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Empezando una amistad… y algo mas.(relato)

March 26 2009 at 5:14 PM
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  (Acceso ladymaryna)
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Tambien bonito, espero que os guste, es uno bastante sentimentaloide, ademas me doy cuenta de que me encanta el Benja "malo" que enrealidad es un buenazo! xD! Besos!

Empezando una amistad
y algo mas.


Ya poco quedaba, nada. Era un mes, un mes para terminar, para disfrutar del calor que sol que desprende en verano. Solo eso, un mes, un mes para disfrutar de los amigos, de los compañeros de clase.
Un mes para seguir viéndolo; aunque no se porque me importaba, si aunque a mi me gustara no hacia mas que pelearme con él, más bien nos insultábamos. Pero realmente me dolía, me dolía lo que me decía. Meterse conmigo, con mi estatura, reírse de mí y que los paletos de sus amigos le rieran las gracias.
Mis amigas me lo decían, que pasara de él, que no pasaba nada, que yo, era perfecta, y que él solo quería hacerse el chulo delante de sus amigos, para que creyeran que era algo. Yo, no sabía si la cosa era así, simplemente, no lo sabía.

En mi clase había distintos grupos, como en todas las clases ¿no? Los chicos se dividían en dos grupos, el de los que suspendían y pasaban de la profesora con sus gracias; y el de los graciosillos, liderado por él, que ellos eran quienes aprobaban justo, o por lo menos lo intentaban, eran como una pequeña clase inferior a los anteriormente nombrados. El primer grupo se componía por: Feli, Benja, Coco, Diego y Fran; y el segundo grupo por: él, Joaquin, y sus amiguitos, Diego, Carlos, Javier, Alex, Guido.
Y después estaban las chicas, nosotras, que al igual nos dividíamos en dos grupos, por un lado, las que sacábamos buenas notas, y éramos las mas normalitas: Jazmin, Mica, Luisana, Inés y yo; por otro lado estaban las que nunca aprobaban, que eran unas salidas que se dejaban tocar: Maria, Elsa, Consuelo, Sabrina, Luz y Belén.
Esa era mi clase, en la que solo 5 personas aprobaban, y otras tantas lo intentaban; en la que nadie merecía la pena, excepto unas cuantas personas.

Era Mayo, y hacía tiempo mi mejor amiga Luisana,- o Lu, o Lulita, o..., bueno eso da igual- ; mi mejor amiga Lu, llevaba ya una temporadita con una idea en la cabeza, y se estaba volviendo bastante pesadita. No la había pensado ella solita, no tenia esa originalidad lo se, es mi amiga, pero es la verdad-, su novio, el cual por cierto era Feli, y ella lo habían pensado, y como plastas que eran nos habían estado dando la vara a toda la clase hasta por fin hacer que en el recreo, en vez de salir, nos reuniéramos todos para que pudieran exponer su preciada idea. Que por cierto era hacer una cena de clase, pedazo estupidez.

Nos sentamos por encima de las mesas y las sillas al final de la clase, con Feli y sus amigos, mientras los demás terminaban de recoger los libros.
Los amigos de Feli, eran los típicos chulicos que no hacen nada en clase, que cada vez que la profesora explica, ellos tienen que decir algo para reírse las gracias entre ellos de las cuales yo me reía sin querer-. Pero estaba claro que ellos eran los que mandaban en clase, ninguno de los chicos del grupito de Joaquin les contradecía, ni las guarras de Maria, Elsa y compañía. Estaba claro que con nosotras no decían nada, por que Luisana era novia de Feli, y porque mis amigas habían tenido algún que otro roce con sus amigos cuando digo algún que otro roce, me refiero a bastantes-.

-Bueno va, decir vuestra idea dije yo cuando ya estábamos todos atentos.
-Mira la Camila, que mandona se nos ha vuelto comento Joaquin como de costumbre.
-Que te den por culo bonito, si alguien quiere claro le contesté sin cortarme un pelo.
-Huy nena, por lo menos a mi algui
-Cállate ya, Luisana, Feli decir le corto Benja.


No creo que haya comentado que ninguno de los chicos de Feli tragaban a Joaquin ni a sus patéticos amigos, y que serían capaz de pegarles ahí mismo, y que más de una vez se habían contenido porque Luisana le pedía a Feli que no lo hiciera. La cual se lo pedía por que sabía que a mí me gustaba Joaquin, y no me haría mucha gracia.

-Bueno, pues Feli y yo habíamos pensado en hacer una cena de clase. Me explico, dentro de un mes quedar todos, e ir a cenar a algún restaurante y después salir por hay. Toda la clase junta, como no nos veremos más hasta pasado el verano dijo Lu.
-¿Os parece bien?-pregunto Feli sentando a Lu en sus rodillas.
-A mi me encanta la idea dije intentando ayudar a mi amiga en su iniciativa.
-Si, a mi también dijo Fran
-Y a mí añadió Inés al instante, claro, si Fran se tira por un puente, ella ira detrás directa.
-Si, la verdad es que la idea esta bien dijo Maria, cosa rara en ella.
-Si, bueno, no esta mal pensado, pero tendremos que pensar donde -dijo Javier.
-Bueno, pues habría que buscar restaurante y todo contesto Lu, feliz por lo bien que le había caído la idea a todo el mundo.

