HOLA ESTA ES UNA NOVELA QUE PUBLICO BEA (BEASUKA) Y COMO ME ENCANTO LA PONGO DE VUELTA!!!
Novela de bea.
Sólo una pequeña aclaración , en mi historia Jazz y Coco son primos (aunk se llevan fatal xD). Ya está, no me enrollo.
Cap.1. El pulso.
Cami llegaba resoplando molesta al andén del tren. Su hermana había decidido ponerse enferma justo ese día (para fastidiarla, seguro) y su padre no la había podido llevar a la estación. No le deseaba ni a su peor enemigo un viaje de dos horas y media en autobús con una maleta del tamaño del Santiago Bernabeu, con el SPM (Síndrome premenstrual) y sin aire acondicionado. Definitivamente no era un buen comienzo para su último año en el Elite Way School.
Cami era, por así decirlo, alguien que pasa desapercibido, por su propia voluntad. Era una chica guapa, pero pocos lo sabían, ya que no se molestaba en arreglarse demasiado. Su concepto de tratamiento de belleza era una ducha diaria, peinarse el pelo en una coleta y depilarse. Además, y para disgusto de su madre, se empeñaba en vestirse siempre con ropa ancha y deportiva, esto lo hacía para ocultar su delgadez, que en cierto modo la avergonzaba. Pero no era porque no comiera, el lema de Cami era "si está en un plato y no se mueve, cómetelo", era por su hiperactividad: era la mejor estudiante del curso y de la escuela, estaba en el club de literatura, matemáticas y química y practicaba cuatro horas cada día y en secreto ballet. ¿Por qué en secreto? Fácil, a Cami cualquier cosa que la hiciera destacar por encima de los demás le daba alergia, era feliz en su anonimato, había rechazado el puesto de delgada en quinto por ese motivo. Además no soportaría escuchar los comentarios de "¿En serio? ¿Tú haces ballet?", sabía que no destacaba precisamente por su feminidad, pero le daba igual.
Llegó a un vagón libre y colocó su equipaje sin problemas (el ballet había fortalecido todos sus músculos), y sacó su walk-man de su bolso de mano (le encantaba cantar) y un libro de tamaño enciclopédico titulado "Teoría elemental de las Ciencias de la Tierra. Todavía eran las once menos cuarto, así que Jazmín, Micaela y Felipe tardarían aún un rato en llegar. Eran amigos desde primero. Jazz era también un animal de libros, pero se inclinaba por las "asignaturas de letras". Era una chica enérgica, con los ojos y el pelo claro y le encantaba la música, de hecho tocaba el piano y la guitarra bastante bien. Mica era otra historia. Compartía la afición de Jazz por la música (era frecuente que las tres amigas se juntaran para tocar algo de música), pero le tenía alergia a los libros. Estudiaba lo justo y se libraba por los pelos de suspender gracias a la ayuda de sus amigos. Su sueño era ser cantante y músico y tenía claro que era a lo que se iba a dedicar cuando saliera del colegio, además como su padre era un importante empresario, no tenía que preocuparse por su manutención. Era morena y alta, y su lengua no permanecía tan atada como debiera. El último era Feli, un chico... peculiar. No estaba tan unido a las chicas como ellas lo estaban entre sí, pero eran grandes amigos. Feli era inteligente y se chiflaba por todo tipo de animales extraños y plantas, así que estaba decidido a estudiar biología en la Universidad. Feli tampoco era demasiado popular, sobre todo porque era muy callado y reservado con la gente que no conocía bien, pero era un chico, cómo decirlo, mono. No un bombonazo ardiente pero sí un chico dulce de ojos penetrantes y cuerpo fibrado.
Jazz entró al compartimento entonces, sonriendo, vestida a la francesa (de blanco y negro y con una boina).
-Bonjour ma chèrie!- saludó alegremente- ¿Llevas mucho aquí?
-Acabo de llegar- Cami dejo su libro y se sentó al lado de su amiga- vienes très chic.
- Paris es muy bonito- contestó Jazz con mirada soñadora- Hay tanto que ver... Tenemos que ir, ¡os encantará!
- ¿Dónde tenemos que ir?- Mica acababa de entrar cargando con la guitarra de Jazz y con la suya.
- A París- contestó Cami.
-Yo prefiero quedarme aquí. Como tenga que arrastrar diez metros más todo este equipaje me voy a descoyuntar...
- Perdiste la apuesta- dijo sonriendo Jazz- te tocó cargar con las maletas
- ¿Qué apuesta?- pregunto Cami picada de curiosidad Mica se puso roja y Jazz se echó a reír.
- Apostamos que Mica se transformaría en un tomatito nada más viera a Jorge Maggio... y claro, perdió...
- ¡Oh no Mica!- suspiró Cami- pensaba que eso ya lo teníamos superado. Maggio es malo... M- A- L- O- le daba golpecitos en la cabeza a la morena.
- ¡Qué es mi primo!- se quejó Jazz en broma
- Pero es un idiota- sentenció Cami- Él; Alanis y Rojas.
- Y García- añadió Mica- él también es del grupo...
- Pero no es tan idiota- Jazz estaba conforme con Cami- él al menos no va por ahí con aires de "el mundo es mío, no te atrevas a mirarme que te piso", y no tiene una novia estúpida y snob...
- ¿Tu primo sigue con Helena?- preguntó Cami mirando preocupada a Mica que ahora ordenaba las maletas.
- No, ahora esta con Esther, una nenita "monísima, encantadora y con tan solo dos neuronas operativas" del curso. En serio Mica, si yo fuera tú y mi primo se fijara en mí, me sentiría ofendida. Las chicas con las que sale tienen la cabeza para plancharse el pelo...
- Está bien- protestó Mica al final- Jorge Maggio no sabe ni que existo, así que no hay tema ¿estamos? Por cierto Cami, ¿me has traído las cintas? Cami sonrió y le pasó su bolso a Mica, dentro habían miles de cintas de música grabadas y etiquetadas por la pelirroja durante todo el verano.
- Gracias, ¡con esto tendremos para todo el año!
Les encantaba escuchar música e incluso aprendían a tocar las canciones que más les gustaban en los ratos libres. De repente una rubia despampanante y muy arreglada irrumpió en el compartimento.
- Bueno... vosotras, no recuerdo vuestro nombre... haced el favor de iros de NUESTRO compartimento
Luisana Lopilato (así se llamaba la chica) apoyaba con un gesto estudiado las manos en sus caderas. Detrás de ella aparecieron sus amigas, tan guapas y populares como ella. Formaban un grupo al que Jazz llamaba NTCPSP (No Tenemos Cerebro Pero Somos Populares), la "élite de las chicas del Elite Way. Iban con los "hiper- mega-chachi-guay" de la escuela, sobretodo los Piratas (Benjamín Rojas, Jorge Maggio, Diego García y Javier Alanis), de ese grupo solían salir sus novias.
- Lu, querida,- contestó Jazz con falsa cordialidad en la voz.- no veo tu nombre escrito en ningún sitio.
- Pero este- contestó la airada rubia- es el compartimento de al lado justo del de los tíos buenos de la escuela, ¡y yo quiero estar cerca de mi novio! Así que fuera antes de que llegue mi Benjis.
- En fin...- suspiró Mica- nos podemos ir a otro- no le gustaban nada las peleas por tonterías.
- ¿Cómo que a otro?- chilló Cami- mira chavala, no sé a lo que estás acostumbrada, pero aquí estamos nosotras y aquí seguiremos y si no te gusta pues le dices a "tu Benjis" que se cambie él de compartimento. Yo desde luego paso millones.
Y se sentó en su asiento tranquilamente, indicando a sus amigas que hicieran como ella.
Luisana, mientras tanto, se estaba poniendo de un feo color rojo y las chicas que iban con ella murmuraban indignadas.
- ¡Te vas a enterar niña estúpida!- y la rubia desapareció con sus amigas por el pasillo.
Mica y Jazz miraban a Cami.
- La has hecho enfadar- Mica sonreía- ahora tendrás una venganza del NTCPSP.
- ¿Y qué me van a hacer?- preguntó Cami despreocupada- ¿fastidiar mi popularidad? No tendrán mucho trabajo si pretenden eso.
- A lo mejor te atacan con sus pintalabios- sonrió Jazz.
- Sí- suspiró Cami- creo que voy a ir buscándome un escondite
Después del comentario sarcástico siguió hablando con sus amigas de música, pero no pasaron ni dos minutos que oyeron un grupo numeroso de gente acercándose a la puerta de su compartimento.
La puerta se abrió
- Oh- murmuró Jazz- Los 4 fantásticos.
Eran los Piratas acompañados por las chicas indignadas.
- Hola pariente- Jorge se dirigía sarcástico a su prima- ¿cómo no se me ha ocurrido que eras tú?
- Hola cosa con la cual comparto un tanto por ciento de información genética que espero que no se exprese nunca- sonreía abiertamente, las chicas de fuera del compartimento se perdieron a la mitad del comentario.- No entiendo a que te refieres- contestó.
Jorge bufó. Estaba harto de que su primita le dejara mal de esa manera. Era un chico temperamental, muy guapo, con el pelo negro y los ojos azul profundo. Muchas chicas del colegio suspiraban por él e iba de una a otra. Como Benjamín se creía el gallo del corral, y no le cabía en la cabeza que una chica se le resistiera. Benjamín también estaba en la puerta, tenía la misma actitud con las chicas que Jorge, pero él era aún más arrogante. También era guapo, con muy buen cuerpo y una sonrisa adorable. Diego estaba apoyado en el pasillo y se disponía a observar la escena; era más calmado, pero también un ligón, aunque las chicas con las que salía solían salirse del patrón del NTCPSP. Era el más alto de todos pero también el más delgado, tenía el pelo rubio y unos ojos adorables. Saludó a Cami con la cabeza y ella le devolvió el saludo, eran amigos de clase y asistían a los mismos clubs. El cuadro lo completaba Javier Alanis, moreno y menos atractivo que los otros, pero también guapo. A Mica, Cami y Jazz no les caía bien porque decían que tenía la misma personalidad que una patata al horno.
- ¿Qué le habéis hecho a las chicas?- preguntó Benjamín contrariado.
- Las "chicas" - contestó Cami- han venido aquí con la intención de echarnos de nuestro compartimento.
- ¿Tanto os cuesta cambiaros?- preguntó Jorge molesto- quieren estar a nuestro lado
- ¿Tanto les cuesta a ellas mover sus traseros de "Miss- mundo" hasta vuestro vagón?- contesto Jazz levantándose y encarándose con su primo.
- Sois unas envidiosas- chilló Javier- como no podéis ser tan fantásticas como ellas- las chicas del pasillo le dedicaron una sonrisa complacida a Javier- las queréis fastidiar.
- Uy sí, tengo una envidia... - comentó sarcástica Mica- ya he pedido hora para hacerme una lobotomía y ser tan "fantástica" como ellas
- Benja-Diego hablaba pausado y se acercaba a la puerta- creo que ellas tienen razón, si estaban aquí antes...
Jazz y Cami le sonrieron agradecidas.
- Sólo lo hacen para fastidiar- murmuró Jorge- parece mentira que no conozcas a mi prima...
- No eres el centro del universo tío- contestó Cami.
- Sí, tengo cosas mejores que hacer que fastidiarte, por ejemplo observar el ciclo reproductivo de las babosas suecas... - dijo Jazz.
- Bueno, ¿entonces os vais a ir por las buenas?- preguntó Benjamín perdiendo la paciencia, estaba acostumbrado a que todo se hiciera como y cuando el quisiera.
- No- contestaron las chicas al unísono
- Pues os tendremos que echar por la fuerza- contestó Jorge.
- Atrévete a tocarme y te dejo sin potestad de padre, primito
- Esperad- Diego le dedicó una mirada de inteligencia a Cami- ¿por que no lo resolvemos con un pulso?
- ¿¿¿¿Un pulso????- preguntaron todos excepto Cami, Jazz y Micaela, que habían visto las intenciones del rubio.
- ¿Qué pasa? ¿Os da miedo? Venga, el que se atreva, contra mí. Quién gane se queda con el compartimento.
- Chica... - empezó Benjamín.
- Me llamo Camila Bordonaba, si a su majestad le place el acordarse- comentó sarcástica.
- Bordonaba, no sabes dónde te estás metiendo. Como no guardes un brazo de hiero debajo de esa sudadera tres tallas más grande (cosa que dudo) no me ganarás
- Pues si estás tan convencido, prueba contra ella- le incitó Jazz.
A regañadientes Benja se arrodilló en el suelo, enfrente de una maleta que había colocado Mica. Cami ya se había descubierto su delgado pero fibrado brazo, y apoyaba el codo sobre una mesita para apoyar bebida que había allí. Benjamín lo observó y descubrió su portentoso bíceps. Las chicas del pasillo sonrieron extasiadas y Cami alzó una ceja.
- No quiero hacerte daño, Bordonabo- Benjamín sonreía con suficiencia
- Es Bordonaba, y no te preocupes por mí.
Diego se acercó y les dio la salida. Benjamín apenas hizo fuerza para, pavonearse, y ese despiste hizo que casi la pelirroja le tumbase. Rápidamente aumentó su fuerza y la miró a los ojos. Su cara era impasible y no denotaba el mínimo esfuerzo, y sin embargo, estaba otra vez a punto de ganarle. El chico ejerció aún más presión pero ella le siguió manteniendo el brazo en el mismo sitio. Benjamín lo entendió, esa pelirroja extraña estaba jugando con él, lo iba a poder ganar cuando quisiera... sólo estaba alargando su humillación un poco más. La miró con furia y ella sonrió. En un momento notó el impacto de su brazo contra la mesita.
- Y ganamos- anunció Mica.
Todo el mundo estaba sorprendido. Esa chica baja y delgada había podido contra uno de los mejores deportistas del colegio. Jorge abría la boca atónito. Sólo Diego sonreía, sabía de la fuerza de la chica (desconocía que era debida al duro entrenamiento de ballet), porque en el club de literatura era ella la que cargaba siempre y con una gran facilidad las pesadas cajas de libros, y en una ocasión le echó un pulso medio en broma y tuvo verdaderos problemas para ganarla.
- Ahora si no os importa- empezó Jazz- vais a salir de nuestro compartimento. Nuestro amigo está intentando entrar.
Felipe estaba cerca de la puerta y miraba con sorpresa la escena, Diego le dejó un hueco para entrar.
Benjamín todavía miraba a los ojos oscuros de Cami con furia, mientras ella estaba indiferente.
- Otra vez será, Rojas. Te conviene entrenar, con ese brazo no vas a atrapar ni a tu novia cuando pase a tu lado- Cami sonreía dulcemente
- Bordonobo
- Es Bordonaba, ¿Tienes alzheimer?
- Es que no eres lo suficientemente importante como para que me acuerde de ti- contestó él intentando herirla.
- Me alegro, si fuera importante para ti me tiraría a la vía del tren- la chica no borraba la sonrisa de la cara.
- No sabes con quién te metes- todos observaban la pelea atónitos, nadie le plantaba cara a un Pirata sino quería ser ridiculizado delante de toda la escuela.
- El que no sabes con quién te metes eres tú... todavía no te has aprendido ni mi nombre- sus amigas, Felipe y Diego sonrieron por el chiste.
Benjamín salió enfurecido y dando un portazo del vagón, acompañado por su inseparable corte. Diego se quedó rezagado.
- Gracias García-Cami le sonreía
- Llámame Diego, como siempre, Cami. No ha sido nada. Teníais razón y a estos a veces les hace falta recordar que son mortales....
- Igualmente- dijo Jazz- te has portado guay con nosotras.
- No ha sido nada.- meneaba la cabeza - Bonita boina- y se fue por el pasillo con las manos en los bolsillos
- Y bien- Felipe se había sentado al lado de Cami- ¿Me vais a contar que ha pasado?
Mica tomó aire y le contó la historia entera, Felipe se cayó del asiento por la risa cuando le contó lo del pulso.
- Pero Cato, ahora dos amenazas están sobre tu cabeza: La venganza de los Piratas y la del NTCPSP- Mica hablaba con un tono de película de acción.
- Definitivamente, voy a ir buscándome un buen escondite- y despreocupadamente tomó su libro-ladrillo.
--------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.2. Bromas Pesadas.
El resto del viaje lo pasaron riendo y cantando alguna que otra canción.
Cuando llegó el vendedor que iba vagón por vagón vendiendo alimentos, Cami lo vacío literalmente y se sentó en su asiento a engullir, observada por sus tres amigos.
- Cami, eso te va a matar- Mica miraba con dolor como Cami tragaba barritas Mars de dos en dos.
- Será una muerte dulce... Además mejor que me mate el azúcar que no Luisana ahogándome con unas medias de seda...
- O Benja tirándote desde la ventana del ático...- la apoyó Felipe.
- Sí, en definitiva, me voy a morir igual- y se comió un pastelillo de crema
Sus amigos negaban con la cabeza.
Al atardecer llegaron a la estación, y cuando fueron capaces de sacar del vagón las dos guitarras y el piano de Jazz (lo llevaba desmontado en una de las maletas y Mica y Jazz no dejaban que nadie tocara sus instrumentos), se acercaron al preceptor del colegio, Andrade, un muy buen amigo de los cuatro y de Felipe en especial, ya que tenían en común la pasión (o como decía Mica, la paranoia) por los animales.
- ¿Qué tal el verano chicos? les preguntó mientras dirigía con dificultad a la multitud de estudiantes.
- Ya sabes- contestó Mica- como aquí, en ningún sitio. Andrade sonrió.
- ¿Os ayudo a cargar estos trastos en la furgo?
- Sí, por favor- contestó Felipe frotándose la espalda, no estaba acostumbrado a llevar a cuestas pianos de dos toneladas.
Andrade levantó con menos dificultad el maletón y lo colocó en uno de las furgonetas, luego se despidió de los cuatro hasta la cena. Jazz y Felipe entraron en la furgo, pero ya no había espacio para nadie más, así que Cami y Mica fueron a sentarse en otra que estaba vacía, llevando consigo una de las guitarras. Cuando ya estaban a punto de salir, la puertecita del vehículo se abrió: Eran Jorge y Diego.
- ¿Podemos?- preguntó Diego educadamente mientras Jorge hacía muecas de asco- No hay ya más furgos vacías y...
- Sí pasad, pasad- contestó Cami amable mientras Mica miraba el cuero del asiento.
- Que sepáis que no estoy aquí por gusto propio- murmuró Jorge molesto
- Que sepas que tampoco estás aquí por mi gusto- contestó Cami acomodándose en su asiento e ignorando la presencia del moreno.
Diego empezó a hablar con Cami de las pruebas de acceso a la universidad que tendrían que pasar ese año mientras Mica miraba por la ventanilla y Jorge refunfuñaba algo de niñas estúpidas, hasta que reparó en la guitarra apoyada en el asiento.
- ¿Es una guitarra?- preguntó a la morena, que se sobresaltó un poco
- No, Maggio, es un pony. ¿No lo ves?- contestó Cami.
- ¿Y la sabes tocar?- continuó Jorge ignorando la respuesta de Cami.
- No, la llevamos porque combina con nuestros zapatos- continuó la pelirroja
- Sí- contestó tímidamente Mica por fin.
- ¿Y que sabes tocar?- Jorge fingía no escuchar a Cami, pero se estaba picando.
- Las cuerdas pares, las impares no las sabe tocar- contestó por tercera vez
- ¿Te quieres callar ya Bordonaba? ¡No estoy hablando contigo!
Diego sonreía y Mica estaba un poco cohibida, Cami simplemente se miraba las uñas. Luego miró al moreno.
- ¿Decías algo?
- ¡Aggg!
- Pues de todo- se apresuró a decir Mica para acabar con la discusión- toco desde hace mucho.
- Mi prima también toca la guitarra - recordó Jorge.
- Sí, y el piano.
- Es que por si no te habías dado cuenta es nuestra amiga- dijo Cami, y Jorge la volvió a ignorar
- A mí me encanta cantar- anunció orgulloso Jorge.
- A respirar no se le llama cantar- musitó Cami lo suficientemente alto como para que todos la oyeran.
Entonces el vehículo paró suavemente y Cami abrió la puerta. Mientras bajaba, Jorge comentó.
- Ja, ja. Ya sé por qué no me gustan las chicas como tú...
- ¿Porque tiene cerebro?- preguntó Jazz que llegaba en ese momento.
Diego bajó riendo del carruaje detrás de Jorge y Mica. De furgos cercanas descendieron los otros dos Piratas y las chicas del tren, que se dirigieron a ellos liderados por Luisana.
- Oh- murmuró Mica apoyando una de sus manos en la cadera y estirando la otra hacia arriba- El NTCPSP al rescate. Será mejor que vayamos a ayudar a Feli con tu piano...
Y riéndose por la gracia fueron a ayudar al chico que se estaba ocasionando una hernia discal.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Los primeros días de clase pasaron con normalidad, Cami continuaba en su discreto anonimato, pero como chica inteligente, procuraba evitar a Benja, que estaba que echaba chispas después de lo del pulso y temía su venganza. Mica quiso hacer correr el rumor por la escuela, pero Cami no la dejó, no le gustaba la idea de tener a medio colegio (los que creían que los Piratas eran Dios o algo así) en contra por haber dejado a Rojas en ridículo. Para ella había sido sólo un medio para conseguir salirse con la suya, para Benja, sin embargo había sido una gran ofensa.
El primer sábado por la tarde, Cami preparó su bolsa con todos los bártulos que necesitaba para el club de matemáticas y con la ropa que usaba para hacer ballet y se ajustó los pesos de sus brazos y piernas (llevaba bandas de peso que sumaban un total de 20 kilos, ya que no podía entrenar tanto como quería). Mica hojeaba una revista en su cama, y Jazz hacía una traducción de alemán especialmente difícil y soltaba alguna barbaridad de cuando en cuando acordándose de toda la familia del quien inventó dicha lengua.
- No te olvides de llegar antes de las diez- le dijo Mica distraída- sobre esa hora es cuando los mega- chachis se escapan al pueblo, no querrás encontrarte con esa panda que te tiene tantísimo amor tu sola...
- De acuerdo mamá- Cami ya salía por la puerta- y haz el favor de ponerte a estudiar Historia del Arte.
Mica hizo un saludo militar y continuó a lo suyo. Cami echó a correr hacia el aula de matemáticas. Cuando entró el profesor Herrera todavía no había llegado y buscó con la mirada algún sitio para sentarse entre las primeras filas. Diego le hacía señas desde su pupitre y sonriendo se dirigió donde estaba él.
- Hola- Cami se sentó en el banquillo y sacó sus libros.
Herrera entró entonces, trayendo consigo un montón de libros.
....
- ¿Te ayudo con algo?- preguntó el chico al final de la clase, observando con rareza la gran bolsa de la pelirroja
- No, no, puedo sola... Esto, me marcho, que tengo prisa... Nos vemos- y salió echando chispas pasillo allá.
Cuando ya casi había llegado a la zona donde estaba el aula que Dunoff le había cedido, se acordó de que había olvidado un libro. - ¡Mierda!
Y desanduvo el camino con la misma velocidad que antes. Al doblar la esquina del pasillo, oyó un murmullo de voces dentro del aula y se detuvo, no quería molestar al profesor si estaba reunido... Pero de las voces que oía ninguna pertenecía a ningún profesor... pudo más la curiosidad que la buena voluntad, vigiló que no viniera nadie por el pasillo y espió por la rendija de la puerta:
- Diegui. Además debemos pensar en su castigo... y en el de sus amiguitas- a Benja le brillaron los ojos
- ¿Castigo?- preguntó el chico.
- Nadie desafía a un Pirata- le recordó Jorge- si no quiere padecer las consecuencias.
...
Cami escuchó detrás de la puerta todo el plan de los chicos y echó a correr justo antes de que los Piratas salieran del aula. Se iban a enterar esos estúpidos... lo que más le fastidiaba era que Diego no había dicho nada para parar a los demás, ¡y eso que creía que era su amigo! Su entrenamiento esa tarde fue corto, y después de ir a recuperar su libro, volvió enseguida a su habitación para contarles a Mica, a Feli y Jazz lo que había escuchado y lo que había decidido hacer, que se quedaron con la boca abierta. Jazz enseguida se ofreció a hacer todo el trabajo, en cuanto supo que su primito la había incluido en la venganza.
...
El domingo por la mañana los Piratas bajaron a desayunar inusualmente pronto, no querían perderse el efecto de su broma iban a conseguir que Cami, Jazz y Mica se tuvieran que ir especialmente rápido al baño tras tomar sus cereales... y la pelirroja y sus amigas no se hicieron esperar demasiado y bajaron a desayunar tranquilamente. Los cuatro chicos no pudieron menos que poner caras extrañadas al verlas a las tres: Jazz llevaba un vestido hippie larguísimo con unas mangas tan anchas que alguien se podría esconder dentro, Cami llevaba unos vaqueros por debajo de la cintura y tres tallas más grandes y una camiseta larga con una fotografía de un tiburón, y Mica, bueno, a Mica le había dado la vena punk ese día y llevaba unas medias rotas, una mini-falda escocesa y un jersey de cuello vuelto. ¿Por qué tenían que ser tan raras y no podían ir como todas las chicas de la escuela? Así era normal que no se les acercara ningún chico, ni que no fueran nada populares, pero rápidamente detuvieron sus meditaciones al ver que las chicas comenzaban a comer y... y... y... ¡y! ¡No pasaba nada!
- Hola pichurrín- saludó Luisana mientras Benja daba un bote, estaba concentrado mirando a la pelirroja y no se había dado cuenta de la presencia de su novia, luego la besó en forma de saludo- ¿Qué? ¿No me notas nada diferente?
- Eeeeeee... ¿Tu pelo?- la rubia negó- ¿La blusa?- la rubia negó picada- ¿Los zapatos?
- ¡No Benja, no! ¿Ya no te fijas en mí?- preguntó Luisana a punto de llorar- ¡el brillo de labios! ¡Ya no es rosa, es lila! ¡No me haces nada de caso!
- Cariño si es que ya sabes que yo...- sus amigos se escondían detrás de la servilleta para reírse a gusto mientras la rubia lloraba desconsoladamente- Es que estás tan guapa hoy que no me había fijado en eso- Luisana hipó un poco más pero pareció conformarse con la respuesta mientras Benja degollaba a sus amigos con la mirada.
Entonces llegaron Esther (la novia de Jorge) y el resto de las chicas, que hablando animadamente de un nuevo tono de esmalte de uñas se pusieron a tomar su desayuno bajo en grasas, en azúcares, en sales, en... todo. Mientras una comentaba extasiada lo monos que eran los nuevos bolsos de Luis Vuiton, algo empezó a ir mal. Las chicas comenzaron a retorcerse y empezaron a chillar asustadas. El jaleo que se montó en el gran salón fue monumental: Los profesores intentando calmar a los alumnos que chillaban asustados o muertos de risa, los Piratas trataban de calmar a las chicas, Javier había sujetado a Esther y a otra chica llamada Vanesy que parecían a punto de llorar... Mientras, Cami, Jazz y Mica, acompañadas por Feli que acababa de llegar, siguieron desayunando tranquilamente, pero haciendo muecas de disgusto por el ruido de su alrededor. Mica se hartó y se subió en la mesa.
- ¡¡¡EEEEEEEEEEEEEE!!!- gritó con su portentosa voz, todo el mundo en el salón se quedo congelado- que estamos intentando desayunar, por favor, un poco de respeto.
Mientras, Jazz y Cami se acercaron riendo y meneando la cabeza donde estaban los Piratas y los profesores.
Jorge y Benja las asesinaron con la mirada y ellas sonrieron cándidamente.
- Anda, vámonos, el desayuno me esta produciendo sensación de hinchazón... me siento como con necesidad de ir al baño...- ironizó Jazz dándole una palmadita en el hombro a su primo- lo mejor en estos casos es un paseo al aire libre... o al lavabo...
- Sois unas malas p...-musitó Jorge.
- Unas sucias y rastreras- acabó Benja.
Las chicas se encogieron de hombros.
- ¿Tú hiciste algo Jazz?
- ¿Yo? No, sólo bajé a la cocina y cambié nuestros tazas... estaban sucias... ya sabes lo importante que es la higiene... y ese líquido amarillo no me daba muy buena espina, y lo dejé por ahí en la mesa...
- ¿Veis? No hicimos nada.
Y se fueron a buscar a Mica y Feli, mientras los profesores llevaban a las ofendidísimas chicas al lavabo y se fueron llorando todas a sus habitaciones pidiendo en bandeja la cabeza de los culpables, seguidas de los Piratas.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
- ¡¡¡¡¡¡¡¡¡BORDONABAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!!- Luisana bajaba hecha una furia a la sala común- ¡¡¡Te mato!!!
Cami, que estaba haciendo sus deberes en una de las mesas, levantó la vista justo a tiempo para esquivar un arañazo de la rubia. Feli corrió rápidamente a ponerse entre las dos chicas, por las escaleras bajaban los cuatro Piratas y un grupo de chicas aún más enfurecidas que Lu si se podía.
Todas se lanzaron hacia Cami, pero ella estaba mucho más ágil y las esquivó; Mica y Jazz, que estaban en la mesa de al lado, fueron a ayudar a su amiga; en un momento sacaron sus puños de manera amenazadora.
- Quietas ahí u os hacemos un apaño en el pelo- amenazó Mica.
- Yo también tengo dos manos, niñata - y las cinco chicas enfurecidas sacaron sus uñas.
-Ya, pero no las sabes utilizar, me harías más daño si me atacaras con tu rizador de pestañas, así que tranquilita- advirtió Jazz- ¿Qué es eso de atacar a Cami?
- ¡Ella nos ha hecho lo del comedor!- gritó Vanesy.
Cami, Jazz y Mica intercambiaron miradas de duda.
- ¿Quién os ha dicho eso?- preguntó Cami.
- Ellos- contestó Vanesy rabiosa apuntando a los Piratas, y el resto de las chicas puso cara de a ver, ¿cómo vais a revocar eso?.
- ¿Ah, sí?- empezó Feli frotándose la barbilla- Pues creo que os estáis -confundiendo. No lo hizo Cami.
- Pues alguna de vosotras... ¡os juro que os mato!- gritó Lu.
- No, querida, de hecho fueron ellos- Cami señaló con suficiencia a los Piratas- yo les pediría que os contaran mejor la historia.
- ¡Eso es mentira!
- Cariño... comenzó Benja- de hecho, si me hubieras dejado acabar de explicarte... pues es que...
- ¿Fuisteis vosotros?- chilló Fernanda, otra de las chicas
- No... Bueno, técnicamente sí... - empezó Jorge.
La gente miraba encantada la escena. El cirio que estaba montando el NTCPSP era monumental, y Cami, Jazz, Feli y Mica lo aprovecharon para esfumarse de la zona mientras comentaban riéndose la cara de los Piratas y especulaban posibles venganzas que intentarían. En el quinto piso, Feli, Mica y Jazz se fueron al aula de estudio; en un aula contigua guardaban sus instrumentos y Cami se despidió de ellos para ir a entrenar. Pero no iba sola.
- Cami- alguien la llamada detrás. Era Diego.
- ¿Sí?
- ¿Puedo hablar contigo?
- Sí... claro. Y se acercó a él
- ¿Por qué lo has hecho?
- ¿El qué?
- Lo de las chicas. Ellas no os habían hecho nada.
Cami se giró y se alejó del chico.
- Mis amigas tampoco os habían hecho nada y yo tampoco te lo hice ni a ti ni a Jorge ni a Javier, incluso me atrevería a decir que no hice nada, simplemente. Excepto quedarme con el vagón que me tocaba.
- Espera- Diego la siguió- ¿pero no ves que has hecho que se enfaden con nosotros, y si a Coco y a Benja les dejan sus chicas?
- Ah, claro, según tú me tenía que convertir en una maquina de mierda tras tomarme ese laxante para salvar la relación de tus estúpidos amigos ¿no? Pues lo siento, pero a mí vuestras fantásticas vidas me dan totalmente igual ¿entiendes?
- Pensaba que éramos amigos.
- Yo también lo pensaba. Escuché vuestro plan, no me defendiste en ningún momento. Por detrás eres muy amigo, por delante que nadie piense siquiera que te llevas con la extraña de la Bordonaba. García, te agradecería que me dejaras de hablar.
Y se fue altivamente. Diego se quedó en la mitad del pasillo, sentía que la pelirroja le había tocado la fibra y... le había hecho daño.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.3. Estúpido Charlie.
Cami volvió de nuevo a su estrategia de esquivar a los Piratas y al NTCPSP, estas últimas, que no brillaban especialmente por su constancia, se olvidaron rápido del tema para pasar a evaluar otros temas más importantes, como lo fue a principios de octubre el preparar el baile de Halloween.
La estrategia de Cami incluía también a Diego, que había intentado volver a hablar con ella varias veces, pero la pelirroja acababa esfumándose siempre. Pero un viernes de octubre pasó lo inevitable:
- ¡Qué ganas tengo de que llegue el sábado!- suspiró Jorge despreocupadamente mientras iban a cenar.
- Sí, esto empieza a ser aburrido- bostezó Benja- ¿Hace cuanto no hacemos algo a los idiotas de intercambio?
- No sé...- murmuró Javier- ¿dos horas?
- Demasiado- decidieron Benja y Coco.
Diego estaba ajeno a la conversación porque observaba a cierta pelirroja que amontonaba unas cajas negras al final del pasillo. Sus amigos se dieron cuenta y lo miraron extrañados mientras se acercaba a ella.
- Hola.
Cami se sobresaltó un poco y miró a derecha y a izquierda: estupendo, sola en un pasillo y con los cuatro Piratas. Prefería meterle el dedo en el ojo a un perro rabioso que estar allí.
- Tenemos que hablar- le susurró Diego para que sus amigos no le oyeran, Cami alzó una ceja. Luego dirigiéndose a sus amigos dijo- Se me había olvidado, la profesora Hilda me pidió que ayudara a Bordonaba a llevar los libros de primer curso de historia a su aula. Os veo luego.
Los otros tres asintieron a modo de despedida, pero la pelirroja les sorprendió a todos.
- No.
- ¿Cómo que no?- preguntó Diego extrañado.
- Como que los libros- en realidad eran camisetas- las puedo llevar yo sola. No te molestes.
- Quiero hablar contigo- volvió a murmurar el chico
- Pues yo no quiero hablar con nadie que tiene que inventarse excusas porque se avergüenza de mí- murmuró ella también.
- Vamos Diego. Bordonoba puede llevar las cajas sola- le apresuró Benja.
- ¡Que me llamo Bordonaba!! ¡B O R D O N A B A! ¡Si tanto te cuesta aprenderte un puñetero apellido de 9 letras ignórame simplemente!- gritó Cami.
- ¡Me da igual como te llames!- gritó Benja.
- ¡Y a mi me da igual que tú te creas muy guay!
- ¡Y a mi me da igual que tu seas una empollona!
- Vale, vale- les separó Diego, estaban a punto de pegarse- hemos captado la esencia del asunto: os dais igual.
Cami se cruzó de brazos contrariada y Benja la miró despectivamente
- ¿Nos vamos?- preguntó impaciente Coco.
- Id yendo- contestó Diego.
- Bordobaba lo puede hacer sola- repuso Benja.
En el momento justo en que Cami le iba a gritar que se comprara una memoria a Benja, Diego le tapó la boca.
- Quiero hablar con ella. Es mi amiga.
Sus tres amigos pusieron cara de no entender bien y Cami se sorprendió.
- ¿Tu amiga?- preguntó Javier.
- Sí, una de mis mejores amigas- contestó Diego García- ya era hora de que lo supierais-
Y cargó unas cuantas cajas de las que tenía que llevar Cami. La chica le imitó y se fueron por el pasillo.
- Cami, sólo quería...
- No hace falta- le contestó la pelirroja
- Sí, quería...
- Que en serio, no hace falta.- después de unos segundos de silencio Cami se echó a reír- No sabía que eras tan cursi Sí, una de mis mejores amigas, ya era hora de que lo supierais...
Diego la miró medio furioso medio divertido.
- ¿No era lo que querías, señorita Bobobaba?
- Ja, ja- contestó Cami sarcástica- ¿en verdad Benja tiene nada más que una neurona o sólo lo parece?
- Es muy buena persona... comenzó Diego- los tres lo son. Me ayudaron y me ayudan mucho...
Cami sólo asintió. Siguieron charlando y ambos se alegraron mucho de que las cosas hubieran vuelto a ser como antes. Después de ordenar todas las cajas Diego se dirigió al salón y Cami se despidió de él hasta más tarde, había quedado Feli para bajar a cenar.
Llegó a la sala común y se sentó a esperar a su amigo cerca del fuego mientras hojeaba una revista. A los pocos segundos oyó un ruido que venía de la puerta. Fue a abrir y se encontró con el mensajero, Charlie. Cami le dejó pasar y el mensajero entró haciendo aspavientos y quejándose de lo que había tardado el abrirle.
- Deja de hacer el bobo Charlie y dame lo que me tengas que dar- dijo cansada Cami.- ¡Dame mi carta! ¡Ya!
- Si fueras un poco más amable ...
- ¿Amable? ¡Dame mi carta y seré amable! ¡Seré tan amable que te patearé el culo y todo!- Cami intentaba en vano quitarle la carta- es que encima vienes a deshora, subes hasta aquí y luego no se te pone en las narices darme lo que me tengas que dar. ¡Eres tonto!
Eso fue demasiado para el orgullo de Charlie, que se fue rápidamente con la carta de Cami.
- ¡Agggggg!- gritó Cami- da igual, sea lo que sea, podrá esperar a mañana.
Así que bajó a cenar con Feli, que llegaba en ese momento de su habitación.
Cuando entraron en el salón, todo el mundo estaba cenando ya, se iban a dirigir a la mesa, para sentarse con Mica y Jazz cuando Dunoff se levantó de su asiento.
- ¡Saludemos todos a la nueva coordinadora de grupo y premio anual de este año junto con Benjamín Rojas!- el salón había enmudecido, pero empezaron a aplaudir, aunque no sabían por quién.
Cami y Feli aplaudieron también y se fueron a sentar a sus sitios, pero Dunoff volvió a hablar.
- No, no se siente señorita Bordonaba, suba aquí un momento para que la presente.
Cami se quedó blanca y clavada en el suelo. Ella no podía ser la coordinadora, lo había rechazado, ¡y menos premio anual! Todo el salón estaba mirando a la pelirroja, a sus amigos se les había desencajado la mandíbula y los Piratas y el NTCPSP no parecían muy contentos.
- La señorita Bordonaba- continuó Dunoff- rechazó ser la coordinadora del curso hace dos años, pero tras la marcha de uno de los coordinadores con esto del intercambio, le volví a ofrecer el puesto y ¡cuán grata fue mi sorpresa al no recibir una carta suya rechazándolo!
Cami lo vio todo claro, Charlie, la carta... ¿Cómo narices iba a rechazar el puesto si el estúpido mensajero no le había hecho llegar la carta?
Subió al estrado de los profesores y miró a la masa de alumnos. Justo cuando iba a rechazar el puesto delante de toda la escuela, Benjamín se levantó de su sitio y chilló:
- ¡Yo no quiero tener que ser premio anual con ella!
- Ya, pero es que tu no tienes nada que decir sobre el asunto- Cami había cambiado rápidamente de parecer, sólo por llevarle la contraria al prepotente de Benjamín- Sólo decir que me siento muy halagada por el nombramiento y que lo haré tan bien como pueda.
Y se bajó de la tarima muy digna, sin hacer caso de los discretos aplausos que siguieron a su mini-discurso.
Benja seguía protestando, pero Coco le tapó la boca mientras negaba con la cabeza.
- No nos habías dicho nada- dijo Mica molesta cuando Cami se sentó a engullir a su lado.
- Porque no lo sabía- contestó- El idiota de Charlie no me trajo la carta. Acabo de aceptar sólo por fastidiar a Rojas.
Jazz se reía.
- Vaya premio anual más poco centrado tenemos este año- comentó Feli- Por cierto, a partir de mañana serás alguien importante, ¿segura de que quieres que se te vea con nosotros?- bromeó
- Ja, ja. Qué gracioso
Y siguió soportando las bromas de sus amigos mientras cenaba dos veces más de lo normal, cuando estaba cabreada le venía el hambre.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Las técnicas de Cami para controlar a los estudiantes desbocados eran, cuanto menos, peculiares: Si dos alumnos se peleaban, les obligaba a ir dados de la mano todo el día, si hacían bromas les encerraba en un aula hasta que no aprendían la Canción del pirata: Con diez cañones por banda, viento en popa a toda vela...; si gritaban por los pasillos te hacía que fueras cantando todo el día la canción de los Teletubbies, ... en fin, consiguió lo que ni mil preceptores pudieran haber hecho: civismo en el Elite Way. Así que Cami se convirtió en poco tiempo en una persona respetada. El cambio no le agradó mucho a la pelirroja, pero valía la pena sólo por ver la cara de fastidio que ponía Benja cada vez que la veía. Una tarde, a mediados de octubre, Cami entró en la habitación y se dejó caer encima de su cama mientras se quitaba los pesos.
- ¿Qué hacéis?- preguntó incorporándose lentamente para ver a sus dos amigas.
- Nosotras, nada- Mica puso cara de inocencia mientras escondía algo detrás de la espalda.
Cami encaró una ceja.
- Ya
- ¿Qué tal el entrenamiento hoy, Cato?- preguntó Jazz- Nos tendrías que dejar ir a verte bailar alguna vez.
- Es aburrido- contestó Cami, la verdad es que bailar con público la ponía nerviosa, Jazz había conseguido su objetivo: cambiar el tema de conversación.
- Por cierto Cato, ¿mañana por la tarde vas a hacer algo?- preguntó Jazz.
Cami revisó su memoria.
- No, como siempre, estaré entrenando ¿queréis hacer algo?
Por toda respuesta Mica y Jazz se encogieron de hombros
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Cap.4. El proyecto de música.
Al día siguiente, por la tarde, Cami entrenaba y reflexionaba. Mica y Jazz habían estado muy raras desde el día anterior, se habían pasado cuchicheando todas las clases y sonriendo cada vez que las miraba. Había amenazado a Feli para que le contara lo que pasaba, pero él había contestado que había jurado sobre su colección de National Geographic que no le iba a decir nada, así que ella seguía bailando una escena del segundo acto del Cascanueces y comiéndose la cabeza tratando de averiguar que pasaba.
De repente Jazz entró en el aula corriendo.
- ¡Ay Cami! ¡Ay que no sabes lo que ha pasado...! ¡Ay Dios mío!- Jazz estaba muy alterada
Cami paró el tocadiscos y fue corriendo hacia Jazz.
- ¿Qué? ¿Qué ha pasado?- la zarandeaba.
- ¡Ay! ¡Qué no sé que tiene Mica! ¡Que se muere! ¡Ven por favor!
- ¡Vamos!
- ¿No te cambias?- preguntó Jazz encarando una ceja. Cami se había puesto para entrenar un maillot de tirantes finos negros, unas medias, las zapatillas y los calentadores, además llevaba el pelo recogido en un moño.
- ¡Cómo quieres que me cambie si Mica está mal! ¿Dónde está?- chilló Cami nerviosa.
- ¡Ah cierto! ¡Vamos corre! En el aula de música- pero mientras Cami salía corriendo Jazz aprovechó para coger de su bolsa unos shorts blancos que utilizaba otras veces, sabía que Cami la iba a matar, pero al menos si le daba los shorts...
Cami corría rapidísimo, sobretodo porque no llevaba los 20 kilos de peso habituales, y llegó enseguida al aula de música. Abrió la puerta violentamente y entró corriendo. Pero... Mica estaba ahí sentada, tan tranquilamente, con la guitarra en las piernas... Un momento ¿Qué pasaba? ¿Qué era ese murmullo de asombro que oía a su izquierda? ¡Oh no! ¡Todos los alumnos de último curso de música estaban ahí (y eso significaba todos los alumnos de último curso menos Cami y otros tres más!
- ¡AAAAAAAAAAAAAAA!- chilló y salió corriendo del aula cerrando la puerta tan violentamente como la había abierto.
Jazz llegaba corriendo por el pasillo con los shorts blancos de Cami en la mano.
- ¡Os mato!- gritaba Cami roja y temblando.
- Ya te dije que te vistieras... comentó Jazz.
- ¿Cómo querías que me vistiera si me has dicho que Mica se estaba muriendo?
- ¿Qué me estaba muriendo?- Mica acababa de salir también al pasillo- vaya Jazz, te pasaste un poco...
- ¡Si ha sido idea tuya!- se quejó la morena.
- Ya.
- ¿¡De quién fue la idea de dejarme en ridículo delante de todo el alumnado de la escuela!?- chilló Cami
- No de todo, sólo del último curso- murmuró Mica.
Cami resopló.
- No te enfades- se anticipó Jazz- No te queríamos dejar en ridículo...
- No sabíamos que te ponías tan sexy para entrenar- Feli también acababa de salir de aula- Ya le he dicho a todo el mundo que tienes miedo escénico.
- ¿Tú también?- Cami estaba empezando a desquiciarse.
- Es que nos tienes que ayudar- acabó Mica- teníamos que presentar un proyecto para música, el caso es que decidimos presentarlo con dos o tres canciones. Pero necesitamos que cantes y toques la guitarra.
- ¿Y por qué demonios no me lo pedisteis?- preguntó Cami.
- ¿Hubieras dicho que sí?- preguntó Feli.
- ¡No!
- Pues por eso
- Ahora ¿Lo harás?- preguntó Mica.
- Claro que no
- Pues le darás a Rojas una gran satisfacción- comentó Jazz en voz baja.
Eso pareció captar la atención de la pelirroja, que intentando sonar despreocupada, preguntó:
- ¿Por qué?
- Porque cuando hemos dicho que te teníamos que ir a buscar para que cantaras ha dicho que seguramente suena mejor un gato ahorcándose que tú.
- Dame esos shorts.
Mientras Cami se vestía, los otros tres se sonrieron los unos a los otros: todo había salido tal y como lo habían planeado
...
Mientras tanto, dentro, todo el mundo comentaba lo sucedido.
- ¿Esa era Cami, Camila? ¿La coordinadora?- preguntaba un atónito Javier- Está como un tren.
Coco movía de arriba abajo la cabeza recordando a la chica bajita pero de buen cuerpo en... ¿bañador?
- Si se pusiera más a menudo en bañador y no llevara la ropa-saco que usa nos habríamos dado cuenta- comentó.
-¿Pero que dices?- se indignó Luisana- ¡Ninguna chica decente iría en bañador por la escuela, y menos con calcetines, que queda fatal!
-¿No os habéis dado cuenta de que Cami iba vestida de bailarina?- preguntó Diego meneando la cabeza. No era ni un bañador ni unos calcetines, era un maillot y unos calentadores.
- ¿Bailarina?- dijeron todos extrañados: lo que se temía Cami, a nadie le entraba en la cabeza que ella fuera bailarina.
- A lo mejor es parte del vestuario- Diego se encogió de hombros
Benja sin embargo no había abierto la boca. Estaba demasiado concentrado en lo que había visto. Esa chica no dejaba de sorprenderle.
Entonces la puerta se abrió y los cuatro amigos entraron, Cami evitaba mirar a la gente, se sentó en su taburete y cogió la guitarra de Jazz. No tocaba tan bien como ella, pero se defendía. Mica se sentó a su lado con el bajo y Jazz se dirigió al piano.
- ¿Qué tengo que tocar?- preguntó susurrando Cami.
-No estés seguro, a dúo conmigo- contestó Mica, Cami puso cara de sorpresa, era precisamente una de las canciones que habían tocado más últimamente, Mica adivinó sus pensamientos- ¿No pensarías que te íbamos a traer sin ensayar, no?
Feli las estaba presentando.
- Las chicas interpretarán dos canciones. Para empezar, No estés seguro.
Las tres chicas empezaron a tocar y a cantar, las voces de Cami y Mica se amoldaban bien y sonaban por toda la sala, hacían un buen dúo, acompañadas por el bajo, la guitarra y el piano.
Estar seguro
es venderte en cuotas
armarle una muralla
al corazón
dejar que te licuen
la pasión
estar seguro es eso
Estar seguro
es sentir lo tibio
jamás quedarte
en carne viva
donde no hay incendios
no hay heridas
mal heridas
Jamás tendrás
un gran amor
pero estarás tranquilo
te sentirás seguro
y dormirás sin sueños
El mundo pasará sin vos
no sentirá tu ausencia
le faltará tu amor
y tu alma clara
tendrás miedo a volar
no te crecerán alas
No estés seguro
baja a los más hondo
y trata de subir sin cuerdas
llegar muy alto
y caer a ciegas
que corra sangre por tus venas
No estés seguro
el cielo es el infierno
si no enfermas hasta llorar de amor
sentir a fondo
hasta perderlo todo
sobrevivir es estar muerto
Jamás tendrás
un gran amor
pero estarás tranquilo
te sentirás seguro
y dormirás sin sueños
El mundo pasará sin vos
no sentirá tu ausencia
le faltará tu amor
y tu alma clara
tendrás miedo a volar
no te crecerán alas
Jamás tendrás
un gran amor
pero estarás tranquilo
te sentirás seguro
y dormirás sin sueños
El mundo pasará sin vos
no sentirá tu ausencia
le faltará tu amor
y tu alma clara
tendrás miedo a volar
no te crecerán alas
Los alumnos se quedaron ensimismados con la música. Algunas chicas que escuchaban la canción por primera vez estaban llorando, incluso las del NTCPSP tuvieron que hacer grandes esfuerzos para seguir demostrando desagrado. Cuando acabaron, toda el aula prorrumpió en aplausos y las chicas sonrieron ligeramente y saludaron con la cabeza.
- ¿Ahora que toca?- preguntó Cami deseando acabar.
- Pues... Resistiré...
- Recordadme que os mate cuando salgamos de aquí- dijo Cami entre dientes.
Mientras Feli presentaba la segunda canción y Jazz cambiaba el mode de su piano a teclados, Mica preparó la caja de música (una especie de máquina con la que incorporaban los instrumentos que no tenían).
Si no te tuviera a vos
Cómo costaría sobrevivir
Si no te tuviera a vos
En un mundo sordo para sentir
Estamos tan solos,
Tan apasionados
Que es fácil herirnos
Por cualquier costado
Que soñar despiertos
Es un gran pecado
Si no te tuviera a vos
Que estas caminando en busca del sol
Si no te tuviera a vos
Que estas esperando un día mejor
En un precipicio
Casi sin salida
Con toda la bronca
Y la rebeldía
Para resistir
Tanta pesadilla
Pero aquí estas
Y a mí lado vas
Y gritamos juntos
Resistiré
bandera blanca al corazón
Resistiré
Cualquier ataque a la emoción
La hipocresía, la mentira
La idiotez, la sin razón
Resistiré, resistiré
Resistiré
La cobardía, el no se puede
Resistiré
Las apariencias
El qué dirán
Todos los moldes
La prepotencia
La indiferencia, resistiré
Resistiré, resistiré
Si no te tuviera a vos
Que me pones alas para volar
Si no te tuviera a vos
Que vivís a pleno para sentir
En este vacío, sin razón ni rumbo
Con tal sin sentido, y miedo profundo
A ser uno mas, sin poder soñar
Si no te tuviera a vos
que estas caminando en busca del sol
Si no te tuviera a vos
que estas esperando un día mejor
En un precipicio
Casi sin salida
Con toda la bronca
Y la rebeldía
Para resistir
Tanta pesadilla
Pero aquí estas
Y a mí lado vas
Y gritamos juntos
Resistiré
bandera blanca al corazón
Resistiré
Cualquier ataque a la emoción
La hipocresía, la mentira
La idiotez, la sin razón
Resistiré, resistiré
Resistiré
porque la vida es un desafío
Resistiré
porque sí siento es que estoy vivo.
Porque te tengo aquí conmigo
Y vale la pena amigo mío
Resistiré, resistiré.
Si no te tuviera a vos
Como costaría sobrevivir.
Resistiré.
Esta vez el público se entusiasmó de lo lindo con la canción y los aplausos fueron ensordecedores. A todo el mundo le encantó la canción, incluso Esther y Vanesy se levantaron de sus banquillos para bailar, como otras chicas, cosa que a Lu le fastidió muchísimo.
Las chicas saludaron mientras unos cuantos pedían otra canción, pero Cami se escapó del aula antes de que sus amigas le volvieran a hacer un sucio chantaje emocional. Había decidido no volver a aparecer por el salón por lo menos durante un mes. Todo tenía su lado positivo, claro: Jazz y Mica tenían un 10 con méritos.
...
Diego bajaba hacia la enfermería. Cuando pasó por el quinto piso oyó música, la música de un piano... miró el reloj, tenía tiempo. La música salía del aula de música (que obvio). Se asomó y vio a Jazz en la penumbra.
- No me gusta que me espíen cuando toco, García- murmuró Jazz sin moverse ni dejar de tocar.
Diego se sobresaltó
- ¿Cómo me has oído?
- No eres el único con buen oído en la escuela
Diego se acercó a la chica y se quedo detrás de ella.
- Claro de luna, es una canción muy bonita.
- Lo es- Jazz tocó muchas teclas a la vez con sus dedos y se levantó. -Deberías darte prisa- murmuró- se está haciendo de noche.
Y salió del aula rápidamente.
.....
- ¡Bordonaba!- Cami se giró, había decido ir a cenar directamente a la cocina, prefería no tener que ver a nadie
Era Benja el que la llamaba, unos metros por detrás en el pasillo.
- ¿Te has aprendido mi apellido, o es que te lo has escrito en la mano para acordarte?
- Ja, ja. ¿Vas a cenar?
- Sí, voy a la cocina.
- Bajo contigo
- ¿Por qué?
- Porque yo también voy a cenar
- ¿Y no puedes ir solito?
- Prefiero ir contigo
- Rojas, no me la intentes jugar que te enteras.
- No te creas tan importante. Sólo quiero comer.
Cami se encogió de hombros y siguió su camino hasta la cocina, con Benja al lado, callado. Entraron en la cocina y agarraron cantidades industriales de comida, que se sentaron a devorar.
- ¿Qué más secretos tienes?- preguntó Benja de repente.
Cami lo miró desafiante.
- ¿Qué secretos?
- Ya sabes- Benja hacía rodar un muslo de pollo- eres una chica muy fuerte, cantas, tocas la guitarra, eres muy buena en casi todas las asignaturas,... y cada día parece haber más.
- ¿Te doy miedo?
- Me intrigas- contestó el chico del pelo rubio- creía saberlo todo, de todo el mundo y apareces tú y...
- Ni siquiera sabías que yo existía, Rojas. Te puede haber pasado eso con mucha más gente.
Benja negaba con la cabeza.
- No es cierto. Lo he pensado, tú y tus dos amigas sois las únicas personas en todo el colegio que apenas conozco. Y no sé por qué.
- Fácil. Nunca hemos tenido interés en que nos conocieras.
- ¿Y eso? A todo el mundo le caigo bien.
- Por eso mismo. Nosotras no somos todo el mundo, somos nosotras y nos llevamos con quién nos aprecia por lo que somos, no necesitamos tenerle que caer bien al Dios del colegio para sentirnos alguien.
- Te equivocas, Bordonaba. Quiero conocerte.
- Pues yo estoy bien sin que me conozcas.
- Entonces será un reto- a Benja le brillaban los ojos
- Que miedo- ironizó Cami- no sé que tal se tomará tu novia lo del acoso y derribo hacia mi persona. Aunque no sea ni guapa ni popular, no dejo de ser una chica, no creo que le haga mucha gracia- Y se levantó para luego desaparecer rápidamente por las escaleras.
-Lo conseguiré.- murmuró Benja.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.5. Hospitales y disfraces.
Diego miraba el techo de la enfermería y suspiraba. Unas lágrimas tímidas resbalaron por su rostro: estaba harto ya de todo aquello, de no poder hacer nada con su enfermedad...
- ¡Diego!- la cortina del lado derecho se había abierto de repente y el chico limpió sus lágrimas- ¡estás aquí!
Cami le sonreía desde la cama de al lado, llevaba un camisón de la enfermería como él y parecía pálida.
- ¡Cato! ¿Qué haces aquí? ¿Consiguió Lu tirarte desde la ventana del ático?
- No, pero iré con cuidado a partir de ahora con eso- y entonces se señalo el vientre- indigestión. No mezcles nunca chocolate y curry. No es buena idea.
Diego rió de buena gana al ver la cara de circunstancias de la pelirroja. Ella siempre conseguía hacerle sonreír, era franca, alegre, inteligente, guapa... ¿guapa? La verdad es que era muy guapa y se alegraba de poder contar con alguien como ella a su lado.
- ¿Y a ti qué te ha pasado? ¿Sobredosis de azúcar?
- Ja, ja. No. Un poco de fiebre sólo. Oye Cami, ¿Por qué no me habías dicho que cantabas tan bien?- preguntó con voz de picado el chico
- Porque no canto muy bien. Es un hobbie, Mica y Jazz lo hacen mucho mejor, ya las vistes.
- Yo lo único que vi fue a medio alumnado babeando delante de la coordinadora en ropa interior.
Cami le tiró su almohada a la cara. - ¡Eh! Que yo no tengo la culpa de que tú seas una pervertida.
Por toda respuesta Cami se levantó a recuperar su almohada y empezó a asestarle golpes con ella. Diego reía, manoteaba y pedía clemencia entre los golpes y la pelirroja le exigía una disculpa. Al final el chico consiguió quitarle la almohada y ella subió a su cama a hacerle cosquillas para que se la devolviera. El joven reía y mantenía la desplumada almohada fuera de su alcance y ella cada vez estaba más cerca del chico. Cuando sus respiraciones se cortaron, con la cara a pocos centímetros, Cami se dio cuenta de su situación, dejó de reír y saltó rápidamente de la cama al suelo
-L-lo sient-to...- empezó a tartamudear Cami sonrojada ante el desconcierto de Diego, que tampoco tenía muy claro que había sucedido y tosía nerviosamente.
- ¡¡¡CAMILA BORDONABA!!!- Mica acababa de entrar en la enfermería y la miraba con ojos de enfado- ¿Se puede saber en que demonios estás pensando?- Cami que estaba en medio del pasillo, se quedó blanca ¿podía ser que Mica hubiera visto lo que acababa de pasar en la cama de Diego?- ¡Quieres hacer el favor de meterte en la cama, que estás enferma!
Y diciendo esto se acercó hasta donde estaba ella, la tomó por la mano, la obligó a meterse en la cama y la tapó.
- Eres una inconsciente, una despreocupada- Mica la seguía regañando- ¿Tú te crees que es normal caminar descalza por la enfermería y con ese camisón de papel? ¡Haz el favor de usar un poquito el cerebro!
Cami asentía asustada y miraba a Mica con ojos de terror, demasiadas emociones seguidas para una chica tan equilibrada como ella.
- Mica, cuando te des cuenta de que no estamos solos en la enfermería, ¿bajarás un poco el tono de voz?- Feli, que había entrado con Jazz detrás de Mica, se acomodaba a los pies de la cama de la pelirroja y señalaba con el mentón hacia la puerta, desde donde Benja, Coco y Javier observaban divertidos.
- Oops... Mica corrió las cortinas de la cama de Cami para evitar que Diego y los otros tres chicos la vieran sonrojarse- no me había dado cuenta...
- Ya- Jazz, que también se había acomodado a los pies de la cama de Cami, le daba palmaditas en la espalda- mira el lado positivo, ahora mi primo se tiene que haber fijado en ti por narices...
Mica se sonrojó y miró hacia otro lado un poco consternada.
- ¿Y qué tal se encuentra el sex-symbol de la escuela?- Bromeó Feli.
- Piérdete- murmuró Cami mientras sus amigos se reían- a mí no me hace gracia que mis amigas me chantajeen para cantar semi-desnuda delante de toda la escuela- dijo cruzando los brazos enfurruñada
- No era toda la escuela e ibas vestida- contestó Mica sonriendo, como si eso fuera disculpa suficiente- Y ahora, cuéntanos que pasó anoche o no te doy las chocolatinas que te he traído, que Feli no nos ha querido decir nada.
Cami sonrió cuando oyó chocolate e indicó a sus dos amigas que se acercaran
- Sufrí una indigestión, sin más. A ver, ¿dónde están esas chocolatinas?
...
- Diego, ¡cuánto tiempo!- Coco se había abalanzado sobre su amigo y se había tumbado a su lado en la cama
- Sí- contestó Diego intentando apartar a Coco- exactamente cuatro horas...
- Son muchas horas- contestó Coco mientras desenvolvía un caramelo de la mesita de Diego- ¿Y qué hace la loca de mi prima aquí?
- Vino a ver a Cami, y tu prima no está loca...- contestó Diego observando como Coco acababa con sus dulces.
- ¿Bordonaba? ¿Qué le ha pasado?- preguntó Benjamín desde los pies de la cama
- Indigestión- contestó Diego alzando los hombros
Benja levantó una ceja con cara de duda, pero no preguntó nada más. - ¿Y tú qué tal?- dijo Javier.
- Bien...
Coco dejó una barra de Twist a medio comer sobre la mesita y le dio una palmadita a su amigo.
- No pasa nada...
....
Pocas horas más tarde la enfermería estaba en silencio. Alguien entró cautelosamente y Diego oyó como alguien descorría las cortinas de la cama de Cami y volvía a correrlas. Entonces ese alguien se dirigió hacia su cama
- ¿Diego?- Jazz asomaba la cabeza entre las cortinas
- ¡Jazz! Sonrió- ¿Qué haces aquí?
- Había venido a ver a Cami, pero está dormida. Se quedó de pie al lado de la cama-
- ¿Qué tal estás tú?
- Bien...- Diego se sentía incómodo con esa chica que parecía saber tanto de él. Allí estaba ella, mirándole con una mezcla de dulzura y desafío, y él sin saber cuánto ni qué ocultaba esa sonrisa.- Esta tarde mismo la enfermera me soltará.
Jazz sonrió un poco más.
- Me alegro. Pues nada, me voy. Ponte bien pronto...- y apartó la cortina para salir
- Jazz...- la chica se giró- ¿cómo me oíste?
La chica morena volvió a sonreír y apoyó su mano en el cabezal de la cama.
- Tengo buen oído, y tu manera de respirar es inconfundible- se llevó un dedo a los labios y miró al techo pensativa- además una vez al mes respiras con especialansiedad- luego le sonrió enigmáticamente y desapareció.
Diego unió una preocupación más a su larga lista: Descubrir si Jazz sabía su secreto.
....
Los rayos de la luna de medianoche se filtraban por los ventanales de la enfermería, Cami leía un volumen de Arte en su cama. Estaba sola. La enfermera se había ido ya a la cama pero ella no tenía sueño. Las cortinas de su derecha se corrieron dándole un sobresalto.
- Hola tú- Benja había entrado.
- Hola cosa- le contestó la chica- tu amigo se ha ido esta tarde, ya no está en la enfermería. Vete.
- Que maja.
- Ya ves, soy un encanto- la pelirroja pestañeaba cómicamente.
- La verdad es que he venido a verte a ti.
- Ya me has visto, ya te puedes ir- contestó Cami volviendo a la lectura de su libro.
- Quería hablar contigo- Benja se sentó en la cama de la chica y ella le dedicó una mirada molesta.
- En serio Rojas, tienes novia ¿Por qué no te aguanta ella?
- Me estaba preguntando- continuó Benja ignorándola- por qué estabas en la enfermería.- Cami levantó la vista de su libro y se encontró con los ojos de él- Diego me dijo que fue una indigestión, pero anoche cenaste conmigo y apenas comiste... por otra parte, una indigestión no hace que te tengas que pasar todo el día en la enfermería... una pastilla lo arregla... ¿Qué opinas?
- Que te tienes que comprar una vida y dejarme en paz.- contestó Cami.
- Bueno, otro secreto de mi pelirroja favorita.- sonrió Benja.
- Quita el mi y el favorita, si no es molestia. Creo que respirar la misma atmósfera que tú me daña el cerebro, así que por favor, márchate.
- ¿No tienes nada que decir?
- No te tengo que dar explicaciones sobre mi vida.- contestó tajante.
Se aguantaron las miradas por unos segundos. Desafío y curiosidad eran las palabras que se podían leer en los ojos de Benja, y Cami oponía resistencia.
- Ya- Benja se levantó de la cama y se dispuso a salir- Que te mejores.
- Lo haré- murmuró de manera retadora.
- Eso espero- dijo Benja de espaldas y cerrando la cortina tras de sí.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Los días siguientes fueron un tanto bochornosos para Cami, Jazz y Mica. No dejaban de pedirles que cantaran o tocaran algo como si fueran monos de feria y perdieron el anonimato que tan bien les había ido hasta entonces para hacer lo que les daba la gana. Ensayar se convirtió en una odisea para evitar que los estudiantes más pequeños se colaran a espiar. Aunque como siempre pasa, dejó de ser la novedad al cabo de unos días y pudieron ir recuperando una tranquilidad relativa. Relativa porque Benja no cejaba en su empeño de perseguir a Cami y si a todo esto unimos que la sección masculina del colegio había descubierto que debajo de los metros de ropa la pelirroja tenía piernas, entenderemos por qué Cami intentó asesinar a Jazz después de tener que hacer una ginkanna por todo el Elite Way para poder ir a entrenar.
No sé cómo se lo monta el idiota de Benja para encontrarme siempre pensaba. Y era cierto, al doblar las esquinas, detrás de las puertas, en la puerta de los baño..., Benja la vigilaba incansablemente y ella se estaba empezando a crispar. Tenía la suerte de que al menos, cuando ella entrenaba, Benja también practicaba fútbol, así que no había descubierto ese secreto.
Halloween estaba cerca y el colegio se estaba preparando para celebrarlo. Dunoff había aceptado la propuesta del NTCPSP de hacer un baile de disfraces y máscaras, cosa estúpida a opinión de Jazz y según Mica una excusa por parte de las chupi-guays para poder disfrazarse de princesitas; aunque igualmente iban a asistir. La que no lo tenía tan claro era Cami, no había ido a ninguno de los bailes desde que había entrado en la escuela y pensaba que éste no iba a ser una excepción. Dos días antes del esperado baile, los cuatro amigos estaban en el aula de música escuchando una de las cintas de Cami.
- ¿Y de qué os vais a disfrazar?- preguntó Feli de repente.
- Yo de cat-woman y Jazz de bailarina de danza del vientre- Mica dijo esto a la vez que Jazz había dicho Eso no se dice; así que Mica se ganó un golpe en el hombro dado por la bailarina.
- Que sexis- dijo Feli riendo todavía por la cara de enfado de Jazz- ¿Queréis ligar?
- Pues como no sea un constipado...- ironizó Mica.
Todos se rieron por la ocurrencia.
- No digas bobadas Mica, sólo hace falta que los hombres del colegio descubran que tenéis cuerpo y no os los podréis sacar de encima. Mirad sino a Cami- la aludida le sacó la lengua- Pues yo iré de Julio César- Feli adoptó una postura altiva que hizo volver a reír a las chicas- ¿Y tú Cami?
- Yo no voy- contestó distraída.
- ¿Cómo que no vas?- preguntó Feli escandalizado mientras Mica y Jazz ponían cara de cansancio. Estaban hartas de intentar convencer a Cami; lo habían intentado todo: chantaje emocional, sobornos, colgarla de una farola y amenazar con no bajarla hasta que no aceptara ir...- Tienes que ir al baile, es nuestro último Halloween en el Elite Way. Cami suspiró.
- No me gustan los bailes, con tanta gente, tanto ruido... y además no tengo ni disfraz ni pareja.
- Ninguno tenemos pareja- contestó Feli- nadie ha dicho que se tengan que llevar parejas.
- Pero sigo sin tener disfraz, y en dos días no puedo conseguir uno decente- ese era un argumento definitivo, Cami sonrió triunfal mientras sus tres amigos se daban por derrotados.
De repente, a Jazz se le iluminó la cara.
- Si te conseguimos un disfraz ¿vendrás?
- Mmmmm...
- Ahora ya no tienes excusa- la amenazó Feli- si dices que no pensaré que te crees tan importante ya que no quieres venir con nosotros.
- Pipe...- suplicó Cami, pero el chico negaba con la cabeza- Vale, está bien, pero sólo si no me toca tener que ir disfrazada de pizza, o de naipe o cosa por el estilo...
- Es un trato- dijeron Feli, Mica y Jazz al unísono.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Cap.6. Sin alitas, por favor.
En la sala común los Piratas jugaban al póker mientras sus amigas comentaban (por vigésimo sexta vez) los espléndidos trajes que iban a llevar (todas variantes de princesas, damas, cortesanas, etc). Benja, Coco (que seguía con Esther rompiendo todos los pronósticos) y Diego empezaban a preguntarse cuánto tiempo podía hablar una chica de zapatos y transparencias. Ellos habían decidido disfrazarse de los Tres mosqueteros y Javier iba a conjunto con su novia de pirata. Mientras Lu y compañía estaban comentando cual era el largo ideal de los tacones, entraron Mica, Cami y Jazz.
- ¿De qué se disfrazaran ellas?- murmuró Benja mientras las miraba.
- ¿Mi prima? De monstruo. Sólo le hace falta pintarse de verde- contestó Coco lo suficientemente alto como para que todo el mundo le oyera Sus amigas soltaron una risita tonta mientras asentían con la cabeza. Jazz, que oyó a su primo perfectamente, se giró con cara de inocencia y le preguntó:
- ¿Y vosotros de qué vais? ¿De cerebro? A lo mejor sumáis uno entre los cuatro ¿no?
- Retira eso- Coco se levantó de la butaca apretando los puños.
- Vale, si te tiras por la ventana- contestó Jazz.
- ¡Niña tonta, no sé ni como te atreves a hablar así a Coco!- chilló Esther.
- ¡Porque tiene algo que os falta a todos, P_E_R_S_O_N_A_L_I_D_A_D!- chilló Cami.
- ¿Y tú por qué te metes, enana empollona?- Lu se había levantado y se había puesto al lado de su amiga.
- ¡Se mete porque es nuestra amiga, Barbie!- gritó Mica- Y porque os habéis metido con ella sin que os haya hecho nada.
- Mira, las chicas perfectas en su cruzada por la justicia- ironizó Vanesy.
- ¡En vez de hacer frases célebres continúa decidiendo si el tacón tiene que ser de 8 o de 9 cm, que se te da mejor mona!- le contestó Cami.
- ¡Al menos no somos unos esperpentos como vosotras!- dijo Vanesy mientras señalaba sus ropas.
- ¡Al menos nosotras tenemos mejores cosas que hacer que preocuparnos por nuestro aspecto!-contestó Mica.
En medio de los gritos, se pudo oír una voz pausada y tranquila.
- ¿Qué pasa aquí?- Feli acababa de entraren la sala común y se encontró con el show que todos estaban disfrutando.
Mica, Jazz y Cami lo miraron aún enfadas. El chico comprendió rápidamente.
- Anda, vamos a otro sitio- les dijo dulcemente, empujándolas por los hombros hacia su habitación.- dejad de discutir.
- Eso, haced caso a vuestro amigo que sabe quien tiene la razón- afirmó triunfante Lu.
- Lopilato, me las llevo porque ellas todavía no entienden que no merece la pena discutir con gente como vosotros- la cortó Feli- no por hacerte un favor.
Lu y sus amigas se quedaron sin saber que decir, hinchadas de rabia. No estaban acostumbradas a que un chico no babeara delante de ellas o que al menos no intentara complacerlas. Los Piratas, que habían estado observando la escena no abrieron la boca a pesar de los codazos que les estaban dando sus amigas para que contestaran al chico que les acababa de insultar tan elegantemente; Coco, Diego y Benja estaban demasiado ocupados viendo como Feli le pellizcaba la mejilla a Cami y le arrancaba una bonita sonrisa y como le estiraba un mechón de pelo a Jazz en forma de regañina mientras le daba un golpecito a Mica en la cabeza porque la morena le había dado un puñetazo en la pared de rabia contenida.
- Son muy especiales- murmuró Diego, sólo le oyeron Benja y Coco, que no contestaron nada
...
Esa misma noche, de madrugada, Mica estaba en la sala común comiendo caramelos tumbada en el suelo. Había estado preparando el disfraz de Cami con Jazz durante toda la tarde (mientras Cami entrenaba, iba a ser una sorpresa) y la hora de la cena, así que se quedaron sin comer. Al acostarse no notó el hambre, pero hacia la media noche sus tripas rugían ferozmente pidiendo sustento. No le apetecía bajar hasta la cocina sola, así que cogió lo único que encontró (una bolsa de caramelos) y bajó a la sala común para comérselos sin molestar a sus amigas. Estaba tan tranquila paladeando un caramelo cuando un rumor de voces la sobresaltó.
- Ben, no hagas tanto ruido o despertarás al zampabollos de Javier y querrá venir...
- ¿Dieguito no viene?
- No, no tiene hambre, está cansado todavía y quiere dormir...
- Coco hay alguien en la sala- murmuró Benja adivinando la silueta de Mica al lado del fuego.
La chica los observaba con el ceño fruncido
- ¿Coco? Yo pensaba que cuando se superaba la preadolescencia se dejaban de usar los motes absurdos...
- ¿Eres Micaela?- preguntó Benja molesto.
- Mica, si no te molesta. Micaela sólo me lo llama mi padre cuando recibe mis calificaciones.
Coco y Benja no pudieron evitar reírse por el comentario.
- ¿Qué haces aquí a estas horas, Mica?- preguntó Coco.
- Lo mismo pregunto yo.
- No, no, no- dijo pícaramente Coco, mientras las mejillas de Mica se sonrojaban- he preguntado yo antes.
- Bah, no es ningún secreto. Estaba comiendo- y les mostró la bolsa de caramelos semi-vacía- ¿Queréis?
Benja y Coco se miraron desconfiados y luego miraron a la chica alzando una ceja.
- ¡Que no tienen veneno!- la chica apoyó las manos en sus caderas ofendida- ¡no soy tan pérfida!
Los dos chicos al final tomaron un caramelo. Bueno, uno detrás de otro, porque se sentaron en una butaca a devorar los caramelos con la morena mientras bromeaban sobre las clases. Mica empezó a pensar que quizás los Piratas no eran tan desagradables y así, entre risas, acabaron rápidamente con los caramelos
- ¡Te hemos dejado sin nada!- exclamó Coco.
- Da igual, si no tengo hambre- pero las tripas de Mica la traicionaron y volvieron a rugir con insistencia, cosa que hizo mucha gracia a los dos chicos.
- Venga, te llevamos con nosotros a la cocina- dijo Coco levantándose y ayudando a Mica a hacerlo.
Seguidos por Benja bajaron silenciosamente hasta el subsuelo y entraron en la cocina. Mica fue con toda confianza cogiendo lo que le apetecía.
Benja y Coco se sentaron a su lado y miraban a la morena con mucho interés.
- ¿Qué?
- Pensaba que no sabías donde estaba la cocina- le contestó Benja.
- Ah, claro que lo sé. Venimos mucho nosotras tres con Feli.
- El fantástico Feli- dijo Benja con un poco de rintintín.
- Sí que lo es- Mica prefirió no hacer caso de la ironía de Benja.
- ¿Y por qué nunca os han castigado por venir a la cocina?- preguntó Coco intrigado.
- Porque nunca nos han pillado- contestó Mica- supongo que somos más discretos que vosotros y no nos dedicamos a hacer el gamberro.
Benja y Coco la miraron ofendidos.
- Para mí, colgar a todo el equipo de los estudiantes de intercambio en calzoncillos de un abeto es hacer el gamberro- les explicó la chica sonriendo mientras pinchaba los macarrones.
- ¿Y Bordonaba también sale de noche por la escuela?- preguntó Benja. Mica se echó a reír.
- Mejor descúbrelo tú, señor detective. La tienes contenta con tanta persecución- Benja se sonrojó mientras Coco los miraba con cara de haberse perdido algún punto importante.
- Me... me marcho. Ya no tengo hambre. Mica, buenas noches- y el capitán del equipo de fútbol salió volando de la cocina dejando a Coco atónito y a Mica partiéndose de la risa.
- ¿Qué ha pasado?- pregunto un poco contrariado el joven.
- Nada. Déjalo. Tú come.
- Oye, no me trates como si fuera un bobo. A ver que te ha dicho la rarita de mi prima.
- Tu prima no cree que seas bobo.
- ¿No?
- No.
- Pues me trata cómo si lo fuera.
- Porque tú la tratas como si fuera la horma de tu zapato- contestó Mica mientras acababa con sus macarrones.
- Porque ella me deja en ridículo.
- En cierto modo, te admira. Lo que pasa es que no aprueba tu forma de ser Maggio. Y Cami tampoco, pero no creen que seas tonto. Todo el mundo sabe que sois de los mejores alumnos de la escuela.
- ¿Y tú?- preguntó el chico, se acababan de levantar de la mesa y se dirigían hacia la salida.
- Yo... yo sólo sé que hasta hace poco ignorabas que existía...- Coco puso cara de querer protestar- Pero si no te lo reprocho, sólo lo digo porque dice mucho de ti y de tu manera de ser. Y tampoco creo que seas bobo.
Siguieron caminando, después de las palabras de Mica empezaron unos segundos de silencio, pero no un silencio incómodo, sino de reflexión. Mica se sentía un poco extraña al estar hablando de esas cosas con el chico que le gustaba desde que había entrado a la escuela, pero por otro lado sentía que era algo natural. Coco pensaba en las palabras de Diego de esa tarde, son especiales...
- Es fácil hablar contigo- dijo de repente Coco.
- Contigo también. Espero que no pienses que soy una prepotente por haberte hablado así...
- No, está bien. Dices lo que piensas.
- ¿Y tú que piensas de mis amigas?
- Que van un poco de listillas.
- Lo son- sonrió Mica.
- Ya, pero tenéis esa manía de ser tan diferentes de todo el mundo, como si el resto no fueran suficientemente buenos para vosotras.
Mica se encogió de hombros.
- No es eso. Simplemente no sé, es que parece que nos interesan cosas distintas. Más que creernos mejor que nadie somos las raritas de último curso sólo porque hemos decidido ser de otra forma.
- Entiendo- murmuró Coco, el resto del camino hacia la sala lo pasaron otra vez en silencio.
Mica se dirigió hacia las escaleras de su dormitorio.
- Mica- la llamó Coco.
- ¿Sí?
- Yo no creo que seas rara.
- Yo tampoco creo que seas tan malo. Buenas noches.
- Buenas noches.
Mica se sintió feliz ese día, no porque Coco le hubiera dicho que no era rara, ni por haber pasado un rato con él. Simplemente porque no estaba enamorada de un monstruo y eso era reconfortante.
...
- ¿¿¿¿Y porqué demonios tengo que ir yo disfrazada de pollo????- gritó Cami.
Faltaban dos horas para el baile de Halloween y Jazz y Mica acababan de enseñarle a Cami el que iba a ser su disfraz.
- Que no es de pollo, vas de princesa Odette, tienes que llevar alas de cisne- le repitió Mica por décima vez.
- ¡FANTÁSTICO! De princesita y encima con alas de pollo en la espalda.
-De cisne- la corrigió Mica.
- Es lo mismo.
- No, en realidad un cisne no tiene nada...- empezó Feli, que estaba también en la habitación de las chicas, Cami estaba entrecerrando los ojos y concentrando su odio en el chico de ojos profundos- Creo que me voy a ir a prepararme... ¡Adiós!
- ¡No Pipe! ¡No nos dejes solas con ella o nos asesinará!- gritó Mica desde la puerta de la habitación- ¡Maldito traidor! ¡Tú nos ayudaste a convencerla!- las chicas de las habitaciones de cerca se asomaron a ver a que se debía el escándalo- Ooops- Mica cerró la puerta sonrojada.
Cami se había sentado en la cama y tenía mirada de atrévete a ponerme unas alas y verás por dónde te las meto.
- Cato...- suplicó Jazz.
- No.
- Lo prometiste- le recordó Mica.
- ¿Y mi reputación?
- No tienes de eso- dijeron a la vez Mica y Jazz.
- Me da igual, no voy a dejar que nadie me vea así.
- ¡Es un traje precioso Cami! ¿No te gusta?- dijo Jazz fingiéndose apenada- Lo hicimos para ti...
- No quiero que nadie me vea con eso- Cami se mantenía tozuda
- Llevarás un antifaz, no te conocerá nadie. Y te teñiremos el pelo de negro para que nadie te reconozca...
-...
- Venga....
- ...
- Venga Cami- sus amigas hacían morritos.
- ¡Está bien! ¡Pero dejad de poner esa cara!- y sin delicadeza alguna cogió su disfraz y se metió en el baño.
Mica y Jazz intercambiaron miradas triunfantes.
------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.7. Halloween.
- ¿Ves? Estás muy guapa- dijo Jazz ajustándose un cinturón de monedas doradas por encima de la amplísima falda azul celeste que llevaba.
- Sí, estoy fantastiquísima- contestó Cami con evidente desagrado mirándose al espejo.
Llevaba un vestido blanco con reflejos brillantes por encima del tobillo, con adornos dorados en el bajo de la amplia falda y en los tirantes. En la espalda, ocultando la cremallera del vestido, llevaba cosidas dos alas grandes de gasa, y el pelo (teñido de negro con tinte de ese que se va tras unos lavados) lo llevaba recogido en un moño adornado con plumas blancas y doradas.
- Parezco una figurita de belén- se quejó.
- Estás bien- contestó Mica saliendo del baño con un mono de cuero negro ceñido y una diadema con dos orejitas puesta en el pelo- pero no estás acostumbrada. ¿No pensarás llevar eso?- señalaba su calzado.
Cami llevaba unas deportivas anchísimas sin atar puestas.
- ¿Por qué no?- preguntó desafiante- Es lo único que me gusta de lo que llevo.
- Pues porque parece que vas con un bidé en cada pie, señorita Odette- le
explicó Jazz- Haz el favor de ponerte otra cosa.
- No tengo otra cosa.
- ¿Y los zapatos que te dimos con el vestido?- preguntó Mica.
- Ah, ¿pero eso era para ponérselo en los pies?- preguntó con cara de
inocencia Cami- Yo que pensaba que eran picadores de hielo... Me niego a
romperme un tobillo con eso.
- Pues ponte las bailarinas al menos- suplicó Jazz- pero no vayas con
esos mamuts en los pies.
- Está bien- dijo Cami enfadada colocándose sus zapatillas de ballet-
Estoy realmente ridícula- repitió mirándose al espejo.
- Estás muy bien- sentenció Mica apartándola del espejo- y ahora déjame
que te pinte...
- ¡Ah no! Pase que me pongáis un vestido digno de Lopilato, que me
coloquéis unas alas de pajarraco, que me tiñáis el pelo... ¡Pero no
pienso ponerme nada en la cara hecho de escamas de pez y de grasa!
- Se llama pintalabios- resumió Jazz.
- Ni te me acerques- amenazó Cami a Mica, que había destapado un
pintalabios de un color rojo nada discreto.
- Déjalo Mica- suspiró Jazz mientras se ponía un top azul claro en forma
de pico y diversos brazaletes y pulseras- No le pidas más a la chica que
ya ha tenido demasiado contacto con su lado femenino por hoy.
Mica se encogió de hombros y tapó el pintalabios, vigilada de cerca por
una tensa Cami.
