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ESCANDALO EN PRIMAVERA CAP 17

December 2 2008 at 8:03 PM
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anonimo  (no login)

 
Hola mis nenas,aqui betsy de nuevo.como veis he acelerado y ya vais a la par que en el otro foro. este capi es NO APTO PA MENORES asi q estais avisadas. aun asi es uno de los mas bonitos.como vereis la relacion de paloma y franco llega a un punto muy hot! en fin espero q os guste.y mil gracias por comentar.bss lindas y hasta la proxima!!

ESTA ES UNA ADAPTACION DEL LIBRO DE LISA KLEYPAS: ESCANDALO EN PRIMAVERA

CAPITULO 17

Él la besó en la boca mientras sus manos se deslizaban sin descanso por todo su cuerpo. La mano de Franco cubrió la firme curvatura del pecho de Paloma y la sangre de ella alcanzó un ritmo frenético mientras el ansia que acuciaba su carne se agudizaba y se volvía imprevisible. Paloma introdujo sus manos debajo de la camisa de él e intentó quitársela con nerviosismo.
Franco tumbó a Paloma sobre la cama y se quitó la camisa dejando al descubierto su poderosa musculatura y su hombros. Entonces se echó sobre ella y Paloma gimió de placer al sentir el contacto de su piel desnuda. El familiar olor de su cuerpo, el intenso aroma a piel masculina, la envolvió por completo. Él la besó en la boca con unos besos sensuales y apasionados mientras deslizaba las manos con ternura por su cuerpo medio desnudo. Su pulgar realizó suaves círculos sobre el pezón de Paloma, el cual se endureció, hasta que ella se retorció impotente y suplicante.
Franco comprendió su suplica, se inclinó e introdujo el pezón de Paloma en su boca mientras tiraba ligeramente de él con los dientes y su lengua humedecía con calidez su suave piel. Paloma gimió y se estremeció entre los brazos de Franco. Él deslizó la boca hasta el otro pecho y besó el pezón hasta que se hinchó y se volvió de un color rosado intenso mientras los nervios de Paloma la mantenían deliciosamente aturdida.

-¿Comprendes ahora lo que quiero de ti?- preguntó él con voz ronca-. ¿Comprendes lo que sucederá si no nos detenemos?
-Sí.
Franco levantó la cabeza y la miró con incredulidad.
-No soy tan inocente como crees- declaró Paloma con seriedad-. He leído mucho.

Él volvió el rostro a un lado y Paloma tuvo la impresión de que intentaba no sonreír. Entonces la miró con una ternura inmensa.

-Paloma Riganti- declaró él con voz temblorosa-, pasaría la eternidad en el infierno a cambio de una hora contigo.
-¿Esto es lo que dura? ¿Solo una hora?
-Cariño, en estos momentos será un milagro si dura un minuto- contestó el con voz compungida.
Ella le abrazó.
-Tienes que hacerme el amor, porque si no lo haces, nunca pararé de quejarme.

Franco rodeó el cuerpo de Paloma con sus brazos y lo apretó contra él, la besó en la frente y permaneció en silencio durante tanto rato que ella temió que fuera a rechazarla. Pero entonces su cálida mano se deslizó con lentitud hacia la parte inferior de su cuerpo y el corazón de Paloma dio un brinco de excitación. Franco cogió la cinturilla de los calzones de Paloma con los dedos y tiró de ella para deshacer el lazo.

La barriga de Paloma subió y bajó al compás de su profunda respiración y ella se ruborizó al sentir que él deslizaba la mano por debajo de la suave tela. Franco tocó el vello íntimo de Paloma, los rizos aplastados contra su vulnerable prominencia púbica, y jugueteó, ahuecó y acarició los suaves bucles. La yema de su dedo anular rozó una zona tan sensible de la anatomía de Paloma que esta se sobresaltó. Él contempló su rostro ruborizado y le separó con dulzura los labios de la vulva.

