| LA FURIA DEL AMOR CAPIS 27 Y 28February 10 2009 at 5:33 PM No score for this post | noelia_camila (no login) |
| Capitulo 27
Transcurrió una semana sin que hubiera incidentes, aparte del hecho de que la boda se aproximaba con más celeridad de la que convenía a la serenidad de espíritu de Camila. Consiguió que la semana se cumpliera sin que ambos discutieran de nuevo, pero sólo porque apenas se dirigieron la palabra. Habían llegado a un punto en que él incluso había renunciado a pedirle que fingiera disfrutar de su compañía como deferencia hacia el resto de comensales.
La mayoría de las veces, el silencio de Benjamin le parecía enervante a Camila, porque ella percibía en él una tensión que no comprendía. No expresaba enfado, no era eso lo que ella detectaba. Sin embargo, la obligaba a estar constantemente en guardia, como si estuviera a la espera de una amenaza indeterminada.
Lady Sol organizó muchas diversiones para las damas durante la semana, incluida una pequeña reunión en el patio en la que se sirvieron vino y dulces para celebrar que habían terminado el tapiz. Habían colgado el tapiz encima del gran hogar. Camila agradecía internamente el hilo azul claro aportado por su hermana porque conseguía que el caballero del tapiz se pareciera más a lord Martin que a su hijo. Sin embargo, seguía conservando un parecido con él, y descubrió que le miraba más a menudo de lo que hubiera deseado.
En un par de ocasiones, incluso habían permitido la presencia de juglares durante las veladas. Una noche hubo baile, una diversión de la que Camila disfrutó enormemente y que le hizo olvidar que le gustaría estar en cualquier parte menos en el castillo de Shefford.
La madre de Benjamin había decidido que Camila pasara la mayor parte del día junto a ella, para que se iniciara en los quehaceres diarios en un castillo tan grande como aquél. Camila no se atrevió a decirle que todas esas tareas le eran completamente desconocidas. Se las compuso como pudo para dar las respuestas adecuadas para que la dama permaneciera en su bienaventurada ignorancia.
Se maravilló de la incansable energía que derrochaba aquella mujer. Lady Sol no se daba un momento de descanso, con todo el servicio del castillo y las doncellas acosándola con preguntas: acerca de mil cuestiones, recibiendo órdenes o consultándole problemas de todo tipo. No obstante, nunca parecía cansada. No, era como si le encantara que la reclamaran constantemente.
El único inconveniente de estar la mayor parte de la jornada en compañía de lady Sol era que la dama raramente salía de la torre. Sólo se reunía una vez al día con sus cocineros, que solían ir a la sala a discutir con ella los menús diarios. Cualquier otra tarea que requiriera salir de la torre, se la encargaba a otra persona.
Lady Sol admitió que no le gustaba el frío del invierno, y evitaba el aire libre tanto como podía. Para Camila era justo lo contrario, adoraba estar en plena naturaleza.
En realidad, echaba de menos la luz del sol, incluso su débil resplandor invernal; así que se rindió y aceptó salir con escolta aunque fuera una sola vez al día. La tormenta caída a finales de la semana puso fin a esas agradables excursiones. El frío no le importaba pero la nieve la deprimía porque le impedía salir al campo y contemplarla en su intacta belleza. En el puente la nieve adquiría aquel color y aquella horrible consistencia de aguanieve sucia.
Pero a Camila en realidad le gustaba la compañía de lady Sol y no le importaba seguirla durante todo el día. Pese a todo, había habido un momento de tensión cuando Sol sugirió que habría que adelantar la fecha de la boda.
Camila se había apresurado a buscar una razón para negarse, y tuvo tiempo para meditarla, porque Sol se había distraído en la cocina y no volvió a sacar el tema hasta que regresaron a la cámara del lord. El mes que su padre le había concedido para «conocer» a Benjamin no le bastaba como excusa frente a los ataques de que estaba siendo objeto. Sol había insistido antes en el tema, y reincidió cuando se lo comentó de nuevo.