Nos pasamos el recreo hablando de la idea de ir a cenar a un restaurante, toda la clase. A todos nos pareció una idea magnífica. Al final había tenido sus frutos el aguantar a Feli y Lu insistiendo. Cuando terminaron las clases volvimos a casa.

Nada más llegar a casa vi a mi hermana llorando. Cuando me lo dijo no me lo podía creer. Mi padre había sufrido un accidente de tráfico, y había fallecido.

Mi padre, mi padre que me había querido y me había protegido toda la vida, el que me había enseñado que valores seguir, y que hacer en determinados momentos, mi padre al que tanto quería, mi padre.

Mi madre estaba en el hospital, y acababa de llamar a mi hermana, quien se había ido de la universidad y se había pasado toda la mañana esperando a que volviera a casa. Me negué a ir junto a mi madre, no podía, ni quería. Era algo demasiado fuerte para mí. Mi hermana si que fue con mi madre. Yo comí llorando, y me pase el resto de la tarde llorando.
No podía llamar a mis amigas, era algo, demasiado doloroso, y por más que quisiera, no podía remediarlo. Aún así me auto convencí de que no pasaba nada, y hice los deberes, estudié para el examen del día siguiente, incluso arregle y limpie toda la casa. Era la única forma de intentar no pensar. Después de mucho pensar, decidí que no se lo diría completamente a nadie, y que debía ser fuerte, por mi hermana y mi madre, aunque no tenía mucha lógica, ya que yo era más pequeña, pero así lo desee. Al día siguiente, aunque mi hermana y mi madre habían insistido en que si no quería, no tenía porque ir al instituto, yo fui, necesitaba desconectar, y pensar que eso, era una simple pesadilla.

Llegue un poco más tarde de lo normal, ya que antes de entrar en clase, había entrado en el baño, para tranquilizarme y lavarme la cara intentando disimular mis rojos ojos. Al entrar en clase la profesora de historia no me dijo nada, ya que yo era una de sus mejores alumnas y nunca me echaría la bronca. Estaban todos excepto Benja y Joaquin que tenían por costumbre venir tarde. Joaquin solo tardaba unos 10 minutos en llegar después de que sonara el timbre, y Benja era raro si asistía algún día a primera hora, pero historia nunca se lo perdía. Solo llegaba un cuarto de hora tarde. Tal vez parecía que yo los tenía completamente controlados, pero no era así, y es que después de ocho meses interrumpiendo las clases a la misma hora, al final era normal que te lo aprendieras.

Me senté en mi sitio como siempre, y puse una estupenda sonrisa como de costumbre. Tal como había decidido, no se lo contaría a nadie. Prefería esperar a que se enterasen por cualquier otra persona. Llegó Joaquin a los 5 minutos, y como de costumbre se puso a incordiarme, insultándome por lo bajo, lo raro fue que esta vez no le contesté. Él alzó aun más la voz hasta que la profesora se volvió y le mandó callarse, y a mí me mando a por tiza.
Salí de la clase, de nuevo con mi fingida sonrisa, pero en cuanto estuve fuera, rompí a llorar, y es que lo único que evitaba que yo llorase era la presencia de alguna otra persona.
Baje a por tiza a la conserjería. Donde el conserje me dio dos. Subí de nuevo las escaleras hasta llegar a mí clase. Pero antes de abrir la puerta me planté. Y de nuevo comencé a llorar. No entendía como podía llorar tanto, pero no lo podía evitar, me senté en un banco que había en el pasillo donde estaba mi clase. Y dejé que mis lágrimas rodaran por mis mejillas. Mi llanto se había convertido en una manera silenciosa de expulsar lágrimas. No hacía ningún ruido, ya que no quería que nadie me oyera. Lo único que se oía era mi agitada respiración y mis gotas cayendo sobre mis pantalones.

Entonces escuche unos pasos que llegaron hasta mí. Y también una voz.

-Hola dijo la voz. Entonces levanté la cabeza y vi a Benja, lógico, llegaba tarde.
-Hola contesté seria y volviendo la cabeza para no mirarle.
-Ya se que estas llorando, no hace falta que gires la cabeza. ¿Te ha echado la profesora?
-No. No me ha echado, me ha mandado a por tiza, por eso estoy aquí afuera.
-¿Y por eso lloras?
-No. No soy tan estúpida como para llorar por eso.
-No creo que seas estúpida dijo sentándose a mi lado en el banco y dejando su desgastada mochila en el suelo.
-Vaya, gracias por el cumplido le dije irónicamente.
-Te debe haber jodido mucho para que estés tan borde, siendo tú me dijo él, pero yo no llegue a entender nada.
-¿Quién?
-El tío por él que lloras.
-Mejor no te metas con el tío por el que lloro, porque no tienes ni idea.
-Joder como estamos hoy Camila suspiro él, haciéndome recordar como me llamaba mi padre, y así llorando más fuertemente.
-¿Porque no entras en clase y me dejas en paz? ¡Ah! Y dile a la profesora que yo no entrare, toma las tizas le respondí tendiéndole la mano, con las tizas, en un intento de que me dejara sola.
-Bueno, tampoco es para que te pongas así intentó tranquilizarme, mientras me retiraba mi mano, para no coger las tizas- además no voy a entrar en clase.
-Vete. ¿Qué parte de déjame sola no entiendes? Bye, ciao, au revoir, adiós.
-Las dos. Nunca fui bueno en los idiomas dijo esbozando una sonrisa.