- Pues creo que ya estamos listas- dijo Jazz colocándose su antifaz
(también azul) y pasándole el suyo a Mica (negro) y a Cami (dorado).
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
- ¿Vamos a bailar, cariño?- le preguntó Benja a Lu por vigésimo quinta
vez esa noche, y por vigésimo quinta vez la respuesta fue:
- No seas pesado, ¿no ves que estamos hablando?- Lu se refería a que
ella y sus amigas estaban poniendo verdes a todas las chicas del baile,
conversación que estaba aburriendo mortalmente a los Piratas.
- ¿Te importa que me vaya yo?
- No, no, vete y distráete un rato pichurrín...
Coco y Diego también se levantaron, hastiados, de las sillas donde
estaban sentados, alrededor de unas mesitas redondas. Dejaron a sus
amigas cotilleando y se confundieron entre los estudiantes que mucho más
felices que ellos, se dedicaban a bailar y a pasarlo bien.
Empezaron a bailar con las chicas, que se juntaban en grupos por toda la
pista.
....
Mica y Jazz bailaban animadamente en la pista mientras Feli y Cami
las miraban desde sus sillas. Un troglodita, un lobo y Merlín habían
intentado sacarlas a bailar a las tres, pero Cami había declinado.
- Te queda bien el pelo negro Cato- le dijo Feli.
- Estoy hecha un cromo, no te burles ¡oh, César!- bromeó la chica.
- Estás muy guapa, en serio- Feli se levantó y le tendió la mano,
había empezado a sonar un vals- vamos a bailar, que quiero fardar de
pareja.
- Creo que no...- pero Feli ya la había tomado por la mano y la
arrastraba hacia el centro de la pista.- las alitas del demonio van a ser
un estorbo para bailar...
- ¡Deja de quejarte y pásalo bien!- el chico la rodeó por la cintura y le
tomó la mano.
Ella agarró el vuelo de su falda y se puso a girar con su amigo. Mucha
gente se dirigió hacia sus mesas para buscar una pareja para el vals o
para descansar un rato, así que fueron pocos los que se quedaron en la
pista bailando.
Feli la hacía girar y girar, realmente bailaba bien, y mientras
hablaban y reían. Muchos se fijaron en la bonita pareja de quién no
conseguían adivinar las identidades. Mica fue invitada a bailar por el
Zorro y Jazz se iba a sentar a descansar en una silla cuando un guante
de terciopelo la retuvo por el hombro. Se giró. Un mosquetero vestido de
azul, alto, de pelo claro y con los ojos ocultos por un antifaz negro la
miraba.
- ¿Bailas?
- Por supuesto- contestó la chica encajando su mano en la de él- ¿Viniste
sin pareja, Diego?
- ¿Cómo me has conocido Jazz?
- ¿Cómo me has conocido tú a mí?- sonrió la chica- Bailas realmente bien.
- Los Piratas lo hacemos todo bien, querida.
- Ya...
- No sabía que os gustaran estas frivolidades- dijo Diego.
- No es una frivolidad. Al menos no como lo hacemos nosotros- la chica se
picó un poco- Venimos a pasarlo bien con los amigos... No a sentarnos a
criticar tejidos, encajes y lo que es o no es fashion.
Diego se echó a reír.
- Parece que conoces bien a las chicas...
- Estoy harta de ir a las fiestas de mis padres y mis tíos y oír a las
amigas de Coco hablando siempre de lo mismo- dijo con gesto cansado.
- ¿Y tú que haces en esas fiestas?
- Soborno a los niños pequeños para que pongan bichos de plástico en las
bebidas, o enciendan cohetes; o también cambio la gomina de mi primo por pegamento de impacto...en fin-suspiró- me divierto como buenamente puedo...
Diego se volvía a reír.
...
- Mira a Dieguito- Coco señalaba con el mentón hacia la pareja formada por
su prima y su amigo, él estaba recostado en una pared con una copa, al
lado de Benja- Y parecía tonto... es guapa es chica con la que está. Un
poco bajita, pero está bien buena.
- Como se lo cuente a Esther...
- Esther está demasiado ocupada ahora como para escucharte- contestó
fastidiado- ¿Por qué no podrán simplemente pasárselo bien en las fiestas?
Benja se encogió de hombros.
- De todas maneras- continuó Coco- es más guapa esa morena que va de
gatita. A lo mejor voy a pedirle que afile sus uñas en mi espalda...
Benja negaba con la cabeza mientras veía como su amigo se dirigía hacia
Mica. Entonces otra cosa capto su atención. Bueno, mejor dicho, alguien
captó su atención. Un ángel... una chica que bailaba cerca de la salida
con un romano. ¿Quién era esa belleza de pelo negro? Se acercó hacia la
puerta y pudo comprobar que realmente era una chica muy guapa, y le
resultaba familiar pero no alcanzaba a descubrir quien era. Ahora la
chica sonreía... ¡Qué sonrisa! Más tarde no supo saber decir cuanto
tiempo estuvo ahí, observándola, apoyado en el marco de la puerta.
Entonces la música cambió y la pista de baile se volvió a llenar de
gente
....
- Espera un momento aquí Cami- le chilló Feli para que le pudiera oír
a través del ruido- voy a buscar unos refrescos y vuelvo.
- Te espero en el jardín- contestó Cami cuando el muchacho se giró, no
muy segura de si la había oído.
Se abrió paso entre el grupo de gente para llegar a la puerta de salida.
Allí había un chico que parecía apuesto, vestido de mosquetero. El chico
la miraba, así que cuando pasó a su lado, al cruzar la puerta para salir
al jardín, le sonrió.
...
Benja le devolvió la sonrisa a la chica, que se dirigió al jardín. Vigiló
que no hubiera nadie conocido por allí cerca y se escabulló detrás de
ella. Caminó entre los rosales y las pérgolas y la vio sentada en la
baranda de uno de los balconetes, mirando la luna.
- Hola- Cami se giró sobresaltada, esa no era la voz que esperaba oír.
- Hola- contestó y volvió a mirar hacia la luna, no estaba ella para
pesados ligones en ese momento.
- ¿Qué haces aquí?- intentó de nuevo Benja, sentándose a su lado.
- Nada- contestó Cami distraída, iba a decir Ganchillo ¿No lo ves? pero
le pareció ser demasiado borde con alguien a quien no conocía.
Se quedaron en silencio los dos, mirando la luna, entonces Benja empezó a
tararear con una voz grave una canción muy dulce. Cami le miró extrañada
pero sonriendo, y se unió enseguida al misterioso chico.
Cuantos besos atrasados, demorados
y que ganas de tenerte en mis brazos
embriagarnos de recuerdos tan lejanos
Ahora estas tan cerca y me vuelve el pasado,
la revancha de un amor nunca empezado
se me escapan los segundos por tenerte
aquí a mi lado
Un amor ganándole al tiempo
Un amor de pasado y de recuerdos
Un amor que nos haga de esa luz
Te acaricio y me entregas y te entrego
en tu cuerpo un alma en celo, como un loco
me sumerjo en el pasado y te sueño aquí a mi lado
Aquí estamos y el amor nos hace un nido
que hasta dios un nido eterno, tan sincero
que no hay modo de quebrarnos, nos encuentran
tan enteros
Un amor ganándole al tiempo
Un amor de pasado y de recuerdos
Un amor que nos haga ver esa luz
Un amor ganándole al tiempo
Un amor de pasado y de recuerdos
Un amor que nos haga ver esa luz
Un amor verdadero
Un amor tan sincero
Un amor que nos haga ver esa luz
Un amor verdadero
Un amor tan sincero
Un amor que nos haga ver esa luz
- ¿Cómo es que sabes esa canción?- le preguntó sonriendo la chica.
- Creo que es una de las canciones que le gustaban a mi madre cuando yo
era pequeño...
- ¿Crees?- preguntó Cami extrañada.
- Sí... la verdad es que no me acordaba de que la supiera... Ha sido al
verte...
Cami le miró incrédula.
- Es cierto y me da igual que no te lo creas, perfecta desconocida-
bromeó el chico- Pero ha sido al verte cuando me ha venido a la memoria
¿Y tú?
- Oh, es de mis canciones favoritas...- Benja sonrió, y a Cami le recordó
vagamente a alguien, aunque no supo decir quién, le pareció una sonrisa
encantadora.
- El chico que bailaba contigo...- dijo Benja sentándose al lado de Cami-
¿Es tu novio?
- ¿El que iba vestido de César?- preguntó ella, Benja afirmó con la
cabeza mirando hacia los jardines- no, no, es un amigo.
- Bien.
- ¿Bien por qué?
- Porque entonces no le importará que haga esto...
Y tomó el rostro de la chica entre sus manos cubiertas con los guantes.
Se inclinó suavemente y juntó sus labios con los de ella. No entendía muy
bien por qué estaba haciendo eso. Él, él tenía novia y la chica no había
siquiera coqueteado un poco con él... Pero algo le decía que tenía que
besarla, es más, ardía en deseos de hacerlo. Cami recibió el beso impresionada, pero ni se le pasó por la cabeza apartar sus labios. Su
corazón palpitaba fuerte y el contacto de los labios del chico le inundó
el cuerpo de una sensación de calor que también parecía sentir él. Se
separaron lentamente, a la vez que abrían los ojos. Las manos de Benja se
deslizaron de la barbilla a las muñecas de Cami y luego las apartó. Fue a
la vez el beso más extraño y más maravilloso que ninguno había recibido
en la vida y sus ojos decían precisamente eso.
Entonces Benja sonrió y se quitó el sombrero. Cami también sonreía, hasta
que vio el pelo rubio del chico al que rápidamente identificó:
- ¡Rojas!
- ¡Me has reconocido! Ahora me toca saber a mí quien eres- la intentó
tomar de la mano, pero Cami se apartó y saltó de la barandilla.
Recogiendo su vestido con ambas manos salió disparada hacia la fiesta sin
dar tiempo a Benja de reaccionar.
Cami corría y corría como quien huye de su peor pesadilla y sin mirar al
frente. ¿Qué demonios había hecho? ¡Había besado a Rojas! ¡A BENJAMIN ROJAS! Y no era que le importara que tuviera novia ni nada por el estilo,
simplemente es que era..., era..., era... él, por Dios, no hacían falta
más explicaciones. Alcanzó rápidamente la puerta y se chocó con alguien quien la tiró al suelo. Abrió los ojos desconcertada...
- ¡Pipe!
- ¡Cami! No te encontraba...- la ayudó a incorporarse- ¿Qué pasa?
Ella se puso blanca, roja, azul y rosa en décimas de segundo.
- Nada, no me encuentro muy bien- Feli la miró encarando una ceja-
Me... me... me voy a la cama.
- Te acompaño.
- No, no, tú quédate en la fiesta y pásalo bien...
- No, te voy a acompañar te pongas como te pongas- la cogió de la mano-
vamos a avisar a Jazz.
Y la arrastró entre la muchedumbre.
...
Benja había reaccionado al fin y corrió también hacia la fiesta. Cuando
llegó al umbral de la puerta distinguió la punta de las alitas de Cami,
pero antes de abrirse paso a codazos entre la muchedumbre recogió algo
que centelleaba en el suelo: una de las plumas doradas del peinado de
la chica. La prendió en la cinta de su sombrero de mosquetero y emprendió la
búsqueda.
...
Cami se empezaba a sentir mal de verdad. Lo sucedido hacia escasos
minutos volvía a su cabeza una vez y otra confundiéndola y mareándola,
además en la sala hacía mucho calor y el poco licor que había bebido
estaba zumbando en su cabeza... Se dejaba llevar por Feli entre la
gente... Hasta que alcanzaron a Jazz que seguía bailando con Diego y con
algunos chicos y chicas más en un grupo.
- ¡Cami! ¿Qué te pasa?- preguntó Jazz nada más los vio llegar.
Feli no se había fijado en la cara de la pelirroja, pero se estaba
poniendo muy blanca y parecía que iba a perder el mundo de vista.
- ¡Cami!- Feli la sujetó por la espalda y Diego la ayudó a cargarla en
brazos- avisaré a la enfermera...
- Si la llevas así pensará que está borracha- dijo Diego- llevémosla a su
habitación.
- Diego...- Cami hablaba con voz débil.
- ¿Qué quieres pequeña?- preguntó el joven con voz dulce.
- Quédate aquí... con Jazz... vendrá Benjamín... no le digas quién soy.
- ¿Por qué? ¿Qué ha pasado?- preguntó Diego.
- ¿Te ha hecho algo Benjamín?- dijo Feli.
- Por favor...- suplicó Cami- no le digas nada....
- Está bien. ¿Te ayudo a llevarla?- preguntó Diego a Feli.
Éste negó con la cabeza.
- No pesa nada- y se volvió a abrir paso entre la gente, esta vez con más
facilidad porque los alumnos se dieron cuenta de que llevaba a alguien en
brazos. Enseguida todo el mundo se puso a cuchichear y hacer cábalas
sobre la chica morena y lo que le pasaba.
Entonces llegó hasta Diego y Jazz Benja, sofocado y con el semblante
preocupado.
- El ángel ha estado aquí con vosotros ¿no?- preguntó visiblemente
alterado- ¿dónde está ella?
- ¿Qué ángel?- preguntó Diego intentando hacer tiempo.
- La chica de blanco, la he visto aquí con vosotros ¿Dónde se ha ido?
Benja los miraba ansiosamente y Jazz y Diego se miraron confundidos,
señalaron la puerta, que ahora se distinguía perfectamente y Benja vio
como el romano de capa roja llevaba a Cami en brazos. Soltó un grito
agudo y se dirigió otra vez a la puerta a codazos.
Cuando estaba a punto de llegar, una figura vestida de violeta se le
cruzó en el camino.
- ¡¡¡Benjis!!!! ¿Dónde te habías metido?- Lu le acomodaba el sombrero-
¡Te he estado buscando!
Benja no prestaba atención al obstáculo que ahora representaba su novia y
miraba por encima de ella. Su ángel desaparecía por las escaleras
rodeando el cuello del romano, ¿Qué le habría pasado?
- ¡Benja! ¡Hazme algo de caso!- su novia le zarandeó- ¡Vamos a bailar!
Y lo empujó otra vez entre la gente. Él se sentía fuera de su cuerpo.
...
Minutos antes, Coco se acercaba a la chica morena vestida de gata, que
se estaba sirviendo una copa.
- ¡Miau!- susurró Coco a la chica desde detrás.
Mica se giró; esa sonrisa, esa postura, esa voz,... no podían ser de
otro. Había echado tantas horas en clase mirándolo como para reconocerle
aunque fuera vestido de bote de tomate frito.
- ¡Maggio! ¿Qué tal?-dijo amablemente.
- Er... Hola... tú...- el chico no la reconocía.
- Sí..- Mica se echó a reír- La última vez que me miré en el espejo era
yo. No me reconoces ¿verdad?- preguntó entre divertida y decepcionada.
- ¡Claro que sí! Eres... eres... ¡¡¡Mica!!!- la chica se había levantado
el antifaz para permitir al chico verle la cara.
- Hola. ¿Querías algo?
- ¿Yo? ¡No!- respondió el chico algo turbado- Em... sólo quería pedirte
si me puedes servir una copa...
- Ah, claro- y se giró para tomar un vaso y la botella.
Coco mientras tanto se golpeó la frente. ¡Había estado a punto de ligar
con Mica! Una de las amigas raras de su prima...; bueno, él sabía que no
eran tan raras... Y Mica era maja y estaba muy mona metida en ese mono de
cuero y con esas orejitas y...
- Ten- Coco agradeció que la morena interrumpiera sus pensamientos en
ese momento- tu bebida. ¿Te han dejado solo?
- Bueno... en realidad me he escapado- le dijo en tono cómplice, Mica se
sonrojó levemente- mi novia está ahí en la mesa, con sus amigas, hablando
de ropa, chicos y esas cosas de las que habláis las mujeres...
- Ah... ya... suspiró Mica- supongo que no quieres bailar...
- Pues supones mal- sonrió el moreno tendiéndole la mano- Vamos a la
pista, nena.
- ¿Nena?
- Sí.
- No me llames nena a no ser que no aprecies tu vida- le advirtió la morena mientras se confundían entre los demás alumnos.
Bailaron unos minutos, en los cuales Mica constató que Coco bailaba
mucho mejor que ella, y bromearon todo el tiempo. A pesar de ser un baile
de máscaras, parecía que había sido precisamente entonces cuando ambos se
la habían quitado y se hablaban de chico a chica, no de alumno popular a
niña rarita. Ahora eran dos jóvenes normales que se lo pasaban bien...
hasta que Coco vio a su amigo corriendo hacia la puerta de entrada.
- Mica, me tengo que ir un momento...
- No te preocupes- contestó la chica- acabo de vera Jazz, voy con ella.
¡Nos vemos!
Mica llegó hasta donde estaban Diego y Jazz, preocupados por Cami, a la
vez que Coco se abría paso hasta su amigo y... era pescado por una
Esther enfundada en un vestido azul cobalto de corte medieval.
Diego, después de ayudar a Jazz a explicar a su amiga lo que sabían de
lo acontecido con Cami, se fue con Benja, Coco, Javi y sus respectivas parejas (lu, Esther y Vanesy), no sin hacerles prometer que le avisarían de cómo estaba la pelirroja.
Jazz y Mica no esperaron mucho a subir a su habitación.
...
Dunoff había dado el baile por terminado y los alumnos volvían a
regañadientes a su sala común, comentando las anécdotas del baile que
había sido todo un éxito. Llegaron un poco borrachos y con muchas más ganas de fiesta, así que se quedaron un buen rato en la ala común pasándolo bien. Bueno, al menos la mayoría, porque Benja había estado como ausente toda la noche y ahora descansaba con los brazos cruzados y el entrecejo fruncido sobre un sillón.
- ¡Cariiiiño!- Lu se había sentado sobre sus rodillas- ¡Estás hecho un
muermo!
- Y tú estás borracha- contestó él bruscamente.
- Bueno, un poco pero es lo que toca ¿no?
Lo que toca... pensaba Benja mientras se incorporaba.
- Me marcho a la cama murmuró.
Todos los que estaban en la sala le miraron y le despidieron rápidamente;
no querían que nada eclipsara su alegría.
Mientras subía las escaleras miraba la pluma de su ángel... ¿Estaría bien
ella?
...
- ¡¡¡WAAAAAAAA!!! ¡¡¡Qué frío!!!- Cama se había levantado de un bote de
su cama, empapada de pies a cabeza- ¡¡¡¿¿¿Estáis locas o qué???!!!
Al lado de su cama, Mica y Jazz la miraban impasibles con un cubo vacío
en las manos cada una. Su desmayo había sido sólo un susto provocado por
la mezcla de tantas emociones y ahora la pelirroja se encontraba bien.
- No- contestó Jazz- Estamos hartas de que te hagas la dormida.
- Sí- añadió Mica- son como que las cuatro de la tarde y te hemos visto
abrir los ojos mil veces para vigilar si estábamos o no.
- No...- dijo Cami con cara de culpabilidad.
- No nada- la cortó Mica- ahora mismo nos explicas qué pasó con Rojas.
Ah sí, y también por qué demonios lleva un cordón alrededor del cuello
con una de las plumas de tu pelo....
Cami se quedó blanca.
- ¿Qué ha hecho qué?- preguntó sonrojándose.
- No cambies de tema- Jazz la había acorralado en la cama y la miraba
con los ojos reducidos a una rendija- ¿QUÉ PASÓ CON ROJAS ANOCHE?
- Jazz, que la vas a matar de un infarto y no nos vamos a enterar- Mica
negaba con la cabeza- Esto se hace así- y sacó de su baúl un Kit-Kat, los ojos de Cami se iluminaron inmediatamente- ¿Quieres la chocolatina?- decía Mica con un tono meloso mientras Cami asentía rápidamente con la cabeza- Pues primero la historia.
Cami miró el Kit-Kat y suspiró... lo que había que hacer por comer un poco
de azúcar. Y les contó la historia.
- Bueno- dijo Mica con tono comprensivo una vez Cami hubo acabado su
relato y decapitaba a la rana de chocolate- No es tan malo.
- ¡¡¡¿¿¿Qué no es tan malo???!!! ¡¡¡¿¿¿QUÉ NO ES TAN MALO???!!!- gritaba
Cami fuera de sí, poniéndose del color de su pelo, que volvía a ser rojo-
¡¡¡HE BESADO A ROJAS!!! ¡¡¡A BENJAMIN ROJAS!!!
- Sí- añadió Jazz asintiendo- a Benjamín-soy-el-mejor-del-mundo-Rojas, a
Benjamín-nenas-babead-por-mí-Rojas, a Benjamín-prepotente-arrogante- con alzheimer-Rojas...
- Gracias Jazz- contestó la pelirroja irónica- creo que no me sentía
suficientemente mal, gracias por tu ayuda, no sé que haría yo sin ti...
- De nada mujer- Jazz le daba golpecitos con la palma de la mano en la
cabeza- estamos para eso.
- Por cierto... empezó Mica- ¿Besa bien?
Cami no respondió. No con palabras. Sólo fulminó a Mica con la mirada.
- Al menos os gusta la misma música- Jazz se encogió de hombros- Es un
comienzo.
- Iros a la m...- Cami se escondió debajo de su almohada para no tener
que soportar las burlas de sus amigas- luego os extrañáis de que no os
cuente las cosas.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Benja les contó al resto de Piratas la historia del ángel y de la
pluma. Todos, incluso Diego, se sorprendieron.
- ¿Y qué piensas hacer?- preguntó Javier.
- ¿Cómo que qué pienso hacer? Buscarla y hablar con ella, preguntarle si
ella sabe por qué pasó lo que pasó...
- ¿Y Lu?- aventuró Diego, que no sabía muy bien por qué se sentía un
poco incómodo.
Lu... cierto, no había pensado en ella...
- No sé. Llevo mucho con ella... y del ángel no sé ni el nombre y... todo
fue tan extraño. Tan natural y tan extraño a la vez... Antes de hacer
nada quiero hablar con ella- y dirigió su mirada hacia Diego
significativamente, que apartó sus ojos.
Poco después se dispusieron a bajar al campo de fútbol a jugar un
rato. Benja se quedó el último en la habitación y retuvo a Diego por la
manga.
- Diego ¿Quién es? Dímelo. Dime si está bien.
Cap.8. La carta.
Diego le miró a los ojos directamente con una mezcla de tristeza y una extraña aprensión: no quería decirle que era Cami, ella se lo había hecho prometer... y después estaba lo del beso... ¿Por qué le molestaba tanto que Benja hubiera besado a Cami?... Era su amigo, pero no...
- No lo sé Benja- contestó bajando la mirada- no sé quién es...
- ¿Cómo que no lo sabes?- gritó el chico- ¡Te vi con ella Diego! ¡Os vi
hablando!
- Benja...
- Dime quién es Dieeeee.
- No...- Benja le miraba impaciente- No puedo Benja- Diego no podía
mentir a uno de sus mejores amigos, pero tampoco podía traicionar a su
amiga- Me pidió que no te lo dijera.
- Dieguito... ¡Es importante! ¿Sabes? ¡Creo que me he enamorado de esa
chica!- Diego hizo una mueca débil de angustia- ¡Tengo que saber quién
es! ¡Debo hablar con ella, saber como está...!
- Está bien- contestó Diego, había hablado con Jazz a la hora del
desayuno.
- ¿Cómo lo sabes?
- Lo sé. Y también sé que no querrá hablar contigo- afirmó el joven
más contundente de lo que hubiera deseado- No insistas Benja, esta vez no puede ser.
Benja se sentó en su cama, mesándose el pelo desesperadamente y odiando a Diego con todas sus fuerzas. ¿Por qué era tan difícil llegar hasta su
ángel en una escuela de no más de 100 alumnos? Esa chica estaba cerca, a pocos metros seguramente y la bocaza cerrada del que creía su amigo le impedía verla y hablar con ella y volverla a besar... ¿Por qué había
huido de él?
- Benja, no le agradas- Diego parecía haberle leído el pensamiento.
- ¿Y tú qué sabes?- explotó el moreno- ¡La besé! ¡Un desconocido la besó y ella me devolvió el beso! ¡Sintió lo mismo que yo Diego!
- Pero ella...
- ¡Sólo quiero hablar con ella!
- No...
- ¡Eres un traidor!- Benja salió de la habitación propinado un fuerte
portazo.
Diego se recostó en la pared y se dejó resbalar hasta el suelo... ¿Qué
podía hacer?
...
Mica y Jazz seguían bromeando y riéndose de Cami, que las estaba
aguantando bastante bien porque no les prestaba atención. Pensaba. En
Benjamín y en el beso. En cuánto y cómo cambiaba que fuera él el que le
hubiera dado ese beso tan cálido y maravilloso... Su piel se erizó al
recordarlo y sólo sintió una profunda tristeza. ¿Por qué había tenido que
ser Benjamín Rojas?
Llamaron a la puerta con unos toques suaves, seguramente era Feli,
pensó Cami. Mica abrió la puerta de su cuarto... en efecto, era Feli,
pero venía acompañado por Diego.
- ¡Qué bien que hayas venido Feli!- Mica se puso a saltar emocionada
por la habitación- ¡Te tenemos que contar lo de anoche...!
Feli sonrió y le dio un golpecito a Mica en la cabeza.
- Ya me lo ha contado García- dijo mirando al chico, que se había
sentado en una silla que le había indicado Jazz y observaba el cuarto de
las chicas.
- Oh- suspiró decepcionada Mica- ¡Te lo quería contar yo! Ah, y una cosa
¿Qué hace éste aquí?- señalaba a Diego y hablaba como si no estuviera.
- ¡Mica!- le reprochó Cami, a pesar de que ella estaba pensando lo mismo.
Feli se acomodó en la cama de Cami y ella puso su cabeza en las
piernas del chico, que empezó a pasar los dedos por su pelo.
- ¿Qué tal te encuentras?- le preguntó dulcemente.
- Bien- contestó como una niña pequeña- un poquito mareada...
Diego miraba sorprendido la escena: ¿Feli y Cami estaban juntos?,
extrañamente esto no le molestaba... ¿y por qué que Benja la hubiera
besado sí que le importaba?
No podía ser que le gustara la pelirroja, pues que estuviera con Feli
no le preocupaba... Buscó la mirada de Mica y Jazz en busca de
respuestas. Jazz le miró directamente a los ojos y sonrió, negando con
la cabeza, así que no, no estaban juntos. Mientras Mica se quejaba.
- ¿Y a mí no me preguntas que tal estoy?
- Eres una celosa- Cami le sacaba la lengua- Ahora te fastidias, por
haberme hecho enfadar.
Feli se echó a reír acompañado de Jazz, mientras seguía acariciando
el pelo de Cami.
Diego observaba la escena, la amistad que había entre las chicas y entre
los cuatro era tan diferente de la de sus otras amigas... se querían y se
respetaban y lo más importante, eran ellos mismos todo el rato, sin
intentar aparentar nada para resaltar sobre los otros. Eran felices allí,
los cuatro juntos y no necesitaban ni fiestas, ni bailes, ni alcohol, ni
nada para pasar una buena tarde. Se parecían a Coco, Benja, Javi y
él...
- Bueno- dijo otra vez impaciente Mica interrumpiendo sus cavilaciones-
¿Diego está aquí para algo o sólo ha venido a ver como Pipe mima a
Cami?
- Celosa- Cami le volvió a sacar la lengua.
- Lo cierto- empezó Feli para parar la pelea- es que Diego ha venido a
hablar con Cami. Yo sólo le he acompañado para que nadie sospechara...
- ¿Sospechara qué?- preguntó Mica.
- Que Diego ha venido a hablar con la chica misteriosa de Benja ¿No?-
acabó Jazz. Feli y Diego asintieron con la cabeza- Entonces ¿Mejor
nos vamos?
- No hace falta- suspiró Diego- a lo mejor me ayudáis y se os ocurre
algo...
Cami lo miró con curiosidad y le invitó a hablar.
- Lo cierto Cami es que impactaste a Benja. Quiso que le dijera quién
eras- la pelirroja puso cara de espanto- No te preocupes, no se lo he
dicho, pero me ha dejado de hablar. Le gustas Cami.
Mica y Jazz se sorprendieron y Feli sólo volvió a sonreír. Cami miró
al suelo.
- No le puedo gustar. Apenas hablamos.
- Benja es mi amigo desde hace cinco años. Nunca le había visto así. Hará
todo lo que pueda hasta descubrir quién eres.
- Y cuando lo descubra se dará cuenta de que se equivocaba- acabó Cami
con un tono lánguido- Pero no quiero que lo sepa, Diego. No quiero que
sepa que fue capaz de robarme un beso, que yo también caí en su trampa de
playboy del Elite Way. No pienso darle esa satisfacción- Diego bajó la
mirada.
- Pero algo hay que hacer- dijo Jazz- no puedes dejar que Diego se pelee
con su mejor amigo... aunque Benjamín sea un idiota...
Cami suspiró. Jazz tenía razón, pero no veía el modo...
- Escríbele una carta- dijo Mica- dile que no quieres hablar con él, que
te deje en paz y esas cosas... y que no le eche la culpa a García... al fin
y al cabo tú le metiste en esto...
- Eso no va a ser suficiente para Benja- musitó Diego y Feli asintió
con la cabeza- es un cabezota.
- Al menos no te echará la culpa, Diego- sentenció Mica- después que se
dedique a buscar...
- A su ángel- acabó Diego con un tono triste
- ¿Su ángel?- dijeron los cuatro a la vez
- Te llama ángel - explicó Diego sonriendo a la pelirroja, a Jazz y Mica les hizo mucha gracia.
...
Había sido un poco difícil escribir la carta porque todos intentaban dar
ideas y la cosa estaba quedando muy grotesca. Por ejemplo Mica insistía
en que llamara a Benja ****** insensible e infiel y petardo; Jazz
sostenía que lo que le debía decir era que prefería criar gusanos a
estar en la misma habitación que él y Diego opinaba que Cami tenía que
decirle que era lesbiana. Así que la primera tentativa de carta era una
colección de incongruencias que no había por donde coger.
Cami al final decidió encerrarse en el baño y escribió lo que le dio la
real gana a pesar de los gritos y propuestas de los otros. Al salir del
baño, Jazz le quitó el papel arrancado e una libreta y con tachones de
las manos para leerlo en voz alta.
Hola. Soy la chica de anoche. No te quiero ver ni pintado al óleo. Si
no quieres tener problemas ni me busques ni la pagues con Diego que él no
tiene a culpa de que tú seas idiota perdido sin remedio. Hala, adiós
Todos se giraron hacia Cami alzando las cejas, ella los miraba con
suficiencia.
- ¿Qué? Es lo mejor que se me ocurre decirle...
- Cami, parece una amenaza de la mafia- susurró Mica.
- Pues a mí no se me ocurre nada así que os las apañáis con eso.
- Trae- dijo Feli- Se puede arreglar un poco.
Y se sentó en el escritorio de Jazz mientras los demás le observaban en
silencio. A los diez minutos, volvió con un folio escrito con una preciosa caligrafía, no como los garabatos de Cami, que Mica le quitó de las manos y se puso a leer, acompañada por Jazz y Diego. La pelirroja esperaba tumbada en su cama leyendo un grueso libro.
Mica le devolvió el papel a Feli mientras se enjugaba una lágrima y
Jazz y Diego ponían cara de aprobación.
- Es perfecto- murmuró a chica rubia con el asentimiento de los otros
dos.
- Pues dáselo a Rojas- dijo distraída Cami.
- ¿No quieres leerlo? Para saber que le vas a decir...- sugirió Jazz.
Cami tomó el papel y lo leyó rápidamente.
- Es muy bonito Feli. Lástima que nada de lo que pone sea verdad. Al
menos así Rojas no se sentirá como el idiota que es. Tienes más
sensibilidad que yo. - contestó Cami sonriendo su amigo.
- Una berenjena tiene más sensibilidad que tú- comentó Mica.
Diego salió de la habitación portando la carta antes de que la guerra
civil de almohadazos entre Mica y Cami le alcanzase.
...
Cuando Javi, Coco y Benja entraron en su habitación, Diego les estaba
esperando leyendo un libro. Benja cruzó una mirada furiosa con el chico, que bajó los ojos tristemente. Coco, que entendió que algo no marchaba bien, se apresuró a exclamar alegremente:
- Oye Javier, acompáñame a la cocina a buscar algo de comida, que me rugen
las tripas...
- Pero si acabas e cenar como si fueras un hipopótamo...
Coco lo miró con rabia.
- Que me acompañes- y le dio una colleja mientras lo arrastraba fuera de
la habitación.
Los otros dos se quedaron en silencio, mirándose fijamente y esperando
que alguno de los dos rompiera el silencio.
- Esto... esto es para ti- susurró Diego empujando una carta por la
superficie de su escritorio.- es lo más que he podido conseguir...
Benja cogió ávidamente la carta y la estrujó contra su pecho en un acto
inconsciente. Luego rogó porque Diego no hubiera visto eso y lo miró:
seguía leyendo.
- Diego yo... no me he portado.
- Déjalo. Tenías parte de razón. Pero no me pidas más. Es imposible.
Benja asintió y abrió el sobre. Luego se sentó en su cama a leer,
mientras Diego le vigilaba por el rabillo del ojo:
Querido Benjamín,
Diego ha venido a verme esta tarde para decirme que querías verme... Te
mentiría si te dijera que tú no causaste también una honda impresión en
mi mente y en mi corazón anoche. Todo fue perfecto hasta que supe quién
eras. No puedo explicarte el porqué, pero un tú y yo es imposible e
inimaginable y si tú supieras quién soy realmente lo entenderías.
Permíteme también el egoísmo de no querer revelar mi identidad. Nuestro
secreto está bien guardado en mi persona. Tu novia no se enterará y
podrás continuar con tu vida como hasta ahora si olvidas aquel pequeño
incidente de anoche. Tuya siempre,
Tu ángel
Pd. No le pidas más al pobre Diego, no quiere hacerte daño pero tampoco
quiere traicionar mi confianza. Entiéndelo.
Al acabar la carta, Benja, visiblemente emocionado arrugó el papel entre
sus dedos.
- ¿Estás bien?- le preguntó Diego aún de espaldas a su amigo.
- Sí... ¿es una gran chica, verdad?- le contestó Benja mirándolo
lánguidamente- por eso le eres fiel... y lo peor es que no te puedo odiar
por ello porque sé que yo también se lo sería.
- Benja Yo
- Sólo te pido una cosa. Inténtala convencer para que hable conmigo
siquiera unos minutos, por favor...
- Creo que ella no quiere, Benja- contestó Diego, pero viendo a mirada
suplicante de su amigo suspiró- Está bien. Lo intentaré. Pero no esperes
nada.
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Cap.9. Escapándome de ti.
Cami se pasaba las horas intentando esquivar en lo posible a Benja, más
que nada porque no sabía como reaccionaría cuando estuviera cara a cara
con él. Aunque no quisiera admitirlo, el beso de Benja estaba grabado en
su mente y volvía intensamente cada vez que alguien o algo evocaba al
atractivo Pirata. Hasta entonces, se las había arreglado bastante
bien.
- A ver Cami- decía Jazz con tono cansado- ¿Me puedes explicar por qué
para ir al aula de arte tenemos que hacer una vuelta turística a la escuela?
La pelirroja había abierto a boca para contestar, pero Mica se le
anticipó.
- Porque no quiere desmayarse al encontrarse con Rojas.
- ¡¡¡ESO ES MENTIRA!!!
- Ja, y ¿Por qué te has pasado a puñetera semana yendo de clase a clase
por los pasillos más oscuros, polvorientos y menos frecuentados de la escuela?
- Pues... porque quiero descubrir todo el encanto del Elite Way- contestó
rápidamente y sin mirar sus amigas a los ojos, ellas alzaban una ceja- A
mí Rojas no me afecta en lo más mínimo. Me da igual. Lo tengo
absolutamente superado. No significa nada para mí...- iba enumerando,
mientras se disponía a doblar una esquina.- ¡¡¡WAAAAAAAAAAAAA!!!!
Se había encontrado de cara con los cuatro Piratas, que sin duda
venían de liar alguna. Se había dado de morros contra Benja. Cami se cayó
al suelo de espaldas y empezó a apartarse caminando hacia atrás con los
brazos y las piernas. Jazz y Mica la miraban y se sujetaban la cabeza en
un fingido gesto de desesperación. La pelirroja al final se levantó y
salió corriendo por donde había llegado. Los cuatro Piratas miraban
la escena entre divertidos y sorprendidos.
- Menos mal que lo tenía totalmente superado...- murmuró Mica. Luego en
voz más alta añadió- Es que el horóscopo le ha dicho que esta semana no
debe acercarse a los hombres...
- ¿Bordonaba cree en esas cosas?- preguntó Benja escéptico, y había dado en
el clavo. Cami creía tanto en el arte de la adivinación como en que algún
día los Piratas se pondrían a repartir caramelos entre los estudiantes de intercambio.
- Eeee...- titubeó Jazz sin saber que respuesta dar- que llegamos tarde a
clase- y agarró de la manga a Mica, que estaba sonriendo a
Coco, y se la llevó arrastrando. Mica les despidió con la mano antes de
dejarse remolcar por la chica.
- Oye, soy yo o esto no suele ir al revés- reflexionó Coco mientras
ellos se dirigían hacia las clases también- ¿Cuándo las chicas nos
encuentran, no nos persiguen y somos nosotros los que huimos?
- Sí, pero es que estas tres tías son anormales- sentenció Javier.
Coco le dio una colleja.
- El único que insulta a mi prima soy yo.
Mientras caminaban hacia a clase Benja se acordó que esos días no le
había prestado nada de atención a su querida Camila; tenía que averiguar
por qué se había puesto así.
...
Pero no le resultó fácil, porque a pesar le que Cami repetía una y otra
vez que tenía lo de Rojas superado, no dejaba de practicar nuevas
técnicas de evasión y camuflaje cuando se lo encontraba por los pasillos,
cosa que mosqueaba mucho al Pirata, que se empezó a dar cuenta de que
le esquivaba solamente a él.
Una tarde de mediados de Noviembre se puso a llover con insistencia. La lluvia golpeaba furiosa los cristales y caía a chorros por los canalones el techo. Pese a que Benja sostenía que eran cuatro gotas y que los del equipo eran todos unas nenazas, los jugadores del equipo de fútbol se plantaron y se negaron entrenar aquella tarde.
Un poco contrariado, Benja subía las escaleras del hall, que era donde se
había reunido con el equipo y se dirigió a la sala común para buscar a
sus amigos. A medio camino se acordó e algo: Camila. ¿Qué estaría haciendo
entonces? Por las tardes siempre llegaba después que él... se
había dado cuenta... La buscaría. Se dirigió a la Sala de reuniones de
coordinadores, esperando encontrarla trabajando allí, pero no había nadie.
Fue a la biblioteca, al aula de música (donde había descubierto
que ensayaban) y al comedor, pero no estaba allí tampoco. Precisamente
el hecho de no encontrarla era el que le animaba a seguir buscando...
Oyó una música tenue. Entreabrió la puerta del aula de donde la música salía y la vio: Cami llevaba un maillot blanco y una falda semitransparente del mismo color. El pelo lo llevaba recogido en un moño ya un tanto desordenado, de donde se escapaban mechones que se le adherían a la cara y al cuello. Pero lo más impresionante para Benja no era ni que fuera casi desnuda ni que estuviera tan guapa; sino como se movía. Bailaba al son de una pieza
rápida y giraba y saltaba con un dominio total de su cuerpo.
Benja miraba extasiado ¿Cómo una persona podía moverse sí? De una manera tan grácil y tan bella. Era perfecto: ella y la música, todo uno. La estuvo mirando hasta que la pieza se acabó y la pelirroja suspiró cansada y se dispuso a estirar los músculos.
Entonces empezó a... ¡desvestirse! Benja no quería mirar, lo juraba, no
quería mirar... ¿Y si no quería mirar porqué había pegado su cara la
rendija e la puerta? Cami empezó a deslizar su maillot, de espaldas a
Benja, que estaba empezando emocionarse demasiado. Veía sus hombros
lisos y blancos, su espalda desnuda y Su escasa moral le impidió seguir allí y se marchó corriendo a su dormitorio antes de caer en nuevas tentaciones.
...
La sala común estaba llena; como todos los días de lluvia.
Mica reposaba en un sillón, repasando una partitura nueva. Jazz estaba a
su lado, escuchando música en el walk-man de Cami y leyendo un texto
en alemán.
- ¿Quién soy?- alguien le había tapado los ojos a la morena, la voz... era
él.
- Hola Jorge- saludó la chica con los ojos todavía tapados.
- ¿Cómo eres capaz de reconocerme siempre?- le preguntó mientras se
acomodaba en el brazo de su sillón.
Mica se encogió de hombros.
- ¿Qué haces?- preguntó de nuevo el moreno.
- Me aprendo esta canción-suspiró Mica- Tendría que estar haciendo
deberes, pero me da un palo increíble. Esperaré a que venga Cami para
hacerlos con ella y si está generosa para copiarme e los suyos... es que
tu prima no me deja porque dice que no aprendo...
Coco se echó a reír. Mica era muy maja y lo que más le gustaba de ella
era su sinceridad. No intentaba hacerse la interesante con él, como el
resto. Le decía las cosas tal cual.
- ¿Me cantas la canción?- dijo Coco señalando a partitura.
- Es que... aquí con tanta gente...- contestó Mica nerviosa- otro día
mejor.
- Anda... venga- puso ojitos de corderito.
- Que no, que me da vergüenza.
- Venga...
- Vale, pero sólo el estribillo ¿eh?- se aclaró un poco la garganta y
empezó cantar de forma suave, cerrando los ojos para no ponerse nerviosa delante del moreno.
Te siento en ese beso que no fue
te siento en las ausencias
te siento en los escombros
de este amor que me lleno de pena
Te siento en el olvido
Te siento en el recuerdo
Te siento en cada parte
te siento en todo el cuerpo
Cuando acabó y aún no había abierto los ojos, notó como alguien la atraía
y le dio un beso en la frente. Abrió los ojos y se separó lentamente,
¡había sido Coco! Parecía tan sorprendido como ella. Quitó rápidamente
las manos de los hombros de la chica.
- Eh... ha sido muy... preciosa.- dijo nerviosamente- Me voy que....
tengo que... hacer... Algo...- Mica sólo asintió con la cabeza con los
ojos como platos mientras veía como Coco se iba. Un cojinazo la hizo
despertar de su ensoñación:
- ¡¡¡WAAAAAAAA!!!- gritaba cómicamente Jazz-Lo he visto todo ¡Pero qué
asco! ¡Lávate hora mismo la frente con desinfectante!
Pero la morena hizo caso omiso de su amiga y se ocultó detrás de la
partitura; sonreía como una tonta.
Coco, mientras, había salido de allí sin saber muy bien a dónde ir. ¿Por
qué demonios había hecho eso? Era tan dulce con los ojos cerrados
cantando con esa voz suave que taladraba el corazón... había sido un
impulso... Iba tan sumido en sus pensamientos confusos que no se dio
cuenta de que alguien tenía en dirección contraria sin posibilidad de
frenar.
¡BUUUUMMM!
- ¡Coco!
- ¡Benja!
- ¿Qué te ha pasado?- preguntaron los dos a la vez, viéndose las caras y
ayudándose a levantar el uno al otro.
- Parecías Bordonaba huyendo de ti- bromeó Coco.
- ¿Quién a dicho que el que yo esté así tiene que ver con el hecho de que
he visto a Bordonaba casi desnuda?
- ¿Quién ha dicho eso?- preguntó Coco sonriendo- ¿Has visto Bordonaba
des...?- Benja le había tapado a boca.
- Shh ¿quieres que se entere todo el colegio? Como se enteren Mica y Jazz nos linchan.
- ¿Quién a dicho que yo esté así por haber besado Mica?- preguntó semi
transtornado Coco, que nada más había oído Mica había activado todos
los mecanismos de defensa.
Benja le devolvió la sonrisa pícara de hacía un momento.
- Tú no preguntas y yo no pregunto- se dijeron a la vez.
Cap.10. Victoria.
- ¡Vamos Cami!- chilló Mica entusiasmada arrancándole las sábanas de la
cama- ¡Hoy hay partido de fútbol!
El fútbol siempre era un acontecimiento de alcance mundial en
la escuela, y casi todo el mundo disfrutaba practicándolo o viéndolo. A
Cami no le hacia demasiada gracia simplemente por un motivo, era peor
en los deportes que un rinoceronte en una tienda de cristal de Bohemia.
- Weja la pudñedera zabana en zu zitio- contestó Cami con la cabeza
hundida en la almohada- pazo de ir.
- ¿No te encuentras bien?- preguntó Mica arrodillándose en la cama.
- ¿Cuando te quieres cortar las venas para evitar seguir sufriendo te
encuentras bien o mal?- contestó la pelirroja levantando la cabeza.
- Ehhh... ¿bien?- Cami volvió a hundir la cabeza- ¡Vamos ya, que te
levantes!
- Mica, no he dormido apenas...
- Ese no es mi problema. ¡Hay que ir a animar!
- Es que me he dejado los pompones en casa... ¡Qué lástima! Otra vez
será.- y recuperó sus sábanas de las manos de la morena para hacerse un
ovillo con ellas.
En ese momento salió Jazz del baño.
- ¿Lo de siempre?- se quejó suspirando
- Jazz, si voy a ese partido acabaré escupiendo el hígado por la boca-
contestó la pelirroja debajo del revoltijo de sábanas.
- ¿Y qué tendrá que ver el precio del queso en Canadá con las emisoras de
radio?- preguntó Jazz extrañada.
- Si voy al partido no duermo, si no duermo, no descanso, si no descanso,
no rindo, si no rindo no estudio, si no estudio seré una fracasada
escolar, si soy una fracasada escolar me traumatizaré y me preguntaré qué
he hecho con mi vida, si me traumatizo me daré a la bebida y si me doy a
la bebida mi hígado padecerá cirrosis y lo escupiré por la boca y...
Feli entró en la habitación también preparado para el gran partido. Cami que estaba muy ocupada explicando como iban a salir las vísceras de su cuerpo, hizo un gesto de disgusto al verse interrumpida.
- Cami, tira ya para el baño si no quieres que te vista yo, estoy harto
de la misma pelea siempre- Feli conocía ya la rutina de tener que
llevar a Cami a rastras a todos los partidos y luego tener que soportarla
con el morro torcido y los brazos cruzados durante todo la mañana.
- Que no voy. ¡Quiero dormir!- se quejó tirándose trágicamente sobre la
cama.
- Cami, no cuela- Jazz la estiraba de un brazo.
- ¡Jooooo!- Cami se levantó fastidiada y avanzó hacia la puerta del baño
arrastrando los pies. Todos suspiraron aliviados: no solía ceder tan
rápido.
Giró el pomo de la puerta y... dio un brinco hasta la puerta de la
habitación, se escurrió entre Feli y el muro y se fue corriendo
escaleras abajo hacia la sala común, con el pelo alborotado y el pijama:
una camiseta de talla XXXXXL de la selección argentina.
Saltó hábilmente el último tramo de escaleras por encima de la barandilla
y aterrizó en el suelo en cuclillas. Se levantó rápidamente y echó a
correr hacia la puerta mientras Feli repetía el mismo trayecto que ella.
- ¡Cami! Ahórrame el trabajo de tener que perseguirte hasta el cuarto de
mantenimiento- chilló Feli mientras la perseguía.
- ¿Cómo sabes que voy allí?
- ¡Porque siempre vas allí cuando te escapas!
Entonces la pelirroja optó por dar la vuelta y echar a correr en dirección contraria.... se dio cuenta demasiado tarde de que la sala común tenía sólo una salida.
Desesperada, se acercó a la estufa y cogió una escobilla para limpiar
ceniza y la puso como un bate de beisbol.
- ¡Alto ahí forastero!- amenazó con un tono de Clint Eastwood- Tengo un
cacharro de metal con pelos y sé usarlo.
Feli suspiró.
- ¿No quieres ir al partido?
- Veo que has pillado la idea...
- Está bien... Te dejaremos dormir.
- ¿De verdad?
- No y saltó sobre la chica cargándola inmediatamente como un saco de
patatas boca abajo.
Cami intentaba librarse pataleando y pegando a Feli con la escobilla,
pero no era capaz.
- Er... Buenos días.
Ambos se giraron hacia la dirección de donde venía la voz que les había
saludado. Todo el equipo de fútbol estaba ahí mirándolos con caras de póker.
- Hola- Feli dejó a Cami en el suelo y le quitó la escobilla, que
lanzó hacia la leñera- ¿Qué tal?- dijo con tono de naturalidad absoluta,
como si lo más normal fuera cargar con una pelirroja histérica de la selección argentina que te intenta dejar KO con una escobilla de ceniza.
- Bien- murmuraron algunos de los chicos del equipo.
- Bueno, nosotros ya nos vamos- dijo Feli arrastrando a la pelirroja
que se había vuelto monocrómica totalmente al ver a Benjamín Rojas- Mucha
suerte en el partido.
- ¡Pipe!- Jazz bajaba corriendo por las escaleras- ¡He encontrado una
cuerda para que no se vuelva a escapar...!
- Ya no hace falta, la he pillado fácilmente, está perdiendo facultades.
Cami seguía roja como un pimiento y sin decir nada y los siete jugadores
miraban la escena con cara de no sabe no contesta.
- ¡Primito!- chilló Jazz con un tono especialmente agudo- ¡Qué alegría
el verte!-Coco jugaba también en el equipo - ¡A ver si hay suerte y una pelota mal tirada te pega en la cabeza y te deja idiota del todo!
- Yo también te quiero, primita- murmuró Coco- ten cuidado no te
caigas de la grada y te abras la cabeza, las cajas de pino son caras...
- Lo tendré en cuenta- contestó la chica- ¿Subís o qué?
- Bordonaba ¿Estás bien?- Benja se había cercado hasta la pelirroja y había
notado un cambio de coloración.
- ¡Qué más te da!- contestó sin mirarle a la cara y subiendo rápidamente
hacia su habitación.
Benja arqueó las cejas. Feli y Jazz también se marcharon.
....
La gente reía y gritaba, emocionados en las gradas. Los del Elite Way iban ganando de mucho. Feli y Mica gritaban y se felicitaban y se abrazaban todo el rato como si les hubiese tocado la lotería. El equipo local volvió a marcar. Feli y Mica se abrazaron y se pusieron a cantar no se sabía muy bien que sobre los
futbolistas. Cami suspiró y se recostó contra el muro de final de la grada. Al
menos si no hicieran tanto ruido podría aprovechar para dormir... Benjamín
pasó corriendo muy cerca y saludó a los espectadores, enseguida todas las chicas se pusieron a chillar como gallinas...estúpidas... Rojas ¿Por qué ese idiota conseguía turbarla tanto? Vale, le había dado un beso, pero sólo era un beso y ya está. Encima él no lo sabía. Se golpeó la frente: no es que le importara mucho lo que la gente pensara o dejara de pensar de ella, pero estaba haciendo un ridículo espantoso. ¿Qué pasaba con Benjamín? Fuera lo que fuera, tenía que volver a comportarse con él como lo había hecho siempre: como si fuera un enorme grano de pus.
- ¿En qué piensas?- Jazz se había sentado a su lado y apoyó su barbilla
en las rodillas mientras miraba el encuentro.
- Nada... en que tengo sueño.
- No es verdad- la pelirroja abrió la boca para quejarse- pero da igual,
ya nos lo contarás cuando quieras.
Cami suspiró. La verdad es que se lo quería contar todo a sus amigas,
pero no entonces. Que una de las personas que menos apreciaba en el
planeta y probablemente en el universo lograra hacerle perder el norte no
era algo fácil de explicar. Tras unos segundos de silencio, volvió a
mirar a Jazz.
- ¿Dónde has estado hasta ahora?
- En la enfermería- contestó distraídamente.
- ¿Con Diego?
- Sip.
- No entiendo porqué te gusta tanto jugar con él- dijo Cami sonriendo y
apoyándose de nuevo en el muro.
- Es divertido. Siempre los ves a los cuatro tan seguros de sí mismos,
tan perfectos... Me gusta el saber que él me tiene respeto por lo que yo
pueda saber, y que se ponga tan nervioso cuando me ve... Quiero ser su
amiga Cami, no una más de sus admiradoras. Cuando me respete y me valore
le contaré la verdad.
- Ya- Cami suspiró- supongo que de alguna manera le debería decir que lo
sé. A lo mejor podría ayudarle...
...
La victoria había sido aplastante y la fiesta clandestina que se iba a organizar prometía... Cami había aguantado estoicamente hasta el final del partido, sin quejarse demasiado, e incluso participó un poco de la alegría de sus amigos.
Volvía entonces de su entrenamiento, arrastrando la bolsa de deporte:
estaba muy cansada. Apenas si había dormido y el entrenamiento había sido
tan duro como siempre. Entró en la sala común, dispuesta a escaquearse
sin que la vieran a dormir.
Wow, realmente sabían organizar fiestas; habían preparado
unas mesas surtidas con muchas cervezas, chucherías y diversas
chocolatinas, también habían colgado una pancarta donde ponía Vivan nuestros chicos.
- Bonito ¿verdad?- alguien se había acercado a ella por detrás. Se giró.
Benjamín Rojas.
- Precioso- murmuró ella sarcástica dándole la espalda de nuevo y con la
intención de marcharse de allí en ese mismo momento, demasiado cansada
siquiera para turbarse por su presencia.
- ¿No me vas a felicitar?
Cami se volvió a girar con una falsa sonrisa.
- ¡Oh divino Rojas! ¡Felicidades por tu maravillosísima actuación de
hoy! Ha sido tan impresionante que estoy deseando tener sexo salvaje
contigo y que me hagas un par o tres de hijos, pero como no puede ser,
permite ¡oh divino! que me retire a mi habitación a desmayarme un rato
por el hecho de haberme dirigido la palabra.
Suspiró y rápidamente volvió a poner su cara de cansancio y odio hacia
Benja. Por segunda vez se giró y comenzó a caminar.
- El sexo salvaje puede ser peligroso- Cami se paró, Benja estaba
apoyando la mano en su hombro y susurrándole al oído- ¿O no lo sabes?
- Lo sé, Rojas- contestó- también es peligroso el meterte donde no te
llaman. Buenas noches- murmuró mientras alcanzaba las escaleras de los
cuartos de las chicas.
Benja dio un trago de su cerveza mientras veía como desaparecía Cami. Y
yo sé que no eres lo que pareces ser pensó.
- ¿Qué le has dicho a Cami?- Diego se había acercado hacía poco y había
visto a la pelirroja irse con cara de pocos amigos.
- Nada... sólo hablábamos de la pancarta... Por cierto-Preguntó en un tono más serio- ¿Qué pasa con mi ángel?
- Tu ángel no quiere verte Benja. Te lo dijo y te lo digo yo.
- Pero...
- No, Benja. Ésta no es como las demás. Ya lo tendrías que saber...
- ¿Le darías una carta mía? A lo mejor así...
- No creo que sea buena idea...
- Por favor...
- Que no, Benja...
- Por favor...
- Se va a enfadar...
- Por favor, Dieguito te prometo que no te voy a pedir nunca nada más...
- Eso es mentira
- Bueno, sí, pero llévale una carta mía.
Diego suspiró mirando al techo.
- ¿Por qué siempre me convences?
- Porque soy listo y muy astuto...
- No, en serio.
- Ja, ja.- rio de forma sarcástica- Vamos a tomar otra cerveza.
En la mesa de las bebidas, Mica intentaba inútilmente abrir tres botellas
de cerveza. Se le escapaba el mecanismo del abridor y estaba valorando la
posibilidad de romper el cuello de las botellas de un puñetazo.
- ¿Qué haces Micaela?- Benja no entendía muy bien porque la morena le
estaba dando con el dorso de la mano a la botella.
- Eh... Gimnasia... y es Mica- contestó levantando la botella como si
fuera una pesa.
- Anda trae- le dijo Diego cogiéndole las botellas y arrancándoles el
tapón con la mano.
Mica recuperó las botellas y se quedó mirando al chico.
- ¿Sorprendida?- preguntó el haciéndose el interesante.
- No- contestó divertida mientras veía la cara de corte de Diego- Cami también lo hace así.
- Qué femenina- ironizó Benja.
Mica puso cara de si tú supieras
.
- Bueno, ella es así. Si vieras la guerra que dio para ponerse en
Halloween el vestido de cisne...
- ¿Cisne? No vi a nadie vestido de cisne...- dijo Benja.
- Que sí, claro que la... ¿Diego, te pasa algo en el cuello? Diego
estaba haciéndole gestos a la morena para que se callara la boca
intentando no ser visto por Benja- ¡Ah, no, no claro...!- exclamó
acordándose de todo- a lo mejor no la viste porque... porque....
- ¡Hola jefe!- Coco acababa de llegar y le dio un manotazo a Benja en
la espalda.
Mica se puso roja al encontrarse con los ojos azules del chico, pero
igualmente le saludó con la cabeza mientras se sentía aliviada por no
tener que inventarse una mentira sobre la marcha, que no se le daba muy
bien.
- Hola Mica- la saludó el moreno un poco fríamente.
- Hola chiquitines- Esther se había acercado hasta ellos también y se
había colgado del cuello de su novio- La próxima vez no vais a tener
tanta suerte...
- Anda ven aquí nena- Coco abrazó a su novia y la empezó a dar un
profundo beso justo en la posición adecuada para que Mica viera como sus
lenguas echaban un pulso.
- Ejem, ejem- tosió Diego- Iros a un hotel.
La pareja se separó y Esther les sonrió pícaramente mientras Coco
clavaba sus ojos en los de Mica, que estaba intentando congelar su cara
para que no expresara lo que sentía: su corazón pasado por una picadora
de carne para hamburguesas. Bajó su mirada.
- Bueno, yo, casi que me voy. Esperan las bebidas- se giró rápidamente y
desapareció entre la multitud.
Benja miraba con suspicacia a su mejor amigo, que ahora no parecía tan
contento como minutos antes y seguía con la mirada a la morena mientras su
novia le mordisqueaba el cuello.
- Esther, quita un poco- le dijo molesto apartándola.
- Pero si hace un momento...- empezó la chica desconcertada- Yo pensaba
que...
- No estoy de humor, vamos a sentarnos un rato con Vanesy y las demás ¿vale?
La chica asintió decepcionada.
¿Por qué había hecho eso hacía un momento? ¿Qué pretendía demostrarle a
Mica? A fin de cuentas ella no le había dicho nada, él la había dado un
beso... ¿Quería asegurarse de que ella se diera cuenta de que no le
importaba? Él no podía ir besando por ahí a ese tipo de chicas, era muy
maja y todo eso; pero no dejaba de ser una especie de bicho raro...
- ¡Aleluya Mica! ¿Has estado destilando la cerveza o qué?- le preguntó
Jazz tomando su botellín.
- Sí... bueno... contestó sin prestarles mucha atención y con la mirada
perdida- Me voy a la cama, tengo sueño...
- ¿Estás bien?- preguntó Feli visiblemente preocupado.
- Sí... sí... sólo un poco cansada- contestó antes de irse- Buenas
noches.
Feli y Jazz se miraron.
- Coco- dijeron a la vez, aludiendo a la fuente de problemas de su
amiga.
Bebieron sus cervezas y conversaron un rato, pero decidieron marcharse
enseguida: la fiesta era un rollo sin las chorradas de Mica y el mal
humor de Cami.
- Venga princesa, deja que tu caballero andante te lleve hasta tu
castillo- bromeó Feli levantándose de su sillón.
- Vale, pero como veo que mi caballero no llega, me podrías acompañar tú.
- ¿Insinúas que me han robado tu amor?-Feli adoptó un gesto
melodramático.
- Sí... siento decírtelo. Es Javier Alanis. Lo amo con locura...
- Lo entiendo, lo entiendo. Con esa pedazo de personalidad es normal. Lo
superaré- Feli se limpió una fingida lágrima, mientras rodeaba los
hombros de la chica.
...
Era ya muy tarde cuando la fiesta se acabó, casi de día. Unos cuantos se
habían quedado dormidos en los sillones o en el suelo de la sala común.
Javier estaba acurrucado en un sofá dormido junto a Vanesy.
Los otros tres Piratas, sin embargo, permanecían despiertos,
sentados alrededor de una mesa y teniendo una de esas conversaciones
semitrascententales provocadas por el sueño y un exceso de alcohol.
Entonces se oyó ruido en la escalera del cuarto de las chicas, alguien
bajaba apresuradamente las escaleras. Era Cami que, sin fijarse mucho,
saltó y esquivó a los que estaban dormidos para llegar a la salida.
- ¡CA-MI-LI-TA!- Diego la llamaba desde la mesa- ¿A dónde vas tan pronto?
- Son las seis y media de la mañana- contestó Cami- no es pronto. Será
mejor que te acuestes a dormir la mona diego. Y no me llames Camilita- se
dispuso a salir de nuevo.
- ¿No te tomas una con nosotros?- preguntó Benja sonriendo- que mal
educada.
- Sí Bordonaba- le apoyó Coco- eres una mal educada.
Cami se acercó hasta la mesa, destapó la botella de whisky que había en
el medio, le dio un trago larguísimo y la volvió a dejar.
- Muchas gracias por la invitación. Adiós.
Los chicos se quedaron sorprendidos, no estaban acostumbrados a ver beber
a una chica así, bueno, de hecho, no estaban acostumbrados a ver beber a
nadie así.
- ¿Tu novio te ha dejado y estás de mala leche eh? Lo vi ayer con la
prima de Coco- dijo Benja cuando la pelirroja se iba a marchar.
- Punto uno Rojas, no te metas en mi vida. Punto dos, no te metas en la
vida de mis amigos. Punto tres y aunque no tenga que darte explicaciones,
no tengo novio. Punto cuatro y último, haz el favor de ignorarme de una
vez.
- ¿O qué?- le contestó desafiante.
- ¿Ves este vaso?- le preguntó cogiendo un vaso de la mesa.
- Sí.
La pelirroja lo tiró contra la pared, el vidrio se rompió en mil añicos.
Coco y Diego la miraron asustados, pero Benja le seguía aguantando la
mirada desafiante.
- ¿Lo has entendido?
- Creo que correré el riesgo- contestó Benja dándole un trago a la
botella como había hecho Cami- No quiero llevarme mal contigo, Cami.
- Rojas, por favor. Si no quieres llevarte mal conmigo tengo que decirte
que eres muy malo llevando a cabo tus objetivos...
- O no...- Benja la cogió de la mano y lamió su dedo índice- te has
cortado con el vaso.
Cami se quedo paralizada mientras veía como Benja chupaba su dedo. Notó
como la sangre se agolpaba en sus mejillas y retiró rápidamente la mano
antes de marcharse corriendo de allí, llena de rabia contra Benja y
contra sí misma.
- Creo que ya he probado esa sangre otra vez- murmuró Benja.
- Lo mejor será que la dejes en paz- murmuró Diego un tanto molesto.
- No puedo- contestó Benja- ya no. Me gusta esa chica.
Diego se revolvió incómodo en su asiento y se levantó.
- Me voy a la cama. Estoy cansado.
Coco y Benja se quedaron el uno frente al otro.
- ¿Y Lu, Benja?- le preguntó Coco, más por curiosidad que preocupado.
- No lo sé.- tras unos segundos de silencio volvió a hablar- ¿Sabes?
Creía conocer a todos los tipos de mujeres y saber como gustarles, y en
dos meses conozco a un ángel y a un demonio que no me quieren ni ver y
que son las únicas chicas que de verdad me interesan...
Coco suspiró.
- Camila Bordonaba es... como decirlo... rarita. No es tu tipo- le dijo Coco
mientras se recordaba a sí mismo con Mica.
- Eso no me importa. Mi tipo de chica será la que a mí me guste. Empiezo
a estar un poco harto de salir con las chicas que tocan- Benja recordaba
esas palabras de Lu después del baile de Halloween es lo que toca.-
Tengo que pensarlo.
Coco se levantó.
- Yo también. ¿Nos vamos a la cama?
- Vamos. Por cierto, bonito el intercambio de babas delante de Mica...
- Cállate, ¿quieres? Ya me siento bastante gilipollas sin tu ayuda. Por
cierto, también ha sido bonita la manera de sonsacarle a Camila si tenía
novio.
...
A las nueve, el comedor estaba lleno de estudiantes desayunando. Se podían ver muchas caras de cansancio y ojeras. Las del NTCPSP llevaban gafas de sol (último modelo) y suspiraban continuamente.
Mica, Jazz y Feli acababan de llegar y rápidamente entró Cami, con su
ajetreo habitual y se sentó con ellos.
- ¿Y por qué la gente no se quedará la cama?- dijo Cami al sentarse.
- Fácil- Jazz untaba una tostada con mantequilla- Quieren que todo el
mundo sepa que han estado de fiesta, eso es bueno para su reputación-
acabó haciendo un aspaviento con el cuchillo.
- Pues aprovecharían mejor el domingo quedándose en la cama, dan bastante
pena- Feli estaba de acuerdo.
En ese momento entraron los Piratas, con cara de mala noche también.
Mica se levantó de la mesa, no había hablado en toda la mañana.
- Me voy a estudiar- murmuró mientras e apresuraba a salir.
- ¿Jorge?- preguntó Cami.
Feli y Jazz asintieron.
Mica cruzó el umbral de la puerta mirando el suelo, para evitar encontrarse con la mirada de Coco y siguió caminando rápido por los pasillos.
- Mica.
Alguien la llamaba por detrás, se giró.
_________________________________________
Cap.11. Luisana.
Mica se giró, era Benja
-¿Quieres algo?- preguntó ella con impaciencia, quería salir de allí
inmediatamente.
- Nada, sólo quería saber si estás bien.
-¿Por qué tendría que estar mal?- preguntó la chica extrañada, ¿que demonios hacía Benjamín Rojas preocupándose por ella?
- Es que he visto que tenías mala cara y...
- ¿Qué te he dicho esta mañana, Rojas? ¿Necesitas que te lo tatúe en un
brazo?- Cami caminaba deprisa hacia donde estaban los dos y había
escuchado el final de la conversación- No te metas en la vida de mis
amigos.
- No me estaba metiendo... bah, da igual- suspiró al final. Cami no se
había quedado a escuchar su respuesta, sino que había alejado a Mica
rápidamente de él.
Volvió al comedor y se sentó cansado entre Diego y Coco. Le miraron pero
prefirieron no decir nada.
- Cami ¿Qué tal si dejas de arrastrarme?- preguntó Mica cuando llevaban
diez minutos caminando.
- Ay, lo siento. Es ese gilipollas. Me cabrea y hace que me desequilibre.
- Estás desequilibrada sin su ayuda.
- Ja, ja. Habló. No puedes pasarte la vida huyendo del asqueroso de
Maggio, Mica.
- Bueno, pero puedo intentarlo ¿no?- preguntó con una sonrisa triste
mientras subían las escaleras del quinto piso.
Cami suspiró y la abrazó por los hombros.
- A ver. ¿Qué ha pasado?- preguntó dulcemente.
- Pues en realidad... pasar, pasar, no ha pasado nada- y para aclarare
las cosas a la pelirroja se lo explicó todo, lo del beso.
Cami asentía.
- ¿Sabes que vamos a hacer? Pasar de Jorge Maggio a partir de ya. Para ti, el
espacio físico que ocupa no existe, no le mires.
- Ya, y me lo dice quien lleva huyendo medio mes de Benjamín Rojas ¿no?- contestó la morena riéndose.
- Yo no huyo, sólo evito tener que compartir algo con el, ni siquiera
oxígeno.
Mica la miró con cara de si tú lo dices...
++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++++
Querido ángel,
No entiendo por qué no quieres hablar conmigo. Eres extraña. No sé
porque en tú carta dices que un tú y yo es imposible y lo demás... no
quiero un tú y yo, al menos no hasta que hablemos. Sólo quiero hablar
contigo y saber quién eres. Podríamos ser amigos ¿no?
Un beso de tu Benja
Estaban en clase de Historia. Cami arrugó la carta debajo de su pupitre y miró a Diego, tres mesas por detrás, con cara de enfado. Él se encogió de hombros y sonrió mientas mordía su boli. Le había dado la nota disimulando al entrar en clase. Benja había tardado unos días en escribirla porque no sabía muy bien que decirle y ese había sido el resultado. Al menos, pensó Cami, Benja no era un cursi. Pero le molestaba tener que contestarle y es más, le molestaba fingir amabilidad con él.
- ¿Le vas a contestar?- Jazz había leído la nota por encima de su hombro
y ahora tomaba apuntes.
- Sí, pero esta vez lo haré yo- Jazz la miró con cara de sobresalto- No
te preocupes, si no me imagino que es para él puedo ser amable, incluso.
Escribió la respuesta en un papel debajo de sus libros y se la pasó.
Jazz levantó su dedo pulgar como signo de aprobación y siguió tomando
apuntes.
- Por cierto, tengo que hablar con vosotras después.- susurró la joven-
tengo una propuesta.
- ¿Indecente?
-Por supuesto- contestó Jazz antes de echarse a reír.
- ¡Jazmín y Camila!- la profesora las llamó desde la tarima- Compartan eso que es tan gracioso con toda la clase o cállense.
-Si... sí...- contestó Cami turbada y bajando los ojos- lo sentimos.
La profesora hizo un gesto para que continuaran con sus tareas
Después de apuntar los deberes para el próximo día Jazz y Cami salieron del aula. Mica estaba ya esperándolas.
- ¿Qué era eso de que os reíais?- preguntó con curiosidad
- Nada, estábamos leyendo una carta para...-empezó Jazz, pero Cami le
tapó la boca porque justo en ese momento salían los Piratas del
aula.
- ¿Una carta para quién?- preguntó Benja con curiosidad.
- Ay Jazmincita, como hagas cosas malas en clase los profesores se van a
enfadar y van a dejar de mimarte- dijo Coco en falso tono de reproche,
mientras Mica se interesaba vívidamente por los alumnos que iban en
dirección contraria.
- Ladea la cabeza- contestó Jazz.
- ¿Por qué?
- Porque así las dos neuronas que tienes te harán conexión y dirás cosas
con sentido.- Coco hizo una mueca de risa falsa mientras los otros si
que reían de verdad- Vámonos, que Pipe nos espera- dijo señalando con
la cabeza al chico, que las estaba saludando.
Diego paró a Cami antes de que se marchara y la miró a los ojos. Ella
deslizó el papel en el bolsillo.
- Y dile que me deje en paz- susurró la pelirroja antes de seguir a sus amigas.
Delante Jazz ya les estaba contando todo a Feli y Mica.
...
Hola Benja,
Creía que todo había quedado suficientemente claro. No quiero que sepas
quién soy y sería mejor que creyeras que mis motivos tengo. No podemos
ser amigos, es como intentar mezclar agua y aceite. Además no quiero que sepas que también conseguiste besarme a mí.
Hasta siempre.
Benja releía por centésima vez la carta, contrariado y sin probar bocado
de su cena.
- Te lo dije- murmuró Diego a su lado mientras masticaba una patata asada-
es muy cabezota
- ¿Y por qué quiere ser amiga tuya y mía no?- protestó Benja.
- No lo sé... quizás porque no te soporta.
- ¿Cómo me puede no soportar? ¡Seguro que no me conoce! ¡Soy un encanto!
Diego no contestó y siguió cenando.
De repente se oyó un grito de alegría en la sala.
- ¡Sí, a Bariloche! ¡Viva! ¡Soy feliz! ¡No tendré que aguantar al cerebro
de paramecio de mi hermana! ¡Sí! ¡Sí! ¡SÍÍÍÍ!- Cami se había levantado
corriendo y abrazaba a sus tres amigos que la miraban con mezcla de
asombro y vergüenza.
- ¡Bordonaba! ¡Que a los demás nos da igual tu vida!- la que había gritado
era Lu que miraba a Cami como si fuera un gusano retorciéndose.
- Lopilato soy tan feliz que me parecería un atentado insultar a nadie...
incluso a ti- siguió abrazando a sus amigos. Al final Mica consiguió
sentarla.
-No sabía que tuvieras tantas ganas de pasar la Navidad fuera de casa-
comentó Jazz divertida.
- ¿Bromeas? Mis padres estarán de crucero de cincuentones por el
Mediterráneo y yo tenía que pasar la Navidad con mi hermana, que
preferiría no tener ninguna relación conmigo, y menos de sangre, y el
saco de hamburguesas que es su novio. Me haces un favor, Jazz.
- Yo lo siento- suspiró Mica- os iré a visitar, pero tengo que pasar las
Navidades con mis padres. Eso quiere decir un montón de cenas aburridas
en las que no conozco a nadie...
- Tranquila Mica- sonrió Jazz- aunque hubiera estado bien que vinieras.
Al menos ya no estaré sola- Jazz suspiró trise y miró a su plato
mientras los otros tres cruzaban miradas de preocupación- en fin...
Discretamente Cami le tiró una patata asada la cabeza a Vanesy - ¡Ouch! ¿Quién ha sido?- se levantó y paseo furiosa su mirada por la gente de la mesa.
Cami disimuló practicando lo que parecía una apasionante bisección de un
muslo de pollo, pero algo le dio en la cabeza. Una naranja. Giró la
cabeza inmediatamente hacia donde estaba Vanesy... pero quien la estaba
saludando era otra persona. Benjamín Rojas.
- Te he visto- le dijo el chico sólo moviendo los labios y apoyando su
dedo índice en el ojo.
- Muérete- contestó sonriendo de manera postiza y devolviéndole la
naranja con un pase. Benja la atrapó al vuelo e hizo una seña de
victoria.
- ¿Se puede saber que te traes con Bordonaba?
Benja se sobresaltó y se giró con la cara congelada. Lu le miraba con
una mueca de desagrado y con los brazos cruzados
- ¡Nada!- contestaron a la vez Diego y Benja. A Diego se le había caído
un trozo de pastel de la boca de tan rápido como había querido contestar.
- Ya... es todo culpa de ella, seguro- murmuró Lu mirando con rencor a
la pelirroja que se estaba comiendo un helado de chocolate mientras
Feli se levantaba para ir a hablar con un chico Ojalá reviente- murmuró- ¡Eh tú, rarita!- gritó con desagrado.
Cami, aunque intuía que le hablaban a ella no hizo caso.
- ¡Bordonaba!- volvió a gritar la rubia crispada mientras Benja le pedía que
se callara.
- ¿Sí?- contestó la pelirroja con parsimonia.
- Deja en paz a MI novio ¿estamos?- amenazó Lu.
- Dile a TU novio que me deje en paz a mí ¿estamos?- contestó Cami con el
mismo tono.
- MI novio no se interesa por alguien tan... tan... tan... como tú
- Pues me alegro, la verdad. Porque si se llega a interesar me guarda en
una cámara en un banco de Suiza con vigilancia las veinticuatro horas- dicho esto la pelirroja se levantó de la mesa y fue hacia la pareja- Y Lopilato...
yo me preocuparía por otras cosas- le dijo en tono de confidencia- como
esa pluma que lleva al cuello tu novio. Buenas noches.
Unos cuantos alumnos que habían escuchado la conversación la siguieron a la salida.
- ¿Qué ha querido decir con eso, Benja?- preguntó Lu enfadada.
- ¿Con qué?- contestó el chico con una sonrisa nerviosa para ganar
tiempo.
- Lo del banco de Suiza y la pluma... es cierto... ¿desde cuando llevas esa
pluma?
- De verdad Luli, es que no te fijas nada en él- Diego meneaba la cabeza
fingiendo decepción,- el chico cambia de look y ni te fijas... Mira como
le has dejado... mira que cara de penita tiene- Benja inmediatamente
cambió su cara de nerviosismo por cara de niño-al- que- se-le-ha-muerto-
Lassie.
- Eso no contesta mi pregunta- musitó amenazadoramente y golpeando
rítmicamente sus dedos en el antebrazo.
- Es sólo un collar ¿no lo ves?- Coco también se había levantado a
ayudar a su amigo- Bueno... lo sentimos, pero nos tenemos que ir...
- Si, a hacer algo... importante...- acabó Javi- Adiós Lu.
La chica rubia se sentó muy mosqueada en su silla mientras los Piratas huían ¿qué demonios estaba pasando? ¿Qué le pasaba a Benja con ella? ¿Ya no era tan guapa como antes? ¿Había alguien que la hubiera superado?
- Lopilato, ¿te importa?- Feli había llegado y al no ver a Cami decidió marcharse el también, pero su mochila estaba debajo del asiento de la rubia.
- No, no...- contestó ella pensativa apartando sus piernas- Bueno, sí-
dijo luego con determinación- ¿Tú me encuentras atractiva, chico?
- Me llamo Felipe- contestó con voz cansada.
- ¿No soy atractiva Felipe?- repitió impaciente.
- Pues para mí no- contestó bastante rotundo y sin ni pizca de vergüenza,
a Luisana se le desencajó la mandíbula- eres muy guapa, sí. Pero me caes
mal, y eso evita que me parezcas atractiva.
- ¿Y que tendrá que ver que te caiga mal?- preguntó enfadada.
Feli se encogió de hombros.
- No todo es ser guapo, creo yo. Personalmente, prefiero hablar con
alguien antes que contemplarlo, y para que una chica sea atractiva tiene
que tener las dos cosas. Ahora, si me dejas coger mi mochila...- Lu apartó las piernas con un gesto de enfado y Feli recogió su bolsa- Gracias.
Muy a su pesar, Lu observó por el rabillo del ojo como Feli salía
del salón mientras pensaba, fastidiada, en lo que acababa de decirle.
Menudo idiota ¿y qué se supone que tiene que tener un chico además de ser
guapo y popular? Meneó la cabeza y decidió dejar esas tonterías para
empezar una importante discusión sobre el color de la temporada.
__________________________________________________________________________________
Cap.12. Espíritu Navideño (parte 1)
- Diego.
- ¿Sí?
- Creo que tienes algo que contarnos.
Coco, Benja, Javi y Diego caminaban hacia la sala común,
Benja era el que había hablado y Coco le apoyó asintiendo mientras
sonreía.
- No sabía que te gustara Camila Bordonaba- dijo.
- Y no me gusta- contestó él mirando distraídamente hacia delante.
- Entonces... ¿Porqué te molesta tanto lo que le diga o lo que haga con
ella?- preguntó Benja con un tono que era menos desinteresado de lo que
le hubiera gustado.
- Porque tienes novia- contestó el chico- y deberías de dejar de
perseguir faldas... ¿no crees?
- De todas formas, Dieguito, eso es cosa mía, sigo sin entender porqué te
molesta si Camila no te gusta.
- Si es que no te gusta- añadió Javier.
- No me gusta... pero... Joder, es mi amiga ¿vale? Y sé cómo tratáis...
bueno, como tratamos- rectificó después de una tosecilla reprobatoria de
Coco- a las chicas. Y no quiero que la trates así.
- Me parece que se sabe defender solita- puntualizó Javier distraídamente.
- Y además, mi interés por esa pelirrojita no es como estás pensando-
Diego puso cara de no entender- Es la chica más interesante que he
conocido hasta ahora, es... sabes que me gustan las retos.
Diego suspiró.
- En fin, allá tú. Pero Javito tiene razón, Cato se defiende muy bien
sola. Y si no lo hace ella, lo haré yo- Diego se arrepintió de sus
palabras enseguida ¿de verdad no le gustaba Cami?
...
Noviembre pasó con lluvias y viento, y llegó diciembre con frío y las
primeras nevadas. Dentro de poco tiempo llegaría la Navidad. Benja había empezado a frecuentar los ensayos de Cami cuando la nieve, o mejor dicho, las nevadas les impidieron entrenar en el campo de fútbol. Se quedaba pocos minutos para evitar que le descubrieran, pero cada vez se estaba aficionando más a verla bailar, incluso parecía dulce y delicada en esos momentos.
Las cosas tampoco iban muy bien con Luisana, que pese haber menospreciado
las palabras de Feli sentía la estúpida necesidad de hacerle cambiar
de idea, aunque no tenía muy claro cómo. Por lo demás, su relación con
Benja seguía, aunque él estaba cada vez más extraño.
Pero todos sin excepción, pasaban mucho tiempo en la biblioteca o en la
sala común estudiando y acabando trabajos, si cuarto había sido más
horrible que Bill Gates en tutú, esto era peor que George Bush en ropa interior.
Coco y Benja, por supuesto, pasaban mucho menos tiempo que los demás
mortales estudiando.
Entre las obligaciones de los premios anuales, estaba la tarea de decorar
el comedor para la Navidad, y en eso estaban aquella tarde Cami y Benja ayudados por algunos alumnos de último curso.
- A ver... Cami estaba intentando desenroscar una guirnalda y
colgarla, pero el efecto no era muy... estético- Esto por aquí...
- ¿Dónde está Mica?- preguntó Jazz, que cargaba con un montón de bolitas
parecidas a pompas de jabón.
- ¿Ya se ha escaqueado?
-Ahora tendré que colgar todo esto yo sola.
- Yo te ayudaría... pero deshacer este nudo me llevará algún tiempo- le
dio una patada la parte de abajo el nudo- ¡Maldito bicho!
Jazz se dirigió hacia los árboles de Navidad para colgar las burbujitas.
- Creo que estoy confirmando que no tienes sentido estético- Luisana se
acercó con una sonrisa sarcástica en la cara-¿Te ayudo?
- Pues no estaría mal por tu parte aunque creo que va contra-natura.
- No- contestó la rubia posando la carpeta que llevaba entre las manos-
esto es por una causa mayor. Si el comedor queda hecho un adefesio y
alguien lo relaciona conmigo ¿qué será de mi reputación? Mejor llevémonos
bien por el bien de las dos esta noche.
- Ja, ja. Anda y ayúdame.
Cuando consiguieron deshacer el enredo Cami cogió la guirnalda por un
extremo y se dispuso colgarla.
- ¿Qué haces?- chilló Lu exasperada.
- Una tortilla de patatas ¿a ti qué te parece?
- Eso no puede ir ahí.
- ¿Por qué?
- Desequilibra todo el conjunto- respondió como si fuera obvio y miró su
carpeta.- Eso lo tienes que poner allí.
- ¿Aquí?
- No más arriba- contestó mirando otra vez su carpeta- ahí, justo ahí.
Pégala con esto- le tendió un rollo de celo- Y el otro extremo
ahí.
- ¿Así?- contestó la pelirroja que empezaba cansarse.
- Más abajo... ahí. Muy bien. Y ahora...
- El dibujo es bueno ¿Lo has hecho tú?- Feli se había cercado y miraba
por encima de la espalda de la rubia, que apretó su carpeta enseguida
contra el pecho.
- No hace falta que seas amable conmigo por haber sido tan grosero el
otro día- Lu lo miraba por encima el hombro- con que me pidas
disculpas bastará.
- No intentaba ser amable. El dibujo es bueno y lo que dije el otro día
lo mantengo- contestó Feli con voz calmada mientras Cami miraba a un
lado y al otro sin entender muy bien. Aprovechó ara mirar el dibujo del
que hablaba Feli: era un croquis de la decoración del comedor y en
verdad estaba muy bien.
- Pues si no vas a disculparte lo mejor es que no me hables- dijo la
rubia moviendo con un gesto estudiado su cabellera.
Feli se encogió de hombros.
- Está bien de verdad... quiero decir, el dibujo- dijo Cami para romper el
hielo.