-Paloma, cariño- susurró él-, eres tan suave, tan delicada ¿Dónde quieres que te toque? ¿Aquí? ¿O aquí?
-¡Ahí!- gimió ella cuando los dedos de Franco alcanzaron el lugar exacto-. ¡Sí! ¡Oh, si, ahí!

Franco le dio unos cuantos besos húmedos a lo largo de cuello y hasta el pecho mientras deslizaba los dedos de la mano a un lugar más profundo situado entre los muslos de Paloma. Mientras le masajeaba con dedicación aquella zona, Paloma percibió una desconcertante humedad en aquel lugar. Paloma no se lo esperaba y se preguntó si estaba tan bien informada como creía.
Consternada, Paloma empezó a decir algo, pero se calló de una forma repentina cuando notó el dedo de Franco empujar suavemente en su interior. Aquello tampoco lo esperaba.

Franco levantó la cabeza del pecho de Paloma con la mirada llena de excitación. Contempló el rostro de Paloma mientras masajeaba suavemente su interior con un movimiento rítmico que la condujo a un estado indescriptible de placer. Paloma levantó el cuerpo del colchón de forma instintiva y gimió con ansiedad mientras devolvía los besos de Franco con un fervor fuera de control.

-¿Te gusta?- susurró él.
-Sí, yo- Paloma intentó hablar entre jadeos-. Creí que iba a dolerme.
-Esto no duele.- Franco sonrió-. Sin embargo, más tarde es posible que tengas motivos de queja.- El rostro de Franco se cubrió de sudor cuando notó las pulsaciones del cuerpo de Paloma alrededor de su dedo explorador-. No se si podré actuar con ternura- declaró él entrecortadamente-. Te he deseado durante demasiado tiempo.
-Confió en ti-susurró ella.
Franco sacudió la cabeza y separó la mano del cuerpo de Paloma.
-Tu capacidad de enjuiciamiento es terrible. Estas en la cama con el último hombre del mundo en el que deberías confiar y estas a punto de cometer el mayor error de tu vida.
-¿Esa es la idea que tienes tú de una seducción?- se burló ella
-Pensé que debería advertirte por última vez. Ahora estas sentenciada- dijo Franco.
-¡Estupendo!- sonrió Paloma con entusiasmo.

Paloma le ayudó a quitarle los calzones y las medias. Sus ojos se abrieron de repente cuando él empezó a desabotonarse los pantalones. Con timidez y curiosidad, ella alargó el brazo para ayudarlo. Una expresión dolorosa de cariño brotó de los labios de Franco cuando notó la pequeña y fría mano de Paloma en el interior de los calzones. Ella lo acarició con cuidado mientras descubría la longitud y la dureza desmiembro. Le encantaba sentir cómo temblaba su cuerpo.

-¿Cómo quieres que te toque?- susurró Paloma
-Paloma- dijo negando con la cabeza y soltando una risita- ahora mismo preferiría que no lo hicieras.
-¿He hecho algo mal?- preguntó ella con tristeza y preocupación.
-No, no- él la cercó a su cuerpo y la besó en las mejillas, las orejas y la cabeza-. Lo haces demasiado bien.

Las manos de Franco acariciaron con delicadeza el cuerpo de Paloma mientras volvía a tumbarla sobre las almohadas. Franco acabó de desvestirse y apoyó el cuerpo sobre el de ella. Paloma se estremeció de placer al sentir las exquisitas texturas de su cuerpo, su vello, la suavidad de su piel y el calor que esta desprendía. Demasiadas cosas ocurrían al mismo tiempo, y Paloma no podía estar pendiente de todas: la humedad que notaba entre sus piernas, el recorrido de la boca de Franco por su cuerpo, el movimiento seductor de sus largos dedos, el roce del cabello en sus pechos, las sensaciones que descubría en el estómago
El movimiento, sedoso y circular de la lengua de Franco en el hueco de su ombligo lanzó fuego por las venas de Paloma, quien se estremeció sin apenas ser consciente de la zona de su cuerpo que Franco recorría con sus labios.