Suspire cansada de que no me dejara en paz. Quería llorar por mi padre. ¿Tanto pedía? En mi opinión no. Pero al niño no le entraba en la cabeza.

-Te estoy pidiendo por favor que te vayas, para que yo pueda llorar tranquila. No creo que te pida mucho ¿no?
-Te dejo si me dices porque lloras.

En ese momento me entraron ganas de pegarle una paliza, y llorar hasta morirme. Se estaba metiendo en mi vida, sin mi permiso. Hurgando en mi corazón de la peor manera. Y encima intentaba ir de listo, con sonrisitas, chistecitos, y cotilleos.
Por mí que se fuera a la mierda. Pero al parecer, mi cabeza no estaba de acuerdo con que mi corazón quisiera desahogarse. Y lo solté sin pensar.

-Mi padre murió ayer en un accidente de tráfico. No puedo más con el estrés de los exámenes. Estoy hasta las narices de que Joaquin se meta conmigo. Intento parecer feliz delante de todos, para no preocupar a nadie, y mucho menos a mis amigas. Y encima tú has venido a tocarme las narices. Por eso lloro. Y creo que son razones más que suficiente para pasarme una semana llorando, y que tú me dejes llorar en paz. ¿No?

Se quedó callado ante toda mi declaración. Alargo su mano hasta la mía y entrelazo mis dedos entre los suyos fuertemente. Después de unos minutos en silencio hablo.

-Eso, bueno era por tu padre dijo refiriéndose al silencio- lo siento muchísimo, y si te soy sincero creo que deberías decírselo a tus amigas para que te apoyen, no creo que yo sea el adecuado en esto. Por otra parte. No te preocupes por los exámenes tu eres muy lista y aprobarás. Si estas triste, no finjas estar feliz, estas como estas y eres lo que eres, y punto. Y por Joaquin no te preocupes, a la salida lo pillo y le pego un par de puñetazos. Además no sabe lo que se pierde.
-Gracias conseguí decir después de todos los ánimos que me acababa de dar, tras esbozar una pequeña sonrisita traviesa por lo último que había sugerido.
-Bueno, ¿ahora entramos en clase o nos quedamos hasta que termine la hora y te tranquilices?
-Nos quedamos aquí, por favor.

No dijimos nada más ese día. Pasada la hora, entramos en clase y le dijimos que yo estaba un poco indispuesta y que Benja se había quedado conmigo afuera. Él día pasó sin ninguna novedad, y yo estaba mucho más tranquila por la seguridad que Benja me había proporcionado. No les dije nada a mis amigas. Pero si hable con ellas, y les dije que estaba triste, solo omití el motivo.

Al día siguiente, al levantarme, me sentía con muchas más fuerzas al recordar la conversación del día anterior con Benja. A partir de ese día, hubo un cambio dentro de mí.
Al llegar a clase me di cuenta de que Benja, estaba sentado detrás de mí sitio, y al parecer Joaquin que sentaba detrás de mí- no se había quejado, pero observe, una pequeña moradura que tenía en el hombro. Cuando, llegué mis amigas se acercaron a mí y nos sentamos en la mesa a hablar. Seguí sin decir el motivo de mi tristeza, pero aun así ellas me apoyaron, el resto del día paso tranquilo, y yo cada vez me sentía más fuerte, y capaz de superar lo de mí padre.

El resto del mes pasó igual. Benja seguía sentándose detrás de mí, yo todavía no les había dicho a mis amigas porque estaba así, pero había decidido decírselo ese día. Con mi familia estaba todo bien, yo había pasado el entierro, y había sido muy discreto, ni mi madre, ni mi hermana, ni yo, habíamos querido que nadie se enterara, solo mis abuelos, y nosotras tres. Ya que era tan grande el dolor que sentíamos que no podíamos afrontarlo a gran escala. Pero ahora nos apoyábamos las tres, mi hermana estaba por terminar la universidad, y mi madre seguía con su trabajo, habíamos sacado fuerzas de donde no sabíamos que estaban, para seguir adelante.
Ya solo faltaba una semana para terminar las clases, y para la famosa idea de la cena de clase que seguía en pie, con Luisana y Feli más entusiastas que nunca.
Mis notas iban muy bien, tal como había dicho Benja, yo era lista y lo sacaría. No lo había comentado, pero ya que él me daba fuerzas cada día, y hablábamos siempre, yo le ayudaba con sus estudios, y había conseguido que se interesara en aprobar, por mí, para que no repitiera y el año que viene fuéramos juntos a la misma clase. Todo el mundo veía raro, que de repente él y yo habláramos tanto y nos lleváramos tan bien, pero a ninguno de los dos nos importaba, o por lo menos a mí no.

Llegue a clase y nos sentamos para esperar uno de los exámenes finales que nos esperaban, de la temible profesora de historia.
Cuando terminó me senté en la mesa de Benja, enfrente de él que estaba en la silla.

