| ESCANDALO EN PRIMAVERA CAP 5October 27 2008 at 10:06 PM No score for this post | anonimo (no login) |
| Hola, soy betsy, ya veo que tanto noelia camila como denisse os habeis leido el capi y estais por aqui, asi q aprovecho y os dejo el siguiente. espero que os guste y sigais comentando. bss lindas.
CAPITULO 5
-Paloma es la menor de la camada en todos los sentidos-declaró Gino Riganti mientras iba y venía de un extremo a otro de la salita anexa a su dormitorio. Él y Franco se habían reunido en privado mientras el resto de invitados permanecía en la planta baja-. Es menuda y superficial. “Ponle un nombre práctico y sólido” le pedí a mi esposa cuando nació. María o Juana u otro por el estilo. Sin embargo, ella eligió Paloma Camila. Imagínese un nombre compuesto y todo porque era en recuerdo de su madre y su abuela. Y la cuestión del nombre degeneró más cuando Allegra, quien entonces solo tenía cuatro años descubrió que paloma también es el nombre de un maldito pájaro, y a partir de entonces solo la llamó Paloma pues decía que a ella solo le faltaba volar. Y ese es el nombre que se le quedó.
Mientras Riganti seguía con su recorrido, Franco pensó en lo perfecto que era aquel nombre. Pues la primera vez que la vio fue precisamente la imagen de una paloma blanca surcando el cielo azul lo que se le cruzó por la mente. Resultaba sorprendente que en una familia de personalidades tan enérgicas, Paloma hubiese permanecido fiel a su naturaleza.
-Como es lógico yo endulzaría el trato para usted- decía Gino Riganti en aquellos momentos-. Lo conozco bien y estoy seguro de que elegiría un tipo muy distinto de mujer para casarse, una con sentido práctico y no una chiquilla inconstante como Paloma. Por lo tanto…
-No es necesario que lo endulce-lo interrumpió Franco con serenidad-. Paloma…digo la señorita Riganti es completamente….- “¿hermosa, deseable, cautivadora?”- aceptable. El hecho de casarse con una mujer como la señorita Riganti constituiría, en sí mismo, una recompensa.
-Bien- gruñó Gino nada convencido- Resulta muy caballeroso Por su parte realizar esta afirmación. Sin embargo, le concederé una justa recompensa que consistirá en una dote generosa, más acciones de la compañía etcétera. Quedará usted satisfecho, se lo aseguro. Y en cuanto a los preparativos de la boda…
-Yo todavía no he aceptado-lo interrumpió Franco. Gino dejó de caminar por la estancia y miró a Franco de una forma inquisitiva-. Para empezar-prosiguió Franco-, es posible que la señorita Riganti encuentre un pretendiente en los próximos dos meses.
-Es imposible que encuentre un pretendiente de su calibre.- comentó Gino con suficiencia.
Franco intentó contestar con seriedad a pesar de que se estaba divirtiendo.
-Gracias, pero no creo que la señorita Riganti comparta su elevada opinión.
Gino realizó un gesto de desdén.
-¡Bah! La mente de las mujeres es tan variable como el clima inglés. Seguro que puede persuadirla para caerle bien. Regálele flores, deje caer un par de cumplidos o, todavía mejor-dijo recordando la afición de su hija- cite fragmentos de esos condenados libros de poesías que ella lee. Seducir a una mujer es fácil, Fiztwalden. Todo lo que tiene que hacer es…
-Señor Riganti- lo interrumpió Franco alarmado. ¡Santo cielo! Lo último que necesitaba era que su jefe le diera una lección sobre técnicas de cortejo-, creo que puedo resolver este asunto sin ayuda. No es esa la cuestión.
-Entonces…Ah!- Gino esbozó una sonrisa pícara-. Comprendo…
-¿Comprende qué?- preguntó Franco con aprensión pues ya se temía cualquier cosa de su jefe.
