CAPÍTULO XII CERCA DE TI
Cami y Coco vieron cómo despegaba el avión que conducía a Jazmín y Diego hacia su nueva vida. Había sido una despedida muy emotiva en la que ambas se abrazaron y lloraron; aunque también hubo muchas risas, anécdotas y promesas de un pronto reencuentro.
- La voy a extrañar mucho.
- Ella también a ti, eres como su hermana; pero quita esa carita porque estoy seguro de que cuando menos te lo esperes la volverás a ver.
- Tienes razón.
Coco miró a su alrededor buscando algo con lo que distraer a Cami, ya que, su rostro empezaba a mostrar signos de melancolía.
- Ven, te invito a tomar algo; casi es hora de comer dijo señalando un pequeño café cerca de donde se encontraban, en el interior del aeropuerto-. Allí podremos sentarnos y pedir alguna cosa rica.
- ¿No tienes que regresar hoy a trabajar?
- No, he decidido tomarme el resto de la tarde libre. Cami, ¿te gustaría ir después al cine o a dar una vuelta? - Coco sabía que no era correcto involucrarse con sus pacientes, pero ella hacía que quisiera alejarla de cualquier peligro por pequeño que fuera. Ahora entendía a Jazmín perfectamente.
- Me agradaría mucho, no recuerdo cuándo fue la última vez que fui al cine
- Bien. Si te portas bien, tal vez, y sólo tal vez, te dejaré elegir la película
Camila se rió al escuchar cómo acentuaba cada palabra; era muy divertido, su humor contrastaba con el profesionalismo que asumía en cada consulta.
- ¿Por qué habrá tanta gente?- Le dijo de repente Coco señalando hacia uno de los accesos de llegada.- ¿Será que esperan a algún famoso?
- ¿Crees en serio que esa es la causa?- preguntó Cami siguiendo su mirada.
- Podría ser.
- Por favor Coco, vamos a ver. Tengo curiosidad por averiguar de quién se trata.
Coco se rió.
- Venga, acerquémonos. Toma mi mano y no te separes de mí. Sería muy fácil perderse aquí, así que si nos pasa, quedamos en el sitio que acabamos de pasar, ¿de acuerdo?
- Si, señor.- dijo Cami con un saludo militar.
Se acercaron buscando un lugar desde el que pudieran ver, pero Cami, por su estatura, no conseguía ver nada por mucho que se estirara. Poco a poco fue abriéndose paso hacia el frente, aprovechando su constitución esbelta, sin apenas darse cuenta de que Coco se iba quedando atrás. La mayoría eran chicas de entre 15 y 25 años que gritaban y agitaban las manos, esperando ver a la razón de su espera de un momento a otro. La ubicación que consiguió le permitía ver perfectamente lo que pasaba a su alrededor. Representantes de todos los medios conocidos estaban presentes para cubrir la nota.
Cami no sabía exactamente porqué, pero necesitaba estar allí. Dirigió su mirada hacia la puerta por donde empezaban a llegar los pasajeros de alguno de los vuelos y se sorprendió un poco porque todos parecían formar parte de un equipo de trabajo: vestían playeras y chamarras con un logotipo en forma de pirámide con destellos en plata y siglas que no le daban idea alguna de qué se trataba.
Dejó de mirarlos al sentir como era empujada por la muchedumbre embravecida por la llegada de esa persona a quien todos deseaban ver y que ella. . . lo supo en ese momento, también anhelaba tener cerca. Su mundo se detuvo en ese instante, el silencio de apoderó de su mente, un zumbido tenue empezó a llenar sus oídos.
Allí estaba él, tan cerca y tan lejos. Empezó a respirar con pesadez. ¿Qué le estaba pasando? Lo había visto hacía varias semanas en una entrevista que le hicieron en un programa de espectáculos y sus ojos le habían dado escalofríos; pero tenerlo allí, a tan sólo unos metros, hacía que su cuerpo temblará y que su corazón se desbocara, latiendo peligrosamente. Lo amaba. Ese pensamiento se fijó en su mente como hierro candente, ¿cómo podía estar convencida de que así era? ¿Por qué tenía la certeza de lo real de sus sentimientos, si no lo conocía, si nunca lo había visto antes?
Intentó calmarse, sin conseguirlo porque lo siguiente que vio, fueron unos ojos fijos en ella. Los ojos de una persona que caminaba varios pasos por detrás de esa figura que la tenía impresionada. Un terror ciego se apoderó de ella; tenía que escapar de allí pero sus piernas no respondían a la orden de su cerebro.
La seguridad que resguardaba a los fans no fue suficiente para contenerlos y se sintió arrastrada por la multitud; temió caer y ser aplastada, el aire comenzó a faltarle y cuando sintió que se derrumbaba, alguien acudió en su rescate tirando de ella hacia la orilla.
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