- Gracias, pero aunque fuera verdad no sirve de mucho, es divertido hacer
dibujos de decoraciones, pero más me valdría saber hacer derivadas e integrales- torció el gesto fastidiada.- bueno, dejemos de hablar como
si nos cayéramos bien y vamos a lo que vamos.
-Sí- contestó Cami mientras cogía una guirnalda diferente y se apuntaba mentalmente que tenía que preguntarle a Feli que había pasado con Lu- ¿Esto dónde va?
Entonces un estruendo invadió toda la sala. Alguien había dejado caer
algo frágil sobre el suelo.
- ¿Qué me dejas? ¿Cómo que me dejas?- la que hablaba era una chica bastante guapa con un montón de bolitas de cristal rojas a los pies. Esther.
- Shhh- Coco le hacía gestos para que se callara, definitivamente no
había sido buena idea lo de romper con ella en el comedor, ahora todo
el mundo los estaba mirando con curiosidad
- No me lo pudo creer- continuaba - Así, ¿a santo e qué?
- A santo de que ya no nos gustamos. Sé que últimamente te aburres
conmigo, y yo quiero que seas feliz- Coco pensó internamente que eso
siempre funcionaba y esperaba unos lloros, pero la respuesta de la chica
fue inesperada.
- Sí, tienes razón- suspiró- últimamente ya no era lo mismo, te estabas
poniendo muy ñoño, será lo mejor... creo que voy a recoger esto, nos
vemos Coco.
El moreno alzó las cejas con incredulidad ¿le había dicho que era un
ñoño? Bueno, al menos a chica se lo había tomado bien, se fue hacia los
árboles a ayudar a colgar los adornos.
- Menuda ruptura más extraña- comentó Cami cuando la ex pareja se separó-
debe estar de moda eso de romper como quien compra el pan.
- Eso y que últimamente Esther se come a Diego Child con los ojos- contestó
Lu- seguramente ella estaba también punto de romper con él.
- ¿No se querían?- preguntó a pelirroja extrañada.
- Ay, Bordonaba, tan dura que pareces y lo inocente que eres. Aquí nadie se
quiere, es un poco para pasar el rato, salir con chicos guapos, divertirse.
- Eso está bien para una noche, pero si es tu novio... no me parece ni
medio normal que sólo te guste su físico...
Lu se encogió de hombros, lo mismo que le había dicho Feli.
- Estamos hablando demasiado ya- dijo Cami leyéndole el pensamiento- ¿Qué colgamos ahora?
Por suerte, pensó Lu, a ella no le gustaba Benja sólo porque fuese popular y super guapo... ¿verdad?
- ¿Te ayudo con las bolas?- Coco se había acercado a una chica rubia
con el pelo ondulado que parecía guapa, dispuesto a consolarse rápido por
lo de Esther.
- Mejor será que no- le contestó Jazz girándose y dándole un susto. Coco no había reconocido a su prima con las mechas que le había dado Mica esa misma mañana- careces de la coordinación cerebral necesaria.
- No te había conocido con esos pelos que llevas, sino no me hubiera
acercado- Coco le quitó una de las bolas y se puso a jugar con ella-
¿Sabes? Te pareces a Laura- comentó distraídamente.
Jazz, extrañamente, bajó los ojos pero no le contestó y siguió adornando
uno de los árboles.
- Hace mucho que no la veo.
Coco paró de jugar con la bola.
- Ya, lo del divorcio de tus padres...
- Y que la familia no me acepta porque voy en contra de sus ideas
retrógradas, de sólo juntarse con la gente de élite.
- Yo también- dijo Coco distraídamente- por eso me fui de casa este
verano. No deberías apenarte, no merece a pena.
A Jazz se le desencajó a mandíbula de la sorpresa.
- ¿Qué te has ido de casa?
- ¿Vas a echarme la bronca?- preguntó Coco con suficiencia.
- No- contestó Jazz aún sorprendida- Es que no pensaba que un niño
bonito como tú... en fin...aunque parezca increíble, has hecho lo
correcto. Pero se echa de menos no tener familia...
- Ya... pero es que la nuestra es una secta de fanáticos. Y no soy un
niño bonito. Eso lo dices porque no me conoces. No sabes cuantos castigos
me he tenido que chupar por ir en contra de sus gilipolleces.
- ¿Y dónde vas a vivir?- la chica volvió a colgar bolas.
- De momento, con Benja, luego ya veré...
Jazz le hizo extender los brazos y apoyó las bolas de cristal en él,
luego buscó algo en sus bolsillos.
- Siempre puedes venir aquí- sacó un trozo de papel y escribió una
dirección - es el piso que ha comprado mamá para cuando está
en Bariloche... pasaré la Navidad allí con Cami, mi madre tiene mucho
trabajo en el hospital, pero a lo mejor se pasa algún día. Puede que también venga la prima Luján con su marido a vernos en Nochebuena... Si algún día te quieres venir...
- No creo que...- contestó él dudando, la relación con su prima no había
sido muy estrecha desde que habían entrado en el colegio.
- Tú guárdalo. A veces es agradable tener algo de familia. Ya te he dicho
que se echa de menos.- volvió a cobrar unos ojos tristes- Pero que sepas
que aunque hayas ganado puntos como persona, te sigo odiando tanto como
una espinilla en medio de la frente.
- Es mutuo primita- dijo devolviéndole las bolas de cristal.
Entonces llegaron Mica y Diego y ella se quedó helada al ver a
Coco, que a su vez miró en otra dirección.
- Eh, Diego- le llamó Jazz- ayúdame colgar esto que mi primo trabaja
menos que el champú de un calvo...
Mica miró con rencor a Jazz ¿Por qué demonios le hacía eso? Parecía boba
ahí, delante de Coco, que jugueteaba ahora con una vela.
- Y... ¿Qué tal con Esther?
Coco la miró con curiosidad.
- Bien. Acabamos de romper.
- Ah... lo siento- contestó consternada.
- ¿Lo sientes?- pregunto Coco.
- Bueno, ella te gustaba y eso...
- Hay muchas chicas que me gustan- dijo Coco con indiferencia,
intentando parecer de hielo.
Mica bajó la mirada.
- Me voy a... a ayudar a alguien por ahí. Alguien que sea menos
irracional y menos borde- añadió con un deje de valentía- Por cierto,
ahora yo también pienso que eres un idiota, a ver si te crees que me
puedes tratar como te dé la gana. No juegues conmigo.
Coco se quedó observando a la morena. Recordó a noche en la que habían
hablado y lo fácil que le había sido hablar con ella, lo peor es que no
sabía porqué él actuaba así. Era él el que la había besado en la frente,
ella no tenía la culpa de que... de que el se sintiera atraído por ella
Mientras, Jazz y Diego observaban la escena subidos en la escalera.
- ¿Ves? Te lo dije, Mica se va- sonrió Jazz- mi primo tiene la
sensibilidad de la gallina Caponata.... ¿y tú que tal estás?
Diego se puso blanco, siempre que Jazz le preguntaba eso lo hacía, no
sabía muy bien qué sabía la chica. Se giró para fingir colgar una bola.
- Bien... Oye, Jazz ¿tú sabes qué me pasa?- preguntó por fin, pero al
girarse, la chica se había volatilizado.
Lu dejó a Cami sola para supervisar las otras decoraciones; ahora la
pelirroja se estaba peleando con unas velas rojas.
- Hola- saludó Benja, que había visto que se había quedado sola.
-....
- Se dice hola.
- Que no me hables- contestó enfadada.
- No puedes evitar que te hable.
- Puedo no contestarte.
- Pero yo puedo seguir hablando. Sabes, me la liaste gorda con lo de la
pluma.
- ¿Sí?- contestó con sarcasmo- qué pena.
- ¿Cómo lo sabes?
- ¿Saber el qué?- preguntó extrañada.
- De donde viene la pluma.
Cami se quedó parada y ladeó a cabeza.
- ¿Y quién te ha dicho que lo sé? Lo que pasa es que soy muy intuitiva.
- Ya- pasaron nos segundos e silencio- ¿la conoces?
- ¿Conocer a quién?- contestó turbada sabiendo perfectamente a lo que se
refería-Mira Rojas, estoy harta de velas, bolas, nieve y guirnaldas y
tus preguntas estúpidas me están quemando la poca paciencia que me queda.
- Conocer a mi ángel- su tono de voz no se había alterado y parecía disfrutar poniéndola nerviosa.- creo que sí la conoces.
Cami lo miró irritada.
- Sabes, siempre me ha gustado la Navidad.- continuó el chico.
- ¿Y a mí qué?
- Tendría que importarte, porque estás debajo el muérdago- contestó Benja
divertido.
- Uy sí, qué preocupación-hizo con la mano visera en los ojos- ya veo la
cola de gente que se está formando para darme un beso.
- Pues si no te importa...- Benja empezó a acercarse ella.
Cap.13. Espíritu Navideño (parte 2)
Benja se estaba acercando a ella, acababa de apoyar una mano en su
hombro. Cami se preguntaba porque no se estaba moviendo para
esquivarle... podía perfectamente. ¿Por qué demonios no se estaba
moviendo? Benja estaba cerca muy cerca. Cerró los ojos ¿Por qué estoy
cerrando los ojos? ¡Abre los ojos, idiota! Pero lo único que consiguió
fue que su cuerpo temblara. Notó una sensación suave en su mejilla y pudo
abrir los ojos por fin. ¿De verdad había creído que la iba a besar en la
boca?
Meneó la cabeza para sacudir todos esos pensamientos y se apartó hacia un
lado. Benja la miraba sonriente.
- Feliz Navidad, Cami.
Cami simplemente apretó los labios y le miró con dureza. Luego, le dio la
espalda y se puso a encender otra vez las velas. Benja se fue, con las
manos en los bolsillos y muy orgulloso de sí mismo: esa vez él había
ganado a la pelirroja.
- Cato- Mica se había acercado hasta ella también con cara de enfado a
causa del roce con Coco- ¿Te ayudo?
- Asesina a Rojas por mí. Yo no puedo, me da alergia.- Mica sonrió.
- A lo mejor le gustas...
- Sí. Es tan probable como que me toque la lotería- ironizó.
-Lo que pasa es que está picado todavía por lo del tren a principio de curso, no le gustó nada que le ganaras a un pulso. Bien que está enamorado de su ángel.
- Intercambió tres frases conmigo y me besó. Si eso es amor yo soy la ministra de fomento.
-Y a ti... ¿él te gusta?
Mica se ganó un velazo en la cabeza.
- ¡Eh!- se quejó a morena- ¿Cómo osas?- dijo usando un falso tono de
afectación pegando con otra vela a Cami en el culo.
- ¿Así que te atreves contra mí? ¡Vas a ver!- la pelirroja empuñó la vela
como si fuera una espada- ¡En guardia!
Y las dos chicas empezaron una pelea con sus velas, haciendo gestos y
poses de lo más extraño, hasta que Mica acertó a Cami en el pecho, y
ésta, de una manera muy dramática se tiró al suelo entre gritos de agonía
fingiendo su muerte.
- ¿Qué estáis haciendo?- Jazz acababa de llegar y vio como Cami se
convulsionaba en el suelo mientras Mica se reía.
- Nada, resolvíamos nuestras pequeñas diferencias. Se supone que la he
matado.
- Ah... A veces se me olvida que vuestros diecisiete años son sólo
físicos...
- ¿Ya has acabado?- preguntó Cami incorporándose.
- Sí, esto ya casi está-contestó la chica echando un vistazo al salón-La
verdad es que quedó muy bonito. ¿Nos vamos a ensayar un poco?
- Id yendo- suspiró Cami- se supone que yo me tengo que quedar hasta que
esté todo...
- Que te sea leve- se despidió Mica.
Bastante cansada ya de tanto adorno, Cami paseó con parsimonia su mirada
por el Salón. La verdad es que Luisana tenía buen gusto para esas cosas.
Distraída se puso a tararear la letra de Mañana habrá mientras recogía las velas y se mecía al ritmo de la letra. Alguien la cogió de la cintura y empezó a bailar con ella la letra de la canción suavemente. Ese alguien apoyó la barbilla en el hombro de la pelirroja, que dejó de cantar.
- Bonita canción- murmuró Diego, que aún no había quitado sus manos de la
cintura de la chica. Se sentía extraño, no quería que se fuera, quería
abrazarla y besarle las trenzas que llevaba ese día... ¿se estaba
enamorando de Cami?
- Sí...- contestó un poco ruborizada y deshaciéndose lentamente de las
manos del chico ¿por qué la había abrazado así? Diego deslizó suavemente
sus manos hasta soltarla.
- Es muy romántica.
Cami se puso si cabe más colorada y bajó la mirada. En ese momento
recordó el incidente de la enfermería, cuando habían estado punto de
besarse, y se puso aún más nerviosa. ¿Estaba pensando en Diego García como en algo más que un amigo?
- ¿Qué te pasa?- preguntó el chico con suavidad- Tienes mala cara.
- No, si estoy genial- dijo dibujando una sonrisa postiza en su cara-
será el calor y todo eso... quizás debería marcharme ya... Creo que ya
está todo acabado- vio como la mayoría de la gente se había ido ya del
salón y los que quedaban estaban recogiendo- Sólo me queda colocar
estas velas.
- Pues te ayudo- se ofreció rápidamente.
Cami sonrió complacida, pero no tenía muy claro si le gustaba que se
quedara con ella.
Alguien había visto la escena, y no estaba contento. Ese alguien, Benja,
observó con cierto rencor como Diego ayudaba a Cami a colocar las velas y luego salía con ella del salón.
...
- ¿Así que pasarás la Navidad con tus padres?
- Sí- suspiró el joven- por supuesto quedaré con Coco y con Benja,
sino sería muy aburrido. Tú lo pasarás bien con Jazz.
- Yo tengo que ir a ensayar- dijo Cami levantando la vista- Buenas
noches, Diego.
- Buenas noches Cato.
Cami volvió a sonreír y se giró para volver al quinto piso, pero Diego la
sujetó por el brazo. Se giró y... Diego la besó. Suavemente, esperando
que ella le diera permiso. Pero Cami no le devolvió el beso. Se quedó
quieta sin saber que hacer y cuando Diego se separó de ella simplemente
echó a correr.
Vio como desaparecía por el pasillo. No podía negar que ya había pensado
que esa sería la reacción de la pelirroja, pero necesitaba aclarar sus
sentimientos. Aunque les había dicho a sus amigos que Cami no le gustaba,
no estaba tan seguro. Ella tenía una parte muy especial de su corazón.
¿Amor? No lo sabía.
Cami corría para no pensar. Diego la había besado... ¡Oh! ¿Cómo podía
haberse ido corriendo de esa manera? Seguro que ahora el pensaba que era una idiota... Pero es que hubiera preferido que no la hubiera besado...
Se acababa de dar cuenta. No le gustaba Diego de esa manera. De hecho, en
esos momentos, prefería no pensar en nadie así. Tendría que hablar con él.
Además estaba Jazz... ¡Jazz! Nuca había dicho que le gustara Diego,
pero sabía que tenía una cierta inclinación hacia él... Llegó hasta la
puerta del aula anexa a la de música y se quedó pensando si
sería mejor no entrar. Respiró profundamente. Resultaría aún más
sospechoso si no iba al ensayo.
- Ya estoy aquí...
Sus dos amigas sonrieron y la miraron, rápidamente su semblante cambió.
- ¿Qué te ha pasado?- preguntó Mica.
- Nada- dijo fingiendo naturalidad- ¿Por qué me tendría que pasar algo?
- Porque has venido corriendo y estás blanca en vez de roja- contestó
Jazz.
Cami no contestó. Se sentó en una banqueta y se miró las rodillas. Luego
levantó la mirada. Los ojos de sus amigas esperaban expectantes.
- Diego me ha besado.
Cami miró rápidamente a Jazz, que había bajado la mirada torciendo el
gesto, y Mica las miraba alternativamente a una y a la otra.
- Era de esperar- dijo Jazz al final- Creo que no tiene muy claro lo que
siente por ti.
- Pero a ti no te gusta ¿no?- preguntó Mica rápidamente.
- No, la verdad es que no, pero no he sido capaz de decírselo. Me fui
corriendo.
- Creo que será mejor que no le digas nada- Jazz suspiró tristemente- Al
menos hasta que él no saque el tema.
- ¿Tú crees?- preguntó la pelirroja incrédula, que pensaba hablar con el
chico al día siguiente.
- Sí... puede que él se dé cuenta solo. Y entonces querrá hablar contigo.
Cami se pegó en la frente ¿Por qué demonios le tenían que pasar a ella
esas cosas? Estaba bien siendo una tía extraña asexuada para la mayor
parte de la escuela. Además había visto la cara de Jazz. Seguramente no
le diría nada pero era casi seguro que Diego le interesaba de manera
especial.
...
Diego pasó la última semana del primer trimestre sin hablar demasiado. No
les contó nada a sus amigos a pesar de que los otros tres Piratas le
notaron algo, Benja, incluso, sospechaba que tuviera algo que ver con la
pelirroja, porque Diego estaba raro desde la tarde en que se fue con
ella.
El joven pensaba. Cami había seguido comportándose con él igual que
antes y no había mencionado su beso para nada, pero no se le había
escapado el detalle de que siempre que hablaba con él intentaba no estar
nunca a solas. ¿Significaría eso que quería olvidarlo? Posiblemente. Sólo
quería que llegaran las vacaciones de navidad para pensar con
tranquilidad.
Mica siguió haciéndole el vacío a Coco deliberadamente, que hacía
tímidos intentos para hablar con ella, y Lu adoptaba una pose pavo-real cada vez que veía a Feli. Por suerte, esto no parecía afectar al chico.
El último día de clase, antes de coger el tren, se suponía que Cami y Benja con la ayuda de los coordinadores de otros cursos tenían que controlar a los alumnos. Y se suponía porque eso parecía una desbandada de leones en celo que atendían al grito de maricón el último.
Al final a Cami se le hincharon las narices.
- ¡¡¡¡ El que no se calle y no se esté quieto será responsable de la
encarcelación de una menor por asesinato!!!! ¿¿¿ESTAMOS???
En el comedor se hubiera podido oír en ese momento el ruido que un
ciempiés hacía al caminar. Incluso Benja se había quedado helado.
- Qué carácter...- musitó. La pelirroja le dedicó una profunda mirada colérica.
- Y ahora que estamos todos ordenaditos- agregó con voz dulce en
contraste con el berrido de antes- os vais a juntar por cursos y vais a
salir por grupos.- cientos de cabezas asintieron y se dispusieron a obedecer.
Mica fingía llorar abajo.
- Esta es mi niña, qué dictadora... y parece que fue ayer cuando comía
chocolatinas.
- Fue ayer- le recordó Jazz.
- Bueno, no fastidies mi momento de realización personal.
El viaje fue tranquilo, relativamente, al menos esta vez no hubo
discusiones por ningún compartimiento, y no hubo peleas, con la pelirroja
patrullando a ver quién era el chulo que se atrevía.
Después de separarse en la estación de Mica y Feli, Jazz y Cami
cogieron un taxi para llegar hasta el piso que había comprado la madre de
Jazz, en Bariloche. El taxista hizo algunas muecas cuando tuvo que colocar los maletones.
Era un piso bastante grande, con cuatro habitaciones, dos baños, cocina,
salón y terraza, además la madre de Jazz se lo había hecho amueblar.
Jazz les había contado que gastó en ese piso parte de lo que ganó después del divorcio con su padre, y que ahora trabajaba en Bulgaria para no tenerse que encontrar a ese cerdo elitista dominado por sus padres por la calle. Jazz echaba de menos a su padre, más que a él a lo que representaba, pero apoyó a su madre en todo momento porque sabía que tenía razón. Su padre ni era buen marido, ni buen padre.
- ¿Te importa que use el teléfono para llamar a mis padres?- preguntó la pelirroja- Estarán ya a punto de salir para embarcar.
- No. En absoluto.
Fueron juntas al cine con Mica un día y ésta se declaró oficialmente enamorada de Chad Michael Murray.
El día de Nochebuena llegó la madre de Jazz. Josefa Beccar, había
vuelto a tomar su nombre de soltera, era una mujer de unos cuarenta años, no muy alta y castaña. Llevaba gafas y vestía con mucho estilo. Al hablar, se le notaba un ligero acento mezcla de francés y búlgaro.
- ¡Mi niña!- chilló emocionada al ver en la estación de autobuses a
Jazz- ¡Estás guapísima! ¡Y que alta!
- Sí, no sé que hago aquí que no estoy desfilando en la Cibeles- a pesar
de la ironía Jazz sonreía muy contenta y abrazaba a su madre- Tú también estás muy guapa... Mira, mamá, esta es Cami, una de mis mejores amigas.
Cami iba a tenderle la mano, pero la señora Beccar la abrazó efusivamente.
- ¡Jazz me ha hablado mucho de ti! ¿Y Mica? ¿Cómo está?
- No ha podido venir. Ya sabes, sus padres la obligan a ir a todas esas
comidas, pero me ha prometido que vendrá en cuanto pueda a saludarte.
Josefa ya conocía a Mica de antes, su familia y los Maggio estaban muy
bien relacionados.
- Démonos prisa que Luján y Marcos estarán a punto de llegar a casa-
dijo Jazz cargando con la maleta de su madre- mamá ¿llevas piedras aquí
dentro o qué?
- Una mujer nunca puede salir de casa mal equipada.
- Una cosa es ir bien equipada otra muy distinta creerte que te vas a la
guerra, mamá
Cap.14. Nochebuena.
La apatía de Coco iba creciendo exponencialmente a medida que avanzaban
las fiestas. Jazz tenía razón, era deprimente pasar la Navidad sin
familia... Los abuelos de Benja eran geniales y Benja le intentaba tener
distraído todo el rato, pero no podía evitar sentirse desplazado en las
comidas familiares a pesar de que todos eran muy amables con él.
Y encima ese día era Nochebuena... La casa olía ya a pavo horneado y a
puding de arándanos. Habían empezado a llegar los familiares de Benja y
él había huido del ruido refugiándose en el jardín. Del frío que hacía
creía que para cuando se quisiera levantar del banco de piedra le iban a
tener que descongelar con agua hirviendo. Metió las manos en sus
bolsillos para entrar en calor, y las puntas de sus dedos rozaron algo.
Lo sacó para ver que era. Una dirección, el papel que Jazz le había dado
el otro día. Por mucho que le molestara, tenía que admitir que su primita
tenía razón: necesitaba unas Navidades en familia.
...
- ¡Luján!- gritó Josefa al abrir la puerta- ¡Marcos!
Abrazó a sus dos sobrinos calurosamente.
- Hola- dijo una niña de unos siete años con el pelo peinado en dos
trenzas, saliendo de entre sus padres- ¿Dónde está Jazz?
- ¡Florencia!- la riño su padre- saluda a tu tía.
- Hola tía ¿Dónde está Jazz?- su padre la iba a volver a reñir, pero
Josefa, riendo le hizo un gesto para que no lo hiciera.
- Está en el comedor, cariño. Me ha dicho que tiene....- pero la niña ya
había desaparecido- Bueno, pasad. Esto no es la casa de los Maggio, pero nos servirá.
Luján entró en la cocina con la señora Beccar para ayudarla con la
cena y Marcos se fue al comedor con su hija y a saludar a su prima política.
Luján y Marcos eran un matrimonio joven, ninguno de los dos llegaba a
los treinta. Poco después de dejar el colegio, Luján entró a trabajar
en la oficina de desempleo. Marcos era médico.
Un rato después, cuando Cami y Marcos discutían si el mundial lo ganaría Argentina o Brasil y mientras Jazz y Florencia miraban los dibujos en la televisión (Florencia le estaba explicando a Jazz la complicadísima trama de los Osos Amorosos), llamaron a la puerta. La señora Beccar se asomó desde la cocina.
- Jazz, cariño, ve a abrir la puerta. Debe ser tu tío.
Jazz echó a correr hacia la puerta para no perderse ni un mili- segundo
de la serie de los ositos con la barriga llena de dibujos, y la abrió de
golpe sin mirar por la mirilla. Cuando vio quien estaba en la puerta se
le olvidó de golpe que el oso con el dibujo del paraguas estaba a punto
de salvar a la Tierra de unas inundaciones.
- ¡Jorge!- gritó sorprendida.
- Bueno... no sé si vengo en buen momento, el caso es que...
- ¡Coco!- la señora Beccar y Luján habían salido de la cocina a
saludar al tío- ¡No sabía que vendrías!
Coco iba a disculparse, pero Jazz le hizo pasar.
- Se ha ido de casa. Yo le invité.
- ¿Tú?- se extrañó Luján- Pero si no os podéis ver. Mis dos primos
favoritos y desde que entrasteis en el cole no hubo manera de que os
dijerais dos palabras amables.
- ¡Es culpa suya!- dijeron los dos a la vez señalándose el uno al otro.
- Bueno, parece que ya nos hemos reunido todos los repudiados de los
Maggio- suspiró Luján.
- No, falto yo- un hombre mayor de rostro bonachón y ojos azules estaba
en la entrada, ya que no habían cerrado la puerta- Ahora estamos la
familia al completo.
- ¡Primo!- Florencia había llegado corriendo hasta la entrada y
arrastraba a Coco y a Jazz al comedor- ¿Ha venido contigo ese amigo
tan guapete que tienes?
Jazz miró sorprendida a la pequeña.
- ¿Benja? No, está en su casa- contestó el moreno.
Cami se quedó sorprendida al ver a Coco allí cuando entraron en el
comedor, pero no dijo nada, sólo le saludó con la cabeza.
A los cinco minutos, Marcos y el tío se habían tenido que refugiar en la
terraza porque Florencia, Cami, Coco y Jazz, habían organizado una
guerra al más puro estilo de trincheras usando las pistolas de ventosas
de la niña. Coco estaba arrinconado detrás del sofá y Cami había
construido un fortín de sillas. Jazz llevaba las de perder y Florencia
hacía de doble agente constantemente.
- ¡Niños!- la señora Beccar había salido de la cocina con un rodillo de
amasar en la mano- ¿Qué es tanto escándalo? ¡Y cómo tenéis ahí fuera a
vuestro tío, que no está para estos trotes!
Los cuatro la miraron con cara de culpabilidad, y se daban codazos
reprobatorios entre ellos, como echándose la culpa.
- Lo mejor va a ser que os vayáis a dar una vuelta y volváis a las ocho,
que cenaremos- dijo Luján saliendo de la cocina también con el
delantal puesto.
Los cuatro chicos no se hicieron esperar y después de coger sus cazadoras
salieron pitando por la puerta y entraron al ascensor.
- ¿Ves Florencia?- dijo Jazz enseñándole los botones del ascensor- Tú le
das al botón que quieres y este aparato te lleva al piso que tu le pidas.
La niña miró a su prima alzando una ceja
- Se llama ascensor, Jazz- le dijo con tono didáctico- tengo uno en
casa.
Coco y Cami no pudieron evitar reírse del desconcierto de la chica.
- ¿Y a dónde vamos?- preguntó Coco.
- Que lo diga Florencia, tan lista que es- murmuró Jazz.
- Vamos a ver a Santa Claus- decidió la niña sin hacer caso de su prima-
Tú te puedes quedar jugando en el ascensor si quieres, Jazz.
- ¡Qué niña más mona!- contestó aludida masticando las palabras.- ¿Y
dónde vamos a encontrar a Santa Claus, si se puede saber, Florencia?
- Yo sólo tengo siete años, ¡Se supone que eso lo tendrías que saber tú!
- Yo os llevaré ver a Santa- dijo Cami ofreciéndole la mano a la niña.
- Sé ir sola- dijo mirando a la pelirroja altivamente, cruzando los
brazos.
-¡Oh! Ya lo sé- contestó ella- es para que me acompañes tú a mí.
La niña la miró de reojo con un deje de superioridad.
- Bueno, si te da miedo perderte...- condescendió la pequeña dándole la
mano
Cami los llevó a un centro comercial, allí siempre había un Santa Claus
dispuesto a oír las peticiones de los niños por más extrañas o extensas
que fueran. Hicieron cola delante de lo que fingía ser un poblado
navideño, con nieve de poli-xpan y casitas adorables. Mientras esperaban,
Jazz y Coco se pusieron a discutir por quién tenía la culpa de que
ellos dos se llevaran tan mal.
- ¡Pues tú me rompiste mi bici de carreras!- gritaba el moreno.
- ¡Sólo te la pinté de rosa fucsia y fue porque tú me desafinaste el
piano!
- ¡Te desafiné el piano porque teñiste mi oso de peluche de verde!
- ¡Porque tú te comiste mis barras de Twist!
- Ey, vosotros- dijo Cami poniéndose en medio- Que es Navidad, no deis el espectáculo, estáis haciendo llorar a los niños...
Ciertamente algunos niños lloraban, Florencia en cambio, los observaba
divertida.
- Si no os pegáis no tiene gracia- dijo sonriendo.
Los dos primos se dedicaron miradas rencorosas, pero estuvieron conformes
en llevarse bien en Navidad; pero sólo en Navidad, no fueran a perder su
reputación de relación de odio profundo, tanto como la de Lu por
cualquier cosa que estuviera out.
- ¡Qué nos toca!- les avisó Cami- Pasa tu primero Florencia.
Esta se sentó en las rodillas del Santa Claus rollizo disfrazado.
- ¿Cómo te llamas?
- Florencia- contestó ella solícita.
- ¿Y qué me quieres pedir, Florencia?- preguntó el hombre dulcemente.
- Pues quiero una caja de bombas fétidas, un lote de petardos, más
ventosas para mis escopetas (es que mis primos, que son muy malas
personas, me las han perdido)- dijo señalando a Jazz y Coco, en tono
de confidencia- un tanque con proyectiles de verdad y...
- ¿Una muñeca?- aventuró el hombre, extrañado por las peticiones de la
niña.
- No, eso son chorradas. Yo quiero una escopeta de balines- volvió a
decir en tono confidente- pero la tendrás que dejar debajo de mi cama,
para que mi madre no se entere, que sino me la quita ¿Lo has entendido?
Es que yo sé que con la edad se pierde memoria...
- Sí, sí- dijo el hombre riendo- lo he entendido. Te prometo que haré lo
que pueda.
Florencia se levantó radiante después de sus peticiones. Entonces fue el
turno de Jazz y de Cami, que se sentaron cada una en un brazo de la
butaca del hombre.
- ¿Y qué quieren estas dos preciosidades?-preguntó el hombre jovialmente,
inmediatamente las dos chicas se dieron cuenta de que quién había debajo
de la barba blanca era un chico joven.
- Yo quiero una caja registradora y unas escaleras mecánicas como las del
metro. También una de esas máquinas que metes una moneda y te dan una
lata con bebida dentro...- se apresuró a decir Jazz- ¡Ah sí! Y toda la
colección de cintas de video de El coche fantástico, que lo he visto
anunciado en la televisión.
- Bueno- dijo Cami para cortar a la chica, que cuando se arrancaba a
hablar sobre la televisión no paraba- Yo quiero dos gramos de cianuro
líquido. Es para cometer un asesinato. Quiero matar al gilipollas más
grande de todos los tiempos y así de paso hago una obra benéfica.
- Ah- dijo con cara de shock el pobre chico.
- Pero como creo que no va a poder ser, por eso de que matar es delito y
tal- continuó la pelirroja- me conformo con el disco nuevo de los Auténticos Decadentes. Aunque eso seguramente me lo va a regalar mi madre... mejor
déjalo, yo no necesito nada...
- Esto...- la cortó el chico vestido de Santa Claus, que tenía cara de
susto.
- ¿Sí?- contestó Cami y Jazz ya se había levantado para encontrarse con
Florencia, que estaba sacándole la lengua a los niños de la cola.
- ¿Podrías decirle tu amigo que no ligase con mis elfos?-Cami se giró.
Una chica vestida de elfo rubia y otra castaña sonreían mientras Coco
se apoyaba con un brazo en la pared donde estaban recostadas las dos.
Cami suspiró y se levantó, lo arrastró de la oreja hasta la salida.
- ¡Eh Santa! Yo me conformo con que me des las direcciones de tus elfos.
En la salida se hicieron una foto: Coco haciendo el signo de victoria
con los dedos y ladeando la cabeza porque Cami le estiraba de la oreja,
Florencia con la lengua fuera y Jazz chupando un bastón de caramelo que
le había dado el pobre Santa Claus.
Cami se los llevó a todos de allí cuando vio que Santa Claus hablaba en
privado con un guardia de seguridad del centro comercial señalándolos con
su rechoncha barriga llena de cojines.
Como todavía era pronto, decidieron acercarse hasta una heladería a tomar un batido. Estaba lleno de gente, pero pudieron encontrar una mesa. Florencia insistía en que le pusieran un whisky doble, pero se tuvo que conformar con un batido de fresa.
Hicieron tiempo jugando al parchís y a las seis en punto entraban en el ascensor del piso.
- Venga, Jazz, te dejamos que piques tú, que sabemos que te hace ilusión-
dijo Coco.
- Ja, ja ¿A que te quedas sin cenar?- pero se apresuró a picar para que
nadie lo hiciera antes que ella
Subieron hasta el décimo piso y llamaron al timbre. La señora Beccar
fue a abrirles, a la vez que una gran humareda salía por la puerta.
- ¿Por qué huele como si estuvierais carbonizando pavo?- preguntó Cami.
Las miradas de culpabilidad que cruzaron Luján y la madre de Jazz
les dieron a entender que exactamente eso habían hecho.
- Es que nos pusimos a hablar con el tío y...
- Y ya sabemos... que se os olvida todo-acabó Jazz- ¿Y que vamos a
cenar? ¿Pedruscos de pavo con púding de arándanos?
- Tendrá que ser pavo carbonizado sólo- musitó Luján mientras
entraban en el comedor- el púding se nos paso de dulce...
- ¿Mucho?- preguntó Coco, que tenía mucha hambre y le daba igual tener
que comer rescoldos si hacía falta.
- A Marcos le ha entrado un ataque de diabetes sólo por olerlo- contestó la
señora Beccar, retorciendo las manos en el delantal.
- Resumiendo: No hay cena- se quejó Florencia.
Todos torcieron el gesto, menos Cami, que se fue directa al teléfono.
- A grandes problemas, soluciones grandes- dijo marcando un número
mientras todos la observaban- ¿Jardín el Dragón verde Floreado? Sí, llamo
para hacer un pedido a nombre de Camila Bordonaba. Mmmm... serán... un momento- se despegó el auricular de la oreja y lo tapó con la mano- ¿Os va bien el pollo al limón? Es lo más parecido que hay al pavo en estos sitios...
- Cami, pide también unos rollitos de primavera- se apresuró a decir Marcos-
y algo para beber.
- Sí, y sopa de ancas de rana- dijo Florencia.
- No se te ocurra pedir eso- la amenazó Luján- las ancas de rana para
las pociones de las brujas. Qué buena idea Cami- dijo la mujer- no se me había
ocurrido.
Cami acabó su pedido por teléfono y dio una palmada.
- ¡Venga! A poner la mesa
Una vez hubo llegado su pedido, cenaron alegremente en el salón. Coco
demostró algún reparo al principio con la comida, pero al final se puso
de arroz tres delicias hasta reventar.
Después de la cena, se pusieron a cantar villancicos, acompañados por la
guitarra de Jazz y la zambomba de Florencia.
- Bueno, señoritas, señoras, señores y Jazz- dijo ya tarde Coco, su
prima le sacó la lengua- Tengo que irme. Le dije Benja que volvería a
dormir, y si quiero usar el bus tendré que darme prisa...
De repente los padres de Flor y la señora Becar cayeron en la cuenta de que tenían que trabajar al día siguiente y encargaron a Jazz y Cami que cuidaran de la niña.
- ¿Vosotros estáis seguros de que se puede hacer responsable de mí? Le ha
pedido Santa Claus unas escaleras mecánicas...- susurró a sus padres -Además... ¡Santa Claus no sabe que voy a dormir aquí! ¿Y si no me trae los
regalos?
- Tú por eso no te preocupes, que le enviamos un fax- le dijo su padre,
luego le susurró- en realidad lo que queremos es que tu cuides de Jazz y Cami ¿Crees que podrás?
La niña puso cara de entender todo por fin y asintió con la cabeza
mientras Coco se partía de la risa y Jazz adoptaba una postura de muy
ofendida.
Marcos y Luján se despidieron hasta el día siguiente por la noche,
prometiendo a su angelito que le notificarían a Santa Claus que no estaba
en su casa. Una vez hubo recogido, la señora Beccar también se dispuso
a marcharse y Coco decidió esperarla, ya que ella también iba en
la misma dirección.
Un poco triste por lo corto que se había hecho el día, Jazz se despidió
de su madre arrancándole la promesa de que irían de vacaciones juntas en
semana Santa. Coco le dio un abrazo a Florencia y un puñetazo cariñoso
a su prima, que le dio una patada. Luego se quedó en frente de Cami sin
saber muy bien qué hacer.
Cami le tendió a mano.
- Un placer, Maggio.
- Igualmente... ¿Cami?- dijo el chico sonriendo.
- Sí, Cami está bien, Jorge- dijo ella también sonriendo y comprobando
que al menos otro de los Piratas no era tan idiota como ella creía.
- ¿Vendrás a vernos mañana?- preguntó Florencia.
- No sé... ya me he saltado una comida con la familia Rojas. No quiero
hacerles ese feo...- la niña empezó a hacer pucheritos- está bien, si
puedo, te prometo que vendré.
- ¡Vale! Así te enseñaré mi escopeta de balines- susurró la niña.
....
Florencia descubrió sus regalos de Navidad a las seis y media de la
mañana, desde ese momento, cualquier intento por dormir en el piso
resultó totalmente infructuoso. Si bien la niña se sintió decepcionada
por no recibir la escopeta de balines que había pedido, consiguió el
resto de cosas: el comedor se convirtió en un campo de prueba para el
tanque teledirigido. Cami y Jazz también abrieron sus regalos. A Cami
sus padres le regalaron ropa (demasiado femenina para su gusto), el
último disco de Los Auténticos Decadentes y un par de libros. Su hermana no le había enviado nada y Feli, Mica y Jazz habían hecho bote y le habían
comprado una guitarra que entusiasmó a la pelirroja. Jazz tuvo también
muchos regalos, incluso le enviaron una pequeña plancha de piedra escrita
con letras extrañas, un regalo de un amigo de Europa, le explicó a Cami
antes de guardar cuidadosamente el objeto en su habitación.
Hacia las diez de la mañana, cuando disfrutaban de un chocolate caliente
en el sofá, mientras Florencia derribaba latas de coca-cola con el
tanque, llamaron a la puerta. Cami, aún en pijama, fue a abrir pensando que seguramente era Marcos, que había podido librarse de la guardia en el hospital.
Abrió la puerta y le entraron ganas de chillar: Benjamín Rojas.
- Feliz Navidad, Bordonaba- dijo sonriendo- Bonitas piernas. Deberías
enseñarlas más a menudo- dijo mirando apreciativamente a la chica.
- Y tú deberías exiliarte para evitar que yo te mate.
- También me alegro de verte.
Cami le iba a cerrar la puerta en las narices cuando un pie se interpuso.
- Hola Cami ¡Cuánto tiempo!- exclamó Coco- ¿Podemos pasar?
Cami miró a los dos chicos con desconfianza y recelosa, pero se retiró y
les dejó entrar. Coco condujo a su amigo hasta el salón.
- ¿Qué demonios...?- empezó Jazz cuando les vio entrar.
- ¡Oh!- chilló Florencia emocionada y palmotenado- Nos has venido ver ¡Y
has traído a tu amigo guapete!- Benja sonrió y le hizo una carantoña a la
niña, Jazz y Cami simplemente torcieron la boca ante el comentario.
- En realidad, enana- dijo Coco estirándole de las coletas- hemos
venido a buscaros. Nos vamos a comer a casa de Benja.
- ¿Nos vamos?- preguntó Jazz- ¿Nos vamos incluye a quién, concretamente? Porque creo que a mí nadie me ha preguntado.
Cami afirmó con la cabeza mientras Florencia saltaba emocionada alrededor
de su primo.
- Coco nos contó ayer por la noche que había estado aquí y que hoy
vosotras seguramente estaríais solas y quería venir a veros- explicó
Benja- Y mi abuela no ha dejado de insistir para que os viniéramos a
buscar hasta que no hemos salido de casa. Dice que donde caben cincuenta,
cabemos cincuenta y tres.
- Le hemos prometido que vendríais...- dijo Coco sonriendo.
Cami y Jazz se miraron y luego miraron a los chicos desafiantes.
- Vamos ¿tenéis algo mejor que hacer?- insistió Coco; cuando Jazz iba
a replicar dijo- Hacedlo por la niña... habrá niños con los que podrá
jugar
- Querrás decir los que podrá torturar- Jazz señalaba a Florencia, que
ahora a causa de la emoción, se había puesto a tirar bombas fétidas desde
la terraza y Cami intentaba disuadirla- No sé, no conocemos a nadie
allí
- A nosotros- contestó Benja.
- Eso mismo decía yo, a nadie- repitió Jazz.
Cami volvió de la terraza con Florencia colocada como un saco de patatas
en su hombro.
- A mí me da igual, la verdad- suspiró para sorpresa de todos- Si el
diablillo este va a poder liberar adrenalina no puede estar mal...- Benja
le sonrió pícaramente y ella apartó la mirada- Lo que tu digas Jazz.
Todas las miradas, incluso la de Florencia, que seguía boca abajo, se
centraron en la chica.
- Está bien- dijo al fin- Pero ¿seguro que a tu abuela no le molesta?
- Parece mentira que no la conozcas- suspiró Coco.
- Sí, además dice que no te ve desde hace muchos años y quiere oírte
tocar.- siguió Benja.
Jazz sonrió. Cuando eran pequeños, antes de entrar en el colegio, ellos
eran amigos y pasaban muchas tardes en casa de los otros dos. La
abuela de Benja, le tenía especial cariño a Jazz porque le gustaba la
música tanto como a ella.
- Ah, y también estará Diego.- añadió Coco.
El semblante de las dos chicas cambió de repente.
.
Cap.15. La casa de los Rojas.
- ¿Qué pasa?- preguntó extrañado Coco- Pensaba que os llevabais bien
con él.
Las chicas se miraron y enseguida adoptaron una fingida alegría, que
podría haber engañado a cualquiera... que no fuera un Pirata.
- Nada, no pasa nada- contestó Jazz tomando del brazo a Cami- bueno, nos
vamos a cambiar. Si queréis tomar algo... Ya sabes donde está todo,
Coco.
Pero ni Benja ni Coco pasaron por alto la cara de sorpresa de las dos
chicas y se miraron con suspicacia.
- Bueno, vamos a ver la tele hasta que esas dos se arreglen- dijo
Florencia tomando a ambos chicos de la mano- ¿Así que vais a presentarme
otro amigo? ¿Está también bien macizo?
Los dos chicos rieron ante el atrevimiento de la niña y se acomodaron con
ella en el sofá.
Las dos chicas entraron en la habitación de Jazz.
- ¿Qué hago?- dijo Cami dejándose caer en la cama- Allí no va a ser tan
fácil evitar quedarme a solas con Diego...
- Bueno, tú tranquila- la calmó Jazz- Eso es: respira.
- No estoy para chorradas- contestó Cami secamente.
Jazz le revolvió el pelo.
- La fortísima e invencible Camila Bordonaba tiene miedo de rechazar a un chico- canturreó irónicamente.
- Ja, ja. Me parto de la risa- contestó Cami- Y no es que vaya a
rechazarle, él tampoco me ha pedido nada.
- Ya...- contestó Jazz- ya averiguaremos lo que le pasa por la cabeza al
señor. Ahora hay que vestirse.
Suspirando, Cami se levantó de la cama e hizo el ademán de salir de la
habitación de su amiga.
- ¿Adónde vas?- preguntó Jazz volviéndola a sentar en la cama.
- A mi habitación, todavía no he desarrollado la facultad de ponerme mi
ropa si no está en el mismo espacio físico que yo.
- Bueno... a ver, te lo voy a decir de un modo suave- dijo Jazz
sonriendo- Unos pantalones donde caben tres personas como tú no son lo
más adecuado para llevar a una comida familiar de Navidad.
- ¿Por qué? Preguntó Cami dolida.
- Ya sabes que a mí me encanta tu estilo, Cato, pero también sabes que
esa opinión no la comparte un 99% de la población. Ya que vamos a una
comida con tanta gente, deberías dejar que te vistiera yo.
- Me niego a ir de princesita otra vez- se apresuró a decir Cami asustada
apartándose de Jazz.
- Bueno, encontraremos un término medio ¿vale?
...
Benja se estaba tomando el chocolate que la pelirroja había dejado a
medias sobre la mesa, mientras Coco y Florencia jugaban con el tanque
teledirigido. Tenían la televisión puesta pero no le hacían mucho caso.
Entonces Jazz entró por la puerta del comedor y se puso a recoger la
sala.
- ¡Oh Jazz!- chilló Florencia- ¡No es justo! ¡Con las dos toneladas de
maquillaje que llevas te vas a ligar al amigo de estos dos y lo quería
para mí!
- ¡Si no llevo maquillaje!- se quejó la joven- Bueno, un poco, pero no
se nota.
Los otros tres empezaron a reírse, pero Benja se apresuró a decir.
- No, no. Si estás muy bien- dijo- Te tendrías que dejar el pelo suelto más a menudo... Estás muy guapa- acabó de decir sinceramente
Jazz le dio las gracias sonriendo y siguió ordenando la sala. Llevaba
puestos unos pantalones de color champagne bajos de cintura y de pernera
ancha y una camisa de manga larga, roja, con los botones de arriba
desabrochados. Se había alisado el pelo y apenas se había maquillado.
- ¿Y Cami?- preguntó Coco.
- Aquí- Cami acababa de entrar en el comedor.
Coco en un acto reflejo se levantó y se sacudió los pantalones.
- Esto sí que es un cambio...
Cami llevaba una falda de gasa verde claro de Jazz (todos los pantalones
de su amiga le iban largos, casi le sacaba 10 cm) y un suéter ajustado de
un color verde más oscuro que dejaba los hombros al descubierto. También
se había dejado el pelo suelto, pero lo llevaba rizado y se había puesto
horquillas para retirar los mechones de la cara. Se había negado en
rotundo de nuevo a ponerse tacones, así que Jazz le había dejado unos
zapatos tipo bailarinas de color beis.
- Jazz, por mucho que tú digas- se quejó la pelirroja- si tenía
ojeras... ¿por qué para disimularlas me has pintado los labios y los
ojos? No creo que sea necesario.
- Que sí...- dijo Jazz con tono de paciencia, había tenido que
inventarse esa tontería para que la pelirroja se dejara pintar- Tú hazme
caso a mí.
Cami la miró con desconfianza y desapareció de nuevo.
- Voy a buscar mi abrigo- dijo.
- Es verdad- exclamó Jazz- Vamos, Flor, a buscar el abrigo.
- No me llames Flor- se quejaba la niña mientras la seguía por el
pasillo.
Coco y Benja se quedaron solos. Coco le dio un codazo a su amigo.
- Ya sé por qué te gusta- dijo riéndose.
- ¿A qué te refieres?- contestó Benja fingiendo no entender- Ya te dije
que esta pelirroja a mí me interesa de otra manera...
- Entonces me la pido para mí- bromeó Coco- bueno, si me deja Diego...
- ¿Cómo que si te deja Diego?- preguntó Benja suspicaz.
- Oh, no sé, como le tiene tanta consideración...
- ¿Quién le tiene consideración a quién?- Jazz había aparecido por el
pasillo, llevaba un abrigo marrón colgada del brazo.
- Nada- dijo Coco- cosas de fútbol.
- ¿Por qué los hombres siempre que no nos queréis contar algo hacéis
mención del fútbol como si nosotras no supiéramos nada de eso?
Afortunadamente, los dos chicos se libraron de contestar la comprometida
pregunta porque llegaron Cami y Florencia.
Decidieron coger un taxi, lo que les costó bastante esfuerzo ya que el día de navidad no se caracterizaba porque hubieran muchos taxistas trabajando. Cuando al fin encontraron uno y ya se estaban montando Flor comenzó a montar un numerito porque había olvidado su escopeta de balines nueva en la terraza. A la pequeña le llevó cinco minutos conseguir que Cami, por la seguridad mental de todos decidiera subir a por la escopeta.
- Id yendo vosotros, que el taxímetro corre. Además así aprovecho para llamar a mis padres y felicitarles Aunque parece que no se acuerdan de que tienen una hija- añadió con un tono apesadumbrado.
- Yo subo contigo Se ofreció Benja rápidamente.- Así no tienes que pagar toda la carrera sola añadió al ver la mirada de asco que le dedicó la chica.
- Si eso es lo que te preocupa cuando llegue a tu casa echamos cuentas, pero preferiría ir acompañada de Hilda y Dunoff dándose el lote en el asiento de al lado que ir contigo en un taxi en un viaje de casi una hora.
Benja suspiró mientras los demás se reían por el comentario de la pelirroja.
- La dirección es...- empezó Benja con tono cansado.
- Sí, ya lo he oído- dijo la pelirroja con impaciencia, dirigiéndose hacia la puerta del edificio.
- Sí...pero ten en cuenta
Cami se marchó sin seguir escuchando a Benja.
Cuando por fin terminó de hablar con sus padres, recogió la escopeta de Florencia y su mp3 y consiguió un taxi (tarea que le llevo cerca de media hora) dio la dirección al taxista y se puso a escuchar música hasta llegar a casa de Benja.
Al llegar a la casa quedó realmente impresionada, eso más que una casa era una mansión. Lo que no le cuadró fue que la puerta fuera tan pequeña y discreta, después de todo no tenía nada que ver con la grandeza de la casa. Vamos a verella había oído hablar de la casa de Benjamín y supuestamente su entrada era algo impresionante Igualmente se decidió a entrar todo estaba a oscuras y en ese momento se le ocurrió que quizá se había equivocado de casa y justo cuando se giró para salir por donde había entrado
- ¿Quién es usted, jovencita?- Cami alzó los ojos, un hombre mayor, no
muy alto y con la mirada juguetona la miraba extrañado.
- Iba a la casa de la familia Rojas- contestó ella poniéndose roja y
girándose de nuevo- Me debo haber equivocado y...
El hombre se echó a reír.
- Tranquila... ¿Cómo te llamas?- preguntó.
- Camila Bordonaba- se apresuró a contestar.
- ¿Te puedo llamar Cami?- dijo sonriendo el anciano- Yo soy Juan.
- Sí, por supuesto. Encantada- dijo Cami sonriendo, no es que se fiara de
los desconocidos, pero ese hombre parecía muy simpático.
- Ya estás en casa de los Rojas, Cami- continuó el hombre tendiéndole el
brazo- si me permites, te llevaré hasta el salón.
Un poco cohibida por el gesto galante, Cami le tomó el brazo, Juan le
cogió el abrigo y salieron del estudio por una amplia puerta. Dieron a un
pasillo muy ancho también con grandes ventanales y muchas pinturas.
- Vaya- murmuró Cami- no sabía que Rojas vivía en una casa tan
impresionante.
- ¿No eres amiga de Benja?- preguntó el hombre extrañado.
- Compañera. La abuela de Benja nos ha invitado a comer a Jazz y a mí.-
explicó Cami- pero Benja y yo no nos llevamos muy bien- acabó torciendo
el gesto, mientras tomaban otro pasillo que acababa en unas escaleras.
- ¿Y eso?- preguntó el hombre interesado.
- Digamos que las personas que tienen el ego más grande que el cuerpo no
me agradan demasiado. Además no le gustó demasiado que me hicieran Premio Anual.
Juan se echó a reír.
- ¿Así que tú eres ella?- preguntó sin parar de reír.
- ¿Perdón?- contestó sin entender, ya habían llegado a las escaleras y
comenzaban a bajarlas.
- Benja últimamente parece más taciturno y pensativo- se explico el
hombre- y yo estaba seguro de que era por una chica nueva, porque con
Lu no se había puesto nunca así. Y seguramente eres tú.
- No creo, señor, él no se fija en chicas como yo...
El hombre no contestó, sólo sonrió levemente. Cami empezó a oír voces,
esa escalera debía de dar al salón. Estaban ya casi al pie de la
escalera, Cami vio a mucha gente conversando y distinguió a Jazz cerca
de una puerta, seguramente esperando a que ella entrara por ella.
- He encontrado a esta señorita en la puerta del servicio- dijo el hombre cuando ya habían entrado en el salón, acercándose a una mujer que observaba
nerviosamente en dirección opuesta- Es Camila Bordonaba, una compañera de
Benja, Nora.
La mujer mayor se giró de improviso y sonrió alegremente.
- ¡Por fin querida!- dijo abrazándola cálidamente- ¡Pensábamos que te
habías perdido! ¡Qué bien!- giró la cabeza hacia una señora que parecía
una mayordoma- Ana, avisa a Coco y a Benja que la señorita ya llegó,
que dejen de buscar.
Pero no hizo falta porque Coco y Benja ya habían oído chillar a Nora.
- Disculpa a mi nieto, Camila- dijo la señora entregando el abrigo de la
pelirroja a Ana, cuando coco y Benja se habían acercado hasta ellos-
¡Mira que no avisarte de que la entrada principal da al lado contrario de la calle por la que circulan los vehículos!
- ¿Su nieto?- contestó Cami, con un mal presentimiento creciendo en su
interior.
- Cuando se lo fui a decir ya se había ido- dijo Benja disculpándose.
- Te tenías que haber dado más prisa, chico- sonrió Juan- no se puede
desatender a señoritas tan bellas y encantadoras como Cami. Perdona a mi
nieto- le dijo Juan de nuevo a Cami, guiñándole un ojo con complicidad.
Cami se quedó de piedra. ¡Acababa de poner verde a Benja delante de su
abuelo! ¿Pero cómo podía ser tan tonta? ¡Madre mía! Si estaba en casa de
los Rojas era lógico pensar que... tenía ganas de desaparecer.
- Oh, Cato, por fin- Jazz también se había acercado hasta ellos- Señora
Rojas, esta es mi amiga Camila Bordonaba.
- Ya me la ha presentado Juan, querida- sonrió la señora mirándolas
cándidamente- Bueno Cami, le he hecho prometer a Jazz que luego nos
tocaréis algo ¿eh?
- Sí... sí... por supuesto- contestó la pelirroja con mucho nerviosismo.
Nora se fue hacia lo que debía ser la cocina. Cami miró con desánimo a
Juan, que volvió a sonreír y le hizo un gesto de que todo estaba bien.
- Benja, lo menos que puedes hacer para pedirle perdón es enseñarle la
casa a Cami ¿no crees?
Benja asintió y Cami decidió tragarse la lengua, no quería fastidiarla
aún más.
- ¿Vienes, Jazz?- fue lo único que se atrevió a decir.
- No, Coco y yo nos quedaremos vigilando a Florencia un rato, a ver si
se comporta, luego os buscamos.
- Vale- contestó con resignación la pelirroja mientras seguía a Benja. Juan los observó marchar y sonrió.
..............................
Jazz estaba sentada en una de los bancos del jardín de la casa de la
familia Rojas y se reía viendo como Coco jugaba con los niños a la
caza del Ogro. Coco era el Ogro y había que cazarlo, bastante
divertido para todos, excepto para él. Además Jazz ayudaba a los críos
dándoles consejos de cuál era el mejor método para tirar al chico al
suelo.
Coco, un poco harto, decidió organizar una guerra de bolas de nieve al
más puro estilo militar. Jazz seguía mirando.
- Hola- alguien se había sentado a su lado- No sabía que ibas a venir.
- Hola, Diego- contestó Jazz sin mirarle- Yo tampoco lo sabía, Cami y yo
nos hemos enterado esta mañana.
-¿Está Cami aquí?- preguntó él con ansiedad.
- Sí. Benja le está enseñando la casa. Nos invitó Nora.
Diego suspiró pero no dijo nada. Pasaron unos segundos y Jazz puso una
mano sobre el hombro del chico.
- ¿Y tú? ¿Qué tal estás?- preguntó
- Bien...
- ¿Has tenido tiempo para pensar?- preguntó Jazz, otra vez distraída.
Diego la miró sorprendido y ella le devolvió la mirada.
- ¿Qué esperabas? Soy su amiga.
- Sí... esa manía que tenéis de contároslo todo... ¿Pero cómo sabías que
tenía que pensar?
- Porque no le has dicho nada. Si quisieras salir con ella ya se lo
hubieras dicho, y si hubiera sido una tontería también. Y no nos lo
contó, se lo notamos. Cami para esas cosas es como un libro abierto.
- Estaba esperando a que ella me dijera algo- contestó brevemente.
- ¿A ti te gusta, Diego?- preguntó de repente Jazz, Diego sentía siempre
que esa chica le dominaba, le hacía sentir incómodo, parecía que le leía
el pensamiento.
- En eso es en lo que tenía que pensar... ¿sabes? Cuando creía que estaba
con Feli no me importó, pero cuando Benja le habla, o le hace bromas... es que no sé, no me gusta que lo haga. Y no sé si es porque Cami me gusta o...
-Porque no quieres que Benja esté con ella- acabó Jazz.
Diego suspiró.
- Exacto.
- ¿Y por qué no quieres que esté con ella?- preguntó Jazz interesada- es
uno de tus súper amigos
- No sé. Creo que es porque... te parecerá una tontería... porque creo
que Cami se podría enamorar de él de verdad y Benja siempre acaba con las
chicas por cansancio... y no se lo merece.
- Eso no se lo merece nada que tenga patas- contestó Jazz.
- Bueno, el resto ya saben lo que hay, y no creo que vean en Benja más
que al número uno en todo. Pero a Cami todo eso le da igual. Si estuviera
con él sería por su otro Benja. No me malinterpretes, Benja es muy
buena persona. Pero no quiero que trate a Cami como a las demás sin darse
cuenta.
Jazz asintió.
- Yo diría que si no te importa que esté con Feli, es que ella no te
gusta.
- También creo eso. Pero no puedo dejar de sentirme molesto cada vez que
Benja le dice algo...
-¿Y por qué no dejas que Cami cuide de sí misma? Y habla con ella de lo
del beso, le darás un alivio- dijo Jazz levantándose- Voy a relevar a
Coco ¡Nos vemos en la comida!
Diego observó a la chica mientras se acercaba a los niños. Estaba
empezando a ser una amiga, pero una amiga de verdad.
...
- Esta es mi habitación- dijo Benja abriendo una puerta del segundo y
último piso.
Le había enseñado toda la planta baja y el primer piso, era una casa
enorme. Debía estar bien vivir ahí. Cami entró en la habitación del chico, era tan grande como el salón de su casa.
La decoración de esa habitación era diferente a la del resto de la casa,
si bien los muebles tenían el mismo aspecto regio y antiguo, las paredes
estaban llenas de pósters de estrellas del fútbol, de fotografías y de
banderines. El escritorio, delante de una ventana, estaba lleno de libros
de la escuela, abiertos por páginas diferentes, y de revistas y folios escritos.
Cami se acercó a mirar las fotos. La mayoría eran del colegio. Le hizo
gracia ver la foto del curso de hacía dos años. Ella estaba allí y le estaba contando algo a Feli, que estaba a su derecha.
Un Benja más joven, mientras, hacía el tonto en la esquina opuesta. Al
lado había otra fotografía, de una pareja joven, con un niño de unos dos
años en las rodillas del hombre. La pareja se besaba mientras el niño intentaba estirarle la barba al hombre.
- ¿Tus padres?- preguntó Cami distraída.
- Sí- contestó Benja detrás.
- ¿Dónde están?
- Muertos.
Cami se sorprendió por a brusquedad, pero no dijo nada, y Benja se lo
agradeció. Estaba ya harto de escuchar lo siento mucho a gente a la que
apenas conocía.
Benja se sentó en la cama.
- Siento que tuvieras que venir si no te apetecía- y es que no habían
hablado mucho durante el recorrido.
-No- contestó ella secamente- ha estado bien, la casa es impresionante.
Benja sonrió.
- Díselo a mi abuela. Estará encantada de contarte mil cosas sobre la
casa y la familia.
- Son muy simpáticos tus abuelos- dijo Cami mientras miraba uno de los
libros que Benja tenía abierto encima del escritorio- Tu abuelo ha sido
muy amable. No deben de ser cosas heredables.
- Ja, ja. Qué simpática.
Cami se sentó en una cama que había al lado de la de Benja. La de Coco,
supuso.
- ¿Me vas a decir quién es?- le espetó de pronto Benja.
- ¿Quién es quién?- preguntó Cami desubicada.
- Mi ángel. Sé que lo sabes. Si no, no hubieras dicho nada de la pluma.
- Ya te dije que fue casualidad- dijo Cami levantándose de la cama enfadada- no te pongas pesado. Además me parece fatal que teniendo novia vayas por ahí preguntando por otras chicas.
- ¿Y quién te ha dicho que a mi esa chica me interesa de la manera que tú
piensas?- dijo Benja.
- Ah, no sé...- contestó ella encolerizada poniendo las manos en sus
caderas- ¿Quizás porque la besaste? Sí, ¡eso debe ser...!
Enseguida se dio cuenta de que había metido la pata.
- ¿Cómo sabes que la besé?- preguntó sorprendido el chico
- Déjame en paz- Cami salió corriendo de la habitación antes de que el
cabreo la volviera a traicionar.
---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.16. Sincerando los sentimientos.
La comida fue estupenda; Cami se las arregló para no quedar al lado de
Benja e ignoró las miradas del chico todo el rato. Se sentó entre Diego,
que la saludó alegremente, y Florencia, que le enseñó sus heridas de
guerra de ese día, causadas por la batalla de bolas de nieve. Aunque
estaba un poco incómoda por tener a Diego al lado se esforzó por no
demostrarlo, y conversó animadamente con Jazz y Coco, que estaban
justo delante de ella.
Después de comer, todos los invitados fueron hacia el salón y los niños a
seguir jugando en el jardín. Nora no paró de insistir a las dos chicas
hasta que, a regañadientes, Jazz se sentó en el piano y Cami prometió
cantar algo.
Improvisaron algunas canciones que se sabían de memoria y las aplaudieron
mucho, sobre todo la abuela de Benja, que decía que Jazz era la única
que le daba vida al piano de la casa.
- Quería que Benja aprendiera- se quejaba- pero más que tocar aporreaba
las teclas.
Cami dejó de cantar para dar el paso a Nora, que le pidió a Jazz que
tocara su swing antiguo favorito. La señora Rojas tenía una voz parecida
a la de Edit Piaf.
Cami se quedó sentada en un sofá escuchando encantada la música y
entonces se dio cuenta de que Benja y Diego se le acercaban uno desde cada
punta del salón y le entraron ganas de salir pitando. Pero Diego la
alcanzó antes.
- Cami, creo que tenemos que hablar.
- ¿Ah sí?- dijo la pelirroja como si no fuera con ella el asunto.
Diego la miró alzando una ceja.
- Vale, está bien- la pelirroja bajó la cabeza y siguió al chico que la
llevó hasta un banco del jardín.
Se sentaron el uno al lado del otro.
- Quería decirte...- dijeron los dos a la vez.
- Tú primero- dijo Cami.
- Pues eso, que lo del beso del otro día...
- No tenía que haber salido corriendo- se apresuró a decir Cami- pero...
- ¡Es que no me gustas!- volvieron a decir los dos a la vez.
Se miraron a los ojos aliviados y se echaron a reír.
- Mira que eres bobo- Cami le dio un puñetazo amistoso- ¿por qué me diste un beso entonces?
- Porque entonces no lo sabía.
- Yo tampoco- se sinceró Cami- Empecé a pensar que me gustabas, y no veas
que bochorno... Cuando me diste el beso me di cuenta de que no.
- ¡Oye!- se quejó el chico- ¡Qué no soy tan feo!
- No eres mi tipo- contestó Cami riéndose- Además besas fatal.
Diego puso cara de ofendido.
- Besarás tú mucho mejor ¿no?
- Eso nunca lo sabrás- contestó Cami levantándose.
El chico entonces se puso serio.
- Prométeme una cosa Cato. Tendrás cuidado con Benja.
- ¿A qué te refieres?- preguntó extrañada.
-Tú prométemelo.
- Vale, pero no te preocupes, siempre tengo cuidado con él.
Caminaron de nuevo hacia la casa, en silencio.
- ¿De verdad beso tan mal?
Cami no le contestó, sólo le dio un beso en la mejilla. Se sentía mucho
más aliviada.
Pero alguien entre los árboles no estaba tan aliviado. Benja había salido
al jardín para ver que hacían Cami y Diego, y aunque no vio ni oyó nada
de lo que se dijeron allí, pudo escuchar la última pregunta de Diego y
vio el beso que Cami le dio en la mejilla. Una sensación de rabia le
llenó de la cabeza a los pies.
Sin reflexionar ni medio segundo, salió de su escondite y se acercó a su
amigo y a la pelirroja. Los otros dos le oyeron venir y se giraron, se
dieron cuenta de que no traía buena cara.
- Benja ¿pasa alg..?- pero Diego se quedó con la palabra en la boca
porque Benja le pegó un puñetazo en la mandíbula y lo tumbó en el suelo.
Cami no sabía como reaccionar. Se le había quedado la cara petrificada
por la sorpresa. Intuitivamente, se agachó para ver el estado de Diego.
No tenía nada, pero había quedado semi-inconsciente. Benja seguía en pie,
mirándolo con rabia y entonces Cami se levantó y con todas sus fuerzas le
devolvió el puñetazo. La nariz de Benja empezó a sangrar.
- ¿Pero tú eres idiota o qué te pasa?- le chilló encolerizada- ¿A qué
viene esto?
Benja intentaba parar la hemorragia con la manga de su camisa.
- Me ha mentido- musitó con rabia- me dijo que no le gustabas.
- ¡Y no le gusto payaso!- gritó Cami fuera de sí- Además... ¡Eso que
importa!
- ¿Y porqué le has dicho que besaba mal?- gritó el chico con rabia.
- ¡Porque estaba bromeando!
- ¡Entonces te besó!- chilló con expresión triunfal.
- ¡Sí! ¿Y qué? ¿A ti que te importa?
- ¡Pues entonces sí me mintió!
Cami se abalanzó sobre Benja, y éste se preparó para recibir un golpe,
pero muy al contrario de lo que el pensaba, Cami le besó en los labios y
luego le apartó bruscamente. La chica se limpió la boca con el dorso de
la mano.
- ¡Ves cerebro de mosquito con una lobotomía considerable! ¡Te he besado
y no me gustas! ¡No hay nadie sobre la faz de la tierra a quién odie más
que a ti! ¡Y te he besado! ¿¿Lo entiendes ya??
Benja permaneció callado, mirando a la alterada pelirroja y dándose
cuenta de su estúpido comportamiento.
- Además ¿Qué te importa a ti si a Diego le gusto o le dejo de gustar?
¡No creo que el que creyeras que te había mentido te de derecho a dejarlo
semi-inconsciente!- Cami lo tomó de la camisa- Ahora yo me voy a ir.
Espero que cuando tu amigo se despierte te disculpes en condiciones. No
sé que ve la gente en ti. ¡Eres un monstruo!- y lo empujó apartándolo de
ella- ¡No te me acerques!
Cami se dirigió a la casa, hecha una furia. Benja la miraba y se odiaba
sí mismo.
- ¡Cami!- gritó antes de que desapareciera por la puerta. Ella se paró
pero ni se giró- Tú... tú... me gustas- murmuró sin dejar de mirarla,
para ver su reacción.
La pelirroja pareció reflexionar unos momentos, después se metió en la
casa sin decir nada.
Cami pasó rápidamente por el salón y llegó a uno de los baños. Se
encerró dentro y se sentó en la taza de váter abrazándose las piernas.
Tenía muchas ganas de llorar y no sabía por qué... no era rabia... era
tristeza. Al final había besado de nuevo a Benjamín Rojas. Se odiaba, se
odiaba mucho. Al menos, pensó con amargura, he cumplido la promesa de
tener cuidado con Benjamín. Pero eso sólo hacía brotar más lágrimas.
Mientras, Diego iba enfocando de nuevo el mundo y con la ayuda de Benja
se sentó en un banco. Benja le contó todo lo que había pasado hacía
escasos minutos. Para su sorpresa, Diego no se enfadó. Se echó a reír.
- No sabía que eras celoso Benja- dijo pasándole un brazo por los hombros.
- Yo tampoco lo sabía- contestó masticando las palabras- Y tampoco sabía
que me gustaba tanto. Perdóname, no sabes la rabia que me entró cuando
creí que estabas con ella a mis espaldas.
Diego alzó las cejas.
- No pasa nada. Te lo tenía que haber contado. Pero no estaba seguro.- le
desordenó el pelo ya de por sí desordenado- Lo tienes difícil, no te voy a
engañar. Sería más probable que Hilda nos animara a saltarnos
las normas que que a Cami le empezaras a gustar.
Benja puso cara de cuéntame otra que esa ya me la sé.
- ¿Y Lu?- preguntó Diego después de unos segundos.
- Lo voy a dejar con ella. Lo tenía que haber hecho antes- se quejó Benja-
En Halloween, cuando pasó todo aquello con el ángel.
Diego se puso tenso, pero sólo asintió.
- Será mejor que entremos- dijo dándole unos golpecitos en la espalda a
su amigo.
- Soy idiota.
- Lo eres.
- ¡Oye!
- Sólo era para darte apoyo moral- bromeó el chico- jejejeje.
- ¿Ahora de qué te ríes? - Preguntó molesto Benja.
- Nada, de que una chica te ha dejado KO.- Diego se seguía riendo.
- Ja, ja. Tú dame más ánimos... vaya amigo...- murmuró con ironía
- Tú casi me matas hace un momento.
...
Cami seguía en el baño. Se había cansado de llorar ya. Pero ahora tenía
todo el maquillaje que le había puesto Jazz formando un bonito revoltijo
por toda su cara. Cogió papel higiénico y agua. Pero todavía se lo dejó
peor. Alguien llamó a la puerta del baño.
- ¿Sí?- contestó.
- Cami ¿estás bien? Soy Juan.
Cami dudó unos momentos, pero luego abrió la puerta.
- Te he visto pasar corriendo y... creo que será mejor que te limpies con
esto.
Buscó en los cajones del armario del baño y sacó unas toallitas. Cami las
tomó agradecida.
- Muy bien, pequeña. Supongo que el bestia de mi nieto tiene la culpa.
- Bueno... quizás. Pero creo que le he roto la nariz- contestó Cami
sonriendo tristemente
- ¡Bien hecho mujer! A mí Nora me empezó a gustar cuando me tiró una
tetera a la cabeza por meterme con sus trenzas.
Cami volvió a sonreír, no veía posible que a ella algún día le pudiera
gustar semejante energúmeno. Aunque sus lágrimas decían lo contrario.
Juan la dejó sola para que se lavara la cara, luego la acompañó hasta el
salón.
- Estás mucho más guapa sin maquillaje- le dijo antes de dejarla con
Jazz.
- ¡Te he estado buscando! Hace un momento han entrado Diego y Benja con
mala cara... ¿Tú no sabrás nada, no?- preguntó con suspicacia.
- Te lo cuento en casa ¿vale?- suplicó Cami.
Se despidieron de los señores Rojas que las hicieron prometer que les
visitarían en las próximas vacaciones y Coco les dio saludos para Mica,
a lo que las dos chicas contestaron alzando las cejas; no creían que Mica
quisiera saludos suyos. Coco pensaba lo mismo, pero por intentarlo...
No se despidieron ni de Benja ni de Diego, que todavía estaban curándose
mutuamente. Prácticamente se tuvieron que llevar a rastras a Florencia,
que había hecho muchos amigos y quería quedarse a vivir allí.
Llegaron al enseguida al piso. Luján, con cara de cansancio, no tardó en llegar. Una vez se hubieron ido, Jazz estalló.
- ¿Qué ha pasado con Diego y Benja?
Y Camila, sin muchas ganas, le contó todo.
- O sea, que le gustas a Benja. Chica ¡Qué éxito tienes últimamente!
- Ja, ja. Di mejor que se ha encaprichado. Es que encima es memo, le
parto la nariz y me suelta que le gusto... Debe de ser masoca.
- O le gustas mucho.
- Pues ya tiene un trabajo más: olvidarse de mí, porque no quiero que se
acerque a menos de 20 metros o esta vez le partiré las piernas- dijo
cansada tirándose en el sofá.
- Ya...- dijo Jazz- Cami, a ti Benjamín te gusta y no me digas que no,
porque desde que te dio el beso no es la primera vez que te veo perderte
en tus pensamientos- Jazz se sentó a su lado.
Cami iba a replicar, pero luego recapacito.
- Ese es el problema: yo debo de ser masoca también.
---------------------------------------------------------------------------------------
Cap.17. De nuevo en el tren.
Cami y Jazz llegaron a la estación de tren 5 minutos antes de que saliera el suyo de camino al colegio el día de enero que empezaban las clases. Rápidamente y a trompicones y cargando con dos guitarras y con unos maletones como mamuts, irrumpieron en el abarrotado vestíbulo y comenzaron a abrirse paso hasta el tren que estaba a punto de partir. Jazz subió en el primer vagón rápidamente mientras Camila le pasaba el equipaje desde el suelo. Cuando acabaron y Cami subió y cerró la puerta, el tren comenzó a avanzar lentamente.
- Buf- supiró Jazz- por qué poco.
- Si no te hubieras empeñado en usar el metro para venir- se quejó Cami.
ordenando todo su equipaje.
- Ey ¡vosotras!- una chica morena iba hacia ellas corriendo por el pasillo
de entre los compartimentos, era Mica- ¿Os pensáis quedar a hibernar ahí o
venís con nosotros?
Feli iba detrás de ella y cuando las alcanzó les dio un fuerte
achuchón a cada una.
- ¿Y cómo han estado mis dos angelitos solos solitos todas las
vacaciones?- dijo usando un tono de voz aguda.
- Bien- contestó Jazz orgullosa.
Feli y Mica les ayudaron a transportar sus maletas hasta su vagón, que estaba hacia la mitad del tren. Se acomodaron entre tanta maleta y rápidamente se preguntaron por las respectivas vacaciones.
Cami les contó lo sucedido en casa de los Rojas.
- ¿¿¡¡¡¡Besaste a Benjamín Rojas!!!??- chilló Mica como si le hubieran dicho que Mick Jagger había muerto.
- Sí... pero ese no es el punto importante de la historia- intentó continuar Cami.
- ¿¿¿Qué le besaste??? ¿¿¿En la boca???
- A ver Mica, ¡Qué eso no es lo importante!- le volvió a decir la pelirroja.
- ¿Cómo qué no?
- Él me dijo que yo le gustaba- musitó Cami, los ojos de Feli y Mica
se abrieron de par en par.
- ¿Qué Rojas se te declaró?- preguntó extrañado Feli- ¿Y qué le
dijiste?
- Es lógico-dijo Mica- le besó y ahora están saliendo y planeando la boda-
la morena utilizaba un tono de convencimiento completo.
- Mica, ¿Por qué siempre escuchas lo que te da la gana y te inventas tus
propias historias?- le preguntó Jazz mientras negaba con la cabeza.
- Porque son más emocionantes que la realidad... Así que... ¿te has dado
el lote con él?
Feli le dio una colleja.
- ¿No has oído que no, nena?- dijo riendo- Cosa que no puedes decir tú
de Fran.
La reacción fue instantánea: Mica intentó taparle la boca a Feli
mientras Cami y Jazz le zarandeaban para que les contara qué había pasado
con Francisco.
Feli pudo librarse finalmente de las manos femeninas, pero Mica seguía
dedicándole miradas de odio.
- Bueno, ¿nos lo cuentas tú o nos lo cuenta Pipe?- la increpó Jazz.
Mica suspiró.
- Vaya amigo... tienes la boca del tamaño de un buzón...- Feli sólo
sonrió ante el comentario- En realidad es un tontería... Coincidí en una
fiesta de las de mis padres con este payaso de aquí y su primo...
- Tu exnovio- puntualizó Cami.
- Dejemos la cuestión de léxico... primo, exnovio... ¿qué más da?-
contestó la morena intentando desviar la atención- el caso es que pasamos
juntos también el día de Navidad. Y estuve hablando con él, solamente...
- Ya...- dijo Jazz.
- ¡Sólo me despedí de él!- se excusó Mica sonrojada- Se va a trabajar a
Rusia hasta el verano.
- Y como allí hace mucho frío, tú le estuviste dando calor- bromeó Cami.
- ¡Dejadme en paz! Fran y yo somos sólo muy buenos amigos.
Todos se miraron y sonrieron ante el rubor de Mica, era bueno que
desviase su atención de Coco por fin, aunque ella negara que hubiera
habido nada con Fran. Habían estado saliendo cuando él iba al último curso y Mica a segundo. Lo dejaron cuando ella volvió al Elite Way al año siguiente. Era demasiado tiempo sin verse... Fran había sido el único chico que había superado a Coco en el corazón de Mica, pero una vez lo dejaron y dejaron de verse, el guapo moreno se quedó con toda la atención de la chica.
- Por cierto- recordó Cami- Coco nos dijo que te saludáramos de su
parte.
- Oh- musitó Mica- ¡Qué bien! Su señoría me manda saludos a través de mis
amigas. Es demasiado guay para saludarme el mismo...
En ese mismo momento alguien abrió la puerta de su compartimento, era
Diego.
- ¡Cami! ¡Que tienes que ir al vagón de coordinadores y hacer la ronda!- la
riñó Diego- ¡Date prisa o no llegas ni al final de la reunión!
La pelirroja se levantó de golpe y se despidió de sus amigos echando a
correr hacia la parte delantera del tren. Se le había olvidado por
completo, ¡Eso de ser Premio Anual era un rollo!
Diego observó como se marchaba sonriendo y saludó a los otros tres.
- ¿Qué tal la mandíbula?- preguntó Jazz.
- Bien, bien... Benja quedó peor.
- ¿Tiene algún golpe todavía?- preguntó Feli.
- No, pero Cami le dio fuerte en el orgullo. Eso duele más que una nariz
rota.
Feli asintió y Mica se echó a reír.
- Bueno, no es la primera vez. ¿No os acordáis del pulso del primer día?
- Sí- dijo desperezándose Jazz- ¡Qué lástima que Luisana no haya venido a
tocar las narices hoy! El viaje va a ser muy aburrido...
- Luisana no está para tocar las narices- dijo Diego- Benja la dejó ayer.
Jazz se quedó a medias en su gesto de levantar los brazos y los dejó
caer sobre el asiento mientras Mica y Feli se miraban. Diego se
encogió de hombros.
- Me voy con estos. He dejado a Coco sólo y fijo que se me descontrola;
cuando llegue seguro que ya ha liado alguna...
- Salgo contigo- dijo Mica- tengo que ir al baño.
Mientras, Cami había llegado al vagón que le había sido destinado e
irrumpía en medio de la reunión: Benja estaba dando instrucciones al
resto de coordinadores.
- Perdón- se apresuró a decir la pelirroja- Estaba... ocupada.
Se acercó hasta donde estaba Benja que evitó mirarla.
- Ya hemos acabado casi- dijo secamente- te toca controlar la parte final
del tren.
Cami sólo asintió.
- Eso es todo- acabó Benja- con que os deis una vuelta cada hora bastará.
Todos asintieron y salieron del compartimento, tan grande como tres
compartimentos normales juntos. Cami se intentó escabullir también hacia
la salida, pero Benja la llamó antes de que salieran y no pudo hacerse la
sorda estando sólo a dos metros de él.
- ¿Quieres algo?- preguntó desde la puerta.
- Mis abuelos te mandan recuerdos.
Ella asintió y se dispuso a marcharse.
- Espera.- Benja se acercó hasta ella- quería pedirte perdón... por lo
del jardín.
Le miró directamente a los ojos por primera vez desde el día de Navidad.
- Espero que tu nariz se haya curado, tendrá gracia volvértela a romper.
- Cami no soy un bestia ¿vale?- dijo Benja dando un puñetazo a la pared
del compartimento- Simplemente me puse celoso. Me gustas Cami, me gustas
mucho.
Cami retrocedió.
- No te acerques a mí. Eres un niño mimado, el mejor de la escuela, el
que consigue lo que le da la gana, el más popular. Pues lo siento, pero a
mí no me impresiona nada de eso. No me siento halagada por ser un
capricho tuyo ¿sabes?
- ¡Eres una hipócrita!- gritó Benja- Te haces la víctima, yo soy el malo
¿no? ¡Aquí el que se ha enamorado soy yo y la única que está discriminándome por ser como soy eres tú! ¡No te las des de mártir! ¡El
rollo de ser popular te importa a ti, no a mí!
Cami contrajo la cara en un gesto de furia y se giró, dispuesta a acabar
con aquella discusión para la que se había quedado sin argumentos. Salió
al pasillo.
- ¡Cami!- gritó Benja desde dentro- El primer día del curso me dijiste
que el día que fueras importante para mí te tirarías a las vías del
tren... bien, ya puedes- acabó con voz amarga.
Si lo que pretendía era cabrearla aún más, lo consiguió. La chica se giró
con toda la intención de darle una bofetada, pero esta vez Benja fue más
rápido y le sujetó la muñeca.
- Y no creas que me he olvidado de que me besaste- le susurró mientras
ella se zafaba de su mano.
Benja desapareció por el pasillo y Cami se sumió en uno de sus estados de
cólera contra él y contra sí misma. Era cierto, le había besado y se
había prometido que no lo haría... Odiaba que le hiciera perder los
estribos de esa manera. Sencillamente: no era justo. ¿Por qué le tenía
que gustar ese idiota? Tenía que hacer que se le pasara.
--------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.18. Peleas y besos.
Mica volvió del baño y se encontró con un singular espectáculo en el
compartimento. Feli había desaparecido, también había ido al baño, y
Jazz estaba sola... bueno, sola con tres NTCPSP: Lu, Esther y Vanesy. Antes de abrir la puerta pudo distinguir perfectamente como gritaban.
- ¿Pero a ti se te ha pasado el tinte a las neuronas o qué, encanto?-
gritaba Jazz-¡Cami no quiere ver a Benja ni en foto!
- ¡Sé que me ha dejado por una chica!- gritaba Lu- ¡Y aunque me parezca
increíble tiene que ser ella! ¡Últimamente tu amiga-adefesio no dejaba de
coquetear con mi novio!
- Con tu exnovio- Mica entró en el campamento y apoyó las manos en sus
caderas- ¿Qué pasa con Cami?
- ¡Mira la extraña número tres!- se mofó Vanesy.
Mica la miró de arriba abajo y luego chasqueó la lengua.
- Si tú lo dices...- susurró con sorna - Como eres una eminencia...
- ¿Te estás metiendo conmigo, niñata?- gritó la aludida.
- Jo, ¡Qué capacidad de deducción!- gritó Jazz cómicamente levantando
los brazos.
- ¿Dónde está Bordonaba?- repitió Lu cabreada.
- Sois unas envidiosas- dijo Esther- ¡Sólo queréis fastidiarnos!
- ¡Vivo para ello!- contestó Mica- ¡Estoy escribiendo una tesis: Como
joderle la vida a un ente cuya meta en la vida es combinar los zapatos
con el bolso!
- ¡Te vas a enterar!
Esther hizo el ademán de arañar Mica mientras Vanesy se tiraba a por
Jazz, Lu, que no estaba para peleas de gatas, salió corriendo del
vagón para buscar a la pelirroja.
