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></RAICES DE PASION/><--->capi 6y7¡¡¡!!

July 21 2009 at 4:47 PM
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mariky  (no login)

OLAAAA¡¡¡
bueno oy os tngo un regslitoOo¡¡que son dos capis seguidos¡¡¡
espero que os gusten y ya ireis viendo cmo la cosa va tomando forma y la boda.....ya vereis, la boda.
gracias x cmentar¡ un bsote¡¡




Capítulo 6

Karina no tuvo mucho tiempo para preguntarse cómo y cuándo el resto de la familia se enteraría de la noticia de su compromiso con Cruz. Justo antes del almuerzo, cuando todos estaban reunidos en la galería para tomar una bebida fría, Luke se encargó de informarlos.
Janet estaba encantada, su amplia sonrisa indicaba la confirmación de algo que sabía desde hacía mucho tiempo. Louise movió la cabeza cono sabiduría y expresó sus felicitaciones, en tanto que Lynn los abrazó a ambos con entusiasmo, declarando que no pudo haberle pasado a gente más agradable; Hal profirió un extraño discurso de felicitación que hizo que la ceja de Ken, casi desapareciera al arrugarse su cara y dijo mucho el hecho de que avanzara hacia Karina y le plantara un tímido beso en la mejilla, antes de palmear el hombro de Cruz.
Había otra sorpresa guardada cuando Cruz trajo un estuche de joyería y, sin muchos rodeos, le deslizó un anillo en el dedo. ¡Y qué anillo! Karina no pudo evitar soltar un grito de admiración cuando vio el exquisito trabajo de la montadura y el tamaño de las piedras Dos enormes brillantes estaban montados en la base de platino, trazando una delicada punta de flecha en ambos lados hacia el ancho aro de oro que rodeaba su dedo.
Está divino fue lo único que pudo murmurar y la sonrisa en sus labios era temblorosa.
¿Lágrimas, Karina? Bromeó Cruz. Ya puedo ver que tendré que enfrentarme a casi una inundación el día de nuestra boda.
¿Cuándo será? preguntó Louise animada.
Pronto respondió Cruz mientras Karina decía con una voz un poco estrangulada.
Todavía no está definido.
La próxima semana declaró Luke con un brillo decidido en los ojos.
¿Puede prepararse todo tan rápido? preguntó dudosa Louise y Hal le dirigió una especulativa mirada a Karina.
Esa es la ventaja de tener dinero, madre querida aclaró Lynn riendo. Tiene la virtud de hacer desaparecer los no se puede, frase inexistente para los que lo tienen.
Una boda sólo con la familia, realizada aquí, en los jardines de la casa afirmó Luke categórico. Y yo entregaré a Karina.
Con Ken como padrino y Lynn como dama d honor declaró Cruz sin hacer caso de la mirada desesperada que Karina le dirigía.
Todo se estaba saliendo de control alguien tenía que poner un alto.
Cruz pero él parecía no estar consciente de su susurro suplicante o ignorarlo deliberadamente no estaba segura. Aparentaba haberse metido de lleno en el papel de feliz novio enamorado, pensó un poco histérica, mientras probaba el champaña que había aparecido.
¿Te cortaste la mano?
Volvió la mirada hacia Ken cuando él se detenía junto a ella e hizo un esfuerzo para parecer alegre y radiante.
Oh, me caí y me raspé con una de las piedras del jardín respondió a la ligera, evitando encontrarse con su penetrante mirada.
Mala suerte fue la amable respuesta, seguida por una lenta sonrisa No. necesitas que te diga lo contento que me siento con la noticia.
Gracias, Ken.
Permaneció allí mientras Lynn se le acercaba con una alegre sonrisa.
No hay duda sobre los Navarro cuando organizan algo, en verdad lo organizan sonrió ante la expresión desconcertada de Karina. ¿Te imaginabas que mi dinámico primo nos reuniría para anunciar un largo compromiso? Preguntó traviesa. Mi madre estará en su elemento.
No esperaba que fuera tan pronto consiguió decir temblorosa y su corazón dio un vuelco cuando Cruz, de manera casual, colocó un brazo alrededor de sus hombros y su penetrante mirada hacía estragos en su respiración. Él sonrió al encontrarse con la atenta mirada de Lynn.
Creo que necesitaremos un día en Cairns, el lunes para compras comentó burlón. Louise y Janet pueden ir con Ken al día siguiente.
El toque final de la boda dedujo Lynn alegre. Karina y yo estaremos ocupadísimas escogiendo colores y estilos.
Luke alcanzó a escucharla e intervino en la conversación.
Escoge lo que quieras para ti, pero Karina usará un vestido largo, blanco y definitivamente nupcial declaró con firmeza.
Aunque me gustaría seguir bebiendo champaña, tengo que echarle un vistazo a la comida declaró Janet y Karina aprovechó la oportunidad para escapar, como alguien que se estuviera ahogando y se aferrara a una cuerda de salvamento.
Iré contigo determinó, ignorando la mirada reprobatoria de Janet.
La comida transcurrió en un parloteo incesante, centrado alrededor de la boda, su fecha, la comida y las cosas como el día que tendría lugar o, más importante aún, si el juez estaría libre para realizar la ceremonia, quedaron relegadas a un segundo plano.
Cuán desesperada estaba por hablar con Cruz aunque no estaba muy segura de lo que diría. Él se había ido a Mossman por algún asunto y no regresaría hasta la hora de la cena.
Luke se retiró a su habitación con poca insistencia de Mary Sutcliffe, la suplente de Emma durante el fin de semana, y Louise se encerró en la cocina con Janet para discutir el menú para la boda. Lynn reunió varias revistas de modas y condujo a Karina al salón.
Tú busca en este montón, mientras yo miro en este otro ordenó Lynn, y comenzó a pasar las hojas sin ton ni son, pidiendo a cada minuto la opinión de Karina.
Oh, Lynn. Estoy tan emocionada por este matrimonio como la modelo que me estás señalando y yo tengo que sonreír y adoptar una expresión radiante para beneficio de Luke. Y más tarde, cuando todo termine ¿Qué pasará entonces? un compromiso con el que aparentó estar de acuerdo, por el bien de Luke pero, ¿ahora? El matrimonio estaba a punto de llevarse a cabo y con pocas probabilidades de que algo lo impidiera. ¿En qué diablos estaba pensando Cruz al dejar que la bola de nieve tomara ese tamaño? A menos que No, eso era imposible.
Karina, estás a kilómetros de distancia gritó Lynn exasperada. Cualquiera pensaría que no te importa cómo vaya vestida tu dama de honor.
Karina apartó sus pensamientos, obligándose a aparecer entusiasmada con las revistas que tenía en la mano. Dos horas más tarde se habían puesto de acuerdo en que fueran azul el vestido y los accesorios de Lynn; escogieron dos alternativas para el diseño y hablaron sobre el ramo y el tocado. El tema del vestido de Karina apenas lo tocaron iba a escogerlo ella. Sería largo y blanco, por completo nupcial, tal y como Luke quería, pero ella sola iba a decidir el modelo.
Durante el refrigerio de la tarde, el anillo fue examinado y admirado.
Carísimo murmuró Louise y uno casi podía ver que estaba calculando el precio. Nunca cesaba de causarle rencor que su hermano, a fuerza de mucho trabajo y buena suerte, hubiera amasado una considerable fortuna No era que lo envidiara, sino que le dolía que no se hubieran realizado sus ilusiones, ya que su difunto marido no había sabido aprovechar las oportunidades que se le presentaron. Por supuesto, era obvio que esto sucedería continuó Louise animada. Que Cruz se decidiera a casarse contigo añadió al encontrarse con la impresión desconcertada de Karina. Sí, fue la cosa más sensata. Después de todo, teniéndote tanto cariño como el que Luke siente por ti, no te adoptó legalmente cuando se casó con Cathie. Te sería difícil continuar viendo ésta como tu casa después de que él muriera.
Janet soltó una breve exclamación que más bien pareció un sospechoso juramento.
¡Tonterías! Ya veía venir este matrimonio desde hacía tiempo Cualquiera que se fijara un poco, podía ver que Karina y Cruz están hechos el uno para el otro.
Louise seleccionó otro pastelillo y se comió la mayor parte de él antes de seguir.
Tal vez, pero no puedes negar que el estado de Luke aceleró las cosas.
¡Disparates! declaró Janet inflexible.
Eso era demasiado para Karina y al terminar de beber su jugo de frutas, se puso de pie.
Tengo que ir a ver a Ken, respecto a algo era una evidente mentira, pero le tenía sin cuidado.