-¿Qué tal el examen? ¿Te habrá ido bien no? le pregunté.
-Si, tranquila que sí. El pasarnos ayer toda la tarde en la biblioteca dio sus frutos.
-Me alegro le contesté esbozando una pequeñita sonrisa, que solo él provocaba.

En un mes, bueno, en realidad tres semanas, nos habíamos echo muy amigos, y él me había apoyado en todos los momentos que yo necesitaba llorar. Era algo, extraño, yo nunca me llevaba tan bien con los chicos, pero él lo hacía todo diferente.

-Camila, ¿has pensado en comentarles a tus amigas ya, lo que tú y yo sabemos? me preguntó el precavidamente.
-Si, y creo que ya estoy preparada.
-¿Cuándo lo vas a hacer?
-Creo que se lo comentaré cuando nos reunamos todos. Bueno, todos, todos, no. Cuando estemos con los chicos y ellas.

Se lo dije refiriéndome a mis amigas y a los suyos, ya que ahora nos habíamos echo más amigos todos. Aunque claro, influía bastante, que él y yo nos lleváramos mejor, que Lu y Feli estuvieran saliendo, que Diego y Jazmin también, los cuales nos lo habían ocultado durante tres meses, que Coco y Mica estuvieran de rollo, y Fran e Inés, en fin era algo raro, ella iba detrás de Fran y el otro, pues bueno, algo de caso le hacía, y los sábados que salíamos con ellos se liaban.

- Me parece bien estiró su mano hasta la mía y volvió a entrelazar sus dedos con los míos, y digo volvió porque esa era la forma en que me daba fuerzas cada día.
-Gracias.
-No tienes que dármelas me dijo con una enorme sonrisa- bueno, será mejor que vayas a tu sitio, que acaba de entrar el de matemáticas.

Las dos siguientes horas, siguieron normales, igual que todos los días, Benja y yo mandándonos papelitos. Ahora, me parecía raro que Joaquin no me molestara, pero cuando vi la primera semana, las disputas absurdas entre él y Benja, y como cada día uno aparecía con una nueva moradura, comencé a entender lo que pasaba. Cuando pasó una semana, los moratones desaparecieron, y yo me quedé mucho más tranquila, tenía miedo de que se pudieran hacer daño realmente. Pero después de tener un día una charla con Benja ya no se pelearon más. Ya que él comprendió que a mí me dolía verlo, porque él era mi amigo, y porque como a una tonta, me seguía gustando Joaquin.

A la hora del recreo, nos juntamos todos, cosa que ya se había convertido en costumbre en las tres últimas semanas. En nuestro recreo, nos dejaban salir a la calle, y cuando habían pasado los cuarenta minutos se suponía que tenías que volver, para las tres últimas horas de clase.

-Camila, cari, ¿Qué nos querías decir? me preguntó Lu cuando llegamos al banco de siempre en el parque, mientras se sentaba sobre Feli.
-Eso dinos inquirió Mica.

Me resultaba difícil contárselo pero no tenía mas remedio, me armé de valor, me senté en medió del banco, y al instante tuve a Benja a mi lado, entrelazando nuestras manos. Gracias a eso, me arme del valor que me faltaba.

-Veréis, hará unas tres semanas, yo os conté a vosotras que me sentía triste, y vosotros, me imagino que lo notasteis los miré y vi como todos asentían con la cabeza así que proseguí- también habíais notado que partir, del día en que la profesora me mandó a por tiza, y yo no volví a clase, me hice más amiga de Benja les volví a mirar, y de nuevo asentían todos con la cabeza, noté como Benja tenia su mano al lado de mi muslo disimuladamente.
-Sigue me dijo él por lo bajo.
-Pues bien, el día anterior a eso, supe que mi padre había fallecido en un accidente de tráfico, y cuando me enteré, en un ataque de rabia se lo dije a Benja, y él me ayudo a llevarlo hasta hoy. Hace poco fue el funeral, y solo fuimos mi hermana, mi madre, mis abuelos y yo.

Todos se quedaron en silencio, y se fueron levantando uno a uno para abrazarme y darme dos besos. Todos en silencio. Y Benja, no se movió de mi lado.
Después volvimos a clase, y cuando me senté, oí como mis amigas le daban las gracias a Benja por apoyarme durante esas tres semanas.

Cuando terminó el día, y llegué a casa, me sentí mucho mejor, y terriblemente liberada de un peso que me atormentaba. Ahora ya lo había afrontado y reconocido en público. Me sentía completamente mejor. Por supuesto, no del todo, porque era algo duro, pero sin dudarlo, mejor que el primer día.

Pasó la semana hasta llegar al penúltimo día en el que estaríamos en el instituto. Al día siguiente terminarían las clases. Y sabríamos las notas, y así veríamos quienes se quedaban repitiendo cuarto, quienes tenían una mínima posibilidad de aprobar en la prueba extraordinaria, y quienes habían aprobado todas las asignaturas. Todos estábamos nerviosos, solo quedaba un día para saberlo. Un día para saber, si repetiríamos cuarto o aprobábamos en la extraordinaria-, o si pasábamos a hacer primero de bachiller.
Entre a clase, la cual aun estaba medio llena, Inés y Ana, hablaban sobre su nota de historia, la cual al parecer era de un notable para las dos. Maria, Sabrina, Elsa y Belén, hablaban sobre que se pondrían para la cena de clase, ya que al parecer tenían grandes planes, y esperaban conseguir, sus preciados trofeos en dicha cena; que no eran otros que Benja, Feli y compañía.
Joaquin, Carlos, Guido y Diego, comentaban el partido de fútbol de la noche pasada y reían las estupideces de Joaquin, el cual ya casi ni me interesaba casi, por desgracia-. Benja, Fran y Diego conversaban e intentaban adivinar, que asignaturas tendrían que recuperar en la extraordinaria y cuales aprobarían.
Yo me acerqué a mis amigas Inés y Jazmin- las cuales estaban sentadas a una mesa de distancia de los chicos nuestros chicos-.