Mientras, las chicas empezaron a practicar lucha libre en el compartimento, montando un escándalo.
Rápidamente llegaron los coordinadores y muchos alumnos a curiosear, pero
nadie se atrevía a meterse de por medio. Llegaron también Coco y Diego,
que decidieron separar a las chicas. Primero intentaron sujetarlas, pero
no había manera, así que tuvieron que emplear otro sistema: llevárselas a
rastras. Coco cargó con Esther y Diego cogió a Vanesy, que seguían
pataleando sobre sus hombros y se las llevaron hacia su compartimento.
Jazz, de muy mala leche, cerró la puerta del compartimento dejando con
un palmo de narices a todos los curiosos y se dejó caer con rabia sobre
su asiento. Tanto ella como Mica respiraban entrecortadamente y tenían
arañazos y golpes por toda la cara, así como el pelo alborotado. Ambas se
aguantaron la mirada llena de furia compartida durante unos segundos.
Luego se echaron a reír.
- ¡Qué ganas les tenía a estas barbies malibú!- dijo Mica riendo e
intentando peinarse un poco- ¡Qué a gusto me he quedado!
Jazz parecía de la misma opinión. Se levantó de su asiento y se sentó
junto a Mica para abrazarla. Le dio un beso en la mejilla.
- Eres la mejor Mica- dijo riendo y deshaciendo el abrazo- me tienes que
enseñar esa técnica combinada de tirón de pelo y patada en la espinilla.
...
A Lu no le había sido muy difícil dar con la pelirroja. La chica
estaba realmente enfadada; el día de antes había quedado con Benja y le
había dicho que la dejaba porque no estaba enamorado de ella ¿Y qué? Ella
tampoco estaba enamorada de él, pero juntos no les iba mal... ¡eran la
pareja más popular del colegio! Todas las chicas la envidiaban. Eso era
mucho mejor que cualquier chorrada de amor. Y la culpa de que ella
hubiera perdido todo eso la tenía una chica de la que Benja se había
enamorado. Camila Bordonaba. No se lo podía creer... ¡esa! Esa chica tan diferente, tan fuera de... ¡de todo! Esa paria le había robado su estatus. Pero no se iba a quedar tan campante... ¡Ah, no!
La vio cerca del compartimento donde Benja la había dejado hacía un minuto y se abalanzó sobre ella. Cami que no se lo esperaba, no pudo esquivar la primera bofetada de la rubia enfurecida.
- ¿Pero a ti qué te pasa ahora?- gritó mientras esquivaba el siguiente
golpe.
- ¡Por tu culpa!- gritó la rubia- ¡Eres una bruja asquerosa!- le intentó
arañar la cara.
- ¿Qué he echo?- preguntó mientras le sujetaba ambas manos a la rubia e
intentaba inmovilizarla- ¿Mis pantalones son un atentado contra la moda o
qué?
- ¡¡¡Idiota!!!- Lu se revolvía con furia- ¡Tú me has robado a Benja!
- ¿Qué yo qué?- Cami se quedó tan sorprendida que aflojó sus brazos y la
rubia pudo escaparse y volverla a arañar. ¡Benja había dejado a Luisana por
ella!
Feli acababa de salir del baño y oyó los gritos. Como el resto de
estudiantes curiosos se dirigió hacia el vagón de los coordinadores y vio a
Cami y a Lu enzarzadas en una pelea.
- ¡¡Lopilato!!- gritó el chico.
Lu se giró hacia él y esa distracción le sirvió a Cami para meterse
en el vagón y cerrar la puerta. No quería pegarse con Lu, la podía hacer mucho daño.
La enfurecida rubia se dio cuenta de su error y empezó a aporrear la
puerta.
- ¡Sal de ahí, Bordonaba! ¡Sal ya y devuélveme a mi novio!
Los curiosos se habían aglutinado en la puerta del compartimento.
- ¡Es Benja el que te ha dejado a ti! ¡No yo! ¿Por qué no vas a hacerle
una cara nueva a él con tus uñas?- gritó la pelirroja desde dentro del
compartimento mientras hacía presión para mantener la puerta cerrada.
- ¡Cami!- gritó Feli desde fuera intentando apartar a Lu- ¡Tú no la
provoques!
- ¿Qué no la provoque? ¡Si ha intentado sacarme los ojos!
Lu seguía aporreando la puerta y chillando, Feli, que no conseguía
apartarla, optó por la misma solución que Coco y Diego momentos antes,
llevarse a Lu pataleando y revolviéndose a cuestas hacia la parte
final del tren, en el pasillo, se cruzaron con Benja que iba a ver qué
era todo ese escándalo, cuando vio su exnovia tan rabiosa encima el
hombro del mejor amigo de su pelirroja se temió lo que había pasado y
echó a correr hacia el primer vagón.
Los estudiantes estaban todavía expectantes aguardando la salida de Cami
del compartimento. Benja se abrió paso a empujones hasta la puerta.
- ¡Mira!- gritó una chica- ¡El motivo de la pelea!
- ¿Cómo has podido dejar a la buenorra de Lopilato por la Bordonaba?- preguntó otro chico.
Benja los miró arrogantemente, muy serio.
- Todos vosotros, fuera ¡Ya!
Los alumnos se sorprendieron de ver tan serio al capitán del equipo de
fútbol, así que la mayoría optaron por irse murmurando sobre lo
sucedido.
Benja llamó a la puerta del compartimento.
- Camila, ya puedes salir, no hay nadie.
La puerta se abrió y Cami apareció con una mejilla hinchada, despeinada,
con la camisa mal puesta y con una intensa mirada de rabia en los ojos.
- Tú tienes la culpa- le espetó sin darle las gracias por haberle
despejado el pasillo.- Ahora tu fantástica exnovia me quiere asesinar y
medio colegio piensa que soy una zorra roba-novios.
Le intentó apartar del marco de la puerta pero Benja no tenía ninguna
intención de dejarla salir, sino que lo que hizo fue empujarla hacia
dentro y cerrar la puerta detrás de él.
- ¿De qué tengo la culpa exactamente? ¿Según tú tendría que haber seguido
con ella mientras estoy enamorado de otra? Eres una egoísta, no te
importa Lu, ni te importo yo, ni lo que piensen de ti, simplemente
te importan los problemas que todo te puede causar.
Benja salió del compartimento y Cami se quedó tiesa y sorprendida. ¿Tenía
razón? Le dio un puñetazo al asiento, ¿Por qué le tenían que hacer tanto
efecto las palabras de Benja? Se dirigió al compartimento de sus amigos
intentando no pensar en él.
Feli había llevado a Lu hasta la parte final del tren, y la había
sacado fuera, al pequeño balconcillo del final. Cerró la puerta detrás de
ellos y la dejó en el suelo.
La rubia siguió pataleando e insultándolo, e intentó apartar a Feli de
su camino, pero él recibió los golpes sin apartarse de la puerta. Los
golpes de Lu iban a menos, al final parecía que sólo palmoteaba el
torso del chico.
Al final apoyó las manos sobre su pecho y escondió la cabeza, Feli la
rodeó con un brazo. Estaba llorando.
- Anda Luisana. No le querías más que para seguir siendo la más popular del colegio- murmuró Feli, la chica iba a protestar y a volverle a pegar,
pero el chico la paró- ¿Alguna vez has pensado que cuando acabaras la
escuela todo eso acabaría? Después de salir del Elite Way no ibas a seguir
siendo una diva.
- No soy sólo una cara bonita- protestó Lu deshaciéndose del brazo del
chico.
- Ya lo sé. Ahora falta que lo sepas tú- Feli abrió la puerta y se
metió de nuevo en el tren- pasa o te vas a congelar.
Y sin preocuparse por si seguía su consejo o no, Feli se fue.
Cami y él se encontraron en la puerta del compartimento y cruzaron
miradas de complicidad: se preparaban para el intensivo interrogatorio de
Mica y Jazz. Sin embargo, al abrir la puerta, la misma pregunta salió de
las cuatro bocas.
- ¿Os ha pasado por encima el tren?
Después de unos minutos en los que se contaron las historias mutuas,
excepto Feli que evadió su conversación con Lu, se dedicaron a
curarse los arañazos y los golpes.
Cami salió poco después a hacer la ronda y constató que, efectivamente,
toda la escuela estaba cuchicheando sobre lo ocurrido. Estuvo a punto varias veces de plantarse en el pasillo y gritar.
- SÍ, ESTOY CON BENJAMÍN ROJAS Y ES UN DIOS DEL SEXO ¿¿ESTÁIS CONTENTOS, O QUERÉIS QUE ME LO MONTE CON ÉL DELANTE DE TODA LA ESCUELA??
Pero luego se dio cuenta de que eso habría sido contraproducente. Por no
decir además que no quería que le colgaran el cartelito de ninfómana al
lado del de roba-novios
Cami se quedó dormida antes de que pasara el carrito de la comida, y
cuando sus tres amigos le dijeron que se había quedado sin su dosis de
azúcar casi le da un infarto. Lo que sí que le pasó es que estuvo de muy
mala leche toda la tarde, por donde ella pasaba no se podía oír ni un
susurro.
Poco antes de llegar, cuando ya se hacía de noche, Mica volvió a ir al
baño. Coco la vio pasar desde el compartimento y rápidamente se inventó
una excusa para salir.
Cuando la morena salió del baño, se encontró casualmente con el
Pirata, que le dedicó una sonrisa tan dulce que producía caries sólo
con mirarla.
- ¡Qué casualidad Mica! ¿Qué hacías?- preguntó con un tono de lo más
natural.
Mica se limitó a señalar la puerta el baño y con voz monótona dijo.
- De casualidad nada, vamos al mismo colegio. Además ya nos hemos visto
antes, cuando has venido a rescatar a tus amiguitas.
Luego se giró y empezó a caminar hacia su compartimento.
- ¡Eh Mica! ¿Qué pasa? ¿Por qué estás tan borde?- Coco la había
alcanzado.
- ¿Borde? A no sé... quizás por naturaleza, o puede ser porque... ¡tienes
un carácter que parece una veleta Jorge Maggio!- chilló al final- ¡Porque te
crees que me puedes tratar como te de la gana!
- Shh, baja la voz, por favor- suplicó Coco.
- ¿Qué baje la voz?- dijo chillando aún más- ¡Vete a la mierda!
La chica hizo el ademán de marcharse enfadada, pero Coco la agarró por
la cintura y le tapó la boca rápidamente con un beso en los labios, breve
y suave.
Mica se quedó a cuadros escoceses, en estado de shock.
- Mica...-dijo suavemente- Mica- la zarandeó un poco- ¡¡¡MICA!!!
- ¿Eh? ¿Qué pasa?- contestó la chica saliendo el trance- ¿Dónde estoy?
- Mica, lo siento, no te tenía que haber besado- en realidad no sabía
porqué lo había hecho, en sus esquemas mentales Mica era una de las
últimas chicas las que tenía planeado besar. Aunque le gustaba, le
gustaba mucho.
- Oh ¡No es nada!- dijo con tono tranquilo- en el momento que me caiga de
la cama y me abra la cabeza pensaré que ha sido un sueño bastante
bonito...
Coco la miró alzando la ceja.
- Mica, no estás en la cama. Estamos en un pasillo, te acabo de besar...
- ¡Eso no puede ser!- contestó Mica con tranquilidad- eso va contra el
orden natural de las cosas. Es como si me dices que Zapatero y Aznar se han
ido juntos de borrachera...
- ¡Mira que eres pesada! Tú sólo di sí o no ¿Quedamos el sábado? ¿En la
sala común a las 4?
- Sí- dijo Mica sonriendo y asintiendo con la cabeza, pero luego cambió
su expresión a la perplejidad- ¿Para qué? Es que si es para ayudarte a
estudiar no creo que sea la más indicada...
Coco suspiró valorando si la chica le estaba tomando el pelo.
- ¡Que te estoy pidiendo una cita!
- ¡Ves! Otra cosa que va contra-natura ¡Esto tiene que ser un sueño!-
Mica alzando las palmas de las manos dando a entender que todo
estaba clarísimo.
Coco negó con la cabeza, nunca le había costado tanto que le dijeran
que sí.
- ¿Entonces quedamos?
Mica le miró desconfiada un momento y se pellizcó discretamente el brazo.
Estaba despierta. Luego pasó su dedo índice por delante de los ojos del
chico, que lo siguió con curiosidad.
- ¿Se puede saber que haces ahora?
- Compruebo que estás sobrio.
Coco suspiró y la volvió a tomar de la cintura para darla un beso más
profundo esta vez.
- El sábado, a las cuatro ¿vale?
Mica afirmó con la cabeza con cara de susto y luego empezó a caminar
hacia su compartimento, intentando recordar cómo se movían las piernas.
Mientras Coco se metía en su compartimento y la observaba caminar a
trompicones.
-----------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.19. Y otra vez en clase
De camino a la escuela Coco iba pensando en su cita con la morena. Había quedado con ella y no tenía muy claro si había echo bien... Mica era genial, pero... no era una de las chicas con las que acostumbraría a salir... Tenía que matar al gusanillo que le llevaba carcomiendo por dentro desde que le dio un beso en la sala común, ¡qué demonios! Sólo tenía que descubrir hasta que punto le gustaba esa chica.
La cena sirvió para hacerles entrar en calor.
- ¡En vena! ¡Qué me inyecten la comida en vena!- gritaba Cami corriendo
hacia las mesas.
- ¿Ves?- Feli le dio un golpe a Jazz- esto es lo que pasa cuando la
dejamos sin su dosis de azúcar, le entra el mono. Agradece que no haya
asesinado a alguien en el tren para robarle sus caramelos.
- Bueno...- Jazz sonrió mientras se sentaban en la mesa- Lo ha
intentado; con un niño de primer curso, pero le hemos recordado que es abuso
de autoridad y ha entrado en razón ¿verdad Mica? ¿Mica? ¡¡MICA!!
La joven miraba el techo con una sonrisa bobalicona y canturreaba una
canción de amor decadente. Bajó la mirada ensoñada.
- ¿Decías algo Jazzy?
Ella hizo un gesto con la mano para que se olvidara y apoyó la
cabeza en su mano.
- Menudas joyas...- murmuró- Una agilipollada y la otra glucoadicta... y
tú no te salvas- dijo apuntando a Feli que hizo un gesto sorprendido-
Tú me estás ocultando algo y voy a averiguarlo, ya lo sabes- le
amenazaba con una cuchara sopera.
- No sé a qué te refieres- Feli tamborileó distraído con los dedos
encima de la mesa
Jazz se limitó a repetir su gesto amenazador con la cuchara.
- Queridos alumnos- Dunoff se había levantado y poco a poco la gente
se fue callando- celebro verlos de nuevo a todos aquí. ¡Preparados para
perder los kilos ganados durante las vacaciones estudiando ahora!-
algunas del NTCPSP bufaron, ellas NO habían ganado ni un nanogramo- Las
clases empezaran con normalidad mañana. Y ahora, les dejo de aburrir con
mi estúpida verborrea y les dejo disfrutar de la suculenta cena- todos
los alumnos aplaudieron- Ah, por cierto, se me olvidaba. Todos aquellos
alumnos de último curso involucrados en cierto accidente esta
mañana en el tren, deben acudir a mi despacho cuando acaben de cenar.
Los Piratas se miraron entre sí y lo mismo hicieron Mica, Feli y Jazz. Cami estaba demasiado ocupada intentando ingerir un volumen de
comida que duplicaba lo que ocupaba su cuerpo. Estaban castigados.
Javier se despidió de los otros tres Piratas en las escaleras y les
deseó suerte antes de irse con las chicas de NTCPSP, eso les pasaba, les recordó, por meterse allí donde no les tocaba.
Jazz, Mica y Feli también consiguieron despegar a Cami del banquillo
de la mesa, pero se llenó los bolsillos de pastelillos envueltos y cogió
un bol de natillas entero para ella sola que fue paladeando por los
pasillos.
- ¡Te vas a poner como un queso de bola!- la riñó Mica.
- Tú déjame, estoy creciendo.
- Sí, a lo ancho- comentó Feli, que se ganó una patada; la pelirroja
tenía las manos ocupadas con el bol.
- Pues no he engordado ni un gramo- les dijo orgullosa mientras se metía
otra cucharada de natillas en la boca.
Llegaron a la entrada del despacho del director, dónde ya estaban los
Piratas.
- Cami, como sigas comiendo así pronto irás más rápido a los sitios si
echas a rodar- comentó Diego al ver a la pelirroja.
- ¿Pero que os pasa a todos con mi peso? Si estoy gorda es mi problema...
- Estás perfecta- murmuró Benja sin mirarla.
Cami se quedó callada y empezó a concentrar toda la sangre de su cuerpo
en su cara mientras los demás se reían.
- ¿No tenemos que subir?- dijo demasiado nerviosa la pelirroja, que casi
se había tragado la cuchara de la sorpresa.
- Esperamos a Luisana, a Esther y a Vane...
- Luisana sólo- Lu venía caminando hacia ellos por el pasillo con la
elegancia que le era característica- Mis amigas han decidido no
venir.
- ¿Y eso?- preguntó Coco.
- Dicen que el director no dijo nombres y no especificó a qué se refería
con lo de accidente y que seguramente se refería a Bordonaba y a mí.- la
chica suspiró- Yo he decidido venir.
- O sea, que han decidido salvar el culo y te han dejado sola- resumió
Mica.
Lu prefirió no contestar, más que nada por no verse obligada a darle
la razón.
Cami los miró a todos.
- Si queréis os podéis marchar... Supongo que con que nos quedemos
Lopilato y yo...
Todos negaron con la cabeza.
Benja encogió los hombros y pocos segundos después, entraban al despacho del director.
- Siéntense- el director les hizo un gesto cortés con la mano, cuando se hubieron acomodado, él se levantó- ¿No falta nadie?
Los ocho se miraron, las otras eran unas traidoras, pero tampoco era
cuestión de delatarlas. Negaron con la cabeza a la vez.
- Está bien. Les pediría que se explicaran, pero, supongo, me contaran
una mentira y no los verdaderos motivos del altercado del tren- algunos
iban a replicar, pero el director les hizo un gesto de paciencia- No se
preocupen. Mis informadores me han dado una idea aproximada. Nos
saltaremos ese trámite, pero como comprenderán, debo castigarlos.
Asintieron, ya se lo esperaban.
- Supongo que tienen sueño, así que lo único que les adelanto es que el
castigo será dentro de dos semanas, esperen en el comedor el viernes
de la semana que viene por la noche, a las diez. Lo cumplirán en dos
grupos. Jorge, Diego, Jazmín y Micaela, vosotros seréis uno de los grupos,
el resto el otro.
Cami apretó los labios y se quedó sentada cuando los demás ya se
disponían a marchar.
- ¿Tiene algún problema, señorita?
La pelirroja lo miró con cara de duda y al final soltó
- ¿Usted me odia?
Dunnof sonrió y se ajustó las gafas, los demás se quedaron mirando a
Cami asombrados.
- ¿Y esa conclusión?
- No sé... estoy segura de que sabe exactamente lo que ocurrió en el
tren, y me pone en el mismo grupo que dos peligros potenciales para mí...
me nombró coordinadora, y si eso fuera poco premio anual, cuando sabía que a mí eso me repelía pero sabía que aceptaría...
Dunnof volvió a sonreír mientras los demás intercambiaban miradas de
asentimiento entre sí, Lu hacía muecas de burla a la pelirroja y
murmuraba te voy a dar yo a ti peligro potencial.
- Todo eso sólo demuestra el aprecio que te tengo, Camila.
La pelirroja miró desconfiada.
- Usted debe ser un mal enemigo entonces.
- No más que tú, pequeña- Cami se sonrojó ante aquella alusión a su
temperamento- Y ahora, pueden irse a la cama.
Salieron del despacho (Cami aún con su bol de natillas) y se fueron a la
cama.
- Yo sigo diciendo que me odia- murmuró antes de acostarse.
...
Para Mica esa semana pasó a la velocidad de un caracol con reuma, no veía
el momento de que llegara el sábado... Una cita ¡Con Coco! Su estado de
embobamiento era permanente. Se lo había contado a sus amigos, que
simplemente asintieron y le advirtieron que tuviera cuidado. Era viernes.
Mica estaba estirada en su cama. Se mordió el labio y se llevó las manos
al pelo... Sí que tenía que tener cuidado. Al menos Coco esa semana la
había vuelto a tratar como una amiga.
Para los demás, las cosas seguían con naturalidad. Cami siguió con sus
entrenamientos de ballet.
Hasta el año pasado iba una vez por semana al pueblo para entrenar con
un profesor particular, pero se había mudado. Ella tampoco quería
dedicarse profesionalmente al ballet, pero no le importaría entrar en una
academia de amateurs. El bache de su vida seguía siendo sin duda su amor imposible por diversos motivos.
Benja ahora iba todos los días a verla bailar. La espiaba silenciosamente
por miedo a ser descubierto por la chica o por la profesora Hilda que de vez en cuando supervisaba sus prácticas, pero le gustaba demasiado ver a la pelirroja bailar como para dejar de ir a verla, aunque sólo fueran unos minutos después del entrenamiento.
Esther y Vanesy se pavonearon orgullosas de haberse librado del castigo,
eso sí, soltaron un tonel de lágrimas de cocodrilo cuando Lu les
anunció que estaba castigada con Camila. La rubia también ganó en mal
humor y lo dirigía casi todo hacia la persona de Felipe, que no podía
ser más indiferente con ella.
Ese viernes Jazz se había sentado en uno de los ventanales del pasillo
que llevaban a la sala de filosofía. Había desaparecido del comedor
después de recibir una carta desde París, para leerla en secreto. Después
se había quedado allí, sumida en sus propias cavilaciones, estaba de buen
humor. Alguien la cogió por la cintura y dio un respingo que la hubiera
llevado a estrellarse veinte metros más abajo si ese alguien no la
hubiera tenido bien sujeta.
- ¿No sabes que esto es peligroso?- era Diego.
- ¡No lo era hasta que tú has venido!- gruñó molesta Jazz.
Diego no hizo caso del comentario y se sentó a su lado, pero con las
piernas hacia dentro.
- ¿Qué haces aquí con este frío?
- El paisaje es bonito.
Diego alzó una ceja y miró por la ventana, fuera estaba el mismo paisaje que siempre, aunque cubierto de nieve.
Jazz sacudió la cabeza.
- No tienes alma de poeta.
- No sabía que eras tan romántica...- comentó Diego- cualquiera lo diría,
con esas salidas de genio que gastas. Casi matas a Esther y Vanesy.
- Si tú no hubieras llegado las hubiera hecho la cirugía plástica en la
cara- murmuró Jazz secamente.
- Son mis amigas.
- Sí, y son unas idiotas y unas traidoras. Habéis dado vosotros la cara por
ellas cuando en realidad no hicisteis nada...
Diego se encogió de hombros como dando a entender que eso era su
problema.
- ¿Qué vas a hacer el año que viene?- preguntó el chico para cambiar de
tema
- No sé... depende de los exámenes de acceso a la universidad. Pero me iré a trabajar al extranjero seguramente.
- ¿Y eso?
- Estoy muy quemada de todo esto- dijo suspirando- de mi familia, de la
gente de la escuela... Ya sabes por experiencia que no todo es lo que parece- dijo sondeando sus ojos.
Otra vez más. Pensó Diego. ¿Qué demonios sabe? Tragó saliva, ¿por qué le
infundía tanto respeto?
- Jazz...- la miró a los ojos- ¿A qué te refieres exactamente?
Ella esta vez no intentó deshacerse de la pregunta, sino que le miró
directamente a los ojos.
- Sé lo que tienes. Supongo que ya te habías dado cuenta.
-------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------
Cap.20. La cita.
- ¿Qué sabes exactamente?- contestó Diego visiblemente exaltado.
Jazz, tranquilamente, volvió a mirar el paisaje blanco.
- Esa pregunta es bastante tonta ¿no crees?-miró el reloj- Se ha hecho
tarde Diego, ha sido un placer pero...
- ¿Sabes lo mío?
-No te preocupes. Sólo quería que lo supieras por si alguna vez no sabes con quién hablar. Me marcho a ensayar.
Diego apretó la mano de la chica contra su mejilla sin saber que decir,
enfadado porque su secreto se había descubierto y a la vez triste.
- ¡Jazz! ¿Desde cuando lo sabes?
- Pues desde primero.
Diego se quedó con la boca abierta, ni sus amigos lo sabían desde hacía
tanto. Se sintió aliviado, Jazz le había guardado el secreto durante 5 años.
- Y... ¿Cómo te enteraste?
- Otro día hablamos... me están esperando- Jazz se zafó delicadamente de
la mano del chico y bajó rápidamente las escaleras antes de que Diego
reaccionara y se ofreciera a acompañarla. Prefería no contárselo todo a
la vez, sería demasiado chocante.
Mientras, el cerebro del chico empezaba a funcionar a marchas
forzadas ¿Cómo se había enterado? ¿Lo sabía alguien más? Tendría que preguntárselo pronto.
...
El sábado a las cuatro la sala común estaba prácticamente desierta, precisamente Coco había escogido esa hora por eso; la mayoría de estudiantes estaban en los jardines jugando o haciendo los deberes en
la biblioteca.
Puntualmente, Coco estaba sentado en uno de los sillones hojeando unas
revistas que alguien se había dejado por allí. Les había dicho a Diego y a Javi que tenía una cita, ambos entornaron los ojos como diciendo El
regreso de Jorge VIII. A Benja le había dicho con quién tenía la cita;
no le había contestado nada, pero no le gustaba la cara de sorna que le
había puesto, algo así como que ya se lo esperaba. Se preparaba para
esperar al menos los 15 minutos de rigor a que todas sus citas le habían
obligado. La verdad es que no entendía esa falta de puntualidad
deliberada. Pero para su sorpresa, Mica bajó al medio minuto y... segunda
sorpresa, iba vestida con unos tejanos desgastados y rotos normales y una
sudadera amarilla con cremallera ¡no se había pintado siquiera! Coco
frunció el ceño, no sabía si eso le gustaba o no.
- Hola- Mica se apartó el pelo de la cara un poco sonrojada- Espero que
no hayas estado esperando mucho...
- No- Coco sonrió y se levantó- ¿A dónde te apetece ir?
Mica se encogió de hombros.
- ¿Vamos a ver a las liebres?
- ¿Liebres?- preguntó Coco sorprendido- ¿Hay liebres en nuestro colegio?
Mica sonrió.
- ¿Entonces no las has visto? Vamos- dijo Mica saliendo de la sala común.
15 minutos más tarde los dos chicos se habían acercado, dando un paseo, al pequeño bosquecito que había a las afueras de la escuela.
-¿Vas a hacer que un alumno modelo se escape de la escuela para ver unos conejitos?- preguntó Coco en tono burlón.
Mica sonrió.
- No... Voy a hacer que uno de los alumnos más bromistas y rebeldes de la escuela salgan del recinto de la escuela por un rato para ver a unas preciosas liebres.- Si les apetece, vendrán- Coco la miraba extrañado.
Al cabo de un rato aparecieron las liebres de las que Mica hablaba. Merecía la pena verlas, pues eran bonitas y corrían con mucha gracia y energía. Tras un cuarto de hora en el que los dos chicos habían permanecido en silencio, Coco habló.
- Bueno, ¿Qué más cosas sabes que yo no sepa?- preguntó el
moreno.
- Mmmm... Sé que los cocineros han echo hoy mousse de chocolate... ¿Vamos a probarla?
Pasaron la tarde hablando animadamente sobre el colegio, sus amigos, las Navidades... y comiendo bombones y chucherías. Coco pensó que era la cita más extraña que había tenido nunca, vamos, que nunca había hablado tanto con una chica antes de enrollarse con ella. Pero le gustaba pasar el rato con Mica. No era una de las chicas más guapas del Elite Way, pero desde luego era la más simpática y la más sincera.
- Queda sólo un bombón- Mica lo lanzó al aire y lo recuperó con la mano-
¿Lo quieres?
- ¿Nos lo jugamos?- propuso Coco pícaramente.
La morena lo miró aparentando desconfianza.
- Vale, siempre que no me pidas que atraque un banco o que me haga amiga
de las del NTCPSP.
- ¿De quién?- preguntó Cocos extrañado.
- Déjalo. ¿Qué propones?
Coco sonrió.
- Dime un secreto tuyo y yo te diré uno mío. El que tenga el mejor
secreto gana el bombón.
- De acuerdo. Pero primero empiezas tú- Mica posó el bombón entre los dos-
Y tiene que ser un buen secreto.
Coco pensó unos instantes y de pronto se le ocurrió algo que sería lo
bastante chocante.
- ¿Me prometes que no te reirás?- preguntó un poco avergonzado.
Mica se llevó la mano al pecho en un gesto afectado de promesa.
- Está bien... pese a lo que la gente piense y la fama que tengo... nunca
he llegado a acostarme con una chica.- bajó la mirada arrepintiéndose de
haberle contado eso a la morena. Intuitivamente sabía que podía confiar en
ella, de todos modos.
La miró. Mica tenía las cejas alzadas y cara de incredulidad.
-¿Me vacilas?
- No, es verdad- suspiró el moreno- Con Esther estuve a punto, pero lo
dejamos antes de poder volverlo a intentar... ya sabes... Se puso... Nos
pusimos muy nerviosos.
Mica asintió con la cabeza y miró para otro lado. Hubo unos segundos de
silencio.
- Ahora te toca a ti.
- Bueno- Mica se había sonrojado un poco- va a ser difícil superar eso
pero... pese a mi fama de rarita y a pesar de ser apopular, yo sí que me
he acostado con un chico.
Coco dio un respingo. Eso sí que no se lo esperaba.
- ¿Y cómo es?- preguntó el moreno interesado y un poco picado
Mica se sonrojó aún más, pero respondió.
- Hombre... la primera vez, pese a lo que digan... es un desastre. Al
menos la mía.- sonrió débilmente- parece que todo falla y no sabes cómo
actuar y encima estás tan nervioso que no...
No acabó la frase, estaba demasiado avergonzada. Coco parecía que bebía
de sus palabras.
- El bombón es para ti, Mica- dijo al final.
Mica lo tomó y lo partió por la mitad con los dientes.
- Mejor a mitades. Tu secreto era también muy bueno- dijo sonriendo.
- ¿Fue por amor?- preguntó otra vez Coco- Quiero decir...
- Sí- contestó brevemente la chica- fue lo más bonito de todo, porque el
resto salió bastante mal... después se mejora, claro.
Mica volvió a ponerse como un tomate y Coco la volvió a mirar
sorprendido.
- ¿Sabes que es fácil hablar contigo?- dijo el moreno
- Sí, ya me lo habías dicho- sonrió- a mí también me gusta hablar
contigo, y estar contigo aquí, los dos solos...
A Coco le envolvió un halo de ternura por la timidez de la chica.
Quería cuidarla y mimarla, y besarle el pelo y... cogerla de la mano. De
hecho lo hizo. Mica lo miró incrédula y él le devolvió la mirada con
seguridad. La ayudó a levantarse sin soltarla de la mano.
- ¿Volvemos a la sala común?
La chica asintió con la cabeza y le apretó ligeramente la mano. No cabía
en sí de felicidad. Podía notarlo, ella también le gustaba a ese chico,
pese a no ser una top model. Le había cogido de la mano y le hablaba con
deferencia. Le había contado uno de sus mayores secretos. Se sentía como
en una nube.
Caminaron por los pasillos desiertos, hasta llegar al pasillo por el que se llegaba a la sala común. Iban a girar una esquina y oyeron rumores de voces. Coco, rápidamente, le soltó la mano y se alejó un poco del lado de Mica. Eso a la morena no le gustó nada y frunció el ceño, pero Coco no lo podía ver porque estaba impaciente por ver quien llegaba.
Se oían risas de chicas. En seguida vieron de quién se trataba. Esther y Vanesy que seguramente habían quedado, porque las dos iban muy puestas.
Las dos chicas vieron a Coco e ignoraron deliberadamente a Mica.
- ¡Coco!- Vanesy se acercó y lo tomó del brazo- ¿Qué haces por aquí tan
solo?
Mica carraspeó, ¿Qué era ella, parte del mobiliario?
- No me digas que venís juntos- preguntó Esther con un deje de malicia en
la voz mirando con superioridad a Mica, que abrió la boca para responder.
Pero el moreno se le anticipó.
- No, no- dijo rápidamente- nos hemos encontrado de camino aquí y
veníamos hablando.
- Ya decía yo- Vanesy sonrió con malicia- que no podía ser, aunque
algunas ya les gustaría- lanzó una mirada significativa a Mica.
En ese momento, la dulce chica hervía de rabia... Le daba igual lo que
dijera el loro con tres capas de maquillaje que era Vanesy, pero Coco
había mentido, se avergonzaba de haber pasado la tarde con ella, la nube
por la que iba caminando antes desapareció para dejar sitio a una
opresión en el pecho.
- Bueno Coco, ¿Entonces te escapas con nosotras a tomar algo al pueblo? Javi viene, Diego dice que está cansado y a Benja no le hemos
encontrado. Vendrán algunos más...
- Gracias chicas, pero hoy no me apetece- las dos pusieron cara de
cachorritos suplicantes- Otro día, os lo prometo.
- Bueno, pero te tomo la palabra- dijo Esther, que desapareció seguida
por su amiga.
Coco suspiró.
- Bueno, parece que nos hemos librado de esas dos- se giró para ver a su
dulce acompañante... y se encontró con el pasillo vacío. Mica se había
ido.
Cap.21. Soy idiota.
Jazz y Feli estaban en la sala común, observando como los alumnos
mayores se preparaban para fugarse al pueblo a pasar la noche. Estaban
echando una partida al ajedrez, muy reñida, los dos jugaban bien. Cosa
que no podía decirse de Mica, cuya estrategia consistía en suicidar a las
pobres piezas, o de Cami, que ni siquiera sabía como se movían.
En ese momento entró Benja, que venía de su cita puntual con la
pelirroja, esa tarde ella había bailado más animada, estaba de buen
humor. Pensó que a lo mejor si le preguntaba por su ángel esta vez se lo
diría... luego se dio cuenta de que era más probable que le intentara
volver a partir la nariz, así que desechó la idea de sorprenderla en
algún pasillo y preguntárselo.
Se sentó en una butaca cerca de la de Jazz y Feli a esperar a alguno
de los otros tres. Se preguntaba qué tal debería haber salido la cita de
Coco y Mica. La respuesta entró en esos momentos en la sala, Mica venía
muy rápido y se acercó a sus amigos.
- No preguntéis- dijo simplemente- Me voy a la cama.
Y subió hacia los dormitorios de las chicas. Jazz y Feli se miraron y
ella se levantó.
- Será mejor que vaya yo sola - también se dirigió hacia los dormitorios
de las chicas- Si ya lo sabía yo. Mi primo es gilipollas...- iba
murmurando.
Benja se quedó mirándola y pensando más o menos lo mismo. Entonces vio
que Feli le estaba mirando a él. Le aguantó la mirada. No le gustaba
ese chico. Tan cerca de Cami siempre.
- ¿Juegas?- le invitó cortésmente- no me gusta dejar una partida a
medias.
Benja no contestó pero se sentó frente a él. Movió un alfil.
- Buena jugada- comentó Feli moviendo a su vez un peón.
Benja no se sintió halagado por el elogio. Detestaba que ése chico le
cayera tan bien a Cami ¿Por qué no podía caerle bien él?
- Benjamín- Benja se sobresaltó.- Ten cuidado con Cami.
- ¿A qué...?- empezó Benja.
Feli le hizo un gesto para que se callara.
- La quiero mucho. Es como mi hermana. Si le haces daño...
- No tengo ninguna intención de hacerle daño- protestó Benja impetuoso.-
de momento, la que ha intentado asesinarme es ella. Además, no creo que
me deje acercarme lo suficiente a ella como para hacerla daño.
Feli sonrió
- Ella es así. Por eso te gusta ¿no?
Benja lo miró vacilando unos instantes, pero se decidió a hacerle la
pregunta que le resquemaba el cerebro.
- Tú y ella...
Feli negó.
- Ya te he dicho que es como mi hermana. Sería incesto.- Benja le miró
con incredulidad- y a ella yo no le gusto de esa manera tampoco.
- ¿Cómo lo sabes?
- ¿Cómo sabes tú que ella te gusta?- le respondió alzando los hombros.
Iba a replicar, pero en ese instante entró Coco en la sala, vio a Benja
y se dirigió hacia él.
- Está en su cuarto, con tu prima- contestó Benja antes de que pudiera hablar. A veces parecía que se podían leer la mente.
- Creo que la he cagado.
- A juzgar por su cara, yo también lo creo- contestó.
- A veces me pregunto si venís con una tara genética para fastidiarla-
murmuró Feli, Coco se dio cuenta de que esta allí entonces- Maggio, espero
que esta vez no la hayas vuelto a hacer llorar, porque sino me encargaré
de que no la vuelvas a hablar.
Coco pareció molesto por la amenaza.
- ¿Y quién eres tú para impedirme nada?
- Su amigo. Hasta tú sabes que no tienes derecho a hacerle daño. No sé
que ha sido esta vez, pero sólo te digo una cosa. Decídete. Déjala en paz
para que pueda pasar de ti fácilmente o quédate con ella. Pero deja de
hacerle construir castillos de arena.
Coco iba a replicar, pero Benja empezó a negar con la cabeza, él estaba
de acuerdo.
- Oh, reunión de testosterona ¡Qué interesante!- los tres chicos se
giraron, era Cami, con su enorme bolsa de entrenamiento- ¿Qué ha pasado? ¿Nos tenemos que pegar?- preguntó ilusionada
Benja se llevó instintivamente la mano a la nariz.
- Mira que eres bestia- suspiró Feli- Te necesitan arriba.
- ¿Y tú no me necesitas aquí abajo?- preguntó desconfiada mirando a los
otros dos.
- Sobreviviré.
Cami se marchó, pero con cara de suspicacia, echándoles miradas a Benja y a Coco de advertencia.
- Bueno, excelsos caballeros de esta escuela- bromeó Feli con un poco
de ironía- Yo también me marcho.
Y subió también al cuarto de las chicas, dejando solos a Benja y a Coco. Ellos subieron también a su cuarto y Coco le contó todo lo sucedido.
- Sí, la has cagado- suspiró Benja al final del relato- ¿Cómo se te ocurre
decir eso?
- Me daba vergüenza que me vieran con ella- Coco se desplomó en un
sillón- ya sabes, mi reputación... ¿qué diría la gente?
Benja se sentó en frente de él suspirando.
- ¿Sabes? Se nos ha subido todo demasiado a la cabeza- protestó Benja-
¿Qué más da lo que piense de ti el resto de gente? Ni todos juntos valen
lo que vale Cami para mí. Me da igual mi reputación, me dan igual el
resto de chicas. Yo quiero estar con ella- sentenció.
Coco lo miró.
- Me gusta Mica. Me gusta mucho ¿Te puedes creer que la he besado sólo
dos veces y que si me pidieran que eligiera una de las chicas con las que
he estado la elegiría a ella?
- ¿Y por qué eres tan memo entonces?- Diego acababa de entrar en su
cuarto- Cami me lo ha contado a grandes rasgos. Ha pasado más tiempo
buscando sinónimos de alcornoque insensible para ti, de todos modos.
Benja alzó las cejas.
- Me la he encontrado de camino a la cocina, iba a buscar chocolatinas-
explicó Diego brevemente.
- Soy idiota- concluyó Coco.
- Yo también- le apoyó Benja dejándose caer a lo largo de la cama
- Sí- dijo Diego- aquí el único normal soy yo... aunque tengo una mala
noticia.
-¿Más?- se quejó Coco.
- Sí. ¿Os acordáis del secreto mejor guardado de los Piratas?- preguntó Diego.
Los otros dos asintieron.
- Pues ya no es tan secreto. Tu prima lo sabe- dijo mirando a Coco.
La reacción de Benja y Coco fue instantánea.
- ¿¿¿Cómo???
- Sí, y no desde hace poco, precisamente. Lo sabe desde antes que
vosotros- Diego se sentó sobre la cama- Y sospecho que si lo sabe ella
Cami, Mica y Feli también lo sabrán.
- ¡Pero eso es imposible!- gritó Coco.
Diego negó con la cabeza
- Llevo sospechando que lo sabe desde principio de curso. Ayer me lo
confirmó.
- Si lo sabe hace tanto, creo que no deberíamos preocuparnos por que vaya
a decir nada- dijo Benja- Lo importante es saber cómo se enteró y quién
más lo sabe.
- Ya lo había pensado- dijo el rubio- se lo preguntaré.
...
Durante la semana siguiente Mica aprendió a perfeccionar todas las
técnicas de evasión de Cami para evitar a Coco, pero a diferencia de la
pelirroja no lo hacía porque le repeliera, sino porque sabía que cuatro
palabras bien dichas por el moreno podían hacerle ver las cosas de otra
manera. Y no quería. La había humillado.
Jazz y Cami se dedicaban a mirar mal a Coco y a evitar hablar con él
también. Esa circunstancia resultaba poco provechosa para sus intenciones
de averiguar todo lo que querían de Jazz.
La víspera del castigo, el jueves, mientras todos salían de la clase de
literatura, Coco lo volvió a intentar una vez más con Mica.
- Mica, he notado que me evitas...
- Nooooo... ¿Te lo han contado o lo has deducido tu solito?- dijo Mica
acelerando el paso para deshacerse del moreno.
- Mica...
- Que no.
- Por favor...
- Que me dejes, no te pienso escuchar- y en un gesto infantil se tapó los
oídos.
-No seas cría...- se quejó Coco.
- No te escucho...
- Déjala en paz- Jazz les había alcanzado- déjalo ya Jorge, no lo
intentes arreglar para volverla a cagar. Vámonos a cenar.
Coco se quedó plantado en la mitad del pasillo, asimilando uno de sus
primeros rechazos. Pues me da igual dijo recobrando su pose altanera
Hay más tías que sandías. No se iba a amargar por una chica que ni
quería escucharle... iba a recuperar su vida normal.
- Esther ¿Te va bien que cumpla mi palabra este sábado?
...
- Cami, ¿Qué demonios llevas en esa mochila?
- Es mi kit de supervivencia, por si acaso Dunoff nos manda hacer
algo peligroso.
Los cuatro amigos bajaban hacia el vestíbulo el viernes por la tarde,
para cumplir con su castigo.
- ¿Y cómo nos van a ayudar dos paquetes de caramelos, uno de bombones y
no sé cuantas cosas más que llevas ahí si nos manda hacer algo peligroso?-
preguntó Mica.
- Tengo que cubrir mis necesidades alimentarias ¿vale?- dijo con un tono
de voz amenazante- Además llevo tiritas por si acaso.
Siguieron hablando hasta llegar al vestíbulo, donde Lu y los
Piratas estaban ya, sentados en las escaleras. Ellos se sentaron
justo en el lado opuesto sin cruzar ni una palabra con ellos.
- Buenas tardes- Dunoff salió del comedor acompañado por
la prof. Hilda, que seguramente participaría del castigo. - Pero veo que aún no se han puesto en grupos, por favor, distribúyanse.
A regañadientes, Jazz y Mica se separaron de sus amigos y Benja y Lu hicieron igual. Dedicándole los ocho miradas rencorosas al sonriente
director.
Cuando estuvieron todos colocados, el director empezó a hablar.
- Hoy cumpliremos la primera parte del castigo.
- ¿¿Primera parte???- se quejaron extrañados los alumnos.
Dunoff hizo un gesto para que se callaran.
-Déjenme explicárselo. La finalidad de haberlos dividido en dos es la
siguiente. Esto será una competición. Les asignaremos una prueba, el
grupo que la cumpla antes se verá libre de cumplir a segunda parte del
castigo.
Cami levantó a mano.
- Y... ¿No sería mejor que cada cuál fuera con sus amigos? Quiero decir,
que seríamos grupos mejor sincronizados...
- Señorita Bordonaba- Dunoff le dedicaba una de sus sonrisas de abuelete
condescendiente- Los grupos tenían que ser equilibrados: dos chicos y dos
chicas. Y así aprenderán a fomentar lazos de amistad...
- Y a no intentar sacarse los ojos los unos a los otros- apuntó
Hilda- Además, les explicaremos en qué consistirá la segunda prueba
para que realicen la primera con ganas.
Todos escucharon atentos, esperando oír que el grupo que perdiera tendría
que fregar los baños de toda la escuela, o algo similar.
- El grupo perdedor- dijo al fin el director- Tendrá que organizar algún
tipo de espectáculo el día de San Valentín para toda la escuela.
El silencio que se hizo hubiera permitido escuchar un gusano arrastrarse
en esos momentos.
- Deduzco por sus caras que se esforzarán al máximo por ganar esta
prueba, a pesar de competir contra sus amigos.- comentó la profesora
Hilda.
- Bueno, y ahora, su prueba- sonrió Dunoff entregándole un sobre a
Cami y otro a Jazz.- Esos sobres contienen un mapa, de la escuela y sus
alrededores. Cada mapa lleva a puntos diferentes de la escuela, donde
encontraran un objeto. Cuando los encuentren tienen que venir hacia aquí
de nuevo lo antes posible.
- Evidentemente, el grupo que llegue antes gana y queda libre- acabó de
explicar la profesora Hilda- No se preocupen, no tienen porque correr ningún riesgo- las caras de los ocho no revelaban precisamente mucha confianza.
- Pueden abrir el sobre. La prueba empieza... ¡ya!
Cap.22. A la busca del tesoro.
- Bueno, según esto, tenemos que ir hacia el sótano - suspiró Jazz después de echar un vistazo al mapa.
- ¿Estás segura?- preguntó Coco desconfiado
- ¿Quieres mirarlo tú?- preguntó molesta.
- No, no- dijo Diego- Jazz ya lo haces tú bien. Evitemos las peleas
¿vale? Tenemos que ganar.
Coco no dijo nada pero siguió con su gesto desdeñoso.
- Vamos al sótano- dijo Mica tomando la delantera y abriendo la puerta.
- Según esto, tenemos que entrar en el bosquecillo que marca el límite del colegio- anunció Benja.
- ¡Yo no pienso entrar ahí! ¡Ni siquiera forma parte del colegio así que entrar sería escaparse del colegio!- chilló más asustada que preocupada por escaparse o no de la escuela- Y está lleno de bichos y voy a acabar hecha un
asco.- protestó.
- Tú si vas a entrar ahí porque yo me niego a hacer el idiota delante de
toda la escuela- le contestó autoritaria Cami- Además, la zona del bosque
que señala el mapa no es peligrosa, ¡está según entras! Sólo habrá alguna liebre
- Sí- corroboró Benja- Y... ¿Y tú cómo lo sabes?- preguntó con un gesto
suspicaz.
- ¿Cómo lo sabes tú?
-Porque somos todos muy listos- atajó Feli- Y ahora dejad vuestras chorradas y vamos al bosque.
Cami asintió contrariada y Benja le hizo un gesto de burla a Feli. Lu en ese momento estaba cabreada con todo el mundo, así que decidió
simplemente adoptar una postura indignadísima.
- Vale, el mapa señala este punto pero aquí no hay nada- murmuró Jazz.
- ¿Seguro que has mirado bien?- preguntó Coco.
- ¿Me quieres dejar en paz? ¡Y no te hablo!
- Qué guay- murmuró Coco- ya sois dos dentro del equipo ¿No te apuntas
tú también a hagamos el vacío a Coco Diego?
Mica dio una patada a una piedra del suelo.
- Te lo has buscado tú solito- le dijo.
- Si al menos me dejaras hablar contigo...
- ¡Oh sí! Cuidado no te vaya a ver nadie, podrían pensar mal, imagínate
que creen que soy tu amiga...- ironizó Mica.
- Eso fue sólo porque...
- ¡Porque eres un cerdo!- chilló Jazz.
- ¡Tú no te metas!- gritó Coco.
Un ruido muy fuerte les hizo callar a todos. Diego había tirado un
trozo de ladrillo al suelo.
- Muy bien- dijo masticando las palabras- ahora que gozo de toda vuestra
atención... ¿podemos buscar de una jodida vez lo que le tenemos que
llevar a Dunoff?- acabó con un tono de voz muy irritado.
Todos se callaron y bajaron las miradas arrepentidos.
- Bien, ahora buscad.- suspiró Diego.
Todos se pusieron a escrutar el suelo rocoso y las paredes. Era una pequeña habitación a la que habían llegado después de atravesar unos cuantos pasillos siguiendo el mapa.
- ¡Eh! Creo que he encontrado algo- anunció Coco al cabo de unos
segundos.
- ¿El qué? ¿Tu cerebro?- preguntó Jazz desde la otra.
- Ja, ja.
- No, creo que esta vez va en serio- Mica se había acercado a Coco- Es
esto plateado ¿no?- dijo la morena introduciéndose en una pequeña salita.
- Sí- contestó el moreno introduciéndose en la sala también.
De pronto, se oyó un sonido fuerte. La puerta por la que habían entrado los dos chicos se había cerrado de golpe.
- ¿Qué es esto?- gritó Mica asustada.
Jazz y Diego se acercaron apurados a la puerta. Diego intentó
abrir para que sus amigos pudieran salir, pero era imposible.
- Para- dijo Jazz examinando la entrada.- Está informatizado.
- ¿Y cómo lo sabes?- le espetó Coco desde dentro.
- Porque en la puerta pone: Entrada informatiza. Cuando encontréis la armonía, la puerta volverá a abrirse.
- ¿Y qué significa eso?- preguntó Mica.
- Que Coco y tú os tenéis que hacer amigos- respondió Diego- Si
queremos encontrar lo que Dunoff querrá que le llevemos.
- ¿Amigos? Pues vamos jodidos- dijo Jazz cabreada.
..
Hacía una hora que Benja, Cami, Feli y Lu habían entrado en el
bosquecillo. Feli y Benja iban delante abriendo paso, Cami vigilaba entre
la maleza y Lu se había empecinado en llevar el mapa. Les había dicho
que avanzaran en dirección norte hacía un cuarto de hora y entonces se
estaba mirando las uñas.
- Lu, encanto, ¿estás segura de que tenemos que seguir en esta
dirección? Preguntó Benja delante- Creo que el mapa no llevaba tan
adentro en el bosque.
- Que sí... contestó la rubia mientras miraba disgustada sus manos.
- Haz el favor de mirar el mapa- le dijo Cami arrancándoselo de las manos.
- ¡Devuélveme el mapa! ¿No tienes suficiente con quitarme el novio?-
intentaba recuperar el mapa pero la pelirroja la apartaba con una mano.
- Vale... vamos en la dirección correcta ¡si queremos acabar en el centro
del bosque! ¡Teníamos que haber girado mucho antes Luisana!
- ¿Por qué no llevabas tú el mapa entonces?
- ¡Porque lo has querido llevar tú, inútil!
- ¡No me llames inútil, adefesio!
- ¡¡Te mato!!
Feli, viendo las intenciones de la pelirroja, se puso en medio de las
dos y Benja le cogió el mapa a Cami.
- O sea, nos hemos perdido.
- Gracias a tú novia- murmuró Cami.
- A su ex-novia- contestó Lu- te recuerdo que por algún extraño motivo
me ha dejado por ti.
- Lu, Cami no tiene la culpa de que hayas cortado con Benja y Cami, sé
más comprensiva, ella no está acostumbrada a caminar por un bosque-
anunció Feli en tono conciliador.
Las dos chicas se callaron.
- Lo mejor que podríamos hacer es volver hacia atrás-aventuró Benja- El
bosque ya es peligroso ahora, pero dentro de nada será de noche y no
tenemos ni una triste luz ni nada.
- Volvamos atrás entonces- dijo Feli- Y ahora lleva tú el mapa Cami.
- Y no os peleéis. Bastante tenemos ya con esto- dijo Benja.
Las dos chicas se miraron con reservas pero no pronunciaron palabra.
Empezaron a desandar el camino cada vez con menos luz. Cada vez se hacía
más difícil ver por donde avanzaban.
- ¡Auch!- Lu se acababa de caer al suelo y se sujetaba el tobillo
reprimiendo las lágrimas.
- ¡Yo no he hecho nada!- chilló automáticamente Cami.
Benja y Feli se acercaron a la chica, que había tropezado con una
raíz. Feli le apartó las manos del tobillo y se lo giró, la chica le
soltó un manotazo.
- ¡Que duele!
- Creo que te has hecho un esguince- dijo Feli obviando el golpe- No
vas a poder caminar.
- Genial, genial, genial- empezó a salmodiar Cami- sencillamente genial.
¿Y ahora que hacemos? ¿Vamos preparando los trajes de payaso?
- No- dijo Lu desde el suelo avergonzada- seguid sin mí. Yo estaré
bien...
- ¿Pero qué dices Luisana? Si te dejamos aquí sola encontraremos tus huesos
cuando volvamos.
- O no te encontraremos- concluyó Cami.
- Pero perderemos la prueba...- Lu empezaba sentirse muy culpable por
todo lo que había pasado.
- Tú eres más importante que esa prueba, Lu- dijo Feli- No te vamos
a dejar aquí...
A Cami se le ocurrió una idea de pronto, un poco arriesgada pero podría
funcionar...
- Está bien, haremos esto. Quedaos aquí los tres. Yo voy a buscar lo que
señala el mapa.
- ¿¿Qué??- chilló Benja- ¿Cómo vas a ir tú sola? Ni hablar. Yo voy
contigo
- Tú te quedas. Iré más rápido yo sola.
- No llegarás a ningún sitio. No te pienso dejar desprotegida en el medio
del bosque.
- ¡Estoy más desprotegida contigo!
- Cami- empezó Feli con voz calmada- Será mejor que vayáis los dos...
Cami le miró con inconformismo.
- Está bien. Vamos. Cuidadme la mochila.
.
Cami y Benja se dispusieron a llegar a dónde el mapa señalaba desde donde
estaban.
- ¿Hacia dónde, mi general?- contestó Benja con sorna.
- Hacia el sur.
- ¿Pero ahí no están...?
- Vete tú por otro lado si quieres- le contestó Cami tozuda tomando el
camino del sur.
Benja giró los ojos y la siguió.
La parte del bosque donde se habían internado era muy oscura ya de por
sí, y además el sol se estaba poniendo ya. Los dos caminaban muy juntos
sin intercambiar ninguna palabra. Extrañamente no se oía ningún ruido.
- Estamos cerca ya- susurró Cami vislumbrando el mapa.
- Me alegro- murmuró Benja vigilando los rincones del oscuro bosque.
- Eres un gallina- sonrió Cami.
-¡No soy un gallina!
- No chilles...- le suplicó Cami asustada.
- ¡¿Qué no chille?!- chilló- ¿Por qué?
- ¡Porque estás atrayendo a todas os animales del bosque!- gritó a su vez
la pelirroja apartándolo bruscamente detrás de un árbol.
Le había salvado de ser visto por un zorro con malas intenciones que Cami había visto acercarse. Lo malo es que ahora el animal le había visto a ella.
- ¡Corre!- le gritó la pelirroja al chico- ¡Corre al sur y no pares! ¡El
sitio que ha elegido Dunoff tiene que ser seguro!
- ¡Nos seguirá!- chilló Benja escondiendo a la pelirroja consigo detrás
del árbol para esquivar al zorro.
- Yo lo distraigo- susurró Cami para que el bicho no les oyera.
- ¿Cómo le vas a distraer? ¡Te matará!- susurró Benja.
- Tú corre y no mires atrás ¿vale? Yo estaré bien-dijo Cami.
Benja afirmó con la cabeza y Cami suspiró. Pero en vez de obedecer el
mandato de la pelirroja, Benja salió de detrás del tronco para encarar al bicho en cuestión. Cami ahogó un grito.
- ¡Corre Cami y protégete!- chilló.
Cami se quedó petrificada detrás del árbol. Benja... se estaba
sacrificando para salvarla. No podía permitirlo... al menos le tenía que
pedir perdón ¡Él estaba arriesgando su vida por ella! Así que ella también comenzó a atacar con piedras al zorro que, al verse atacado por dos bandas, prefirió volver a la seguridad de cazar las liebres que habían por el bosquecillo.
Los dos chicos echaron a correr hacia su destino y pocos minutos llegaron.
Entre los dos se hizo el silencio mientras aún buscaban por el suelo.
- Benja...
- ¿Sí?
- Gracias... por arriesgarte por mí...
- No tiene ningún mérito. Tú lo habías hecho antes.
A Cami el corazón le dio un vuelco... era cierto. ¡Ella había intentado
protegerle de ser visto por el zorro antes! ¿Por qué había hecho eso?
- ¡Eh Cami! Creo que he encontrado algo-Benja miraba hacia arriba.
Cami también lo vio, una semiesfera colgaba de una rama con una cadena.
- ¿Y cómo se supone que vamos a llegar hasta ahí arriba?- la semiesfera
colgaba a unos dos metros por encima de ellos y parecía pesada - ¡WAAAAAA!
- Sujétate- Benja la había tomado por las caderas y la había levantado
por encima de su cabeza- ¿Llegas?
- S-s-sí- dijo Cami sonrojada por la postura desabrochando el cierre- Ya
la tengo.
- Muy bien. Te bajo.
Benja la dejó en el suelo suavemente. Ambos quedaron muy cerca, mirándose
a los ojos. Un extraño escalofrío les recorrió a los dos, como en la
noche de Halloween...
Cap.23. 4 caminos paralelos.
Estaban a pocos centímetros, el uno del otro, mirándose a los ojos y con
esa sensación familiar recorriendo todos los nervios de su cuerpo. A
Benja le vino inmediatamente a la cabeza una canción.... la misma canción
de la fiesta de Halloween y volvía a sentir ese deseo irresistible e
imparable de besar a la chica que tenía enfrente, con el pelo revuelto y
lleno de ramitas... Llevó una de sus manos hasta el pelo de la chica y se
lo acomodó detrás de la oreja, para luego deslizar su mano por la pálida
y suave mejilla que empezaba a sonrojarse.
Cami cerró los ojos, sintiendo la misma impotencia que el día que estaban
decorando el comedor para Navidad. Quería apartarse, quería soltarle
algo borde, o al menos morderle esa mano que estaba quemando su mejilla
con el fuego del deseo... Pero no podía, no podía moverse y no podía
gritar... No quería volverlo a besar.
La mano de Benja bajó hasta su barbilla y la levantó, dirigiendo sus
labios hacia su boca deseada, los únicos testigos iban a ser la noche y
aquél claro del bosque...
...
- Mica- intentó Coco por décimo-sexta vez, sentado en el suelo rocoso y
con su mano encadenada a la barra plateada- perdóname, por favor.
- No- contestó la morena, también sentada en el suelo y con la cabeza
apoyada en su mano- y menos con esos argumentos basura que me das para
que lo haga.
Diego y Jazz exhalaron un profundo suspiro desde la puerta.
- Venga Mica- empezó Diego con voz comprensiva- habla con él al menos. Si
no, no saldremos de aquí hasta que no nos venga a sacar Dunoff, aburrido de ver la misma historia por la cámara esa que os está vigilando y
tendremos que hacer el ridículo delante de toda la escuela.
- Prefiero hacer un streptease para todo el alumnado que hablar
amigablemente con este cabeza-cuadrada de mi izquierda. Creo que ya le
he dado bastantes oportunidades y parece que encuentra la perfecta manera
de joderme la vida cada mes. Así que, lo siento, pero id preparando
vuestras galas, nenes- y cruzó sus brazos en un gesto de determinación
que hizo suspirar a Coco.
Jazz se levantó del suelo.
- ¡Oh vamos Micaela!- se quejó la rubia, sólo usaban su nombre entero
en situaciones serias, así que Mica prestó atención a su amiga- Ya sé que
es un chulo, un pretencioso, un orgulloso, le falta medio cerebro, se
cree el centro del mundo... em.... ¿A dónde quería llegar?- preguntó la
chica de repente rascándose la cabeza e intentando recordar la línea que
seguían sus pensamientos.
- Creo que estabas intentando que hablara con tu primo- murmuró Mica.
- Sí- contestó Coco irónico y dedicándole una mirada irónica a la puerta tras la cual estaba su prima- ¡gracias por tu ayuda!
Jazz se encogió de hombros.
- Mejor os dejamos solos y nos vamos a dar una vuelta,- dijo Diego tomando a Jazz por los hombros y arrastrándola hacia otra parte- hablaréis con más
tranquilidad.
- No hablaremos- replicó con cabezonería Mica.
Diego hizo como que no escuchaba y alejó la mala influencia que suponía
Jazz para la resolución del asunto.
Los dos encerrados se quedaron en silencio. Coco comenzó a recoger
piedras del suelo y a tirarlas contra un pedrusco que había a unos
metros; Mica simplemente se quedó con la cabeza apoyada en la mano,
mirándose el pelo y repitiéndose interiormente que no podía ceder.
Coco seguía practicando su puntería.
- He quedado con Esther mañana- dijo de repente, sin saber muy bien
porqué había soltado eso, se suponía que quería salir de allí ¿no? Pues
seguramente su afortunado comentario no iba a facilitar ese propósito.
Mica lo miró, con poco interés y luego siguió mirándose los mechones
desordenados de su pelo.
- Veo que lo de ocultar las citas sólo lo haces conmigo- contestó en un
tono monótono- Que te vaya bien- acabó segundos después, con ironía.
- Es guapa- dijo Coco mirándola de reojo y esperando ver su reacción,
Mica seguía mirándose el pelo.
- Supongo, a mí sólo me gustan los tíos y... algún animal- dijo poniendo
especial énfasis en la palabra animal- así que no opino.
- Pero no me gusta- Coco volvió a su especie de monólogo suicida que,
desde luego, no estaba mejorando las cosas.
Mica lo miró con arrogancia y por fin se colocó el pelo detrás de las
orejas.
- Bueno, pasáis un rato bien, te la tiras y punto- luego, con un gesto
de sorpresa falsísimo se llevó la mano a la boca- ¡Ah no...! Se me
olvidaba... eres virgen...
Coco se giró hacia ella con la mirada amenazante.
- ¿Podrías decirlo más alto? Creo que mi prima no se ha enterado
¡Imagínate que feliz sería si pudiera contárselo a todo el colegio! Sería
una venganza estupenda- acabó con desprecio.
Mica frunció el ceño dolida y apartó su mirada de él.
- No sé a que clase de personas estás acostumbrado Coco- murmuró con
amargura- Pero ni se me había pasado por la cabeza contarle tu secreto a
nadie. ¿Sabes? Aprecio la lealtad y ni aunque me hicieras diez mil más
daño de lo que me has hecho no le contaría a nadie tu secreto- se giró de
repente, con los ojos brillantes por la emoción- Seré una tía rara,
horrible y tonta, pero nunca traicionaría a nadie.
La morena volvió a mirar al frente, dando el asunto por terminado e ignorando la mirada arrepentida de Coco. ¿Cuántas veces se lo había hecho pasar mal? Se preguntaba. Y nunca, nunca había dicho nada, ni se había quejado, ni había montado una escenita delante de toda la escuela... cualquier chica hubiera corrido a explicarle a medio colegio que le había dado un beso (aunque sólo fuera en la frente) mientras aún tenía novia, y hubiera gritado a los cuatro vientos que la besó en el tren y que tuvieron una cita. Y seguramente hubiera usado uno de sus mayores secretos para devolverle la pelota. Pero ella no era cualquier otra chica. Era Mica. Era la chica de la que estaba colgado y no quería admitirlo... y entonces una verdad le fustigó por dentro. No se la merecía.
De repente, Mica sintió como Coco tomaba su mano izquierda entre las
suyas y la miraba a los ojos. Acerco su mano a la boca y besó su palma.
Mica se puso rígida inmediatamente, a la defensiva, e intentó recuperar
su mano, pero él no la dejaba ir.
- Jorge, tus estrategias de ligoteo no van a funcionar ahora...- dijo
con una voz tímida, que se anclaba en su garganta, el mero contacto con
el moreno la hacía temblar de la cabeza a los pies incontroladamente...
-Voy a cambiar Mica...- le susurró sin hacer caso a lo que había dicho- voy a hacer como Benja. Voy a dejar de comportarme como un completo gilipollas y te prometo que si te vuelvo a hacer llorar yo mismo me tiraré al mar con una estatua atada a los pies... después cogió aire y la miró decidido-Ya sé lo que quiero.
Mica le miró con los ojos llenos de un temor a lo desconocido. No sabía
si creerse lo que estaba diciéndole o darle una bofetada y partirle los
dientes por intentarle tomar el pelo. Su mano seguía entrelazada con las
suyas.
- ¿Y qué quieres?- contestó Mica tragando saliva.
...
Jazz y Diego se habían sentados el uno al lado del otro, contra la pared y bastante alejados de la sala donde estaban encerrados Coco y Mica.
- Espero que esos dos lo arreglen- murmuró Diego observando por el
rabillo del ojo a su amigo.
- Oh, no te preocupes- suspiró Jazz- si perdemos seguramente
encontraremos algo que no sea tan horrible de hacer.
Diego la miró con dulzura.
- Eso está bien. Pero no lo decía por eso. A Coco le gusta mucho tu
amiga, es como su primer amor.
Jazz se echo a reír y desvió su mirada de los ojos profundos de Diego.
- Pues entonces necesita leerse un manual de Como demostrar que me
gustas porque la verdad, no es que se le de muy bien. Además creo que
Mica debe ser su quincuagésimo amor.
Diego negó con la cabeza con una sonrisa melancólica.
- Pero Mica es en la primera chica que busca algo más que una tarde de
conversación lasciva y sexo, y no lo está llevando muy bien, creo yo.
Sobre todo porque no se esperaba que fuera a ser Mica.
- ¿Qué fuera quién?- preguntó Jazz mirándolo aún escépticamente.
- Ya sabes- suspiró sonrojándose levemente- aquella persona a la que te
gustaría abrazar cuando eres más feliz, que quieres que se sienta
orgullosa de ti, que con sólo apretarte la mano te diga que está ahí..
Jazz soltó una risa débil.
- Mi primo enamorado... volvió a reír- el mundo se ha vuelto loco. A
este paso mañana Cami y Benja nos anuncian que se casan...
Diego se puso tenso ante el comentario y su semblante se volvió serio.
- Pensaba que...- empezó Jazz para disculparse
- No es nada- dijo Diego- No me gusta Cami, pero siento una especie de...
no me gusta que se le acerque Benja.
Jazz se volvió a reír viendo la cara de desagrado de Diego y le dio un
golpecito en la nariz.
- Cami no necesita dos padres- le susurró dulcemente.
Diego le devolvió la sonrisa y estuvieron cinco segundos mirándose a los
ojos sin desafío, sólo transmitiéndose el buen humor que necesitaban en
esos momentos.
....
Feli y Lu seguían en el claro del bosque, los dos sentados y
apoyados contra la corteza de un gran árbol. No habían hablado desde que
Benja y Cami se habían ido, y habían pasado más de quince minutos.
Él estaba recostado y mirando el cielo entre las hojas de los
tupidos árboles, sin mostrar preocupación pese a que se estaba haciendo
oscuro. Lu se retorcía las manos suavemente y le miraba de reojo,
entre asustada y arrepentida por todo lo que había pasado.
Se pasó una mano por el pelo, normalmente liso brillante e impecable,
pero ahora con unos cuantos nudos. ¡Genial! Tenía un invernadero en el
pelo. Eso sólo la hizo disgustarse más y empezó a pasar los dedos entre
los mechones de su pelo con rabia.
- Te vas a hacer daño- dijo Feli con un tono imperturbable, mirando
todavía el cielo.
- Es... es este maldito pelo- se quejó entre dientes- me lo tenía que haber
recogido.
Volvió a pasar los dedos con fuerza.
Feli la miró con una ligera sonrisa en los labios.
- Para. Así sólo vas a conseguir quedarte calva.
Lu lo miró recordando toda la rabia que le tenía al chico.
- No me mandes.
- Era un consejo- contestó Feli encogiendo los hombros- por mí haz lo
que quieras.
Lu lo volvió a vigilar por el rabillo del ojo. ¿Es que nunca le
molestaba nada o qué? Parecía que le daba exactamente igual todo lo que
le pudiera decir. ¡Incluso le había dicho que no la encontraba atractiva!
Era un chico extraño.
- Esto... Feli- murmuró segundos después, mirándole a la cara.
- ¿Mmm?- contestó él distraído, mirando las copas de los árboles.
- Ya sé que no sirve de nada... pero mmm... que lo siento, vamos. No me
lo he tomado en serio y si por mi culpa perdemos...- miraba el suelo y se
retorcía un mechón de pelo
- No es para tanto- dijo Feli mirándole a los ojos con sinceridad- Es
sólo un espectáculo. Tranquila. A lo mejor no está tan mal y todavía no
hemos perdido- volvió su mirada otra vez hacia los árboles- Además, te has dado cuenta de que los que pertenecemos a la plebe no somos tan
malos.
- ¡Yo nunca he dicho eso!- gritó Lu dolida y abriendo los ojos desmesuradamente por el enfado.
Feli le puso una mano en el hombro.
- Lo que más te ha dolido es que a Benja le guste alguien tan... vulgar
¿no?- dijo Feli con ironía
Lu abrió la boca para quejarse y mandarle que se metiera en sus
asuntos, pero no lo hizo; sabía que al chico no le hubiera molestado lo
más mínimo. Bajó la mirada con culpabilidad.
- No soy tan horrible como crees. De verdad- murmuró.
¿Por qué le importaba tanto demostrarle nada a ese chico? No era nadie a
quién... no sé... impresionar. Pero claro, había sido el primero en
decirle ese tipo de cosas... que te hacen plantearte hasta que punto lo
que hacía tenía sentido.
Feli echó a reír. Y ella levantó los ojos ofendida. ¿Se estaba riendo
DE ELLA? ¿Cómo se atrevía...?
- ¿Qué es tan gracioso?- dijo con un tono agrio.
Feli la miró.
- No sé, es casi surrealista... quiero decir, Luisana Lopilato, la súper-
estrella de Argentina, está hecha un cromo, y le pide perdón a un chico de
la parte de abajo del ranking de popularidad y encima intenta convencerle
de que ella, una de las chicas más cotizadas del colegio, no es tan
horrible. Si tú no fueras tú y yo no fuera yo creería que estás ligando
conmigo- dijo guiñándole un ojo después de acabar.
Lu abrió la boca de par en par, sorprendida y a la vez ofendida. ¿Pero
cómo se atrevía a decirle eso? ¿A reírse de ella de esa manera? ¿Por qué
siempre le escupía ese tipo de frases hirientes a la cara?
- Eres un idiota- murmuró recostándose ofendida en el tronco- Y si tú no
fueras tú y yo no fuera yo te daría un buen puñetazo, pero soy una dama.
- La princesita se ha ofendido- suspiró irónicamente Feli mirando el
cielo de nuevo, cada vez más oscuro.
Lu lo miró con desagrado.
- La princesita te sacaría los ojos con una cuchara, pero la sangre
mancharía la camisa y tendría que tirarla- dijo imitando la voz de
Feli.
Otra vez estalló en risas.
- ¿Sabes? Eres divertida- dijo mirándola- además, podrías quitarte la
ropa para sacarme los ojos. No te mancharías.
Lu se convirtió en ese instante en un bonito tomate rubio muy
indignado.
Feli acercó su mano hasta el pelo de ella, que esperaba recibir la
caricia para darle una bofetada, pero tal caricia no llegó. Feli sólo
sacó una ramita de su pelo.
- ¿Quieres que te quite las hojas del pelo?
Lu no contestó, queriendo mantener su pose de indignación, y contrajo
sus labios en una mueca dura.
- Interpretaré eso como un sí, gracias. Además desde que has decidido
no hablar me aburro- dijo poniéndose de rodillas y empezando a limpiar su
pelo.
Tras unos minutos, en los que Lu no se había molestado en abandonar su
dignísima pose, pero lanzaba miradas furtivas al chico, murmuró:
- Gracias.
- No es nada, princesa- susurró Feli con una sonrisa.
Cap.24. Un final con honor.
Vale Cami, reacciona. Te va a besar y tú no quieres eso ¿no? ¡Pues
APARTATE inútil! Podía oír perfectamente a su cerebro gritarle a su
cuerpo para que reaccionara, pero no le hacía ningún caso. ¡No, otra vez
no!
Benja ya podía sentir su aliento sobre la piel de sus labios, unos
centímetros sólo y...
Cami dejó caer la semiesfera al suelo y se agachó apresurada a
recuperarla, hecha un manojo de nervios y sonrojada como pocas veces lo
había estado.
- Mmm... Qué patosa soy- murmuró mientras reía avergonzada. Se incorporó
sin mirar a Benja- Creo que se ha hecho muy tarde...
- Sí- contestó Benja con evidente fastidio y sin quitar los ojos de la
cara de la chica- Parece que hemos estado a punto...
- Deberíamos volver- le cortó ella rápidamente.
Sin esperar una respuesta por su parte echó a correr por dónde habían venido, seguida de cerca por Benja.
Habían estado tan cerca... Había tenido entre sus manos su pelo desordenado... ¡Tan cerca!
Casi había dejado que la besara. Además había sentido esa sensación
extraña, tan placentera, la misma que tuvo la noche de Halloween. Tenía
que conseguir a esa chica o se iba a volver loco persiguiéndola.
Un pensamiento iluminó su mente. Ella había estado apunto de sacrificarse
para que él pudiera salvarse... se había ARRIESGADO por él. Quizás no le
odiaba tanto. Quizás... ¿Quién sabe?
Cami también pensaba en lo que había estado a punto de pasar... y en que
quizás con ese beso, hubieran caído todas sus defensas ante el chico que
le quitaba el sueño. Habían estado a punto de besarse. Y eso era
horrible, nefasto, ella quería olvidarse de él. No iba a ser otro trofeo.
Las palabras de Diego volvieron a su cabeza Prométeme que tendrás
cuidado con Benja. Claro que iba a tener cuidado, por supuesto que sí.
Eso no volvería a pasar. ¿Pero por qué no le había dado una bofetada para
disuadirle de volverlo a hacer? O al menos, podría haberle amenazado.
Coco la miró a los ojos y dibujó una amplia sonrisa en su rostro. Mica
frunció el ceño intentando mantener su pose de incredulidad.
- Lo que quiero... te lo haré saber pronto.
Un ruido fuerte les hizo saber que ya no estaban encerrados, pero ninguno de los dos se molestó en mirar a la puerta, estaban demasiado ocupados mirándose a los ojos.
- ¡Corred!- les chilló Feli a Benja y a Cami cuando ya habían salido
el margen del bosque, él ayudaba Lu caminar- ¡Ahora llegamos!
Cami y Benja echaron a correr como si un rinoceronte les estuviera pisando los talones. A la misma velocidad subieron las escaleras y atravesaron la puerta de la entrada.
Jazz y Coco corrían con todas sus fuerzas a través del sótano. Unos
cuantos metros detrás les seguían Mica y Diego. Atravesaban galerías más
espaciosas cada vez y por fin consiguieron llegar a la puerta que daba al
vestíbulo del colegio.
...
Coco y Jazz vieron a Benja y a Cami cruzar el umbral de la puerta de
entrada a toda velocidad hacia las escaleras, dónde un sonriente
Dunoff y una ceñuda profesora Hilda parecían esperarles ya.
Delante de ellos había un cojín de terciopelo rojo. Los cuatro jóvenes echaron a correr hacia el cojín, con todas sus fuerzas y llegaron a la vez. Benja y Coco se dieron el uno contra el otro y cayeron al suelo.
Delante del cojín Jazz y Cami, cada una con la semiesfera en la mano y
las dos con cara de duda sustancial.
Al final, Jazz se apartó hacia un lado.
- Déjalo tú, has llegado antes- contestó sonriendo.
- Mmm...- murmuró Cami con profundas tentaciones, le horrorizaba la idea
del espectáculo, pero...- No, hemos llegado a la vez- contestó
devolviéndole la sonrisa.
- ¿Entonces...?- preguntó Jazz con la mirada
- Sí- dijo Cami acercando su mitad de semiesfera a la de Jazz- A la vez.
Las dos chicas depositaron las dos mitades encima el cojín rojo y las juntaron formando una bola dorada que inmediatamente Dunoff tomó entre sus manos.
Coco y Benja, aunque no muy contentos por el resultado del castigo,
también aprobaron la decisión de las dos chicas y se levantaron el suelo
frotándose las partes adoloridas de su cuerpo.
- La segunda parte el castigo empezará mañana. Por supuesto ustedes se encargaran de elegir qué es lo que quieren hacer y de prepararlo.
- Y esperemos que sea algo bueno- continuó Dunoff con una sonrisa
infantil que asomaba por debajo de su barba-Si no, no daré el castigo
como cumplido...
En ese momento entraron Mica y Diego resoplando y sujetándose el regazo,
y unos segundos más tarde Feli cargando a Lu en brazos, que por una
vez en su vida parecía incómoda.
Rápidamente, la profesora Hilda les explicó lo que había pasado y
aunque no les hizo mucha gracia, todos estuvieron de acuerdo en que era
lo más justo.
- Lleven a la señorita Lopilato a la enfermería y luego los quiero
inmediatamente en sus habitaciones- les advirtió con un tono severo la
profesora, mirando significativamente a Benja y a Coco, que
inmediatamente pusieron una sonrisa falsísima de niños buenos e
inocentes.
Feli, que había dejado a Lu en el suelo, apoyada sobre el pie sano,
hizo el ademán de cogerla en brazos, pero ella le paró con un gesto de la
cabeza.
- Con que me dejes apoyarme hasta allí bastará, ya me has llevado
suficiente rato.
Feli se encogió de hombros y le tendió el brazo a la chica rubia, para
que se apoyara.
- No, si ahora resulta que es un caballero- murmuró Mica divertida
acercándose hasta ellos y ofreciéndole el otro brazo a Lu sin decir
nada. La herida la miró con reservas, pero luego apoyó su mano
delicadamente también en el brazo de Mica.
- Tsk, tsk- dijo Jazz negando con la cabeza- ¿A quién se le ocurre ir
con tacones al bosque Luisana?
Lu la miró intentando parecer enfadada, pero estaba demasiado cansada.
Así que sólo suspiró.
- Nunca me pondría tacones para ir al bosque, es out total- dijo
sonriendo.
Jazz, Mica, Feli y Lu desaparecieron por las escaleras hacia la
enfermería.
Dunoff se había quedado de pie, mirando a los otros cuatro, y en
especial a Cami, que volvía a tener cara de circunstancias.
- ¿Le pasa algo, señorita Bordonaba?- preguntó jovialmente.
- Bueno...- suspiró entrecerrando los ojos y mirando al director- Ya
sabe... no he podido evitar caer en la cuenta de lo del espectáculo...
- ¿Y...?- dijo el director invitándola a continuar, los tres Piratas
que pensaban subir su habitación, se quedaron escuchando la
conversación, a ver con que salía Cami esa vez.
- ¿En qué pensaba exactamente usted?-aventuró la chica cruzando los
brazos en el pecho y alzando una ceja.
El director sonrió viendo a donde quería llegar su alumna y se ajustó las
gafas.
- Bueno... dado que no tienen mucho tiempo... Algo de música y baile
estaría bien ¿no?- el director empezó reír y a subir las escaleras.
- Me lo temía- murmuró la pelirroja- ¿Le he dicho alguna vez que creo que
usted me odia?
Dunoff se giró en la parte de arriba de las escaleras y volvió a
dedicarle una sonrisa infantil.
- Usted no cree de verdad eso, señorita. Y gracias por recuperar las dos
partes de mi llavero favorito. Buenas noches- dijo dando la conversación
por acabada y desapareciendo en el piso de arriba.
Cami miró a los chicos. Diego y Coco estaban empezando reaccionar después de escuchar lo de música y danza y Benja la miraba con media sonrisa en la cara. Ella le dedicó una mueca de disgusto.
- ¿Música?- se quejó Coco- ¿Música?- en un tono más agudo- ¿De verdad
espera que yo cante?
Diego le dio una palmada y negó con la cabeza.
- No, espera que cantes y bailes. Adiós tu querida reputación- acabó con
ironía.
- Y... ¿quién nos va a ayudar con todo esto? Porque yo soy un inútil para
estas cosas.- volvió a quejarse Coco.
- ¿Sólo para estas cosas?-murmuró Cami aún enfurruñada.
- Bueno- le contestó Benja sin apartar la mirada de Cami- ellas si saben algo ¿no?
Cami le miró furibunda, cruzó los brazos y se fue hacia la puerta que llevaba a la cocina, murmurando. La mala leche, le daba hambre y la mochila con las chucherías no iba a ser bastante para saciarla.
- ¿Y ahora qué le has hecho?- preguntó Diego, con el gesto cansado
Benja se puso la mano en el corazón.
- Ahora sí que te juro que yo no he hecho nada.
Diego suspiró y subió las escaleras, acompañado de Coco murmurando y
quejándose y de Benja sonriendo, enfrascado otra vez en sus cavilaciones
¡Cómo le gustaba hacer enfadar a Cami!
Cap.25. Joaquín.
Una media hora después, Cami salía de la cocina de mejor humor y bastante
más llena, después de haberse comido un bol de macarrones del tamaño de
un cachalote. Iba pensando y chupando una cuchara que se había llevado
sin querer de la cocina. Dunoff estaba loco. Se tenía que haber
esperado algo así de él. Bailar delante de toda la escuela...
- ¿Ya has preparado el tutú, colifa?- una voz se hizo audible a pocos metros detrás de ella, Cami paró en seco y se giró.
- No, encanto, pensaba pedirte el tuyo, que sé que en secreto haces cosas
extrañas con ropa de mujer...- una mirada fulminante le llegó desde la
persona que había hablado antes.
Los dos se quedaron en silencio, quietos.
- ¿Qué? ¿No piensas darme la bienvenida?- preguntó el chico.
- Esperaba que me lo pidieras- contestó Cami recorriendo en pocos pasos
la distancia que le separaba del chico y dándole un abrazo- Se te ha
echado de menos.
El chico la apartó unos centímetros y la miró levantando una
ceja.
- Lo dudo.
- Bueno- dijo sonriendo-yo te eché de menos. Y te esperaba antes. ¿Qué
tal el primer trimestre en la escuela de intercambio, señor becario?
- Frío- contestó el chico secamente, ante lo cual Cami no pudo más que
reír.
- ¿Y cómo te has enterado de lo del castigo?-preguntó Cami mientras
echaba a andar con su acompañante hacia un sitio más apartado, se suponía
que tenían que estar ya en su sala común.
El chico la miró con suficiencia.
- ¿Cinco años aquí y todavía o sabes como funcionan las cosas? Tsk, tsk.
Me defraudas Cami.
- ¿Entonces ya sabes también lo del castigo?- preguntó a pelirroja sin
hacer mucho caso de la ironía, mientras entraban en un aula pequeña, sin
uso aparente entonces.
El chico asintió.
- ¿Qué pasó con el Dios- Rojas y sus apóstoles San Maggio, San García y
San Alanis?- preguntó acomodándose encima de una mesa.
- Es una historia muy larga- suspiró Cami, recordando todo lo vivido en
los últimos meses- La cosa viene desde setiembre...
- ¿Lo del tren que me contaste en tu mail?- Cami asintió.
- Digamos que Rojas se aburre y ha decidido incorporar un hobbie nuevo
en su vida: jodamos la vida de Cami
El chico empezó reír.
- ¿Y tú, qué te cuentas?- preguntó la pelirroja.
