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¡¡YO NO SOY ASÍ!! 3

October 24 2008 at 6:29 PM
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Albuxi  (Acceso Albuxi)

 
buf siento haberos hecho esperar tanto pero con las mates una es incapaz de concentrarse jeje

noelia_camila bueno no es por ser mala jeje pero me alegro de ir mejor que otras y gracias por comentar

**LR** gracias sigue comentado por fa que me hace mucha ilusion



En el capítulo anterior:

- ¿Mejor? – le preguntó.
- Estoy embarazada – dijo de sopetón la castaña.

Capítulo 3
Sentimientos

Marizza se llevó las manos a la boca al mismo tiempo que Pablo se caía de culo en el retrete, teniendo más suerte que su yo adulto que se cayó directamente sobre el suelo. Si es que ese chico no cambiaba con la edad. Aunque por otro lado la situación lo merecía, ¿cuántas veces te enteras que vas a ser padre con 12 años de antelación? A no ser que creas en la adivinación… pero era ridículo, ¿cómo iba a fijarse Pablo en ella? Lo miró y se encontró con que él también la estaba mirando a ella fijamente.

***

- ¿Cómo puedes estar embarazada? – preguntó Pablo mientras se levantaba y se acariciaba su dolorido culo.

Marizza bufó molesta ¿de verdad necesitaba una explicación?

- Pues verás, estábamos en tu despacho y tú… - empezó a explicar Marizza.
- Ya sé cómo pasó – se quejó Pablo – lo que quiero decir es que usamos preservativo.
- Ya lo sé, pero se debió de romper o yo que sé – entonces lo miró – porque ya había comprobado que lo sabías usar.

Marizza lo miró mientras Pablo le dirigía una mirada irónica, ella sonrió ligeramente y se acercó a él para abrazarlo.

- ¿Qué vamos a hacer? – preguntó apoyando la cabeza en su hombro.
- Quererlo mucho – dijo Pablo mientras la abrazaba.
- Eso ya lo sé, tonto – le contestó ella separándose ligeramente-. Me refiero a nosotros.

Pablo no supo que responder porque la verdad, él tampoco lo sabía. Su relación era muy ambigua, no eran exactamente pareja pero tampoco solo amigos, se acostaban de vez en cuando y no salían con nadie más, pero siempre que se presentaban eran amigos, pero ahora con un bebé… No es que no le gustara la idea de ser padre, ya iba teniendo una edad y tenía que reconocer que se le había pasado por la cabeza en varias ocasiones, tampoco le importaba que Marizza fuera la madre, la quería mucho, aunque no sabía en que sentido, y además estaba convencido de que sería una madre excelente, el problema era que ese bebé no había sido buscado, aunque eso no impediría que no fuese para el niño o niña el padre que él nunca tuvo (porque el suyo no cuenta) y además por lo indefinido de su situación.

Marizza también se había planteado la posibilidad de la maternidad y Pablo, desde luego, le gustaba como padre para su hija o hijo, le conocía muy bien y sabía que era lo que más deseaba, no repetir los errores de su padre, pero, como lo conocía bien, también sabía que se sentía inseguro, no sabía como “ser” padre, y vale que su madre no hubiese sido el mejor ejemplo de madre de la historia, pero sí que le había dado lo más importante para un niño, amor, además Sonia nunca le había cortado las alas y siempre la había defendido a muerte y, ahora más que nunca, sabía apreciar a su madre. Hacía tiempo que había dejado de sentirse inferior a ella, la vida le había demostrado que ella también era hermosa y con talento y había que reconocer que Pablo había influido mucho en ello. Formaban un gran equipo, ella era cantante y él su productor, además de que escribían las canciones juntos y ahora estaban planteándose incluir un dúo en su nuevo disco.

- No lo sé – murmuró Pablo – No lo sé.

***

Marizza apartó la mirada de Pablo, no se había enterado de nada de lo que habían conversado sus yos adultos, estaba demasiado perdida entre los ojos de Pablo y tampoco se había dado cuenta de que a él le había pasado lo mismo.