-De verdad, me da igual que no me creáis, os digo que si que he aprobado matemáticas, historia y lenguaje suspiro Benja intentando hacerles ver a sus amigos que de verdad iba a aprobar ese año.
-Bueno, Benja, tampoco es que tus notas sean perfectas -titubeo Fran.
-Si amigo, lo siento pero yo creo que repites agrego Diego.
-Os digo que el examen me salió bien, aunque os parezca mentira estuve estudiando de verdad se defendió él- ya veréis que solo tendré que ir a las extraordinarias para recuperar, Física y Química, Biología, Ética, Plástica y alguna otra
-Bueno, vale si tú lo dices -se rindió Fran.
-Qué si, ya veréis-se giró, ya que estaba sentado sobre la mesa y gritó- ¡Camila, ven!

Yo fui hacía él, para ver que quería, y como era de esperar, mis amigas no desperdiciaron la oportunidad para ir a ponerse plastas con sus chicos.
Inés fue directamente al lado de Fran, el cual la sentó encima de él, yo ya no entendía ni la relación que tenían. Y Jazmin fue a comerle la boca a su novio.

-No hace falta que grites por toda la clase, Rojas le dijo Joaquin a Benja.
-¡Cállate pulga! le dije cansada de sus comentarios, ya que había pasado de insultarse conmigo a hacerlo con Benja.
-Mira quien habla por fin, la enanita, ¿Qué ya no me tienes miedo? me inllizcó él.
-No, lo que pasa es que la gente no suele estar de muy buen humor cuando alguien se le muere ¿sabes?

Ni yo misma me reconocí cuando lo dije. Y por supuesto, no quería decir eso, ni por asomo. Lo debí de soltar de pura rabia y odio que le tenía, puesto que me quedé de piedra, al igual que él pero recupero su estado al segundo, cosa que a mí me costó más, pero por lo siguiente que dije, me di cuenta de que ese día tendría que coser mi boca, porque era tonta no más poder.

-¿Y eso? El hamstercito ¿no? Por fin decidió que vivir contigo era un suplicio y se tiro por la ventana dijo a la vez que sus amigos le reían el súper ingenioso comentario.
-No, mi padre, los coches no son los mejores amigos ¿sabes? Y menos cuando te pasan por encima.

Él se debió de quedar de piedra, al igual que yo. Definitivamente lo tenía claro, ese día me iba a coser la boca, o por lo menos bajaría a conserjería y pediría celo, sería menos doloroso.
A pesar de lo que había dicho, supe que en ese momento tenía que sentirme fuerte y decidida, o por lo menos aparentarlo. Me di la vuelta para saber que es lo que quería Benja, y por qué me llamaba.

-Bueno, ¿Qué querías? le pregunté bajo sus miradas atónitas.
-Esto Camila -me empezó a decir Jamin.
-No, mejor no digáis nada, por favor le pedí.
-Pero, lo que has dicho sobr-titubeó Fran mirándome con cautela.
-Lo sé, y asumo lo que he dicho, y en ese momento ni yo me he reconocido les aclaré cortando a Fran.
-Bueno, a lo que íbamos dijo Benja intentando cambiar de tema, cosa que a mí me hacía bien- a que es verdad que voy a aprobar mates historia y lengua.
-Si, y Ética y Plástica también, y en Inglés con que le presentes el cuaderno a limpio y entero de todo el curso seguro que también le dije sonriente.
-Vale, Camila, explícanos ¿si? me pidió Diego.
-Veréis, Benja me pidió si le podía ayudar a estudiar, y a aprobar las asignaturas, así que bueno, estuvimos estudiando este ultimo mes, y así recuperar mas o menos las asignaturas que tenía bajas y entonces aprobar.
-¡Ah! Por eso asegurabas que ibas a aprobar, normal, si te ayuda con los exámenes la más lista del curso, así cualquiera se quejó Fran.
-A muy bonito ¿Y nosotras que somos tus amigas? se quejó Inés.
-Pues vais a sacar bienes, notables y sobresalientes, como todos los años, no se de que te quejas -le espeté.
-Vale, si, ya sabemos que todas sois súper listas, pero explícame eso de Ética, Plástica e Inglés -me pidió Benja.
-Va, eso es sencillo. Al profesor de Ética lo tengo encandilado, por el trabajo que le hice, el del 10 y bueno, digamos que arregle algo así como que si hacíamos un artículo entre los dos te aprobaba, porque tenías un 4 y te ha subido a un 5. El de plástica, bueno, ese profesor es un caso, pero vamos que solo tuve que ponerme un escotazo, y ya estas aprobado. Y la de inglés, bueno, soy su alumna estrella, nunca me niega nada
-Vamos, que como eres el ojito derecho de todos los profesores por tus notazas, has conseguido que le aprueben por la cara -dijo Jamin riéndose.
-Va, por la cara y por el escote -le dije con una sonrisita picara en la cara.
-Gracias, muchísimas gracias Camila, de veras -me dijo Benja con una sonrisita de niño bueno.
-Va, tampoco ha sido tanto, por cierto el articulo para Ética ya lo tengo, en principio ese era mi trabajo del primer trimestre, pero lo cambié, y el cuaderno de inglés, te lo puedes copiar de mí y se lo das mañana.
-Gracias, eres mi salvación. ¿Me ayudaras a estudiar Física y Química y Biología? me pregunto acercándose a mí.
-Si, claro, además en las extraordinarias solo entran mínimos, así que será sencillo.
-Muchísimas gracias dijo pasándome un brazo por los hombros y atrayéndome hacía él en señal de abrazo.
-Va, tu me ayudaste con lo otro, así que en paz.
-Mira, ahí entran, Lu y Mica y Coco y Feli, y al parecer esta mañana han venido juntitos dijo Fran.
-Si, porque con la cara de tontos que llevan comentó Benja.
-Nosotras nos vamos a hablar con las chicas que seguro que ahora vendrá la profesora dijo Inés, cogiéndome junto a Jamin, y arrastrándome hasta nuestras mesas.