Pasaron un rato conversando sobre lo que habían hecho esos meses
separados, de la escuela, del piso que el guapo joven tenía pensado
alquilar para huir de su padre horrible que había matado a su
madre a disgustos hacía cinco años. El chico le odiaba.
- Bueno, colifa, creo que es hora de que nos vayamos- suspiró el
chico levantándose.
- ¿No puedes dejar de llamarme de esa manera horrible?- preguntó Cami.
- Ha sido un placer verte
- Qué educado- contestó Cami irónica- No sabía que te hubieran enseñado de eso.
- Yo no sabía que te hubieran enseñado a hablar.
Los dos echaron a reír.
- Nos vemos pronto. Me tendrás que poner al día- dijo el chico.
Cami asintió.
- Hasta mañana, Joquín.
Había vuelto Joaquín, uno de sus pocos amigos en la escuela. Su amistad, de todas maneras, era extraña. Él era el típico chico guapo pero con mala fama y ella Bueno, hasta hacía unos meses era una desconocida para toda la escuela. Evitaban que les vieran juntos, ella para mantener su anonimato y él por conservar su fama de chico malo incapaz de tratar bien a una chica, y en
presencia de los demás ni se miraban. Por supuesto, sus amigos sabían que
se veían, pero preferían no meterse por medio.
Pero era fantástico que hubiera vuelto después del trimestre de intercambio. Joaquín le ayudaría a superar lo de Benja, pues, si había alguien que lo aborrecía, era él.
...
- Vaya, vaya- murmuró Coco- Mirad quién ha vuelto.
Benja, que estaba desayunando de espaldas a la puerta de entrada, se giró
para descubrir a quién se refería Coco.
- El capullo- dijo con una sonrisa nada tranquilizadora- ¡Cuánto tiempo!
Tendremos que darle la bienvenida ¿no?- preguntó mirando a sus amigos
Javi y Coco asintieron mientras Diego negó con la cabeza.
- Creía que estabas intentando gustarle a Cami- usó un tono un poco ácido-Además, te recuerdo que eres Premio Anual...
Benja le miró como si le hubieran acabado de revelar que Santa Claus no
existe
- Puedes pedirme lo que quieras- murmuró- Pero no que deje en paz a
ese...
Coco y Diego se miraron y dieron por acabada la discusión cuando el
NTCPSP en peso se sentó a su lado. Esther estaba un poco ofuscada porque
Coco le había dicho que al final no podían quedar esa noche.
- ¿Y Lu?- preguntó Javier viendo que faltaba la chica rubia.
- Pues creo que está preparando algo para ese horrible castigo con las
tipas raras- dijo Esther con una risita boba- Los aires del bosque no le
han sentado muy bien... juntarse con... esas
Benja y Diego se miraron dispuestos a decir algo, pero para su sorpresa,
fue Coco el que habló.
- Yo siempre he dicho que Lu tiene muy buen gusto.
Las chicas lo miraron, sin entender muy bien la salida y asintieron; la
verdad es que Lu siempre combinaba perfectamente los zapatos con los
complementos. Javi lo miró un poco extrañado y los otros dos disimularon
una sonrisa.
- Tienes a misma mala leche que tu prima- le susurró Diego.
...
- ¿Así quedamos en eso?- preguntó Jazz, sentada en una butaca - Tres canciones con una coreografía sencilla.
Lu, Feli, Mica y Cami asintieron, también sentados en los sillones.
- ¿No deberíamos haber avisado a los otros tres?- preguntó tímidamente
Feli.
La negativa fue general.
- Así ya somos mayoría- sentenció Cami.
- ¿Y que canciones elegimos?- preguntó Mica- Algo fácil de cantar,
porque...
- Sólo vosotras tres cantáis decentemente- acabó Feli asintiendo con
la cabeza.
- Benja canta bastante bien- dijo tímidamente Lu, se sentía bastante
incómoda allí, pero también se sentía culpable por haber perdido la
prueba, así que se limitaba a escuchar y asentir- Dio clases de pequeño
en una escuela...
Los demás la miraron con duda, pero entonces Jazz puso cara de haber
recordado algo.
- ¡Es cierto! ¡Pero si dábamos solfeo juntos! Se me había olvidado. Su
abuela quería que aprendiera a tocar el piano, pero él y mi primo estaban
más interesados en el fútbol y en quemarme el pelo de mis muñecas-
suspiró.
- Entonces contamos con él- señaló Mica- Y ahora ¿Qué tal si escuchamos
unas cuantas cintas?
...
No fue difícil encontrar algo que se adecuara a lo que pedían, fácil de
bailar, de cantar y que al menos les hiciera quedar en ridículo de una
manera elegante. Habían decidido hacer una canción sólo con los chicos,
otra sólo con las chicas, y otra todos juntos, pero sólo cantarían Mica y
Benja. A Cami, por supuesto, le asignaron el preparar las coreografías
cuanto antes mejor.
- Pipe ¿te importaría avisar a los otros tres de que mañana mismo por
la tarde empezamos?- preguntó Mica con una voz dulce, que le estaba
invitando claramente a dejarlas solas.
El chico alzó a ceja un poco desconfiadamente, pero se levantó de su
butaca y salió. Mica le vigiló hasta que salió. Luego miró a las otras tres chicas significativamente.
- Ahora escuchad esto y me dais vuestra opinión. Bueno Lu, si quieres
y no te importa que te vean con nosotras- acabó Mica con un poco de
resentimiento.
- Si me importara no estaría aquí, ¿no crees? Ahora por favor, supongo
que cuanto antes acabemos con esto y os podáis deshacer de mí más felices
seremos todos, así que di.
Mica se encogió de hombros.
Cap.26. El comienzo de una amistad.
- ¿Qué tal tu primer día?- Cami había bajado a la biblioteca esa misma
tarde para estudiar y preparar las coreografías para las canciones que
habían elegido. Más tarde se las enseñaría a Hilda, que se había
ofrecido a ayudarles. En frente de ella, Joaquín leía un tratado sobre
algo que tenía que ver con los conquistadores españoles y sonreía de vez en cuando.
- Todavía estoy esperando el recibimiento de tus amigos- murmuró él
entre dientes y sin levantar a vista el libro- A ver que se les ocurre
esta vez.
Cami se acarició la mejilla con el bolígrafo.
- ¿Quieres que hable con ellos?- preguntó con cautela y volviendo a su
trabajo.
Él sonrió.
- Sí que has ganado influencia en un mes; ya he oído en la sala común que
Rojas se interesa por una enana.
Ella le miró dolida.
- Te agradecería que me llamaras sólo Cami.
- Igualmente- contestó simplemente, a modo e disculpa.- ¿Es verdad?-
murmuró después de unos segundos.
- ¿El qué?- contestó Cami concentrada.
- Lo de Rojas. Que quiere salir contigo, y eso- dijo en un tono que
buscaba ser casual, girando una página del libro.
- Mmmmmm- contestó Cami
- ¿Mmmm qué?- preguntó el chico con impaciencia
- Mmmm no lo sé.- le cortó ella mirándole directamente- ¡Yo que sé qué es
lo que le pasa por su diminuto cerebro a Rojas! Si te refieres a que me
persigue y a que me hace la vida difícil, pues sí lo hace. Y también dice
que le gusto- dijo suavizando a voz- Pero yo lo dudo bastante- acabó.
- ¿Qué te ha dicho exactamente?-preguntó puntillosamente.
Cami dejó su boli encima de la mesa y cruzó los brazos encima de su
pecho.
- ¿No podemos hablar de otra cosa? Ya veo suficiente a Benja durante todo
el día como para encima tener que hablar de él cuando no está- se quejó.
- ¿Benja? ¿Le llamas Benja?- preguntó con enfado evidente.
La pelirroja volvió a su cuaderno y empezó a negar con la cabeza.
- No montes un drama. A ti también te llamo por tu nombre.
- ¡Pero él es... es... es Rojas! ¡Joder! ¡Es peor que un dolor de
muelas! Es chulo, arrogante, presumido...
- Te estás comportando como un niño pequeño- le contestó Cami sin
mirarle.
Él pareció enfadarse aún más ante el comentario
- ¿Yo me comporto como un niño? ¡Estupendo! ¡Genial!- chilló.
- Baja a voz
- ¡Bajaré la voz si me da la gana!- chilló cerrando el libro-¡Me marcho!
Cami levantó la vista y le miró sonriendo.
- Adiós- le contestó con tranquilidad.
Él la miró preparado para decir algo más, pero cerró la boca porque no
se le ocurría algo lo suficientemente bueno como para responder. Así que
tomó sus cosas y se fue.
- Nos vemos mañana- murmuró Cami con una sonrisa en los labios, y
meneando la cabeza, conocía bien el temperamento de su amigo, al día
siguiente volvería ser el mismo. En el fondo era majo, un chico guapo, con
muchos problemas, eso sí. Y que odiaba a Benja casi tanto como ella...hacía algún tiempo.
Por fin un poco de tranquilidad. Había poca gente en la biblioteca y
podía trabajar a gusto en todo lo que tenía que hacer. Las coreografías
las tenía casi listas del todo, sólo faltaba ver qué tal quedarían, as
que las guardó en su mochila para revisarlas más tarde con Hilda.
Sólo de pensar que tendría que bailar delante de toda a escuela le hacía
escalofriarse, pero al fin y al cabo no estaría sola y lo que iban a
representar no era tan espectacular. De todas formas, agradecía que ese
fuera su último año allí. Al menos sólo tendría que soportar las burlas
lo que le quedaba de curso.
Pero era mejor no pensar en todo eso.
Ahora los deberes. Iba a ser una tarde muy larga.
- Hola.
Cami levantó la vista del cuaderno reconociendo la voz.
- Tú- dijo cansada.
- Yo.
- ¿Qué quieres ahora Rojas?- preguntó suspirando la pelirroja,
recordando que debía usar su apellido ¿no la podían dejar ni un par de
minutos tranquila?
Benja ladeó la cabeza. Podría decirle He visto que estabas sola en la biblioteca, bueno, con mi archienemigo, Joaquín y me estaba muriendo de celos y he decidido venir a partirle las piernas o algo similar y de paso a hablar un rato contigo a ver si de una puñetera vez admites que te gusto y me dejas que te arrincone contra la pared y.... Eso no parecía muy sensato.
- He venido ver que había por aquí...
Cami entornó los ojos.
- Libros y polvo. Es una biblioteca. Ya te puedes ir.
Benja chasqueó la lengua y se sentó en la silla en la que antes había
estado Joaquín con el respaldo hacia delante.
- En realidad venía buscando al capullo que llegó ayer.
Cami lo miró con frialdad.
- Joaquín se ha ido hace un rato.
La boca se Benja se desencajó por la sorpresa.
- ¿Joaquín? ¿Le llamas Joaquín? ¿Llamas a ese grasa por su
nombre?- chilló muy ofendido.
Cami entornó los ojos y se levanto de su silla, decidida a irse a
trabajar a un sitio donde adolescentes con mala leche no decidieran
hacerla culpable de sus estúpidos problemas.
- Me niego a tener otra vez esta conversación- dijo recogiendo sus
libros, Benja no entendió muy bien lo que quería decir pero se levantó al
instante- Está visto que ni en la biblioteca se puede estar a gusto.
- Te llevo los libros- dijo Benja cogiendo su cartera.
- Puedo yo sola- murmuró ella disgustada.
- No era un ofrecimiento- Benja se colgó la mochila de un hombro y echó a
andar.
Cami volvió entornar los ojos y le siguió.
- ¿Tan difícil es dejarme en paz Benja?- se quejó ya fuera, en el pasillo-
¿Tanto te cuesta ignorarme? Dime que tengo que hacer para que me dejes
vivir.
- Cualquiera diría que te acoso- dijo el chico con cara de inocencia.
- Ah ¿no lo haces?- suspiró Cami.
Tras unos segundos de silencio, caminando el uno al lado del otro, Benja
le espetó.
- Bésame.
Cami se paró y lo miró con cara de ¿Qué me estás contando?
- ¿Quéééé?- chilló.
- Si quieres que te deje en paz, bésame.- explicó Benja sonriendo,
mientras volvían a caminar y subían unas escaleras.
- No.- dijo rotunda Cami recordándose su promesa a sí misma: ella no iba
a caer en las redes de ese Casanova adolescente- Prefiero que me
arranquen las muelas del juicio con unas tenazas.
- Pues entonces no te dejaré en paz- se encogió de hombros.
Siguieron caminando en silencio.
- Puedes hablar- dijo Benja con ironía.
- No, gracias- contestó Cami como quien rechaza un trozo de tarta.
- Oh, vamos Cami. ¿Por qué no podemos ser amigos?- se quejó el chico.
- ¿Te hago un esquema?- preguntó a chica con falsa servicialidad- Primero
está que intentaste que me tomara comida llena de laxante, luego que me persigues a donde quiera que voy, que te pusiste como un loco porque hablé con Diego y además casi le desencajas la mandíbula, me pones en evidencia
continuamente.... ¿sigo?
Benja negó con la cabeza.
- Vamos.... Todo eso tiene su explicación... Podemos ser amigos.
Acuérdate de ayer. Somos un buen equipo ¿no?- y dibujó una de sus
sonrisas irresistibles ante la cual Cami no pudo más que sonreír- Además,
todo sea por cumplir el castigo...
Le miró de refilón intentando aparentar reservas.
- Venga Cami. No soy tan malo. Ya lo sabes...- la sonrisa irresistible se
convirtió en una apetitosa galería de dientes blanquísimos.
Entraron en la sala común, Cami todavía sin abrir la boca, temiendo que
no le salieran las palabras después de esa exhibición bucal.
- Esta bien Benja.-suspiró al final- pero prométeme una cosa. No me
perseguirás más ¿de acuerdo?
- Pero Cami, ya sabes que...
- Dijiste que querías conocerme ¿no? Pues ya lo debes saber todo de mí.
Ahora deja de perseguirme ¿vale?- le cortó ella con una voz entre dulce y
autoritaria. Algunas personas de la sala común los miraban con
curiosidad.
Benja la miró con disgusto pero la pelirroja no cedió.
- De acuerdo. Pero ahora que somos amigos. ¿Tú podrías dejar de ser tan
borde?
Cami alzó una ceja.
- Lo siento. Eso va en el pack- y le guiñó un ojo para luego subir a su
habitación.
Benja se quedó sonriendo complacido y se fue a hablar con sus amigos,
reunidos alrededor de un tablero de ajedrez, y sorprendidos por no ver a
la pelirroja tirándole cosas a Benja y/o insultándole y/o mirándole mal.
Cami mientras tanto se martirizaba. ¿Por qué demonios le he guiñado un
ojo? ¡Eso aquí y en Tombuctú es ligar!. Se pegó con la palma de la mano
en la frente. ¡Mierda, mierda, mierda! Estaba empezando a exteriorizar su
atracción por ese cretino. ¡Mierda!
Entró en su habitación. Mica y Jazz estaban tiradas en sus respectivas
camas con un walk-man cada una, seguramente aprendiéndose las canciones
que tenían que cantar.
Cami cogió y se sentó en su escritorio a terminar su trabajo antes de ir
a entrenar.
Una hora más tarde, unos golpes en la puerta la hicieron salir de su
concentración. Jazz se levantó a abrir. Era Lu.
- Mmmm... Yo venía... porque...- empezó a decir dudando la chica- porque
he estado escuchando y aprendiéndome las canciones y...
- ¿No te gustan?- preguntó Jazz encarando las cejas.
- ¡No, no! Son muy buenas... pero estaba pensando que... si no os importa
¿eh?
- Suéltalo ya, Lopilato- dijo Mica riendo desde su cama.- parece que te dé
vergüenza
Lu la miró agradecida y siguió.
- Que si me dejaríais encargarme el escenario y del decorado, con vuestra
aprobación claro. Es que he tenido un par de ideas y...
- Por mí no hay problema- contestó Jazz- Es más, mejor, porque yo no
tengo mucha imaginación para esas cosas. Y creo que el sentido estético
de los chicos es... especial
Lu entonces miró a Cami y a Mica, que se encogieron de hombros.
- Por mi perfecto- murmuró la pelirroja- pero no sé de dónde vas a
sacar...
- Oh, por eso no habrá problema- contestó la rubia rápidamente y
emocionada; telas brillantes, maquillaje, pintura, agujas, zapatos... eso
era el paraíso- El desván de la escuela tiene de todo, ya iré a echarle
un vistazo cuando lo tenga más o menos todo planeado.
Las chicas se miraron nos segundos en silencio
- Pues yo me voy- dijo señalando el pasillo y sonriendo abiertamente-
Hasta mañana chicas. Y... y gracias, de verdad.
Jazz cerró la puerta y las miró con las cejas alzadas.
- ¿Soy yo o Luisana estaba amable?
Mica y Cami se encogieron de hombros y volvieron a sus tareas. La
pelirroja sospechaba que aquél gracias no era por los decorados.
Cap.27. LA conversación.
- Espero por vuestro bien que os hayáis aprendido las canciones- dijo con
un tono amenazante Jazz, paseando su mirada entre los siete alumnos.
Todos asintieron, con diferente estado de ánimo, desde un Diego hastiado
a una Lu emocionadísima.
- Pues entonces, vosotros conmigo- Jazz se dirigió hacia su piano y se
acomodó con un gesto elegante. Los chicos la siguieron.
Mica, Lu y Cami pasaron al aula contigua, la de música. No
tenían mucho que preparar; la única que no sabía cantar era Lu y
tampoco es que lo hiciera mal, a parte ponía todo de su parte para que le
saliera bien. Al cabo de una hora, Mica y Lu volvieron al aula donde
estaban los chicos. Mica se sentó al lado de Jazz y le puso una mano en
el hombro.
- ¿Qué tal?- preguntó.
Jazz se levantó del taburete y recogió las partituras.
- Digamos que... no tan horrible. Benja tiene que pulirse un poco y lo
hará muy bien- ante este comentario el rubio sonrió- Feli y Diego
bastante aceptable, y Coco... fatal, pero...
- ¡No hables como si no estuviera aquí!- se quejó él aludido.
- Tampoco tiene que lucirse- terminó Jazz- Sé que estás aquí inútil, tu
ego llena casi toda la sala- dijo dirigiéndose a su primo.
- Entonces con una hora diaria bastará- sentenció Mica.
- ¿¿¿UNA HORA DIARIA???- los cuatro chicos se habían quedado blancos.
- ¿Y el fútbol?- se quejó Benja.
- ¿Y nuestras vidas sociales?- protestó Coco.
- ¿Y los finales?- chilló Diego.
Los tres buscaron el mínimo de solidaridad masculina que se puede esperar
de un ente que comparte contigo el cromosoma Y en Feli, que
simplemente miraba hacia la puerta por donde habían pasado las chicas,
hacia la otra sala, ignorando sus quejas.
- Ni lo intentéis- murmuró volviendo a cabeza- No les llevéis a
contraria. Es inútil y encima se cabrearán.
- Pero...- empezó Coco.
- Además ahora nos toca con Cami, que por lo menos nos pondrá otra hora
diaria de coreografía... - se quejó Diego.
- ¿Dos horas?- Benja no se lo creía y entro a la sala contigua con las
manos en la cabeza.
Cami los esperaba vestida ya para bailar, con unos shorts y un top corto
de media manga. Hilda también estaba en la sala para evaluarles.
- Bueno está bien... - empezó Cami un tanto nerviosa porque todo el mundo
la estaba mirando a ella- Lo haremos así... quitaos las chaquetas. Espero
que hayáis venido con ropa deportiva como os pedí.
Todos suspiraron y se pusieron las deportivas. Cami llamó a las chicas.
- Seguidme ¿vale?
Puso un disco y empezó a hacer una coreografía sencilla de funky, seguida
por las chicas, que lo hicieron bastante bien. Luego fue el turno de los
chicos.
Cuando hubieron acabado, Cami fue a hablar con Hilda mientras los
otros siete la observaban con curiosidad, sobretodo Coco, Lu y Diego, que no tenían ni idea de que la pelirroja bailaba tan bien.
Finalmente, se acercó hasta ellos.
- A ver... Coco, muy bien, en la canción que interpretamos todos
bailarás conmigo, Diego con Lu y Jazz con Feli. La coreografía de
los chicos la empezaremos ensayar cuando tengáis la canción a punto. A
vosotras- dijo Cami mirando a las chicas- Os espero mañana a las seis.
Todos suspiraron y se dispusieron a recoger.
- Un momento- dijo la voz de pito de la prof.Hilda- Cami... creo que te olvidas algo.
Cami miró con desagrado a la profesora y luego miró a sus compañeros
mordiéndose el labio.
- Benja- dijo sin mirarle- Ella considera que necesitas ayuda extra
porque te mueves como si te hubieran hecho tragar un palo... Así que a ti
te espero aquí a las siete- dijo Cami muy rápido antes de irse corriendo a recoger los discos.
Benja se quedó parado... hombre, no era un gran bailarín, pero tampoco lo
había hecho tan mal... pensaba. Entonces Coco le dio un golpecito en el
hombro.
- No todo se te puede dar bien- le susurró
Benja lo miró molesto y se volvió a girar hacia a pelirroja... Iba a
perder un montón de horas... a solas... con Cami... Un momento ¿Qué era
exactamente lo que no le gustaba del plan? Por eso Cami se había puesto
así... iban a estar solos una hora cada día.
...
Esa misma noche, Jazz les avisó a todos, menos a Lu, para que se
quedaran en la sala común después de cenar y para que avisaran a Javier.
Para disimular, estuvieron estudiando y haciendo deberes, sin poderse
concentrar demasiado porque se preguntaban qué demonios querría la
chica. Mica, Feli y Cami tampoco sabían de qué querría hablar su
amiga, no se lo pudieron preguntar porque había desaparecido.
La sala se fue vaciando poco a poco a medida que se iba haciendo más
tarde. A las once o así, sólo estaban ellos, cada vez más impacientes por
ver llegar a la rubia.
Cuando Mica cabeceaba en un sillón a punto de quedarse dormida y Cami
estaba harta de aguantar en silencio las constantes miradas de Benja,
llegó Jazz sonriente.
- Buenas... lo siento, pero es que tenía que asegurarme que no habría
nadie- dijo con tono de disculpa. Luego se sentó en un sillón y los miró
a todos- Venga, ¿a qué esperáis? Acercaos todos aquí.
Se miraron y se sentaron en los sillones cercanos. Feli zarandeó un
poco a Mica para que se despertara. Todos miraban expectantes a la
joven.
- Ha llegado la hora de que tengamos la conversación- dijo con tono
solemne.
Feli y los chicos se empezaron a reír y Coco, entre las risas,
murmuró.
- Primita, siento informarte de que la conversación llega unos añitos
tarde...
- Sí- añadió Javier- ya sabemos de donde vienen los niños...
Jazz los fulminó con la mirada.
- Tengo mis dudas al respecto- murmuró- de todas maneras esa no es la
conversación que tenemos que tener, payasos.
- Yo no creo que sea el momento- dijo Cami rápidamente, ella enseguida
había pillado lo que quería decir su amiga.
- ¿Jazz nos va a dar una charla sobre sexualidad? ¿Y por qué no es el
momento? Esos consejos nunca vienen mal- preguntó Mica aún dormida.
Cami entornó los ojos.
- Cato, yo creo que sí que es el momento- Feli también había averiguado por dónde iban los tiros- Además... la parte más importante ya la saben...
- Sí pero...- protestó la pelirroja
- ¿Qué parte sabemos de qué?- preguntó Javier en tono confidencial a
Diego, que estaba tratando de escuchar la conversación.
- Cami, han pasado muchos años y aunque sean ellos se merecen una
explicación- Jazz hablaba como si los Piratas no estuvieran allí.
Feli y Mica asintieron, Mica más bien por inercia que por estar de
acuerdo, todavía estaba medio dormida.
Cami se encogió de hombros y murmuró haced lo que queráis antes de
recostarse en el sillón.
Mica se incorporó para escuchar atentamente.
- Bueno... como hay que empezar por algún sitio... que sea rápido- dijo
Jazz- Sabemos que tú tienes leucemia Diego.
Los Piratas se revolvieron incómodos en sus sillones, ya estaban
advertidos de que lo sabían, pero oírselo decir era una cosa diferente.
- Supongo que os preguntáis cómo y desde cuando- continuó Feli. Los
chicos asintieron.- Bueno todo empezó cuando Cami y Mica comenzaron a saltarse las clases de ed.Física.
- ¿Os saltabais ed.Física?- preguntó Diego impresionado
- Sí.
- Ventajas de ser apopular y que nadie note que no estás- dijo Mica
levantando los hombros.
Jazz entornó los ojos, ella no estaba nada de acuerdo con lo de faltar a
clase, aunque fueran clases inútiles. Pero también era inútil intentar
convencer a Cami y a Mica sobre se tema.
- En fin, el caso es que estas dos se metieron dentro y empezaron
a curiosear por las aulas. Subieron a la sala donde tenemos el piano, que
ya sabéis que está cerca del despacho de la profe Hilda.
- Os pilló- dijo Javier.
Cami negó con la cabeza.
- Estuvo a punto. Pasó por el pasillo y se asomó al aula, pero nos dio
tiempo a escondernos. Iba con una pareja.- dijo dudando Cami y mirando de
reojo a Diego.
- Mis padres- dijo él.
Jazz y Cami afirmaron.
- Se quedaron hablando en el pasillo, esperando al dire- continuó
Mica- nosotras seguíamos escondidas en la sala, pero oímos trozos de
conversación...
- Y nos enteramos de... vamos... de lo tuyo. Creo que tus padres vinieron
bastante a menudo en primero, por lo que dijeron, para ver como te iba- acabó Cami- Nos asustamos mucho al principio y nos dio mucho
miedo... ya sabes éramos pequeñas... y se lo contamos a Jazz y a
Feli para ver qué hacíamos.
- Te vigilamos unos días- murmuró Mica sonrojándose y evitando a mirada e
Diego.
Él suspiró y las miró con un poco se tristeza mientras Javi, Coco y Benja continuaban embobados escuchando el relato.
- Nos enteramos de que era algo que estaba más o menos controlado y decidimos guardar el secreto- acabó Feli.
- Lo sentimos- dijo Cami mirándole- no debimos haber escuchado... y no
teníamos que haber dicho nada... pero...
Diego asintió e hizo un gesto con la cabeza, pero Coco les miró aún con
expresión interrogante.
Entonces se hizo un silencio de reflexión entre todos.
- Sólo considerábamos que os merecíais saberlo- dijo de pronto Jazz- Es
mejor saber quién guarda tus secretos.
- ¿De verdad no habéis dicho nada nadie?- preguntó Javi desconfiado.
Mica le fulminó con la mirada.
- No.
- ¿Y por qué no nos lo contasteis antes?- preguntó Benja.
- Básicamente, porque no os soportábamos. Ahora un poquito- explicó Jazz.
- Y porque es probable que después de este curso no nos volvamos a ver-
continuó Cami- Además, sabíamos que sospechabais.
El silencio se volvió a adueñar de la sala.
- Bueno, y ahora que ya lo sabéis todo... Creo que me voy a la cama- dijo
Feli levantándose, seguido por los demás. Diego miró a Jazz que
bostezaba y ella se dio cuenta y le devolvió la mirada.- Nos vemos
mañana.
Cada uno subió a su habitación, algunos con muchas cosas que pensar.
.
Cap.28. El comienzo de otra amistad.
- Buenas noches- Jazz había vuelto a bajar unos minutos más tarde a la
sala común, con una bata de algodón por encima de la camiseta anchísima
que usaba como pijama. Estaba sentada en uno de los sillones, de espaldas
a alguien que se acercaba.
- ¿Cómo eres capaz de oírme siempre?- murmuró Diego dejándose caer a su
lado.
- Ya te dije que respiras muy fuerte, además, te esperaba- dijo mirándole
con dulzura.
- Me das miedo- dijo el chico bajando los ojos en un gesto muy cómico.
Jazz se echó a reír.
- ¿Miedo? ¿Por qué?
- Lo sabes todo sobre mí- protestó el chico- Es como si yo fuera un
libro abierto y tú te dedicaras a leerme.
- Eres muy sensible- contestó Jazz mirando al frente- Como Cami.
Enseguida se ve si os ha pasado algo. Sólo hay que saber mirar.
Diego giró la cabeza para verla sentada a su lado, iluminada por la tenue luz
de las lámparas colocadas en las mesas de estudio, que aún le daban un aire más misterioso.
- Eres increíble- murmuró- siempre me haces que me ponga nervioso y no sé
cómo actuar. Incluso sabías que quería hablar contigo sólo con mirarte.
- Y tú sabías que yo vendría- contestó la joven mirándole- Me parece que
estamos igual. Tú también me pones nerviosa.
- Ya- dijo irónicamente Diego.
- Es verdad- contestó Jazz sonriendo- lo que pasa es que a mí no se me
nota.
Diego puso una mano sobre la de la chica
- Gracias por lo de esta noche. Lo mío ya está controlado pero aún así Es agradable poder contar con la gente
Jazz se acercó hasta él y le dio un beso suave en la mejilla.
- No ha sido nada- susurró- Que duermas bien.
Y desapareció hacia su dormitorio dando la conversación por terminada y
dejando a Diego con una mano sobre la mejilla en la que había recibido el
beso.
Cuando Benja entró en la sala donde habían estado bailando la tarde
anterior, Cami estaba ya bastante cansada; las chicas acababan de pasar a
la sala contigua para empezar con las canciones.
- Hola- dijo para hacer notar su presencia. Cami le devolvió el saludo
con poca intensidad.
La pelirroja puso un disco de música suave y avanzó hasta la mitad de la
sala, dónde se quedó con los brazos en jarras, impaciente. Benja no pudo
evitar fijarse en que llevaba un maillot y unos shorts que modelaban
perfectamente su figura y dejaban ver sus piernas largas y blancas.
- ¿Vienes?- le dijo con impaciencia, sacándolo de su trance.
Se quitó la chaqueta y se acercó hasta ella, que estaba en la mitad de la
sala.
- Baila- le ordenó simplemente.
Benja encaró las cejas.
- ¿Cómo que baile?
- Corrígeme si me equivoco- suspiró con paciencia la pelirroja- pero
estamos aquí para que te dejes de mover como un simio...
- ¿Pero no me das ningún consejo? No sé, una táctica, una estrategia, un
esquema de juego...
Cami apoyó una de sus manos en su cintura.
- Esto no es fútbol, Rojas. Y ahora baila antes de que se acabe el
disco.
Benja hizo el ademán de moverse, pero sólo se llevo la mano a la cabeza
para desordenarse el pelo.
- Me da vergüenza contigo mirando- dijo sonriendo.
La pelirroja murmuró algo que se parecía sospechosamente a será idiota
y se acercó hasta él. Luego se puso de espaldas a pocos centímetros de su
pecho.
- Cógeme de la cintura e intenta seguirme.- murmuró- Lo primero que te
hace falta es ritmo.
Benja dudó un poco, pero luego posó sus manos sobre su cintura, hubiera
jurado que se había estremecido un poco, pero no lo tenía muy claro
porque no podía verle la cara. Cami empezó a moverse al ritmo de la
música.
- Haz lo mismo que yo- susurró- tienes que estar en armonía con la
canción que bailas. Cierra los ojos si te es más fácil.
La obedeció y cerró los ojos. Ahora notaba su olor, el calor de su cuerpo
bajo sus manos, oía su respiración, y se dejó llevar pensando que no era
tan difícil.
Bailaron toda la hora, canciones diferentes. Cuando se acabó la clase
Benja estaba casi desesperado por besarle los hombros, el cuello y la
espalda a la pelirroja, que palpitaban un poco más fuerte de lo normal.
No iba a ser fácil aprender a bailar, pensó mientras observaba a la chica
de espaldas, que se había agachado a apagar la minicadena. Era muy
frustrante, se quejó interiormente, mientras sus ojos recorrían las
curvas de su anatomía.
- ¿Qué miras?- preguntó bruscamente, entonces Cami, con cara de molestia.
Benja se sobresaltó, estaba tan embobado que no se había dado cuenta de
que le estaba viendo.
- Te queda bien eso tan apretado- dijo señalando el maillot- Te favorece.
Cami se sonrojó y se dio la vuelta para ponerse en seguida una camiseta
XL de las que usaba.
- No me queda bien- dijo simplemente- y no me mires.
Benja suspiró. Era difícil ser agradable con alguien que siempre piensa
mal de ti.
- ¿Mañana a la misma hora?- preguntó Benja.
- Sí, y tendrás que ensayar un cuarto de hora con Mica la canción también-
contestó ella sin girarse.
Benja asintió.
- ¿Vienes?- preguntó antes de salir, pero ya sabía la respuesta: ahora
Cami entrenaría por su cuenta.
- No, me quedaré... haciendo unas cosas por aquí...- contestó evasivamente- Adiós.
- Adiós.
Jazz, Feli, Mica, Lu, Diego y Coco también habían acabado de
ensayar unos minutos antes y ahora volvían. Coco se acercó hasta Mica.
- ¿Te vienes a tomar algo a la cocina?- le preguntó suavemente- Creo
que hoy hay pastel de limón- y sonrió seductoramente.
- No me apetece- contestó secamente la chica, intentando fruncir el ceño.
- Pues vamos a dar una vuelta por el patio- intentó Coco.
- Hace frío.
- ¿A jugar al parchís?
- No me gusta.
- Pues...
Jazz entonces se interpuso entre su primo y su amiga.
- Por si no lo has notado, te está dando largas idiota. Cuando
repartieron el cerebro tú te quedaste sin ¿no?
- ¿Quieres callarte? No estoy hablando contigo- se quejó Coco.
- Pero es que Coco, tienes que admitir que te has pasado con Mica siete
pueblos- añadió Feli metiéndose en la conversación.
- Pero ten en cuenta que pretende cambiar, o eso dijo, le gusta Mica- le
contestó Diego a Feli haciendo subir los colores de la chica.
- Pues yo opino que hasta que no le regale un buen solitario de diamantes
ella no tendría que perdonarle- dijo distraída Lu.
- Eso no es nada romántico- contestó Jazz.
- Bueno, dime tú algo más romántico que un Tiffanys en mi dedo.
- Bailar a la luz de la luna en una pérgola en el jardín de mi casa- contestó
Diego.
- ¿Ves? Eso es más romántico- contestó Jazz.
- ¿Con el frío que hace? Anda ya- dijo Lu.
- Ejem, ejem- tosió Coco exageradamente- Creo que esto es MI problema y
os agradecería que no os metierais...
Feli negó con la cabeza.
- Encima que intentamos ayudarte
- ¿Ayudarme a qué? ¿A que Mica se vaya?- chilló enfadado.
Cierto. Mica se había ido y Coco no tardó en seguirla corriendo por el
pasillo.
- Yo sigo diciendo que un solitario lo arreglaría todo- murmuró Lu.
Los otros tres la miraron alzando las cejas. Volvieron a la sala común.
Cami salió una hora más tarde de entrenar, arrastrando su bolsa por el
suelo y suspirando. Iba a ser muy duro entrenar con Benja. No podía
evitar estremecerse cuando la tocaba, cuando la miraba... Iba a ser muy
difícil no caer en sus brazos para que seguramente después perdiera el
interés por ella y la dejara más tirada que una colilla. Pero es que era
tan... sensual. Los dos bailando, solos, tan juntos y tan cerca...
¡Malditas hormonas!
- Cato- alguien la llamaba. Se giró.
- Joaquín- dijo sonriendo- pensaba que me ibas a dejar de hablar.
Él sonrió.
- Fue una tontería. Mira, te he traje esto- le tendió ramo de flores que olía muy bien.
- Gracias- dijo Cami tomando el ramo- ¿Qué son?
- Orquídeas.- explicó con su tono de entendido.
- Huelen muy bien- contestó Cami.
- Tienes que regarla todos los días, así te durarán más tiempo.
La pelirroja asintió.
- ¿Bajas a cenar?
- Sí.
Llegaron al comedor hablando de los nuevos profesores en prácticas que iban a llegar en una semana o así y de los cuales el dire les había hablado días antes. Él le contó que también había habido profesores en prácticas en el colegio de intercambio, pero que sólo los conocía de vista.
Cuando entraron al comedor la mayoría de alumnos estaban ya allí,
cenando, y casi nadie se dio cuenta de que habían entrado juntos. Casi
nadie excepto Benja y Coco, porque los dos poseían un radar busca-Joaquín
potentísimo. Coco no había conseguido alcanzar a Mica porque ella se
había metido en su habitación y parecía no tener ningún interés en
abrirle la puerta.
Cami buscó a sus amigos con la mirada, parecía que no habían llegado,
entonces alguien le hizo un gesto con la mano, era Lu. Cami se acercó
a ella, que estaba cenando con sus amigas del NTCPSP.
- ¿Quieres algo Luisana?- preguntó cansada, viendo un montón de cabezas
morenas y extremadamente bien peinadas escrutándola de arriba a bajo.
Lu se levantó y cogió una carpeta de debajo de su asiento.
- Mejor vamos a un sitio con más espacio... - dijo sonriendo- Es que te
tengo que enseñar unas cosas.
Cami asintió y esperó a que la rubia acabara de recoger sus cosas para
luego ir a una mesa donde no había casi nadie sentado. A Cami no se le escaparon algunos cuchicheos de la Asamblea de Tontas
- Luisana, creo que a tus amiguitas no les gusta nada que te hables
conmigo- dijo sonriendo.
Lu se encogió de hombros.
- Déjalas, de algo tienen que cuchichear y últimamente no hay ningún
rumor jugoso... a aparte de lo de Coco y Mica, claro.- la chica se
acomodó en un banco- Me cae bien Mica.
Cami se sentó a su lado.
- No hace falta que finjas que te cae bien. No pasa nada.
- Pero es que me cae bien de verdad. Está loquísima. Es muy divertida-
dijo sonriendo- Me lo he pasado genial en el entrenamiento...
- No hace alta que seas amable
- ¡Pero si es verdad! Ha sido muy divertido... Pero yo venía a enseñarte
otra cosa- abrió a carpeta que había cogido y le pasó unos papeles- Son
bocetos, no están acabados, pero quiero que me digas...
- ¡Están genial!- exclamó Cami pasando los dibujos- ¿bocetos? Tienes que
haberte pasado toda la noche dibujando esto.
- No toda- contestó orgullosa Lu- Hay que mejorarlos. Y tengo que
hacer el decorado también... y... bueno ¿entonces te gustan?
- Están muy bien hechos- contestó Cami- pero este vestido no es un
poco...
- ¡No seas remilgada!- dijo Mica detrás de ellas, acababa de bajara cenar
con Jazz- A mí me gusta.
- ¡Pero con eso se me van a ver hasta las ideas!- se quejó Cami.
Jazz echó un vistazo al dibujo.
- Si que es un poco... pero va muy bien con la canción Cato. A mí también
me gusta Luisana.
Lu se levantó orgullosa y les dedicó una amplia sonrisa.
- Pues entonces voy a empezar prepararlo todo.- dio una palmada de
entusiasmo- Me voy que tengo que hacer muchas cosas antes de irme a la
cama.
Las chicas vieron como salía y menearon la cabeza.
- ¡Qué entusiasmo!- exclamó Jazz.
- Tiene talento para dibujar y diseñar- dijo Cami- Parece que lo está
intentando hacer lo mejor que puede...
- A mí me cae bien- senteció Mica encogiéndose de hombros- Es tan
refinada que resulta hasta cómico a veces. En el ensayo nos lo hemos
pasado bien.
- Ya me lo ha dicho- contestó Cami suspirando- ¿Quién nos iba a decir?
Nosotros relacionándonos con la élite- dijo usando un tono cómico
mientras Jazz y Mica se reían.-Parece buena chica.
Empezaron a cenar y Jazz le preguntó a Cami por las flores, ella les
explicó su conversación con Joaquín. Ni a Jazz ni a Mica Joaquín les hacía
mucha gracia, pero con Cami nunca se portaba mal. Jazz sonrió al oír lo
de los profesores nuevos y cuándo Cami le preguntó por qué ella le dio
largas.
Cap.29. Una clase caliente.
- ¿Tú crees que ese la está amenazando para que sea su amiga?- le
preguntó Benja a Diego mientras miraba por el rabillo del ojo a Cami que
estaba con sus amigas.
- No creo que a Cami se la pueda amenazar- contestó Diego divertido-
Además creo que se llevan bien desde hace tiempo. Y esas flores que lleva
Cami...
- ¿Qué pasa con esas flores?- preguntó Benja casi histérico.
- Debe de ser un regalo de Joaquín.
- ¿Por qué le hace regalos a Cami?
Diego encogió los hombros.
- Eso lo tendrías que saber tú mejor que yo, que la sigues 25 horas al
día y 8 días a la semana.
- Diego, el día sólo tiene 24 horas- dijo Javier con tono de sabioncillo a
su lado.
Diego entornó los ojos.
- ¿Y porqué Cami es amiga de ese grasa y no quiere ser amiga mía, si soy un chico encantador?- preguntó Benja herido en su orgullo.
- Eso- añadió Coco apartando su mirada del sitio donde estaba sentada
Mica y mirando a Diego cómo si él tuviera la culpa de todo- ¿Por qué?
- Pues porque siempre habéis sido algo Egocéntricos- dijo Diego con
tacto.
- ¿Egocéntricos?- preguntó Benja- yo no soy egocéntrico.
- Bueno, un poquito sí- dijo Javier tímidamente, Benja le miró con furia y
él volvió a fijar su atención en sus costillas a la brasa.
Siguieron con las clases y los ensayos diarios, Lu con un entusiasmo
creciente y muy ilusionada con montar toda la escenografía, los chicos
empezaron a ensayar su coreografía con Cami también, que seguía dándole
clases a Benja. Clases cada vez más insoportables y con más tensión,
tanta que se podía cortar hasta con un cuchillo. Cada vez les era más
difícil a los dos controlar la evidente atracción que sentían, y muchas
veces Cami se tenía que separar bruscamente de Benja y pensar en Rajoy
en ropa interior para que se le aclararan las ideas.
Joaquín no se había vuelto a cabrear porque Cami se llevara con Benja y
seguían viéndose, en la biblioteca sobre todo. Benja alguna vez había
ido a vigilarles y tenía más ganas que nunca de matarle, pero
siguió el consejo de Diego y se mantuvo al margen.
Mica seguía sin querer hablar con Coco, lo la encerrona a lo Gran Hermano había ido un momento de debilidad, pero no iba a volver a caer en sus redes... no señor... Aunque cada vez era más difícil resistirse al moreno de la
encantadora sonrisa que no hacía más que deshacerse en atenciones con
ella y... delante de todo el mundo.
Dos semanas después, un viernes, Benja y Cami estaban ensayando la
coreografía que Benja haría con Mica. El chico había mejorado mucho y
Cami se sentía, en cierto modo, orgullosa.
- Estás mejorando- dijo Cami cuando pararon para descansar- respirando
fatigada.
A Benja le encantaba verla así, vestida con unas mallas y un top
ajustado, con el moño desecho, con las mejillas sonrosadas, con esas
sensuales gotas de sudor resbalando desde su cuello a su escote.
- Gracias- contestó él de pronto, intentando apartar esos pensamientos.
- Quedan sólo dos semanas ya- Cami estiró los brazos y luego los dejó
caer, Benja siguió sus movimientos absorto.- ¿Qué miras?- preguntó molesta, no era la primera vez que le pillaba mirándola de esa manera en los ensayos. Parecía que la desnudaba con la mirada y se sentía incómoda.
- Eres preciosa... - murmuró Benja mirándola a los ojos.
Cami empezó a emitir vapor de agua de lo roja que se había puesto. Eso
era lo que más le molestaba. Que se riera de ella e esa manera. Ella
sabía que no era guapa, no llamaba la atención de los chicos y además le
daba igual. Pero Benja estaba siendo cruel, se quería reír de ella, como
cuando le había dicho que le gustaba y...
- Benja, dijiste que íbamos a ser amigos. Los amigos no se ríen de sus
amigos ¿sabes?
- No me estoy riendo de ti- contestó.
- Ah, ¿no? ¡Y a qué viene eso de que soy preciosa, de que me queda bien el
maillot, de que te gusto! ¡No voy a ser un trofeo más de tu galería
Benjamín!- contestó ella irada- ¡no te va a llevar a ningún sitio decirme
mentiras!
Benja se acercó hasta ella, también visiblemente encendido.
- ¿Qué mentiras, eh? ¿Qué estoy colgado por ti desde hace tres meses y lo
único que consigo de ti son insultos? ¿Qué eres la chica más increíble de
la escuela y que tienes un cuerpo que me hace volver loco cada vez que
estás a menos de un metro de mí? ¿Qué estoy esperando a que me toleres
para invitarte a salir?
Cami le dio la espalda, ofuscada, a punto de llorar ¿Por qué le hacía
eso? ¡La estaba matando! ¡Ella se estaba enamorando de él y él era así de
cruel! ¿Podría ser que se hubiera dado cuenta y estuviera jugando con sus
sentimientos? ¿Por qué era tan cruel? Las lágrimas empezaron resbalar
por sus mejillas. ¡No podía verla llorar sería otro triunfo para él!
Entonces notó como su familiar mano se posaba sobre su cintura y cómo la
otra le tomaba suavemente el brazo. ¿Qué hacía ahora? La mano que tenía
sobre el brazo se deslizó hasta su hombro, y apartó el fino tirante del
maillot para darle un beso suave en él. Y otro más, y otro... recorrió
con sus labios el camino que llevaba el hombro de la pelirroja asta su
oreja, mientras la mano que tenía en su cintura subía y bajaba
acariciándole suavemente el costado. Cami no se podía mover, cerró os
ojos. Era tan... placentero. Toda la tensión que se había acumulado entre
ellos esas semanas bailando parecía haber explotado. Benja entonces
mordisqueó el lóbulo de su oreja y ella suspiró en contra de su
voluntad. Él también había perdido todo el control al que se había
sometido durante esas dos semanas, cuando el cuerpo de ella parecía ser
un imán para el suyo y se hacía insostenible la necesidad de besarla.
Cami se giró para encarar los ojos de Benja, suplicándole con la mirada
que parara él todo aquello porque ella no podía, que no fuera cruel... Pero
entonces él enterró su cabeza en su cuello y comenzó besarlo y a
morderlo, haciéndole perder la noción de la sala, de quién era él y de lo
que estaba pasando... Gimió en contra de sus deseos y en un acto reflejo
colocó sus brazos alrededor del cuello de Benja y cuando levantó la
cabeza le besó con la pasión y el arrojo con el que él la había besado.
Benja aceptó con avidez su beso y no tardó en buscar la lengua de Cami
con la suya mientras sus brazos apretaban el cuerpo de la pelirroja
contra el suyo, como si no hubiera mañana. Cami entonces introdujo sus
manos por dentro de la camiseta de Benja y acarició su espalda aún
sudorosa, y su pecho suave y terso.
Separaron su bocas, para buscar el aire y entonces fue Cami quien se
acercó al cuello de Benja y comenzó a besarlo y a mordisquearlo hasta que
sus labios se encontraron con un cordón... un cordón de la que colgaba
una pluma ¡Su pluma! ¡Oh Dios mío! ¡Estaba a punto de... de... con
Rojas! ¡No quería ni pensarlo! ¡Iba a conseguir lo que quería! ¡Y ella
iba a acabar destrozada!
Se apartó de él bruscamente, con las mejillas aún encendidas y la
respiración entrecortada.
- No vuelvas a hacer eso- siseó con voz amenazante- no te burles sí de mí
nunca más.
Él intentó acercarse pero ella retrocedió, aguantándole la mirada con sus
ojos chocolate amenazantes.
- ¡No me estoy burlando de ti!- chilló él llevándose una mano a la cabeza-
¿Por qué no puedes simplemente confiar en mi? ¿Qué tengo que hacer? ¿No
tocarte? ¿No besarte? ¡Si así te demuestro lo que me importas lo haré!-
chilló él.
- Yo no te importo.
- ¿Y tú que sabes eh? Cami, hay cosas que tu no puedes saber ¿vale?
- ¡Déjame en paz!
Benja se volvió a acercar hasta ella y le susurró.
- No te voy a dejar en paz porque ahora se que te gusto. Y tú me gustas.
Y por algún extraño motivo eso no es suficiente para que estemos juntos.
Pero lo estaremos.
- Lo dudo- dijo Cami levantando la barbilla y fingiendo arrogancia.
Benja la miró penetrando a través de sus ojos en su mente.
- No volveré a hacer algo como lo de hoy hasta que tu no quieras... ¿eso
será suficiente prueba?- preguntó con sarcasmo.
- Yo no te he pedido ninguna prueba.
- Pero yo te las voy a dar- contestó Benja.
Recogió su bolsa y se marcho de la sala con decisión, dejando
a Cami temblando de la emoción pero aliviada... si no volvía a besarla no
habría problema. ¿Pero por qué había caído en su trampa? ¿Por qué? Ahora
el sabía lo que sentía ella por él, era débil en sus manos, manos que la
hacían derretirse a la más suave caricia.... ¡Mierda, mierda, mierda!
Cap.30. Éramos pocos y parió la abuela.
Cami les contó lo que había sucedido a Feli y a sus dos amigas
mientras bajaban a cenar aquel mismo día. Bueno, más que contárselo, la
obligaron contárselo porque nada más la vieron supieron que algo había
pasado.
- Yo creo que va en serio- opinó Feli- Al menos ahora.
- Pero él no es un chico para mí- suspiró Cami- su manera de ser... Me
dejará tirada antes o después y me destrozará...
- Como a mí- añadió Mica murmurando.
- Pero también puede que salga bien...- contestó Jazz.
Cami alzó las cejas.
- Sí, es tan probable como que acabemos casados y con hijos- replicó Cami.
- De momento, él no te ha hecho nada ¿no?
Ella negó con la cabeza.
- Pero sé que lo hará. Yo no le gusto de verdad.
- ¿Por qué no?- preguntó Feli mientras entraban a cenar.
- ¿No me has visto?- preguntó la pelirroja señalándose a sí misma- No soy
una chica guapa, ni popular. Sólo le he impresionado. Cuando se le pase,
me dejará y yo me habré enamorado y tendré que recoger los pedacitos de
mi corazón con una aspiradora y pegarlos con Super-glue.
- Yo creo que si eres guapa- apuntó Jazz- Lo que pasa es que nunca te
arreglas. Y respecto a lo de no ser popular, eso sólo te suma puntos.
Se sentaron en la mesa, dispuestos a cenar.
- No soy una chica-Rojas- volvió tozuda Cami.
- Ni Mica es una chica-Maggio, y mírala ahora, Coco está más atento con
ella que con cualquier otra chica- dijo Feli.
- Sí, pero Jorge no ha hecho más que pasar de mí y hundirme en la
miseria. Si le vuelvo a hacer caso, volverá a hacer igual... Y lo peor es
que cada vez me cuesta más no hacerle caso... ¡¿Por qué demonios es tan
condenadamente sexy?!- exclamo dejándose caer sobre a mesa, enterrando la
cara en la sopa- ¡Auuuuu!
Jazz le ayudó a limpiarse la cara mientras se reía con Feli y con
Cami.
tin, tin, tin Dunoff pedía su atención dando golpecitos a su copa
de agua. Poco a poco todos los alumnos se fueron callando para restar
atención a su director, que se había puesto de pie.
- Queridos alumnos, como ya os dije hace nos días, tendréis unos nuevos
profesores en prácticas. Este cambio se hará efectivo a partir de mañana,
porque han llegado hoy. Quiero que deis una bienvenida a
Blas Heredia y a Francisco...
- ¡Es Fran!- gritó Mica antes de que el director acabara de hablar,
cuando vio entrar por la puerta del comedor a dos chicos- ¡Es Fran!
Pero nadie la oyó a pesar de sus gritos porque todos los alumnos estaban aplaudiendo.
- Serán profesores adjuntos en las materias de educación física y Alemán- anunció el director mientras los dos jóvenes saludaban amigablemente a los alumnos- Y estarán con nosotros dos meses. Fran dejó la escuela sólo hace tres años, así que puede que algunos os acordéis de él.
Los alumnos de los cursos superiores asintieron y todos se interesaron
por los dos chicos. Fran era un chico alto, de complexión fuerte, muy guapo y con cara de tranquilidad. Tenía el pelo oscuro recogido en una coletilla y los
ojos del mismo color que Feli. Blas era un morenazo de ojos claros y sonrisa seductora que, además, parecía haber despertado la curiosidad de más de una alumna de la escuela. Los dos se sentaron en la mesa de los profesores a cenar.
Al cabo de unos minutos, en los que no había probado bocado de lo
nerviosa que estaba, Mica se levantó de la mesa seguida por Feli y le
hizo una señal a Fran para que fuera a hablar con ella cerca de la
puerta de salida, Fran sonrió, se disculpó con los profesores y fue
hacia la puerta.
- ¡Mica!- chilló con los brazos abiertos al verla.
Mica le abrazó y le dio un beso en la mejilla.
- ¿Por qué no me dijiste que ibas venir?- preguntó la chica separándose
un poco de él, pero con las manos todavía en sus hombros.
- Era una sorpresa Miki- le contestó con voz de falsete pellizcándole
una mejilla.
- Eres malo- contestó ella con voz de niña y sonriendo.
- Ejem, ejem. Yo también estoy encantado de verte primo- les interrumpió
Feli que había estado observando el intercambio de cariñitos. Le dio
un abrazo a su primo- Anda que avisas.
Fran se encogió de hombros.
- Era una sorpresa. Hola Jazz- Jazz y Cami también se habían acercado
hasta ellos y Fran las abrazó a las dos- Hola Cato. Has adelgazado.
Cami les miró a todos con suficiencia.
- ¿Veis? No me estoy convirtiendo en una ballena azul- dijo picada a sus
amigos, que se echaron a reír- Tú has crecido mucho, Fran.
Los alumnos miraban al grupo de cinco con interés, pero como muchos
sabían que Feli y Fran eran primos y que Mica era su ex -novia, no
tardaron en desinteresarse. Bueno, no todos. A Coco y a las del NTCPSP
les faltaban ojos para mirar y orejas para escuchar.
- Hola- saludó una voz con marcado acento francés, el otro profesor en
prácticas, Blas, también se había acercado.
- Ven Blas, que te presentaré a unos amigos- dijo Fran- Este es mi
primo Feli- los dos chicos se dieron la mano- Esta es Mica.
- La famosa Mica- añadió el francés haciendo que las mejillas de la morena
se sonrojaran y le besó la mano- Enchanté.
- Esta es Cami- dijo Fran entornando os ojos. Blas también le besó a
mano.
- Y esta es...
- Jazz- acabó Blas mirando a los ojos a la rubia, que le observaba
con una sonrisa- Ça va, Jazmín, ma chèrie?
- Ça va- contestó ella risueña - A mi no me darás un beso en la mano ¿no?
Blas sonrió.
- No tenía intención de ello, chèrie.- dijo mientras le daba un abrazo y
dos besos y los otros cuatro y todos los alumnos que estaban mirando se
quedaban con cara de póker.
- Pensaba que llegaríais ayer- dijo Jazz.
- ¿Pero os conocéis?-preguntó Fran.
Jazz y Blas asintieron.
- Este verano, en Paris. Él era el tutor de mi grupo de prácticas, ya
sabéis, a las excavaciones que fui...
- Y Jazz era mi mejor discípulo- la alabó el francés.
- No era muy difícil. Las otras chicas estaban demasiado ocupadas
limpiando las babas de encima de las lápidas que encontramos.- dijo Jazz
alzando la ceja- Y haciéndote morritos.
- Como si tú no me los hubieras hecho- murmuró sonriendo Blas.
- ¡Serás embustero!-se ofendió la joven- De todos modos, ¿Por qué no
llegasteis ayer?
- Estuvimos un día más allí.- explicó Fran- Una tempestad muy
fuerte de nieve no nos dejaba salir. ¿Cómo sabías que íbamos a llegar
ayer?- preguntó extrañado.
- Me lo dijo Blas en su última carta, la recibí poco después de llegar
a la escuela.
Mica abrió a boca de par en par.
- ¿Y por qué no nos dijiste que vendrían?- chilló ofendida.
- ¿Y fastidiar la sorpresa?
- Entonces, Blas, tú le enviaste a Jazz esa piedra para Navidad ¿No?-
dijo Cami recordando el extraño regalo sobre el que su amiga no había
querido dar explicaciones.
Blas asintió.
- Era una felicitación de Navidad. ¿Conseguiste descifrarla?- le preguntó
a Jazz.
- Sí, y no me gustó lo que ponía sobre mis piernas, pervertido.
- ¿Quién es ese tipo que merece que le corten las manos?- preguntó Coco mirando a Fran abrazar con tanta familiaridad a Mica.
- Fue coordinador, seguro que te acuerdas de él- contestó Diego sorbiendo su
sopa- Estuvo saliendo con Mica en segundo creo.
- ¿En segundo? ¡Qué pederasta!
- Coco, tú saliste con una de segundo el año pasado- le recordó Javi.
- Sí, pero parecía mayor ¿vale?- Coco siguió mirando al grupo- ¡Y que
hace ese moreno dándole besos a mi prima? ¡Pero de que va!
Diego levantó la vista cautamente y frunciendo un poco el entrecejo.
- Parece que se conocen- dijo Benja también mirando- ¿La madre de Jazz
también es francesa, no?
Coco asintió sin dejar de mirar.
- Espero que el francesito no se acerque a más de dos metros de mi prima
o...
- ¿Pero tú no odias a tu prima?- preguntó Javi confuso.
- Claro que la odio, pero es de mi familia. Y el honor de los Maggio
renegados no se va a ver mancillado por un infame francés.
- Estás hablando como tu madre, tío- le dijo Benja poniéndole una mano
sobre el hombro.- Además a ti te tiene que preocupar más el otro, el que
tiene ahora mismo uno de sus brazos sobre los hombros de Mica...
- ¡Maldito pederasta pervertido! ¡Un profesor no puede ligar con sus
alumnas!- chilló Coco airado.
Cap.31. Celos.
- Mira esas. ¿Pero de que van?- murmuró Vanesy arrugando su naricita
respingona- ¿Qué se han creído? Intentar ligar con los profes...
- Como ningún chico del colegio las quiere ver ni en pintura...- dijo
sonriendo cínicamente Esther, acompañada por las risitas insolentes del
resto.- Ay perdona Lu- dijo con fingida pesadumbre- Se me había
olvidado que Benja te dejó por la mari-macho de la Bordonaba.
Lu entornó los ojos. Ya se estaba cansando un poquitito de que sus
amigas en vez de apoyarla disfrutaran pasándole por la cara lo de Benja.
Además cuando les había confesado que en realidad le daba igual todas le
habían dicho no niegues que estás destrozada querida. Tiene que ser
humillante. Parecía que querían hundirla más que reconfortarla. Por eso,
últimamente pasaba la mayoría del tiempo dedicada a preparar el
espectáculo. Eso también se lo habían criticado, le decían que como podía
relacionarse con semejantes... adefesios. Y eso cada vez le sentaba peor
porque las chicas cada vez le caían mejor y la habían aceptado a pesar de
todo lo que había habido entre ellas.
- Según recuerdo, a ti Coco también te dejó por Mica. Una de las pocas
cosas inteligentes que ha hecho en la vida, desde luego.
- Pobrecita- murmuró Vanesy con pena fingida- Aún está muy afectada por
lo de los cuernos de Benja...
Lu se levantó de repente y dio un golpe en la mesa con sus manos.
- ¿Sabéis que os digo? Que el día que os mordáis la lengua moriréis
envenenadas. Cualquiera de esas chicas es más buena persona que todas
vosotras juntas. Seguid criticando hasta que reventéis.- Cogió su mochila
y se fue decidida hacia la salida.
- Pobrecita- volvió a decir Esther- está confundida. Ya volverá- Todas
asintieron con conformismo.
Lu seguía caminando furiosa hacia la puerta, pasó cerca del grupito de
Cami y Feli le hizo una señal.
- Eh, Lu, ven que te presentaré a mi primo.
Lo miró confusa, no es que estuviera muy acostumbrada a la amabilidad
desinteresada, pero se acercó hasta allí.
- Esta es Lu- dijo Feli mirando a su primo- También hace el espectáculo del que os estábamos hablando. Es otra amiga.
Frunció el ceño, pero no dijo nada y estrechó la mano de los nuevos
profesores.
- ¿A dónde ibas con tanta prisa?- le preguntó Feli sonriendo.
La rubia iba a contestar que no era de su incumbencia y que se comprara
una vida para distraerse, pero no le pareció muy educado delante de tanta
gente, y ella ante todo, era una señorita.
- Quería bajar unas telas del desván, para el escenario- mintió.
- ¿Y por qué no nos has avisado? Preguntó Cami- No hace falta que lo
hagas tú todo sola. Yo te acompaño.
- Y yo- se ofreció Feli- Te partirás la columna si intentas bajar
rollos de tela con esos tacones, princesa- bromeó.
Lu hinchó los carrillos ofendida y se apartó el pelo de la cara, pero
no contestó nada.
- Iré a decirle a alguno de estos vagos que nos acompañen también- dijo
Cami.
- Nosotras le enseñaremos el colegio a Blas, si no os importa- dijo
Jazz.
Cami hizo un gesto con la mano y rápidamente se encaminó hacia donde
estaban los Piratas, dispuesta a arrastrar a Diego para que la
ayudara, mientras Feli y Lu subían ya hacia al desván.
Por el camino fueron en silencio, Lu aún encendida por lo que había
pasado con las otras chicas y Feli observándola. Llegaron al desván y
Lu buscó entre los rollos de tela, eligiendo uno al azar y pasándoselo
a Feli.
- Oye Luisana... ¿De verdad necesitamos esta tela?
- Sí- contestó ella con una pizca de mal humor- ¿Por qué lo preguntas?
- Porque es amarilla con lunares rosas, bastante hortera, y no me imagino
para que traje puede ser...
Lu le miró enfadada.
- ¿Siempre tienes que cuestionarme?
- No, pero es entretenido hacerlo- contestó Feli alzando los hombros-
¿Te pasa algo... Lu?
La rubia volvió a levantar sus defensas, pero estaba un poco harta de
tener que hacerse la estirada delante de ese chico que siempre la dejaba
mal. Se dejó caer sobre el montón de telas.
- No lo sé. Creo que acabo de darme cuenta de que he perdido muchos años
de mi vida haciendo el gilipollas y es bastante frustrante.
- ¿El gilipollas?- preguntó Feli divertido sentándose a su lado- que
quieres decir.
Lu chasqueó la lengua y se levantó.
- ¿Te puedes creer que nunca había pensado que iba a hacer después de
acabar la escuela? Me doy cuenta de que mis posibilidades son pocas,
acabaré siendo una mujer florero, mantenida.
- ¿Y eso está mal?- aventuró Feli.
Ella lo miró alzando una ceja.
- Pues no lo tengo muy claro, pero creo que sí. Además, ¿sabes otra cosa?
No tengo ningún amigo. Es muy deprimente- dijo sonriendo débilmente.
- Tienes muchas amigas- contestó Feli.
- No son mis amigas, son unas arpías.
- ¿Y porque vas con ellas?
- Ya no voy con ellas.
- Pues entonces deja de hacerte la víctima y móntate tu vida como te
guste. Haz por una vez lo que te dé la gana- dijo Feli levantándose-
piensa en lo que quieres hacer y hazlo, vive un poco.
Lu lo miró sonriendo de lado, queriendo hacerse la enfadada.
- ¿Te han dicho alguna vez que puedes ser bastante molesto?
- Alguna vez, sí- dijo el sonriendo- Ahora... ¿hay que llevar algo abajo
o no?
Lu se llevó las manos a las caderas.
- Pues ya que estamos aquí, sí que vamos a bajar algunas cosas.
- Dijiste que me ibas a dejar en paz- se quejó Cami mientras subía con
Benja al desván. Diego iba a aceptar acompañarla, pero cuando se iba a
levantar, Benja le dio un pisotón que le había dejado plano y casi había
saltado por encima de la mesa para acompañar a Cami.
- Dije que no te iba a besar. Lo de dejarte en paz es otra cosa. Además
somos amigos... y los amigos se ayudan.
- Eso se lo cuentas a Diego, que casi le rompes el pie.
- Es que en realidad no quería venir, lo que pasa es que le sabía mal
decírtelo...
- Ya...- dijo Cami riendo a su pesar, había que reconocer que Benja tenía
su chispa y era agradable si se mantenía a una distancia prudencial de
seguridad.
Entraron en el desván, vieron a Lu llenando unas cajas con cosas
diversas y suspiraron, iba a ser un trabajo pesado.
- ¿Se puede saber que hacemos aquí?- murmuró Diego detrás de Coco, los
dos escondidos estilo espías de peli americana detrás de unas columnas.
- Shhh. Ya te lo he explicado- contestó Coco- Estamos en misión de
vigilancia.
- Estamos espiando a Mica y a Jazz- se quejó Javi- ¡Esto es idiota!
- ¡Tú también lo eres y nadie dice nada!- susurró Coco.
- Yo me piro con Diego Child. Él, Esther, Vane y yo tenemos fiesterita privada esta noche- añadió Javi con tono jocoso.
Mientras Javi desaparecía por el pasillo en busca de su casi-novia, Diego y Coco avanzaron hasta las ventanas de al lado de un aula, donde estaban Mica, Blas, Fran y Jazz.
- Como nos pillen vamos a quedar fatal- dijo Diego dándose en la frente.
- Shh- volvió a amenazarle Coco- Esto es por una causa mayor. Seguridad
internacional casi.
- ¿Internacional?- preguntó Diego.
- El moreno ese es francés ¿no? Pues ya está.
El rubio volvió a negar con la cabeza mientras se escurrían hasta la puerta
de la clase y se agachaban en el suelo para que no los vieran.
- ¡Esto es ridículo!- murmuró de nuevo Diego.
-Shhh.- susurró Coco girándose- Que oigo algo.
- A lo mejor tu sentido común ha vuelto de vacaciones- dijo una voz por
encima de ellos, se giraron para ver a Jazz con los brazos cruzados- ¿Se
puede saber qué hacéis aquí?
- Pues en realidad...- empezó a decir Diego levantándose.
- Estamos haciendo un estudio sobre las baldosas del colegio- acabó
rápidamente Coco- ¿Te has fijado que en cada piso son diferentes? ¡Y
algunas están gravadas y todo!
Jazz encaró una ceja y Diego volvió a negar con la mano en la frente.
Mica, Fran y Blas salieron del aula y se sorprendieron al ver a los
chicos.
- ¿Amigos tuyos?- preguntó Blas a Jazz.
- El rubio sí, el otro es primo mío, nos tocó en una rifa... No
preguntes.
Blas y Fran la miraron extrañados mientras Coco se ponía rojo.
- Pues... ¡Pues nos vamos a mirar las baldosas del piso de arriba, que
aquí no se puede trabajar con tranquilidad!- se quejó adoptando una pose
ofendida y alejándose a zancadas por el pasillo.
- Me llamo Diego García- dijo avergonzado- Perdonad esto,
en realidad está bien de la cabeza, lo que pasa es que se debe haber
fumado algo, o no sé...- dijo a modo de disculpa- Buenas noches- y
desapareció detrás de su amigo.
Jazz se echó a reír y Mica también dejó escapar una sonrisa: Coco
estaba celoso.
- ¿Esta caja la dejo aquí?- le preguntó Benja a Lu, dentro de la sala
contigua a la de música.
- Sí, déjala por ahí- contestó ella distraída, ordenando unas cintas de
raso.
Benja se acercó a ver lo que estaba haciendo.
- Oye Lu, que no te lo había dicho antes... pero siento que por mi
culpa tengas que hacer todo esto- dijo sonriendo.- Y de que lo pasaras
mal.
La rubia se giró con cara de asombro.
- ¿Bromeas? ¿Sabes el favor que me hiciste? Esto es lo mejor que me ha
pasado en mucho tiempo. Por fin hago algo útil y que me gusta, me lo paso
bien y he conocido a gente genial.
Benja la miró alzando las cejas.
- Tú también no, Benja. Te lo digo en serio. Incluso sé que lo tendríamos
que haber dejado antes, nunca estuvimos... ya sabes...- contestó ella
ruborizándose
- Sí, ya sé... enamorados- acabó él- Pero somos muy buenos amigos ¿no?
Siempre me has gustado Lu. Quizás por eso duramos tanto tiempo, eres
muy buena chica.
Lu suspiró y volvió a ordenar las cintas.
- Una buena chica con mucho trabajo- murmuró- Ve a buscar el resto de
cajas, anda.
Benja sonrió y se encaminó hacia la puerta.
- Benja- le detuvo la voz de Lu antes de que saliera por la puerta, él
se giró- Cami me gusta. Espero que pueda hacerte feliz.
- Yo sólo espero que me deje acercarme a ella sin morderme- contestó
sonriendo y levantando los hombros.
Lu le devolvió la sonrisa y volvió a su trabajo mientras Benja subía
al desván.
Cap.32. La víspera de san Valentín.
- Mmmmmm... ¿Cami? ¿Estás nerviosa?
- ¿Yo nerviosa?- contestó la pelirroja muy rápido y evidentemente
crispada- ¡Claro que no!- adoptó una pose forzada de naturalidad- ¿Por
qué lo dices?
- No sé... te estás comiendo las esquinas del libro-le anunció Joaquín alzando una ceja- Si tienes hambre, come algo que puedas digerir.
Cami se apresuró a bajar los libros.
- Estás tensa... volvió a decir y la obligó a pararse a mitad del
pasillo- ¿Qué pasa? ¿Es culpa de San Rojas?
La pelirroja suspiró y bajó la mirada.
- Sí y no- murmuró- quiero decir, que no, no me ha hecho nada, pero...
- ¿Pero qué?- la interrumpió obligándola a mirarle alzando su
barbilla, Cami se extraño por ese gesto tan cercano; no solía dar
esas muestras de familiaridad...
La chica volvió a suspirar. Hacía una semana que Benja y ella se habían
besado... y pese a la promesa del chico de no volver a intentar nada
parecido, las clases de baile continuaban siendo más insufribles si se
podía... No había quedado satisfecha y su cuerpo reaccionaba de formas
extrañas cuando el entrelazaba sus manos y sus brazos fuertes alrededor
de su cintura... Pero eso, por supuesto, no se lo podía contar a Joaquín.
- No es nada Joaquín, Rojas no me ha hecho nada...
- ¿Ha intentado?- aventuró con un gesto de dureza que pretendía esconder la vergüenza que le daba abordar el tema- Ya sabes...
Cami abrió los ojos de par en par y se apartó sorprendida.
- ¡Claro que no! ¿Cómo se te ocurre pensar eso?
- ¡Porque es él Cami!- chilló acercándose a ella- No es legal.
- ¡Oh! ¡Por muy poco legal que sea dudo que siquiera se le haya pasado
por la cabeza eso Joaquín!
Él gruñó y miró hacia otro lado.
- No me digas que nos vamos a volver a enfadar por su culpa- protestó
Cami cruzando los brazos.
- ¡Si no le defendieras!- volvió a gritar.
- ¡No le defiendo!- chilló también Cami- Sólo te digo que eso no ha
pasado ¿vale?
Joaquín volvió a gruñir.
- No me gusta Rojas- masculló entre dientes.
Cami entonces empezó a carcajearse y él no pudo sino sonreír al verla
así.
- ¿Me lo dices o me lo cuentas?- preguntó entonces más calmada- Ya había
llegado yo sola a esa conclusión hace tiempo idiota...
- ¡Qué lista es la enana!- dijo irónicamente retomando su
camino por el pasillo- Por cierto... ¿Tú no tienes ahora Ed.Física?
- ¡Es verdad!- chilló Cami girando sobre sus talones y echando a correr a
través del pasillo- ¡Nos vemos después!
Joaquín la despidió con la mano mientras la pelirroja desaparecía escaleras
abajo, saltando los escalones de tres en tres y apresurándose por no
llegar tarde. Era la segunda clase que tenía con Fran. Atravesó la puerta de entrada y siguió corriendo hasta una de las clases donde hacían las clases teóricas de Ed.Física. Tomó aire antes de abrir la puerta.
- Bordonaba, llega tarde- dijo Fran con autoridad desde la tarima. Fran
sólo daba clase a los alumnos de último curso, igual que Blas, del
resto se seguían ocupando sus respectivos profesores.
Cami tuvo que morderse el labio para no empezar a reírse allí delante de
todo el mundo, era gracioso ver así a un amigo suyo.
- Ya...- explicó Cami mirando el suelo- es que he tenido un problemilla... y... pero ya me siento, no interrumpo más- dijo deslizándose hasta su pupitre, al lado del de Feli.
Cami hizo muchos esfuerzos por no carcajearse...
- ¿Dónde estabas?- le preguntó susurrando Feli.
- Por ahí... oye, si encuentras mis pulmones por aquí me los pasas...-murmuró Cami.
Feli rió disimuladamente.
- Oye, ¿Has visto el cartel que han colgado en la sala común? En marzo
volveremos a tener las charlas de orientación profesional...
Cami asintió.
- A mí a parte de orientación me van a tener que dar un mapa y una
brújula- murmuró- no tengo ni idea de qué hacer.
La clase fue bastante entretenida, Fran era joven y sabía lo que era
aguantar clases teóricas de Ed.Física pesadas y más soporíferas que un somnífero para mamuts, así que hacía lo posible para que no se aburrieran. Incluso Mica, que odiaba los deportes estaba atenta en clase, aunque eso también pudiera ser que se explicara por otros motivos.
Coco seguía mirando a su nuevo profesor con repulsa y aversión, además
se había hecho un calendario en el cuál iba tachando los días que
quedaban para que se fuera. Las cosas con Mica habían ido a peor, antes
de que llegara Fran había estado casi a punto de perdonarle, pero
ahora... Mica parecía haberse vacunado contra sus encantos.
Cuando la clase acabó todos se apresuraron a recoger, tenían
Geografía y el aula quedaba exactamente en la otra punta del
colegio. Fran se había preguntado muchas veces si no podrían hacer como
en un colegio normal y corriente y dar todas las clases en un mismo
aula: había días que casi tenían que correr los 1500 metros lisos para
llegar a tiempo a sus clases.
- Mica, ¿vienes o te quedas resolviendo dudas?-chilló Jazz desde la
puerta.
Fran y la morena estaban hablando cerca de la mesa del profesor y Mica
estaba jugando con uno de los mechones de su pelo mientras Fran sonreía
y se rascaba el cuello.
- ¡Ya voy!-chilló- ¡Hasta después profesor!- se despidió con un tono coqueto.
Cami y Jazz entornaron los ojos antes de salir de clase para unirse a la
fila de alumnos que desfilaba hacia la clase.
- ¿Has visto eso?- murmuró Coco mientras señalaba disimuladamente con
el mentón a Mica, que se volvía a despedir de Fran con la mano y una
perfecta sonrisa- ¡Es un perversor de menores! Está haciendo caer en sus
redes a la pobre e indefensa Mica con cuatro mimitos...
- Sí, debe ser una técnica universal- murmuró Benja- Tú usas la misma.
- ¿Yo? ¡¿Yo?!- preguntó el moreno indignado- ¿Cómo osas?
- No me gusta nada tu venazo Jorge- comentó Javi mirándole de lado.
- ¡Tengo que liberar a Mica de las manos de ese, de ese, de ese...!-
siguió el moreno sin hacer caso de Javi.
- Tío- le ayudó Javi.
- De ese delincuente pervertido- acabó Coco.
Javi, Diego, Coco, Benja y Feli llegaron a la sala común esa noche de la cocina y vieron a Cami recogiendo un montón de folios de encima de una mesa, así como otras cosas que parecían trajes a medio acabar.
- ¿Qué haces recogiendo nada a estas horas?- preguntó Feli susurrando.
Cami se giró y se puso un dedo sobre los labios.
- Es de Lu, se ha quedado dormida mientras trabajaba en esto- explicó.-
iros a la cama, yo la llevo a su habitación.
Lu estaba acurrucada en uno de los sillones de la sala común, durmiendo. Desde que había decidido dejar el NTCPSP se entregaba casi por completo al espectáculo.
- ¿Sabes donde duerme?- preguntó Benja.
Cami asintió con la cabeza.
- Se esfuerza demasiado- murmuró Feli mientras Cami asentía.
La pelirroja subía feliz hacia su sala de entrenamiento: ¡sólo un par de
días más y acabarían con los ensayos! Se sentía orgullosa de sí misma,
era una campeona, había aguantado estoicamente la presencia del cuerpo
cálido y firme de Benja durante doce días sin lanzársele a la yugular...
Eso era definitivamente un progreso.
Dentro de la sala la esperaban los demás. Su actuación para ese viernes
había despertado mucha curiosidad entre casi todo el alumnado, pero
habían decidido no contar nada para que fuera una sorpresa.
Abrió la puerta y se encontró a todo el mundo tirado por el suelo, dando
los últimos retoques a los vestidos y al telón improvisado que iban a
colgar en el Gran comedor al día siguiente. Mica y Benja ensayaban la última canción con sus vestidos ya puestos mientras Jazz los supervisaba y Lu y Feli estaban colgando el telón de color rojo bordado en hilos dorados para ver si se sostenía bien o había que hacer algún cambio.
Suspiró.
- Un momentito, por favor- dijo dando una palmada para llamar la atención
de todos- Vengo de hablar con Dunoff. Pasado mañana actuamos en la
cena- anunció- en realidad, después de la cena. Para tenerlo todo
preparado os quiero allí a las cinco, ¿estamos? Tendremos sólo tres horas
y media para prepararlo todo, excepto el telón que lo podemos dejar
montado mañana. El dire cerrará el comedor después del almuerzo y lo
abrirá para la cena ¿Alguna pregunta?
Todos negaron con la cabeza.
- Y no olvidéis que nos tiene que salir bien. Sino habremos hecho el
idiota para nada- acabó la pelirroja.
- No sé que haríamos sin tu optimismo- dijo sarcásticamente Coco.
- Sí, gracias por los ánimos- se añadió Lu suspirando con desánimo.
- ¡Que nos va a salir muy bien!- exclamó Mica- Estad tranquilos.
- Sí, mientras no os pongáis nerviosos porque toda la escuela os va a
estar mirando mientras actuáis dispuestos a reírse del más pequeño
error... todo saldrá bien- murmuró Jazz.
- Oye ¿Tú y Camila os entrenáis para hundirnos a los demás o qué?-
preguntó molesto Coco.
Jazz ordenaba sus libros encima del amplio pupitre que tenían en Alemán avanzado. Siempre se sentaba sola en esa clase porque Feli y Cami hacían Francés y Mica Italiano. Pero ese día, la víspera de San Valentín, alguien se sentó a su lado.
- ¿Qué haces aquí?- chilló extrañada al ver de quién se trataba.
- Soy tu nuevo compañero- dijo con una amplia sonrisa Coco.
- Yo no quiero compañero y menos quiero que tú seas mi compañero.-
contestó pronunciando tú como si fuera gusano.
- ¿Ves? Eres así de insociable porque no tienes compañeros- le contestó
su primo.
-¿Pero quieres irte?
- No, estoy bien aquí.
- No era una pregunta, era una orden.
- Entonces no lo hagas en tono de pregunta, que me confundes- dijo Coco
con cara de inocencia.
- ¡¡¡Aggggg!!!! ¡Que te pires!
- ¡Que no! ¡Que tengo que proteger tu honor del infame francés!
- ¿Que qué?- chilló Jazz sorprendida- ¿Pero qué dices?
- He visto como te mira el Heredia ése y no me hace nada de gracia.
Ninguna prima mía caerá... ¿Jazz? ¡Jazz, vuelve!
La chica había recogido sus cosas de mala manera y se las había llevado
dos pupitres más atrás, donde las dejó caer estruendosamente.
- ¿Te importa que me siente contigo?- le preguntó a Diego, que
normalmente se sentaba con Coco; Benja y Javi hacían Italiano.
- No, para nada- contestó Diego con una sonrisa, en parte provocada por
la escena que estaba montando su amigo.
Jazz acomodó sus cosas y se sentó a su lado. Coco se acercó hasta su
mesa y le puso una mano en el hombro a Diego.
- Amigo, ha huido de mí porque es joven y no sabe lo que le conviene-
dijo con solemnidad mientras Jazz entornaba los ojos- protéjela del
bellaco extranjero, es lo único que te pido, ¡protégela con tu vida si es
necesario!- chilló a punto de llorar, preso de la emoción.
Diego le miró con los ojos muy abiertos mientras Jazz apoyaba sus manos
en la frente y negaba con la cabeza.
- Vale, vale, Coquito, lo que tú digas- respondió Diego aún un tanto
confundido.
Coco le dio un golpe en el hombro de agradecimiento.
- Señor Maggio, le ruego que tome asiento y no haga que la clase se demore-
la voz de Blas llegaba desde el principio del aula.
Coco se giró con el gesto altivo y le dedicó una profunda mirada de
odio que mantuvo hasta que llegó a su pupitre y tuvo que mirar al suelo
para no tropezarse con su silla. Cuando estuvo sentado, reprendió su
mirada de odio mientras Blas empezaba a explicar. En la clase anterior
de Alemán, Coco también había estado vigilando de cerca a Blas, pero
había constatado que aunque le vigilara, el moreno francéstrataba
con demasiada familiaridad a su prima. ¡Había osado incluso hacerla reír
y acariciarle una mejilla! ¿Pero cómo se atrevía el baboso ése? Así que
había decidido sentarse con ella para vigilarle de cerca, plan fallido a
causa de la poca colaboración de su insensata prima.
A los cinco minutos de haber empezado la clase, Coco le lanzó una nota
a Diego.
Coco: el enemigo público nº 2 está mirando demasiado al sujeto Jazz.
Cúbrela.
Diego: ¿Y qué hago? ¿Le tiro mi sudadera por encima?
Coco: Por ejemplo
Diego: Estaba siendo sarcástico.
Jazz leyó la nota y se la quitó a Diego.
Jazz: tú, idiota. Deja de molestar y cómprate un amigo que te entienda
C: Diego me entiende
D:
C: ¿Diego?
D:
C: ¡Diego!
D: Hoy hace un bonito día
J: ¿Ves? Estás loco
C: Yo estaré loco, pero al francesito ese le molas, que te creerás que no
te he visto hablando con el en el comedor y por los pasillos y en su
despacho...
J: ¿¿Me estás espiando??
C: ¿Yo? No. Estoy velando por tu honor; y Diego me está ayudando
J: ¿¿Tú también Diego??
D: Te agradecería que no me metieras en tus paranoias, Coquito.
J: ¿¿Me estáis espiando??
D: Coco te está espiando.
C: Hablad con propiedad, estoy velando por su honor.
D/J: Ya...
J: Como me sigas espiando te juro que cuando estés dormido, te afeito la
cabeza.
C: ¡No! No serías capaz. Y tú Diego no te alíes con ella
J: Tú tiéntame. Y ahora deja de pasar estúpidas notitas o iré preparando
la espuma.
Coco leyó el último mensaje y se giró a dedicarle una mirada ofendida a
su prima. Luego volvió a centrar su atención en Blas, murmurando algo
sobre las adolescentes alocadas que van por la vida sin saber lo que les
puede pasar.
Jazz arrancó otro trozo de papel y se lo pasó a Diego.
J: ¿Nervioso por el espectáculo?
D: Bueno... en realidad HISTÉRICO. Creo que voy a hacer el ridículo.
