Sólo espero que si la leéis respondáis 
En una noche con tinieblas de fondo, se acercaban dos almas transparentes, vagabundas e insignificantes para la sociedad de aquel pueblo
La gente del pueblo había oído muchos tristes relatos contra estas dos almas e incluso algunos reconocían haberlas visto a lo lejos, diseminándose tras la corriente de aquel pueblo, aunque nadie podría justificar haberlas visto
Junio del 1920. Un mes tranquilo Un mes más. El único mes que podrían leer las almas vagabundas de aquel viejo pueblo.
Día 20 de Junio del 1920. Un día tranquilo Un día más... El único día en el que las almas se podían manifestar ante la luna llena
Día 20 de Junio del 1920, a las 23:00, posiblemente nadie podía creer nada de lo que estaba pasando en aquel viejo pueblo, pero si, un ser aislado de la población en un bosque situado al norte a 200 kilómetros del centro, un viejo hombre de aspecto envejecido, de estatura mediana y pelo gris como las tinieblas Vivía en una casa donde casi nadie podía verla, alejada de aquellos hombres y mujeres. Solo un hombre, de semblante envejecido le visitaba a duras penas las noches de luna llena, y en meses pares ¿Que haría ese hombre allí? Se preguntaba él, con la escopeta en la mano Al mirar atrás pudo observar que no era el único que andaba por su territorio habían más y más ¿Que eran aquellos seres? ¿Qué querían de el? Nada más era un pobre hombre que solo necesitaba tranquilidad, al volverse hacia la casa y dar un giro más pudo ver que toda la casa estaba ahora rodeada de fieras transparentes, rompiendo todo lo que se les cruzaba por delante, puertas, ventanas etc Solo uno quedo quieto mirando al pobre hombre
- ¿Que queréis?, ¡O dios mió, dejadme en paz!, ¿Que buscáis? ¿Acaso hoy es luna llena?...
Se preguntaba el hombre mirando a aquel ser de templanza dura y de carácter brusco...
- ¿Crees que somos idiotas? Pregunto- ¡Hoy es 20 de Junio! ¿O ahora dirás que no miraste el calendario?
- ¿20 de Junio? No puede ser! ¡Contemplo cada día que pasa, no se me ha podido pasar hoy! Creo que hay un error ¡dejadme ya!
- ¡El error lo has cometido tú, al no traernos el material que necesitamos!
- Señor por favorSuéltame no volverá a pasar, se lo juro
Su alma se desvanecía en cenizas negras, y una gran ráfaga de viento se las llevo hasta que estas brotaron al mar donde jamás tendrían que haber salido
Al día siguiente como era habitual los ciudadanos del pequeño pueblo llamado Lacher fueron haciendo sus tareas, las mujeres las tareas y recados, mientras los hombres se juntaban en el bar charlando de sus últimas historias.
Cuando un grupo de niños jóvenes estaban jugando con sus cromos antiguos de unos soldados de épocas atrás, sonó la sirena de la patrulla de policías, informando a la gente del pueblo lo que había ocurrido, unos días atrás, -pero no lo sabían con seguridad- en un bosque cercano a el pueblo, evidentemente era la casa del señor Smeet. Los ciudadanos del pueblo asombrados, ya que hacia muchísimos años que no sabían nada de el, se quedaron estupefactos ante la noticia.
Una señora de edad envejecida cayó al oír lo que se produjo, en la casa del señor Smeet, parecía que esta señora si sabia algo de él. Aunque sería la única ya que el señor Smeet desapareció del pueblo hacía bastantes años y la mayoría de ciudadanos no había escuchado nunca hablar de él.
Era un joven de carácter simpático, los que si que lo habían conocido hablaban muy bien de él.
La señora que se desvaneció al oír la tragedia explicó a los hombres que la rodeaban la historia enigmática del señor Smeet.
-Smeet era un jovenzuelo que siempre andaba por el pueblo trabajando de carpintero, -oficio que le enseñó su padre-, El señor Standeer que era su padre, era el mejor carpintero que había en aquella época por el pueblo, todo el mundo le tenia gran apreció y nunca se oyó ninguna queja contra él. A los pocos años el murió dejando a Smeet al cargo de su trabajo, que estaba preparadísimo después de haber estado trabajando con su padre durante muchos años.
Smeet creció, y se quedo huérfano de padre y madre, su madre tuvo que viajar a Londres, porque quedó muy enferma y le dijeron que allí encontraría buenos médicos donde la podrían curar. Ella marchó dejando a Smeet solo, sin familia, sin nada -En un respiro, la señora se acomodó en una silla viendo que le prestaban bastante atención- Solo con el oficio que le pudo enseñar su padre y con el cual tuvo que sacrificarse para mantenerse vivo, al poco tiempo Smeet fue uno de los mitos más conocidos del pueblo, pero ya no como Por ser abandonado por su madre sino por ocupar el verdadero lugar de su padre, el llego a ser el mejor de su oficio. Maria, su madre le iba escribiendo, contándole todo lo que estaba sufriendo por su enfermedad, pero mintiendo en que muy pronto regresaría para no separarse nunca más de él.
Maria nunca volvió, y a los pocos años Smeet se entero de que su madre había muerto, y que ningún medico pudo hacer nada por ella.
Desde entonces Smeet cambió mucho, dejo su preciado oficio y se delimitaba a salir de casa. Poco a poco perdió a su prometida Mariasabeli, una de las damas más guapas del pueblo. Ella se cansó de Smeet, ella quería tener una vida, una vida que Smeet no le podía dar. Entre la perdida de su padre y madre, más la perdida de su prometida, Smeet acabó volviéndose loco. Los ciudadanos lo veían como una imagen sucia para el pueblo. Así que fue entonces cuando Smeet decidió por siempre alejarse del mundo y de la humanidad para ver si así podía volver a la normalidad. Contaba la señora, entre lagrimas al volver a remover sus preciados recuerdos- Hasta hoy no he sabido nada de él, yo era muy amiga de su padre, nos conocíamos desde hace mucho y yo cuidé caudalosamente de Smeet, en el tiempo que estuvo solo. Por eso ahora al pensar que el también se ha ido, no puedo evitar quitármelo de la cabeza.
Mariasabeli se casó con uno de los más ricos del pueblo, formando una familia con sus pequeños hijos.
Cuando ella también se entero de lo sucedido acudió a la misa que el pueblo le agradeció a Smeet, era lo único que podía hacer, al estar escuchando la misa de la funeraria por el cual podía ser su marido, Mariasabeli se emocionó al recordar su relación con él. El pueblo extrañado por su presencia. Al acabar la misa, sin decir nada cogió su bolso de seda que le regaló Smeet y se acerco distante al cura que le había hecho la misa, y acercándose un poco más, le susurro a la oreja que si se podía confesar ante él. El cura afirmo con la cabeza y le hizo un gesto a Mariasabeli para que le siguiera.
Cuando llegaron a el oratorio
- Querida que quieres confesar?
- Cura le quería confesar algo sobre mi relación con Smeet, cuando nos separamos. Ella un poco aturdida y con el corazón palpitante, suspiro y cogió rápidamente el bolso, y salió por la puerta corriendo, dejando al cura sorprendido-


~Siempre supe que él, era un vampiro~
Esta mariposa revolotea sobre mí...
¡Feliz Navidad!