Franco, en apariencia ajeno a la zona del cuerpote Paloma que besaba, se deslizó hacia abajo hasta que ella soltó un gritito ahogado y empujó su cabeza con fuerza.

-¿Qué ocurre?- preguntó él mientras la observaba apoyado sobre sus codos.
Roja de vergüenza, Paloma a penas consiguió hablar.
-Estabas demasiado cerca de míbueno que, de forma accidental

Mientras su voz se desvanecía, Franco reflejó en su mirada que había comprendido lo que ella había sentido. Enseguida, él inclinó su cabeza para ocultar su expresión pero sus hombros temblaron al delatarle. Todavía sin mirarla, Franco contestó con delicadeza:
-No ha sido accidental, sino intencionado.
Paloma estaba perpleja.
-¡Pero si ibas a besarme en!- Paloma calló al percibir en su mirada que se estaba riendo.
¡Franco no se sentía avergonzado en absoluto, sino que lo encontraba divertido!
-¡No te habré sorprendido!- exclamó él- ¡Creí que habías leído mucho!
-Bueno, nadie escribiría nunca acerca de algo como esto
Él se encogió de hombros con la mirada brillante.
-Tú eres la autoridad literaria.
-Te estas burlando de mí- declaró ella.
-Solo un poco- susurró Franco mientras la besaba de nuevo en el estómago.

Las piernas de Paloma intentaron cerrarse pero encontraron resistencia en las manos de Franco. Ella se puso a hablar con nerviosismo mientras sentía que la boca de Franco se deslizaba hacia su cadera.

-En alalgunas de las novelas que he leído, había ciertas partes en las que, como es lógico- Paloma respiró hondo al sentir como él la mordisqueaba la parte interior de unos de sus muslos- perosupongo que estaban escritas con demasiada fantasía y nono las entendí del todo!eh! ¡Por favor! No creo que debas hacer eso
-¿Y esto?
-¡Definitivamente no!

Paloma se retorció para librarse de él. Pero Franco había colocado sus manos por dentro de las rodillas de Paloma y mantuvo las piernas separadas mientras realizaba cosas indecorosas con la lengua. Cuando Franco llegó a la zona sensible que había tocado antes, Paloma se estremeció. Su boca mullida y caliente, reclamó y chupó aquella zona hasta que el éxtasis se hizo dueño del cuerpo de Paloma y, aunque ella le suplicó que parara, él siguió atormentándola, lamiendo y frotando más y más hondo hasta que, de repente, el placer se desbocó y Paloma soltó un grito de liberación.

Después de un largo rato, Franco se desplazó hacia arriba y la abrazó. Paloma lo abrazó a su vez de forma urgente con los brazos y las piernas. Él se colocó entre sus muslos temblando debido al esfuerzo que realizaba para actuar con delicadeza. Paloma notó el empujón desgarrador y Franco murmuró palabras de amor junto a su oído e intentó calmar su dolor mientras seguía empujando más y más hondo, penetrándola, poseyéndola.

Cuando estuvieron unidos por completo, Franco se quedó quieto para no causarle más dolor. Paloma percibió la dureza de su miembro en el interior de su cuerpo y absorbió la curiosa sensación de ser poseída, de sentirse totalmente indefensa aunque, al mismo tiempo, en aquel instante Franco le pertenecía por completo. Paloma sabía que, aunque él llenaba su cuerpo, ella llenaba su mente y su corazón.

Paloma quiso proporcionarle el mismo placer que él le había dado y arqueó las caderas instintivamente.

-Paloma, no, espera

Ella arqueó las caderas una y otra vez esforzándose por estar más próximos. Él soltó un gemido y empujó hacia abajo con su abdomen a un ritmo ligero. Franco aplastó su boca contra la de Paloma y se estremeció debido a la intensidad de su clímax.
Los dos permanecieron en silencio mientras Franco la abrazaba y acunaba la cabeza de Paloma contra su hombro. Después, Franco se separó de ella mientras acallaba sus protestas con sus labios.

