.
-¿Por que no admitis que ser el proveedor no es un papel de la mujer?- casi gruño el.
-Porque tal vez no toda mujer tiene a alguien que provea por ella.
-Os equivocais. Si no tiene a algun hombre de su familia, tendra a los hombres de la familia de su marido. Y, si todos ellos faltaran, tiene a su rey para que provea por ella.
Camila puso los ojos en blanco.
-Estais hablando de mujeres de propiedad que, para un hombre, no son mas que instrumentos de regateo. ¿Que pasa con las mujeres de los pueblos o de las cuidades que pierden a sus parientes? ¡Podrian aprender perfectamente a cazar su propia comida!
La ira habia teñido de purpura la tez de Benjamin.
-¿Vamos a enmendar los males del mundo desde aqui? No hubiera imaginado que un simple cumplido acerca de lo atractiva que me pareceis pudiera convertirse en una concienzuela discusion acerca de injusticias de...
¡Bah, vos no quereis discutir, solo os interesa escuchar el eco de vuestras propias opiniones!-repuso ella-. Muy bien, pues ¿hablamos mejor de la moda, o del tiempo? ¿Os parecen lo bastantes seguros esos temas? Sobre temas asi podeis obtener mi acuerdo, pero no conteis co ello en los demas.
-¡Basta!-estallo el-. Tal vez nos pongamos de acuerdo en guardar un poco de silencio, mi apetito se esta enfriando tanto como la comida.
-Ciertamente, Benjamin. Lejos de mi, una simple mujer, podriais comer sin que nadie os llevara la contraria- respondio ella con una sonrisa.
Se la veia tan complacida por su ultima replica que el se pregunto si, despues de todo, su intencion habria sido, desde el principio, ponerle de mal humor. Si asi era, tenia que reconocer que tenia habilidad para ello.




Capitulo 12:

Martin sugirio ir de caza para entretener a sus huespedes durante la tarde. No obstante, no seria el tipo de carecias de las que Camila disfrutaba, pues ultimamente su padre solo cazaba con el halcon. Por lo tanto, el halcon hacia todo el trabajo, y se llevaba tambien todo el disfrute.
Paloma accedio a unirse a ellos. En esas ocasiones, utilizaba un barrilejo dulce y manso, una especie de halcon mas pequeño que ni siquiera se clasificaba como halcon de caza, mucho mas grandes y agresivos.
Camila rehuso ir a la caza. Por ese dis ya habia tenido tratos mas que suficientes con su prometido. Ademas, no le habia enseñado a cazar con su halcon, sino que lo tenia como mascota. Se llamaba Rhiska en memoria del que habia matado Benjamin, y tal vez eso hiciera que mimara al segundo Rhiska mas de la cuenta. Asimismo, dudaba que a su padre le encantara la idea de que ella llevara en cambio su arco y sus flechas. De modo que, sintiendose incapaz de participar en esa caceria, desistio de acompañarlos.
Sin embargo, Benjamin tenia otra opinion al respecto y la detuvo cuando ella iba a salir del salon, despues de la comida.
-Vais a venir con nosotros.
¡Dos ordenes en el mismo dia! ¿Acaso se proponia controlar todos sus movimientos? ¿O es que pensaba que ella era incapaz de tomar decisiones apropiadas por si misma? Ademas, ella no le debia ninguna explicacion.
-Preferiria no hacerlo- repueso ella, lo cual hubiera debido bastar.
Aunque con el no.
-Vuestro padre me ha informado que requeris un mes para acostumbraros a mi antes de la boda. Si es asi, tendreis que hacer un esfuerzo para estar conmigo y cumplir con el acuerdo; de lo contrario, creere que no precisais ese tiempo y que podemos pasar directamente a la boda.
Ella quiso replicar que familiarizarse con el no era una tarea que requiriese todas las horas del dia, pero hubiese sido demasiado peligroso. Lo que el le estaba diciendo, en realidad, es que sus alternativas eran estar en su propia compañia o casarse con el. En cuyo caso, naturalmente, ella optaba por la mas leve de aquellas dos opciones despreciables.
Asi que se dirigieron todos hacia el puente donde estaban preparando los caballos y los halcones. Camila tuvo que ir por su propio caballo, porque ningun mozo del establo se atrevia a otra cosa que a ponerle la comida a Stomper desde la distancia prudencial. Hubiera cogido una montura mas pequeña, pero Stomper necesitaba ejercicio.
Todos los habitantes de Dunburth sabian muy bien como Camila habia llegado a poseer ese caballo, un recuerdo bastante desagradable, al menos para ella. El animal, que habia sido maltratado, pertenecia a un caballero que estuvo de visita y que utilizaba la fuerza brutal para controlarle, hasta que un dia se le fue la mano.
Lo ironico fue que el caballo enloquecio e intento matar al caballero en presencia de ella. El animal ya no le servia de nada al caballero. Asi pues, ordeno que lo mataran. Ella intervino, afirmando que podia amansarlo. Naturalmente, el caballero se burlo de ella y le dijo que si era capaz de amansarlo tambien merecia poseerlo.
Tal vez no hubiera debido hacerlo con tanta rapidez, pue el caballero se ingigno al ver con que facilidad amaestraba a su caballo. Por mas que ella no veia con buenos ojos que un animal perteneciera a un bruto como ese, le ofrecio devolverselo para aplacar la ira de ese hombre, al que su padre deseaba contratar como caballero del castillo. Pero el orgullo del hombre le habia impedido aceptar la devolucion, y tampoco se habia quedado en Dunburth, sino que marcho de inmediato.
Por supuesto, su padre se mostro muy severo con ella por haber provocado esa partida tan subita. Posteriormente se disculpo cuando supo que ese mismo caballero habia sido colocado en otra parte y habia traicionado a su nuevo señor, abriendo la torre a un ejercito agresor.
Desde entonces, Camila habia equiparado la tendencia a la brutalidad con el engaño, y consideraba que todo el que hiciera gala de esas cualidades era indigno de confianza. En lo que a ella respectaba, su prometido caia dentro de esa categoria.
Como de costumbre, tardo poco en ensillar a su caballo, otra de las cosas que tenia que hacer por si sola, en lugar de encontrarsela ya puesta. Luego tardo un poco en familiarizarse con sus faldas, ya que no estaba acostumbrada a llevarlas.
Sin embargo, llevaba los clazones y las botas debajo de esas vestimentas femeninas, y se sento como siempre, a horcajadas, con el cotardia suelto sobre los flancos, lo bastante amplio para que cubriera sus piernas y Benjamin no tuviera motivos de queja.
Tuvo que auparse sobre los tarugos de montar para subirse a su lomo, y hasta la salida del establo fue hablandole todo el rato con dulzura, para mantenerle tranquilo en el bullicioso ambiente del puente. Apenas habia llegado a la salida cuando noto que tiraban de ella para descabalgarla y que alguien le gritaba.
-¿Es que no conoceis el sentido comun, o es que habeis perdido el juicio?
Todo el movimiento fue muy rapido y los tobillos le quedaron enganchados en los estribos. El brazo le habia quedado retorcido a la altura de la cintura, y le dolia tanto como si Stomper la hubiera arrastrado al galope. Tardo unos segundos en comprender siquiera que habia ocurrido: la habian <<rescatado>>. Mentalmente, puso los ojos en blanco.
-En mi opinion, vuestro padre hubiera debido encerraros hace mucho tiempo por vuestro propio bien- escucho en un tono teñido de furia-. En mi vida habia visto cosa mas estupida.- y entonces Benjamin llamo a uno de sus sirvientes-. Tu, lleva a ese aniaml de vuelta al establo.
Ella sabia, sin necesidad de mirar, que no iba a ser obedecido. A su vez, el no tardo en darse cuenta, despues de haber llamado a otros sirvientes y recibido solo gestos de impotencia con la cabeza baja.
Ella se sento en el suelo y levanto la barbilla para no perderse su expresion de enfado.
-¿Como diablos os habeis hecho con un caballo de batalla? Por no preguntar como conseguis montarlo son mataros.
Con toda la calma y la gracia de que pudo hacer acopio, ella contesto:
-¿Tal vez porque es mio?
El gruño, incredulo. Y se dio la vuelta para intentar devolver el mismo al destrero al, establo, pero descubrio que el caballo ya estaba detras de el, junto a Camila. Eso le sorprendio, pero no lo suficiente para que le detuviera. Se inclino para coger las riendas.
Camila solo tuvo tiempo de gritar <<¡No lo hagas!>> antes de que Stomper intentara morderle la mano. Benjamin blasfemo y levanto el puño para golpear al animal. Entonces fue Camila la que perdio los nervios, empujo a Benjamin hacia un lado y se interpuso entre ellos. La enorme cabeza de Stomper fue a posarse sobre el hombro de ella, y Camila le amanso acariciandole el hocico. A su prometido se dirigio a voz de grito, sin importarle quien pudiera escucharla:
-¡Jamas volvais a golpear a una de mis mascotas! Cuando digo que algo es mio, es mio. Si hay alguien aqui que carezca de sentido comun, ese sois vos. Si puedo monat a este animal, y es obvio que puedo, entonces tambien cabe suponer que esta adiestrado para mi.
Dado que la prueba de su afirmacion se hallaba ante los ojos de Benjamin, dificilmente podria dudar de ella en adelante. Aunque no parecia nada satisfecho. Se volvio hacia Martin, que se habi aproximado para ayudarla a montar de nuevo el animal.
-¿Por que le permitis tener <<mascotas>> tan peligrosas?- le pregunto Benjamin.
Martin los condujo hasta el exterior antes de responder:
-Porque no son peligrosos para ella. Ya os he advertido que tiene un don especial con los animales, con los grandes y los pequeños, con los salvajes y los domesticados. Ella puede adiestrarlos. De modo que permaneced tranquilo, Benjamin, este animal jamas le hara daño alguno. Sus mascotas estan adiestradas para ella, no necesariamente para los demas.
Camila temblaba ligeramente a causa del enfado. Lo habia vuleto a hacer, le habia demostrado que no tenia ninguna consideracion con los animales, que para el no valian nada si no servian a sus necesidades personales. ¿Que problema habia con matarlos o pegarlos? No eran mas que animales. ¿Casarse ella con un hombre asi? ¡Jamas!

 
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la furia del amor

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October 2 2008, 12:03 AM 

hola soy betsynova. me alegra ver que hay nuevos capis. estan geniales. cuanto mas empeño pone cami en desanimar a benja, mas empeño pone él en hacerla de rabiar y ademas cuanto mas tiempo pasa mas interesado se muestra él. estoy deseando ver que ocurre cd benja se entere de que todo su odio viene de aquel primer encuentro donde no solo la lastimó sino que mató a su halcón. pero sobre todo estoy deseando ver el momento en que benja le salva la vida y ella cambia la vision que tiene de él. en fin siguela pronto que la adoro. bss linda

 
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Re: LA FURIA DEL AMOR: CAPS 10, 11 y 12!

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October 7 2008, 10:33 PM 

mencanta siguela pronto aunque nadie comente o auque seamos pocas las que comentemos vale guapa , espero que pronto publiques mas capitulos adeu

 
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Current Topic - LA FURIA DEL AMOR: CAPS 10, 11 y 12!  Respond to this message   
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