- Bueno… - murmuró nerviosa - ¿Qué vamos a hacer? – preguntó para romper el silencio incómodo que se había formado.
- Hacer respecto a qué – preguntó extrañado Pablo.
- Como que respecto a qué – se quejó Marizza mientras agitaba los brazos exageradamente para compensar su bajo tono de voz – me refiero a cómo vamos a vivir, dónde… Porque que yo te recuerde, en esta época tú y yo, tal y como somos ahora, no existimos.

Pablo se quedó pensativo, la verdad es que no se le había ocurrido la idea, pero siendo objetivo, Marizza tenía toda la razón, lo que él no sabía es que Marizza no tenía ninguna intención de hablar sobre “su” embarazo y quería cambiar de tema a toda costa.

- Y bueno – dijo el rubio para salvar un poco la situación – algo se nos va a ocurrir. Siempre se nos ocurre algo.
- Ya, pero para eso hay que pensar, cosa que tú no es que practiques muy a menudo – le recriminó Marizza.
- Aunque eso parece que a ti no te importa mucho – ironizó el rubio señalando hacia el exterior del compartimento con la cabeza, en referencia a sus yos adultos.
- Y además – siguió la entonces pelirroja haciendo como que no había oído su último comentario – ahora estamos solos y, por lo menos yo, nunca me había planteado encontrarme en una situación así.
- ¿Y te crees que yo sí?
- Pues no lo sé, a saber que se está pasando por tu cabeza en estos momentos, aunque tiene que ser poca cosa – esto último lo dijo por lo bajini y Pablo no llegó a enterarse.

Los dos se quedaron mirando fijamente unos instantes pensando alguna forma de salir de su situación cuando oyeron que la puerta se cerraba, supusieron que “habían salido del baño” así que se relajaron un poco y asomándose discretamente por la puerta para comprobarlo salieron fuera y Marizza se sentó sobre los lavabos, como solía hacer, y Pablo a su lado, sin mirarse y cada uno en sus cosas.

***

Una vez llegaron al salón donde se celebraba la fiesta se separaron. Marizza se acercó a Luna mientras que Pablo iba hacia Tomás. Ambos sabían que eran las personas que mejor podían entender su situación.

- ¿Y? – preguntó Luna mientras miraba preocupada a Marizza pues estaba bastante cabizbaja.
- Y bien – dijo Marizza – bueno, más o menos – rectificó.
- ¿Se lo has dicho? – Luna era la única que sabía lo del embarazo de Marizza, bueno hasta hace un rato.

Marizza asintió.

- ¿Cómo se lo ha tomado?
- Bien, mejor de lo que yo me esperaba – le respondió la castaña mientras una sonrisa empezaba a aparecer en su rostro -. Quiere al bebé.
- Entonces, ¿cuál es el problema?
- Nosotros, es que yo le quiero mucho, pero justo ahora que estábamos tan bien pasa esto – Marizza empezó a desahogarse con su amiga, la más comprensiva de ellas – parecía que habíamos encontrado una forma de estar juntos y que funcionaba.

Marizza estaba muy sensible, la situación le desbordaba y sentía que iba a romper a llorar en cualquier momento, así que Luna, siempre tan perspicaz, la guió fuera de la fiesta para que pudiesen hablar tranquilas.

Pablo observó la cara de perplejidad de Tomás. En el fondo le hacía gracia, su amigo estaba completamente boquiabierto.

- ¿En serio me lo dices? – preguntó Tomás sin saber si creerlo.
- Claro que sí, no bromearía con un tema así – le contestó Pablo con un deje de enfado en su voz.
- No te enfades, es que es muy sorprendente, ni siquiera sabía que estabais juntos – le reprochó Tomás.
- Ya, es que no lo estamos, o sí… no lo sé, somos algo así como amigos con derecho a roce, en realidad no lo tenemos muy claro ninguno de los dos.

Tomás miró a su amigo y Pablo captó enseguida que se moría por hacer una pregunta, pero que no se atrevía, así que él mismo le animó.