-Déjame cuidar de ti- dijo Franco

Paloma no entendió a que se refería, pero se sentía tan débil que permaneció echada en la cama con los ojos cerrados. Franco regresó enseguida con un paño húmedo y limpió el sudoroso cuerpo de Paloma y la dolorida carne situada entre los muslos.
Cuando se tumbó de nuevo a su lado, Paloma se acurrucó contra él y suspiró de placer cuando él los cubrió a ambos con las sabanas. Paloma se movió hasta que se apoyó sobre el pecho de Franco.

Paloma pensó que debería sentirse avergonzada por haberse encerrado con Franco en su dormitorio y haberlo obligado a que la sedujera. Sin embargo, se sentía triunfante. Y extrañamente insegura debido a la nueva intimidad que acababa de producirse entre ambos. Una intimidad más allá de lo físico.
Ella quería saberlo todo de Franco pero quizás debería tener paciencia hasta que ambos se acostumbraran a las nuevas circunstancias.
Mientras la calidez de sus cuerpos se confundía bajo las sabanas, Paloma sintió la urgente necesidad de dormir. Nunca imaginó que resultaría tan agradable permanecer echada y sin moverse en los brazos de un hombre, mientras olía su aroma y su fortaleza la rodeaba. Ahora entendía por que sus amigas nunca se levantaban temprano.

-No te duermas- oyó que él la advertía-. Tenemos que sacarte de aquí.
-No me duermo solo estoy- Paloma bostezó- descansando los ojossi eso es
-Solo un minuto.

Franco le acarició el cabello y deslizó la mano a lo largo de su espalda y aquello fue suficiente para que Paloma cayera en un sueño profundo y muy dulce.
..
Paloma despertó con el repiqueteo de la lluvia en el tejado y la caricia de una brisa húmeda que venía de la ventana abierta. El clima de aquella zona había cambiado por un pequeño chaparrón que había dejado la tierra mojada.

Paloma parpadeó varias veces mientras percibía aquel entorno con el que no estaba familiarizada: el dormitorio masculino, la vívida y extraña sensación que le producía aquel cuerpo desnudo y musculoso cerca de su espalda y el revoloteo que causaba la respiración de Franco en su cabello. Al principio, Paloma se puso en tensión a causa de la sorpresa, pero permaneció inmóvil mientras se preguntaba si Franco estaría despierto.
Sin variar el ritmo de su respiración, Franco deslizó su brazo por encima del cuerpo de Paloma, extendió la mano sobre su estómago y la acercó a él. Juntos contemplaron en silencio cómo caía la lluvia. Paloma intentó recordar si alguna vez se había sentido tan segura y feliz. Pero sabía que nunca se había sentido así. Nada podía compararse con lo que sentía en aquellos momentos.

Franco notó la sonrisa de Paloma en su brazo y murmuró:
-¿Te gusta la lluvia?
-Sí- Paloma acarició la pierna de Franco con los dedos de los pies y le sorprendió lo larga que eran sus pantorrillas-. Algunas cosas son mejores cuando llueve, como leer o dormiro esto.
-¿Estar tumbada en la cama conmigo?- preguntó él divertido. Paloma asintió con la cabeza.
-Se diría que estamos solos en el mundo.
Franco deslizó un dedo por su cuello y su hombro con delicadeza.
-¿Te he hecho daño, Paloma?- susurró.
-Bueno, resultó un poco incómodo cuando tú- Paloma se interrumpió y se ruborizó-. Pero ya me lo esperaba. Mis amigas me han contado que es mejor después de la primera vez.

Los dedos de Franco acariciaron su oreja y la curva sonrosada de su mejilla.
-Haré lo posible para que así sea- respondió él sonriendo.
-¿Te arrepientes de lo que hemos hecho?- Paloma apretó los puños en tensión a la espera de su respuesta.
-¡Santo cielos, no!- Franco tomó su mano y la besó hasta que se relajó-. Es lo que más he deseado en toda mi vida. Y la única cosa que sabía que nunca podía tener. Estoy sorprendido, impresionado incluso, pero arrepentido ¡jamás!