Ah, sí el pastel la leal Janet acudió a su rescate, arreglándoselas para presentar, como por arte de magia, un molde de pastel con una gran variedad de galletas. No tengas prisa en regresar, sólo habrá carne fría y ensalada para la cena. No necesito ayuda.
Sin mirar hacia atrás, Karina pudo escapar y casi corrió todo el tramo que la separaba de la pequeña casa de campo de Ken.
Él, bendito sea, no hizo alusión a su estado de nerviosismo, tampoco preguntas; sólo sirvió otra taza de té y le hizo una seña para que se sentara.
¿Quieres hablar de ello, Karina? preguntó práctico después de varios minutos, al ver que no hacía ningún intento de conversar.
Ella le dirigió una triste mirada.
Eres la única persona sensata aquí declaró.
¿Tan mal están las cosas?
Sólo digamos que la atención ha dado un brusco viraje de Luke hacia mí.
Él tardó en contestar.
Una boda es un evento importante.
Sólo si es importante para las dos personas que se casan respondió con rapidez.
¿Y no es así?
Sí no ¿Quién lo sabe? respondió desesperada.
Conozco a Cruz desde que era niño. Nunca ha hecho algo que no quisiera.
Es para complacer a Luke Lo sé.
Ese argumento no tiene sentido.
¿Entonces por qué?
Yo diría que por la razón acostumbrada, joven Karina sonrió, y sacó de su bolsillo todo lo necesario para liar un cigarrillo.
Él no ha dicho eso.
Habría sido difícil con la casa llena de personas, entre ellas un extraño refiriéndose a sí mismo. Y con Luke tan enfermo como está, tal vez era la única alternativa que le quedaba.
A una chica le gusta que le pregunten protestó Karina.
Hay poca diferencia, cuando ambos métodos llegan a la misma conclusión.
No estoy convencida, Ken.
Te apostaría lo que quieras sonrió amable y ella lo enfrentó.
Estás muy seguro. Si armo un alboroto, rompería el corazón de Luke en más de un sentido.
Yo no me refería a la ceremonia declaró Ken con cuidado.
Creo que estás equivocado dijo despacio, alejando cualquier pensamiento de su mente sobre después de la boda. Ya era suficiente con que tratara de asimilar cada día y meditar sobre lo que pasaría cuando se convirtiera en la señora de Cruz Navarro.
El tiempo dirá.
Karina lo miró con fijeza y dirigió la vista a la cocina del soltero. No se sentía todavía con ánimos para regresar a la casa y como Luke se había retirado para su siesta más tarde de lo usual, era poco probable que saliera de su habitación mucho antes de la cena.
¿Qué dirías ante una comida hecha en casa que tú no hubieras cocinado? preguntó especulativa.
Creo que lo soportaría sonrió tolerante.
¿Cualquier cosa?
Quieres cocinar pues cocina ordenó.
Ella rió y algunas de sus preocupaciones se alejaron mientras examinaba las existencias en la alacena y el contenido del refrigerador.
Eran casi las seis cuando salió de la casa, después de haber preparado un apetitoso filete mignon con patatas, chícharos y zanahorias, seguido por un crujiente pastel de manzana. Una ligera sonrisa estaba dibujada en su cara cuando se escurrió por la galería dirigiéndose a su habitación. El brillo de satisfacción de Ken cuando se había sentado y había visto la comida que ella había colocado en su mesa, fue todo el agradecimiento que necesitaba.
Apenas le tomó diez minutos darse una rápida ducha y cambiarse de ropa. Una ceñida blusa color crema debajo de un vestido verde pálido, le daban una apariencia fresca; se aplicó un poco de maquillaje antes de dirigirse a la cocina.
Estaba vacía; las ensaladas y los platos de servicio con carne fría reposaban, listos para ser llevados al comedor, y, con un suspiro, se dirigió al salón.
Su entrada atrajo la atención de los allí reunidos y dudó que cualquiera de ellos hubiera adivinado el esfuerzo que le costó sonreír.
Siento haberme retrasado. Me quedé para cocinarle a Ken se disculpó radiante.
Afortunado Ken observó Hal sardónico.
Hay algunos detalles que nos gustaría discutir contigo reprendió Louise frunciendo el ceño. Ahora tendrá que ser después de la cena.
Los ojos de Karina se dirigieron por instinto hacia Cruz, sin estar consciente de la repentina angustia que apareció en lo profundo de sus ojos azul humo.
Creo que tendrá que esperar hasta mañana, Louise intervino él con tranquilidad y atravesó el salón en dirección a Karina. En caso de duda, pregúntame a mí.
Los hombres no tienen idea de la cantidad de detalles que hay que solucionar para que todo salga a la perfección protestó Louise reprobatoria. Faltan pocos días para el miércoles.
¡Miércoles! Karina levantó la mirada hacia Cruz y sintió la cálida presión de su mano en el brazo.
Hay muy poco que arreglar declaró él sin matices en la voz. El juez llegará a las cuatro y la ceremonia se llevará a cabo poco después. No habrá invitados de fuera, seremos sólo nosotros y Ken, y aunque me imagino que Janet tiene en mente preparar algo más elaborado para ese día, estoy seguro de que se las podrá arreglar de maravilla.
¡Cómo podía tener tanta calma!
Podemos ir a cenar, ahora que Karina ya está aquí anunció Janet encantada.
Sólo Luke mostró un ligero sentido del humor, dirigiéndoles a Cruz y a Karina una mueca divertida.
Si no los dejas tranquilos, Louise, acabarán por fugarse como autodefensa.
Allí está, madre expresó Lynn con una risita ahogada. Acabas de quedar excluida del trabajo, tendrás que conformarte con ser una simple espectadora, en esta ocasión.
Conociendo a Louise, lo tomó bastante bien.
Si mi ayuda no es necesaria y dejó que su voz se desvaneciera de manera expresiva, sólo para que Janet se apresurara a intervenir.
Pero sí lo será afirmó con dulzura. Necesitaré otro par de manos en la cocina el miércoles, porque no dejaré que Karina se ocupe de la estufa o el fregadero ese día.
Karina consiguió pasar las siguientes horas con una calma admirable, aunque su sonrisa parecía un poco forzada y su sentido del humor había desaparecido. Louise estaba incontrolable. La próxima boda y su inevitable viaje a Cairns para las compras, era el único tema de su conversación. Cuando Cruz regresó al salón después de haber ayudado a Luke a acostarse, Karina se puso de pie, alegando cansancio.
Si no les importa, seguiré el ejemplo de Luke. Ha sido un día agotador concluyó fingiendo una sonrisa fatigada.
Dulces sueños, pequeña deseó Cruz burlón.
¿Qué no hay paseos a la luz de la luna ni el beso de las buenas noches? preguntó Hal sardónico.
Karina no se molestó en contestar y sólo dirigió una despectiva mirada en su dirección mientras caminaba hacia la puerta.
El sueño fue difícil de conciliar, aunque en verdad estaba cansada. Por amor de Dios, ¿por qué no podía dormir? La leve molestia en su cabeza se convirtió en definitivo dolor y sintió destrozados sus nervios. Bueno, no había otro remedio que ir a la cocina por un par de pastillas y un vaso con agua, decidió cansada, No se molestó en ponerse sus zapatillas de piel de oveja, sólo se cubrió con una ligera bata.
La casa estaba a oscuras; cruzó sigilosa y sin hacer ruido por el salón y cerró con cuidado la puerta de la cocina antes de encender la luz. Le tomó sólo unos segundos encontrar las tabletas que necesitaba y se dirigió al fregadero para llenar un vaso con agua. Cómo sucedió, no lo supo pero el vaso se hizo añicos al resbalársele de las manos.
¡Oh, miren lo que había hecho! Maldijo, enfadada; maldijo aun más cuando un trozo de vidrio se le clavó en el pie, mientras trataba de esquivar el desorden para buscar un cepillo y un recogedor en la alacena.
En nombre del cielo, ¿qué haces levantada ahora?
Karina se dio la vuelta a medias en su posición de cuclillas y le dirigió al dueño de esa voz profunda una colérica mirada.
No estoy levantada contraatacó volviendo de inmediato su atención a lo que estaba haciendo. Estoy agachada, limpiando los restos de un vaso roto.
Descalza y con una cortada anterior observó bromeando. Parece que eres muy propensa a tener accidentes entrada la noche.
Todo es por tu culpa exclamó enfadada, mientras que él, con toda tranquilidad, se inclinaba y tomaba el cepillo y el recogedor de sus manos para terminar la tarea.
Mi querida niña, yo ni siquiera estaba aquí.