-Una semana más o menos no cambia tanto las cosas. Tienes que dar tu consentimiento -dijo Sol-. Cuando se haya celebrado la unión ya no estarás en peligro.
-Eso es lo que suponemos -se apresuró a señalar Camila-. Los ataques pueden tener un motivo que no guarde ninguna relación con la boda.
-No es muy probable...
-Pero sí posible. Puede tratarse de algún loco que imagine que yo le he agraviado por algún motivo que no tenga nada que ver con los enemigos de Shefford.
Sol frunció el entrecejo y consideró esa posibilidad.
-¿Pero no fue un grupo de hombres el que te atacó? Eso prueba que no es obra de un loco aislado que te tiene inquina por vete a saber qué.
-Está muy bien que señaléis eso, lady Sol. Pero, en mi opinión, el primer ataque fue cosa de otros hombres.
-¿Qué te hace pensar eso?
-Porque parecía que su intención era raptarme, tal vez para pedir un rescate. Las otras dos agresiones fueron claramente un intento de matarme.
Además, hay que tener en cuenta que el hombre que lo intentó por segunda vez está muerto. Por lo tanto, no hay peligro, excepto el que pueda constituir el otro grupo que intentó aprovecharse de la consideración que me tiene mi, padre. Y puede que ellos también hayan desistido, porque su intento fracasó.
A Camila le hubiera gustado poder creer sus propias palabras; sin embargo, sabía que el hombre que había muerto trabajaba para otra persona. Con todo, Sol no tenía por qué saberlo, y pareció cambiar de opinión al respecto.
Además, la observación de Camila fue definitiva para convencerla: -Si es cierto que celebrar la boda una semana antes no cambia tanto las cosas, tampoco las cambiará celebrarla una semana después. ¿Y si las invitaciones aún no han llegado a sus destinatarios? ¿ Y si el rey ha decidido asistir a la ceremonia? ¿ No va a enfadarse si, cuando llega, descubre que la boda ya ha tenido lugar?
Aquellas reflexiones dejaron pensativa a la dama. Después de todo, nadie quería disgustar al rey; no a un rey tan temperamental como el actual. Y, pese a que en realidad nadie esperaba que Sergio asistiese a la boda porque estaba planificando otra campaña en ultramar, su presencia intempestiva tampoco podía descartarse. Le habían invitado porque no hacerlo hubiera constituido un insulto. Sin embargo, iban a llegar otros invitados para los que sí sería una inconveniencia cambiar la fecha de la boda.
Probablemente ése fue el motivo por el cual, finalmente, Sol accedió.
-Muy bien, pues entonces habrá que asegurarse de que estés siempre a buen recaudo. Supongo que no será difícil si no te dejamos sola ni un momento.
Camila estuvo por decir que esa solución ya la habían puesto en práctica, porque la dama intentaba mantenerla a su lado a todas horas.
Le sorprendió darse cuenta de que le gustaba la compañía de Sol.
Cuando se lo mencionó a su hermana, Paloma le ofreció una explicación muy simple.
-Después de todo, es una madre que ha criado a varias hijas. Tanto tú como yo carecemos de una influencia maternal, y puede que la hayamos echado de menos sin damos cuenta. Por eso no te molesta que te trate como a una hija. A mí me encanta que me mire con ternura cuando cree que yo soy tú. Y sin duda a ti debe de ocurrirte lo mismo.
Camila no se lo discutió. No le costaba admitir que le gustaría tener a Sol por suegra, si no fuera por que en el lote entraba el bruto de su hijo.
Capitulo 28
La tormenta invernal que arreciaba en el exterior trajo consigo un frío glacial al interior de la torre. Las corrientes de aire helado recorrían el salón y las escaleras y entraban cada vez que se abría la puerta y a través de las troneras, cuyas aberturas eran difíciles de cubrir. Para salir al exterior había que envolverse en ropas de abrigo. Se bebía más aguamiel del acostumbrado para combatir el frío. Y la multitud que se agolpaba frente al gran hogar triplicaba a la habitual.