Paloma se volvió, se acurrucó junto a él y apretó una de las piernas de Franco entre sus muslos.
La lluvia tamborileaba contra la ventana de la casa y algunas gotas se escapaban a través de ella. Paloma pensó en levantarse y se estremeció. Franco le tapó el hombro desnudo con la sabana.

-Paloma, ¿donde esta la maldita llave?- preguntó él con voz impasible.
-La dejé caer en el bolsillo de tu chaqueta- respondió ella-. ¿No te diste cuenta? Bueno, supongo que, en aquel momento estabas algo distraído.- Paloma deslizó su mano por el pecho de Franco y rozó un pezón con sus dedos-. Me imagino que estarás enfadado conmigo por habernos encerrado con llave en la habitación.
-Enfadado no, enfurecido- declaró él-. Insisto en que lo hagas todas las noches cuando estemos casados.
-¿Vamos a casarnos?- susurró ella levantando la cabeza para mirarlo.
Franco la miró con calidez, aunque su voz no reflejó el menor placer.
-Sí, nos casaremos, aunque es probable que un día me odies por ello.
-¿Por qué habría de? ¡Ah!- Paloma recordó lo que Franco le había contado acerca de que algún día su pasado volvería-. Yo nunca podré odiarte- respondió ella- Y no temo tus secretos, Franco. Venga lo que venga, lo afrontaré contigo. Aunque debes saber que me exaspera que me digas esas cosas y luego te niegues a explicarme nada afondo.

Franco empezó a reír.
-Esta es una de las múltiples razones por las que te exaspero ¿verdad?
-Así es- Paloma se colocó encima de Franco y frotó su nariz contra su pecho como si fuera una gatita mimosa-. Pero me gustan mucho más los hombres exasperantes que los agradables.
-¿Agradables como lord Jorge?- Franco arrugó el entrecejo.
-Pues sí, él es mucho más agradable que tú.- Dijo rozando con sus labios el pezón de Franco-. ¿Esto te produce tanto placer como a mi?
-No, pero se agradece el esfuerzo.- Franco le cogió el rostro con las manos y lo levantó hacia él-. ¿Lord Jorge te besó?
Ella asintió con suavidad entre las manos de él.
-Solo una vez.
-¿Y te gustó?- preguntó él con un deje de celos en la voz.
-Yo deseaba que me gustara. Lo intenté.- Paloma cerró los ojos y apoyó la mejilla en la palma de la mano de Franco-. Pero su beso no era como los tuyos.
-Paloma- susurró mientras giraba hasta colocarse encima de ella otra vez-, yo no quería que esto sucediera.- Sus dedos exploraron los frágiles ángulos de su rostro, la curva sonriente de sus labios-. Pero ahora me parece imposible que pudiera resistirme tanto como lo hice.

Aunque los nervios de Paloma estaban saciados, toda ella se estremeció al recibir las caricias de los dedos de él.
-Franco, ¿qué ocurrirá ahora? ¿Hablarás con mi padre?
-Todavía no. A fin de mantener una apariencia de decoro, esperaré hasta regresar de Bristol. Para entonces, la mayoría de los invitados se habrán ido y tu familia podrá enfrentarse ala situación en un ambiente de privacidad.
-Mi padre estará encantado con la noticia, pero mi madre mostrará cierta reserva. Ella siempre prefirió a lord Jorge para mí. En cuanto a Allegra
-Explotará-concluyó Franco.
Paloma suspiró.
-Mis hermanos tampoco creo que lleguen a entusiasmarse con la idea. Sobre todo Tomas, es muy cuida conmigo por ser la pequeña.
-¿De verdad?- preguntó él haciéndose el sorprendido, pues sabía de sobra como eran sus hermanos cada vez que él se aproximaba a ella.
Paloma contempló con preocupación el rostro en sombras de Franco. Y preguntó:
-¿Y si cambias de opinión? ¿Y si cuando regreses me dices que estabas equivocado y que no quieres casarte conmigo y que hay otra que?
-No- la atajó Franco mientras le acariciaba el cabello-. No hay vuelta atrás. He arrebatado tu inocencia y no voy a eludir mi responsabilidad.