Oh, no seas tan se interrumpió malhumorada. ¡Sabes muy bien lo que quiero decir! Anunciarle a Luke que estábamos comprometidos y después estar dispuesto a no decir nada cuando todo comienza a escaparse de las manos.
Él tiró en el bote de la basura los restos del vaso, puso el cepillo y el recogedor en la alacena y, como ella no obedeció la indicación de que se sentara en la silla cercana para poder examinarle el pie, la tomó de la cintura sin esfuerzo y la sentó en la orilla de la mesa.
Tenía la impresión de que un compromiso implicaba la intención de casarse murmuró con un poco de cinismo.
¡Por supuesto! Pero no cinco días después de haberlo anunciado acusó acalorada, dirigiendo su furiosa mirada a la figura envuelta en un albornoz. Luke no cabe en si de contento y Louise ha planeado hasta el último detalle él estaba tan cerca, que tan sólo con alargar la mano podría tocarlo y el deseo de hacerlo era algo insoportable.
¿Debo entender por eso que no es el proyecto de casarte conmigo lo que te molesta sino que es demasiado pronto? preguntó burlón y había una ligera sonrisa jugando en las comisuras de su boca.
Un compromiso para hacer feliz a Luke, puedo entenderlo; pero el matrimonio ¿cómo podremos retractamos ahora?
Sus ojos dorados se oscurecieron y se veían particularmente penetrantes cuando encontraron su furiosa mirada.
Ninguno de los dos va a retractarse, Karina no cometas un error.
Mi pie ya está bastante bien dijo, ahogando las palabras con irritación y se esforzó para liberar su pie de la presión de su mano. Soy tan capaz como tú para cuidarme.
Y a ti, mi pequeña colérica, te voy a agarrar de los pelos y darte una zurra a la antigua.
Otra vez tratándome como a una niña exclamó resentida. Ni siquiera me preguntas si quiero casarme contigo. Tú tú sólo me colocas en una posición intolerable en la que no puedo negarme y y te odio por eso su furioso susurro fue in crescendo.
Ódiame cuanto quieras arrastró las palabras implacable. La boda seguirá adelante tal como se planeó.
Un matrimonio es más difícil de descartar que un compromiso.
Tampoco es mi intención descartarlo le aseguró.
¿Por qué?
Ante su pregunta llena de sinceridad, enderezó su musculoso cuerpo y, de repente, Karina deseó que no lo hubiera hecho. Era difícil sostener una discusión con alguien a quien tuviera que mirar hacia arriba; lo dejaba a uno en desventaja.
Pensé que era obvio incluso para ti las palabras eran tranquilas pero bastó una mirada a aquellos ojos ambarinos para saber que estaba próximo a la furia.
A pesar de la cálida temperatura, Karina tuvo un escalofrío.
Conseguiré otro vaso dijo tranquila y se resbaló de la mesa, poniéndose de pie.
¿Para tomarlo con éstas? Cruz recogió las tabletas que ella había colocado en la mesa y las examinó. ¿Tienes insomnio o dolor de cabeza?
Ambas cosas.
Sin duda la causa indirecta de ello me la atribuyes a mí dedujo mofándose.
Karina hizo una mueca y le dirigió una mirada pensativa.
Tú siempre actuaste primero y diste explicaciones después.
Se convierte en un hábito al tratar contigo, pequeña.
Desearía que dejaras de llamarme así.
¿Por qué? Tu cabeza apenas llega a mi hombro y hay muchas otras cosas pequeñas en ti, pero puedo arreglármelas, cariño.
Con toda intención, se apartó de esa desmayada sonrisa burlona.
No una negación monosilábica que de ninguna manera revelaba su confusión interior y deseaba gritar No me llames así no, a menos que lo digas en serio. Su cabeza le latía, recordándole la razón por la que estaba en la cocina; se dio la vuelta con brusquedad, tomó las tabletas de la mano de él y se las tragó con un poco de agua.
Será mejor que regresemos a la cama dijo con lentitud y se sonrojó con un delicado rosa cuando notó la oculta risa brillando en lo profundo de sus ojos.
No es mala idea, muchas discusiones se han solucionado allí.
¡Bueno, ésta no lo será!
No esta noche.
No, ninguna noche soltó Karina imprudente.
¿No? No imaginarás que vamos a ocupar habitaciones separadas.
Ella permaneció en silencio y la enormidad de dicha perspectiva, la dejó incapaz de pronunciar algo coherente.
Vete a dormir, Karina arrastró las palabras irónico un momento después; ella escapó de la cocina y de su presencia perturbadora con una velocidad que le hizo sonreír.


Karina pasó el domingo en un remolino de actividad que le dio poco tiempo para pensar en cualquier otra cosa que no fuera la tarea que hacía. Los jardines recibieron atención meticulosa desde las seis de la mañana hasta el mediodía, con sólo un breve descanso para un rápido desayuno, e ignorando el gesto de sorpresa tanto de Louise como de Hal, pasó la tarde llenando los moldes de pastel. Janet, sabiamente, decidió guardar silencio y no hizo ninguna objeción acerca de tal entusiasmo.
El lunes, muy temprano, Mary Sutcliffe regresó al hospital local en Mossman y Cruz fue a Cairns a recoger a Emma.
No pasó mucho tiempo antes de que la noticia del compromiso e inminente matrimonio, llegara a oídos de Emma y hubo poca sinceridad cuando expresó sus felicitaciones. La mirada que le dirigió a Karina era envidiosa y fue un alivio cuando dejó la mesa para atender a Luke.
A mí denme a Mary Sutcliffe a cualquier hora murmuró Lynn. Emma puede ser un dechado de virtudes en su profesión, pero se interrumpió de manera expresiva y cambió el tema. Hal, ¿por qué no vienes con nosotros?
Por la simple razón de que he traído un traje de lo más adecuado descartó la idea con rapidez. Y en todo caso no tengo el más mínimo interés en andar por toda la ciudad con este calor, cuando no tengo ninguna necesidad.
Cruz terminó su taza de café y se puso de pie.
Apresúrense, chicas, quiero regresar temprano, si es posible declaró animoso.
Hay tanto que hacer se lamentó con elocuencia Lynn.
Bah intervino Karina con escepticismo. Todo lo que voy a comprar es un vestido de novia, zapatos y algunas otras cosas. Eso no puede tomar mucho tiempo.
Lynn la miró escandalizada.
¿Llamas a adquirir un ajuar algunas cosas preguntó incrédula. Necesitar camisones encantadores y un salto de cama de encaje, por lo menos.
Sabes que no lo haré replicó Karina con marcado énfasis, sin atreverse a mirar a Cruz.
No me digas que duermes en cueros, Karina pregunto Hal con cinismo.
¡Por supuesto que no! estalló Janet con brusquedad y le lanzó una mirada que habría fulminado a cualquier individuo.
Camisones de algodón recatado escote con encaje y uno o dos listones insinuó Cruz y sus ojos centellaban, ocultando su risa.
Ah comentó Hal especulativo, con lo que Karina se puso de pie y llevó lo que quedaba de su café a la cocina.
No les hagas caso a aquéllos y ve a prepararte aconsejó tranquila Janet mientras la seguía al fregadero.
Sólo tengo que aplicarme un poco de lápiz labial y recoger mi bolso; no me tomará más de un minuto.
Janet la miró especulativa.
Hazlo primero y luego regresa si crees que debes hacerlo la aplacó cariñosa.
Crees que estoy exagerando, ¿no es cierto?
Querida, toda novia tiene derecho a que la consientan por los nervios de antes de la boda le dirigió una leve sonrisa. Sin embargo, si intentas seguir el ejemplo de ayer, desde ahora hasta el miércoles, te agotarás demasiado y Cruz se merece una novia radiante.
La bola de nieve se ha formado muy de prisa, ni siquiera he tenido tiempo para sentirme novia en lo absoluto confesó temblorosa.
Toma cada día tal y como viene y Janet hizo una momentánea pausa y luego se apresuró a decir: Querida, Luke está muy entusiasmado con esta boda escoge un exquisito vestido largo para darle gusto; su tiempo está corriendo demasiado aprisa Dale un verdadero día memorable.
Karina no se atrevió a contestar. Se sentía como una marioneta, por completo a merced de las circunstancias más allá de su control.
El Chrysler sedán avanzaba con velocidad hacia la costa conducido por las competentes manos de Cruz quien mantuvo la conversación con hábil facilidad, haciendo reír a Lynn con incidentes humorísticos. Karina decidió que su mejor línea de defensa, era atacar, así que contribuyó con algunos recuerdos de sí misma, y como resultado pareció que llegaron a Cairns en un momento.