Esa noche lady Sol mandó a Camila a su habitación a buscarle otro mantón, pues era demasiado temprano para retirarse y no quería pasar frío.
Además, los que estaban presentes en el gran salón se estaban divirtiendo con la actuación de un viejo danés que contaba historias de su tierra, y Sol no se lo quería perder, a pesar del frío.
Camila estuvo en un tris de sugerirle a lady Sol que se pusiera medias debajo de las faldas, como ella, pero decidió que ese comentario seguramente la sorprendería. Pese a que siempre iba más abrigada que la mayoría, Camila subió corriendo las gélidas escaleras.
Había dejado a Rhiska con Paloma junto al hogar, porque esa tarde el ave temblaba. Pero Gruñidos subía las escaleras tras ella; el frío no le afectaba porque su pelaje gris se espesaba en los meses de invierno.
Supuso que podía culpar a la iluminación, o a la penumbra -la antorcha de lo alto de las escaleras circulares se había apagado, probablemente a causa de las corrientes de aire- o a su propia prisa de la fuerte colisión con un hombre que bajaba por la escalera de caracol. .
Le oyó maldecir cuando chocaron. También oyó gruñir a Gruñidos. Se volvió para tranquilizar al lobo antes de disculparse, pero se lo pensó mejor, al menos hasta que supiera con quién había tropezado.
Sin embargo, el lobo se tranquilizó, sin duda porque había olido al hombre y sabia que no era peligroso. Ojalá también lo hubiera notado Camila.
No fue así, y no la tranquilizó notar aquellas poderosas manos en sus hombros, reteniéndola, y la voz de Benjamin que le decía: -¿Puedo atreverme a esperar que me has seguido aquí arriba por alguna razón que me complazca?
Había una luz que iluminaba el pasillo detrás de él, y ella reconoció su silueta. No obstante, se preguntó cómo podía él estar seguro de que era ella y no Paloma, para que se atreviera a hacer un comentario como ése, máxime cuando ella y su hermana llevaban cotardías a juego.
Respondió, pero no a su pregunta, sino con otra pregunta: -He subido a hacer un recado para tu madre. Aunque ten por seguro que si te hubiera visto subir...
-Si dices que hubieras ido en sentido opuesto soy capaz de azotarte exclamó él.
Camila se tensó ligeramente. Estuvo a punto de contestarle algún improperio, pero se limitó a replicar, irónica:
-No me sorprende.
Benjamin suspiró antes de responder:
-Sólo era una broma, muchacha.
Ella contuvo su desdén y se limitó a preguntar:
-¿De verdad lo era?
Pero no esperaba una respuesta. Sólo intentaba seguir su camino. Pero aquellas manos seguían aferradas a sus hombros, aunque le permitió subir un par de peldaños para que no se sintiera tan... enana en su presencia.
-Tu tono deja entrever que dudas de mí. ¿Cuándo te he dado yo motivos para pensar que podía pegarte? Y no me saques a relucir la vez en que te confundí con un sirviente insolente. Incluso entonces me guardé mucho de ponerte la mano encima, porque pensé que debías de estar loco para comportarte de esa manera.
No necesitaba mencionarle esa ocasión. Tenía peores recuerdos de pánico relacionados con él.
Sólo respondió:
-Si eres capaz de pegar a un animal, Benjamin, eres capaz de pegar a una mujer. -y rápidamente le recordó-: Yo misma vi cómo levantabas el puño para pegar a Stomper, y lo hubieras hecho de no haber intervenido yo.
Él, sonrió.
-¿Te comparas a un animal?
Ella no apreció su sentido del humor.
-No, pero comparo tus impulsos con los de ellos.