Contrariada por las palabras que Franco había utilizado, Paloma frunció el ceño.
-¿Qué ocurre?- preguntó él sorprendido por su cambio de actitud.
-La expresión que has utilizadosobre que soy tu responsabilidad, como si hubieras cometido un error y tuvieras que repararloNo es lo más romántico que podías decir en este momento.
-Cariño- Franco sonrió ampliamente-. No soy un hombre romántico, ya lo sabes.- Franco inclinó la cabeza y la besó en el cuello-. Pero soy responsable de ti.- Franco la besó el hombro y continuó bajando.- De tu seguridad, de tu bienestar, de tu placerY me tomo mis responsabilidades muy en serio.

Franco le besó los pechos e introdujo sus tirantes pezones en el fundente calor de su boca. Su mano separó los muslos de Paloma y jugueteó con delicadeza entre ellos. Paloma exhaló un suspiro de placer y Franco sonrió.
-Pronuncias sonidos muy dulces cuando te toco así- murmuró él- Y asíY tu forma de gritar cuando te corres
Paloma se sonrojó e intentó guardar silencio, pero Franco no tardó en conseguir que soltara otro gemido de indefensión.
-¿Franco?
A Paloma se le curvaron los dedos de los pies cuando él se deslizó más abajo y su lengua le hizo cosquillas en el hueco del ombligo. La voz de Franco sonó amortiguada por la sábana que le cubría la cabeza:
-¿Si, parlanchina?
-¿Vas a hacer- Paloma se interrumpió y jadeó de nuevo al notar como él le separaba las rodillas- lo que hiciste antes?
-Eso parece.
-Pero si ya lo

De repente, Paloma olvidó el misterio que suponía para ella que Franco quisiera hacerle el amor dos veces seguidas. Paloma notó que él exploraba la tierna unión de su muslo y su ingle, el interior de sus muslosy perdió todas sus fuerzas. Y también notó los suaves y certeros mordisqueos, y el roce sin prisas de la lengua de Franco, y el jugueteo de ésta en la dolorida abertura de su cuerpo y cómo se deslizaba más arriba hasta encontrar aquel lugar que la hacía gemir y jadear!sí, allí, sí!
Él la excitó con una delicadeza enloquecedora, alejando y acercando la lengua poco a poco con rápidos y cálidos toqueteos. Paloma apretó la cabeza con los muslos y la mantuvo allí mientras se arqueaba, temblaba y se estremecía de placer.
Franco la llevó sin pausa hasta un clímax de éxtasis indescriptible, más allá de la tormenta, más allá incluso del mismo cieloCuando Paloma recobró el sentido de la realidad, estaba entre los brazos de Franco y el suave repiqueteo de la lluvia primaveral calmaba su palpitante corazón.

 
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AutorReply
noelia_camila
(no login)

Re: ESCANDALO EN PRIMAVERA CAP 17

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December 3 2008, 6:43 PM 

holaaaa!!!!me encantaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

 
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Anonimo
(no login)

Re: ESCANDALO EN PRIMAVERA CAP 17

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December 4 2008, 10:10 PM 

Oh!!Qr bunic!!Me a ncantado siguela xfas!!

Besos =D

 
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Denisse
(Acceso _Denisse_)

Re: ESCANDALO EN PRIMAVERA CAP 17

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December 10 2008, 1:43 AM 

Ay PoR DioS!!!!!!!!!
QuE Bello!!!!!!!!!!
Me encantoo!!!!
es un divi Franco!!!!!!!!!
ay que lindo capi!!!
es el que mas me a gustado!!!... aparte del capi en que tienen el encuentro con el ganso!! Jajajajajaja!!!!

 
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