- Quieres preguntarme algo, así que no te reprimas – le dijo intentando romper el ambiente tan tenso.
- ¿Qué vais a hacer? Quiero decir, si vais a tenerlo.
- Sí – dijo Pablo sin duda – en e el fondo, me hace ilusión y dios, voy a ser padre – dijo finalmente como si no llegara a creérselo.
- Es la mejor experiencia del mundo – le dijo Tomás – cuando Pilar se quedó embarazada al principio no sabía que hacer, estaba lleno de dudas – mientras Tomás le iba explicando Pablo no pudo evitar sonreír porque a él le estaba pasando lo mismo – no sabía si sería un buen padre, si me querría, pero luego – en ese punto la voz de Tomás se tornó ensoñadora- cuando por fin vi al pequeño Alex sentí que ya lo quería desde el primer momento y que siempre, pasara lo que pasara, siempre estaría con él para apoyarlo y sobre todo para quererlo.

Pablo sonrió mientras miraba a su amigo, él también adoraba a Alex, el hijo de Tomás y su ahijado, aunque Guido le había hecho prometer que el siguiente sería para él. Cuando había cogido al pequeño, siempre atento a los consejos de Pilar que seguía tumbada en la cama recuperándose, había sentido una gotita de luz saliendo del bebé y ahora, con casi un añito, Alex seguía emanando esa luz.

Luna abrazaba a Marizza, mientras ésta seguía hablando ya más calmada. Se encontraban sentadas en el bar, donde se habían producido tantas conversaciones tan parecidas y un lugar de encuentro.

- Siempre pasaba algo cuando estábamos juntos y acabábamos mal, no se que pasaba, aunque nos queríamos tanto como Mía y Manuel, nosotros éramos incapaces de estar juntos, creo que éramos, algo así como… autodestructivos, no sé como vamos a solucionar esto y menos con un bebé – Marizza miró fijamente a los ojos de Luna – no quiero que nadie le haga daño y menos nosotros.
- Tranquila Marizza, tranquila – la acunó Luna – seguro que lo vais a hacer bien, seguro que os equivocareis, pero os conozco, a ti mejor que a Pablo, pero a él también, y si hay algo que no le va a faltar a ese niño va a ser el amor de sus padres. Pero tenéis que hablar, solucionar las cosas, si acababais siempre mal no era porque alguien de fuera se inmiscuyera, era culpa vuestra – Luna no quería se tan dura, pero ya era hora de que Pablo y Marizza arreglaran sus cosas y necesitaban un empujoncito – si vuestra pareja fallaba era porque no había confianza ni comunicación, tú siempre desconfiabas de Pablo y estoy segura de que él también y además no hablabais las cosas, tomabais decisiones sin hablar con el otro.

Marizza iba a replicar a Luna, pero ésta fue inflexible:

- No me mires, así, sabes que es verdad, cuando él tenía un problema siempre intentabas solucionárselo tú, y no digo que lo hicieras con mala intención, al contrario, solo querías ayudarle, pero las cosas no se hacen así Marizza, y estoy segura de que él también las hacía, pero ahora, como tú misma has dicho, hay una vida más en juego, una vida inocente y tenéis que hablar por vuestro hijo.

Marizza se secó las lágrimas y esbozó una pequeña sonrisa.

- Vaya Lunita, a ti sí que te ha afectado el embarazo, nunca antes habías hecho las cosas así – bromeó la castaña a pesar de la situación.
- Alguien me dijo una vez que tenía ser más segura de mí misma para que nadie me engañara – le respondió con una sonrisa Luna – y creo que me ha servido de mucho.

Marizza y Luna se sonrieron y se unieron en un fuerte abrazo, a pesar de la distancia, siempre habían sido amigas y ahora más unidas que nunca ante su situación.

***

Marizza soltó un par de lágrimas. Estaba sentada detrás de la barra del bar y había escuchado toda la conversación, Luna la buena de Luna, como había cambiado, brillaba más que nunca y parecía ser muy feliz, se alegraba por ella porque se lo merecía. Sonrió para sus adentros porque Pablo no estaba para escuchar esa conversación tan íntima entre dos amigas.

Poco antes, mientras estaban pensando como solucionar el gran problema en el que estaban metidos, habían empezado a discutir, como no, y cada uno se había ido por su lado. Ahora en la soledad se daba cuenta de que habían cometido una estupidez, no tenían que separarse, estaban en una época distinta a la suya, los dos solos, se necesitaban. Aunque era interesante saber como era en el futuro, eso le daba mucho miedo. Quería volver a su tiempo, cuando era alguien, porque ya no lo era, donde nada le parecía extraño, porque ahora… todo había cambiado tanto, el Elite, sus compañeros, Pablo y ella misma. Le gustaba saber que ella y Pablo estaban juntos, que habían cambiado tantas cosas y para mejor, pero le atemorizaba quedar atrapada allí. Quería volver y quería estar con Pablo, para que la protegiera. Sabía que esto último era una tontería, pero no soportaba estar así de sola.