Pensaba que las buenas chicas no pasaban notas en clase.
J: No lo deben hacer. Nunca le he preguntado a una buena chica si pasaba
notitas. No estés nervioso, lo harás bien
D: ....
J: Te lo digo en serio.
D: Creo que me dará un infarto en el escenario... Tu amigo Heredia nos
está mirando. Mejor dicho, me está mirando un poco mal.
Jazz recibió la nota y miró a Blas disimuladamente
J: Nos debe haber pillado, mejor lo dejamos.
Diego recibió la nota y asintió mientras volvía a constatar que Blas le
estaba vigilando por el rabillo del ojo.
Unos minutos más tarde, Heredia les mandó una traducción.
- Jazz... ¿me dejas tu diccionario? Me he dejado el mío en la habitación.
La chica rebuscó entre sus enseres y le pasó el diccionario.
- Gracias
- Señor García, me temo que tendré que separarle de la señorita Maggio si
no la deja de molestar.
- Profesor Heredia, sólo estaba pidiéndole un diccionario.- se explicó Diego.
- Eso he dicho, la estaba importunando.
- Profesor, no me estaba molestando en absoluto- dijo Jazz sin un deje
de simpatía- además, ha sido decisión mía el sentarme aquí, así que si
tiene que separar a alguien...
- Jazz, da igual, en serio...- murmuró Diego.
- Si ese es el caso, puede permanecer en su sitio, señor García- murmuró
Blas poniendo especial énfasis en su apellido.
Diego vigiló de reojo que el francés desapareciera y luego le susurró a
Jazz.
- ¿Tú sabes por qué le caigo tan mal?
Jazz encogió los hombros.
- Es un poco posesivo- murmuró- Y sabe que somos amigos y que yo te tengo
mucho aprecio.
- Ah ¿pero estás saliendo con él?- preguntó Diego sorprendido, levantando
la vista del papel.
Jazz negó con la cabeza.
- Somos amigos. Tuvimos una especie de affaireen verano, pero ni
salíamos antes ni salimos ahora- sonrió.
- ¿Un affaire?
- La palabra francesa y bonita para decir rollo- explicó brevemente Jazz
vigilando que Blas no estuviera cerca- Aunque claro, con Heredia no se
puede esperar más. Es como mi primo en versión francesa, incluso peor, es
aún más liante.
- ¿Y si no sales con él porque está celoso?- preguntó de nuevo Diego.
- ¿Quién sabe?- murmuró Jazz- Las mentes de los chicos van por caminos
extraños. A lo mejor se cree que soy de su propiedad...
- Pero no lo eres ¿no?- dijo Diego con un poco de ansiedad.
- No... Shhh, que viene para aquí.
Los dos volvieron a mirar sus apuntes disimulando delante de su
profesor, que ahora iba directo a mirar el trabajo de Coco.
- ¿Me permite, señor Maggio?- dijo Blas mientras arrancaba el folio
de las manos de Coco, que buscaba esconderlo- ¿Qué se supone que es
esto?- preguntó fijando la vista en la cantidad de garabatos esparcidos
por el papel.
Coco empezó a rascarse la cabeza.
- Es... un dibujo artístico.
- Ah... ya veo...mmm ¿Quién es este pobre chico que tiene el cuello partido parece ser que por haberse caído de un potro en un gimnasio?
- Pues... no es nadie, todo es inventado...
- Ah- asintió Blas fingiendo muy mal su incredulidad.- ¿Y este de aquí
abajo que está aplastado por libros escritos en alemán?
- Ya le he dicho que es inventado- volvió a decir Coco molesto por
tener que dar tantas explicaciones.
Blas le devolvió el dibujo al moreno, que se apresuró a guardarlo.
- Dibuja bien señor Maggio. Pero debería estar haciendo su ejercicio. - dijo Blas antes de alejarse. Diego por su lado se estaba partiendo de risa mientras Jazz se juraba a sí misma que si no fuera porque tenían la misma mala leche, se negaría a aceptar cualquier parentesco con Coco.
Cap.33. Y un año más, 14 de Febrero.
1ª Parte.
- ¡No, no, no! ¡Coco, ponte bien esa camisa! ¡Benja, el pelo, el pelo,
que parece que no sabes lo que es un peine!¡Jazz no te subas ahí que te
vas a desgraciar la ropa y... ¡Ay madre mía! ¿¿¿Mica, quieres venir
aquí que te tengo que acabar de peinar????
Lu gritaba y daba órdenes de lado a lado de la parte trasera del
improvisado escenario. Habían retirado la mesa de los profesores y habían
aprovechado la alta tarima para que les sirviera como escenario. El
telón rojo caía en la parte de delante y unos metros por detrás habían
colgado otra tela negra para que les sirviera de fondo, detrás tenían
suficiente espacio para cambiarse. El día anterior ya habían preparado
todas las luces y habían adornado con serpentinas y estrellas doradas y
plateadas todo el escenario y reflejaban la luz haciendo unos efectos muy chulos.
- Re- la ja te- Feli había tomado a la chica rubia por los hombros y
la miraba fijamente- Respira. Coge aire- dijo inhalando él mismo-
Tranquilamente.
Lu empezó a coger aire, pero súbitamente giró la cabeza hacia su
derecha.
- ¡Jazz! ¡Ten cuidado por favor!- chilló haciendo que Feli se
sobresaltara.
La joven le hizo una seña desde la parte de arriba de la escalera donde
estaba subida para que no se preocupara y Benja, viendo que su ex-novia
estaba al borde de un ataque de histeria, se apresuró a sujetarle la
escalera a Jazz para mayor seguridad.
- Si es que yo intento tranquilizarme...- empezó Lu hablando otra vez
a Feli- Pero es imposible. Quiero que todo salga perfecto.
- Y va a salir perfecto- le aseguró Feli- Tranquila, princesa, lo has
hecho muy bien.
- No soy una princesa...- replicó débilmente la rubia olvidándose de toda
su tensión por un micro segundo- ¡¡¡Coco, la camisa!!!
Y se puso a perseguir al moreno para ponerle bien el cuello de la camisa.
Feli se quedó mirándola con una medio sonrisa.
- La vas a desgastar de tanto mirarla- dijo una voz detrás de él. Era
Cami arreglándose el pelo.
Feli se giró sobresaltado.
- ¿A qué te refieres?- preguntó alzando una ceja.
- ¿Yo? A nada.- contestó Cami con inocencia.
- Ah.
- Es guapa- siguió la pelirroja.
- ¿Quién?- preguntó fingiendo incertidumbre Feli.
- Nadie.
- ¿Entonces para qué dices nada?
- No sé, para ver si te decides a confesarme algo.
- ¿Confesarte algo?- preguntó el chico- Tú no estás bien...
- Ya- la pelirroja le dedicó una mirada de inteligencia- Átame los cordones, anda.
Feli obedeció ceñudo a su amiga, un poco molesto por los comentarios
de antes.
- Yo no tengo que confesar nada-repitió el chico.
- Eso ya me lo has dicho- contestó la pelirroja fingiendo un bostezo.
- Pero es que no me has creído.
- En absoluto.
- Pues me... me... ¡Me tienes que creer!- chilló intentando poner cara de
enfado.
Cami le puso una mano en la mejilla.
- Lo que tú digas, principito.
- ¡¡Cami!!
Pero la pelirroja ya se había alejado de él riéndose, a ayudar a Mica con su ropa.
- ¡Media hora! ¡Queda media hora!- iba chillando Lu por todos los
rincones de su improvisado camerino.
- Voy a ir a buscar algo de té- se ofreció Benja, cuyos nervios estaban
siendo muy alterados por su ex-novia- ¿Alguien quiere algo?
- Una mordaza y unas esposas- contestó Coco mirando de reojo a Lu,
que inmediatamente frunció el ceño y situó sus brazos en posición de
enfado.
- Yo quiero algo de chocolate- pidió Cami- o algo que tenga chocolate.
Benja asintió sonriendo y salió disparado hacia las cocinas, alejándose
de todo el follón del camerino improvisado.
Fue hasta la cocina y pidió a los cocineros una jarra bien grande de té y
algo de chocolate para Cami. Al final salió de la cocina con un bote de
helado de chocolate y una tetera de porcelana adornada con flores llena
del té.
Haciendo equilibrios, Benja reprendió su camino, pensando feliz que todo eso se acabaría esa misma tarde. Aunque también tenía su lado negativo. No podría volver a abrazar a Cami tan estrechamente, ni podría oler su pelo, ni acariciar sus brazos sin que ella le alejara a dentelladas. En esos pensamientos iba sumido cuando tropezó con alguien de frente y se derramó todo el té por encima.
- ¡Lo siento! No miraba por dónde iba- se disculpó Benja sin mirar a la
persona con la que había tropezado y apresurándose a recoger la tetera.
- No me extraña Rojas- respondió una conocida voz de manera desagradable- Dudo que tu cerebro esté pensado para hacer dos cosas a la vez; si andas es imposible que mires...
- ¡Tú! ¡Qué gusto volver a verte!- exclamó falsamente Benja a Joaquín,
cambiando por completo la expresión de su cara y olvidándose de que el
agua hirviendo estaba empezando a empapar por completo su ropa y a
abrasarle- Veo que no as cambiado de careto.
- Y yo veo que tú sigues siendo igual de arrogante, prepotente y
estúpido. ¿Qué tal tus padres?- dijo Joaquín con una sonrisa cínica
mientras Benja apretaba los puños
- ¡Sucio bastardo!- Benja había tomado al chico por el cuello y se
disponía a darle un puñetazo, él por su parte, también le había
agarrado de la chaqueta y se disponía a hacer algo parecido, cuando algo
los separó.
- ¿Qué os creéis que estáis haciendo?- Cami, con su inusual fuerza, les
obligó a separarse y se puso en medio de los dos- ¿Qué pasa aquí?
- No te tengo que dar explicaciones- siseó Joaquín.
Cami fijó su mirada en él e hizo algo parecido a una mueca de
disgusto.
Joaquín, evitando su mirada desapareció por el pasillo. La pelirroja miró
entonces a Benja, que miraba con ojos de furia como Joaquín se iba.
Cami le tomó de la mano y recogió el helado del suelo, guiándole hasta un
aula próxima.
- ¿Por qué has venido?- preguntó Benja mientras entraban en el aula con
voz de reproche.
- Estabas tardando mucho, en cinco minutos nos toca empezar- contestó
mientras le obligaba a sentarse en una mesa y empezaba a quitarle la camiseta bajo la mirada incrédula de Benja.- Por si no lo has notado, te
estás abrasando y estás empapado- dijo ella notando la mirada del chico,
él entonces se percató de que se estaba quemando y se apresuró a sacarse
los pantalones mientras Cami acababa con su camisa y recogía ambas
prendas evitando mirarle.
- No te tenías que haber metido- murmuró Benja mientras ella sacaba su
pequeño secador de pelo de bolsillo para secar las prendas- Tenías que
haberme dejado darle una lección a tu amiguito.
Cami le miró de reojo pero no dijo nada. Le devolvió su ropa más o menos seca, de espaldas, y él se la puso complacido porque la chica no le mirara.
- Te has quemado- murmuró mientras se acababa de abrochar la camisa- será
mejor que vayamos a la enfermería.- se dirigió hacia la puerta del aula.
Benja se levantó detrás de ella y la impidió salir cogiéndola de la mano
y obligándola a mirarle.
- ¿Por qué te cae bien ese imbécil?
La pelirroja le siguió mirando, pero tardo unos minutos en responder.
- Es bueno, Benja, es buena persona. Pero lo ha pasado y lo está pasando
muy mal, y tú no ayudas precisamente a que todo mejore- le contestó
escuetamente.
Benja también tardó unos segundos en contestar, parecía que dudaba si
decirle algo o no.
- Cami, es peligroso... créeme. No es trigo limpio.
La pelirroja descubrió en los ojos de Benja algo parecido al dolor, algo
que no era como el desagrado que ella sentía por las del NTCPSP, sino algo
más profundo y oscuro. La parte oculta de Benjamín Rojas. Por eso decidió
no contestar, simplemente desordenó su pelo como solía hacer él.
- Sé cuidarme, Benja- y deslizó su mano hasta su mejilla- Ahora vamos a
que soy.
- O lo buen alumno que soy yo- le contestó Benja con una sonrisa.
...
Se habían retrasado casi media hora porque la
enfermera se negaba a dejar salir de la enfermería a Benja hasta
la mañana siguiente. Cami tuvo que hacer aplomo de todo su poder de
convicción para conseguir que dejase salir al chico, que al fin y al cabo
ya apenas tenía rastro de las quemaduras después de aplicarse uno de los
ungüentos malolientes de la enfermería.
Los alumnos miraban el telón con curiosidad, las mesas no se
habían movido, así que todos los estudiantes estaban sentados en las mesas, en la semi-penumbra
Los cuchicheos empezaron a cesar cuando el escenario se iluminó y
aparecieron Cami y Diego. A muchas chicas se les desencajó la mandíbula
al ver al joven enfundado en unos vaqueros blancos y desgastados, con camisa y camiseta de ese mismo color y con el pelo de punta. Cami tampoco desmerecía en absoluto. Aunque llevaba unos vaqueros y una camiseta suelta, estaba tan guapa como siempre. Los dos intercambiaron miradas de preocupación y se intentaron transmitir, sin resultado, confianza.
Cami carraspeó.
- Buenas noches y feliz San Valentín a todos- su voz amplificada con un
micrófono se oyó claramente por toda la sala.- Esta noche unos cuantos
alumnos de último curso actuaremos para vosotros como parte del
original y fantástico castigo- pronunció con evidente sarcasmo la última
parte- de nuestro querido Director.
- Así que sólo queremos pediros una cosa: no os riáis mucho de nosotros,
por caridad humana- dijo Diego con una débil sonrisa.
Se oyó una protesta en la parte de atrás y Coco asomó la cabeza entre
las dos partes del telón.
- Quién se ría se las verá con los Piratas- amenazó.
Jazz se asomó por uno de los laterales.
- ¡Tú calla payaso y preocúpate porque nadie se entere de que no te sabes
la letra!
Cami y Diego intentaron tapar a los dos primos que habían empezado a
insultarse delante de toda la escuela, pero entonces las cabezas de Mica y Lu aparecieron por el otro lateral.
- ¿Queréis callaros ya, que nos va a salir muy bien?- chilló Mica.
- Diego, ¡ponte bien la camisa!- susurró Lu.
Las cabezas de los intrusos empezaron a desaparecer entonces, seguidas
por murmullos de protesta: Feli y Benja habían conseguido meter a todo
el mundo dentro del camerino de nuevo. Cami negó con la cabeza.
- Y ahí tenéis la prueba de que después del castigo, seguimos siendo un
equipo tan desunido como al principio.
Diego asintió.
- Y ahora, cuanto antes acabemos con esto... mejor. ¡Os presentamos
nuestro mini-show de San Valentín!
La pareja desapareció por uno de los laterales y los alumnos dieron un
dudoso aplauso, no muy seguros de qué conclusión sacar después de esa
presentación tan peculiar.
El telón se empezó a levantar y las luces del comedor se apagaron por
completo. El escenario se iluminó con luces de colores y comenzó una música:
Los cuatro chicos salieron de pronto al escenario, todos ataviados de una
manera parecida a la de Diego y con cara de vamos a morir, cuando la
música empezó a sonar. Diego se adelantó mientras los otros hacían una
coreografía por detrás. El chico empezó a cantar.
Marco tu numero
Espero, me duele pensarte
Ya van mil veces
Te escucho y no puedo hablarte
Acabó arrodillado en el suelo y le guiñó un ojo a una de tercero que casi se
desmaya, luego se levantó mientras Coco le tomaba el relevo delante.
Otra noche triste
Te cuelgo y me pierdo
otra noche oscura
Me muero en el sueño
Coco se paseó de un lado al otro del escenario y tiró un par de besos mientras se desabrochaba la camisa. Afortunadamente no hizo ningún gallo, y luego se unió a sus compañeros. Bastante sincronizados, cantaron a la vez
Si yo supiera como hacer
Para que me mires una sola vez
Seria tu chico ideal
Te amaría hasta el final
Si yo supiera como hacer
Para que me mires una sola vez
Seria tu chico ideal
Me sentiría inmortal.
Entonces fue Feli el que se adelantó e hizo un par de caídas de ojos de
las que le había enseñado Coco.
Llega lo noche repito
el llamado en secreto
¿hola quien habla?
Tu voz y mi miedo de nuevo
Feli hizo una pirueta y entonces le tocó a Benja.
Dulce nena linda
Te cuelgo y me pierdo
soy el mas idiota
Me quedo en silencio
Benja hizo los pasos de baile que le había enseñado la pelirroja y, como
Diego, le guiñó el ojo al público, para después volver con sus compañeros
otra vez.
Si yo supiera como hacer
Para que me mires una sola vez
Seria tu chico ideal
Te amaría hasta el final
Si yo supiera como hacer
Para que me mires una sola vez
Seria tu chico ideal
Me sentiría inmortal
Entonces, para deleite de las chicas, los cuatro avanzaron y se agacharon
delante del público. Unas cuantas alumnas no se habían podido reprimir,
se habían levantado de sus asientos y gritaban a los chicos.
inmortal, inmortal, inmortal
La música se acabó y los cuatro chicos se quedaron de pie en el
escenario. Todos los alumnos, en especial las chicas, empezaron a
aplaudir estrepitosamente y a silbar. Los cuatro saludaron y se metieron
en el camerino, sonriendo casi eufóricos. El telón volvió a bajar. Las
chicas habían estado mirándolos desde un lateral e inmediatamente les
felicitaron por lo bien que lo habían hecho. Jazz incluso le dio un
abrazo a su primo, pero cuando se dio cuenta de quién era, se separó
rápidamente. Mica, Cami, Lu y Jazz entonces salieron al escenario, el
telón aún no había subido.
- ¿Qué tal se les dará a ellas?- susurró Diego mientras miraban como
empezaba a levantarse el telón.
- Nuestra canción gustará más- respondió Coco- Sólo hay que ver como se
han puesto las chicas... su canción es muy sosa...
Todos asintieron y entonces empezó a sonar la música de las chicas. Jazz
estaba en el centro del escenario con unos vaqueros negros y un polo blanco y negro. Lu, Cami y Mica estaban a un lado, vestidas también de manera informal.
Oh, My pretty boy te quiero
Oh, My pretty boy te extraño
Oh, My pretty boy, pretty boy
Que triste hoy
Mica, Cami y Lu seguían bailando una coreografía perfectamente
combinadas mientras hacían los coros
Debo ser tonta
Debo estar loca
Para sacarte de mi vida
Para sacarte de mi vida
Debo ser tonta
Tal vez entupida
Como se perdona la mentira
Como se perdona la mentira
Quedan 5 minutos amor
Para decirle adiós
Quedan 5 minutos de amor
Y después me voy
La ultima mirada
Un roce, una palabra
Y después me voy
Oh, My pretty boy te quiero
Oh, My pretty boy te extraño
Oh, My pretty boy, pretty boy
Que triste hoy
Ahora las cuatro hacían la misma coreografía, Jazz estaba haciendo un
buen papel con su voz fuerte y la canción parecía estar gustando, pero no
tanto como la anterior.
Como se olvida
Como se pierde
Debo sacarte de mi vida
Debo sacarte de mi vida
Puedo dejarte
Aunque me muera
Como se perdona la mentira
Como se perdona la mentira
Quedan 5 minutos amor
Para decirle adiós
Quedan 5 minutos de amor
Y después me voy
La ultima mirada
Un roce, una palabra
Y después me voy
Las chicas acabaron y recibieron también un caluroso aplauso, no tan
aplastante como el que habían recibido los chicos, pero la canción
también había gustado.
- ¿Veis?- dijo Coco detrás e las cortinas- Es que dónde estén los
Piratas...
Lu, Jazz y Mica entonces entraron corriendo al camerino. Cami se
había quedado en el escenario y el telón no había bajado.
- ¿Pero que pasa?- preguntó Benja- ¿Por qué no entra Cami?
Pero las chicas no le hicieron caso, si no que empezaron a desnudarse
delante de ellos.
- Pe-pero...-empezó Feli, viendo como las chicas se sacaban la ropa.
Cap.34. Y un año más, 14 de Febrero.
2ª Parte.
- Shhh- le calló inmediatamente Coco.- que las desconcentras...- dijo
sin apartar los ojos de sus amigas.
El deleite no le duró demasiado al moreno, porque las chicas llevaban
otra ropa debajo, y sin darles ninguna explicación, se escabulleron
hacia las mesas.
- ¿Vosotros sabíais algo de esto?- preguntó entonces Benja.
Los otros tres negaron pero no les dio tiempo a decir nada más porque
empezó a sonar otra canción.
Cami, que estaba aún en el escenario se puso de espaldas al público y desordenó el cabello con un gesto rápido mientras empezaba a contonearse
suavemente al ritmo de la música, entonces se empezó a quitar la ropa y reveló su verdadero atuendo: un culotte y un top rojo que dejaba sus hombros y su firme vientre al descubierto.
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
Cuando los alumnos aún no habían asimilado eso, se iluminó con un foco una mesa y se escuchó claramente la voz de Mica, que llevaba unos shorts azules y un top rojo con una capa a juego al más puro estilo superheroína de comic. Se subió a la mesa mientras bailaba y cantaba.
Te choco
Me chocas
Te va, me va
Me chocas
Te toco
Esa VA
Y entonces se iluminó otra mesa y fue Lu la que siguió cantando, con un vestido look colegiala y calcetines altos.
Te choco
Me chocas
Se va, me va
Me chocas
Se choco
Me entrego, CASH !!!
Esperándose lo que venía entonces, muchos miraron a las mesas
restantes: una se iluminó y Jazz empezó a contonearse subida a ella, vestida con unos pantalones sueltos blancos y una camiseta transparente que dejaba ver su ropa interior.
Los cuerpos calientes
Que no dan más
La piel al rojo vivo
Todo a punto de estallar.
Una última mesa también se iluminó, y Cami, que había dejado el escenario para correr hasta allí se unió a las otras tres cantando y bailando mientras avanzaban por las mesas.
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
Las chicas continuaban bailando encima de las mesas y cantando
alternativamente mientras se dirigían al escenario. Mica y Lu incluso
invitaron a algunos chicos a que subieran a bailar con ellas, que
aceptaron sin dudarlo. Jazz se puso a agitar una bandera y le dio un beso en la mejilla a un chico que la miraba embelesado y Cami hacía acrobacias diversas encima de la mesa.
Te choco
Me choca
Se va, Me va
Me choca
Se choco
Me entrego, CASH !!!
Los dedos están listos
Para chiqui, chiqui, chizz
Las manos se me escapan
con el chiqui, chiqui, chizz.
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
Ayudadas por algunos chicos muy amables bajaron de ellas y subieron al escenario, donde siguieron bailando sincronizadas.
Las piernas se preparan
para el chiqui, chiqui, chizz
Mi cuerpo se rudea
y ase chiqui, chiqui, chizz
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
Coulette sexy
La dance sexy
La música acabó y esta vez el aplauso sí que fue estruendoso: los chicos
empezaron a pedir que repitieran el número y todo el mundo aplaudía y las
aclamaba. Las chicas saludaron sonriendo y entraron rápidamente en el
camerino.
Feli, Coco, Diego y Benja habían visto el número entero y ellos
también se habían quedado embobados.
- ¿Qué decías de su canción?- preguntó Diego con sorna a Coco.
Las chicas entraron sonriendo y muy contentas por su éxito.
- ¡Eso no se vale!- chilló Coco nada más las vio- ¡tramposas! ¿Así que
eso era lo que tramabais? ¡Muy bonito!
Pero los otros también felicitaron a las chicas mientras el telón bajaba
y se preparaban para la última actuación.
El telón se levantó. Benja estaba vestido con un pantalón blanco y una
camisa oscura, estaba sentado en las escalerillas que llevaban al
escenario y tocaba la guitarra, acompañando a la música que tenían ya grabada. Empezó a sonar la música y Benja también empezó a cantar,
paseando melancólicamente su mirada por el escenario
Dije, no voy a volver
no voy a sentir
no voy a pensar.
y te vi y todo cambio
no pude negarme a tu mirada.
Entonces salieron Jazz, Cami y Lu, llevaban vestidos rosa pálido que
brillaban y refulgían al reflejar la luz y empezaron a bailar cerca del
centro del escenario, donde estaba Benja
Será de Dios,
que no te pueda olvidar mas
será de Dios,
que sea tuya hasta el final
será que al fin
tu corazón se despertó.
Sera de Dios,
sera mejor
ya no te alejes
no digas adios.
Sera de Dios,
sera mejor
ya no te alejes
no digas adios.
Se abrió entonces la puerta del comedor, y apareció Mica, vestida
de rojo con un traje parecido al de las chicas. Empezó caminar entre las
dos mesas centrales hacia el escenario. Salieron también los chicos que
inmediatamente hicieron pareja con las chicas y siguieron bailando
Mirame así
que en ese brillo
pueda ver toda la fuerza
(de tu amor)
de tu amor
que entre tus besos
llegue ya la primavera.
Mica llegó al pie del escenario y empezó entonces a cantar a dúo con
Benja, que había bajado a buscarla tras dejar la guitarra, le tendiendo la mano y le dio un abrazo. Luego subieron de la mano al escenario donde bailaron coordinados con los demás.
Sera de Dios,
que no te pueda olvidar mas
sera de Dios,
que sea tuya hasta el final
sera que al fin
tu corazon se desperto.
Sera de Dios,
sera mejor
ya no te alejes
no digas adios.
Sera de Dios,
sera mejor
ya no te alejes
no digas adios.
El comedor prorrumpió en aplausos cuando acabó la música. Los más
entusiastas silbaban y coreaban sus nombres. Saludaron al público varias
veces mientras se iban encendiendo las luces. Algunos profesores aplaudían a los chicos, incluso Dunoff. ¡Eso significaba que el castigo ya estaba cumplido! Volvieron a saludar y entraron en el camerino, abrazándose y felicitándose.
- ¡Has estado increíble Mica!- chilló Coco con entusiasmo a la chica
mientras la cogía de las manos- Y estás guapísima- dijo separándola
de él para verla mejor.
- Gracias- Mica ya se había puesto del color de su vestido- Tú también lo
has hecho muy bien...
Coco sonrió como respuesta y la volvió a mirar de arriba a abajo
mientras el corazón de la morena empezaba a acelerarse y presionaba sus
manos contra las de Coco. Él se inclinó hacia ella y la chica cerró los
ojos.
- ¡Mica has estado muy bien!- Fran acababa de entrar en el camerino e
hizo que la morena volviera a tomar conciencia de sí misma y se separara
del moreno. Turbada aún le sonrió y se acercó hasta él, que paso un brazo
por su cintura- ¿Tendremos que ir al pueblo a celebrarlo, no, Miki?
Mientras Coco se preguntaba qué clase de estúpido nombre era Miki y
pensaba en arrancarle el brazo a mordiscos a Fran, entró en el camerino
más gente conocida, entre ella Blas, que se fue directo hacia Jazz.
En ese momento, la joven hablaba con Diego.
- ¡Jazz, ma chèrie! ¡Has estado sensacional!- exclamó abrazándola y
apartándola deliberadamente de Diego, que alzó las cejas. Empezaba a
estar un poco harto del francés.
Jazz se desembarazó del moreno y volvió al lado de Diego.
- Gracias, Profesor- dijo sonriendo- ¿Quería algo?
Él fingió una mueca de disgusto.
- Vamos, Jazz, puedes tutearme... Venía a invitarte a tomar algo al pueblo
- cogió una de sus manos y Jazz la recuperó rápidamente.
- Es una muy buen idea- respondió sonriendo- pero yo creo que deberíamos
ir todos ¿Qué dices, Diego?
Diego miró la cara de disgusto que acababa de poner su profesor y
asintió.
- Es una idea fantástica, ma chèrie.- contestó fingiendo un exagerado
acento francés que hizo que Jazz se riera y que Blas frunciera el
ceño
Lu se había sentado en una de las sillas del camerino y sonreía
débilmente a todos los que la felicitaban. Feli se sentó a su lado, en
otra silla.
- ¿Y qué le pasa ahora a la princesa? ¿Está triste? ¿No salió todo
perfecto?- bromeó.
Lu ladeó la cabeza. Tardó unos segundos en contestar.
- ¿Y ahora que voy a hacer Feli? Se acabó lo único que de verdad me
gustaba de esta escuela. Odio las clases, no se me da bien hacer nada,
no tengo amigos...
- ¿Qué soy yo, un reposapiés?- preguntó Feli haciéndose el ofendido.
La rubia negó con la cabeza y sonrió a una niña de primero que fue a
felicitarla.
- Vale, tengo unos amigos fantásticos, pero todos ellos tienen otras
cosas y yo no tengo nada... ¿Qué hago?- suspiró dándose una palmada en
las piernas- ¿Dedicarme al parchís?
- Lo que quieras- respondió Feli- Puedes hacer lo que quieras. ¿Por qué no pruebas sacarte algún título tipo diseño, decoración de interiores...?
- ¿Eso se estudia?- preguntó la chica con gran entusiasmo- ¿De verdad? ¿Y luego se trabaja de eso?
Feli asintió sonriendo.
- Claro. Pediremos información ¿vale?
Lu le devolvió la sonrisa y le cogió de la mano, muy reconfortada. Los
dos se levantaron y se unieron a Jazz, a Coco y a Diego; que hablaban
sobre su escapada al pueblo esa misma noche.
Cami y Benja también estaban recibiendo halagos y felicitaciones, pero
nada más tuvo la oportunidad Benja corrió hacia ella y la levantó en el
aire haciendo que diera una vuelta a su alrededor.
- ¿Me has visto Cami? ¡Me ha salido bien!- exclamó mientras la dejaba en
el suelo, ella también sonreía.
- Has estado muy bien, Benjamín- dijo sonriendo tontamente mientras le
miraba a los ojos. Él todavía tenía las manos en su cintura y ella
apoyaba las suyas en sus brazos- muy bien-repitió.
Él volvió a sonreír y le estiró uno de los mechones de pelo que caían de
su recogido, y luego jugueteó con él, mientras no dejaban de mirarse a los
ojos. Cami entonces se acercó a él y le puso las manos en los hombros y
le dio un beso en la mejilla.
Cuando separó sus labios vio que él la miraba a los ojos y que sólo
esperaba que ella le besara, que ardía en él la misma necesidad que en
ella de probar sus labios... y lo hubiera hecho, le hubiera besado si no
llega a ser porque se acordó de lo que significaría darle un beso.
Admitir que hasta las células de su médula ósea estaban loquitas por él.
Se separó bruscamente y fue a buscar a sus amigas aún pensando que había
estado a punto de ceder. Benja, de pie y viéndola marchar pensó lo mismo.
El pub al que fueron estaba lleno de gente, mucha de ella estudiantes que habían salido a hurtadillas del colegio y ahora bromeaban, bebían, bailaban y ligaban. Lu y Feli charlaban y tomaban una copa en una de las mesas, sin muchas ganas de bailar después del esfuerzo hecho en el colegio. No se podía decir lo mismo de Jazz, que estaba bailando con Diego para fastidio de Blas, que no dejaba de mirarles.
- Me estoy ganando un cero en alemán a pulso- le murmuró sonriendo Diego a Jazz que también sonrió.- ¿por qué no quieres estar a solas con Blas?
- Porque no tengo complejo de trofeo- suspiró la chica mientras rodeaba
su cuello para bailar una canción lenta- Él me atrae... pero para él yo
sólo soy una figurita más de su colección...
- ¿Y eso cómo lo sabes?- preguntó Diego.
- Heredia es así... ambicioso. Además hay chicos más interesantes con los
que celebrar el día de San Valentín- dijo distraídamente.
Diego se ruborizó un poco, pero siguió sonriendo.
- ¿Ah sí?- preguntó suavemente.
- Hmmm- asintió Jazz apoyando la cabeza en su hombro, que
rodeó más estrechamente su cintura. Le gustaba el calorcillo agradable
que sentía en el pecho si ella estaba así, cerca, y a ella le gustaba el
ritmo constante de su corazón y cómo olía su camisa.
Blas Heredia lo observaba ceñudo desde la barra del bar.
También estaban bailando Benja (con una chica que se lo había pedido) y
Mica con Fran. La pareja se miraba y hablaba en susurros; y Coco se
estaba poniendo malo en la barra, bebiendo un whisky detrás de otro.
- Hey, deja algo para los demás- Cami le dio una palmada en el hombro y
se sentó en el taburete de al lado- ¿Ahogando las penas en alcohol o
destruyéndote el hígado sin motivo?
- ¡Qué graciosa!- murmuró entre dientes Coco- Si me dijeras lo mismo
vestida de payaso a lo mejor me reiría.
Cami alzó las cejas y aprovechó para pedirle un whisky con hielo a la
camarera.
- Estamos de mal humor... ¿Y qué esperabas, Coco?- le dijo unos
segundos después- Ella no iba a estar ahí para ti siempre...- dio un
trago de su vaso.
- Lo sé... ¿pero no podía haber esperado un poco?
- ¿Dos años y medio te parecen pocos?- preguntó Cami- Ahora ya sabes lo
que debía sentir ella.
Coco asintió.
- Pero lo conseguiré, créeme. Mientras le siga gustando un poquito, hay
esperanza. Se va a enterar el perversor de menores de quién es Jorge Maggio.
Cami sonrió y se acabó el whisky. Pidió otros dos y le pasó uno a Coco.
- ¡Qué moderna! ¡Invitando a un chico!- bromeó él- ¿no estarás intentando
ligar conmigo, no?
- Me has pillado- contestó Cami con una voz carente de toda emoción.
- Tú tampoco tienes pinta de haber pasado un buen día- la pinchó Coco.
Cami sólo levantó los hombros ¿Cuánto tiempo más iba a poder aguantar
todo eso? ¿Por qué no dejaba de resistirse y accedía a los deseos de
Benja y a sus propios deseos? Luego se quedaría con el corazón roto...
pero ¿Y qué? Ese y quéde todos modos no la convenció, no quería
sufrir. No quería que Benja completara su vitrina de medallas.
- ¿Nos vamos a tomar la última a un sitio más tranquilo?- le ofreció
Coco pensando que no podría aguantar más rato ahí sentado viendo a Mica
en brazos de Fran.
Cami miró alrededor de la sala y vio que todos sus amigos estaban
ocupados, así que asintió y se levantó. Los dos salieron y entraron en otro garito cercano.
Hacía una hora que Javi, Benja y Diego habían vuelto al colegio con los
demás estudiantes, bueno, con los demás excepto Cami y Coco que habían
desaparecido del mapa. Les habían buscado por todos los garitos, bares y
cafés, pero no había ni rastro de ellos. Al final tanto los amigos de Cami como ellos asumieron que debían haber vuelto, pero tampoco estaban allí... Benja y Diego desarrollaron esa noche un impulso de darle una buena paliza a Coco, pero como no llegaba, se habían quedado dormidos.
- Cami, mi Cami, eres la más bella flor de primavera...- se oía
canturrear una voz que se iba trabando en las consonantes- Y yo te
aseguro que estás muy buena...
Entonces se oyó una risita femenina contenida y unos ruegos para que el
que cantaba se callara.
- Ey Cami- volvió a susurrar la voz masculina mientras entraban en una
estancia- ¿Esto no es mi habitación?
- Shh, que vas a despertar a todo el mundo Coco- susurró la pelirroja.
- ¡Pero yo no quiero ir a mi habitación, yo quiero otro whisky! ¡Vamos a
jugar al Streep-poker!
Cami volvió a reír, esta vez ya cerca de la cama de Coco.
- Otro día, Coco-pooh.
Se oyó un ruido amortiguado, como el de alguien que cae en una cama y
entonces Benja se despertó dispuesto a echarle una buena bronca a Coco,
ya que el ruido venía de su cama. Diego también se había despertado, y
los dos, con sus respectivos pijamas, se plantaron delante de la cama de
Coco.
- ¡Pero, pero qué demonios hacéis!
Coco estaba tumbado en la cama y Cami estaba sentada a horcajadas
encima de él, quitándole la camisa y luciendo a la vista un sujetador
negro.
Cap. 35 - Sincerando los sentimientos-
Diego se restregó los ojos sin creerse lo que estaba viendo y Benja
simplemente empezó a abrir la boca preparado para proferir el grito más
grande de toda su vida y luego lanzarse a ahorcar a Coco.
Pero Cami fue más rápida y se tiró al cuello de Benja tapándole la boca
con ambas manos y haciendole caer al suelo con ella encima.
- Shhh- le dijo sin quitar las manos de su boca- cállate. Que te vas a
despertar como chilles tanto y a Diego también.
Y con mucha dificultad la pelirroja se levantó y apartó a Diego de lado
de la cama, que aún miraba alternativamente a la chica y a Coco.
- ¿usa pijama?- preguntó Cami entre susurros y acabándole de quitar la
camiseta al moreno y empezando con sus pantalones.
Los dos chicos la miraron perplejos y ella puso una mueca de disgusto.
- Hombres..- murmuró entre dientes.
- Yo sssoy un hombrrrrree- dijo Coco aún tumbado en la cama- "Macho,
macho man, I wanna be, a macho man"- y empezó a moverse de un lado a otro
de la cama rodando.
Cami empezó a reírse otra vez y se cayó de nuevo al suelo sin dejar de
carcajearse.
Entonces Diego, que parecía ser el que tenía las ideas más claras,
entendió todo.
- Coco- susurró- Estate quieto que viene Hilda.
- ¿Dónde está Hilda?- preguntó también susurrando Coco y parando de
rodar.
- Estate quieto, que nos está a punto de descubrir tío.
Coco, obedeciendo la orden, se quedó quieto y rígido como un palo. No
tardó ni medio segundo en dormirse. Diego le tapó con las sábanas y la
colcha, aunque todavía llevaba los pantalones puestos.
Cami aún estaba en el suelo y ahora se limpiaba las lágrimas que le
habían salido de la risa.
- ¿No le pones el pijama? Nadie se puede ir a la cama siiiiin pijama-
canturreó intentando ponerse seria.
- Estás borracha-murmuró Benja aún mosqueado, no se quería ni imaginar
que habían hecho esos dos en ese estado, y encima Cami iba sin camisa.
- Premio para el chico de las greñas- exclamó Cami ayudándose de la pata
de la cama para ponerse depie y aprovechando para coger algo del suelo;
un botella de whisky medio vacía.
Diego cubrio bien a Coco y también la miró con el ceño fruncido.
- Bufff- suspiró Cami viendo sus expresiones- No me digáis que me vais a
echar la charla. No es bueno beber, bla, bla, bla... a estas horas sola
por la escuela, bla, bla, bla... y Filch, bla, bla, bla... Muchas
gracias. Tenéis razón. No lo volveré a hacer.- les dedicó una amplia
sonrisa y levantó la botella como si estuviera brindando, dispuesta a
marcharse.
- ¿Dónde habéis estado?- preguntó Benja entre dientes, al borde de un
ataque.- ¿Y por qué vas así?
Cami se miró sin entender muy bien y pareció no importarle ir sin
camiseta y enseñando el sujetador.
- Perdimos mi camiseta jugando a los dados en el bar - explicó
riéndose- Pero ganamos tres botellas de whisky... jejejeje... Todavía
queda otra entera en el desvan - suspiró
- ¿En el desvan ? ¿Qué habéis estado haciendo allí?- preguntó Diego
- Básicamente emborracharnos como perros. Pero Coco es un asqueroso y
lo ha conseguido antes que yo. Miradle- dijo señalando con el mentón
hacia su cama- Él está que no se tiene y yo todavía tendré que beberme lo
que queda de botella- dijo resignada- Buenas noches... o buenos días ya
casi... voy a dar una vuelta por ahí...
Salió de la habitación no sin antes chocarse de morros contra el marco de
la puerta y maldecir al idiota que cambiaba las puertas de sitio y hacía
que todo se moviera.
Benja y Diego se miraron.
- Voy yo- dijeron a la vez
- No déjame a mí- se anticipó Benja - Y no me mires así, que no pienso
hacer nada malo.
Diego pareció dudar pero al final accedió con un gesto de cabeza, volvió
a su cama. Beja salió corriendo de su habitación, descalzo, y llegó
justo a tiempo para evitar que la pelirroja rodara escaleras abajo.
- Ei, ¡que puedo sola!- protestó mientras Benja le quitaba la botella y
la levantaba en brazos- ¡Y devuélveme mi whisky! ¡Mal educado! ¡Las cosas
se piden!
Llegaron a la Sala común, Cami aún gritando y pegando a Benja que
aguantó estoicamente antes de dejarla suavemente sobre un sofá y vaciar
la botella por la ventana.
- ¡Mi botella!- lloró ella al ver lo que hacía el chico- ¡Idiota!
Benja se acercó hasta ella y le tapó la boca. En otras circunstancias
Cami le habría mordido, pero no le gustó nada la expresión de los ojos de
Benja, así que no hizo nada. La soltó.
- Ahora te vas a tranquilizar, vas a recobrar tu sentido común y luego
subirás a dormir directamente- susurró Benja muy serio.
Cami apartó la mirada y cruzó los brazos enfurruñada.
- No molas nada. Eres un aburrido. Recuérdame que no salga nunca de fiesta
contigo.
- Y tú recuérdame a mí que te vigile más de cerca... ¡pensaba que tenías
menos pajaros en la cabeza, Cami!
Ella lo miró contrariada.
- ¡Pero cómo tienes tanto morro! ¡Tú haces lo mismo todos los fines de
semana!
- ¡Pero no llego con tu mejor amiga, en calzoncillos y me meto en su
cama!
Cami abrió la boca para contestar pero entonces pareció darse cuenta de
algo y se empezó a reír.
- ¿Y ahora que pasa?- preguntó Benja aún contrariado, le gustaba más que
le gritara que que se riera de él.
- Estás celoooso- canturreó- estás celoooooso.
- No es verdad- protestó él haciendo una mueca y evitando mirarla, pero
ella se puso de rodillas en el sofá y le obligó a mirarla.
- Sí... sí que lo estás. ¡Creías que me había enrollado con Coco!-
exclamó al final sonriendo y pinchándole con un dedo en las costillas
para que se riera.
- Eso es mentira...- contestó el chico intentando guardar la compostura
para no reírse
- No... jejeje... ¡Benjamin Rojas celoso! ¡Es muy gracioso!- la pelirroja
se dejó caer en el sofá, riéndose aún.
- Vale,¿Y qué si lo estoy?- protestó Benja al final mirándola a los ojos-
Tengo motivos ¿no?
Cami se incorporó y dejó su cara a pocos centímetros de la de él.
- No- dijo simplemente, muy seria por una vez en toda la noche- Aunque
esté borracha sigo teniendo moralidad y Coco también. A él le gusta
Mica y ella es mi amiga.
- ¿Sólo por eso?- preguntó amargamente Benja
Cami le miró y luego volvió a recostarse en el sofá.
- Si sabes que no, ¿para qué lo preguntas?- murmuró
- Porque contigo he dejado de saber, de suponer y de dar por hecho nada-
acabó Benja- Porque no entiendo que más puedo hacer para que me creas
y...
- ¿Dónde está tu ángel, Benja?- preguntó ella suavemente sin mirarle y
levantándose, caminó haciendo eses hacia la ventana frotándose los
brazos.
- ¿A qué viene eso ahora?- preguntó él disgustado y siguiéndola
Cami le encaró, frunciendo el ceño.
- Dices que estás enamorado de ella ¿verdad? ¿Cómo puedes estar enamorado
de las dos a la vez? ¿Eh?- se acercó hasta él, señalándole con el dedo-
¿O es que nos estás mintiendo a las dos?- preguntó con voz de enfado.
Benja gruñó y la asió fuertemente de los hombros
- ¡Tú busca escusas para odiarme! ¡Di que sí! ¡Convéncete de que soy
horrible para poder continuar en paz con tu vida!- la soltó y retrocedió
unos pasos- ¡Dios mí Cami! ¡A penas la conozco! ¡Sólo siento algo muy
especial por ella, pero es como quién se enamora de un retrato! ¡No la voy
a volver a ver!
Cami evitaba su mirada
- ¡Y claro que estoy celoso Cami!- volvió a chillar- ¡Desde el uno de
setiembre, en el tren, te has instalado en mi cabeza y vives en todos mis
recuerdos! ¡Y me estoy volviendo loco! Cuando no te veo pienso en ti, y
cuando estoy contigo no puedo pensar y...
- ¡Para ya!- chilló ella
- ¡No! Para ya tú.- se acercó hasta ella y la abrazó- Te quiero Cami.
La pelirroja se dejó abrazar pero no se movió, simplemente se puso a
llorar.
- No me hagas esto Benja - susurró- Por favor...
Pero el chico aún la abrazó más fuerte. Y ella puso sus brazos alrededor
de su cuello llorando aún.
- No llores- le susurró él al oído
- No quiero que me hagas daño Benja- le contestó ella- has hecho eso con
tantas chicas...
- Pero tú no eres una chica- dijo él separándola unos centímetros- Eres
Cami
Ella se separó del todo. Eso es lo peor, pensó, que soy Cami. Y sin decir
nada más subió a su habitación, deseando por primera vez en su vida ser
más guapa, más simpática y quizás sí: tener menos cerebro.
Benja estuvo tentado de subir tras de ella, pero algo le dijo que ya
había hecho bastante por un día.
...
La actuación había entusiasmado a casi todos los estudiantes y el grupo se hizo muy popular en toda la escuela. Por eso no le fue muy
difícil a Cami esquivar a Benja durante los días siguientes, siempre
había alguien dispuesto a hablar con ella y así eliminaba las
posibilidades de quedarse a solas con el pirata, ya que ahora estaba
segura que no era capaz de aguantar más. Para empeorar aún más las cosas,
Joaquin la evitaba y parecía no tener ningún interés en hablar con ella.
Blas al final consiguió separar a Jazz y a Diego en Aleman, pero ambos,
no dejándose vencer por el francés, siguieron hablándose como siempre e
incluso intentaban que Blas les viera juntos cuando se encontraban. El
profesor siempre buscaba quedarse a solas con Jazz, pero ella pocas
veces se lo dejaba conseguir, era un espiritu libre. A Diego le intrigaba
profundamente como una chica como Jazmin había estado con alguien como el
profesor Heredia. Definitivamente, se lo preguntaría.
Coco continuaba con su mal de amores y la única alegría que tenía era
ir tachando días en el calendario mientras Mica se veía a menudo con
Fran; el hecho de que volvían a estar juntos era un rumor con bastante
acogida en la escuela.
Llegaron los primeros días de marzo y se jugó el partido de futbol
contra el colegio rival; venció el elite por poca diferencia. El mismo día,
después del partido, Feli, Jazz, Mica y Lu; que había empezado a
unirse a ellas tímidamente y en poco tiempo había resultado una
incorporación definitiva, aprovechando el buen tiempo, habían salido a
descansar a la orilla del lago. Jazz leía un libro mugriento de la
biblioteca a la sombra de un arbol mientras Mica jugaba dormitando con
las briznas de yerba, Feli y Lu rellenaban unas solicitudes y
consultaban muchos papeles que tenían por el suelo y que habían ido
recibiendo esos días.
Jazz cerró el libro y estiró los brazos.
- ¿Se viene alguien a dar una vueltecita?- preguntó
Feli y Lu declinaron la invitación porque tenían mucho que hacer
según decían, pero Mica se incorporó perezosamente y se dispuso a
acompañarla.
- Fran me ha contado que Blas está mosca- dio Mica cuando se habían
alejado unos metros de Lu y Feli- ¿por qué le esquivas?
Jazz encogió los hombros.
- Por lo mismo que Cami esquiva a Rojas, aunque lo mío está fundamentado.
- No entiendo.
- Mica..- suspiró Jazz- A Heredia le importo un rábano... sólo quiere
poder decir "¿sabes aquella chica tan estrecha de Quinto? Pues está
loquita por mí, besa el suelo que yo piso"
- ¡Eso no lo puedes saber Jazz! ¿Se te está pegando el complejo-Cami!
Jazz volvió a menear la cabeza con paciencia.
- Que no Mica. Que le conozco. Es un hombre encantador y muy culto, pero
no entiende a las personas.
- ¿Y Diego sí- aventuró sonriendo Mica
Jazz levantó una ceja.
- Pues sí, el sí que entiende a las personas.
- Y es mono
- Y culto-añadió Jazz
- Y atento
- Y piensa... Sí, muy buen chico- finalizó Jazz.
- Ya... vamos, que te gusta.
- ¿Tanto se me nota?- preguntó la rubia sin un deje de emoción.
Mica se echó a reír.
- ¡Jazz! ¿Por qué no puedes simplemente ser como todo adolescente y que
te cueste aceptar tus sentimientos? ¡Te saltas toda la parte divertida de
los quebraderos de cabeza y del me gusta o no me gusta...
- Me ahorro problemas- contestó Jazz devolviéndole la sonrisa- ¿Y si me
gusta qué? Seguro que él ya lo sabe y ya pasará lo que tenga que pasar.
No me pienso andar con las niñerías de Cami o con auto-engaños como los
tuyos...- acabó mirándola suspicazmente.
Mica asintió pero paró en seco de repente.
- ¿a qué te refieres con eso?
Jazz continuó caminando y Mica se apresuró a alcanzarla.
- ¿Qué piensas hacer cuando Fran se vaya? O digo mejor ¿Qué vas a hacer
cuando te pida que vuelvan?
- No me lo ha pedido todavía- dijo bajando la vista Mica
- Oh, seguramente porque tú huyes del tema cada vez que asoma las orejas.
- Eso no lo sabes- se defendió la Morena
- Pero tengo una gran imaginación... ¿Pero cómo te puede seguir gustando
el idiota de mi primo?- preguntó entonces de repente.
Mica miró al suelo.
- Y yo qué sé. Debo ser la persona más idiota del planeta- murmuró- pero
me sigue gustando.
- ¿Y qué vas a hacer?- volvió a repetir la rubia- Sabes que estás
utilizando a Fran ¿no?
- ¡No le estoy utilizando para darle celos a Coco!- se quejó la morena
- Ya sé que no... lo estás utilizando para olvidarte de él... no es que
tenga mucha experiencia en esto... pero creo que lo de enamorarse a la
fuerza no funciona.
- No, no funciona- corroboró Mica. Caminaron unos minutos más en silencio,
cada una pensando en lo suyo
- ¿Vamos a ver a Cami?- dijo de repente Jazz
- ¿No estará entrenando?
- Sí, pero no creo que ya la moleste que la veamos...
Se encaminaron hacia la entrada de la escuela.
- Oye.. ¿No avisamos a esos dos?- preguntó Mica antes de entrar en el
edificio.
- Déjalos... así no se tendrán que inventar ninguna excusa boba después
para estar solos...
Mica frunció el ceño
- ¿Qué quieres decir?
Jazz suspiró.
- Mica, estoy de acuerdo con la Profesora Renata, tú no tienes ojo
interior, y a veces tampoco ojos exteriores.
.......................................................................
Cap. 36 - Descubriendo la verdad-
- A mí no me parece buena idea eso de enterrarles vivos en los terrenos,
Coco- dijo Diego meneando la cabeza- Muy drástico.
- Además... ¡Yo no quiero salir del Elite para entrar en la prision!- se
quejó Javi- Ni si quiera sé porque me estoy metiendo en esto. Tendría que
estar estudiando ya para los Examenes.
- ¡Pero si al final nunca estudias nada Javi!- bromeó Diego
- ¡Sí que estudio! ¡Lo que pasa es que me cuesta concentrarme!
- Ya...
- ¡Eh!- se quejó Coco- ¡creo que estábamos hablando de MÍ problema!
- ¿Ves como si eres egocéntrico?- farfulló Javi
Los tres chicos discutían también paseando por los terrenos del Colegio,
aprovechando el día e intentando levantar el ánimo para la fiesta de esa
noche. De paso, Coco les iba exponiendo las ideas que había tenido a
sus amigos para acabar con los dos enemigos públicos.
- ¡Miren, Lu!- dijo Javi alegrándose un poco- Oh.. pero está con
Felipe. Siempre está con Felipe o con las tías raras... ¡Ouch!- Coco
y Diego le habían dado cada uno una colleja- ¡Que porque a vosotros les
hayan sorbido el cerebro no significa que a mí me lo hayan sorbido
también!
- Tú no tienes cerebro- contestó Lu a modo de saludo, con una gran
sonrisa- Lo siento Javi, pero me lo has dejado a punto...
Javier le devolvió la sonrisa, con cara de embelesamiento. Para él Lusiana
era lo más y no entendía que hacía con ese tipo raro.
- Hola Feli, Lu - saludó Diego acomodándose a su lado- ¿Qué están
haciendo?
- Enviamos solicitudes a universidades- contestó Lu cerrando un
sobre- El año que viene voy a estudiar Decoracion... Y Feli a lo
mejor estudia biología- acabó sonriendo y mirando al chico.
- ¿Biología?- preguntó Coco acomodándose también en el césped- ¿Y por
qué no estudias para medico o para veterinario?
- También lo estoy pensando- contestó Feli- Antes tenía bastante claro
que quería hacer biología pero...
- ¿Igualmete estudiarías Aqui, verdad?- preguntó Lu de repente
- Sí- repondió él y ambos sonrieron. Coco entornó los ojos y Diego le
dio un golpe en las costillas.
- ¿Ustedes qué tienen pensado hacer?- preguntó Lu guardándolo todo en
su cartera.
Coco suspiró.
- Yo quiero ser medico. Pero tampoco está mal lo de estudiar biologia...
- A mí me gustaría entrar en la carrera de medicina... pero va a ser
difícil...- el semblante de Diego se ensombreció ligeramente y Coco le
dio un golpe ligero en la espalda.
- ¿Por qué?- preguntó Lu perpleja- Si eres de los mejores estudiantes
de la escuela...
Diego se encogió de hombros pero no dio ninguna explicación más.
- Pues yo paso de estudiar - dijo Javier frunciendo los labios- Buscaré
trabajo.
- A lo mejor cambias de idea con las charlas de la semana que viene- le
animó Lu dándole un golpecito amistoso.
- ¿Quién nos dará las charlas?- preguntó distraído Diego.
- Normalmente las da la profesora Hilda- explicó Feli- Pero este año nos
las darán Fran y Blas, aprovechando que hace poco que ellos salieron
de la escuela.
La cara de Coco sufrió una metamorfosis al oír los dos nombres y Diego
rió levemente: como le tocara Herdia lo llevaba claro.
- Por cierto.. ¿Dónde está Benja?
...
La sala en la que Cami, bailaba seguía siendo secreta, ya que los ensayos los habían hecho en las aulas de estudios. Ése era otro de los puntos de huída de la pelirroja, su sala de baile. Aunque ya sabemos que de secreta poco tenía para Benja, que cómo no, volvía a asistir puntualmente a sus citas frente a la puerta.
Todo estaba alcanzando niveles preocupantes en la cabeza del chico. Creía
que había avanzado algo el día de San Valentín, pero la pelirroja volvía
a esconderse y a esquivarle... ¿Y si la raptaba? Esa idea le parecía cada
vez menos tonta.
Allí estaba ella, deslumbrante y despeinada, bailando, con las mejillas
encendidas... Era una tentación con piernas largas... ¡Si sólo fuera
menos cabezota!
La música paró y Cami empezó a estirar los musculos. Benja conocía esa
parte. Ahora ponía algo de música suave y estiraba. Como suponía, la pelirroja se acercó al equipo y buscó entre el montón de cd que tenía. Cogió uno y lo sacó, pareció dudar pero lo puso al final y fue hacia el centro de la sala.
A Benja casi se le sale el corazón por la boca cuando empezó a sonar la
música.
La canción de su ángel.
Entonces Cami empezó a cantar y... o no... eso no podía ser... ¡Demasiadas
cosas llegaron a su cabeza a la vez! Era su voz, estaba convencido...
Ella era...
Cuantos besos atrasados, demorados
y que ganas de tenerte en mis brazos
embriagarnos de recuerdos tan lejanos
Ahora estas tan cerca y me vuelve el pasado,
la revancha de un amor nunca empezado
se me escapan los segundos por tenerte
aquí a mi lado
Un amor ganándole al tiempo
Un amor de pasado y de recuerdos
Un amor que nos haga de esa luz
Cami apagó el equipo enseguida. Esa canción le recordaba cosas que
era mejor olvidar. ¿Por qué había tenido que poner ese cd?. Se oyó
entonces un golpe seco, parecía venir de la puerta. Cami se giró y se
adelantó a ver qué pasaba... en el pasillo no había nadie... confusa,
volvió a cerrar puerta tras de sí. Minutos después llegaron Jazz y Mica
discutiendo sobre ojos y orejas interiores.
...
Lu y Feli se separaron de los tres piratas para enviar todas las solicitudes a las universidades. Luego bajaron a cenar, esperando encontrar a Cami, Jazz y Mica allí.
Entraron en el comedor y se dirigieron hacia la mesa. Al pasar al lado de las NTCPSP, éstas juntaron sus cabecitas con poco disimulo y empezaron a cuchichear con menos. Lu inspiró profundamente y se sentó en la mesa.
- ¡Siempre están igual!- murmuró mientras se servía algo de ensalada
- ¿Por qué no les dices algo, princesa?- Feli se sentó a su lado y le
sirvió un poco de puré, la chica frunció el ceño- Come. Si sólo comes
ensalada se te pondrá verde la nariz.
Lu llevó instintivamente las manos a su nariz.
- ¿Y que les digo? Por favor dejen de cuchichear sobre mí cuando estoy
cerca fingiendo que no lo están haciendo pero en realidad haciéndolo con
toda la intención para que me entere.
Feli se perdió a la mitad del discursillo
- Mira que te complicas la vida- murmuró.
Se oyeron risitas disimuladas. Lu levantó la cabeza y vio a sus
compañeras de habitación mirándola.
- Si supiera usar las manos para algo más que para secarme el pelo-
masculló
Feli se empezó a reír a su lado
- Oh, ¡no te rías de mí encima!- se quejó la rubia
- Me río contigo, Lu- dijo Feli-Ya te lo he dicho muchas veces,
eres graciosa.
- Y nada atractiva- murmuró Lu con una media sonrisa
- ¿Qué dices?- preguntó el chico desconcertado.
- Me dijiste una vez que era guapa, pero nada atractiva- le recordó ella
mirándole a los ojos- Me enfadé bastante, no creas.
- ¿De verdad te dije eso?- exclamó Feli fingiendo sorpresa- No lo
diría en serio- se metió un trozo de filete en la boca.
- ¡Deja de reirte de mí!- volvió a protestar ella dándole con la
servilleta- Te acuerdas perfectamente.
Feli ignoró el golpe y cortó otro trozo de filete.
- ¿Sabes? Me estresas- chillo Lu y empezó a comer el puré, mirándole
de reojo- Te has manchado la barbilla- murmuró
Feli cogió una servilleta y se la llevó a la barbilla, pero no se
quitó la mancha. Lu le quito la servilleta y se la limpió ella
- Aprende a comer- murmuró sonriéndole. Él le devolvió la sonrisa y se
metió otro trozo de carne en la boca.
- ¡Puré!- una centella pelirroja tomó asiento enfrente de los dos-
¡Me muero de hambre!- exclamo Cami con gula.
Jazz y Mica se sentaron al lado de la pelirroja
- ¡Qué novedad!- exclamó sin emoción Mica- ¿Tú con hambre? Eso es mala
señal, va a subir el pan.
Cami no contestó porque ya estaba comiendo a dos carrillos.
- ¿Ya enviaron las solicitudes?- preguntó Jazz mientra se servía
la cena. Lu y Feli asintieron.
- Estuvimos hablando un rato con Coco, Diego y Javi y luego las
enviamos- explicó Lu
- ¿No estaba Benja?- preguntó Mica distraída
- Claro que no estaba- contestó Jazz antes que Feli, que iba a decir
que no- ¿No te acuerdas de que nos lo hemos cruzado cuando hemos subido a
ver a Cami? Bajaba de los salones superiores.
- ¡Ah sí!- exclamó Mica- con cara de diarrea
- ¡Que estamos comiendo!- protestó Lu
Entonces Cami empezó a estornudar y casi se ahoga, Jazz le dio unos
golpecitos y poco a poco recuperó la respiración normal
- ¿Y decís que bajaba de los salones superiores?- preguntó con ansiedad.
Jazz y Mica se miraron.
- Sí, bajaba de allí- corroboró la rubia.- nos lo encontramos cerca de tu
aula, ahora que lo dices.
Cami empezó a ponerse blanca, la canción, el golpe, ella cantando... pero
era imposible... él no podía saber que entrenaba allí... ¿Y cómo no lo
iba a saber? Pensó de repente. ¡Por eso sabía lo de las marcas de la
espalda! ¡Oh Dios Mío!
- ¿Pasa algo Cami?- le preguntó Feli.
- Se ha enterado de lo de Haloween.- murmuró antes de echar a correr.
...
- ¿Y Benja no ha aparecido?- preguntó Coco asomando la cabeza por la
puerta de su habitación.
Javier y Diego negaron con la cabeza.
- ¡Pues vaya fiesta de la victoria sin el jodido capitán!- murmuró Coco
cerrando la puerta tras de sí-
- No sabemos dónde está- contestó Javi- ¡Ya vendrá cuando le apetezca! A
lo mejor está en una celebración más íntima...
Coco le miró de reojo y Diego pareció crisparse un poco. Tampoco había
visto a Cami.
- Bueno ¿Bajamos?- les apresuró Javier
...
- No está en la habitación- anunció Jazz bajando por las escaleras de
los cuartos de las chicas- Y en el armario de mantenimiento del segundo
piso donde siempre se esconde tampoco.
- A lo mejor está en el bosque - aventuró Mica.
- Shhh, viene Lu- susurró Feli- Ya volverá, tranquilas. Se sabe
cuidar.
- Yo me preocupo más por Benja si lo ha encontrado- contestó Mica
Lu llegó hasta ellos, vestida con unos vaqueros muy ajustados y con
una camiseta blanca y lisa, Feli la miró dejando escapar un poco de
sorpresa.
- ¿Vamos a tomar algo?- les preguntó a los tres amigos, que asintieron-
¿No viene Cami?
- No se encuentra bien- contestó Mica- Un empacho, seguramente.
- Oh ¿está en su habitación?- preguntó la rubia- para hacerle compañía un
rato...
- No... Está en la enfermería... ya sabes... para reposar- contestó
Feli- los dolores de cabeza necesitan reposo.
- ¿Pero no era un empacho?- preguntó Lu contrariada
- Es que se le ha subido el empacho a la cabeza- contestó Mica cogiendo
una cerveza y asesinando a Feli con la mirada
Lu miró a los tres alzando una ceja. Javier entonces se acercó hasta
ellos.
- ¿No habréis visto a Benja, no?- preguntó el chico
- No...- contestó Lu- ¿no va a venir a celebrar la victoria?
- Puede... es que desapareció esta tarde... ¿Y Bordonaba?
- En la enfermería, con un empacho que se le ha subido a la cabeza-
contestó Lu, Javi alzó las cejas y se marchó
- Ya parecía un poco enferma en la cena, dijo Lu mirando de nuevo a sus amigos- Se ha puesto blanca cuando se ha enterado de que benja...- la rubia frunció el ceño- Un momento... Cami no tiene ningún empacho ¿no?
Las caras de culpabilidad de los tres amigos le confirmaron que no, que
lo que menos tenía Cami en esos momentos era un empacho.
- Mira Lu, lo que ha pasado en realidad es... un poco largo de explicar
Y entre los tres le contaron la historia a la rubia, que empezó a
entender algunas cosas, como el cambio repentino de carácter de Benja, la
pluma que llevaba al cuello y las insinuaciones que había hecho Cami. Una
vez acabada la historia, sentados en un lugar apartado de la Sala Común,
los tres esperaron una reacción iracunda por parte de Lu... que no
llego.
- Pero... pero... ¡ES TAN BONITO!- exclamó entusiasmada- ¡Es amor de
verdad! ¡Sabía que se gustaban pero no tanto...!¡Oh, pero cómo son tan
idiotas y no están ya juntos!
- Lu... ehhh... Benja era tu novio y tal- le recordó Mica
- ¿Y qué? No estábamos enamorados- suspiró- Pero ellos... ¡Tienen que
juntarse ya! ¡Por qué tardan tanto!
Jazz se echó a reír mientras Feli se rascaba la cabeza.
- Nuestra teoría es que a Cami le gusta llevar la contraria. Hasta un
ñomo con una lobotomía frontal se daría cuenta de que son el uno para el
otro... pero...
- Ella es Cami- acabó Mica.
- Así que ahora lo único que podemos hacer es esperar- suspiró Jazz
Lu asintió. Esuvieron hablando un rato más hasta que Jazz vio a Diego sólo y decidió ir a charlar con él. Mica se levantó a por otra bebida; su
ojo interior aún tenía conjuntivitis, pero creía que se había dado cuenta
de lo que había querido decir Jazz cuando vio a Feli mirando a Lu.
El problema era qué hacía ella ahora sola... se sentó al lado de una
mesa, alguien pasaría con quién hablar un rato.
- Mica- vale ¿por qué cuando decía alguien tenía que ser Coco?- ¿me
puedo sentar?.
- Es una mesa reservada para fracasados apopulares- dijo sin ninguna
emoción- Tú verás lo que haces.
Coco emitió algo parecido a un gruñido y se sentó a su lado.
- No me crucifiques por eso Mica... no he vuelto a hacer nada parecido...
Perdóname- dijo sonriendo
Mica lo miró de reojo intentando parecer disgustada y dándole un largo
trago a su cerveza.
- Borra esa sonrisa de tu cara si quieres que te perdone- dijo la chica.
Coco obedeció al instante.
- ¿Estoy perdonado?- aventuró
- Estás perdonado sí...- contestó ella riéndose, no pudiendo aguantar por
más tiempo la seriedad- Pero la próxima vez que hagas algo así te dejo
sin potestad de padre ¿está claro?
- Clarísimo- contestó él- Y, bueno... ¿qué tal con tu novio?
Mica le miró ladeando la cabeza.
- No estamos empezando bien... Coco.
- ¿Por qué?- preguntó él con fingida inociencia acabándose de un trago su
cerveza- Somos dos amigos charlando sobre nuestras vidas sentimentales...
No veo nada malo...
- ¿No?
- En absoluto.
Mica le miró unos segundos y luego paseó su mirada por la fiesta.
- No es mi novio
Coco interiormente empezó a dar saltos de alegría.
- Pero les falta poco- sentenció él con convencimiento
Mica se volvió a reír.
- No creas que no sé lo que estás haciendo
- ¿Qué estoy haciendo?- preguntó con inocencia.
- Jo, jo. No te va a ser tan fácil saber cómo estoy con Fran. Ahora te
toca sufrir un poquito a ti- le dio un golpecito en el hombro- Buenas
noches, Jorge...- se levantó
Coco se levantó detrás de ella y la cogió de la mano, haciéndole dar
media vuelta. Luego, sonriendo, le dio un beso rápido en los labios.
- Y a ti no te va a ser tan fácil librarte de mí, nena
Mica se soltó.
- ¿Nena? ¡¿Nena!
- Estás guapísima cuando te enfadas, ¿Te lo habían dicho?- intentó
abrazarla por la cintura pero Mica se zafó.
- Deja la bebida- dijo con voz seria antes de marcharse de allí, a medio
camino, de todos modos, no pudo evitar estallar en carcajadas. Coco
celoso y a la desesperada era aún más encantador
...
- Veo que vienes sin guardaespaldas de importación- bromeó Diego mientras
Jazz se acercaba a él.
- Hoy le he dado el día libre... ¿Entonces Benja tampoco aparece no?
Diego negó con la cabeza.
- ¿Y Cami?- preguntó con cierta ansiedad
- Tampoco... Diego...
- ¿Sí?
- Benja se ha enterado de lo de Halloween.
- ¿Qué?- chilló, eso era lo último que se esperaba.
- Creo que por eso han desaparecido,- explicó Jazz- Cami al menos me
dijo eso
- Mierda...
- Y que lo digas- sentenció Jazz alzando las cejas- ¿Por qué tienen que
ser estos adolescentes tan complicados con estos temas?
Diego se rió.
- ¿Tienen que ser? ¿Tú no lo eres?
- No. Yo voy directa hacia mi objetivo- bromeó
- ¿Y ya lo has conseguido?- preguntó lanzándole una mirada significativa.
- En ello estoy desde principio de curso. Que vaya directa no implica que
el trayecto sea lento- sonrió.
- ¿Y que tal va el asunto?
- Bien, bien... ¿nos tomamos una cerveza?
- Las que quieras- le contestó el chico
...
Feli y Lu se habían sentado en un diván, cerca de la ventana, donde
había menos gente. Conversavan tranquilamente cuando Esther "se
dejó caer" por allí.
- Luisana, encanto, ¿qué tal?- exclamó en una voz afable
- Bien, Esther, gracias por preguntar- contestó seca Lu- Aunque me lo
podrías preguntar en la habitación, te recuerdo que dormimos juntas.
- Sí, es verdad, que tonta- dijo riéndose- cómo te he visto tan sola-
Feli levantó las cejas preparado para preguntar si él era parte del
mobiliario, pero Lu puso una mano encima de la suya y la presionó- he
venido a invitarte a que te sientes con nosotras.
- No, gracias, "querida", estoy bien aquí- contestó ella dispuesta a dar
la conversación por terminada.
- ¡Lu!- exclamo la chica acariciándose un mechón de pelo- las chicas
están preocupadas porque últimamente no frecuentas muy buenas
compañías... y no te ofendas Fermin...- dijo dirigiéndose al chico
- Es Felipe y te falta mucho para ofenderme, tranquila- le contestó con
tranquilidad- Ahora, si nos dejas, estábamos hablando...
Esther pareció no darse por vencida.
- Querida, podrías tener a cualquier chico de la escuela, no arruines lo
que eres por un caprichito- canturreó sonriendo.
Eso pareció ser demasiado para Lu
- ¡A ver si te enteras que el problema son ustedes!- chilló
levantándose y llamando la atención de la gente- ¡Por una vez en la vida
tengo amigas de verdad y no te consentiré que te metas con ellas! ¡Ni con
Felipe! ¡Que es mucho más de lo que tú o yo nos merecemos de un chico!
- Luisana... no estás siendo razonable...- continuó Esther
- ¡Oh Dios! ¿En que idioma quieres que te diga que me dejes? suspiró-
Por cierto, bonitos zapatos. ¡Lástima que estén hechos para garras de
águila!
- ¿Perdón?- preguntó ofendida Esther
- ¿Oh, no lo sabías?- chilló de nuevo la rubia- ¡Las arpías tenéis patas
de águila!
Esther gruñó sulfurada y se dio la vuelta.
- No esperes volver después de esto
- ¡Gracias! ¡Pero no pensaba hacerlo!- chilló antes de desplomarse sobre
el diván
La gente se quedó observando la escena, pero poco a poco volvió a lo que
hacía antes.
Feli miraba fíjamente a Lu
- ¿Y tú qué miras?- preguntó molesta y apartando la mirada
- Has estado muy bien, princesa- contestó, ella asintió- Ah, y gracias
- ¿Por?- preguntó incorporándose y mirándolo a los ojos.
- Por el cumplido de antes, lo que le has dicho a Esther
- No era un cumplido- contestó sonrojándose y mirando hacia otro lado.
- Ah- contestó Feli, ella lo miró de reojo.
- Bueno ¿qué?- preguntó al cabo de un rato impaciente la chica
- ¿Qué de qué?- preguntó Feli con incomodidad
- Que si no tienes nada que decir- suspiró
Feli se sonrojó ligeramente.
- Bueno, pues... yo... esto... es un poco difícil... porque no sé
exactamente lo que tú...
Lu exhaló un suspiro y le rodeó el cuello. Luego se acercó tentativamente a su boca y le dio un beso suave, y luego otro. Entonces Feli sonrió y puso sus brazos alrededor de la cintura de la chica y le devolvió el beso con más intensidad pero deleitándose aún en el sabor de sus labios carnosos. La separó unos centímetros y ella fue abriendo lentamente los ojos, como hechizada.
- Yo pensaba que la princesa siempre era besada- susurró el chico
acomodándole un mechón de pelo detrás de la oreja.
- Cosas del siglo veinte- dijo sonriendo Lu acercándose de nuevo a
Feli.
- ¡Oleeeeeeeeé!- exclamó una voz femenina por detrás, dando palmas,
era Mica. Ambos le dedicaron una mirada poco tranquilizadora- Vale,
vale... ya me marcho-dijo sonriendo- Tampoco es para ponerse así...
La puerta de la sala comun se abrio de repente y los estudiantes
ahogaron una exclamación, temiendo ser pillados in-fragantti, pero quién
entró fue Benja, muy circunspecto y cruzó la Sala como un huracán
hacia su habitación. Inmediatamente después se volvió a abrir la puerta y apareció Cami, llorosa y apretando algo en su mano.
- ¡Benja! ¡Espera joder!- gritó una vez dentro, sin preocuparse por que
todo el mundo les estuviese mirando.
Benja se paró al borde de la escalera y se giró.
- ¿Qué quieres ahora Cami? ¡Creo que lo único que te falta para acabarme
de joder es cortarme las piernas!
- Si me dejaras explicarte...
- Llegas unos meses tarde- y subió a su habitación rápidamente, dejando a
la pelirroja sola, siendo el centro de todas las miradas.
- ¡Mierda!- chilló antes de subir corriendo ella también hacia las
escaleras de su habitación.
Cap. 37 -DEL AMOR Y SUS DIFERENTES FORMAS-
Minutos antes
Cami abrió la puerta del vestuario de Futbol del Elite sujetándose
el costado. Llevaba una hora corriendo por toda la escuela, buscando a
Benja y el campo de Futbol era uno de los últimos sitios que le
quedaba por mirar... ¿Por qué le estaba buscando?... Buena pregunta,
sí... seguramente porque quería darle una explicación. Estaría enfadado.
Seguro. Echó un vistazo por el vestuario, pero Benja tampoco estaba allí.
Salió y cerró la puerta con cuidado. ¿Dónde se habría metido?
Dispuesta a subir de nuevo a la escuela echó a correr por la mitad del
campo. Una pequeña mancha en el campo ya oscuro llamó entonces su
atención.
- ¿Benja?- susurró- ¡Benja!- chilló fuerte.
La mancha empezó a hacerse más visible, hasta convertirse en una forma humana que camino y se detuvo pocos centímetros de ella.
- Ah... eres tú- contestó una voz sin emoción, Cami reconoció a Benja. El
chico se disponía a irse de nuevo, pero la pelirroja se acercó hasta él
y sujetó su brazo con una mano.
- Tenemos que hablar- le dijo
- ¿Hablar? Ahora quieres hablar- bufó Benja, pero aún se dio la vuelta y se quedó de pie frente a ella- Por fin, desde Halloweeen, la
chica misteriosa quiere hablar conmigo... ¡Vaya, me tendría que sentir
halagado!- dijo con sarcasmo
Cami le miró directamente a los ojos, no sin mucho esfuerzo.
- No quería hablar contigo porque...
- Porque te gustaba más la idea de enamorarme dos veces ¿no?- exclamó-
Vamos a joderle la vida a Benjamin por duplicado... ¿Por qué hacerselo pasar
mal cuando se lo podemos hacer pasar peor?
- No estás enamorado de mí- contestó la pelirroja.
Benja gruñó y no pudo contenerse.
- ¡¿Y tú que demonios sabes? ¿eh?- chilló- ¡Lo sabes todo, no! Soy
horrible y merezco tu desprecio... ¿verdad? Pues yo te quiero Cami, y no
creas que no me cuesta decirlo ¡Y más ahora, por Dios! ¡Estoy enamorado
de la tía más zorra de todo el Elite!
Cami le dio una sonora bofetada mientras por sus ojos empezaban a
resbalar lágrimas silenciosas. Benja tragó saliva y apretó los labios; la volvió a mirar directamente.
- Tengo curiosidad, Bordonaba ¿Cómo le llamarías tú a lo que me has hecho
sino?
- Nunca te he dicho que yo sintiera algo por ti- murmuró
- ¿No? A veces algunos gestos son muy elocuentes- volvió a decir
amargamente Benja.
- Me ibas a romper el corazón...- volvió a replicar.
Benja entonces echó una risotada amarga.
- ¿Que yo te iba a romper el corazón? Muy buena esa excusa Bordonaba ¡Genial!
Y ahora me dirás que para evitarlo te viste obligada a rompermelo a mí, y
no una vez... ¡Sino dos!
Camila no contestó, no tenía nada que decir, muy al contrario de Benja.
- Estoy casi obsesionado contigo. Cuando nos besamos, antes del
espectáculo... oh... créeme... ¡Fueron los segundos más maravillosos de
todo el año! Por un momento incluso creí que por fin me ibas a aceptar-
rió brevemente- qué idiota ¿verdad?... Aunque por una vez estoy de
acuerdo contigo. Lo mejor es que nos olvidemos de que existimos... Eso
será fácil para ti.
Arrancó de su cuello el cordel con la pluma y lo tiró al suelo. Se dio la
vuelta y fue hacia los vestuarios, guardó su bolso y emprendió su camino
hacia la escuela. Cami lo miró todo, llorando. Una parte de ella, a la
que nunca obedecía, le decía que tenía que seguirle y confesarle que le
quería. La otra parte le aconsejaba que se resignara y le dejara
marchar... Benja empezaba a hacerse borroso en los terrenos... Se agachó
y recogió la pluma. Luego echó a correr detrás de él pero cuando lo iba a
alcanzar él acereló el paso: no quería hablar con ella. Así, a la carrera
casi, fueron hasta la escuela, donde dejaron a todo el mundo perplejo.
...
El siguiente partido fue pocos días después, pero ni Cami ni Feli
acompañaron a los piratas esta vez. Por fin todos sabían la historia
entera, y cómo no, todos tenían su opinión al respecto y discutían el
tema. Todos menos Cami y Benja, que habían vuelto a actuar casi como si
fueran desconocidos. Casi porque no podían evitar miradas y gestos
furtivos cargados de sentimientos.
Luisana cambió de habitación dos días después de su pelea con Esther, la
estancia con las NTCPSP se había vuelto "difícil", por llamarlo de alguna
manera. Así que recibido el pertinente permiso de la profesora Hilda, Lu se
mudó a la habitación de las chicas. El cambio acarreó, como no, nuevos
cambios. Los días en que las chicas salían de cualquier manera de su
habitación se acabaron, como le dijo Lu a Cami "Si quieres parecer un
saco, allá tú, pero que al menos sea un saco bonito". Cami, no demasiado
animada y más preocupada por otras cosas, empezó a adquirir el hábito de
pasar más de 15 segundos peinándose.
Los que más se sorprendieron por el cambio de Lu y por los rumores que
había sobre ella y Feli fueron los piratas, en especial Javier, que se sintió un poco traicionado y decidió fijar sus atenciones en otra
chica menos rarita, él era el que mejor relación seguía teniendo con las
NTCPSP. Diego y Coco hablaban y comían con ellas como siempre, pero
pocas veces ya quedaban para salir juntos; los chicos se aburrían con sus
conversaciones insípidas, por eso en cierto modo entendieron a Lu
cuando decidió separarse de ellas. Como había dicho Benja, Lu no había
sido nunca una más.
Esa misma tarde, mientras Cami tenía clase de quimica y los demás de
Historia, empezaron las entrevistas para discutir el futuro profesional de los estudiantes. Jazz fue de las primeras y enseguida volvió a clase, tenía muy claro lo que quería hacer: iba a estudiar letras, en Francia.
El que pasó después fue Coco, preparándose para una sesión de duelo de
miradas. Entró en el despacho donde se hacían las entrevistas. Le había
tocado con Fran.
- Buenas tardes, señor Maggio.
Coco saludó con la cabeza y se sentó delante de su profesor.
- Y bien... ¿Qué tenía pensado para su futuro?
Coco se encogió de hombros y Fran le siguió mirando.
- Quiero ser asesino a sueldo de pervertidos- contestó alzando la
barbilla
Fran levantó las cejas.
- ¿bromista?
- Bueno, eso también... lo de asesino sería un hobby- explicó Coco.
Fran, creyendo que el chico estaba haciendo una broma a la que él no le
veía la gracia, miró los papeles que tenía sobre la mesa y murmuró algo.
- Si lo que quiere es ser medico, no tendrá ningún problema para entrar,
por lo que veo. Pero el estudio es muy duro.
Coco alzó los hombros despreocupadamente, no le apetecía hablar con
Fran.
- ¿Tiene alguna pregunta?- preguntó tras unos segundos el profesor,
pensando que Coco se quería hacer el gallito delante de él.
Coco pareció pensarselo un rato y por fin se atrevió.
- ¿Cuáles son sus intenciones con Mica?- preguntó de repente.
Fran pareció sorprenderse y se ajustó las gafas.
- Comprenderá que no le pienso contestar a eso, señor Maggio
- Pues entonces no tengo más preguntas... Pero le estaré vigilando- dijo
al final, con voz de mafioso- No se podrá esconder de mí..
- ¿A qué viene todo esto?- preguntó molesto Fran.
- Pues viene a que usted se está metiendo entre Mica y yo- explicó Coco-
pero no por mucho tiempo, no lo pienso permitir- Se levantó del sillón y
se encaminó hacia la puerta.- Le vigilo
Y salió del despacho dejando un poco perplejo a Fran... ¿Había oído
bien? ¿El famosísimo Maggio ( ya era conocido en sus tiempos) está detrás
de Mica? ¿Y por qué ella no le había dicho nada?
Cami también tuvo una charla con Fran, pero no sobre su futuro, ya que
Cami no tenía nada claro qué hacer todavía. Así que Fran aprovechó para
preguntarle a la pelirroja qué demonios se cocía entre Mica y Maggio.
Ella le resumió la situación y le aconsejó que le preguntara a Mica antes
de marcharse del despacho igual que había venido.
Poco después fue el turno de Diego que, como suponía, tenía que hablar
con Blas ¿casualidad? Entro al despacho del francés con parsimonia y se sentó antes de que se lo ofrecieran.
- Y bien, señor Garcia. Usted dirá.
- Quiero entrar en la universidad de medicina e investigación- contestó
Diego- Creo que tengo que especializarme en investigacion de canceres durante dos años y luego hacer el examen. Necesito excelentes en bilogia y ciencias blandas- acabó el rubio.
Blas le miró de forma penetrante.
- ¿Y si sabe tan bien lo que quiere hacer, para qué demonios ha venido?-
le pregunto con rudeza.
- Porque me obliga la escuela- respondió el rubio- Pero supongo que
ya me puedo ir ¿no?- no esperó la respuesta para levantarse.
- Trabajará aquí, en Argentina, supongo
- Seguramente- contestó Diego acercándose a la puerta
- Jazmin se irá a Francia. Ya sabe, ahí está la mejor escuela de Letras de Europa.
Diego se giró alzando las cejas.
- Sí, ya me lo había dicho ELLA- contestó- no veo en qué medida eso puede
afectarme.
Blas sonrió, había conseguido enfadarle.
- No sé... Como pasan tanto tiempo juntos...- suspiró falsamente-
Recuperaremos el tiempo en Francia, de todos modos- dijo para sí mismo,
pero con toda la intención de ser escuchado por el chico.
Diego giró el picaporte.
- Buenas tardes.