Eso sí le puso de mal humor. Sus manos la apretaron con más fuerza. No le había gustado nada su respuesta. Y ella empezó a desear no haber respondido de esa forma, haber podido contenerse un poco. Pero no, le había dado otra excusa para seguir discutiendo con ella, cuando lo que quería era marcharse.
Con ánimo de corregir su metedura de pata, intentó distraerle con una pregunta simple que él pudiera responder sin dilación. Ojalá con eso se terminara la conversación.
-¿Cómo has sabido que no era mi hermana? Podría haber mandado a Gruñidos a acompañarla. En realidad, Rhiska se ha quedado con ella. ¿Cómo has podido estar seguro estando mis mascotas divididas entre las dos? -Además de tu olor, que es único, está tu costumbre de mantener los labios fuertemente apretados, como si siempre estuvieras enojada. Lo que, a tenor de mi experiencia, parece ser el caso.
-Y dada mi experiencia contigo, ¿sabes por qué? -le espetó ella.
-¿Crees que disfruto peleándome contigo, muchacha? Te aseguro que yo no, ¿ acaso tú sí?
Pues no parecía ser un tema menor, casual, que pudiera permitirle seguir su camino. Aunque su última observación le dio una excusa para ponerle punto final.
Le dedicó una sonrisa tirante y añadió:
-Pues hay una manera muy fácil de evitar las peleas, y yo voy a ponerla en práctica ahora mismo y desearte que pases buenas noches.
Hizo ademán de seguir, pero él no la soltó.
-No tengas tanta prisa. Me has acusado de tener los impulsos de un animal.
Bien, para complacerte te demostraré algunos de ellos.
De pronto ella reparó en que estaban completamente solos en lo alto de la escalera. El corazón le dio un vuelco y él la atrajo hacia sí bruscamente para besarla.
Fue un beso cargado de pasión, frustración y... ternura; una combinación que no asustaba tanto como intrigaba. Lo que más la asustaba era que él estaba amoldando su cuerpo al suyo de tal modo que sus sentidos se estaban alborotando sin remisión. La estrechaba con unas caricias y un roce tan constante que casi parecía querer fundirse con ella.
Por Dios, lo que él le hacía sentir era imposible de contener, y aún más imposible de resistir. La sensación era maravillosa, la notaba en las entrañas, ascendiendo como una espiral, revolviéndose, clamando por colmarse. Sin darse cuenta de lo que hacía, pasó sus brazos alrededor del cuello de Benjamin.
Él sí lo advirtió, y debió de interpretarlo como una rendición incondicional, porque la levantó del suelo y avanzó con ella en brazos. Eso la hizo reaccionar, sobrepasada por la realidad y por el pánico que se había apoderado de ella.
-¿Por qué me llevas en brazos? -boqueó excitada.
-Es más rápido.
-¿Más rápido para qué?
-Para llegar a donde vamos.
-¿Y adónde vamos? No, no me importa. Sólo bájame.
-Sí, eso pretendo.
Y lo hizo, pero no la dejó en el suelo. El lecho sobre el que la posó era blando y se hundió aún más cuando él se tumbó sobre ella.
El miedo se encumbró en ella cuando se dio cuenta de que no podía zafarse del enorme peso que la mantenía fija en la cama. Sin embargo, en pocos minutos el pánico desapareció, debido a la combinación de los sensuales besos de Benjamin y el reparto estratégico de su peso.
En realidad, fue su peso lo que le hizo vencedor de la escaramuza. Y no porque la retuviera debajo de él, que le hubiera resultado fácil de todos modos, sino por lo que le hacía sentir. Era esa nueva y excitante sensación experimentada cuando él la apretó contra su pecho, sólo que triplicada. Sentía ganas de abrazarle y estrecharle aún más contra ella, ganas de devolverle los besos, ganas de...