El aire de la noche le estaba aclarando las ideas. Para Pablo la discusión que había tenido con Marizza había sido como resultado de la tensión constante en la que se encontraban desde que habían aparecido en la habitación. Tenía la cabeza hecha un lío, no dejaba de pensar en Marizza, ella ocupaba cada rincón de su conciencia. No dejaba de pensar en como se habían conocido, la cantidad de cosas que le había hecho, aunque ella tampoco se quedaba atrás. Estaba pensando en su última pelea, justo cuando había empezado todo, habían empezado discutiendo sobre la logia y habían acabado gritándose por Paula y Marcos. ¡Paula! No se había acordado de ella y se suponía que era su novia. Marizza le estaba volviendo loco definitivamente.

Se levantó de la piedra y se dispuso a entrar en el colegio. Se detuvo. Alguien se estaba acercando.

***

Guido y Tomás estaban tomándole el pelo a Pablo sobre su recientemente conocida paternidad. El rubio se lo estaba tomando bastante bien porque estaba en un estado de semiinconsciencia.

- Ya verás – decía Guido – como me voy a reír de vosotros dos cuando no podáis salir de joda porque estaréis ocupados cambiando pañales.
- No le hagas ni caso – se defendía Tomás –. Cambiar pañales no es tan malo como parece.

Pablo simplemente se reía, hacía mucho tiempo que no estaban todos juntos, los tres piratas, bueno, ya no tan piratas, porque Tomás ya había formado una familia, él estaba a punto y Guido tenía novia formal, más o menos, una compañera del cuerpo de policía que le había metido en cintura por fin.

- Y bueno, queréis dejarlo de una vez – dijo Pablo para terminar la discusión.
- Pero es que llevo toda la razón – contestó Guido.
- ¡Qué dices! La llevo yo – le corrigió Tomás -. Ya verás cuando venga Clara cualquier día de estos y te diga que en nueve meses tendrás un bebito – siguió Tomás mientras ponía voz de niño – entonces me reiré yo.

Pablo terminó por dejarlo en imposible y empezó a reírse de la situación. Guido y Tomás le miraron con mala cara, pero al final también acabaron todos por reírse juntos.

***

Pablo también se rió disimuladamente. Se alegraba de que después de 12 años las cosas siguiesen tan bien entre ellos. Eran sus amigos y no le hubiese gustado nada que acabaran enfadados.

Se levantó y entró al colegio. Iba despistado y no se dio cuenta de que alguien iba hacia él hasta que se chocaron y cayó al suelo:

- Idiota – le respondió una voz femenina.

Ya sospechaba quien podía ser y al levantar la mirada lo confirmó.

- Enferma – le respondió.

Marizza le miró echando fuego por los ojos.

- ¿Por qué no miras por dónde vas?
- ¿Yo? ¿Y tú qué?

Se miraron a los ojos con enfado mientras se levantaban sin pedir ni ofrecer ayuda. Estaban a punto de gritarse en medio del pasillo cuando apareció alguien.

- ¿Quiénes son ustedes?

Marizza y Pablo se quedaron descolocados sin saber que decir.

En el próximo capítulo:

Sonrió mientras miraba la incredulidad de Pablo y Marizza al contemplar sus ropas nuevas. Lo hacía para ayudarlos aunque ellos no lo sabrían hasta dentro de mucho tiempo.

 
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noelia_camila
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Re: ¡¡YO NO SOY ASÍ!! 3

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October 27 2008, 6:27 PM 

holaaaa!!!!!me encanta!!!!!!!!

 
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**LR**
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Re: ¡¡YO NO SOY ASÍ!! 3

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October 27 2008, 8:10 PM 

olassss siento comentar tan tarde pero esq los trabajos de la uni se acumulan sin q te des ni cuenta!!!
me encanta esta muy bien!!
besos!!!

 
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Current Topic - ¡¡YO NO SOY ASÍ!! 3  Respond to this message   
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