La mañana voló mientras las dos chicas entraban a tienda tras tienda haciendo sus compras Karina tuvo dificultades para convencer a Lynn de que ella sola escogería su vestido de boda. Cumpliría al pie de la letra algunas tradiciones alrededor de una boda y nadie vería su vestido hasta que lo usara, el miércoles por al tarde.
Hubo discusión acerca de su ajuar y, al final, ella capituló, dejándose convencer de adquirir una combinación de nylon y encaje que revelaba más de lo que ocultaba. El pensamiento de usarlo para seducir a Cruz, como Lynn había sugerido riéndose, estaba fuera de discusión lo dejaría arrumbado en alguna parte de su cajón y lo regalaría a alguna de sus amigas en Navidad.
Por la preocupación de Lynn por los detalles, las dependientas de las tiendas estarían seguras de que se iba a llevar a cabo la boda del año. El tono de azul de los zapatos, vestido y guantes, era exacto al del sombrero de ala ancha, todo de organza Cualquiera pensaría que Lynn era la novia y Karina la dama de honor.
Para la hora del almuerzo, el asiento del sedán estaba lleno de paquetes de todas formas y tamaños, y los pocos bultos que Cruz ya había depositado allí, parecían insignificantes junto a ellos.
Fue un día muy feliz y Karina disfrutó cada minuto a pesar de los momentos en que sentía deseos de pellizcarse para saber si no estaba soñando. Por la calidez del sol primaveral y con la chispeante compañía de Lynn como escudo contra Cruz, casi era posible creer que todo acerca de la proposición de matrimonio era sincero y que la enfermedad de Luke sólo había precipitado lo que, de todas formas, iba a suceder.
¿Ustedes, chicas, necesitan algo más?
Karina miró a Lynn, quien estaba a punto de decir que sí y, riendo, negó con la cabeza, dirigiéndose a Cruz.
No, nada más dijo categórica, con una sonrisa deslumbradora.
Sus dorados ojos brillaron cuando las miró a ambas.
Una dice sí y la otra no ¿Qué se supone que debo deducir de eso?
Que ya se ha comprado todo lo necesario respondió Karina animada.
Si Lynn
Camisones pronunció Lynn con un candor de prima. Sólo ha comprado uno.
Ah, ya veo Cruz arrastró las palabras burlón y le dirigió una mirada diabólica, antes de volver su atención a Lynn. ¿Me estás dando a entender que se supone que me entretenga con una selección de cursilerías femeninas?
Por supuesto Todo forma parte del ajuar de una novia afirmó Lynn entusiasmada y Karina le lanzó una sonrisa.
Lynn es una romántica incurable; si hubiera seguido sus consejos, habría comprado por lo menos siete.
Cruz empezó a reír.
Acabas de ser rechazada. Lynn.
¿Quieres decir que estás de acuerdo con ella?
Estoy de acuerdo en que mi interés no disminuirá en lo absoluto por lo que mi esposa use para ir a la cama declaró con una nota de broma y sus ojos llamearon con viveza sensual cuando captó un ligero tono rosa en las mejillas de Karina. Vamos, mi ángel inocente, de pie ordenó cariñoso.
¿Vamos a casa? preguntó dudosa Lynn.
A casa respondió con firmeza y tomando de la mano a Karina, procedió a abrirse paso del restaurante hacia la acera.
Ella permitió la condujera hacia el auto y durante todo el camino de regreso, se esforzó en parecer la novia feliz y despreocupada que se suponía que debía ser. Tal vez fueran los nervios prenupciales, como insinuó Janet, pero, ¡por Dios!, a ese paso no llegar de una pieza al miércoles. Sé sentía sobre ascuas, su serenidad había desaparecido.
No ayudó mucho el descubrir, a su llegada, que Louise había rodado por los escalones y se estaba atendiendo varias torceduras de gravedad en el tobillo; aunque quizá pudiera ser una bendición disfrazada, reflexionó Karina mientras abría los paquetes de sus compras. Por lo menos, Louise no podría dirigir la boda hasta el nivel que sin duda tenía en mente y Janet sería liberada ella veía la cocina como su santuario particular, había gobernado allí durante muchos años y sentirse desplazada, aun por poco tiempo, podría deprimirla.
Luke lo describió de maravilla en confidencia con Karina, después de cenar esa noche.
Lo que le pasó a Louise sin duda te dará la delantera. ¿Crees que debería ofrecerle mi silla de ruedas? sus ojos cafés brillaron diabólicos al mirarla.
Yo no lo haría, en tu lugar Karina le sonrió descarada.
Con Janet en Cairns mañana, creo que será difícil verte se lamentó. Lynn no estará para ayudarte Louise insiste en que vaya a Cairns en su lugar.
Luke, soy joven, capaz e inteligente lo reprendió riendo y casi se asfixia cuando un brazo le rodeó la cintura; era Cruz actuando como novio devoto con plena convicción.
¿De verdad lo eres?
Ella se volvió y se encontró con una risa oculta en lo profundo de sus ojos y lo enfrentó con una sonrisa para beneficio de Luke.
Por supuesto respondió con dulzura.
Hmm, creo que estoy siendo atacado.
Así es su padre soltó una risa incontenible.
Las circunstancias no me permiten una dulce venganza se inclinó hacia Luke bromeando.
Karina trató de liberarse del brazo de Cruz, consiguiendo sólo que él la apretara más.
Creo que Janet necesita mi ayuda dijo desesperada.
Ya llega el día en que no te será tan fácil escapar, pequeña murmuró mientras se inclinaba para besarle la mejilla.
¿Tocarás pronto para mí, Karina? preguntó cariñoso Luke y sus ojos se suavizaron al ver su confusión.
Ambos lo haremos declaró Cruz, sin matices en su voz mientras la dejaba ir.
Pasó media hora con Janet, en la mesa de la cocina, separando lo necesario para la comida del miércoles y; entre las dos, decidieron el menú que les permitiría prepararlo por la mañana.
El fotógrafo vendrá a las tres y el juez a las cuatro calculó Janet.
Si servimos los entremeses y el champaña a las cinco, seguido por la cena a las siete, tú y Cruz podrán escapar en cuanto Luke se haya acostado a las nueve finalizó satisfecha.
¿Escapar? repitió Karina horrorizada, y Janet sonrió.
De seguro no pensarán pasar aquí su noche de bodas. Toda habitación sobrante está ocupada y, además, mientras ustedes estén en Cairns, tendré oportunidad de reemplazar los muebles de su habitación por unos matrimoniales. Más tarde, cuando los demás se hayan ido, podrán escoger cuál de las habitaciones prefieren.
Karina no pudo decir nada dudaba de que su voz fuera algo más que un chillido sobresaltado.
Iré a visitar a mi hermana, que está en el sur, después de que Luke Janet se interrumpió incapaz de continuar. Sólo un mes, así podrán pasar un tiempo solos concluyó animada.
Karina sintió que se le oprimía la garganta; toda esa conversación sobre habitaciones y camas dobles, le provocaba un pánico ciego. Su conocimiento acerca del sexo era por completo teórico y el simple pensamiento de compartir tales intimidades con Cruz, era suficiente para hacer que sus emociones se desbordaran descontroladas. Casi deseó haber seguido el ejemplo de sus compañeras de estudios y haberse entregado a tales juegos durante sus años escolares por lo menos, no se habría sentido una idiota masa de nervios. Que Cruz fuera un experto amante, no lo dudaba ni un momento ya que destilaba viril masculinidad de cada poro y aquellos oscuros ojos dorados irradiaban una sensualidad latente, que la hacía estremecer.
Bastante desesperada, se puso de pie.
Será mejor que vaya a tocar la guitarra para Luke consiguió decir con aparente calma. ¿Vienes?
Iré en unos minutos respondió Janet frunciendo el ceño. Quiero verificar esta lista otra vez puede que necesitemos más de lo que ordenamos.
Karina desapareció en seguida, dirigiéndose al vestíbulo; tomó con lentitud el instrumento antes de ir al salón.
Cruz escogió instalarse en el brazo de su sillón, tan pronto como ella comenzó a tocar; por consiguiente, se equivocó en varias notas durante la siguiente media hora. Lo más probable, era que hubiesen pasado inadvertidas para el resto de la concurrencia, pero sabía que Cruz estaba consciente de todas y cada una de ellas.
Era obvio que buscaba lanzarla a un estado de confusión podía saberlo por ese destello burlón en sus ojos, y en un arrebato de silenciosa furia, esperó hasta que regresó de ayudar a Luke a acostarse.
Sin darle tiempo siquiera a sentarse, le ofreció la guitarra, pidiéndole que tocara con una suave voz implorante.