Llegaron Lu y Mica, y tras mirar a Jazmin e Inés quienes afirmaron con la cabeza me miraron, raro. Muy raro para ser exactas, y eso no me gustaba nada
Tramaban algo, y no me gustaba cuando conspiraban.

-A ver, ¿Qué tramáis? les pregunté sin rodeos.
-Nada solo que Lu y Mica tenían una teoría y bueno, teníamos que comprobarla Y comprobada esta dijo Inés con una sonrisa en la cara.
-Hablar claro les dije para que no se fueran con rodeos.
-Que es que según Lu, a ti -empezó Mica, pero al instante Lu le cortó.
-Que te gusta Benja dijo Lu lo más delicadamente posible.
-No, ni que no se pudiera tener un amigo. No me gusta, solo es mi amigo les dije con una sonrisilla medio nerviosa en mi cara.
-Ves, ya os dijimos que si que le gustaba, ¿o no os lo ha demostrado ya? dijo Mica mirando a Jazmin e Inés.
-Bueno, vale, teníais razón. ¿Y ahora que vas a hacer? Porque tú también le gustas me preguntó Jazmin.
-Que no me gusta. Es mi amigo, y punto. Nada más. No os montéis paranoias, porque no-me-gusta. ¿Vale? les contesté ya cabreada.
-No nos mientas. Te conocemos mejor que tu misma. Además si fuera feo aun te diría que no, pero es Benja -me dijo Lu con una sonrisita en la cara.
-¡¡Arggg!! ¡Dejarme en paz, y tener vida propia ¿si?! les grite enfadada.

Me giré enfadada, y tras unos segundos la profesora entro por la puerta.
Él día paso normal, sin ningún percance ni nada. Ya todos sabíamos a donde iríamos para la cena. En un restaurante, donde ya habíamos reservado, y después, iríamos a alguna discoteca, y después nos volveríamos a casa.
Feli y Lu habían organizado todo.

Al día siguiente las horas pasaron lentas para todos nosotros. Esperábamos las notas con impaciencia, y ya era penúltima hora. El tutor nos repartió las notas, y nos dio la enhorabuena y se fue. Nosotros también nos fuimos, y como nos habían dejado marcharnos una hora antes nos fuimos todos al parque.

-Bueno, va, decir vuestras notas les dije yo impaciente.
-Tranquila Camila, ya sabemos que tu has aprobado todo, bueno, tú y todas las demás dijo Feli riéndose y sentándose en el césped con Luisana encima de él.
-A la amor, eres un pesimista, seguro que las que te han caído las recuperas le dijo Lu dándole un beso.
-Va, decir, para saber cuales tenéis que recuperar dije sentándome yo también en el césped, junto a todos los demás, situándonos en corro.
-Nosotras tenemos todo aprobado, así que pasamos dijo Inés con una sonrisa, mirando a Jazmin.
-Yo tengo que recuperar, Matemáticas y Plástica dijo Feli, tras comerle la boca a Lu. Eran unos empalagosos a no más poder.
-Yo tengo todo aprobado, al igual que Diego dijo Fran mirando a Diego, quien afirmó con la cabeza.
-Y yo solo tengo que recuperar Física y QuíInés dijo al fin Benja.
-¿Y Biología? le pregunté extrañada.
-Nada, al final me ha aprobado, por los pelos me contestó con una sonrisa.
-¡¡Hay!! ¡¡Que bien!! grite echándome encima suyo y abrazándole haciendo que se cayera al césped.
-¡¡Pelotón!! grito Feli.

Al minuto ya estaban todos encima de nosotros, formando algo aparecido a una torre humana medio derruida. De la que no hacía ni caso, porque estaba abrazada a él. Sin duda, mis amigas tenían razón. Y yo era tonta, porque sabía que él no me miraría de esa manera.