-Como es lógico, teme usted mi reacción si, más tarde, decide que mi hija no es la mujer adecuada para satisfacer sus necesidades. Sin embargo, siempre que actúe con discreción, mantendré la boca cerrada.
Aquello era demasiado para Franco. Suspiró y se frotó los ojos, cansado.
-Me esta diciendo que mirará para otro lado si le soy infiel a mi mujer- afirmó más que preguntó.
-Los hombres nos enfrentamos a tentaciones, y a veces nos perdemos. Así es como funciona el mundo.
-Pues yo no funciono así- contestó Franco con frialdad-. Yo soy fiel a mi palabra, tanto en los negocios como en la vida personal. Cuando prometo ser fiel a una mujer lo soy, pase lo que pase.
Riganti sonrió de medio lado mientras se atusaba el bigote.
-Usted todavía es joven y puede permitirse el lujo de tener escrúpulos.
-¿Y las personas de edad no pueden permitírselo?- preguntó Franco con un ligero tono de burla.
-Algunos escrúpulos se sobrevaloran, ya lo descubrirá algún día.
-¡Espero que no!
Franco se dejó caer en la silla y se llevó las manos a la cabeza, mientras deslizaba sus dedos por sus cabellos.
Tras un largo instante, Gino volvió a preguntarle.
-¿Realmente sería tan terrible tener a Paloma como esposa? Algún día tendrá usted que casarse y ella aporta ventajas. La compañía, por ejemplo. Cuando yo muera usted conseguirá una participación mayoritaria.
-Usted nos sobrevivirá a todos-murmuró Franco.
Gino se rió de satisfacción.
-Quiero que herede usted la compañía-insistió.- Usted se parece más a mi que cualquiera de mis hijos. La compañía estará mucho mejor en sus manos. Tiene usted un don para las finanzas y el control. Usted no le teme a nadie y por ello los demás lo valoran. Cásese con mi hija, Fiztwalden. Y construya mi fábrica. Cuando regrese a casa le entregaré Nueva York.
-¿Podría incluir Rhode Island? No es muy grande.
Gino ignoró el sarcástico comentario.
-Tengo ambiciones para usted más allá de la compañía. Tengo importantes conexiones y le ayudaré a conseguir todo lo que pueda imaginar. Y el precio por ello no es muy alto. Cásese con Paloma y sea el padre de mis nietos. Esto es todo lo que le pido.
-Eso es todo-repitió Franco aturdido.
Cuando Franco empezó a trabajar para Riganti años atrás, nunca esperó que aquel hombre se convertiría en un padre sustituto para él. Riganti era tosco y con un genio muy vivo. Sus ataques de ira eran famosos y podían predecirse por la tonalidad roja intensa que adquiría su coronilla. Sin embargo, Gino era un hombre hábil con los números y muy calculador y astuto para tratar a las personas. También era generoso y se mantenía fiel a sus promesas y responsabilidades.
Franco había aprendido mucho de Gino Riganti. Como detectar las debilidades de sus oponentes y utilizarlas en su favor. Había aprendido en que momento debía arriesgar y cuando retirarse. Y también a soltar la agresividad en los negocios sin cruzar ningún límite. Al mismo tiempo, había aprendido a templar su vigor con diplomacia y también que ganar una discusión no significaba conseguir lo que se quería. Sin embargo, aunque le había costado gran esfuerzo, había aprendido a ser encantador, algo indispensable en su trabajo.
Gino Riganti había respaldado a Franco en toda su trayectoria y Franco estaba muy agradecido por ello. Por lo que no podía evitar que su arisco jefe le gustara ya que Gino tenía razón cuando afirmaba que ambos eran iguales.
El hecho de que Riganti hubiera tenido una hija como Paloma constituía uno de los grandes misterios de la vida.
-Necesito algo de tiempo para pensarlo- declaró Franco.
-¿Qué es lo que tiene que pensar?- protestó Gino-. Como ya le he dicho…-se interrumpió al ver la expresión de Franco-. Está bien, supongo que no es necesario que conteste de inmediato, ya lo discutiremos en otro momento.