Por favor, cariño, para mí acompañada de una mirada soñadora. ¡Ya estaba! A ver qué tal salía de esa.
Durante un momento sus ojos llamearon en señal de peligro; tomó el instrumento y, después de sentarse cómodamente, empezó a tocar.
Fueron diez minutos fascinantes, en los que pareció estar suspendida en el aire, y cuando Cruz puso la guitarra a un lado, le tomó varios segundos volver a la realidad.
Gracias murmuró, y respondió a su sonrisa expectante con otra, cálida y seductora.
Encantado, pequeña.
Bueno, me retiro a mi habitación declaró Louise, levantándose con cuidado y, ayudada de un resistente bastón, se dirigió despacio hacia su habitación. ¿Lynn?
Sí ya voy respondió su hija y Hal, poniéndose de pie con un bostezo de aburrimiento, comunicó su intención de leer un libro.
Casi parecía una conspiración, pensó Karina cuando Janet desapareció con la excusa de necesitar acostarse temprano.
Yo también me retiraré expresó ella con cautela, sin estar muy segura de la manera en que Cruz la estaba mirando, ¡Como un tigre acechando a su presa!
Ella tuvo que pasar junto a su sillón para dirigirse a su habitación y cuando nada había sucedido y estaba a punto de respirar aliviada, él alargó la mano y tomó la suya, logrando interrumpir su huida con sorprendente facilidad. La atrajo hacia sí hasta que cayó en el brazo de su sillón y sus ojos brillaban de una manera que presagiaba su intención de bromear.
No por favor protestó, tratando de liberar su mano.
¿Por que tendrías que asustarte por uno o dos besos inofensivos? preguntó con suavidad.
¿Inofensivos? Bastaba sólo con que la mirara para que ella se derritiera, pensó frenética; si la besaba, se perderla víctima de sus emociones.
Deja de bromear, Cruz rogó desesperada y dio un grito entrecortado cuando la levantó, colocándola en sus rodillas.
Quédate quieta, chiquilla.
¡No soy una chiquilla! atacó, sintiéndose ridículamente herida.
Entonces, compórtate como la mujer que dices ser ordenó cariñoso. Una mano deslizó sus dedos a través de su cabello, ahuecándose en la nuca, mientras la otra acariciaba su barbilla.
Durante varios segundos sólo se la quedó mirando con esa cara tan encantadora, dejando que sus ojos bailaran despacio sobre sus delicados y moldeados contornos. Después inclinó la cabeza y su boca buscó los delicados huecos de la base de su garganta, antes de ascender para besar sus mejillas, un párpado primero y el otro después, y luego posarse con suavidad en sus labios.
Estar en sus brazos de esa manera era un dulce éxtasis y pocos segundos después Karina perdió la noción del tiempo. Como si tuvieran vida propia, sus brazos se deslizaron alrededor del cuello de él, y mientras los dedos de una de sus manos tropezaban con el anillo en la otra, una sensación de júbilo la invadió, y cuerpo y alma se sumieron en una sensual inconsciencia. No había duda sobre la experiencia de él y la vulnerabilidad de ella bajo sus caricias.
Fue él quien, con lentitud, se soltó de sus brazos y levantó la cabeza para esbozar una increíble y tierna sonrisa mientras que ella ocultaba la cara en su pecho.
A la cama, mi ángel inocente ordenó con suavidad poniéndose de pie. Tú para tener agradables sueños, mientras que yo me consuelo en el estudio con un brandy diciendo eso, la dejó, como ella no se movía, la volvió y le dio una enérgica nalgada. Un pie seguido del otro.
Karina casi flotaba mientras caminaba hacia la puerta de su habitación y, mirando hacia atrás, le mandó un beso embriagador.
Que duermas bien.
Lo dudo mucho dijo haciendo una mueca y esas atormentadoras palabras permanecieron en la mente de Karina para mezclarse con sus sueños.

Capítulo 7

El martes fue un día tan ocupado, que el tiempo pareció volar y a Karina no le costó mucho trabajo escabullirse para irse a la cama a las nueve y media. A pesar de su convicción de que no podría dormir, se quedó dormida casi tan pronto como su cabeza tocó la almohada y se despertó cuando Janet la llamó, a las siete de la mañana.
¿Desayuno en la cama? no pudo evitar hacer la pregunta con tono ligeramente escandalizado, mientras Janet colocaba una bandeja junto a la cama.
Tradición respondió Janet riendo y Karina esbozó una sonrisa.
Uh-huh. ¿Con más por venir?
Se pone peor a medida que avanza el día comentó bromeando y Karina alcanzó la taza de café, pensativa. No importa lo que digan comenzó con determinación. No voy a permanecer en cama hasta mediodía y después pasar lo que resta ociosa, dedicada sólo a embellecerme. Necesito estar ocupada finalizó con una nota desesperada y había en su voz una súplica consciente. El día tenía que pasarlo en un frenesí de actividad; de otra manera, no podría soportarlo.
Cruz ha dispuesto que vengan un conocido suyo y su esposa para servir la comida y el champaña y que se queden después para encargarse de los platos Qué detalle; eso significa que yo puedo disfrutar sin tener preocupaciones.
Sí murmuró Karina abstraída. No tenía hambre en lo absoluto y las mariposas ya comenzaban a revolotear en su estómago.
Almorzaremos temprano A las once y media, creo musitó Janet pensativa. No hay mucho que hacer, gracias a tus esfuerzos de ayer. La prisa vendrá a comienzos de la tarde, cuando todos se amontonen en cada baño disponible el tiempo volará.
Y voló, con Louise dirigiendo todo y a todos en su mejor papel de presidenta del consejo, sin importarle su tobillo torcido.
Ahora Karina supo el porqué una novia tenía tan pocos recuerdos sobre el día de su boda ¡la familia de una y la reacción de nervios se encargaban de eso! No hay que preocuparse del día pero, ¿y la noche? susurró un diablillo en su cerebro, y esos pensamientos hicieron que las mariposas revolotearan descontroladas, tanto que hicieron que tuviera que limpiarse el maquillaje de la cara y volver a empezar. Sus manos estaban tan temblorosas
Había visto a Cruz sólo un momento a la hora del almuerzo y parecía estar calmado, con sus modales tranquilos. Después cuando Lynn pareció alborotarse sin necesidad, fue Janet la que mostró una total entereza, así que cuando llegó el fotógrafo, ella ya estaba vestida y lista, aparentando calma exterior.
Estás preciosa, chiquilla la alabó Janet con sinceridad, dándole un beso en la pálida y fría mejilla; retrocedió y sus ojos brillaron. Tú y Cruz fueron hechos el uno para el otro no te quepa la menor duda.
La chica reflejada en el espejo, parecía una extraña Una novia de mirada empañada, con vestido largo blanco, de sedosa gasa; el cuerpo estaba bordado, al estilo griego, con seda blanca, y las mangas caían con amplitud hasta las muñecas. Tenía un profundo escote cuadrado y la falda, con numerosos vuelos, le llegaba a los pies.
El fotógrafo quiere primero algunas tomas en el jardín y otras pocas en el salón informó Janet y Karina se movió como autómata, sonriendo cuando le decían que lo hiciera y posando como se le indicaba.
En el momento justo, caminó despacio por el brillante pasillo de guirnaldas, con Luke en su silla de ruedas a su lado, hacia el pequeño grupo familiar reunido frente a la jacaranda.
El sacerdote consiguió dar algo de informalidad a lo que, de otra manera, habría sido una ocasión formal y dirigió la ceremonia de una manera amistosa, con el justo toque solemne. Era un hombre joven, nuevo en la parroquia e irradió satisfacción cuando se le invitó a quedarse a la celebración.
Una copa de champaña en el estómago casi vacío de Karina, consiguió que tuviera una sonrisa permanente. El ancho anillo de oro junto al de compromiso, proclamó que ahora ya era la señora Navarro, una mujer casada que había repetido con solemnidad Hasta que la muerte nos separe hacía poco menos de una hora. La escena no parecía real, ni tampoco Cruz, tan atractivo en su traje de calle gris pálido.
Todo había sido tan agradable y sucedido tan rápido, que parecía imposible que hubieran pasado cuatro horas desde que había caminado por los jardines para detenerse, al lado de Cruz, frente al juez. Estuvo consciente de la cálida mano de Cruz entrelazando la suya y, después, todo tomó carácter de ensueño.
Ya es hora de cambiarse murmuró él a su lado; su sonrisa era cálida. Después tomaremos algo de café y nos iremos.
Ella lo miró con muda consternación, la sonrisa desapareció de inmediato y sus ojos se abrieron incrédulos.