- Buenas tardes.- se despidió sonriente Blas, seguro de que había
conseguido algo
A Mica le tocó poco después, con Fran. Ella esperaba estudiar música al
año siguiente, o algo relacionado con eso, así que como Cami, aprovechó
el rato para charlar con él.
- ¿Dónde irás después?- le preguntó la morena mientras ojeaba algunos de
los folletos de la mesa.
- A Beauxbotons- contestó el chico- Está en Francia, Blas fue a esa
escuela.
- Francia... Lo pasarás bien- contestó sonriendo Mica- ¿Y luego seguirás
trabajando de profesor?
Fran encogió los hombros.
- Probablemente, hasta que haya una vacante en algún lado. Me gusta dar clase.
Mica se echó a reír.
- Yo lo odiaría- le confesó- No tengo mucha paciencia
- ¿Y cuando tengas hijos, qué harás?- preguntó entonces medio en broma
Fran.
Mica ladeó la cabeza.
- No tendré hijos.
- ¿ Y si Maggio quiere tener hijos?- le soltó de repente Fran.
- O, no creo que... ¿Qué has dicho?- preguntó entonces la morena
poniéndose rojísima- ¿De dónde has sacado eso?
- Del mismo Maggio- hace unas horas- Vamos, no me ha dicho que fuerais a
tener hijos, sólo que me estaba metiendo de por medio en "vuestra
relación"- contestó Fran.
Mica se quedó con los ojos como platos. Iba a matar a ese idiota. Le iba
a matar... o vaya que sí, no le iba a salvar ni una de sus sonrisas.
- ¿Entonces?- preguntó el chico al cabo de un momento, mientras Mica
seguía ojeando nerviosa los folletos- ¿Maggio y tú tenéis algún tipo
de..."relación"?
La morena siguió mirando los panfletos, nerviosa. ¿Por que no podía ser
como Jazz y quedarse tan ancha en esas sitiuaciones? Inspiró
- Estuvimos a punto de tener algo que se podría llamar relación- acabó-
pero no salió bien.
- Él no parece pensar eso.
- Él no piensa- atajó la morena muy nerviosa- creo que tengo que volver a
clase, Fran.
El chico se levantó y la cogió de los hombros.
- ¿Por qué estás tan nerviosa?
- No estoy nerviosa- mintió
- Lo estás. ¿No me quieres contar algo de Maggio?
- No, no quiero... es decir... No hay nada que contar.
Fran suspiró y se incorporó. Mica también se levantó de la silla
dispuesta a marcharse.
- Micky, si te gusta ese chico,ve con él.
- Tú no lo entiendes- explicó ella
- Yo sólo entiendo lo que tú me explicas, y no me quieres explicar nada.
Eso no es buena señal, Micky. ¿Sabes que te quiero mucho, verdad?
Tras mirarse unos segundos Mica hizo un gesto de despedida con la mano y
salió del despacho, con intenciones no muy claras.
Para la hora de la cena, todos los alumnos de ultimo año habían tenido su
charla correspondiente y ése era el principal tema de conversación de
toda la escuela.
Jazz y Cami, después de ensayar, decidieron ir un rato a la biblioteca a
ordenar sus apuntes: pronto tendrían que empezar a estudiar para los
Finales y más valía prepararse. Además así la pelirroja huía de las
miradas de la gente y evitaba encontrarse con Benja.
Cuando llevaban un buen rato, entró Diego y se sentó con ellas también.
Las chicas lo saludaron y volvieron a lo suyo. Diego entonces intentó
llamar la atención de Jazz con susurros, pero la rubia parecía muy
concentrada. Cami levantó la cabeza para ver si quería algo, pero el
rubio le hizo un gesto negativo con la cabeza. Cuando la pelirroja
bajó de nuevo la cabeza, el chico lo volvió a intentar.
- Jazmin ¿Quieres dejar de fingir que no le estás escuchando y hacer un
poco de caso al chico?- murmuró Cami- Que yo quiero estudiar.
Jazz sonrió y la miró.
- ¿Y tu sentido del humor?- preguntó.
- Me lo dejé en el armario, hoy no me quedaba bien con el bolso- murmuró
la pelirroja volviendo a su trabajo.
Jazz negó con la cabeza y miró a Diego.
- ¿Querías algo?
- En realidad, nada concretamente- contestó Diego rascándose el cuello-
sólo saber si te apetece venir a tomar algo el sábado, hay permiso de salida.
- Sí, claro- contestó Jazz- ¿No habíamos quedado para hacer nada, no,
Cami?
La pelirroja levantó la cabeza y los miró alternativamente.
- Hombre, yo tengo una cita con mi autocompasión y con mi lado "mi vida
es una mierda", pero no creo que les interese, la verdad.
- Ya sabes lo que opino yo de eso- contestó la rubia mirándola
severamente
- Sí, que la culpa es mía. No sabes de la utilidad que me es. Gracias- la
pelirroja volvió a su libro- El día que me suicide te llamaré para
que me escribas la nota de despedida
Diego rió ligeramente y se levantó de su asiento.
- Pues yo me marcho.
- Espera- le detuvo Jazz- Voy contigo. No hay muy buen ambiente hoy por
aquí.
Jazmin se levantó y siguió a Diego.
- Es una biblioteca, ¿Qué esperabas? ¿una fiesta de espuma?- djo Cami a
modo de despedida y Jazz se giró para sacarle la lengua.
.......................................................................
Cap. 38 - EL DUELO-
- Jorge, estás muerto- fue lo único que oyó Coco en la sala común
antes de que Mica le tirara su mochila a la cabeza dejándolo un poco
atontado.
- ¡Eh! ¡Que la loca ataca a Coco!- gritó Javier en busca de ayuda
mientras Mica recogía su mochila del suelo otra vez y se preparaba para
darle otra vez a Coco- ¡Ayuda!
Unas cuantas chicas se acercaron para separar al sex-symbol de la escuela
de la furiosa chica, pero Feli y Lu que estaban haciendo los
deberes también allí, se interpusieron a modo de barrera. Mica mientras
recogía su mochila para irse de allí y pensando en atacar al moreno en
un sitio más... íntimo. Entonces el mismo Coco la cogió de la mano y la
llevó a la carrera hasta la salida de la sala y luego pasillo arriba
hasta uno de los grandes ventanales de la fachada, donde por fin se
detuvo.
La morena se sujetaba el costado, con dificultad para respirar, ¡maldita
vida sedentaria!, pensó.
Coco también respiraba más fuerte, pero ya se había sentado en uno de
los ventanales.
- Y dime, querida ¿A qué vienen esos deseos homicidas?- preguntó con
solemnidad mientras la morena se incorporaba y empezaba a inspirar
suficiente aire como para sobrevivir y hablar al mismo tiempo.
- Tú... ¿Qué le has dicho de mi a Fran?
- ¿Al profesor Blanco?, ¿qué quieres decir?
- ¿Qué le has dicho de ti, de mí y de una relación que no existe?- volvió
a preguntar la morena con voz amenazante.
- La verdad, que se está metiendo de por medio entre tú y yo- explicó
Coco
- ¿Y a esa conclusión has llegado tú solo, no? ¡Porque a mí no me has
preguntado!
Coco se pegó en la cabeza.
- Vaya... sabía que se me olvidaba algo... ¿Sales conmigo Mica?- le
preguntó.
- ¡Claro que no!- respondió ella enfadada.
- ¿Por qué?
- Por... por... por... ¿Por qué te tengo que dar explicaciones? ¿eh?-
preguntó ella ofendida- ¿Y si quiero salir con otro chico?
- Venga Mica. En la segunda cita soy aún mucho peor que en la primera...
Te estás perdiendo mi potencial de cagarla...- sonrió.
Mica se mordió el labio.. no aguantaba esa sonrisa... ni esos ojillos...
carraspeó y miró a través de la ventana.
- Bueno ¿qué dices?
- Dice que se lo pensará- Jazmin y Diego acababan de alcanzarlos por el
pasillo- ¿verdad Mica?
Mica corroboró con un gesto de cabeza
- ¿Por qué no la dejas hablar a ella?- preguntó Coco- Lo puede hacer.
Jazz ignoró el comentario y tomó por la cintura a su amiga, empujándola
hacia la sala común.
- ¿Y por qué te la llevas ahora? ¡ Estábamos hablando!
- A ti no se te pueden dejar cosas de valor, las estropeas- le contestó
su prima- por cierto, la profesora Hilda nos quiere ver en su despacho a ti y
a mí
Coco alcanzó al grupo con dos zancadas y se puso al lado de Diego.
- ¿Para?
- Ha dicho que vayáis cuanto antes- le dijo Diego.- Nada más
Jazz asintió y miró a su primo.
- ¿Qué, vamos?
...
Lu y Feli se volvieron a sentar en su mesa después de la huida de
Mica. Estaban el uno frente al otro. Lu mordía un lapiz y le miraba.
Feli levantó la vista y entonces inmediatamente la chica la bajó a su
libro. Feli sonrió y deslizó su mano por debajo de la mesa hasta
encontrar la de Lu y le apretó los dedos. Lu le miró y sonrió
coquetamente.
- ¡Soy menor! No puedo ver estas cosas- exclamó Mica sentándose también
en la mesa, Diego se fue con Javier a jugar al ajedrez.
- ¿¡Qué cosas!- exclamaron los otros dos a la vez, con un asomo de rubor
en las mejillas.
- ¡Por favor!- volvió a decir Mica- No nieguen lo evidente.
Feli y Lu se miraron, aparentando perplejidad.
- ¿Tú sabes a lo que se refiere, princesa?
- No, ni idea- le contestó con una sonrisa- ¿Te encuentras bien Mica?
- ¡Encima!- chilló la chica- Vaya cara que gastáis- se levantó- Me voy a
escuchar algo de música a mi habitación.
Feli y Lu la miraron mientras subía por la escalera y luego se sonrieron.
- Guapo- le susurró ella
- Tú más- le contestó él.
- ¡Os he oído!- chilló Mica que en realidad se había quedado a la mitad
de las escaleras- ¡Pervertidos!
...
- ¿Qué tal está la reina destronada? Me han dicho que por fin Rojas ha
dejeado de acosarte... ¿ya se a cansado?
Cami levantó la vista, ya le había visto entrar en la biblioteca, pero
dudaba que se acercara a hablar con ella.
- Tsk, tsk... joaquin... No sabía que ahora además de desagradable eras
idiota. Si vienes a tocar la moral, pierdes el tiempo.
El chico se sentó delante de ella.
- Sólo pretendía levantar un poco el ánimo.
- ¿El tuyo o el mío?- preguntó Cami abriendo un libro- Espero que no sea
lo segundo, porque entonces te tengo que decir que se te da fatal.
Joaquin guardó silencio y la observó escribiendo en el cuaderno.
- Es lo mejor Cami. No te convenía relacionarte con gente así.
La pelirroja levantó la mirada y se rascó el cuello como tratando de
recordar algo.
- Curiosamente, él piensa lo mismo de ti.
Joaquin gruñó.
- ¿Y tú que piensas?
- Yo pienso que como te vuelvas a comportar como el día de San Valentín
te puedes ir olvidando de volverme a hablar... y además te partiré las
piernas- acabó.
- Es Rojas, Cami. No puedo controlarme... ¿sabes? Una vez su amiguito
intentó asesinarme.
Cami estaba al tanto de la historia porque ella misma estaba esa noche fuera. No pudo hacer nada porque no sabía cómo raccionar.
- Sí, y si no recuerdo mal Benjamin te salvó- le espetó
Joaquin pareció quedarse perplejo.
- Seguramente porque conmigo muerto la diversión se habría acabado- siseó el chico.
La pelirroja dejó lo que estaba haciendo y lo miró.
- ¿Por qué lo odias tanto, Joaquin? ¿ Y por qué esas salidas de tono
conmigo?
- Me ha hecho la vida imposible- murmuró- y tú, precisamente tú, le
defiendes.
Cami abrió la boca para responder, pero entonces alguien irrumpió en la
biblioteca. Era Mica.
- ¡Cami sube! ¡Jazz se va!
...
Jazmin estaba haciendo el equipaje de cualquier manera y Lu la apartó y
la obligó a sentarse mientras ella misma se ponía a ordenar las cosas en
la maleta. Cami y Mica se sentaron con ella y la abrazaron.
- ¿No sabéis cómo ha sido?- preguntó Mica.
- Un infarto- explicó Jazz- mi tío Alphard era ya mayor, pero...- sus
ojos empezaron a nublarse y se pasó la mano por ellos, no acabó la frase.
Tras unos segundos volvió a hablar- Era muy buena persona
- ¿Cuando vuelves? le preguntó Cami para cambiar de tema mientras le
acariciaba la espalda.
- Supongo que después de las vacaciones de Semana Santa- respondió
volviendo a limpiarse los ojos- Total, queda una semana y dos días para
que empiecen.
Lu cerró la maleta de Jazz con un golpe y poco después llamaron a la
puerta. Cami abrió; era Coco, muy serio. La rubia se levantó y arrastró su maleta hasta la puerta. Coco se la quitó.
- Dunoff nos espera en su oficina ya tiene un vehiculo le dijo.
Jazz asintió y pareció dudar un momento, pero entonces se prendió del
brazo de su primo.
- Despedidme de Blas y Fran- murmuró antes de cerrar la puerta de la
habitación
...
El sábado se levantó con sol, un día radiante para ir al pueblo. Eso
mismo debió pensar Fran, porque invitó a Mica a tomar un picnic privado
de despedida, le quedaba una semana en la escuela. Feli y Lu también aprovecharon para salir e intentaron llevar a Cami, pero ella se
negó, primero porque sabía que preferirían estar solos y segundo porque
no tenía ganas. Decidió pasarse el día estudiando y evitando pensar.
Diego había quedado con Jazz, pero por motivos obvios se había quedado
sin plan, así que decidió hacerle compañía al apático Benjamin, cuyo humor
iba empeorando. Al menos tenía el consuelo de que Cami parecía estarlo
pasando igual de mal que él. Javier también se quedó en el colegio, con el
proposito de estudiar. Tal propósito duró un cuarto de hora, después de
ese tiempo salió pitando hacia la ciudad.
"Las Tres estrellas" estaba lleno de estudiantes bebiendo y charlando
cuando Feli y Lu entraron después de ir a comprar unos zapatos
nuevos para chica (Feli creía firmemente que la rubia se había probado
todos los zapatos de todas las tiendas de la ciudad, encima para luego
quedarse con el segundo par que se probó en la primera tienda) y una
lapicera nueva que les había pedido Cami. Como no había mesas libres, se
sentaron al lado de la barra y pidieron dos granizados.
- ¿Crees que Cami y Benja lo arreglaran?- preguntó la rubia dando un
sorbo a su granizado
- No sé... Las cosas no pintan demasiado bien ¿no?- Lu afirmó con un
gesto de su cabeza- ¿Qué vas a hacer esta Semana Santa?- preguntó
entonces el chico
- ¿Qué vas a hacer tú?
- Pues yo pensaba quedarme en la escuela... pero si tú te vas...
- ¿Qué?- preguntó Lu sonriendo
- Pues que yo también podría irme a casa y así podríamos quedar... algún
día- dijo enrojeciéndose levemente.
Luisana le dio un beso furtivo en la mejilla.
- A veces eres una monada- dijo sonriendo y Feli puso cara de enfado-
¿Qué? Es verdad... Mejor nos quedamos en la escuela entonces, así
estudiaremos y estaremos juntos.- Lu puso una mano sobre la del chico
Feli le devolvió la sonrisa.
- A veces pienso que esto es demasiado bueno para ser verdad- le confesó
Feli riéndose- Yo, el rarito, aquí sentado con la chica más guapa de
todo el Elite Way School, haciendo planes...
- Y besándola- añadió Lu.
- No la estoy besando- contestó Feli.
- Pues haces mal, porque la chica más guapa del Elite está deseando que
el chico más encantador, inteligente y macizo deje de hablar un rato y...
Felipe la atrajo hacia sí por la cintura, obligandola a levantarse y
besándola suavemente en los labios, Lu sonrió y llevó las manos al
cuello de su camisa y a su espalda, mientras él le mordía jugueteando el
labio y le acariciaba suavemente un costado.
- Puaj ¡Qué asco! Luisana, querida, tu gusto empieza a ser preocupante
La pareja se separó y vieron cerca de ellos a Estehr, Vanesy y Fer,
riéndose socarronamente.
- Al menos podrías tener la decencia de hacer eso en privado, acabamos de
desayunar- volvió a hablar Vanesy.
Feli se preparó para mandarlas a la mierda, pero Lu se levantó, granizado en mano, muy cabreada ya con todos los intentos de las NTCPSP por hacerla daño.
- Vanesy "querida", el verde envidia no es tu color para nada- dijo con
una voz dulce- prueba mejor con el naranja- y le tiró lo que quedaba de
su granizado por la cabeza.
La chica profirió un grito de indignación y se marchó al baño, acompañada
por Fer.
- Y por favor, dejadnos en paz a mí y a mi novio de una vez ¿de acuerdo?.
- Esto no se va a quedar así Luisana- le advirtió Esther-, no te creas muy
diferente a nosotras, en el fondo eres la misma de siempre... Ya veremos
cuánto te dura esta nueva moda- dijo mirando significativamente a un
impresionado Felipe.
Lu ladeó la cabeza.
- Tienes toda la razón del mundo. Sigo siendo yo. Pero ahora puedo hacer
lo que de verdad quiero.- inspiró con rabia- ¿sabes? Un amigo me dijo una
vez que el colegio se acabaría y que fuera me esperaba el mundo real- miró
de reojo a Felipe- sólo piensa en eso, Esther.
Se dio la vuelta y se acercó hasta Felipe; recogió su abrigo.
- ¿Nos vamos? Estoy un poco cansada- murmuró.
Feli tomó el abrigo y le pasó el brazo por los hombros, guiándola hasta
la salida. Caminaron de regreso al colegio, en silencio.
- ¿Así que somos novios?- preguntó el chico de repente mientras caminaban
por el sendero.
Luisana levantó la mirada, aún triste.
- Perdona, me salió así de dentro... me enfadé y...- se excusó
rápidamente la chica
- ¿Entonces no quieres ser mi novia?- preguntó el chico con cara de
contrariedad
Lu lo miró sonriendo y le besó.
- ¿Eso es un sí o un "te beso para que cierres la bocaza"?
- Es un "por supuesto, te iba a matar como no me lo pidieras pronto"
- Me gustan esos- rió feli antes de besarla.
...
Mica y Fran estaban sentados encima de una manta, a las afueras de la ciudad. Ya habían comido y ahora la chica tenía en su regazo la cabeza
del joven y le hacía un masaje en la frente.
- ¿Dónde has aprendido a hacer esto?- preguntó el chico con voz perezosa,
casi durmiéndose.
- Me ha enseñado Luisana. Son masajes para reactivar la circulación
sanguinea y prevenir el envejecimiento de la piel y la aparición de
arrugas- le explicó Mica muy profesionalmente.
- Y molan mucho- añadió Fran adormecido.- ¿Qué vas a hacer cuando
salgas del Elite?- preguntó
- Ya sabes, estudiaré música. Me iré a vivir a Londres.
- ¿Conmigo?
Mica paró de hacer el masaje y Fran se incorporó.
- ¿Qué quieres decir?- preguntó ella cautelosamente.
- El año que viene yo también viviré en Londres y había pensado que
podrías venir conmigo... En plan amigos, si quieres.
Mica se mordió el labio y bajo la mirada.
- Si no te gusta la idea...
- No es eso.- suspiró la chica- Sólo que...- clavó sus ojos marrones en
los del chico- no sé, tengo que pensármelo.
Fran suspiró.
- Es por Jorge, ¿no?
- No- mintió ella- Bueno, no solamente. Tengo todavía diecisiete años
Fran, creo que no estoy preparada para irme a vivir contigo.
- Ya te he dicho que sería como amigos...
Mica le miró suspicazmente.
- Bueno... Y si quisieras volver conmigo ya sería perfecto- acabo el
chico con cara de culpabilidad
- Ahora mismo no estoy muy segura de lo que quiero hacer, Fran. A lo
mejor, más adelante, si sigues queriendo que me vaya a vivir contigo...
quizás cambie de opinión. Pero ahora...
Fran asintió con la cabeza.
- Bueno, al menos lo he intentado- dijo riéndose- envíame una carta si
cambias de opinión.
- Lo haré... ¿Volvemos al colegio?- preguntó la chica, intentando acabar
con esa situación tan incómoda
...
A media tarde, en su habitación, Cami seguía estudiando. Los otros ya
habían llegado, pero estaban en la Sala Común. Lu y Feli le estaban
haciendo trencitas en el pelo a Mica, que leía en voz alta "El Profeta".
La pelirroja estaba tirada en la cama, repasando unos apuntes de
Trigonometria cuando pasaron una carta por debajo de la puerta de su habitacion. Abrio la carta pensando que sería de sus padres, que solína
escribir cada semana, pero sólo le hizo falta ver la califrafía de las
letras del sobre para ver que se equivocaba. La carta era de Jazmin. La
abrió rápidamente.
"¡Hola a todos!
¿Qué tal los últimos días de clase? Espero que estéis estudiando algo,
que ya va siendo hora. Nosotros estamos en la casa de Alphard. Coco la
ha heredado y la estamos limpiando de trastos viejos y muebles porque
quiere venderla. Mi madre no se ha podido quedar a ayudarnos, pero Lujan
viene cuando sale de trabajar para echarnos una mano. De todas formas
tardaremos bastante, ¡Es increíble la cantidad de cosas inútiles que una
persona puede llegar a guardar! La mayoría seran recuerdos, pienso yo.
Pero también hemos encontrado cosas interesantes. La coleción de discos
de mi tío es una pasada, ¡Tenía discos de jazz de principios de siglo!,
unas joyas.
Como les dije no volveremos hasta después de las vacaciones. Al final no
podré pasar unos días con mi madre, aunque la estoy convenciendo para que
venga algún día. Si al final decidís no quedarte en el colegio, podrías
pasar por aquí también y echarnos una mano, así miráis todos los trastos
de mi tío. A lo mejor te hace gracia quedaros con algo. Te paso la
dirección.
Bueno, pues eso es todo, que mi primo me está llamando porque le está
atacando una ardilla... Seguro que le ha sacado las nueces.
Un beso para todos.
PD: Ya he salvado a mi primo de la ardilla asesina. El muy bestia la
ha perseguido después por toda la casa con un hacha de la leñera. Dice Coco que le pasen la información a sus amigos también, no lo de la ardilla, lo de pasarse por aquí. Aunque yo creo que lo otro también se lo podrías decir
Ahora sí que adiós.
Jazmin Maggio Beccar"
Cami volvió a doblar la carta y se levantó animada de la cama. Ella sí
que iba a ir a casa durante las vacaciones porque no había visto a sus
padres desde septiembre... estaría bien hacerle una visita a Jazz. Bajó
a la Sala Común y les leyó la carta a todos.
- Lu y yo nos quedaremos en el colegio, así que no podremos ir- dijo
Feli.
- Pues yo creo que sí iré- dijo Mica- Total, pasaré las vacaciones en
casa sola. Mi padre y mi madre trabajan.
- Yo también iré- añadió Cami- Te puedo pasar a buscar en coche un día y
vamos juntas. La dirección es de las afueras de Londres, tu casa me pilla
de camino.
Mica estuvo de acuerdo, llegarían antes en coche que si tenían que ir
hasta Londres en tren y hasta la casa de Alphard con autobús, sin mencionar el hecho que a ninguna de las dos les gustaba demasiado la idea de coger el autobús.
- Tenemos que avisar al trio maravilla- recordó entonces Mica- aunque
creo que Alanis dijo el otro día que se quedaría para estudiar, y
Garcia y Rojas posiblemente hagan lo mismo.
- Bueno, voy a decírselo a Diego por si acaso- dijo Cami levantándose del
sillón donde se había sentado y dirigiéndose hacia la escalera que
llevaba al cuarto de los chicos. A medio camino pareció darse cuenta de
algo y se levantó encarando las cejas- ¿No estará Rojas, no?
Lu negó con la cabeza.
- A esta hora entrena futbol- recordó mientras volvía a la tarea de
trenzar el pelo a Mica.
Cami subió hasta el cuarto de los piratas y afortunadamente encontró
a Diego allí. Le leyó la carta de Jazmin.
- Pues yo pensaba ir a casa durante las vacaciones, así que seguramente
me pasaré por allí ¿ustedes iran?
- Mica y yo sí. Feli y Lu se quedaran a "estudiar"- dijo Cami con
una sonrisa.
- Javi también se pensaba quedar. Se lo diré a Benja, a ver qué dice. Él
también se va a casa durante las vacaciones. Está de mala leche- dijo
mirándola significativamente. Cami no contestó- Bueno, pues ya te diré
algo.
Sonrió y volvió a la Sala Común.
...
Bnja volvía cansado de su entrenamiento, con su apatía ya habitual. Al
menos el mal humor le hacía entrenarse aún más duro y concentrarse con
más facilidad. La parte negativa de todo el asunto era que el equipo
sufría su mal humor y le estaban empezando a considerar una especie de
ogro.
Cami... ¿Cómo podía seguir colgado por ella? ¿Por qué le trataba así?
Bueno, siempre le había echado en cara el ser un chulo y un prepotente;
pero es que los razonamientos que hacía sobre su relación eran del todo
surrealistas. A ver... ¡hasta él mismo había aceptado que estaba
enamorado de ella! ¿Por qué ella no podía hacerlo y tenía que insistir
con esa chorrada de que lo único que significaba para él era un capricho?
¡Y lo de echarle en cara lo del ángel cuando ella misma era el ángel!
¡Eso si que era tener cara! Estaba loca. Y él también estaba loco. Pero
por ella.
- Otro día más sin que te mueras- le siseó una voz de alguien que venía
de enfrente. Benja levantó la vista- ¡Qué desperdicio!
- Joaquin, no estoy de humor para dejarte en ridículo, así que por favor
recuérdame que te lo haga pasar el doble de mal la próxima vez- Benja le
pasó de largo.
- ¿No querrás hacerle creer ahora a la gente que tienes sentimientos, no,
Rojas? Aunque tienes bastante éxito, incluso Cami te cree.
- No la metas a ella en nuestros problemas- dijo Benja girándose.
- Demasiado tarde. Está metida en nuestros problemas desde el momento en
que tomó la equivocada decisión de hablarte.- contestó el con los ojos
amenazantes.
Cap.39 QUIEREME ESTA NOCHE PORQUE EL DÍA NOS QUEDA LEJOS
- Déjala al margen- repitió- Esto es entre tú y yo.
- ¿Qué pasa Benja?- se burló Joaquin- Entonces si que te importa la pequeña
Cami ¿no? Debe ser terrible que ella casi te odie.
- No me odia- contestó él con frialdad.-Estoy seguro de que siente algo
por mí
- De ilusiones también se vive, Rojas- escupió el chico con mucha
convicción- ¿Acaso te lo ha dicho ella?
- No, pero lo supe cuando me besó.- aseguró
El semblante de Joaquin se tornó rígido y pálido, y sus ojos empezaron a
centellear.
- Oh ¿así que la asquerosa zorra te ha besado? Te compadezco,
Rojas. Ni una mujerzuela como ella puedes conseguir.
Joaquin no vio venir el rápido puñetazo que le propinó Benja en la cara.
Aturdido se incorporó a tiempo para esquivar un segundo gancho y él mismo
le pegó con todas sus fuerzas en el centro del estómago, que se encogió
de dolor. Se olvidaron de toda racionalidad y empezaron a descargar la
rabia que ambos sentían. Acabaron rodando por el suelo del pasillo, sin
darse cuenta de que eso bien les podía costar la expulsión, y armando un
follón que pronto alertaría a media escuela.
Cami bajaba de su entrenamiento y oyó ruidos inusuales. Con la curiosidad
propia de cualquier estudiante del Elite, buscó la fuente del
escándalo. Venía de pisos más abajo. Oyó murmullo de voces cuando estaba
llegando, así que no era la primera. Saltó los últimos escalones y asomó
la cabeza por el pasillo: ¡unas diez personas estaban observando como se
pegaban dos alumnos sin hacer nada!. Se abrió paso hacia los chicos y
haciendo gala de su fuerza, separo al que estaba arriba y lo empujó hacia
atrás, manteniendose de pie entre ambos. El chico que se había quedado en
el suelo se levantó rápidamente y los dos buscaron el enzarzarse de
nuevo, pero Cami los volvió a empujar. Entonces se fijó en sus caras
magulladas y con restos de sangre, reconociéndolos.
- ¡Pero son idiotas!- les chilló a ambos volviéndoles a empujar- ¡Estense
quietos ya joder!
Los chicos no parecían hacerle caso. Ahora había más alumnos en el corredor.
- ¡Si no parán ya quitaré avisare al director Dunoff ¡Y no estoy bromeando!- amenazó por última vez.
Joaquin y Benja pararon, más por haberse dado cuenta de la afluencia de
público que por la amenaza en sí.
- ¡Vosotros!- chilló Cami a los curiosos.- A vuestras aulas ¡YA!
Los estudiantes obedecieron a regañadientes, murmurando lo que
posiblemente había pasado y mirando de reojo a cada dos pasos hacia los
tres estudiantes de quinto.
- ¿Se puede saber en qué están pensando, joder? ¡Benja, tú eres Premio
Anual!
Benja murmuró algo y desvió la mirada.
- Joaquin...
- Para ti soy Herrera. No permitiré que una cualquiera como tú me diga lo
que tengo que hacer. No te atrevas a levantarme la voz.- le dijo
mirándola directamente a los ojos mientras intentaba parar una hemorragia
nasal con la manga de su uniforme.
Benja hizo el ademán de volver a tirársele al cuello, pero Cami se puso
delante y lo apartó, arrastrándolo hacia la sala comun.
- ¡Eso Rojas! ¡Ya que no la puedes tener en tu cama al menos que te cure
las heriditas!- chilló Joaquin.
La pelirroja siguió empujando a Benja, que forcejeaba para librarse. La
joven miró a Joaquin, con profunda tristeza y a él se le congeló la
expresión. Supo que en ese momento algo muy valioso se había acabado, y
que la opresión de su pecho al ver a su enemigo con ella no era mera
cuestión de celos infantiles.
Cami siguió empujando a Benja cabizbaja, hasta un baño de chicas, donde
lo metió a la fuerza vigilando que no hubiera nadie antes de entrar. Una
vez dentro, coloco el pestillo en la puerta.
Benja mientras se quedó con los brazos cruzados y recostado contra una
pared, mirando el suelo.
La pelirroja le miró de reojo, sacó una toalla de su bolsa de entrenamiento y
la humedeció en uno de los lavabos. Luego se acercó a Benja y le obligó a
mirarla levantando su barbilla. Él intentó quitarle la toalla para
limpiarse el mismo, pero Cami le dio un manotazo en las manos y siguió
limpiándole minuciosamente. También arregló sus revuelto cabello. Cuando hubo acabado, dobló la toalla y la volvió a guardar en la bolsa.
- Tendrías que ir a la enfermeria.
Benja gruñó, había vuelto a bajar la vista. Cami le siguió mirando unos
segundos y fue a abrir la puerta, pero paró a medio camino.
- ¿Por qué ha sido esta vez?- preguntó suavemente.
El chico no pareció dispuesto a contestar su pregunta así que Cami abrió
la puerta.
- Gracias.- murmuró Benja antes de que saliera.
Cami encogió los hombros.
- ¿Por qué le aguantas a Joaquin que te trate así? A mí me hubieras roto la
nariz- dijo entonces Benja, mirándola a los ojos por primera vez- No
deberías consentir que esa víbora te hablara de esa manera.
- Sufre mucho. Su madre murió,Benja , y su padre le odia- intentó
explicar ella.
Benja entonces hizo algo impensable, se echó a reír bajo la mirada
atónita de Cami.
- ¿Ah sí?- preguntó en un tono cruel- ¿Su padre le odia?- Cami en ese
momento le hubiera abofeteado- Cami, ¡Su padre pertenecía a la mafia que mató a mis padres!- dio un puñetazo a la pared contra la
que se apoyaba
La pelirroja se quedó congelada a unos metros de Benja, que se había
girado con la cabeza gacha... Todo su odio por Benja... sus padres,
asesinados... Ella sabía que el padre de Joaquin había estado en prision y
que era un reconocido criminal... pero no sabía nada de mafia y menos que los padres de Benja...
Benjamin notó entonces algo cálido de trás de él. Cami le estaba abrazando
por detrás, cogiendo su cintura con un brazo y acariciándole la espalda
con la mano libre. Apoyó la cabeza en su hombro.
Se giró para mirarla a los ojos. Le había contado uno de sus mayores
secretos... a ella. Y por raro que pareciese sintió que si lo hubiera
hecho mucho antes se hubiera sentido mejor. No quería que le viera
llorar, ni que fuese de rabia, Así que volvió a desviar la mirada. Pero
Cami no se dio por vencida y le volvió a abrazar fuerte, esta vez
estrechándole conta ella.
Se dejó abrazar. Se perdió en su cuerpo cálido y reconfortante unos
minutos, encontrando el consuelo sincero que la chica no sabía explicar
con palabras. Se sentía unido a ella.
Cami se separo de él, apretando su mano antes de soltarse del todo.
- Yo... yo no lo sabía- dijo al final
Benja entonces la miró, recordando quién era ella en realidad.
- No, seguro. Pero puedo apostar mi vida a que tenías una fantástica teoría sobre mi odio hacia el, en la cual yo no saldría nada beneficiado... ¿o me equivoco? Recuérdalo Bordonaba, aquí el malo siempre soy yo- salió del baño dando un portazo y dejando a Cami sola.
- Yo también te quiero, Benja- murmuró segundos después dejándose
resbalar hasta quedar sentada por la pared del baño.
...
La despedida de Fran y Blas un día antes del final del trimestre fue
un poco triste para Cami, Feli y Mica, pero algunos, como Diego, respiraron aliviados. Estaba ya francamente cansado del acoso al que le
sometía el frances y las continuas referencias que hacía de él y Jazmin y
como echaba de menos las conversaciones de ella.
Esta vez fue Cami la que esquivó a Joaquin, y no por lo que Benja le había
dicho, al fin y al cabo eso era culpa de su padre, no de él; sino por la
manera como la había tratado. Desconocía los motivos de Joaquin para
extender esa animadversión que sentía por Benja hacia ella, pero desde
luego no iba a tolerar un insulto suyo nunca más... y menos sin una
disculpa antes, que tenía por seguro que no iba a llegar.
Tampoco había mejorado su relación con Benja, que seguía frío e
indiferente a su presencia. Diego y Felipe trataron de animarla, pero
Cami sabía que esta vez la que se había equivocado era ella y lo peor es
que no sabía qué hacer para solucionarlo... No era tan fácil como
plantarse delante de él y decirle "Lo siento mucho Benja... Todo... Te
quiero". Vamos, sonaba ridículo hasta para su mente desesperada. Al menos
quería recuperar... ¿Qué quería recuperar? ¿Su amistad? Mejor lo podría
llamar tolerancia. Se había dado cuenta de una cosa, eso sí, aunque no
era un gran mérito, porque era lo que sus amigos le habían estado
repitiendo desde hacía meses. Ella misma se había negado la cosa más
maravillosa que podía poseer. El amor sincero del chico al que ella
quería. Sí... sonaba muy cursi... pero ella había tenido exactamente los
mismos prejuicios que odiaba tanto en gente como la del NTCPSP y se había
considerado inapropiada para Benja, cuando él estaba gritando a los
cuatro vientos que quería estar con ella...
La vuelta a casa en tren sólo sirvió para acentuar la frialdad del joven
hacia ella. Sabía que tenía que hacer algo... pero... ¿qué?
La estacion estaba como siempre abarrotado de gente. Cami buscó entre la
multitud a sus padres, que la iban a ir a buscar. Cuando todavía no les
había encontrado, alguien le tocó el hombro. Reconoció al hombre afable
que la miraba
- ¡Juan!- Cami abrazó al abuelo de Benja recuperando un poco de su
alegría- ¡Nora!- la abuela de Benja la besó en la mejilla- ¿Cómo se
encuentran?- preguntó con una sonrisa.
- Por lo que veo mejor que tú- contestó el hombre guiñándole un ojo- ¿No
habrás visto al cabezaloca de mi nieto?
Cami iba a decir que no cuando Diego y Benja aparecieron de entre la
gente. Juan y Nora abrazaron efusivamente a su nieto y a Diego. Cami
bajo la vista e intentó escabullirse rápidamente de allí.
- Precisamente le estabamos preguntando a Cami por ti- dijo jovialmente
Nora mirando a la chica, que le devolvió débilmente la sonrisa.
- Ya...- respondió secamente Benja sin ni siquiera mirarla- ¿Nos vamos?
Empiezo a tener hambre.
- ¡Ya decía yo que estabas más delgado!- exclamó Nora-Y tú también,
Diego. Ahora mismo cuando llegemos a casa le voy a decir a Ana que les
prepare una cena suculenta... Porque te quedas a cenar con nosotros ¿no,
Diego?
La gentil señora abrumaba a los muchachos con sus atenciones mientras los
conducía a la salida de la estación, donde también esperaban los padres
de Diego, que de inmediato fueron invitados a cenar por la señora Rojas.
Cami observó la escena con ojos melancólicos.
- ¿Y bien, qué tal te encuentras?
Dio un respingo, no se había dado cuenta de que Juan seguía a su lado y
la había estado mirando.
- Bien...- respondio Cami intentando fingir entusiasmo- Muy bien.
- ¿Otra vez problemas con Benja?
- No señor, en absoluto- se apresuró a decir Cami- Benja no ha hecho
nada, se lo aseguro.
El anciano pareció dudar pero luego le dio una palmada a Cami en la
cabeza de conformismo.
- Entonces espero verte pronto por casa. Me marcho antes de que Nora se
olvide de mí le guiñó un ojo mientras se abría paso hacia la salida de
la estación.
Otra vez sola, siguió buscando a sus padres. Mica se acercó hasta ella.
- Cami, mis padres han enviado un coche para buscarme ¿te acercamos a
casa?
- No, gracias, mis padres tienen que estar por aquí. Acuérdate de
enviarme una carta para decirme que día te va bien que vayamos a ver a
Jazz.
Mica asintió y se despidió de su amiga. Tras unos minutos más de búsqueda
Cami por fin encontró a sus padres, que justo la estaban esperando en una
de las puertas de la estación
Los primeros días de vacaciones fueron para Cami como lo hubieran sido si
se hubiese quedado en el Elite: estuvo estudiando casi todo el tiempo.
Bueno, de hecho también comía, se duchaba y practicaba un deporte de
riesgo: aguantar a su hermana y a su prometido durante las comidas sin
tener arranques homicidas.
Sus padres estaban muy felices. Hacía mucho que no la veían y además
estaban muy orgullosos de su hija; todo lo que les había contado de esos
seis meses en la escuela era fantástico.
Cami recibió un mensaje de Mica a los cuatro días de estar en casa,
mientras cenaban.
"Hey Cami,
¿Qué tal la vida sin mí? Tiste ¿a que sí? La mía también sin ustedes...
Estoy hasta las narices de estudiar y de estar sola en esta casa... Tengo
que ordenar a los empleados que me hagan compañía... Sí, deprimente, ya lo sé. Así que he pensado que podríamos ir pasado mañana a ver a Jazz, ayer me envió un mensaje y me dijo que nos podíamos quedar a dormir si queríamos.. ¿qué te parece la idea?
Ah, también he hablado con Garcia, quería saber cuándo íbamos a ir. Me ha pedido que te pregunte si hay sitio para ir con nosotras para él y Alanis (se ve que éste no aguantó ni un día sin sus amiguitos). Vendrían a mi casa y allí nos podrías recoger a los tres.
¡Envíame la respuesta cuanto antes y no te olvides de grabar alguna cinta
nueva!
Besos
Micaela V."
- ¿Malas noticias Cami?- preguntó la señora Bordonaba mientras Cami leía la
carta.
La pelirroja negó con la cabeza y sonrió.
- Mamá... ¿me podrías dejar tu coche para ir a la ciudad pasado mañana?
Volveré al día siguiente.
La señora Bordonaba frunció el ceño.
- ¿A la ciuadad? ¿Qué tienes que ir a hacer alli?
- Es que Jazmin y Jorge están allí, su tío ha muerto y están limpiando la
casa para venderla. Es para echar una mano. Vendrán conmigo Mica y dos
amigos más.
- ¿Jorge? ¿dos amigos más?- preguntó con cara de circunstancias su padre
mientras su madre se reía y Cami los miraba perpleja sin comprender.
- Sí, dos chicos de la escuela... amigos de Jorge... el primo de Jazmin-
contestó la chica sin entender la cara de su padre.
- O, ¿Así que a pesar de ser un bicho raro ya tienes novio?- preguntó con
falsa inocencia su hermana, agravando aún más el rostro de su padre.
Cami la miró fulminantemente y luego miró a su padre.
- Papá, no tengo novio, no estoy embarazada y no estoy planeando fugarme
a otro país a vivir en pecado. Sólo quiero ir a ver a Jazmin.
Su padre la siguió mirando desconfiadamente y Cami se acercó hasta él y
le dio un beso en la mejilla.
- ¡Si sabes que el único hombre de mi vida eres tú, tonto!- le dijo con
voz acaramelada abrazándole el cuello, su madre los miraba con una
sonrisa y su hermana con evidente disgusto.
El señor Bordonaba fue dulcificando su rostro y al final se dejó mimar por su
hija menor.
- Querida ¿le dejamos el coche?
Su madre afirmó con la cabeza. Cami dio una palmada conteta y le dio un
beso a ambos antes de apresurarse a escribir a Mica.
- Siempre te convence- murmuró la señora Bordonaba a su marido con una
sonrisa en los labios
- ¿No la has oído? Soy el único hombre de su vida- dijo él orgulloso- si
eso es verdad, mi niña me puede pedir lo que quiera.
- ¡Jose!- eclamó ella juguetona pegándole con la servilleta- Algun día se
echara novio
- Algún día, pero no hasta dentro de dos o tres... décadas, si yo puedo
impedirlo.
Angeles se levantó entonces de la mesa y murmuró algo antes de subir a su
cuarto. Odiaba que le pasasen por la cara lo maravillosa y especial que
era su hermana para sus padres.
........................................................................
Cap. 40 - reconciliaciones y nuevo amor-
Cami empezó a conducir despacio hacia la casa de Mica. No cogía el coche
desde verano, cuando se había sacado el carné. No obstante no tuvo ningún
problema y enseguida se adaptó de nuevo. Era pronto y por la carretera
que salía de Surrey no había demasiados coches. Puso algo de música para
que le hiciera compañía.
En una hora, llegó a Norfolk y entró en el pueblo. La casa de Mica estaba
al lado de la iglesia, recordó mientras se dirigía hacia allí. Por fuera
parecía una casita pequeña y modesta, con la pintura de la fachada
saltada y las rejas del jardin oxidadas, pero por dentro era una mansión
enorme, lujosa y normalmente vacía de gente; los padres de Mica estaban
casi siempre en el exterior.
Aparcó el coche delante de la casa y bajó. Su madre la había obligado a
arreglarse un poco porque iba de visita, a pesar de que Cami le explicó
que todos estaban acostumbrados a verla vestida con la ropa que ella
tanto odiaba. También le había llenado una cesta con comida, a eso claro,
no se negó.
Se ajustó el gorro de lana, la bufanda y los guantes, a esas horas
todavía hacía frío, y se envolvió bien en el abrigo entallado que le
había regalado su madre para Navidad. Llamó al timbre que había en la
puerta de entrada del jardín y miró a las ventanas del piso de abajo de
la casa. Sabía que un empleado la estaría mirando. Se abrió la
cancela y Cami atravesó el jardín hasta la puerta de la casa, que también
se abrió justo antes de que ella llegara. Pasó y la puerta se cerró tras
de sí. Estaba en el amplio recibidor, tan grande que cabrían dos salas de
estar como la suya..
- Si es tan amable de esperar con los señores a que baje la señorita-
Cami miró al costado, el mayordomo la miraba con sus ojos grandes y le tendía el brazo para que le diera su abrigo.
Cami sonrió y posó el abrigo en sus brazos. Entró a la sala de estar quitándose el gorro, la bufanda y los guantes. Se pasó una mano por
el pelo para adecentarlo.
- ¡ Buenos días!- exclamó. Tres cabezas se giraron para mirarla; Javier,
Diego y... ¡o no! ... Benjamin ¿qué hacía allí?
Al parecer el pensó lo mismo porque después de verla le dedicó una mirada
de profunda ira a Diego, que le ignoró y continuó mirando a la pelirroja.
- ¿Qué tal Cami?- preguntó dulcemente
- Bien...- contestó, si omitimos el hecho que acabo de ser víctima de una
encerrona por parte de una de mis mejores amigas, claro. Esto último sólo
lo pensó.
- Siéntate con nosotros, Mica dijo que sólo tardaría un momento- volvió a
decir Diego.
Cami suspiró y se sentó en el sofá frente al que estaban los chicos,
sintiendo tres pares de ojos sobre ella.
- La ropa de tu talla te queda muy bien- le soltó entonces Javier, ganándose una mirada fulminante de Diego y Benja- ¿Qué? Es verdad. Está guapa.
- Gracias, supongo- contestó Cami alisando el jersey blanco que llevaba,
bastante ceñido y de cuello cisne. No se lo había puesto nunca, igual que
los vaqueros que llevaba, también ceñidos a la cadera pero luego rectos.
Se hizo el silencio en la salita. Cami levantó disimuladamente la mirada
para mirar a Benja y vio que la estaba mirando también. Bajó la mirada
avergonzada.
- Y... bueno... ¿Qué tal las vacaciones?- preguntó para acabar con el
mutismo incómodo.
- Bien. Estudiando bastante- contestó Diego- ¿Y tú?
- También.
Otra vez el silencio. Como el viaje hasta la casa de Alphard fuera así se
lo iban a pasar en grande.
- ¡Cami!- Mica entró en la sala con una falda beis por las rodillas,
botas altas y una camisa de lycra verde. Se había deshecho las trencitas
del pelo y ahora lo tenía mucho más ondulado. Cami sonrió, seguramente se
había puesto así para ir a ver a Coco- ¡Te he echado de menos!
Y se tiró al cuello de la pelirroja riendo.
- ¿Qué tal estos días? ¿Has ido al cine? ¿Te has casado?
Cami empezó a reírse.
- Bien, no no he ido y sí me he casado pero ya me divorcié también. Luisana
me dijo que no está de moda lo de casarse.
Mica también se rió.
- Bueno, otra vez será. ¿vamos?
Todos asintieron y se encaminaron hacia la puerta. Cami retrasó a Mica
deliberadamente.
- Te parecerá bonito eso de no decirme que no venía Benja- murmuró
mientras los chicos salían
- Oh, es que Diego y yo pensamos que necesitán reconciliarse. Estan
generando un aura de mala leche que nos está afectando a todos- acabó
Mica con voz de sufrimiento.- ¿No querrás que desarrolle un trauma por tu
culpa, no?
Cami la miró alzando las cejas y negó con la cabeza mientras caminaba
hacia el coche, donde ya la esperaban los chicos.
- Espera, guarda esto- Mica le pasó una cesta, parecida a la que le había
dado su madre- Es algo de comida de la abuela de Benja y la madre de
Diego.
Cami guardó la cesta en el maletero y se metió en el coche.
- ¿Me deján a mí ir adelante?- preguntó Javier con los ojos chispeantes- Me
hace ilusión.
Los otros tres se miraron y encogieron los hombros, cediendo a Javi el
asiento de copiloto. Una vez estuvieron todos dentro, Cami arrancó y
salió del pueblo hacia la ciudad.
Tras unos minutos de silencio, la pelirroja preguntó si les importaba que
pusiera música.
- Yo la elijo- se ofreció Javi buscando en la guantera alguna cinta de
su agrado.
Escogió una que pareció convencerle.
"En un país multicolor... Nació una abeja bajo el sol"
Mica, Benja y Diego se miraron entre sí y empezaron a reírse
exageradamente.
"Y fue famosa en el lugar... por su alegría y su bondad"
- Javier, quita eso- le dijo Cami un poco roja- Es una cinta de cuando mi
hermana y yo éramos pequeñas.
"Y a la pequeña abeja la llamaron Maya"
- No, a mí me gusta- se defendió el chico moviendo la cabeza al ritmo de
la música mientras detrás todos se reían.- Tenían que haber cantado algo
así en el espectáculo de San Valentín. Tiene ritmo
"La traviesa y dulce abeja Maya"
- Javier, quita eso, anda- le dijo Mica limpiándose las lágrimas de la
risa.
"Maya vuela sin cesar... En un mundo sin igual"
- ¡Que no!- insisistió el chico- Dejenme escuchar la canción en paz que
si no no me concentro y no pillo el significado profundo de la letra.
"No hay problema que no solucione Maya"
- Es una canción para niños, Alanis- dijo Cami riéndose a su pesar viendo como el chico cantaba el estribillo.
- ¡Todos conmigo!- exclamó el chico- Y a la pequeña abeja la llamaron
Maya...- por supuesto, se quedó solo, pero eso no le impidió poner todo
su espíritu en la canción. Mica casi vomita de la risa.
...
- La próxima vez me siento yo delante- se quejó Diego bajando del coche,
Cami había aparcado cerca de la que debía ser la casa de Alphard, situada
entre casas bastante parecidas, donde seguramente vivía gente que
trabajaba en la ciudad- Como vuelva a escuchar "el chocherito leré" una
vez más me corto las venas
- ¡Pero si es una canción preciosa!- exclamó Javier. Todos le miraron con
caras asesinas. Una hora de canciones infantiles había sido suficiente
Caminaron hacia la reja que rodeaba lo que parecía un casa de inspiración
victoriana que necesitaba una mano de pintura. El jardín estaba lleno de
hojas secas y crecían malas yerbas en toda la superficie. No obstante los
árboles eran grandes, de follaje espeso y ofrecían una buena sombra.
Benja abrió la puerta de hierro de forja y se dirigió a la puerta
principal, seguido por el resto. Llamó con unos golpes.
Tras unos segundos, la puerta se abrió y en la entrada apareció Coco,
ataviado con un delantal rosa con volantes blancos, guantes de goma y una
fregona en la mano.
- ¡Ahhhh!- chilló cuando les vio a todos, intentando esconderse detrás de
la puerta- ¡Pensaba que era el cartero!.
Benja, Diego y Javier ya estaban casi revolcándose por los suelos de la
risa mientras Mica y Cami miraban hacia otro lado e intentaban no reírse.
Coco se deshizo rápidamente de los guantes, el delantal y la fregona y
le dio una patada suave a Benja, que estaba de rodillas en el suelo
sujetándose el estómago.
- Pasen- dijo abriendo la puerta del todo y luego conduciéndoles a lo que
parecía haber sido el salón, ahora lleno de cajas.
- Ay, Coco, ¡Qué limpia tienes la casa! Me tienes que decir tu secreto
¿eh?- se burló Diego
- Bueno, ya valió ¿no?- dijo molesto el moreno- Sientensen por sonde
puedan... cuando llegue Jazz la mato- murmuró
Los chicos se sentaron en diferentes taburetes, sillas y sillones, y las
chicas dejaron las dos cestas encima de una mesa llena también de cajas.
- Eh, ¡buenos días a todos!- Jazz entró en el salón- Les esperaba más
tarde.
- Sí, lo hemos notado... hemos pillado a Coco en paños menores- bromeó
Benja
- ¿Por qué no me dijistes que venían?- protestó Coco enfadado.
- Sorpresa- Jazmin alzó los hombros- ¿Cómo se te ocurre recibir a los
invitados sin el delantal de gala?- bromeó
- No, si lo lllevaba puesto- contestó Diego riéndose aún- Joder, cuando cuente esto en la escuela...
- No te atreverás- le amenazó el chico
Diego y Javier volvían a reírse y Mica tampoco pudo aguantarse.
- ¿O qué? ¿Me harás tragar la fregona?
Coco se levantó con intenciones no muy ortodoxas, pero Jazmin se puso en
medio.
- ¡Venga, que les enseñaremos la casa! Y de paso nos ayudán a sacar
trastos, que esta tarde vienen a llevarse lo que no quiere nadie.
...
La casa de Alphard era grande y aún lo parecía más ahora, casi vacía. Lo
único que quedaba en las habitaciones eran las camas, los armarios y
algún mueble más, que un anticuario iría a buscar un día de esos. Todos pensaron que con un par de arreglos sería una buena casa, pero Coco les dijo que era demasiado grande para él y que no se sentiría cómodo viviendo allí, en la casa de su tío.
- Era un buen hombre...-suspiró Jazz cuando acabaron- Y tuvo una vida
intensa... aunque tuvo que pasar solo los últimos años... Sin la tía
Margueritte y repudiado por la familia. Me hubiera gustado conocerle más.
Empezaron a llenar cajas de cartón con un montón de trastos inútiles,
como radios rotas, ropa apolillada, periódicos viejos, una bicicleta
oxidada, etc. La verdad era que Coco y Jazz ya habían hecho la mayoría
del trabajo, y con la ayuda de cinco pares de brazos acabaron enseguida.
Sólo faltaba vaciar la casa y venderla. Durante toda la mañana, Benja
ignoró deliberadamente a Cami, que buscaba la manera de que al menos, la
chillara.
Comieron lo que habían traído en el coche y charlaron muy animados. Hacia
media tarde un trapero llamó a la puerta y le ayudaron a cargar las
cajas en la furgoneta; al final habían separado unas cuantas cosas para
conservar: los álbums de fotos, los libros, una cámara de fotos, el
tocadiscos y algunas cosas de valor como la vajilla, la cubertería y
algunas pinturas.
Por la tarde se dedicaron a adecentar un poco el jardín y luego se
sentaron en el porche trasero a hablar.
- Mica, ven, que te quiero enseñar algo- dijo de repente Coco. Se
levantó, tomó la mano de la chica y la llevó dentro de casa. Los demás
entornaron los ojos al ver que se iban.
- A mí me apetece dar un paseo- dijo Jazz- ¿Viene alguien? Podemos ir
hasta un pub que hay cerca
- Hay que moverse...- se quejó Javier- yo creo que paso, me voy a dormir.
- ¡Pero si son las ocho!- exclamó Jazmin.
- Estoy en edad de desarrollarme. Necesito dormir.
- Lo que se está empezando a desarrollar es tu barriga- se burló Benja.
Javi hizo un gesto para que le dejaran en paz.
- ¿Vamos?- volvió a preguntar Jazz
- Sí- contestaron los tres a la vez.
Cami, viendo que Benja había aceptado, cambió de idea. Benja pareció
pensar lo mismo.
- No- volvieron a decir a la vez, mirándose malhumorados.
- ¿Entonces no vamos?- preguntó Diego, que era partidario de que Cami y
Benja se reconciliaran, pero aún no tenía muy claro que posición tomar
respecto a si se reconciliaban "demasiado".
Jazmin sonrió, se levantó y se prendió del brazo de Diego.
- Sí que vamos- dijo ella- Tú y yo.
Diego pareció valorar las posibilidades y al final decidió irse con Jazz, no sin antes lanzar una advertencia con la mirada a Benja. Después del ruido de la puerta al cerrarse detrás del rubio y la chica se hizo un silencio entre ellos dos. Benja miraba el cielo, que empezaba a
oscurecerse y Cami observaba sus uñas. Era el momento para hacer algo,
decir algo, lo que fuese...
- Creo que me voy a mi habitación a leer- dijo entonces Benja
Cami que había abierto la boca para hacer un comentario sobre el tiempo
(sí, totalmente inútil, pero al menos era un intento de conversación)
asintió con la cabeza y no dijo nada. Se recostó en la silla del porche.
Una vez Benja se hubo ido, subió las piernas a la silla y se abrazó las
rodillas. Tenía que pensar algo.
...
- ¿Qué me quieres enseñar?- pregunto Mica sonriendo mientras Coco la
llevaba a una de las habitaciones de la planta baja- Espero que no sea
otro delantal tan hortera como el de esta mañana.
- ¿Hortera?- dijo Coco mirándola de reojo- Yo creo que es muy elegante-
bromeó
Mica empezó a reírse. Cuando llegaron a la puerta de la habitación El
chico la detuvo.
- Ponte delante y cierra los ojos.
Mica le miró desconfiada.
- Cierra los ojos, mujer. Prometo que no hay ningún intento premeditado
de incurrir en pecado carnal.
La mirada de la chica ahora fue de perplejidad.
- Que no te voy a hacer nada.- explicó- Cierra los ojos.
Mica obedeció y cerró los ojos ¿Quién podía resistirse a esa sonrisa?
Coco la empujó suavemente y abrió la puerta.
- Abre los ojos ¿No es preciosa?
Lo que vio la chica fue una especie de moto, pero más grande y con
bastante mala pinta.
- Oh, qué cosa más... ¿oxidada?- dijo cautelosamente.
Coco la miró como la hubiera mirado Cami si se atrevía a decir que los
Rolling se iban a separar.
- ¡Si es magnífica! ¡Mírala! Alphard la tenía en el trastero- paso su
mano por el asiento rajado de la moto- Es una belleza... Claro que
necesita unos arreglillos, pero cuando esté lista...
Mica le miraba encarando una ceja.
- No me mires así- dijo él- Ven aquí. Sube.- Mica obedeció y se sentó con
cuidado en el sillín, agarrándose bien la falda. Coco se sentó detrás,
tomó sus manos y las puso en el manillar- Imagínatela brillante, con el
motor rugiendo y el viento sobre la cara... ¿No cambia la cosa?
La chica sonrió y giró la cabeza para mirarle.
- Estás loco
- No dirás eso cuando te vaya a buscar después de tus clases con ella.
Todo el mundo se girará para verte si vienes conmigo en esta preciosidad-
le susurró él al oído. Deslizó las manos del manillar, acariciando sus
brazos, sus hombros y al final su espalda y la agarró por la cintura-
¿Qué dices?
- Que si vuelves a hacer eso posiblemente me tengas que llevar a un
hospital- susurró la morena abriendo los ojos y levantándose de la moto
rápidamente muy roja- ¿Volvemos al porche?
Coco, que estaba sonriendo, se levantó de la moto perezosamente y volvió
a apoyarla en la pared. Se acercó a ella que estaba en la puerta y
salieron de la habitación en silencio. La estaba mirando y lo sabía... se
estaba poniendo muy nerviosa.
- Que digo yo una cosa ¿no te colgará Hilda de los pulgares si vienes por
los pasillos con ese trasto a buscarme?
- No me refería a ahora; sino al año que viene- explicó Coco- Cuando
quedemos para salir
Mica sonrió
- ¿Te pondrás un pasamontañas para que la gente no crea que sales
conmigo?- preguntó en un tono de falsa inocencia.
Coco suspiró y se llevó las manos a la cara, exasperado. Mica riendo,
se las apartó.
- Era una broma- rodeó su cuello con los brazos- No tienes sentido del
humor.
Coco la rodeó también por la cintura y la estrechó contra su pecho.
- Tengo mucho sentido del humor...- dijo inclinándose hacia ella
La puerta de la habitación frente a la que estaban se abrió y pudieron
ver la cara de sueño de Javier, vestido con un pijama de dragones.
- ¿les importaría ir a decirse chorradas unos metros más allá? Estoy
intentando dormir. Gracias por su colaboración- y volvió o cerrar la
puerta.
- Esa visión me ha cortado el rollo- dijo Mica con cara de disgusto- Uggg-
murmuró fingiendo un escalofrío.
- A mí también- contestó riendo Coco- Pero me recupero pronto.- Y
volvió a inclinarse para besarla.
- Perdón... siento interrumpir, pero...¿me pueden dejar pasar a mi
habitación?- Benja los miraba parado en medio del pasillo que ellos
estaban obstaculizando.
La pareja se apartó y miraron como Benja se metía en su cuarto.
- Esto es un complot deliberado para que no nos besemos- dijo mica- Eso,
o una señal de que si nos besamos habrá una catástrofe.
- La catastrofe la va a padecer aquél que nos vuelva a interrumpir-
suspiró Coco cogiéndola de la mano y llevándola hasta su propia
habitación.- Muy bien ahora...
- ¿Ésta es la colección de discos que decía Jazz?- preguntó Mica
acercándose a unas cajas y cogiendo un par al azar- Tenía razón, son una
maravilla... ¿Coco?
El chico se había tirado sobre la cama preguntándose porqué el mundo se
había vuelto contra él. Mica se sentó a su lado en la cama.
- Es verdad, tienes que estar cansado- dijo acariciándole la espalda-
Mejor me...
Pero en dos segundos y sin saber como era ella la que estaba tumbada en
la cama y Coco estaba de rodillas y con las manos una a cada lado de su
cuerpo.
Mica le acarició el pelo estirando un brazo y él entonces se agachó a
besarla y lo que es más increíble... lo consiguió. Suavemente, como
temiendo que sus labios fueran a partirse con el contacto. Se tumbó a su
lado sin dejar de besarla y ella le abrazó, presionando su cuerpo conta
el suyo a la vez que profunizaba el beso jugando con su lengua. Mica
entonces deslizó su boca hasta su cuello y le dio un pequeño mordisco
seguido de muchos besos que parecieron ir muy bien dirigidos porque el
chico no pudo esconder un pequeño gemido. Ella se incorporó un poco y
empezó a juguetear con su oreja y su cuello una y otra vez mientras el
chico creía volverse loco y la acariciaba suavemente la espalda y
delizaba las manos por dentro de la camiseta. Volvió a besarle en lo
labios y él le devolvió el beso con pasión. Mica se separó un poco para
recuperar el aire y se tumbó boca arriba en la cama.
- Esto tiene que ser bueno para la piel...- murmuró con la mirada
ensoñda.
Coco apoyó la cabeza sobre una mano y le acarició el pelo.
- Quedate a dormir conmigo- le susurró, Mica le miró con reservas y se
incorporó para decir algo- Sólo dormir, en serio, nada más. Quiero
tenerte cerca de mí.
mica no dijo nada, pero le dio un beso suave en los labios y se acurrucó
a su lado. Coco la abrazó y le besó el pelo. Mica tenía razón. Aquello
tenía que ser bueno... ¿Sino de dónde le venía la sensación de que todo
estaba bien?
...
Jazz y Diego volvían del pub donde habían tomado unas cervezas
charlando. Jazz se ajustó el abrigo para protegerse del frío y Diego se
puso detrás de ella para frotarle los brazos.
- ¿Estás preocupado por Cami?- preguntó la chica mientras avanzaban hacia
la casa.
- En realidad... creo que ya no. Diego ha demostrado que está enamorado
de ella hasta las pestañas- dijo Diego riendo- La pena es que nada les
salga bien
- Sí, la encerrona parece no haber servido para nada- Jazmin suspiró-Está
empezando a llover- susurró notando una gota en su cabeza. Miró el cielo-
Deberíamos darnos prisa.
Diego también levantó la vista. Las gotas habían empezado a hacerse más
numerosas.
- ¿Una carrera?- propuso el rubio cogiéndola de la mano y echando a
correr.
Pero la lluvia fue más rápida A los dos minutos ya estaban empapados,
cansados y lejos aún de la casa. Para acabarlo de arreglar, Diego resbaló
en la acera y se cayó al suelo donde enseguida le siguió Jazz. Se
Rieron. Los dos mojados hasta la medula, debajo de la lluvia, no paraban
de reirse. Diego se levantó y ayudó a Jazz a hacer lo mismo. El resto
del camino fueron caminando lentamente. Diego rodeando los hombros de
Jazmin y ella apoyando la cabeza en su hombro, riéndose de la lluvia e
ignorándola.
Llegaron a la casa poco después.
- Espera- dijo el chico- Te tengo que llevar en brazos o te vas a mojar
los pies.
Jazz se echó a reír, en realidad tenía un charco portátil en cada zapato
ya, pero se dejó llevar en brazos. Diego empezó a dar vueltas sobre sí
mismo riéndose y mareando a Jazz, que no podía más. Estaba ebria de
alegría y de juventud. Y volvieron a caer al suelo, esta vez sobre el
césped. Jazmin le besó por fin con todo el arrojo del momento, con la piel
fresca y la lluvia escurriéndose por todas las partes de su cuerpo. Diego
le devovlío el beso y la ayudó a levantarse de nuevo,. La tomó por la
cintura y la levantó, Jazz rodeó con sus piernas la cadera del chico y
siguieron besándose pasionalmente, sintiendo su respiración, su piel
húmeda. Jazz al final se separó para respirar y Diego la posó sobre el
suelo. Sonrieron.
- Deberíamos entrar- dijo al fin Jazz tomando una de sus manos y yendo
hacia la puerta. Llamaron con unos golpes. Fue Cami la que abrió, un rato
después, ya en pijama y llevando un libro.
- ¿Pero qué demonios habéis hecho?- exclamó al verles empapados y
cubiertos de verdín, sonriendo misteriosamente- O mejor, no me lo digán,
creo que prefiero no saberlo. se giró para volver a su habitación
- Buenas noches Cami- dijo Jazz
- Quitense los zapatos o Coco los matará por ensuciarle el suelo- dijo
antes de subir las escaleras que llevaban a su cuarto como toda
despedida.
Diego besó entonces a Jazmin, con más suavidad que en el jardín y ella le
devovlvió el beso. Luego subieron las escaleras dejando rastro de agua y
se volvieron a besar frente a la puerta del cuarto de Jazz. Se miraron
conscientes del arrebato sensual que inundaba sus cuerpos en esos
momentos, pero ambos sabían que no era el momento, así que sin mediar
palabra, Diego le dio un beso en la frente y se fue a su habitación.
Cap. 41 CAMI Y BENJA
El olor de tostadas recién hechas perfumaba la casa, Benja se había despertado pronto y caminaba hacia la cocina esperando encontrar a sus amigos desayunando. Abrió la puerta. La única que estaba allí era Cami, vestida con su camiseta del Manchester y preparando lo que parecía ser el desayuno para todos. La pelirroja se giró para saludar jovialmente a quién acababa de entrar, pero al encontrarse con Benja la sonrisa se congeló en su cara y se volvió a girar.
- Buenos días- dijo mientras seguía preparando algo en el fuego.
Benja no contestó, se sentó en la mesa a leer el periódico que estaba allí encima, de unos días atrás. A los dos minutos pareció aburrirse
- ¿Quieres que te ayude a algo?- preguntó sin ningún tono de amabilidad en la voz.
Cami siguió sin girarse.
- No, ya está todo... si quieres ir poniendo la mesa- dijo ella también secamente.
Benja asintió y fue a buscar los platos y los cubiertos.
- Buenos días- Jazmin entró en la cocina estirando los brazos y sonriendo... estornudó- Creo que me he constipado.
Cami se giró con una semi-sonrisa en la cara y miró a su amiga.
- Vaya, cualquiera diría que anoche estuviste demasiado tiempo bajo la lluvia- Jazz le dedicó una mirada de "qué graciosa" mientras Benja fruncía el ceño.
- ¿Les ayudo con algo?- preguntó la rubia restregándose los ojos.
- Puedes venir a rellenar los crepes- le contestó Cami
Jazmin se acercó a su amiga, sabiendo lo que le esperaba. Cogió la mermelada y empezó a untar los crepes que Cami había preparado.
- ¿Qué pasó anoche?- susurró la pelirroja para que Benja no se enterara; demasiado tarde porque el chico había escuchado la pregunta y se acercó hasta el punto de la mesa más cercano a ellas.
- Cami ¿Tiene que ser ahora?- suspiró Jazz sabiendo que no se iba a librar.
- ¿Estás saliendo con Diego?- preguntó la pelirroja ignorando su respuesta.
- ¡No!- chilló rápidamente Jazz, Benja seguía intentando escuchar algo, pero no podía. Jazmin bajó su tono de voz- No. Sólo nos hemos besado Cami.
La pelirroja dejó otro crep en el plato.
- Bien, porque si tú te vas a Francia y el se queda aquí...
- Eso sería lo de menos Cami. Si te pasas la vida preguntándote siempre los resultados de todo acabarías por no hacer nada.
- Eso no es así...
- Sí, sí es así. ¿Por qué no estás con Benja? Porque dices que te haría daño... sabes que te hará daño antes incluso de darle un oportunidad...¿o no has hecho eso?
- Sí pero...
- Sí pero nada. Vive la vida Cami, no sabes cuanto va a durar- una sombra de preocupación apareció en los ojos claros de la rubia- Voy a despertar a los demás- Jazmin salió de la cocina.
Cami se giró un poco para ver a Benja. La estaba mirando. Apartó la vista de nuevo, sonrojándose. ¿Habría oído su conversación?
- ¿me pasas las servilletas?- preguntó entonces el chico. Cami cogió las servilletas de papel y se giró para dárselas. Se dio cuenta de que Benja estaba muy cerca. Demasiado cerca... y mirándola como pidiéndole una explicación.
- Las servilletas- dijo rápidamente antes de girarse y coger la bandeja con los crepes para llevarlos hasta la mesa.
Entonces se oyó un grito. Cami y Benja se miraron y salieron de la cocina corriendo. Diego y Javi también acababan de salir de sus habitaciones, adormilados y con cara de interrogante. Siguieron a Benja y a Cami por los pasillos. La puerta de la habitación de Coco estaba abierta y se asomaron a dentro. Jazz estaba pegando a su primo con una almohada mientras él trataba de protegerse y Mica intentaba disuadirla.
- ¡Maldito payaso! ¿Qué le has hecho a mi amiga? ¡Me voy unas horas y te aprovechas de su inocencia!- chillaba la furiosa rubia.
- ¡Auch! ¡Qué yo no me he aprovechado de nada!... ¡Quitenmela de encima!
Diego se metió en el lío y sacó suavemente a Jazz por el brazo. Cami le ayudó a sujetarla.
- ¿Qué ha pasado?- preguntó bostezando Javi.
- ¡Estos dos estaban juntos en la cama!- chilló Jazz.
Automáticamente, todos menos los dos aludidos abrieron tanto la boca que dentro hubiera cupido un auto. Mica y Coco se pusieron rojos.
- ¡Pero estábamos durmiendo!- se defendió Coco señalándose a sí mismo, que aún llevaba la ropa de la noche anterior, igual que Mica.
- ¡Ya le has vuelto a comer la oreja!- chilló sulfurada Jazz- ¡Te juro que como le hagas algo Aníbal Leckter te va a parecer un niño inofensivo a mi lado!
Cami la sujetaba para que no se tirara encima de él.
- Pero... ¿Qué hacían durmiendo juntos?- preguntó entonces Benja
- Gracias amigo... Parecía que la loca de mi prima se había calmado- dijo sarcásticamente Coco- Ahora vuelve a querer arrancarme la cabeza a mordiscos.
- Eh ¿Y a ustedes que más da, cotillas?- contestó Mica- Tengan su propia vida sexual y dejen de sospechar de la nuestra- guiñó un ojo.
Cami se echó a reír y todos la miraron extrañados.
- Créeme, algunos la tienen ¿verdad?- dijo con cara de inocencia mirando a Jazz y luego desapareciendo hacia la cocina.
A Jazz se le pasaron las ganas de matar a su primo.
- ¿Qué ha querido decir con eso?- preguntó Mica.
- Vamos a desayunar- contestó ella ignorando la pregunta y dejando con curiosidad a todos menos a Diego.
...
- Entonces Mica... ¿Te quedas?- preguntó Cami antes de subir al coche.
Mica asintió.
- He enviado una carta a mis padres y les he dicho que me quedaba con Jazz el resto de las vacaciones. Como no tenemos que ir a ningún acto público les ha dado igual- dijo la morena alzando los hombros y con cara de circunstancias por unos instantes.
Estaban en la puerta de casa, delante del coche de Cami. Javier, Benja, Diego y la pelirroja listos para marcharse. Coco y Mica estaban apoyados en el muro de la casa, juntos y vigilados de cerca por Jazmin que, sin ningún afán por disimular los separó bruscamente poniéndose en el medio con los brazos cruzados.
- Bueno, pues entonces hasta dentro de unos días- se despidió Cami abrazándolas- Las echaré de menos
- Y nosotras a ti- dijo Mica.
- Tú no creo que me eches mucho de menos- bromeó la pelirroja, Mica le dio un golpe para que se callara
Jazmin y la pelirroja se abrazaron.
- Oh, creo que ya te estoy empezando a echar de menos- dijo la rubia.
- ¿Pero ustedes que hacén en verano cuando no se ven durante meses?- preguntó Coco mirando la escena- ¿Se echán a llorar y a moquear las unas sobre las otras? A su lado Romeo y Julieta tiene que parecer una comedia
- Es que sí que nos vemos- contestó Jazmin- pero como trabajamos juntas no tenemos tanto tiempo para echarnos en falta
- ¿Trabaján?
- Desde hace dos años. Que tú seas un vago que lo único que hace durante el verano es practicar para ser más idiota aún no significa que los demás no hagamos nada- contestó Jazz brevemente.- ¿o no?
Las caras que pusieron los piratas dejaron translucir que ellos tampoco trabajaban en verano, Jazmin entornó los ojos y suspiró.
- Entonces Jorge, adiós- dijo Benja con voz afectada- Te echaré de menos
- Y yo a ti
- Escríbeme cada media hora
- Y tú piensa mucho en mí- Coco fingió limpiarse una lágrima- No sé si sobreviviré
- Vamos tíos, tienen que ser fuertes- dijo Diego con fingida seriedad dándoles unos golpecitos en los hombros.
Las chicas miraron la escena con los brazos cruzados y enarcando las cejas.
- ¿Ah sí?- dijo Jazz- ¡Pues esta noche por listo te quedas sin cenar, primito!
- ¡Y el beso de buenas noches se lo pides al vecino!- dijo Mica con pose fingida de ofendida, entrando a la casa. Coco no tardó ni dos segundos en perseguirla arrodillándose y pidiendo perdón mientras sus amigos se reían a carcajadas.
- Y ustedes van a Londres en autobús - Cami se metió en el coche y arrancó dejando a los tres piratas perplejos por un segundo, luego echaron a correr detrás del coche de la pelirroja pidiendo perdón.
...
Cami al final había parado el coche cien metros más allá de la casa y había dejado subir a los chicos. Esta vez fue Diego el que se sentó delante y a pesar de las plegarias de Javier no pusieron la canción de la abeja Maya. Cami prometió grabarle la cinta. La pelirroja los llevó hasta Londres, a la estacion, para que desde allí pudieran viajar en tren hasta sus casas. Cami aprovecho para comprar unas cosas que necesitaba. En media hora estaba lista y salió a buscar el coche, que estaba aparcado un poco lejos. Miró el reloj. Seguramente no llegaría a tiempo de comer en casa.
Cuando llegó hasta donde tenía aparcado el coche, no pudo esconder una exclamación de sorpresa. Benja estaba sentado sobre el capó, con los brazos cruzados y mirándola con esa expresión que usaba con ella últimamente.
- ¿Benja?- preguntó extrañada
- No, soy un halagromo.- contestó él
- Holograma- le corrigió la pelirroja- ¿Qué haces aquí?
- Vigilarte el coche- contestó sarcásticamente- Quería hablar contigo.
Cami enarcó las cejas.
- Está bien... pero yo tengo que volver a casa.
- Ven a comer a la mía. Mi abuelo ha insistido hasta la saciedad que tiene ganas de verte
- ¿Y mis padres? Se preocuparan
- ¡Usa un telefono de esos!- exclamó el chico exasperado por tantos inconvenientes- Tenemos que hablar- volvió a repetir.
Cami frunció el ceño y suspiró, pero fue a buscar una cabina y llamó a casa. Afortunadamente, no fue Angeles la que cogió el teléfono, sino su padre. Le dijo que llegaría ese mismo día por la noche si no necesitaba el coche. Al principio su padre se opuso un poco, pero nada más Cami le dijo "guapo" y "papaíto" cedió. Seguramente Benja había dejado pasar a Javi y a Diego delante de él en el tren, pensó Cami mientras volvía al coche, así no se enterarían de nada.
Ambos subieron en el coche y Cami arrancó.
- ¿Dónde vives? Espero que sea cerca, sino vamos en tren.
- Está cerca. Conduce hasta Hartfield y desde allí yo te indico.
Cami asintió y salió de Londres siguiendo la dirección que le había indicado Benja. Iban en silencio. Eso cabreó bastante a la chica, que había accedido a la propuesta de benja primero porque sabía que le debía muchas y segundo porque ella también creía que tenían que hablar. Sin embargo, el chico no parecía dispuesto a abrir la boca.
Benja la miraba de reojo, disimuladamente, como las últimas semanas. ¡Qué guapa era! ¡Qué bonita sonrisa! Pero sobretodo ¡Qué cruel había sido con él! Y no sabía por qué. No podía creerse esas razones tontas de que no quería sufrir, de que su interés no era de verdad ¿Quién mejor que él sabía que estaba dispuesto a todo por ella? Incluso a dejar el futbol. Y ella le había mentido. No sabía si se lo podría perdonar.
- Benja...
- ¿Hmm?
- ¿De qué quieres hablar?- preguntó ella sin mirarle.
- Del fichaje del imbécil de Bagman- contestó él- ¿Tú que opinas?
- Yo opino que podrías dejar de ser tan desagradable. A fin de cuentas quien ha querido hablar conmigo has sido tú.
Benja la miró taladrándola con sus ojos.
- O sea, que tú no querías hablar conmigo.
- Yo no he dicho eso... ¿Quieres parar ya de irritarte por todo?
- ¿Y me lo dices tú?
Cami inspiró y trató de relajarse.
- Está bien. Empezaré yo. Benja siento lo que hice, pero te prometo que si hubiera sabido que el mosquetero eras tú no te hubiera dejado que me besaras. Te lo juro. En ningún momento quise hacerte daño ni pensé que te lo fuera a hacer, simplemente no quería que supieras que yo también había caído en tus redes, eso es todo.
- Es decir, que no me dijiste nada por orgullo- concluyó amargamente- y no querías hacerme daño... ¡Pero sabías de sobra que me lo estabas haciendo!
- Benja, tenías novia... y sí, fue por orgullo. Es lo único que tengo y no iba a dejar que tú me lo pisotearas...
- Orgullo...- volvió a repetir murmurando Benja- ¿Y tú no lo sentiste? ¿Nunca? ¿Ninguna de las veces que estuvimos cerca?
Cami tragó saliva.
- ¿A qué te refieres?- dijo ella débilmente.
- Lo sabes.
Otra pausa, Cami entró en Hartfield
- ¿Por donde?- preguntó aliviada por poder esquivar el tema.
Benja pareció darse cuenta en ese momento de donde estaban.
- Coge el desvío de esa colina.- dijo señalando un lugar donde la carretera se bifurcaba.- Sigue todo recto hasta llegar al pueblo. Ya te diré que casa es.
Cami obedeció mientras Benja observaba sus maniobras.
- Bueno ¿Me vas a contestar o piensas huir como siempre?
- ¡Yo no huyo! ¿Es que no puedes parar de criticarme?- chilló
- ¡Sí huyes! Huiste de mí después del pulso que me ganaste, después de Halloween y de Navidad, después de que nos besáramos en la Sala de baile... ¡Te has pasado el curso huyendo de mí y esquivando los problemas!
La pelirroja le miró furiosa.
- Yo más bien diría que me estaba ahorrando problemas
- ¡Lo que tú digas! Siempre tienes razón ¿no?
Se volvió a hacer el silencio. Cami penso en las palabras del chico... ¡maldita sea! Tenía razón. Había huido porque no quería arriesgarse a perder nada e igualmente lo había perdido...
- Sí- Benja la miró perplejo- Sí lo sentí. Y eso me asustó- confesó- Me podía enamorar de ti y ya te he explicado que no quería eso.
El chico no contestó nada y siguió mirando la carretera. Un buen rato después llegaron al pueblo que le había dicho Benja.
- Entra por esa calle - oír la voz de Benja después de llevar media hora escuchando el motor y sumida en sus meditaciones fue bastante raro.
Condujo hasta la calle indicada y no hizo falta que Benja le dijera cuál era su casa. Cami la distinguió perfectamente por los amplios ventanales que tanto la habían fascinado en su visita en Navidad.
Bajaron del coche y Benja abrió la puerta. Dejo pasar primero a Cami que se encaminó hacia la puerta de entrada, Benja la abrió nuevamente y como si algo la hubiera alertado de su llegada (cosa que era bastante posible) el ama de llaves, Ana, les esperaba a la entrada. Les dio la bienvenida y recogió sus abrigos.
- Anita- dijo Benja sonriendo, la mujer le devolvió la sonrisa- Avisa a mis abuelos de que he llegado y de que ha venido conmigo la señorita Camila Bordonaba. Comeremos con ellos.
La mujer frunció el ceño
- Lo siento señor, pero sus abuelos no vendrán a comer. Han salido tres días por negocios. Le enviaron una carta esta mañana ¿no la ha recibido?
Benja negó con la cabeza.
- Seguramente ha llegado a casa de Alphard después de que nos fuéramos. Entonces Anita, súbenos la comida al salón de arriba, ya que somos sólo nosotros dos.
El ama de llaves se inclinó y se retiró.
- Siento que no hayas podido ver a mis abuelos. Los dos tenían muchas ganas de hablar contigo. Mi abuelo sobretodo. Dijo algo sobre una conversación pendiente...- Benja la miró con suspicacia- ¿A qué se refería?
- ¿De verdad piensas que te voy a contestar?- preguntó Cami- No me conoces tan bien como crees.
Benja frunció el ceño. Y empezó a subir las escaleras. Cami le siguió preguntándose si de verdad se había vuelto a enfadar.
- No me gusta que tengas secretos con todo el mundo menos conmigo- murmuró.
Cami disimuló la risa y se puso a su lado en el pasillo. Luego se acordó de que él seguía enfadado y se le pasaron todas las ganas de reír. Entraron en un salón pequeño, parecía más bien una sala de estar, con sillones, sofás y muebles llenos de libros que un sitio para comer.
- Cuando Coco y yo estamos solos preferimos comer aquí- explicó el chico- es muy incómodo comer en el Salón principal. Hay que hablar a gritos para que te oigan desde el otro lado de la mesa.
Cami rió levemente, parada en la mitad de la habitación.
- Puedes sentarte- dijo Benja en un tono nada educado.
Cami volvió a mirarle mal y suspiró. Se quitó los guantes, la bufanda y el gorro y los dejó sobre un sillón. Pareció dudar y luego también se quitó el jersey grueso, debajo llevaba una camiseta de algodón negra, de las que a veces utilizaba también para entrenar. En el proceso se había despeinado un poco, así que se deshizo la coleta que llevaba y se la volvió a hacer. Entonces miró a Benja para ver si ya estaba sentado en la mesa. La estaba mirando. ¡Cómo odiaba que hiciera eso! Se sentía incómoda y parecía que le venían a la cabeza todos los defectos que tenía y que seguramente él estaría viendo.
- Te he dicho muchas veces que odio que me mires- dijo sonrojada la pelirroja.
Benja se acercó hasta ella.
- Yo también odio hacerlo porque me quiero olvidar de ti- la pelirroja bajó la mirada, eso había dolido. Precisamente era lo que había querido escuchar tantas veces y ahora, cuando se lo había dicho, no le había producido ningún alivio, sólo ganas de llorar- Pero eres tan guapa...
Cami se giró y dio unos pasos. Otra vez con eso. Riéndose de ella. Seguramente era su venganza para devolverle lo que ella le había hecho.