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-¿Has hablado con el señor Fiztwalden?- preguntó Allegra a Felipe cuando este entró en la habitación.
Aunque había intentado permanecer despierta, Allegra se había adormecido e intentaba ahora con esfuerzo incorporarse en la cama.
-Sí, he hablado con él- respondió Felipe quitándose la elegante chaqueta y colocándola sobre la silla.
-Yo tenía razón, ¿verdad? A que es abominable. Detestable. Cuéntame lo que te ha dicho.
Felipe la contempló extasiado con su hermosura.
-Todavía no- murmuró mientras se sentaba en la cama.- Primero déjame contemplarte un instante.
Allegra sonrió y se pasó las manos por el cabello que le caía en cascada.
-Tengo un aspecto horrible.
-No.- Felipe se acercó más a ella y bajó la voz-. Todas tus partes son preciosas.- Sus manos la recorrieron con suavidad por todas las curvas de su cuerpo ejerciendo un efecto relajante en Allegra.- ¿Qué puedo hacer por ti?
-Una sola mirada te revelará que ya has hecho suficiente, milord- Allegra sonrió mientras lo rodeaba con sus estilizados brazos y lo acercaba más a ella-. Felipe- susurró-nunca podría tener un hijo con ningún otro hombre.
-Eso es muy reconfortante.
-Me siento tan colmada, y tan…sumamente incómoda. ¿Resulta inadecuado decir que no me gusta estar embarazada?
-Claro que no- contestó Felipe con voz adormilada- A mi tampoco me gustaría.
Allegra sonrió y se separó de Felipe volviéndose a reclinar sobre los almohadones.
-Quiero que me hables del señor Fiztwalden. Cuéntame lo que habéis hablado tú y ese odioso espantapájaros andante.
-Yo no lo describiría exactamente como un espantapájaros. Por lo visto ha cambiado desde que lo viste por última vez.
-¡Mmm!- Sin duda, a Allegra le había desagradado aquella revelación-. En cualquier caso, no es nada favorecido.
-Como en general no suelo pensar acerca de lo que resulta atractivo o no en un hombre, no puedo emitir un juicio competente, pero creo que nadie describiría al señor Fiztwalden como poco favorecido.
-¿Me estas diciendo que es atractivo?
-Yo diría que muchas personas dirían que sí, que lo es.
Allegra levantó una mano frente a su marido.
-¿Cuántos dedos ves?
-Tres-respondió Felipe divertido-. Querida, ¿Qué estas haciendo?
-Estoy comprobando tu visión porque creo que te esta fallando. Ahora sigue el movimiento de mi dedo.
¿Por qué no sigues tú el movimiento del mío?- sugirió alargando su mano hacia el camisón de ella.
Allegra le cogió la mano y se apartó enfadada.
-Sé serio, Felipe. ¡El futuro de Paloma esta en juego!
Felipe se separó de ella.
-¡Esta bien!
-Cuéntame de que habéis hablado.
-Le he explicado al señor Fiztwalden, con bastante dureza, que no permitiré que nadie haga desgraciada a Paloma. Y le he pedido que me dé su palabra de que no se casará con ella.
-¡Oh, gracias a dios!- exclamó Allegra aliviada.
-Y él se ha negado.
-¿él qué…?-Allegra se quedó sorprendida-. Pero si nadie te niega nada.
-Por lo visto el señor Fiztwalden no se ha enterado-respondió Felipe.
Pero tú harás algo, ¿no, Felipe? No permitirás que nadie intimide y obligue a Paloma a casarse con Fiztwalden.
-Tranquila, cariño, te lo prometo. Nadie obligará a Paloma a casarse en contra de su voluntad. Sin embargo…-Felipe titubeó y se preguntó si debía contárselo todo a Allegra.- Mi opinión respecto a Franco Fiztwalden es algo distinta a la tuya.
Allegra frunció el ceño.
-Mi opinión es más exacta. Yo hace tiempo que lo conozco.