-Camila, me encanta que me abraces, pero la próxima vez, procura hacerlo cuando no estén ellos, que son capaces de chafarnos en mitad de la calle. Y me están aplastando dijo él como pudo ya que estaba chafado.
-¡¡Chicos!! Quitar de encima que nos ahogamos le grité a toda la masa humana que había encima nuestro.

Al minuto, ya podíamos respirar de nuevo. Y yo, no paraba de reír.
Quedé con las chicas en estar dos horas antes en mi casa, para arreglarnos para la cena. Y con los chicos, quedamos donde el resto de la clase, que era la entrada al restaurante. Y después todos nos fuimos a nuestras casas.

Cuando llegué a casa y les di las notas a mi madre, se puso muy contenta, y aunque me entraron ganas de llorar al recordar a mi padre, mi madre me recordó lo orgulloso que estaría de mí. Y lo mucho que me quería.
Por la tarde llegaron mis amigas y estuvimos las dos horas arreglándonos. Rizándonos y planchándonos el pelo, maquillándonos, y probándonos toda la ropa de mi armario, y la que ellas habían traído, hasta estar todas perfectas.
Pero sin duda, debieron de gastar una hora en mí, ya que se habían empeñado en juntarme con Benja.

-Vaya, mira que guapa va nuestra Camila, ¿que cambiando un poquito? dijo Joaquin nada más verme.
-Ella esta perfecta. Lastima que tú no estés igual, ni ahora, ni nunca le gritó Benja.

Vale, ahí se me aclaro mi cabeza al completo. Ya no me gustaba Joaquin, ya no me gustaba para nada. Sin embargo Benja El siempre me defendía ante Joaquin, me había apoyado durante el mes anterior, y era un dulce conmigo. Bueno, ya lo tenía claro, estaba muerta con él.

La cena pasó, lo más normal que era posible, en nuestra clase. Insultándonos y humillándonos entre los grupos. Y hablando entre nosotros. Cuando estábamos a mitad de cena, me decidí por decirles a mis amigas lo que había sentido, y quien me gustaba en realidad. Pero ellas, la mejor respuesta que me dieron fue que se lo dijera. Si, definitivamente, mis amigas eran tontas. No se lo quería decir. Me moría de vergüenza, a parte de que él no se fijaría en mí.
Cuando terminamos de cenar en vez de ir a una discoteca como habíamos planeado, nos fuimos al parque, ha hacer un poco el idiota.

Ya había pasado como una hora, y aun estábamos en el parque. Era increíble cuanto podíamos hacer el tonto. Yo estaba sentado en el césped junto a Lu y Jazmin, ya que Mica e Inés no perdían el tiempo con sus chicos.

-Díselo ahora Camila -me dijo Ana.
-No, no le voy a decir nada.
-Pero si de verdad te gusta díselo, mira sino yo con Feli me dijo Lu.
-Mira, no me toquéis las narices.
-Si no se lo dices tú, se lo decimos nosotras -me amenazo Jazmin.
-Mira, ni se te ocurra-le amenacé
-Vale, pues entonces voy yo dijo Lu levantándose.
-¡Vale! Lu se volvió- Yo me voy, adiós, ya me llamareis mañana para quedar por la tarde.

Me eché a andar sin que me importara ¡Si hombre! Ya estaba cansada de que me tocaran las narices Solo me faltaba que encima ellas llegaran y se lo dijeran.
Mientras pude oír, como mis amigas se acercaban a los chicos. Después me marche.

-Va tío, te conocemos, y te gusta le dijo Feli a Benja.
-Arggg, dejarme en paz grito él.
-¿Pero por que no se lo dices? insistió Diego.
-¡Porque no!
-Venga ya Tú también le gustas, díselo dijo Feli.
-Si, a estas alturas se va a fijar, no creo, mira dejarlo, me voy a casa.
-¿Cómo que a estas alturas? le preguntó Feli.
-¡Nada! No me hagas ni caso -dijo levantándose y yéndose.
-¡¡Espera!! Camila, también se ha ido por allí, ¡Benja! le grito Lu que acababa de llegar junto a los chicos.
-¡Vale! le dijo él desde lejos y siguió andando.

Se miraron los unos a los otros.

-Esto ¿y si lo seguimos? pregunto Lu, con carita de ángel.
-No creo que este bien, cari. le dije Feli levantándose del banco.
-¿Qué pretendéis hacer? les pregunto Jazmin.
-Nada, tranquila Jazmin, solo vamos a seguirlos contesto andando detrás de Benja.
-Venga ya ¡no! les dijo Jazmin, echándose a correr hasta alcanzar a Diego, Feli y Lu.
-Va no te preocupes amor, que no se darán cuenta le dijo Diego.
-Pero es su vida, dejarlos replico ella.
-Va Jazmin, no seas aguafiestas, que tu también quieres saber como se declaran el uno al otro le dijo Lu, cogiéndola de la mano.
-¿Y como estas tan segura? le pregunto ella dejándose arrastrar hasta que vieron a Benja y se quedaron un poco lejos escuchando.
-Porque se nota a leguas que se quieren. Y callar.

Y así se quedaron los cuatro de lejos observando.