¿Puedes arreglártelas o necesitas ayuda? preguntó, y agregó tomando aire bruscamente. No mía de Lynn o, de preferencia, de Janet.
Sí no tartamudeó incoherente y aclaró con un murmullo. Puedo arreglármelas diciendo eso, se escabulló del salón, consciente de que él la seguía.
La ropa con la que se cambiaría estaba sobre la cama; sin duda, la buena de Janet. Con dedos temblorosos, se quitó el velo y los zapatos y pasó una mano sobre su hombro para bajar la cremallera, la que se deslizó con suavidad hasta pasar los omóplatos, trabándose de repente. ¡Demonios! Lo único que le faltaba. Soltó un juramento y logró con paciencia subirla con cuidado para volver a bajarla, pero se trabó de nuevo.
Haciendo un esfuerzo para no perder los estribos, trató de quitarse el vestido por abajo, pero no tuvo éxito; hiciera lo que hiciera, el cierre seguía trabado y sintió que se sofocaba en un intento inútil. Fue un alivio cuando oyó que se abría la puerta de su habitación.
Oh, ¡Gracias a Dios! exclamó ansiosa. Janet sé buena esta maldita cremallera se ha trabado.
Quédate quieta, chiquilla oyó una profunda voz detrás de ella y, al instante siguiente, sintió el fugaz toque de los cálidos dedos de Cruz en su desnuda piel. El chiquilla le causó rencor, y volviendo un poco la cabeza, dijo disgustada:
Pensé que era Janet.
Sólo era tu esposo haciendo una corta visita para ver si ya estabas lista. Será mejor que entremos juntos en el salón, ¿no crees?
Karina no contestó no pudo. Estaba demasiado consciente de su proximidad y de la calidez de sus dedos rozando, aunque de manera impersonal, su espina dorsal. Justo cuando pensaba que empezaría a temblar de puros nervios, el cierre se destrabó.
Me volveré de espaldas escuchó decir a Cruz. Con increíble velocidad, ella se quitó el largo vestido y el medio fondo largo que había usado debajo, y, de prisa, se puso la falda, la blusa y la chaqueta que estaban sobre la cama. Pasaron unos cuantos minutos mientras se arreglaba, se cepilló con energía el cabello, se puso un toque de lápiz labial y estuvo lista.
En el salón estuvo radiante, tratando de aparecer vivaz y feliz, y las lágrimas en los ojos de Luke cuando se inclinó para besarlo, hicieron que los suyos se humedecieran.
Estoy más feliz de lo que puedo expresar proclamó con suavidad Luke. Cuídala dijo a Cruz y después sonrió: Que Dios los bendiga.
Cuando Cruz puso en marcha el auto, un pequeño grupo los despidió con cariño desde la galería y Karina respondió con la mano hasta que desaparecieron de la vista.
Relájate, pequeña, no voy a comerte.
El auto dio vuelta para tomar la carretera principal y de inmediato ganó velocidad.
Nunca me imaginé que lo hicieras respondió con frialdad y sintió su sonrisa burlona.
Puedo leer en ti como sí fueras un libro abierto. ¿Lo has olvidado? preguntó divertido, y como ella no se dignó contestar, él le lanzó una rápida mirada perspicaz. Hay veces en que me resulta difícil controlarme para no ponerte sobre mis rodillas y darte una buena zurra.
No te atreverías solió incauta, sabiendo demasiado bien que sí lo haría si lo provocaba lo suficiente.
Continúa con el presente curso de tus pensamientos le aconsejó suave como la seda y ella le lanzó una furiosa mirada.
Podrías estar equivocado.
Lo dudo.
Ante tal cinismo, ella permaneció en silencio, mirando por la ventanilla las oscuras sombras del camino.
Dios mío, pensó en silencio. ¿Por qué no puedo admitir lo mucho que él significa para mí que sin él no soy nada? ¿Por qué las palabras de Louise siguen como un persistente eco en mi interior? Este matrimonio estaba convirtiéndose en una situación molesta y ahora, cada minuto que pasaba, ella estaba ensanchando la brecha entre los dos.
A medida que avanzaba el auto, aumentaba su nerviosismo, segura de que algo había pasado con sus cuerdas vocales. En dos ocasiones había tratado de pedirle a Cruz que diera media vuelta para regresarla a casa, pero fue incapaz de emitir sonido alguno. Si sólo pudiera ir a casa, pensó desesperada, a su propia habitación, su propia cama Todos sus presentimientos habían estado equivocados al creer que ese matrimonio nunca se realizaría, y ese pensamiento le había permitido estar tranquila, en un estado de falsa seguridad por el deseo de complacer a Luke.
Las luces de Cairns brillaban en la distancia y parecía haber un tránsito constante en la dirección opuesta, hasta que el auto dio la vuelta en la calle principal, virando en la Explanada.
Casi no me atrevo a preguntar, ya que no veo tu expresión en esta luz la voz de Cruz, con un ligero tono divertido, penetró en sus pensamientos, capturando su atención, sobresaltándola.
¿Ya hemos llegado? preguntó de manera tonta ya que el auto estaba estacionado.
Quédate aquí, mientras voy por la llave le dijo mientras salía del auto con agilidad. Karina observó su alta figura dirigiéndose a la iluminada recepción.
Cada uno llevaba un maletín en el portaequipaje y teniendo la necesidad de hacer algo, salió de su asiento para dirigirse a la parte posterior del auto. Él llevaba un maletín muy ligero y dudó que llevara algo más que sus artículos de aseo. ¡Santo Dios! ¿Por qué había permitido que la hubieran llevado a esa situación?
Estuvo consciente de su presencia cuando él cerró el coche: tomó ambos maletines en una mano y le dirigió una penetrante mirada al asirla con firmeza del brazo.
La casita era moderna, amueblada con lujo y bastante amplia por lo que pudo observar Karina al entrar en la salita. Miró vacilante desde la puerta del dormitorio, mientras él dejaba los maletines en el suelo.
Supongo que si te pregunto qué cama prefieres, retrocederás varios pasos y huirás de la habitación.
No creo que eso tenga mucha importancia dijo con lentitud.
El silencio de él se hizo más intenso, electrificando el aire entre ellos.
Nos conocemos desde hace diez años y de pronto parece que te doy un miedo mortal. ¿Por qué?
La mirada de disgusto que ella le lanzó era sólo de autodefensa.
Ya estás de nuevo dando a entender que no soy más que una chiquilla dijo en un arranque de resentimiento.
¿Y no lo eres? su pregunta fue sardónica.
Al ver que ella no contestaba, sus ojos se oscurecieron como dos afilados topacios.
Quédate con la cama que quieras, Karina, la habitación es toda tuya recogió su maletín y salió del dormitorio.
El corazón le dio un vuelco, sintiendo que una ráfaga helada lo envolvía. Oyó la televisión en la salita y dedujo que él le ofrecía una tregua a su discusión anterior.
Reuniendo cada onza de coraje que tenía, Karina comenzó a vaciar el contenido de su neceser; después, tomó el cepillo y empezó a darse vigorosas cepilladas hasta que le ardió el cuero cabelludo y le dolió el brazo. Luego, sin pensarlo dos veces, se dirigió a la salita y se sentó en un sillón cerca del que Cruz ocupaba.
Las imágenes pasaban por la pantalla, pero ella vio poco. Después de un interminable período de tiempo, lo miró con una expresión ansiosa ya que odiaba que estuvieran como extraños durante mucho tiempo y, como si él hubiera sentido su confusión interior, se volvió a mirarla.
Si tienes algo que decir, dilo, pequeña. No intento meditar sobre los complejos de la mente femenina más tiempo.
Ella se aclaró la garganta y articuló con voz baja:
No tienes que dormir aquí afuera.
La mirada que él le dirigió fue cínica por completo.
¿No? Se levantó despacio y se llevó una mano cansada al cabello. Algo de alcohol puede hacer más fáciles las cosas y con esa seca declaración, salió de la habitación para regresar con una botella de champaña en la mano. ¿Te parece? su pregunta fue bastante dulce, pero sus ojos se entrecerraron una fracción de segundo al ver su nerviosismo.
¿Por qué no? contestó con forzado ánimo y fue a la cocina para buscar dos vasos.
Cruz destapó la botella con calculada naturalidad y llenó cada vaso hasta el borde.
Por nosotros brindó serio, levantando su vaso para tocar el de ella antes de llevárselo a los labios y todo lo que pudo hacer Karina, fue esbozar una trémula sonrisa.
Estás tan nerviosa como una gatita asustada observó cariñoso. ¿Serviría de algo que te asegurara que no hay razón para estarlo?