-Tú lo conociste hace años- contestó Felipe sin alterarse-. Pero la gente cambia, Allegra. Y yo creo que la mayor parte de lo que tu padre opina acerca de Fiztwalden es cierto.
-¿Tú también, Felipe?
Él sonrió al ver la expresión teatral de Allegra. A continuación le cogió los pies y los colocó sobre su regazo masajeando el dolorido empeine con los pulgares. Ella suspiró y se reclinó sobre las almohadas.
Felipe reflexionó acerca de lo que había averiguado en relación con Fiztwalden hasta entonces. Retrataba de un joven inteligente, avispado y bien educado. El tipo de hombre que pensaba antes de hablar. Felipe se sentía a gusto junto a este tipo de hombre.
A primera vista, emparejar a Franco Fiztwalden con Paloma Riganti parecía por completo fuera de lugar. Sin embargo, Felipe no estaba del todo de acuerdo con la opinión de Allegra en el sentido de que Paloma tenía que casarse con un hombre romántico y sensible como ella. No habría equilibrio en dicha unión. Después de todo, incluso los barcos veleros más veloces necesitaban un ancla.
-Debemos enviar a Paloma a Londres lo antes posible- declaró Allegra inquieta-. Estamos en temporada alta y ella esta encerrada en Hampshire lejos de los bailes y las veladas.
-Ella decidió venir- le recordó Felipe mientras seguía masajeándole los pies.- Nunca se perdonaría si se perdiera el nacimiento del bebe.
-¡Oh, no te preocupes! Yo prefiero que Paloma se pierda el nacimiento y conozca a futuros pretendientes a que se quede aquí conmigo esperando, se le agote el tiempo y tenga que casarse con Franco Fiztwalden y trasladarse con él a Nueva York. En ese caso sería muy difícil que volviera a verla.
-Ya he pensado en esa posibilidad- declaró Felipe-. Y por esta razón, he invitado a unos cuantos pretendientes posibles a Stony Cross Park, para la caza del ciervo.
-¿Eso has hecho?
Allegra levantó la cabeza de la almohada.
-Diego St. Vincent y yo confeccionamos una lista de posibles pretendientes y discutimos a fondo las cualidades de cada uno de los candidatos. Al final, nos quedamos con doce. Y todos ellos son adecuados para tu hermana.
-¡Oh, Felipe, eres el hombre más inteligente y maravilloso…!
Él interrumpió las alabanzas de Allegra con un movimiento de la mano, sacudió la cabeza y sonrió al recordar los apasionados argumentos que Diego y él sostuvieron durante la elaboración de la lista.
- Permíteme que te diga que St Vincent es endemoniadamente maniático. Si fuera una mujer, ningún hombre seria bueno para él.
-Nunca lo son- contestó Allegra sin pudor-. Por esta razón las mujeres tenemos un dicho: “Apunta alto y confórmate con lo que encuentres”
Felipe dio un respingo.
-¿Eso es lo que tú hiciste?
Ella sonrió.
-No, milord. Yo apunté alto y conseguí mucho más de lo que esperaba.
Allegra rió mientras Felipe se inclinaba sobre su cuerpo y la besaba con pasión.
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| | Autor | Reply |  Denisse (Acceso _Denisse_) | Re: ESCANDALO EN PRIMAVERA CAP 5No score for this post | October 28 2008, 4:26 AM |
Awww!!!
Que Bunitoo!!!
Hhmmm... Me gusta Feli...
Y me encanta Franco!!!!!
Me gusta como piensa...
respecto a la fidelidad...
al amor...
a la libertad de Paloma...
Benja... Franco...
Es Perfecto!!!!!!!!!!!!
Sta muy bueno el capi wapa!!!!!
siguela pronto!!! |
| noelia_camila (no login) | Re: ESCANDALO EN PRIMAVERA CAP 5No score for this post | October 29 2008, 6:38 PM |
holaaaa wapaaaaa!!!!!!me encanta el capi!!!!!!!!!!! | |
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