Yo ya había salido casi del parque, estaba por la entrada cerca de la fuente, y me senté en el bordillo de esta. Aun no entendía cuando había pasado. ¿Desde cuando me gustaba él? No tenía ni idea Era todo tan confuso Él era mi amigo, y se supone que los amigos no te gustan ¿no? Sin saber porque unas lágrimas se escaparon de mis ojos, y se escaparon al pensar que yo solo era una amiga para él, y nada más. Entonces recordé una frase que me había dicho mi padre ¿Qué haces cuando la única persona que puede hacer que dejes de llorar es quien te hizo llorar? Enseguida me limpie el par de lagrimillas y mire el agua de la fuente. Era preciosa. ¿Preciosa? Buff yo estaba peor de lo que pensaba. En fin.

-¡Hey! Me ha dicho Lu que te habías ido a casa me dijo una voz, que reconocí al instante.
-Ya Y estaba por irme, pero, no se, me paré y me senté aquí.
-¿Estás triste? me preguntó sentándose a mi lado.
-No, bueno, no se.
-¿Y eso?
- Es queVa no es nada dije levantándome- ¿Nos vamos?
-¿Vamos? preguntó también levantándose.
-Si, tú tendrás que ir a tu casa ¿no?
-Si, claro.
-Pues eso, y los dos vivimos cerca así que vamos dije andando.
-No, espera me dijo sentándome en un banco a su lado.
-¿Qué? le pregunté extrañada.
-Estas triste, y quiero saber porqué.
-Y dale, no estoy triste ¿ves? le dije sonriendo.
-Dime la verdad me dijo serio.

Suspiré. Vale, tal vez mis amigas tenían razón, tal vez debía decírselo. Total, no perdía nada ¿no?

-Mira, esto me cuesta mucho decírtelo, así que te pediría que no te rieras le dije seria.
-Jamás me reiría.
-Yo, bueno, tu -suspire una vez más- a ver, yo se que nosotros somos amigos, y tu me has apoyado mucho, y se que se supone que los amigos solo son amigos, pero yo -me paré porque se me encanaban las palabras.
-Dilo, Camila, dímelo. Sabes que no me voy a reír.
-Esta bien. Mira, lo más seguro es que no volvamos a hablarnos, pero te lo tengo que decir.
-Pues di dijo ya nervioso.
-Tu me me¡joder! Me gustas me levante rápidamente para irme, pero el me cogió de la mano y me sentó en sus rodillas.
-No te vayas.
-No te ríes le dije bajando la cabeza.
-¿Sabes? Tú me gustas también, y me gustas desde hace muchísimo tiempo.
-¿Si? le pregunte extrañada.
-Si, me gustas desde principio de curso. Me encanta cuando te reías disimuladamente de las tonterías que decíamos a mitad de clase. Me encanta que seas tan buena, aunque se metan contigo. Me encanta tu sonrisa, y la fuerza que tienes para salir adelante. Me encantas tú me dijo con una sonrisa.
-No se que decir
-Pues necesito que me digas algo
-Antes, cuando estaba sentada en la fuente, estaba pensando en una frase que me dijo mi padre.
-¿Cuál? dijo pasándome un brazo por la cintura.
-¿Qué haces cuando la única persona que puede hacer que dejes de llorar es quien te hizo llorar?

Se quedó en silencio mirándome. Y a los minutos hablo.

-¿Eso, es por Joaquin? preguntó cauteloso.
-No, eso es por ti. Antes, ahí sentada, pensaba que no te gustaba.
-Y por eso tenias esa carita me dijo acariciándome la mejilla.
-Si le contesté mientras afirmaba con al cabeza.
-No quiero que vuelvas a estar triste por eso.
-Pero falta la segunda parte de la frase le dije con media sonrisita.
-Bueno, eso tiene fácil arreglo.
-¿Si? le pregunté acercando mi cara a la suya.
-Si me contestó cuando nuestras narices ya se rozaban.

Se acerco lo poco que le faltaba y me beso. Fue un beso, dulce, hambriento, apasionado, y amoroso. Era nuestro beso. El primero. Y sin dudarlo, el mejor.
Cuando se separó de mí. Me miró con una sonrisa.

- Tenemos admiradores dijo señalando unos arbustos.

Me giré y vi a Feli, Lu, Jazmin, y Diego mirándome. Pero al fijarme mejor, pude ver también, que Maria, Joaquin, Elsa y Javier, miraban desde atrás, y no con muy buena cara, me volví hacía Benja y sonreí.

-Pues que admiren, a mi me da igual.

Le besé, otra vez, ahora enredando mis brazos alrededor de su cuello, y el hacía lo mismo con los suyos, en mi cintura.

-Te quiero le dije cuando nos separamos.
-Yo también te quiero me contesto volviéndome a besar.

Me encantó ese beso. Porque le di en las narices a Joaquin. Porque mis amigas se rieron, pero antes de eso se quedaron pasmadas. Y porque estaba con el chico al que quería. Besándome sentada encima de él. Y lo mejor de todo, era que él, también me quería.



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..El decía la memoria es traicionera y tenia razón..
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..esta es la mía, la historia que yo elegí recordar, con la memoria y el corazón..
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.....y aunque la memoria sea traicionera; esta es la manera en que yo elegí contar mi historia..

 

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