Deseó gritar con franqueza ¿Por qué te casaste conmigo? ¿Fue porque era lo más conveniente? ¿Es mucho pedir querer ser amada y necesitada por mí misma no sólo para solucionar una situación difícil? Pero no pudo articular esas palabras y lo único que hizo fue sonreír.
Tendrás que ser indulgente conmigo, Cruz.
Créeme contigo lo he sido todo el tiempo con un dedo le recorrió la mejilla y declaró con suavidad. Tus ojos parecen platos.
Ella tragó saliva, nerviosa, y se esforzó en concentrarse para aparentar calma ¡Tenía tanta oportunidad de aparentar ese estado, como de dar un salto a la luna!
Uno no se casa todos los días expresó por fin.
Y hay una gran cantidad de pensamientos confusos rondando tu mente, ¿no? Preguntó tolerante. Veamos televisión un rato dudo que cualquiera de los dos estemos de humor para dormir con una ligera sonrisa, la condujo al sofá, esperando hasta que ella se hubo sentado para acomodarse al lado.
Karina sorbió el contenido de su vaso, muy consciente del brazo que él había colocado sobre sus hombros, mientras trataba de concentrarse en un episodio policíaco estadounidense.
Después de un rato, sus párpados comenzaron a cerrarse, teniendo que hacer un esfuerzo para mantenerlos abiertos. Los acontecimientos de los últimos días se estaban dejando sentir y pronto tuvo el deseo irresistible de descabezar un sueño.
No notó la lenta sonrisa de Cruz ni los brazos que la cargaron llevándola al dormitorio; ella seguía deliciosamente dormida cuando él la depositó en una de las camas, le quitó los zapatos y, con cuidado, le deslizó la falda y la chaqueta antes de cubrirla con la colcha.
La necesidad de un vaso de agua para apagar la sed, surgió en el subconsciente de Karina y permaneció acostada un momento, sin estar segura de dónde estaba. De pronto, todo lo recordó, pasando varios minutos antes de que, con cautela, observara alrededor de la oscura habitación. El que Cruz por alguna razón desconocida hubiera cambiado de parecer, era obvio y al escuchar su rítmica respiración, lanzó un silencioso suspiro de alivio.
Despacio, se levantó de la cama y caminó sigilosa hasta la cocina; encontró un vaso y, tomándolo con precaución, lo llenó en el grifo. Ah, qué delicia el champaña siempre le daba sed. Ahora, a regresar y meterse en la cama.
Entró despacio en la habitación. Estaba a punto de meterse en la cama, cuando se sorprendió al ver que estaba medio vestida. Sacando el camisón largo que había colocado bajo la almohada hacía varias horas, se quitó el fondo con cuidado, el sostén y las medias, antes de ponerse la frívola combinación de nylon y encaje. Echando un rápido vistazo en dirección de la otra cama, vio que Cruz seguía dormido y con una sonrisa, se volvió para deslizarse entre las sábanas.
¡Oh! su exclamación de asombro sonó fuerte en el silencio de la noche cuando una mano se alargó y le tomó el brazo. Fue tanta su sorpresa, que ni siquiera pensó en forcejear mientras era atraída con suavidad hacia la otra cama. Fue sólo cuando sintió la calidez del cuerpo de él, que se dio cuenta de las consecuencias de sus acciones.
Cruz pronunció un suave:
Sí mientras ella trataba de disminuir el temblor de su cuerpo y el ritmo de su corazón se aceleró. ¡Eso era una locura! Una locura que no podía afrontar.
Sus caricias eran suaves; sus labios recorrieron despacio su hombro y la base de su garganta antes de posarse en su boca con inflexible amor.
Oh, Dios, gimió en silencio. Nada parecía importar. Como si tuvieran vida propia, sus labios se separaron y se derritió bajo su experta sensualidad.
Lánguida, creyó escuchar el teléfono a la distancia y sus brazos se estrecharon una fracción de segundos alrededor de Cruz al sentir que él hacía un esfuerzo para separarse.
El teléfono murmuró con voz ronca, deslizándose fuera de la cama en un fluido movimiento y echando mano de la bata que había a los pies de la cama antes de dirigirse apresurado al salón.
Karina permanecía despreocupada, acostada, saboreando una maravillosa sensación de estar flotando; no le importaba lo que hubiera motivado ese matrimonio. Lo amaba tanto, que no podía negarle nada.
De repente, saltó de la cama ante la implicación de lo que podía significar un telefonema a media noche. ¡Luke! Con rapidez, sus manos se precipitaron a la bata de encaje y corrió al salón para quedarse al lado de Cruz; él la atrajo más cerca de sí y ella se quedó allí, con un terrible presentimiento cuando notó la seriedad de su voz.
Es Luke, ¿no es cierto? preguntó con calma, cuando él dejó el aparato y en realidad no era una pregunta.
Era Janet él está sufriendo otro ataque respondió Cruz desolado.
Haré el equipaje dijo Karina de inmediato y regresó con rapidez a la habitación, para vestirse con una falda y blusa sin mangas y, sin perder un minuto, lanzó todo lo demás a su neceser. Cruz estaba haciendo lo mismo y no había tiempo para hablar. Incluso cuando dejaron atrás el motel y viajaban a una considerable velocidad a lo largo de la costa, parecían no tener qué decirse ya que sus pensamientos ansiosos los absorbía Luke.
La luz resplandecía en la casa, cuando el auto se detuvo a un lado de la galería. El coche del doctor estaba estacionado cerca y, mientras subían los escalones, Janet apareció.
Karina fue incapaz de preguntar qué tan mal se encontraba Luke o si habían llegado demasiado tarde, y sólo asintió cuando Cruz le dijo que se fuera a la cocina con Janet.
Louise estaba sentada a la mesa, sirviendo té en una taza y parecía cansada y tensa, al igual que Janet.
Toma algo de té, Karina ordenó con cariño Janet. Parece que va a ser una noche muy larga.
¿Cuánto tiempo hace que llegó el doctor? preguntó Karina mientras ponía azúcar en su taza y le agregaba leche.
Veinte minutos, más o menos. Creo que se marchará pronto, no habrá mucho que pueda hacer exclamó con tristeza Louise.
Karina se bebió el té con rapidez, luego sirvió otra taza.
Le llevaré esto a Cruz.
El médico estaba a punto de irse cuando llegó a la habitación de Luke.
Cruz estaba de pie junto a la cama, cuando ella entró y le alargó la taza de té en silencio. Vio a Emma en el otro lado de la habitación. Primero pensó que Luke estaba dormido, pero después se dio cuenta de que había caído en un estado de inconsciencia.
Me quedaré susurró un poco después, cuando Cruz le indicó que debería irse a dormir, y Emma apoyó su decisión.
No hay mucho que puedas hacer declaró con firmeza la enfermera, añadiendo: El señor Navarro está inconsciente y no reconoce a nadie.
Si él despierta expresó Karina vacilante. Emma le dirigió una mirada compasiva.
Iré a buscarte la tranquilizó Cruz.
Pero no lo hizo. Karina se despertó la mañana siguiente y vio en su reloj que ya eran pasadas las nueve. Saltó de la cama para apresurarse a vestirse antes de buscar a Cruz, Janet a cualquiera que le diera noticias sobre Luke.
La cocina parecía ser el sitio más indicado para empezar y encontró a Janet quitando los platos de la mesa. Sólo una mirada a su tristeza y a su cara fatigada, le dijeron a Karina todo lo que necesitaba saber.
Hace unas pocas horas reveló con cariño la mujer. Cruz pensó que era mejor dejarte dormir.
Los ojos de Karina se llenaron de lágrimas y su garganta empezó a dolerle con una emoción reprimida.
Sólo era cuestión de tiempo, Karina, todos lo sabíamos dijo con calma y agregó: Cruz se ha ido al pueblo.
Karina movió la cabeza, desconsolada.
Creo que saldré a los jardines un rato necesitaba estar sola con sus pensamientos, ya que si permanecía allí otro minuto, rompería a llorar.
Fue allí donde Cruz la encontró más de una hora después, arrancando hierbas del suelo con seria dedicación.
Janet dice que no has desayunado comenzó sin preámbulo y ella negó con la cabeza, incapaz de mirarlo. Sus ojos le dolían y no estaba lejos de derramar lágrimas de nuevo.
No tengo hambre contestó abstraída.
Comerás algo, de todas maneras.
No me fuerces, Cruz, no podría soportarlo dijo temblorosa.
Entonces, sé buena chica y entra, comparte mi café ordenó cariñoso y, sin decir palabra, entró con él en la casa.
Supongo que no has dormido mucho aventuró Karina.