Igual que la anterior ocasión en que le había besado, sus pensamientos la abandonaron por completo y quedó a merced de sus sensaciones, todas nuevas. ¡Y era nada menos que él quien provocaba tantas cosas en ella! En primer lugar con su cuerpo, que movía sutilmente sobre ella hasta que la hizo suspirar y gemir, luego con sus manos cuando empezó a acariciarla...
No notó el aire frío cuando él le levantó la falda a causa de las medias. Por eso no se dio cuenta de lo que había hecho Benjamin hasta que notó el calor de su mano sobre su vientre desnudo. Él sólo se detuvo un instante ahí, e inició rápidamente un movimiento descendente hacia...
Cuando los dedos de él se deslizaron entre sus piernas Camila sintió algo increíble. Tenía la vaga noción de que él no debería estar haciendo eso pero, igual que el resto de sus pensamientos, esa noción no permaneció mucho rato. La mano de Benjamin sí. Era tan intensamente placentero el modo en que sus dedos la acariciaban suavemente allí, tan relajante; no, tan relajante no, tan bueno. De pronto notó que se tensaba y algo se apoderó inesperadamente de ella, una espiral, una fiebre y, al final, una explosión exquisita...
Hubo una tos. Como nadie respondió a ella, hubo un carraspeo, luego otra tos, mucho más fuerte.
Benjamin blasfemó airado y se apartó de Camila. Ella aún tardó unos segundos en darse cuenta de que había alguien en la habitación. Cuando abrió los ojos, vio a Javier de Thorpe en el umbral de su propia habitación -que era adonde la había llevado Benjamin- y que se contemplaba las uñas distraídamente.
Se hubiese podido cocinar en la cara de Camila, tan ruborizada estaba.
Jamás se había sentido tan humillada. Era incapaz de soportar esa vergüenza durante un minuto más, así que se incorporó de la cama de un salto y salió corriendo por la puerta, sin decirle ni una palabra ni dirigirle otra mirada al padre de Benjamin.
Tener que volver al salón y decirle a lady Sol que su hijo la había distraído del recado tampoco contribuyó a que se le pasara el sofocón. Cuanto más pensaba en lo que acababa de hacer y en lo que pensaría lord Javier de ella, más avergonzada se sentía.
Además, no se le ocurría ninguna excusa para justificar su conducta. No había protestado demasiado por lo que Benjamin le había estado haciendo. Más bien todo lo contrario. Y al final, había correspondido a sus besos y se había rendido; y todo lo que él le hizo le pareció maravilloso.
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| | Autor | Reply | anonimo (no login) | la furia del amorNo score for this post | February 10 2009, 7:21 PM |
hola nena, soy betsy, me han encantado, me alegro q hayas vuelto a publicar. estan geniales. ha sido divertido ver a camila desesperada por no poder quitarse a la madre de benja de encima y no poder salir de la torre. por otro lado el enfado con benja... podria empeorar o mejorar. benja parece dispuesto ha demostrala que no es tan malo como ella piensa. y si solo con seduccion puede lograrlo...pues eso hará. el encuentro de las escaleras ha sido fantastico. y si cami no sintiese nada por él nunca habria reaccionado así a sus caricias. si la trasportó a la camara de javier sin apenas darse cuenta! (supongo que benja tampoco iba con los sentidos puestos en otra cosa que no fuera cami je je)lastima que javier los interrumpiese. veremos q ocurre entre estos dos. haber si se casan ya. siguela pronto. bss linda. |
| luky_tomy (no login) | Re: LA FURIA DEL AMOR CAPIS 27 Y 28No score for this post | February 12 2009, 7:35 PM |
siguela pronto, xk kiero ver komo reaccionan benja y cami despues d ese encuentro pasional, ademas k tmb deseo k se produzca otro xd.besos |
| luky_tomy (no login) | Re: LA FURIA DEL AMOR CAPIS 27 Y 28No score for this post | February 12 2009, 7:36 PM |
siguela pronto, xk kiero ver komo reaccionan benja y cami despues d ese encuentro pasional, ademas k tmb deseo k se produzca otro xd.besos | |
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