Nada.
Debes hacerlo declaró con firmeza y notó su ligera sonrisa.
Ahora, ¿quién es el que fuerza a quién?
Y Janet también necesita dormir continuó, ignorando su pregunta burlona. Dudo que lo haya hecho.
En la cocina se encontraba listo el desayuno para ellos dos y, a pesar del pretexto de Karina acerca de que no tenía hambre, comió muy bien sirviéndose una segunda taza de café mientras persuadía a Janet de que se acostara un rato.
Tan pronto como Janet se hubo ido, Cruz se puso de pie y Karina le dirigió una mirada preocupada.
Voy a lavar los platos y después prepararé el almuerzo. Dejaré tu comida en el horno y así podrás comer cuando te despiertes.
Vaya, vaya Hal arrastró las palabras desde la puerta. ¡Qué esposa tan devota!
Dos horas, Karina pidió Cruz sin matices en la voz. Despiértame si no me he levantado entonces.
Un poco de mala suerte observó Hal cínico, mientras se sentaba a la mesa después de que Cruz se hubo marchado.
Karina comenzó a apilar los platos y le respondió con monosílabos.
No te preocupes, tendrán la casa para ustedes solos muy pronto dijo Hal sardónico y se sirvió un poco de café. Todos nos iremos después del funeral y la buena Emma irá con nosotros a Cairns para ahorrarle el viaje Cruz.
¿Aún no se ha levantado Lynn? preguntó para cambiar de tema.
No Me parece que ella y mi madre dormirán toda la mañana, al igual que Janet y Emma, sin olvidar a tu querido esposo finalizó con sorna, sólo para agregar segundos después: Qué curioso pareces una novia ingenua. ¿Debo suponer que mi temible primo no hizo primera base anoche?
Sospecho que no debes suponer nada dijo Karina con sarcasmo.
Muy conveniente, este matrimonio continuó él como si ella no hubiera dicho nada. Has de haber ocultado tus encantos, cariño, para haber pescado al poderoso Cruz Navarro. Él siempre tuvo buen ojo para las chicas caían como bolos rió, insensible. Lo tenía todo atractivo, dinero, simpatía y, sin embargo, te escogió a ti ¿Te escogió? Quizá eres más lista de lo que pensé.
Karina sintió que ardía de rabia en su interior y se esforzó para mantener una apariencia tranquila.
La envidia no te llevará a ninguna parte.
Envidia de la fortuna de los Navarro, querida, nada más. Yo también tengo atractivo y suficiente habilidad para encantar a varios pájaros en los árboles y no de los que tienen plumas, ¿comprendes?
Me das asco declaró sin rodeos, mientras volvía su atención al fregadero lleno de platos, para lavarlos. Con toda franqueza, si Hal no se quitaba pronto de su vista, ¡le arrojaría algo!
Algunas especies de la raza humana son repugnantes de una o de otra forma ¿O no lo habías descubierto aún? preguntó cínico.
Júzgate como juzgas a los demás y la victoria fue dulce.
Eres demasiado santurrona, Karina. Recibirás tu merecido algún día espero estar cerca para verlo.
Te mandaré una invitación respondió ella.
Tal vez Cruz decida que quiere más sazón del que eres capaz de darle Y se divorcie por alguien más complaciente.
Eso le tocó una cuerda sensible y se volvió hacia él hecha una furia.
¿Cómo puedes ser tan odioso? No tienes el más mínimo respeto protestó mordaz. En cuanto te hayas terminado el café, hazme el favor de irte de la cocina dijo reprimiéndose, segura de que si él no se iba pronto, acabaría por pegarle.
Cuando despiertes a mi primo, puedes decirle que me tomé la libertad de usar un vehículo para ir al pueblo arrastró la silla hacia atrás y, acercándose a grandes zancadas, puso con violencia el plato y la taza en el fregadero, salpicándole de agua caliente y jabonosa la parte superior del vestido y la cara.
Karina sintió escozor en los ojos y con una mano temblorosa mojó la punta de un trapo con agua limpia y trató de limpiarlos. Había lágrimas mezcladas con el agua jabonosa y estaba más trastornada de lo que quería admitir. No podía entender cómo era posible que alguien, en especial alguien emparentado con Luke, pudiera ser tan malvado. Estaba ya en su habitación, cambiándose de ropa, cuando oyó la camioneta salir toda velocidad y rogó en silencio para que Hal no regresara hasta que la cena estuviera lista. Quizá tuviera suerte y se quedara hasta que cerraran los bares de los hoteles a las diez de la noche.
El deseo de dejarse caer en la cama y desahogarse un rato, era muy tentador. Siempre oyó decir que era mejor dar rienda suelta al llanto que contenerlo. Pero si empezaba, tenía el presentimiento de que no pararía hasta bastante tiempo después, y todavía quedaban platos por lavar y tenía que preparar la comida. Se suponía que el mantenerse ocupada, era una buena panacea para los trastornos emocionales, reflexionó. Bueno, pues ¡había mucho que podía hacer!
El día pasó con asombrosa rapidez y, por fortuna, no hubo señales de Hal ni siquiera a la hora de la cena. Karina comenzó a sentirse optimista al pensar que tal vez estuviera ya en la cama cuando él regresara. El funeral de Luke había sido dispuesto para las primeras horas de la tarde del día siguiente y Louise declaró su intención de volver al sur inmediatamente después del funeral.
Hubo un momento en particular conmovedor después de la cena, cuando todos se reunieron en el salón, ya que la ausencia de Luke fue más notoria. Hizo que Karina se sintiera en extremo triste y demasiado consciente de lo mucho que amaba a aquel hombre bondadoso, quien había sido como su padre los últimos diez años. Pensar acerca de los buenos momentos que habían compartido, su generosidad y su amor, hizo que se le formaba un nudo en la garganta y un intenso dolor en su interior.
Había visto a Cruz sólo a la hora de las comidas y, justo después de cenar, él se encerró en el estudio para salir poco después las nueve con una severa expresión en la cara cuando descubrió que Hal aún no había regresado.
Será mejor que vaya al pueblo y lo traiga de regreso indicó cortante a Louise. Llevaré a Ken conmigo. Es muy probable que no se encuentre en un estado muy apropiado para conducir añadió con aspereza.
Me atrevo a decir que el pobre chico está trastornado salió en su defensa Louise intentando suavizar la situación.
¿No lo estamos todos? respondió Cruz sin rodeos y sus ojos brillaron peligrosos.
Se está enfadando, dedujo Karina pensativa, sin envidiar a Hal en lo absoluto cuando Cruz lo encontrara.
Bueno, por supuesto asintió Louise con rapidez. Tal vez debería acompañarte.
Louise intentó levantarse, pero la expresión de él fue suficiente para que volviera a sentarse. Cruz abandonó el salón. Minutos más tarde, escucharon el zumbido del sedán alejándose con rapidez.
Creo que Cruz está exagerando comentó Louise con el aire de una madre cuyo hijo es perfecto, y Lynn le lanzó una triste sonrisa.
¡Madre de veras! Cruz tiene todo el derecho de enfadarse. Hal debería estar aquí y no emborracharse en cualquier taberna.
Ha sido difícil para él explicó Louise con indulgencia. No le va la vida de campo.
¡Amén a eso! pensó Karina dirigiendo una rápida mirada a su reloj.
Si no les importa, creo que me retiraré temprano; he tenido dolor de cabeza durante todo el día y cuanto antes me acueste, mejor comentó.
Había sido una larga noche, seguida de un día difícil y deseaba un poco de soledad. Además, lo mejor sería que ya estuviera en la cama y dormida cuando Cruz regresara con Hal a cuestas.
Pobrecita simpatizó Lynn. Ha sido duro para ti.
Un poco de brandy, no nos caería mal declaró con ánimo Louise. Todos hemos estado bajo una increíble tensión esta última semana.
Iré por algunas copas declaró Janet cansada. De algún modo, creo que retirarnos todos temprano sería una buena idea.
Yo no quiero brandy rechazó Karina bostezando. Perdónenme, pero en verdad debo ir a la cama dijo poniéndose de pie. Buenas noches.
Fue maravilloso deslizarse entre las sábanas de su confortable cama, estaba demasiado cansada para reflexionar sobre cualquier cosa. En unos, minutos, se quedó dormida y entre sueños escuchó el ruidoso regreso de Hal.
No se dio cuenta de la presencia de Cruz, de pie durante mucho rato junto a la cama y era dudoso que hubiera sentido el beso cariñoso que le dio en cada párpado y en la comisura de los labios, antes de cruzar el salón hacia su solitario diván en el estudio.

 

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