- Benja, si quieres hacerme daño inténtalo por otro método. Sé de sobras que no soy guapa. Precisamente ése es uno de los motivos por los que no soy una chica para ti. No soy guapa, no soy simpática, no sé arreglarme y no soy complaciente. Sólo me falta ser un chico.
Benja se volvió a acercar hasta ella.
- Y tú lo tendrás que intentar de otra manera si me quieres convencer de esas estupideces. ¿Simpática? Vamos Cami, eres impresionante. Dulce a tu manera. Inteligente. Sensible. Un poco cabezota... la tomó de un brazo y la obligó a mirarle- ¿Complaciente? Yo no quiero a alguien sin personalidad, tú tienes una de la que me he enamorado- tomó su otro brazo- Respecto a lo de que no sabes arreglarte... a mí me gustas de todas formas porque, sinceramente, como mejor estás sin duda es desnuda.
Cami abrió tanto los ojos que casi se le salieron de las órbitas. ¿Acababa de oír lo que acababa de oír? ¡Benja estaba hablando sobre ella desnuda! Sus mejillas empezaron a arder. Benja deslizó sus manos hasta sus hombros y la empujó suavemente hasta un espejo redondo que había en la pared y la giró.
- Y guapa... ¡Qué no eres guapa!- soltó la goma que sujetaba la coleta y su pelo cayó libremente por sus hombros, él lo acarició- ¡Mírate por Dios! Cada vez que bailábamos y sentía tu piel rozar la mía... créeme si te digo que no me he dado tantas duchas frías en mi vida. Me vuelves loco.
Cami se miró en el espejo y se vio como siempre. Como la rarita de Cami, eso sí mucho más roja que habitualmente. ¿De verdad Benja le estaba diciendo esas cosas a ella? ¿No se estaba riendo de ella? ¿Él la... la deseaba? Sus mejillas aún se pusieron más rojas con esa pregunta. Benja apartó el pelo de su cara y lo peino hacia atrás.
- Así que no digas chorradas Cami y mírate bien. ambos seguían frente al espejo- Tu pelo... tus ojos... tu piel...
- Mis pecas...- dijo tímidamente Cami.
- ¡Tus pecas! ¡Si supieras la cantidad de fantasías que he tenido en las que seguía el camino que marcan tus pecas hasta tus pechos!
Cami le volvió a mirar alucinada. No se lo creía.
- Benja no...
- Déjame hablar. Estaba hablando de tu piel- dijo él con un tono autoritario- Y si no te gusta pues te callas y te quejas al final. Por una vez me vas a dejar decir todo lo que tengo que decir. Te recuerdo que tengo motivos para estar muy enfadado contigo, aunque me resulte difícil no perdonarte sin que me lo pidas cuando te veo tan triste- Cami le miró agradecida pero el chico la obligó a mirar el espejo y llevó las manos a su cintura. Levantó su camiseta un palmo- Mira esto- dijo pasando su mano por su vientre y luego acariciando sus costados y sus brazos, ella se puso tensa pero no le apartó- ¿Sabes lo que es esto? Un cuerpo hecho para mi tortura mental- bajó las manos hasta sus caderas- mejor tampoco te cuento mis fantasías al respecto- subió una mano hasta justo por debajo de su pecho, Cami arqueó la espalda- Así que Cami, no digas que no eres guapa- volvió a deslizar sus manos hasta su cintura.
Cami entonces se giró para mirarle a la cara. Le estaba diciendo la verdad, no podía ser tan cruel de aguantar hasta esos extremos... siempre se la había dicho. Él seguía manteniendo las manos en su cintura. Lentamente Cami también las llevó allí. Benja se preparó para que la pelirroja le apartara, pero no sucedió tal cosa. La chica cogió sus manos y las posó sobre su camiseta, respirando nerviosamente. Luego tímidamente levantó los brazos, sin dejar de mirarle a los ojos.
Benja parpadeó y comprendió al instante. No se lo hizo decir dos veces, le quitó la camiseta por la cabeza y dejó al descubierto el cuerpo de la chica que observaba tímidamente su reacción. Su cara era como la de aquél que tiene una caja llena de bombones deliciosos y no sabe por donde empezar. Sus manos fueron lentas pero decididas a sus hombros y apartaron los tirantes blancos del sujetador. Luego rápidamente la atrajo hacia sí y empezó a besar sus hombros y a acariciarlos. La oyó gemir suavemente y ladear aún más la cabeza. Cami llevó las manos a su pecho y empezó a desabrochar la camisa que llevaba, con las manos torpes por la premura que sentían. y una vez se deshizo de ella se apretó contra él, sintiendo el contacto de sus pieles cálidas que pedían encontrarse.
El chico pareció dudar unos instantes y la miró a los ojos. Había en ellos algo parecido al miedo pero también una determinación total. La cogió en brazos y la llevó hasta el sofá más próximo donde la tumbó suavemente. Luego se puso encima de ella, intentando abarcar toda su imagen y por primera vez en mucho tiempo la besó en los labios. Un beso pasional y lleno de deseo que enseguida se hizo más profundo. Él tampoco pudo evitar gemir de placer. Llevó las manos hasta su espalda y buscó el cierre del sujetador. Ella se arqueó y le acarició el pelo, mientras enroscaba sus piernas alrededor de las de él. Benja abrió el cierre y le quitó el sujetador. Cami se quedó quieta un instante, segura de que Benja ahora estaría decepcionado porque no era como se había imaginado.
- Oh Dios mío- murmuró el chico antes de enterrar la cabeza entre sus pechos y empezar a besarlos y a lamerlos. Cami volvió a gemir, esta vez más fuerte, con menos control sobre sí misma. Benja, besó el camino que llevaba de sus pechos a su ombligo mientras acariciaba dulcemente todo su cuerpo. Cuando llegó al cierre del pantalón tejano de la chica la volvió a mirar y ella le devolvió la mirada, incorporándose como si le hubiera tocado n resorte, con un pudor repentino. Él se quedó perplejo
- Mmmm... Benja yo nunca... no he... bueno... Soy virgen, Benja- dijo al final bajando la mirada y escondiendo su desnudez con las piernas.
Esta vez al que casi se le salieron los ojos fue a Benja.
- ¿Cómo es posible?- murmuró
Cami frunció el ceño preocupada, la verdad es que se esperaba un poco más de comprensión por su parte.
- Bueno... si no quieres nada conmigo por eso... no pensaba que fuera un problema tan grande...- suspiró al final aún escondiendo la cara.
Benja sacudió la cabeza muy rápido entonces.
- ¡No es eso Cami! Sólo que no sé en qué demonios estaban pensando los chicos con los que has salido...- murmuró- tienes un cuerpo hecho para el placer. No digo que sólo tengas eso- dijo rápidamente- pero... buffff- la miró apreciativamente
Cami volvió a ponerse roja y entonces le miró a los ojos.
- Nunca he salido tanto tiempo con un chico como para llegar a esto Benja. Además he salido con muy pocos chicos, ya te he dicho que no soy...
- No vuelvas con lo de que no eres guapa porque a mí no me importaría volverte a demostrar que sí lo eres- dijo riendo. Cami también rió débilmente. Benja la volvió a besar.- No quiero que tu primera vez no sea especial. Lo siento si he intentado llevarte tan rápido.
Cami levantó entonces una ceja y se empezó a reír otra vez. Era gracioso. En ese momento ella estaba segura de lo que quería y era Benja quién intentaba protegerla ¿no se suponía que tenía que ser al revés? Estaba ahí, semi desnuda en el sofá de una casa ajena, con el chico del que quería alejarse para siempre, e irónicamente no sentía que nada estuviera mal. Quería estar allí. Quería que Benja la acariciase como había echo hasta hacía nos segundos. Siguió riéndose
- ¿Ahora que pasa?- preguntó él picado.
- Nada... es que... quiero hacer el amor contigo Benja- se sonrojó- porque esto sí es especial- el chico abrió a boca, seguramente impresionado por ese arrebato de sinceridad- pero vamos, que como veo que no te apetece nos comemos eso que ha aparecido encima de la mesa y que tiene una pinta estupenda- dijo ella muy rápido, como sin creerse del todo lo que acababa de decir y haciendo el ademán de levantarse.
Él la detuvo.
- ¿Tú crees que después de decirme eso yo tengo ganas de pensar en comida?- la volvió a tumbar sobre el sofá suavemente y acarició su cuello y su busto- Aún estamos a tiempo Cami- volvió a decir seriamente, mirándola a los ojos.
Cami negó con la cabeza y para reafirmar su decisión le atrajo para besarle y llevó su mano a la cremallera del pantalón del chico.
...
- ¿Estás bien?- le preguntó Benja con el semblante preocupado mientras acariciaba mechones de su pelo, ambos seguían en el mismo sofá, bajo una manta que él había cogido de otro sillón.- ¿Te he hecho mucho daño?
La pelirroja negó con la cabeza.
- Sobreviviré, Benja- se acurrucó sobre su pecho y él la abrazó- Y has estado fantástico, muchas gracias. Sólo siento que tú no lo hayas pasado tan bien... pero es que soy muy torpe para esto... me tienes que enseñar.- dijo con voz adormecida
- Si te enseño más me derretiré tan sólo con que me toques.- susurró él- tú también has estado fantástica.
- Benja..
- ¿Sí?
- ¿Me perdonas?- preguntó con una voz débil
Benja dejó escapar una risita floja.
- ¿Sabes como se le llama a esto? Manipulación de criterios.
Cami le abrazó y le dio un beso en el pecho
- ¿Entonces me perdonas?- insistió
- No sé- Cami volvió a darle otro beso y ahora estaba haciendo algo con la lengua- venga vale, pero sólo por ser tú- La pelirroja estrechó su abrazo
Lo cierto era que ya la había perdonado hacía mucho. Ella seguramente lo sabía.
- Mmmm... Cami
- ¿Hmm?- la pelirroja estaba con los ojos cerrados, casi dormida
- Tenía yo razón, como mejor estás es desnuda- Benja había levantado la manta y miraba apreciativamente su cuerpo
Cami pareció acordarse de ese detalle y se despertó de golpe, pegándose la manta al cuerpo.
- ¿Y si viene alguien?
- No vendrá nadie porque no hay nadie... y si viniera pues no haría falta dar muchas explicaciones. Hemos tenido una sesión fantástica de sexo.
- ¡Benja!- gritó ella molesta- ¡A mí no me hace gracia!
- Tranquila- dijo el riendo- si no se va a enterar nadie, no te preocupes.
Ella lo volvió a mirar desconfiadamente y luego miró el reloj. Dio un brinco increíble del sofá.
- ¡Me tengo que ir ya!- chilló muy nerviosa- ¡Ay dios mío!- Empezó a vestirse recogiendo todas sus prendas esparcidas por el suelo de la habitación mientras Benja la miraba divertido y se vestía también. Se arregló el pelo y se ajustó el gorro- ¡Me voy!
Benja la agarró por la muñeca y la obligó a mirarle, muy serio.
- Cami... espero que esto no sea un pronto tuyo de un día...
La pelirroja también se puso seria.
- No lo es. Parece mentira que lo dudes.- luego bajó la mirada- Pero... ¿Podemos tomárnoslo con calma? No quiero llegar a la escuela y que todo el mundo empiece a acosarme sobre si tenemos planes de boda- dijo haciendo una mueca.
Benja asintió y rió ligeramente.
- Está bien, seremos discretos... pero ¿Puedo ir a verte antes de volver a clases?- preguntó suplicante- Puedes decir que soy un amigo o no sé...
Cami pareció pensárselo y al final asintió. Tenía tan pocas ganas como él de irse
- Ven.- y le dio un beso rápido en los labios antes de salir disparada por la puerta.
Benja se volvió a dejar caer en el sofá, con una sonrisa tan amplia que parecía que se le iba a salir de la cara. Todo había salido mejor de lo que esperaba. Había recibido la carta de sus abuelos y había visto la oportunidad perfecta para aclarar las cosas con Cami. Sólo pretendía hablar y... ¡madre mía!, no iba a poder volver a sentarse en ese sofá sin ponerse como una moto. Cami... se tapó la cara con las manos... una sensación de euforia y alegría se había adueñado de su cuerpo y sentía que iba a explotar. ¿Sería demasiado precipitado ir a visitarla al día siguiente?
...
Sus padres la regañaron un poco cuando llegó a casa, pero casi no los oyó. Estaba demasiado metida en su propio mundo como para siquiera contestar a la impertinente de Angeles. Ni tenía hambre, y eso que no había comido... estaba flotando. Se dejó caer en el sofá, mirando ensoñadamente el techo ¿Por qué había estado perdiéndose eso desde hacía tanto tiempo?
...
En el Elite, donde todos seguían ajenos a la felicidad de Benja y Cami, los estudiantes llenaban la biblioteca y las Salas Comunes, preparándose para los exámenes. Lu y Feli, los únicos que se habían quedado en el colegio del "grupo", estaban recostados en un diván, ella apoyada sobre su pecho, pero cada uno con un libro distinto en las manos. Lu, que no ponía demasiadas esperanzas en los exámenes pero había decidido hacer un esfuerzo, se giraba de vez en cuando para preguntarle algo a su novio. Su novio. Antes esa palabra había tenido un significado diferente para ella, la usaba como si hablara de la propiedad de unos zapato o un sombrero. Ahora tenía pleno significado. Y le gustaba decirla. Le gustaba llamar a Felipe de ese modo cuando hablaba con la gente. Apoyó la cabeza en su hombro y le miró. Él también la miró, sonriendo. Luisana le devolvió la sonrisa, ruborizada. Nunca antes le había pasado eso, que alguien le hiciera sentir siempre cosquillas por dentro y la hiciera poner colorada casi constantemente.
Ambos siguieron estudiando.
El resto de la gente del colegio se habían sorprendido bastante al verlos juntos. La mayoría no les daba mucho tiempo y atribuían todo a un pequeño capricho de la rubia. Pero eso le daba igual a Feli, porque estaba convencido de que se equivocaban, y lo importante era tenerla ahí, contra su pecho. Le gustaba esa inquietud casi infantil que tenía Lu para aprender, para emocionarse con las cosas y la admiraba por haber dado a su vida el sentido que había querido. Seguía siendo Luisana Lopilato, guapísima y preocupada por su imagen, sólo que ahora también la inquietaban muchas otras cosas. Le acarició el pelo.
- Mirenles- murmuró Esther destilando veneno por sus pupilas, sentada a unos metros de ellos- Son tan... patéticos.
Algunos de sus compañeros de mesa asintieron, más por que lo había dicho ella que porque lo creyeran.
Vanesy también les miraba. ¿Qué le pasaría a Lu? El chico ese no era feo, pero había chicos mucho más apuestos en la escuela. Ni era popular. ¿Por qué estaba con él? ¿Por qué le miraba con esa cara de boba? Y le había dado por estudiar. Estudiaba todo el santo día. Antes ni se preocupaba por cuando tenían los exámenes. Meneó la cabeza y recordó las palabras que le había dicho en el pub. Un día el Elite se acabará y nos tendremos que enfrentar al mundo real.
- Se les ve felices- dijo más para ella que para el resto de la gente, pero en voz alta.
- ¿Felices?- replicó Esther- ¿Cómo se puede ser feliz así?
- Pues algo bueno tiene que tener si Lu ha escogido estar con él y alejarse de nosotras. Nunca la había visto sonreír tanto- volvió a decir Vanesy
- ¿Y quién sabe? Nunca ha estado muy bien de la cabeza. Sólo hay que fijarse en que ahora es amiga de la Bordonaba, que le quitó el novio.
- Pues yo la veo feliz- insistió tozudamente Vanesy. El resto de la gente no sabía que posición tomar- Nos guste o no lo que hace, o no?..
Esther la miró con arrogancia y volvió a concentrarse en sus apuntes. No duró ni dos segundos porque enseguida se puso a discutir con otra chica si el color de temporada era el melocotón o el salmón.
...
El anticuario había ido esa misma tarde a recoger los muebles de la casa de Alphard, que quedó casi vacía, con la excepción de lo que habían querido conservar. Así que habían decidido ir al piso de Jazz a pasar los cuatro días de vacaciones que les quedaban, bueno, de hecho Coco volvería a casa de Benja, pero tenía en mente hacer frecuentes visitas al piso de su prima.
Jazz y Mica le despidieron en la estacion y luego fueron a dar una vuelta por Londres y a comprar algo de comida para esos días. Ambas estaban un poco perdidas en el gran supermercado, pero se las arreglaron bastante bien. El único momento bochornoso lo pasaron cuando tuvieron que pagar lo que habían comprado y no se las arreglaban con los billetes. Le tuvieron que pedir a la cajera que lo cogiera ella misma.
Una vez estuvieron en el piso, se tiraron sobre el sofá, cansadas. Jazmin apoyó la cabeza en un cojín y miró a su amiga sonriendo.
- Así que vamos a ser familia- murmuró- si mi primo no fuera un cretino me alegraría mucho.
Mica le tiró un cojín a la cara.
- ¡Jazmin! Creo que te ha demostrado que no es tan cretino.
- ¿Cuándo exactamente? Debía estar distraída.
La morena la miró arrugando la nariz.
- Creo que esta vez saldrá bien- murmuró- Al menos ya hemos superado la etapa "Coco Maggio y el bicho raro". Eso ya le da igual.
- Sí. Ahora te las tendrás que ver con su lado "Coco Maggio, el rey de las nenas".
- Ja, ja. No me volverá a hacer daño- aseguró la morena- Por su integridad física- añadió- Por cierto... tú creeras que soy boba y que no me he dado cuenta... pero ¡¿Qué demonios hiciste con Diego hace dos días?
- Oh, eso- Jazmin se hizo la distraída y apartó la mirada.
Mica gateó por el sofá y la miró con insistencia.
- Sí, eso que estás a punto de contarme ahora.
- No pasó mucho... Nos mojamos con la lluvia y desde ahí todo fue... un poco salvaje. Pero sólo nos besamos- explicó Jazmin con naturalidad.
- Ah- Mica se sentó sobre sus talones- ¿Entonces estáis saliendo?
- No... otra igual que Cami. Sólo nos hemos besado ¿vale? Creo que a ninguno de los dos nos conviene algo que nos ate.
- ¿Por?
- Porque somos diferentes a ti y a Coco, por ejemplo. Necesito ser la dueña de mi vida por un tiempo aún. Yo no estoy preparada para compartir tanto y creo que él tampoco.
- Pero te gusta
- Sí
- ¿Y le gustas?
- Yo diría que sí.
- ¿Entonces?
Jazmin suspiró.
- Ya te he dicho que es diferente Mica- sonrió- Pero no te preocupes, no vivo en la negación, como Cami. Sólo tengo que tener otro tipo de relaciones.
La morena suspiró.
- Tú sabrás lo que haces. Siempre lo sabes. Pero espero que eso de no atarte no te traiga problemas.
Jazmin encogió los hombros y encendió la televisión. Mica sabía cuando su amiga prefería no hablar de un tema.
- Por cierto Mica, mañana por la mañana no estaré en casa, tengo que salir- dijo Jazmin unos segundos después, bastante seria.
- ¿Quieres que te acompañe?- se ofreció
Jazz negó con la cabeza y Mica vio algo parecido a la preocupación en sus ojos claros
...
- ¡Rojas! ¡Lo he conseguido! ¿Quién es el jefe?
Coco acababa de llegar a casa de los Rojas y había subido al cuarto de Benja, que miraba las fotos que se habían hecho en el baile de San Valentín.
- Eres el jefe- le concedió sonriendo Benja, escondiendo las fotografías debajo de la almohada.
- ¡Sí! Qué día... mola besarla cuando me da la gana... ¡Y cómo besa!- suspiró- Bueno, ¿Y tú que tal con la fierecilla?
Benja sonrió, ardía en deseos de contarle todo a su mejor amigo, pero pensó en Cami. Le había pedido que se tomaran su tiempo. Se encogió de hombros.
- Bien. Ahora volvemos a estar como siempre.
- ¿Cabreados?- aventuró Coco.
- No. Somos amigos
- Entonces no es como siempre- concluyó Coco- eso es nuevo.
Benja ignoró el comentario y cogió un libro de su mesita de noche.
- Mañana por la tarde no estaré Maggio. Tengo que salir a llevar una cosa al abogado de mi abuelo.- tenía la vista fija en el libro porque no quería mirar a su amigo a los ojos o le calaría enseguida
- Sí, Anita me ha dicho que no están- murmuró Coco- Te acompaño, entonces.
- No hace falta- se apresuró a decir Benja- Seguramente después me tendrá dos horas hablando y no quiero que te aburras tú también.
Coco asintió.
- Entonces iré a ver a mi prima.- Benja le miró incrédulo- Mica está con ella- explicó con una sonrisa.
- A lo mejor lo que tendríamos que hacer es empezar a estudiar- propuso Benja.
El moreno le miró con los ojos abiertos.
- ¿Estas de broma? ¡Aún nos quedan dos meses para los exámenes!
- Sí, pero intuyo que vas a estar más ocupado que otras veces- dijo Benja- venga, vamos a empezar.
Se levantó de la cama y se sentó en el escritorio. Coco entornó los ojos y le siguió a regañadientes.
- Espero que esta "fiebre-Bordonaba" se te pase pronto. Estás empezando a hacer cosas raras.
Ocultando su sonrisa Benja pensó que no podía estar más de acuerdo con la última parte.
...
Cami estaba lidiando con unos apuntes de quimica desde el medio día. Sólo hacía cuarenta horas (contadas de reloj) que había estado con benja, pero ya sabía que aquella tarde estaba guardada para siempre con los pocos recuerdos especiales que una persona guarda a lo largo de su vida. Le volvería a ver antes de ir al colegio, o eso había dicho... El timbre de su casa sonó entonces y ella bajó como una flecha a abrir la puerta con una sonrisa preparada, se había quedado sola esa tarde porque sus padres y su hermana habían ido a cenar a casa del buldog que se iba a casar con ella. La sonrisa desapareció cuando vio quien era.
- ¿Tú?- preguntó entre enfadada e incrédula
Cap.42 Jugando al escondite
- ¿Tú?- preguntó entre enfadada e incrédula- ¿Qué haces aquí, Herrera?
El muchacho pareció incomodarse cuando ella usó su apellido. No era lo habitual. Normalmente usaba su nombre de pila o un mote estúpido con el que pretendía picarle.
- He venido a verte- siseó con su peculiar voz- ¿No me vas a invitar a entrar?
Cami cerró la puerta tras de sí.
- Vete Herrera. Creo que ha quedado claro que no quiero saber más de ti.
- Tenemos que hablar Cami. Todo es culpa de Rojas... si él no... ¡si no hablaras con él!
- Benja nunca me ha insultado por hablar contigo y te tiene el mismo odio que tú a él, sino más. Ahora por favor vete de mi casa- dijo con un tono de voz frío
Joaquin se acarició la barbilla, debía mantener la serenidad.
- Cami ¡Me mintió y perdí el norte! Dijo algo horrible sobre ti- chilló
Cami se quedó congelada ¿Benja la había insultado? No, no podía ser; ahora no podía desconfiar de él.
- No te creo Herrera.
- ¿No? Me dijo que le habías besado- le espetó esperando una reacción alterada de la pelirroja.
Cami sólo parpadeó. No quería que él lo supiera, pero la sinceridad de Benja estaba por encima de eso
- No te mintió. Le he besado y... en más de una ocasión- dijo serena
Joaquin emitió algo parecido a un gruñido y se acercó hasta ella arrinconandola contra la puerta.
- ¿Pero tú no entiendes nada, Cami? ¡Rojas es arrogante, maquinador y prepotente! ¡No deberías relacionarte con alguien como él!
Cami estaba empezando a enfadarse y a ponerse nerviosa por la actitud del chico. Le apartó de ella con un brazo.
- ¿Y con quién debo relacionarme? ¿Contigo, que me insultas y me humillas cuando no estás de acuerdo con lo que hago?
Al chico se le crisparon los puños y volvió a acercársele.
-¿Así que te da igual ir besando a cualquier hijo de perra que te haga un poco de caso no?
- Joaquin, no quiero hacerte daño, pero me estás cabreando- murmuró la pelirroja
- No eres más que una zorra disfrazada de inocente. No te importará besarme a mi también ¿no?- dijo atrayéndola hacia sí violentamente.
Cami notó como los dedos huesudos de su antes amigo se le calababan en los brazos y los hombros y como la empujaba hacia él, carente de toda suavidad. No se lo creía. ¿Qué demonios pensaba que estaba haciendo? Forcejeó y apartó la cara enfadada para librarse de sus manos, pero tenía una fuerza inusitada que sólo la rabia le podía dar.
- Eh, ¡besa esto Herrera!- dijo una voz a su lado
De repente Cami se vio libre de la presión del chico y chilló asustada cuando le vio caer a sus pies. Miró a su derecha, ahí estaba Benja, con aspecto de haber corrido mucho y con los ojos llenos de rabia. Le había dado un puñetazo en la mejilla a Joaquin, que se había caído, totalmente desprevenido.
- Benja!- Cami se puso delante de él para evitar que siguiera pegando a Joaquin, que ya se estaba levantando del suelo, frotándose la mejilla hinchada.
- ¿Qué Benjamin? Necesitas esconderte detrás de tu juguetito ¡Ven aquí e intenta volverme a pegar!
Benja intentó apartar a Cami, pero ella se quedo clavada en el suelo.
- Vete Herrera. O será Benja el que me tenga que sujetar a mí y dudo que lo haga
La pelirroja le miró con sus profundos ojos oscuros, inflexible. No la había visto así nunca. Murmuró algo indescifrable y se marchó rápidamente de allí.
Cami no dejó de mirarle hasta que no hubo desaparecido calle arriba. Luego se giró para ver a Benja, al que seguía agarrando por la muñeca. Le miró compungida.
- No entiendo por qué ha hecho eso... nunca había hecho algo así, te lo prometo.
El rubio movió levemente la cabeza, dando a entender que la creía. Sin decir nada más, Cami abrió la puerta de la casa de nuevo e invitó a Benja a entrar. Le condujo hasta el salón y se sentaron en el sofá.
- ¿Quieres tomar algo?- preguntó demasiado consternada para sentirse incómoda.
- No- se dio cuenta del estado de la chica- ¡No me digas que aún te preocupas por ese!- exclamó entonces, exasperado.
- ¡Sólo es que no entiendo por qué se ha comportado así!- chilló ella- Se ha puesto muy furioso cuando le dije que te había besado...
Benja negó con la cabeza.
- ¿Qué pasa?- preguntó ella
- Nada- contestó Benja dando a entender que sí que pasaba algo
- No, dímelo- exigió la pelirroja
Benja suspiró.
- Cami, a Joaquin le gustas- dijo al final a regañadientes- yo diría que mucho.
Se hizo silencio en el salón. Cami pestañeó varias veces seguidas
- ¿Qué?
- Me has oído- dijo Benja
- Pero eso... eso no es posible, Benja. Escúchate bien, es una tontería lo que dices.
El chico encogió los hombros.
- Piensa lo que quieras. Pero te digo la verdad. ¿No tienen ahora sentido todas las broncas que hemos tenido?
Cami le miró encarando las cejas y luego bajó la mirada. Quizás si que tuviera sentido ahora... Pero Joaquin... era surrealista.
- Por eso ha intentado besarme...- dijo más para ella que para Benja.
Él la miró, visiblemente disgustado.
- Cami... te agradecería que no habláramos de Herrera.- murmuró más como una orden que como un ruego.
Ella agitó la cabeza y asintió.
- ¿Cómo has venido?- preguntó para cambiar de tema
- En autobús - dijo abriendo mucho los ojos y haciéndolos girar.
Cami se echó a reír.
- Pobrecito- le consoló con voz dulce- Eres un poco pupas ¿no?
- ¡¿Pupas?- chilló fingiéndose ofendido- Te recuerdo que estás hablando conmigo, que me enfrento cada mes a un feroz lobo y que arriesgo mi vida jugando al futbol.
- Anda ven, que te enseñaré la casa.
La parte que más pareció gustarle a Benja de la casa fue el cuarto de Cami. Allí pasaron un rato viendo fotos de cuando ella era pequeña, del Elite y con sus padres y con su hermana. También le presentó a Betty, su gata presumida.
- ¿Y esta foto?- preguntó Benja señalando un marco desde donde ella, Mica y Jazz sonreían vestidas de tirolesas.
Cami se sentó a su lado en la cama y tomó la foto. Mica estaba bostezando mientras Jazz y ella saludaban.
- Es del verano pasado. Trabajamos en una heladería que el señor abre sólo en verano- suspiró- El trabajo está bien y no se pasa calor... pero el uniforme es horrible- dijo ella.
- Yo creo que estás muy sexy con esos zapatitos de tacón y esa falda tan acampanada- bromeó Benja ganándose un golpe con la almohada- ¡Ei, Te voy a denunciar por agresión a un menor!- dijo quitándole la almohada y derribándola sobre la cama.
Cuando se oyó el coche del señor Bordonaba sobre el asfalto que llevaba al garaje de la casa, Benja y Cami aún estaban en la cama, y ahí hubieran seguido si Betty no se hubiera puesto inquieta. A la gata le caía bien la madre de Cami, que siempre le daba chucherías, y se emocionaba cuando la veía. La joven pareja al principio no les prestó atención, pero el animal estaba haciendo ya demasiado ruido. Cami abrió un ojo, molesta, para hacer callar a la gata, cuando comprendió a que se debía su estado de nervios.
- ¡Mis padres!- chilló apartando de encima a Benja y empezando a adecentar su ropa y su pelo
Benja también empezó a saltar por toda la habitación colocándose bien los pantalones y la camisa y luego ayudó a la chica a colocar bien el arrugado edredón.
Justo cuando la señora Bordonaba abrió la puerta, Cami se tiró a la cama con un montón de libros y Benja tomó un libro de la mesa de la pelirroja y se dejó caer en una silla cercana a la cama con él abierto sobre el regazo.
- ¡Cami! ¡No me dijiste que esperabas visita!- exclamó la señora Bordonaba cuando vio a Benja sentado en la silla.
Cami se incorporó en la cama y fue a besar a su madre.
- Mami, este es Benjamin Rojas. Un... amigo. Ha venido para que le ayude con... con... sociales- la chica sonrió y Benja saludó a la señora tímidamente y se levantó de la silla.
- Encantado, señora- dijo educadamente.
- ¿Dónde está mi ratoncito?- el señor Bordonaba entró sonriendo a la habitación y abrazó a una avergonzada Cami. Luego se dio cuenta de la presencia de Benja, que le miraba y le sonreía- ¿Quién eres tú?
- Papá...- murmuró la pelirroja.
- Es un amigo de tu hija- explicó su esposa sonriendo sin apartar la mirada de los dos jóvenes- Benjamin Rojas. Están estudiando
- Encantado- volvió a decir Benja.
El padre de Cami sólo asintió con la cabeza.
- Bueno... Benja...- empezó la pelirroja
- Me estaba a punto de ir ya- explicó el chico con más habilidad para mentir- Tengo que coger el autobús.
La madre de Cami, que seguía sonriendo asintió y su padre simplemente le siguió mirando fíjamente.
- Yo le acompaño- dijo Cami cogiendo un abrigo y pasándole el suyo a Benja- ahora vuelvo.
Se abrió paso entre sus padres y Benja la siguió, despidiéndose con la mano de los señores Bordonaba. Cuando bajaban por las escaleras ambos suspiraron y se miraron con complicidad. La mentira había colado. Cami acompañó a Benja hasta la esquina de la calle y le dio un beso suave antes de que Benja subiera al autobus. Benja siguió besándola y la rodeó con sus brazos para notar su cuerpo contra el suyo mientras el beso iba a más.
- Ejem... ¿suben?
Los dos pararon sonrojados y Benja subió al autobús.
- Nos vemos en el tren, ratoncito- le dijo antes de salir disparado con el vehículo.
La chica sonrió sola en la oscuridad y volvió a casa tarareando una canción.
- ¡La niña tiene novio!- exclamó emocionada la señora Bordonaba cuando oyó la puerta de la casa- ¡Y qué chico más guapo!
- A mí me ha parecido un imbécil- murmuró su marido malhumorado y bajando a la sala de estar.
- Si hubiera sido Albert Einstein el que estubiera con tu hija también te hubiera parecido imbécil- exclamó- ¡Qué tiernos!- ambos se sentaron en el sofá
- Cómo le ponga una mano encima a mi niña se la corto- musitó el hombre.
La señora Bordonaba le besó con dulzura en la mejilla y apoyó la cabeza en su hombro.
Jazmin y Mica llegaron a la estación con sólo cinco minutos de tiempo para subir al tren; la rubia había vuelto a insistir en coger el metro para ir hasta allí. Pusieron su equipaje en uno de los carritos y echaron a correr. Coco, Javi y Diego las estaban esperando allí.
- ¡Un poco más tarde y llegamos para el día de la graduación!- se quejó Javier cuando ambas les alcanzaron jadeando.
- ¡Es culpa de Jazz! Nos hemos perdido en el metro- protestó Mica
- ¡No nos hubieramos perdido si me hubieras dejado a mí el plano!
- ¿Podemos dejar eso para después?- exclamó Diego tomando los carritos de ambas chicas y atravesando un mar de gente.
Jazz y Javier le siguieron corriendo y después Mica y Coco, de la mano. Diego ya estaba subiendo los equipajes al tren y Jazmin y Javier corrieron a ayudarle.
Un segundo después de que Mica pusiera un pie en el vagón, el tren silbó y empezó a moverse.
- Hemos encontrado un compartimento vacío al final del tren- les anunció Coco.
- El tren va casi vacío- dijo Jazz- seguro que no es muy difícil encontrar un compartimento... ¿ves?- abrió la puerta del compartimento que le quedaba más cerca- Éste está vacío
Coco la miró enfadado y Mica se echó a reír y le cogió de la mano.
- Venga, vamos a ese compartimento que habéis encontrado, que seguro que está muy bien...- Coco también sonrió
- No le malcríes, Mica, que luego se pone insoportable- se quejó Jazz, pero su amiga no le hizo caso.
Llegaron al compartimento donde los piratas habían dejado sus baúles y dentro encontraron a Benja y a Cami, hablando el uno frente al otro, y les sonrieron al entrar.
- ¿Cogisteis el metro, verdad?- preguntó la pelirroja y se levantó para colocar el equipaje de sus amigas. Benja hizo lo mismo.
- Cami, creo que no va a caber todo aquí- le dijo el chico.
La pelirroja asintió.
- ¿Llevamos los nuestros al vagón de prefectos?- propuso
- Sí, espera, que te ayudo con eso, que pesa mucho.
Con la ayuda de Coco y bajo la mirada atónita de Mica y Jazz, Benja y Cami bajaron sus maletas y colocaron las de ellas. Luego salieron del vagón y se despidieron hasta dentro de un rato: tenían que patrullar los vagones y mirar si estaban todos los alumnos.
Mica y Jazz se quedaron mirando la puerta del compartimento como si por allí acabara de pasar un ángel.
- ¿Quiénes son estos dos y dónde se han metido Benja y Cami?- preguntó Mica.
- A ver, un momento... ¿Qué pasa aquí?- preguntó la rubia mirando a los piratas- ¿Por qué Cami y Benja no están cada uno en un extremo del tren, escondidos en una esquinita autocompadeciéndose e intentando evitarse?- se sentó
- Cuando yo he llegado me los he encontrado así- explicó Javier como si Jazmin estuviera buscando un culpable y Diego asintió.
Coco se rascó la cabeza y se sentó frente a su prima.
- Ahora que lo decís... benja está un poco raro desde que volvimos de casa de mi tío... No está de mal humor desde entonces. Y me dijo que lo había arreglado con Cami. Que volvían a ser amigos o algo así...
- ¿Volvían? ¿Alguna vez han sido amigos?- preguntó Javier.
- Claro que sí- suspiró Jazmin- Una amistad... complicada. Pero no entiendo esto, de todos modos- dijo señalando pensativa el vagón.
- ¿El qué?- preguntó Mica
- Yo tampoco- dijo Diego- ¿No habéis visto como se han comportado hace un momento?
Jazmin asintió.
- Yo creo que se estáan comiendo demasiado la cabeza, a lo mejor se han cansado de pelear simplemente- dijo Javi mirando por la ventana
Todos valoraron la explicación de Javi; era tan improbable que podía ser cierta
- Pienso que...- empezó Coco.
- Eso es mentira- se anticipó Jazz- para pensar hace falta cerebro.
Coco le hizo un gesto desdeñoso y cruzó los brazos, inmediatamente Mica le empezó a hacer mimitos para que le dijera que pensaba mientras el resto de personas del vagón entornaban los ojos y Coco se dejaba mimar.
- ¿Qué crees que habrán pensado?- le preguntó Cami a Benja mientras iban hacia el vagón de prefectos.
- Que se nos ha derretido el cerebro de tanto estudiar o que hemos inhalado demasiado vapor del tren- respondió Benja alzando los hombros y haciendo reír a Cami- Coco no tardará en darse cuenta- dijo después.
- Y Jazz y Feli tampoco- murmuró Cami
-Bueno, da igual que se enteren ¿no?
- Sí... pero...
Benja la rodeó por los hombros.
- Ya lo sé. Tú y tu amor por el anonimato
- No todos estamos acostumbrados a ser mundialmente conocidos- musitó Cami
El chico entornó los ojos. Ella lo miró con la misma cara que usaba con su padre.
- No me mires así... me conozco todas esas miradas... las inventé yo- dijo el chico
Entonces la que entornó los ojos fue la chica.
- ¡Eh Mike! ¿Te he presentado a mi novia? Se llama Mica- le dijo Coco a un jugador de futbol del Elite, que les saludó descentrado- Ven Mica, que ahora te voy a presentar a Andrade.
- Conozco al profesor Andrade- dijo Mica- Sí, pero él no sabe que eres mi novia.
- Coco, en serio, esto no es necesario- suplicó la chica deteniéndole antes de entrar al Gran Salón- Sé que ya no te importa que te vean conmigo. Ya se irá enterando la gente ¿vale?
Coco la miró un poco contrariado.
- ¿Te avergüenzas de mí?- preguntó un poco picado. Ella le abrazó por detrás.
- Claro que no... Pero tengo hambre. Vamos a cenar- y le tomó de la mano para entrar al Gran Salón
Los demás les seguían por detrás, acababan de llegar a la escuela. Entraron con todos los alumnos que volvían de casa en el Gran Salón y fueron hasta su mesa, donde Feli, Lu, Mica y Coco les estaban guardando sitio. El resto de los alumnos parecieron sorprenderse un poco al verlos a todos juntos y empezaron pronto a oírse cuchicheos.
Mientras, Javi había ido a saludar a sus amigas, las chicas del NTCPSP, que estaban empezando a tomar un color ligeramente azulado. Ellas eran las que se sentaban al lado de los piratas y no esas... cosas.
Esther se levantó de su banquillo, furiosa y caminó hacia donde estaban ellos, dibujando una sonrisa perfecta en sus labios.
- ¡Hola chicos!- exclamó con falsa alegría- ¿No van a venir con Javi a contarnos qué tal sus vacaciones?
- En otro momento Esther. Estamos cenando- se excusó Diego volviendo a su conversación con Coco y Feli.
- ¡Oh vamos! Pueden cenar allí con nosotras...
- Pero es que están cenando aquí- dijo Lu- Esther, no quiero más escenitas ¿vale? Estamos cenando.- repitió
- Creo que no estaba hablando contigo, Luisana- musitó la chica.
- Pero sí con nosotros- dijo Coco- Si quieres ven tú a cenar aquí, no nos vamos a mover- la chica frunció los labios- Por cierto ¿Conoces a mi novia? Se llama Mica- dijo rodeando a la aludida por la cintura, que dio un pequeño saltito en el banco y le miró reprobándolo.
Esther se mordió los labios.
- Sí, ya la conocía... Está bien... hablaremos en otra ocasión- intentó que no se notara la rabia en su voz, pero aún así sonó algo chillona.
- ¡Coco!- le riñó Mica cuando la chica se había alejado.
- ¿Qué? Ha venido a molestar- dijo alzando los hombros y sonriendo. La chica notó temblar sus rodillas.
Lu les contó entonces a Coco y a Jazmin, que ya se habían ido por aquél entonces, la ducha en granizado de naranja que se llevó Vanesy y que desde entonces estaban furiosas e intentando poner a todo el mundo en su contra.
- Afortunadamente, yo sigo teniendo mis contactos- presumió Lu- no les va a ser tan fácil hundirme. ¡Yo sigo siendo Luisana Lopilato!
- ¡Y nosotros los caballeros de la mesa redonda! ¡Dios salve a Inglaterra y a su reina!- chilló Cami fingiéndose presa de la emoción.
Todos, incluso Lu, se echaron a reír.
Después de cenar, estuvieron un rato en la Sala Común y se fueron quedando solos. Mica decidió irse a la cama y se despidió de Coco besándose como si no se fueran a ver en seis meses.
- Acabo de cenar- musitó Jazmin
Felipe y Lu también se besaron y les dieron las buenas noches a todos. Después de un rato se fueron Coco y Jazmin también.
-Bueno, ¿va siendo hora de ir a la cama, no?- dijo Diego bostezando- ¿Subes Benja?
- Mmmm... me muero de sueño, pero es que Cami y yo tenemos que acabar una cosa...
- Para la próxima reunión de prefectos- acabó la pelirroja- Un coñazo, pero necesario- dijo sonriendo.
Diego asintió y les deseó buenas noches a ambos antes de desaparecer por las escaleras que llevaban al cuarto de los chicos. Tan pronto como oyeron el sonido de la puerta se tiraron el uno encima del otro y empezaron a besarse con ansias. Unos minutos después se separaron para respirar, se estaban empezando a marear por la falta de oxígeno. Cami estaba sentada sobre el regazo de Benja y no tenía ni idea de cómo había llegado allí ni sabía en que momento la camisa del uniforme y la corbata habían acabado en el suelo.
- Hola- dijo Benja riendo viendo la cara de desconcierto de la chica
Cami apoyó la cabeza sobre su hombro y él la abrazó.
- ¿Sabes? No sé por qué no hicimos esto antes...
- Bueno... quizás las amenazas de muerte fueron un problema- dijo separándola unos centímetros y juntando su frente a la de ella
- No eran amenazas de muerte- se defendió ella
- Una vez rompiste un vaso delante de mis narices y me dijiste que me harías eso a mí... ¿Cómo quieres que lo interprete?
Cami no dijo nada pero le volvió a besar. Suavemente en los labios y tomó la cara del chico entre sus manos.
- Pero qué mono eres- murmuró
Entonces se oyó el ruido de una puerta y Cami rápidamente se apartó de Benja y se dejó caer al otro lado del sofá, poniéndose la camisa de cualquier manera, el chico frunció el ceño. Alguien bajaba.
- Cami ¿Dónde tienes la pasta de dientes?- Jazmin asomaba la cabeza por las escaleras- Se me ha acabado.
- Está en mi maleta, en el fondo...
- Sube a dársela- dijo Benja entonces- Tengo sueño. Nos vemos mañana, Cami.
Cami alzó las cejas disgustada pero no dijo nada y subió a su cuarto. Benja parecía molesto.
.......................................................................
Cap. 43 Cruel venganza
Los exámenes habían dejado de ser una posibilidad lejana y ahora eran una posibilidad próxima. Los profesores se habían vuelto más persistentes con lo de que tenían que estudiar a diario y habían empezado a repasar en clase todo aquello que podía entrar en los exámenes finales.
Y el tiempo no ayudaba en absoluto a cumplir las premisas de los profesores, pues los últimos días de abril estaban siendo brillantes y cálidos, como los primeros de mayo; una invitación atractiva para no hacer nada y disfrutar del sol cerca del lago. Así que los estudiantes tenían que usar toda su voluntad para permanecer encerrados en la biblioteca, estudiando.
Como había dicho Mica, la mayoría de alumnos del Elite se fue enterando de su noviazgo poco a poco, pero causó menos revuelo que el de Lu y Feli. Entre otras cosas porque todo el mundo sabía que Coco había estado detrás de la chica los dos últimos meses y Jorge Maggio normalmente no necesitaba ir detrás de ninguna alumna. Aunque también era de opinión general que la pareja no duraría mucho.
Una de las primeras tardes de mayo, las chicas salieron a estudiar cerca del lago. A Mica y Lu tanto libro y tan poco movimiento las estaban volviendo locas y habían hecho un boicot para obligar a Jazz y a Cami a salir esa tarde. Cami y Jazz aceptaron, pero se llevaron sus libros pese a las quejas de sus amigas.
Se tumbaron cerca de un árbol grande, a pocos metros del lago. Lu y Mica se descalzaron y caminaron hasta el lago para meter los pies en el agua. A los cinco minutos estaban empapadas de pies a cabeza y tirándose agua la una a la otra.
- Parecen niñas- dijo Jazmin
- Son niñas- contestó Cami- Aún somos algo niñas, por suerte. Si no tuviera tanto que estudiar me metería con ellas en el agua.
- Sí... esto de estudiar está empezando a convertirse en algo como comer o respirar. Estoy harta de no hacer otra cosa diferente.
- Bueno, quedas con Diego a menudo.- aventuró la pelirroja.
Jazmin alzó una ceja y la miró con una semi-sonrisa.
- Sí... quedo con Diego... y por si lo ibas a preguntar no, no estamos saliendo, cosa que no quita que tengamos una amistad fantástica y unas sesiones magníficas de besos y demás.- acabó diciendo muy tranquila.
Cami la miró y parpadeó repetidamente.
- ¿Y a eso no se le llama salir?
- No, porque yo soy libre de hacer lo que me plazca sin contar con él. No nos debemos nada. Es una amistad con derechos.
- ¿Y si te enamoras de él? ¿O si él se enamora de ti?
- ¿Quién ha dicho que no esté enamorada de él?
Cami puso cara de no entender nada.
- Cami, lo que menos necesito es una relación estable... y no sólo porque me vaya a ir... No te digo que al final acabe habiendo algo serio y no me refiero a largo plazo, sino unos meses. Pero ahora no. No estoy preparada.
Cami se preguntó porque Jazz dijo eso último, pero sabía que Jazmin no quería hablar de ello si no se lo había contado.
- ¿Y si él te dijera que te quedaras para empezar algo serio?
Jazmin pareció pensárselo.
-No sé lo que haría. Quizás me quedara. Pero no lo sabré hasta que no me lo pregunte, si lo hace.
Cami suspiró.
- ¿Y tú y Benja?
- ¿A qué te refieres?- preguntó Cami mirando a Lu, que había tirado a Mica al agua y se reía.
- Oh, vamos. Les vi salir detrás de una cortina. Se estában besando. Además, ¿Crees que no te vi toda descamisada el día que llegamos después de vacaciones?
- No nos estábamos besando.- dijo con total falta de convicción
- No, claro. Intercambiaban saliva sólo.
Cami se quedó callada.
- ¿Lo sabe alguien más?- dijo unos segundos después
- Yo diría que Coco lo ha notado también. Y Diego me comentó algo el fin de semana pasado.
Cami no dijo nada, sólo apoyó la cabeza sobre sus rodillas.
- Lo que no entiendo es por qué se andán escondiendo de los demás.
- Es por mí- suspiró- Quiero decir, soy yo la que no quiero que nos vean. Creo que a Benja le molesta que nos escondamos.
- Seguro... es que me parece una tontería Cami- dijo Jazz- ¿Qué más da que lo sepa la gente?
La pelirroja encogió los hombros.
- No sé... ya sabes que no me gusta...
- Que la gente note que existes sí. Pero si te escondes parece que estás haciendo algo malo, algo de lo que te avergüenzas, y Benja debe tener esa sensación.
Las dos siguieron mirando a Mica y a Lu hasta que Jazmin se incorporó.
- ¡Qué demonios!- se quitó los zapatos y echó a correr hacia el lago.
Mica y Lu no se lo esperaban y Jazmin las tiró a las dos al agua y se empezó a reír. De repente ella también se cayó. Ahora Cami era la que se reía. Las otras tres chicas unieron fuerzas y también la tiraron al agua, las cuatro se reían incontroladamente.
Poco después las cuatro chicas subieron empapadas a la Sala Común, felices y relajadas para seguir estudiando.
- Lo malo es que me había alisado el pelo...- murmuró Lu observando uno de sus mechones rubios que ahora estaba ligeramente ondulado.
- Pero nos hemos dado un fantástico baño de lodo- anunció Mica- ¿Eso no es bueno para el cutis?
mica inclinó su cabeza como dando a entender que sí. Cami se puso delante de ellas y empezó a caminar de espaldas
- Bueno... ¡Me pido primera la ducha!- chilló echando a correr hacia la Sala Común.
Jazmin decidió no correr, pero Mica y Lu salieron escopeteadas detrás de la pelirroja que ya estaba entrando en la sala.
La chica saltó habilmente y siguió corriendo hacia los cuartos de las chicas. Pero vio algo que le hizo quedarse congelada donde estaba y volver atrás, hacia la entrada.
- No entrén- les dijo la pelirroja a Mica y a Lu, que intentaban pasar por la puerta..
- ¿Por?- preguntó Mica
- Hay... cucarachas- explicó Cami
- ¡¿CUCARACHAS?- preguntó Lu asustadísima
- ¿Cómo va a haber cucarachas si estoy oyendo un montón de gente dentro?- preguntó de nuevo Mica.
- Mmmm...- la pelirroja le tapó la entrada a Mica- están gritando... ¿no les oyes? Las están intentando matar
Mica alzó las cejas. Lu, mientras, había aprovechado el despiste de la pelirroja y había asomado la cabeza. Saltó dentro de la Sala Común.Cami lo vio y dejó pasar a Mica sujetándose la frente preocupada.
En el techo había colgada una pancarta que ponía "La verdadera Luisana Lopilato" y colgadas debajo muchas fotos. En todas salía la rubia y en la mayoría con algún chico, o borracha o lo que es peor, las dos cosas.
Mucha gente estaba observando las fotos de la pancarta y empezaron a cuchichear cuando Lu entró en la Sala y se quedó mirándolas también, con un gesto indefinible en la cara. Humillada. Rabiosa. ¿Qué estaría pensando la gente de ella? ¿Qué pensarían Cami, Jazz y Mica?... ¿Y Felipe? Se fijó en una foto al azar, en la que salía besándose con un chico que ya había dejado la escuela mientras otro la agarraba por la cintura, en una fiesta. Cerró los ojos con fuerza y empezó a sentir unas ganas terribles de llorar. Se avergonzaba de todas esas fotos y era como si cada una de ellas la alejase un poco de la felicidad que había sentido hacía unos minutos, en el lago.
- ¿Qué pasa aquí?- la rubia se giró para ver a Jazmin con cara de no estar de buen humor y oteando la sala común. Se sintió mal, muy mal y echó a correr. Fue casi imposible aguantar el trayecto hasta su habitación sin llorar.
- ¿Quién ha colgado esto?- dijo entonces Cami. En la Sala se hizo el silencio salvo por unas risitatas que venían de un grupo de sofas. Esther y sus amigas; era de esperar.- ¿Habéis sido vosotras?
- Es un mural bonito ¿verdad?- fue todo lo que contestó Esther, Vanesy bajó la mirada
- ¡Son unas zorras!- chilló Mica mirándolas furiosa- ¿Cómo se les ocurre hacer algo así?
- ¡Se lo merecía!- dijo Esther- Por humillarnos de esa manera ¿Se cree mejor que nosotras? ¡Pues no lo es! ¡Ella también es una zorra!
Jazmin le dio una bofetada y la chica profirió un grito, pero no dijo nada al ver los ojos de la rubia. La misma cara de amenaza que ponía Jorge.
- Nunca insultes a una de mis amigas ¿lo has entendido o te lo tatúo en la frente para que lo veas cada vez que te mires en el espejo?- estaba inclinada sobre ella y Esther estaba amedrentada. Las otras NTCPSP no parecían estar tampoco muy felices
- ¿Qué pasa aquí?- acababa de entrar feli, con Javi y Diego. Seguramente llegaban de ver el entrenamiento del equipo de futbol y ahora miraban las fotografías. Diego saltó un poco y arrancó la pancarta de la pared. Felipe se había acercado hasta sus amigas y había retirado a Jazmin, que parecía a punto de pegar a Esther de nuevo.
- Creo que esto es suyo- dijo Diego tirándoles la pancarta- Ni de ustedes me esperaba yo algo tan sucio y rastrero. Lu era su amiga- les escupió mirándolas desdeñosamente, las chicas volvieron a bajar la mirada. Javi se sentó con ellas y examinó las fotografías consternado: No había ninguna suya
Felipe se quedó mirando la pancarta brevemente
- ¿Dónde está luisana?- preguntó apartando la vista, imperturbable como siempre
- En la habitación- contestó Mica. El chico se encaminó hacia allí.
Mica le iba a acompañar, pero Cami la detuvo y negó con la cabeza. Diego rodeó los hombros de Jazmin y la sacó fuera de la Sala, seguramente para que le diera el aire y se le borrara la rabia que sentían todos los poros de su piel. Antes, la rubia dedicó una mirada amenazante a las chicas, que ahora sostenían la pancarta.
- No vuelvan a hacer algo así o informaré al director- dijo pausadamente Cami- Ahora, y gracias a ustedes, todos estan castigados todos los alumnos que oyeron eso abrieron la boca desmesuradamente- denles las gracias a ellas- dijo a la gente que la miró pidiéndole explicaciones
- ¡Eso sólo lo has hecho porque es tu amiga!- musitó entonces Esther con veneno en la voz.
- Vuelvelo a hacer si quieres, con otra persona, yo estaré encantada de contárselo al director y que te expulsen del colegio...
Mica y ella también salieron de la sala Común hacia el baño de prefectos. Todavía seguían empapadas.
- ábreme la puerta Lu- Feli estaba dentro de la habitación de las chicas, llamando a la puerta del baño de donde salían unos sollozos inconfundibles.- Sé que estás aquí, ábreme
No hubo respuesta. Feli suspiró.
- Lu no tienes que llorar, no te autocompadezcas
- ¡No me estoy autocompadeciendo!- chilló con voz aguda la chica desde dentro
- Estás llorando por una cosa que no puedes cambiar ya, Lu
- ¡Tú no lo entiendes Felipe!- chilló la chica desde dentro- ¡Tienen razón! Yo soy ésa de las fotos.
Se hizo un silencio extraño, cortado sólo por los sollozos de la chica.
- Sí Lu, eres tú ¿Y qué?- preguntó el chico.
- ¿Cómo que y qué?- gritó la chica desde dentro mientras se oía como se estaba sonando.- ¿No has visto eas fotos? ¿No te avergüenzas de mí?- chilló como dando por sentado que así era.
Feli suspiró
- Lu, esas fotos no dicen nada nuevo. Yo ya sabía esas cosas... no te voy a decir que no me molesten...
- ¿Ves?- murmuró la chica entre lágrimas
- Pero lo que me importa es que ya no haces esas cosas porque has decidido no hacerlas. Lo que hace a las personas son sus decisiones.
Nuevamente hubo un silencio
- Eso se lo he oído a Andrade- murmuró la chica desde dentro
- Y es un genio.- concluyó Feli
- Colecciona calcetines- añadió Lu. Feli no pudo evitar dejar escapar una sonrisa- Pero es tan humillante...- volvió a murmurar- ¡Yo sólo quería que me dejaran en paz!
- Estaban molestas y querían vengarse Lu. Pero ahora tienes que salir ahí fuera con la cabeza bien alta y demostrarles que estás por encima de sus tonterías.
- No quiero salir...- murmuró la chica
- Venga, sé valiente...
- No, si no es por eso. Es que se me acabo de dar cuenta que con el agua del lago se me ha corrido todo el rimmel de la cara. ¡Estoy horrenda!
Feli se volvió a reír.
- ¿Me abres la puerta, princesa?
Lu no contestó, pero descorrió el pestillo. El chico entró y la vio sentada en la taza de váter limpiándose la cara con papel higiénico.
- Vaya, ¿así que esto es un baño de chicas?- dijo mirando todos los botes, botecitos, botellas y botellitas que había por las estanterías.
Lu sonrió y Feli se arrodilló delante de ella y le besó las manos.
- Vamos princesa, no tengo mucha experiencia con estas cosas, pero creo que todo estará mejor después de que nos comamos un buen helado de chocolate.
La chica frunció el ceño.
- El helado tiene muchas calorías.
- Bueno, pero hoy has hecho mucho deporte y has llorado, así que neceitas energías extras. Creo que nos lo podemos permitir...¿no?
La chica le miró de lado.
- Podemos, sí- luego le besó dulcemente en los labios y rodeó su cuello. El puso las manos sobre sus piernas y las acarició suavemente.- Ninguna de las cosas de las fotos... quiero decir que.. vamos... que...- se retorcía las manos con nerviosismo
- Lo sé- le acarició la mejilla y la chica sonrió.- vamos, nos espera un helado de chocolate.- dijo tendiéndole la mano. Lu se la agarró.
- Espera que me arregle un poco... ¡Antes muerta que con estos pelos!
.........................
- Estás empapada
- Vaya... no lo había notado
- Estamos de mal humor ¿no?
Jazmin sólo se encogió de hombros mientras Diego le pasaba su blazer por encima.
- ¿Dónde vamos?- preguntó unos minutos después la joven mientras subían un tramo de escaleras.
- En realidad a ningún sitio. Estoy paseándoe para que te relajes.
La chica le miró y luego siguió caminando.
- Creo que ya podemos volver.- volvió a hablar Diego. Se dio cuenta que desde hacía un rato era Jazz la que iba guiando sus pasos y sonrió- ¿Dónde me llevas tú ahora?
Jazmin no contestó pero ahora sonreía. De repente se paró dio un cuarto de vuelta sobre sus talones, estiró de la corbata al rubio y estampó un beso ardiente en los labios de un pillado-por-sorpresa Diego, que se quedó con los ojos muy abiertos. Luego le dio un beso en la nariz.
- Necesitaba esto. Gracias.
- De nada. Encantado de ayudar- bromeó él.- ¿Crees que necesitarás más ayuda, quiero decir, en un futuro próximo? Por poner un ejemplo ahora.
Jazz llevó las manos detrás del cuello del chico y le hizo un masaje con los dedos. Sonrió mientras él la abrazaba por la espalda y la acercaba a él
- Creo que necesitaré mucha ayuda- Diego enterró su boca en el cuello de la chica y empezó a recorrer con la lengua la fina piel de su garganta- Oh sí- murmuró- parece que ahí necesito mucha ayuda.
- ¡Ahhhhhhhhh!- chilló una voz entonces, ambos levantaron la cabeza molestos para ver de qué se trataba.
- Tú no- se quejó Jazmin en un susurro
Cap. 44 - NO TODO ES TAN FACIL-
Coco y Benja estaban plantados en la mitad del pasillo, vestidos con sus uniformes de futbol y con sus bonitas mandíbulas colgando unos cinco centímetros por debajo de lo normal.
- ¡Traidor!- chilló Coco lleno de furia- ¿Así que el verdadero perversor de mi prima eres tú?¡Mi propio amigo! ¡Sangre de mi sangre!
- Hombre... eso de sangre de tu sangre- dijo sonriendo Benja a su lado
- ¡Es indignante!- chilló Coco
- Sí... ¿Por qué no nos habían contado que son novios?
Jazmin se soltó de Diego.
- ¿Quién ha hablado aquí de novios?- preguntó ella- ¡Y tú primo no te metas en mi vida!
- ¿No están saliendo?- preguntó Benja confundido.
- No- dijo Jazmin
- Sí- dijo Diego a la vez- un momento... ¿No estamos saliendo?
Benja se rascó la cabeza pensativo mientras Coco se había apresurado a interponerse entre su prima y su amigo.
- ¿No estamos saliendo?- preguntó Diego de nuevo.
- Que yo sepa ese punto no lo hemos discutido- contestó Jazmin
- Y me parece fantástico que...- Coco seguía hablando entre la pareja.
- ¡Calla!- dijeron a la vez Diego y la rubia, apartando al chico, que se hizo a un lado asustado
- Bueno, técnicamente no estamos saliendo, pero en la práctica... vamos, que eres mi novia ¿no?- preguntó el chico. Jazmin se enroscaba un mechón de pelo húmedo en el dedo- ¿No?
La chica suspiró y le miró seria.
- ¿Yo te gusto Diego?
- Vale, yo no quiero escuchar esto- dijo Benja desapareciendo rápidamente por el pasillo- Y tú tampoco Maggio
- Eh ¡Yo sí quiero escucharlo!-protestó Coco
Benja agarró a su amigo por el cuello de la camisa y se lo llevó rechistando pasillo allá.
- Claro que me gustas Jazmin- dijo el chico pareciendo dolido- ¿Qué estábamos haciendo antes aquí si no? ¿Acaso yo no te gusto a ti?
Jazz suspiró y se apoyó contra la pared.
- Claro que me gustas. Desde mucho antes que yo a ti. Dices que te gusto...eso es un problema...
- Por Heredia- saltó automáticamente el rubio, con una voz un tanto amarga.
Jazmin le miró confundida y luego negó con la cabeza.
- Pero te vas a Francia con él- siguió el chico en su trance
- Me voy a Francia donde hay 50 millones de franceses y casualmente él es uno de ellos- contestó Jazmin. Diego pareció dolido de nuevo- Te juro que el problema no es Blas
Diego se le acercó y le levantó la barbilla, obligándola a mirarle a los ojos.
- ¿Entonces cuál es?- Jazmin volvió a apartar la mirada. Diego se separó de nuevo- Mira Jazz, no te voy a decir que me gustaras desde el principio porque es mentira; pero ahora me gustas. Mucho. Pensaba que estábamos saliendo... no entiendo nada Jazz- acabó
Por primera vez desde que la conocía Jazmin parecía no saber qué decir. Se incorporó y fue hasta donde estaba Diego, le acarició suavemente el brazo.
- No es por Heredia Diego. Ni porque me vaya a Francia...
- ¿Por qué es entonces?- preguntó como si no la creyera
De nuevo el silencio.
- No puedo... no quiero decírtelo Diego. Tengo que llevar esto sola ¿vale?- suspiró- Creo que... será mejor que lo dejemos.
- ¿Que dejemos el qué?- preguntó amargamente el chico empezando a andar por el pasillo- Si creo recordar que no estábamos saliendo.
- Diego...- dijo con voz suplicante
- Haz lo que quieras Jazmin.- el chico estaba de espaldas- Vuelve con Heredia o vete a esconder más secretos. Me da igual, francamente- mintió mientras desaparecía por el pasillo.
Coco y Benja llegaron a la entrada de la Sala, el moreno aún refunfuñando. Justo entonces salían Feli y Lu, que iban cogidos de la mano. La rubia estaba colorada, al pasar por la Sala Común todo el mundo había empezado a cuchichear, pero Feli le había apretado la mano y eso la había ayudado a llevar la cabeza muy alta.
- Ei, parejita feliz- saludó Coco- No saben dónde está Mica ¿no?
Feli y Lu negaron con la cabeza.
- Jazmin, Cami y ella estaban en la Sala Común hace diez minutos... ahora ni idea- contestó Feli.
- Jazmin se estaba dando el lote con Diego ahora mismo- dijo Benja sonriendo mientras Coco hacía una mueca. Lu y Feli se miraron, él con una ligera sonrisa y Lu completamente anonadada.- Oye Lu... ¿estás bien?- preguntó entonces Benja.
La rubia se volvió a sonrojar y bajó la mirada. Feli le apretó la mano y miró a Benja negando ligeramente con la cabeza. El chico entendió que no era el momento.
- Nosotros nos vamos a las cocinas- dijo Feli para romper el silencio- Javier está dentro.
Benja y Coco le dieron las gracias y ambos entraron en la Sala Común mientras la pareja desaparecía por el pasillo. Los dos piratas notaron enseguida el ambiente enrarecido de la Sala. Javi, que estaba sentado con unos alumnos de cuarto, se levantó al verlos y les explicó lo que había pasado después de que los chicos lo preguntaran. Benja buscó a las chicas del NTCPSP con la mirada, pero habían subido a sus habitaciones.
- Jazmin le dio una bofetada a Esther- acabó de contar Javi- Parecía muy cabreada.
- Bien por mi prima- murmuró Coco- ¡No se lo digán a ella!- chilló entonces rápidamente amenazando a Benja y a Javier
- No pensaba que fueran tan...- empezó Benja
- Zorras- le ayudó Coco. Benja asintió- Sí... si nos lo hemos pasado muy bien con ellas siempre...
- Hasta que conocimos chicas con personalidad- murmuró Benja casi para sí mismo, pero Coco pareció oírle.- Cambia bastante
Coco se rascó el cuello con una semi sonrisa y miró a Javi
- ¿No habrás visto a Mica?- preguntó
- Se ha ido con Cami hace unos minutos, pero no se dónde.
En ese momento entró Diego en la Sala Común y saludó a sus amigos con la cabeza antes de subir a su habitación, parecía enfadado.
- ¿Y éste?- preguntó Javier extrañado.
Coco se encogió de hombros y Benja dijo "mujeres" suspirando. La puerta se vovlvió a abrir y esta vez fue Jazmin la que entro y se acercó hasta ellos, con el semblante abatido.
- Denle esto a Diego- murmuró pasándole el blazer que el chico le había dejado a Benja. Luego subió rápidamente hacia su habitación tambien
- ¿Esa mujer?- preguntó Javier señalándola con la cabeza. Los otros dos asintieron- En serio... esas chicas los están volviendo locos.- dijo Javier disgustado.
Cami y Mica salieron del baño de prefectos después de adecentarse un poco y secar su ropa. Pensaban que el margen de intimidad que les habían dejado a Lu y a Feli ya estaba bien y que podían entrar a su habitación a darse una buena ducha y a cambiarse la ropa, que olía a algas y lodo.
- Me voy a teñir de anaranjado- dijo de repente Mica- voy a hacerme uno de esos tintes permanentes.
- A mí me gusta tu pelo- dijo Cami alzando una ceja- Además... ¿anaranjado?
- Sí, como pelirrojo pero más claro... Es que estoy cansada de ser morena. Quiero cambiar un poco.
Cami se encogió de hombros.
- Yo sé un sitio donde lo hacen muy bien- Las dos chicas se giraron, Feli y Lu venían por el pasillo, dados de la mano y con un gran bote de helado en las manos.
- ¡Helado!- chilló Cami corriendo hacia sus amigos, Feli tuvo que levantar el brazo para que Cami no le quitara el bote.
- ¿Sí?- preguntó entonces Mica acercándose hasta Lu- Pues me tendrás que decir dónde es, después de acabar los exámenes iré.
- Chst, ¡Cami para!- decía Feli riendo mientras esquivaba a su amiga- Este helado es sólo para gente deprimida
Cami emitió un quejido mientras los otros tres caminaban hacia la Sala Común
- ¡Pero yo estoy muy deprimida!- se quejó- Mmmm... mi hermana me odia y cuando tenía siete años se murió mi tortuga- dijo la chica buscando entre sus recuerdos tristes mientras entraban en la Sala Común.
- Tú también odias a tu hermana- le contestó Mica- Y tu tortuga se murió porque la bañaste con el jabón de limpiar el suelo.
- ¡Yo qué sabía cuál era el pH neutro de las tortugas!- se defendió mientras saltaba a la sala Común
- No sé, pero 2'5 fijo que no- se añadió Feli.
Cami siguió refunfuñando y empezó a refunfuñar más cuando Mica echó a correr hacia la ducha. Se había quedado sin helado de chocolate y sin su baño
- ¡Ei Cami!
Se giró, Benja y Coco estaban sentados en unos sillones cerca de las ventanas y le hacían señas con las manos. Se acercó un poco menos enfadada.
- Buenas- dijo mientras se dejaba caer en el sofa al lado del de Coco, Benja frunció un poco el ceño, a su lado haía mucho espacio.
- Hueles raro- se quejó el moreno
- Eau de Toilet "El lago del Elite".- contestó ella- Nos hemos dado un baño con ropa y ahora tu novia se ha atrincherado en el baño y tengo que ir oliendo como Nessy por la vida.
Pero entonces apareció Mica por las escaleras y se acercó hasta ellos
- Está Jazz en el baño- explicó sentándose entre Coco y Benja- Y después voy yo- dijo mirando significativamente a la pelirroja.
Cami entornó los ojos.
- Te puedes duchar en nuestra habitación- dijo Coco entonces mirando a Mica. Ella le miró desconfiada- Está Diego también aclaró el moreno rápidamente.
Mica pareció valorar las posibilidades y luego se incorporó.
- Voy a buscar mi champú y esas cosas...- dijo poniéndose colorada, la idea de bañarse donde lo hacía su novio era bastante... excitante.
A los dos minutos volvió con todo lo que necesitaba en su mochila, no era caso de que toda la escuela se enterara de que se iba a duchar en el cuarto de los piratas. Coco la cogió de la mano y se echó a reír cuando la vio tan roja.
Cami miró de reojo a Benja, que estaba a su lado y vio que él la estaba observando. Miró otra vez al frente.
- Tu perfume es muy sensual- dijo entonces el chico y esta vez Cami le miró con cara de finjido aburrimiento.
- Sí, las algas son un potenta afrodisíaco- contestó ella
- A mí no me hace falta, de todos modos- susurró él en su oreja y bajando la cabeza con intención de besar su cuello, pero la pelirroja le paró con la mano.
- Aquí no, nos pueden ver- le susurró en tono de reprimenda.
Benja suspiró disgustado y volvió a adoptar la posición que tenía antes.
- En todos sitios nos pueden ver- se quejó- desde que hemos vuelto no hemos podido estar más de cinco minutos a solas y puedo contar con los dedos de una mano las veces que te he podido besar sin que te separaras de mí de repente porque habías oído un ruido.
- Benja...- empezó ella.
- Benja nada. ¡No te estoy pidiendo que pongamos un anuncio en el diario ni nada así, sólo quiero poder besarte con toda la tranquilidad del mundo sin tener la sensación de que estoy haciendo algo que no debo!
La pelirroja bajó la mirada y se rascó la frente.
- Para mí no es fácil
- ¿Qué no es fácil?- contestó en un tono brusco.
- Mira- dijo ella levantando la vista- Tú has estado con un montón de chicas y has salido también con muchas. Eres algo así como un mito del colegio. En el momento en que me vean de tu brazo todo el mundo intentará convencerte de lo poco adecuada que soy para ti y a mi trataran de humillarme. Me niego a pasar por eso
Benja no apartó su mirada de los ojos oscuros de la chica.
- ¿De verdad te importa tanto la gente Cami? Te comportas como si no te afectase nada de lo que pudierna pensar, pero eso sólo lo haces porque eres más vulnerable que cualquiera a las críticas...
- ¡Eso no es verdad!
- Eso sí es verdad- la cortó- Dame un beso aquí, delante de todo el mundo para demostrar que no lo es.
Cami le miró enfadada y abrió la boca para quejarse, sin encontrar las palabras necesarias.
- ¿Ves?- dijo entre triunfante y enfadado Benja. Se levantó del sillón- Me marcho antes de que la gente empiece a murmurar porque los dos estamos aquí solos.
Cami se quedó unso segundos en el sofá, reflexionando, y luego se levantó. Entendía a Benja... Pero no se sentía capaz de demostrar todo lo que sentía por él en público... ¿Era vulnerable?
Cuando llegó a su habitación vio a Lu y a Feli sentados en el suelo y apoyados en la cama de la chica, mientras ambos comían el helado que descansaba sobre el regazo del chico y hablaban en cuchicheos. Al menos Lu estaba mejor. Sonreía y se apoyaba en su novio. A lo mejor si que sería bonito poder hacer eso con Benja sin preocuparse por si la miraban o no. Sacudió la cabeza mientras cogía sus cosas y se metía al baño. Jazmin estaba en su cama, con las colchas echadas. Cuando pasó por delante de la pareja les lanzó una mirada interrogante para enterarse de qué le pasaba a la rubia, pero sus gestos le dieron a entender que no tenían ni idea.
Jazmin no salió de su cama en toda la tarde, ni para cenar. Si Cami o Mica hubieran hecho eso, seguramente los demás se habrían metido con cualquiera de ellas dos a la cama para hablar de sus problemas . Pero Jazmin era diferente. Pocas veces sufría alteraciones de humor y cuando tenía algún problema se encerraba en sí misma y luego siempre se lo acababa contando a sus amigos. Pero necesitaba de su soledad, así que la dejaron tranquila.
Al día siguiente, cuando se levantaron para ir a desayunar, la rubia ya estaba despierta y con el mismo ánimo de siempre. Reposada y a la vez llena de energías. Su actitud antes de las clases fue completamente normal, excepto por un lapsus que tuvo cuando los piratas se juntaron con ellos para desayunar y se mantuvo callada todo el rato.
A medio desayuno, Dunoff había pedido su atención un momento y les había pasado los horarios de los finales, que empezarían en menos de un mes. También les había pedido a los dos Premios Anuales que se reunieran con él en su despacho una vez acabadas las clases para debatir algún asunto de importancia. Cami empezó a valorar qué sería "un asunto de importancia" para su director ¿Quizás la recolocación de los cuadros? ¿Si poner natillas o arroz con leche de postre al día siguiente?
Miró a Benja para preguntarle que opinaba él al respecto, estaba justo a su izquierda, muy serio. Suspiró. Seguramente seguía enfadado. Venciendo su vergüenza hizo algo que nunca habría hecho antes. Sin dejar de comer su desayuno puso su mano en el muslo de Benja y le hizo una suave caricia con la punta de los dedos. El intento por llamar su atención pareció dar resultado, porque el chico se quedó con la tostada a medio camino de la boca y la miró confuso. Ella se giró para sonreirle sin dejar de acariciarle la pierna. El chico le devolvió la sonrisa. Cami supo entonces que estaba perdonada y le dio una palmadita en la pierna antes de retirar la mano y volver a fijar la atención en su desayuno. Pero notó algo en su pierna que le hizo subir todos los colores, Benja estaba haciendo lo mismo que había hecho ella hacía unos segundos. Le miró con intención de regañarle a medida que se acaloraba, pero Benja no se daba por aludido.
- Cami ¿ te encuentras bien?- Lu que estaba enfrente de ella la miraba circunspecta.
La pelirroja dio un saltito en el banco para apartar la mano de Benja.
- ¿Eh? S-sí, estoy bien, sólo que hace un poco de calor ¿no?- preguntó ella con una risita nerviosa.
- Sí...- contestó Lu no muy convencida. Feli la estaba mirando también, pero él se reía y le guiño un ojo.
Cami miró a la mesa ¡era tan embarazoso! Y la mano de Benja había vuelto. Le volvió a mirar ofendida, pero él pareció no hacerle caso. Entonces Mica se puso a contarle no sabía que de unas canciones, pero ¡era difícil concentrarse con la mano de Benja recorriendo todo su muslo!¿En qué maldita hora se le había ocurrido hacer eso?
Aunque la verdad... tampoco estaba tan mal...
Poco después se levantaron para acudir a sus clases. Cami se dio cuenta de que Feli se había quedado rezagado mientras Lu se iba hablando con Mica y Benja.
- ¿De qué quieres hablar?- le preguntó Cami mientras se ponía a su paso y Feli le sonreía- Sí quieres saber que me pasaba en el desayuno...- dijo empezando a enrojecer de nuevo e inventando una escusa sobre la marcha.
El joven se echó a reír.
- De sobras sé lo que te pasaba en el desayuno Cami. Aunque hubiera preferido que me lo contaras tú antes de enterarme por mí mismo.- le confió no sin cierto reproche en la voz.
Cami sonrió tímidamente.
- ¿Entonces no me querías preguntar por...?
- ¿Benjamin? No. Seguro que estás bien con él aunque eso de iros escondiendo...- Cami abrió la boca para replicar- da igual, no quería hablar contigo de eso.
- ¿De qué entonces?- preguntó la pelirroja sosegada por no tener que hablar de Benja.
- De Jazz.
Cami no contestó enseguida.
- ¿Entonces tú también lo has notado?- preguntó.
- Está extraña desde que volvimos de vacaciones...- dijo con voz preocupada Feli- a veces se la ve... triste. No sé. Como si estuviera tan metida en su mundo que se olvida de lo demás..
Cami asintió.
- En realidad yo la veo preocupada desde que fuimos a casa de su tío Alphard. Mica me dijo que desapareció una mañana entera y no le dio explicaciones sobre a donde iba. A veces dice cosas más para sí misma que para los demás... y luego está lo de Diego.
Feli alzó las cejas con cara de interrogante.
- ¿Qué pasa con Diego?
- A Jazz le gusta. Y a Diego le gusta ella. Pero me ha venido a decir que no puede salir con él. No ahora. Y no sé que cosas de un tipo de relaciones que ahora no puede tener
- ¿Por?- preguntó el chico extrañado.
Cami encogió los hombros y negó con la cabeza.
- Algo le pasa.
- Sabes que a Jazmin no se lo podemos intentar sacar. Siempre nos lo acaba contando todo ella misma- le recordó Feli.
- Sí, pero es que esta vez parece algo... algo grave- acabó la pelirroja mientras entraban en clase.
Feli asintió y le puso una mano sobre el hombro.
- Esperaremos unos días ¿vale? Luego veremos qué hacer.
La pelirroja asintió.
- ¿Se lo has dicho a Mica?- preguntó entonces.
Afirmó con la cabeza
- También lo había notado. Parece que tenemos sensores para estas cosas- bromeó el chico. Cami sonrió un poco melancólicamente.- Anda ven aquí, Cami- dijo dándole un fuerte abrazo y moviéndola de un lado a otro- Seguro que no es nada.
La chica se separó pareciendo más aliviada y se fue a ocupar su sitio junto a Jazmin, que otra vez parecía estar tan normal como siempre. Cami no pudo evitar mirarla con cierta aprensión. Feli se sentó junto a Lu, que le recibió en el pupitre con un beso.
Después de la última clase, Cami se despidió de sus amigas y salió rápidamente del aula directa hacia el despacho del director. Benja ya la estaba esperando fuera de clase, recostado en una pared. Sonrieron. El cabreo del pirata había desaparecido, al menos por unos días.
Cuando llevaban un rato caminando por el pasillo, Cami lanzó una mirada rápida tras de sí y con un gesto rápido atrajo a Benja hacia sí y le dio un beso en los labios, mordiendo con ternura su labio inferior. Tras unos breves segundos se separó de él y siguió caminando hacia el despacho del director.
- ¡Cami!- se quejó el chico cómicamenente, plantado en la mitad del pasillo.
- Por lo del desayuno- le recordó la pelirroja blandiendo un dedo con gesto de reprimenda.
- ¡Cami!- volvió a decir alcanzándola de dos zancadas- Eso no se hace- le susurró cerca de la oreja.
Ella le apartó como si se tratase de una mosca molesta.
- Tampoco se mete mano mientras se come
El chico puso cara de disgusto.
- Si es cuando me dejas...- murmuró un poco picado. Cami le miró de reojo.
Siguieron caminando hasta encontrar la escalera que llevaba al despacho del director. Después de subir llamaron a la gran puerta de entrada al despacho. No hubo respuesta. Benja volvió a llamar con más insistencia y obtuvo el mismo resultado. Entonces empujó el picaporte. La puerta estaba abierta.
- Le esperaremos dentro
- Benja, no creo que...- pero el chico ya había entrado en el despacho y estaba curioseando los cachivaches del director. La pelirroja entornó los ojos- en fin.
Entró en el despacho y cerró la puerta. Luego se quedó muy quieta, de pie, en el medio del despacho y mirando muy mal a Benja.
- El director se va a enfadar si fisgas sus cosas- le regañó Cami. Benja le estaba dando unos golpecitos a un caccharro plateado que emitía unos ruiditos como silbidos.
- No se enfada- dijo Benja depositando el aparato y observando una especie de péndulo entonces- Siempre miro sus juguetes y nunca me dice nada.
- Pero seguramente le molesta- se mantuvo terca Cami, cruzando los brazos.
Benja siguió sin hacerle caso.
- Mira, el llavero que nos hizo recuperar el día de la prueba- lo levantó usando una argolla- Al menos podía habernos confiado algo de más valor- dijo depositando el aparato y apartándose, para deleite de Cami, de los artefactos del director. Lo que no le gustó tanto fue que entonces se acercara peligrosamente a ella y tuviera que empezar a retroceder.
- Mmmm... benja... no es el momento- le amenazó cuando su espalda dio contra la pared.
Benja apoyó sus manos una a cada lado de la cabeza de Cami.
- ¿No es el momento de qué?- preguntó acercando su cara a la de ella. Sus narices se tocaban
- Estamos en el despacho del director- susurró la pelirroja.
Pero Benja ya estaba haciendo algo con su boca en su oreja que le estaba gustando mucho, a su pesar.
- ¡Benja!- volvió a susurrar, pero el chico no le hacía caso. La besó en los labios sólo rozándolos y se separó. Volvió a repetir la misma acción un par de veces hasta que la chica, impaciente, lo atrajo hacia sí usando el cuello de su camisa y le dio un beso pasional. Benja la rodeó por la cintura y la estrechó contra su cuerpo.
- Hm, hm. Un bonito día ¿No creen?
Cap. 45 - EL CASTIGO ¿UN BAILE?
Interrumpieron el beso en un estado próximo a la pérdida de control. El director no les estaba mirando a ellos, sino que observaba los terrenos de la escuela por la ventana, pero el reflejo de su rostro en los cristales delataba que estaba sonriendo. Cami se peinó y comprobó que toda su ropa estuviera en el lugar que le correspondía mientras Benja se pasaba una mano por el pelo.
- ¿Quería vernos, señor?- preguntó entonces.
Dunoff se dio la vuelta y les miró con sus ojos saltarines, parecía que se había olvidado de que estaban allí.
- Sí, chicos. Sientense un momento- Cami y Benja tomaron asiento.- Bueno, bueno... ¿así que salen juntos?
Benja tuvo que disimular la risa mientras Cami enrojecía.
- Con todos los respetos, señor director ¿Nos ha llamado para eso? Es que no creo que sea un tema a debatir- dijo muy seria
El anciano se atusó la barba.
- Qué aburrida es usted, señorita Bordonaba... - la chica hizo una mueca de disgusto mientras benja ya no hacía nada para esconder la risa- Pero si tanta prisa tiene... Les he llamado para castigarles
- ¿castigarnos?- preguntaron incrédulos.
- Sí. No creeran que la pelea con el señor Herrera iba a quedar sin su debido castigo- explicó su director con un tono de voz más duro.
- Pero señor... Cami no hizo nada- dijo Benja.
- La señorita Bordonaba no me notificó lo ocurrido como se supone que debería haber hecho. Lo hizo el mismo señor Herrera, por eso él no deberá cumplir ningún castigo.
La pelirroja bajó la mirada. Claro que no había dicho nada, no quería que expulsaran a Benja. Él entonces se levantó del sillón, muy enfadado.
- ¡Pero director! ¡Esa rata sólo se lo dijo para que nos quitara el cargo!¿No lo ve?- Cami le estiró de la manga de la camisa y le hizo volverse a sentar. Luego le apretó la mano instándole a que se calmara. El director seguía mirándolos fijamente.
- Ya lo sé Benja- suspiró el anciano, haciendo que las arrugas se le marcasen aún más en el rostroPero algo tengo que hacer, no se pueden librar del castigo así como así. Y en vez de quitarles su puesto, lo que voy a hacer es que sirvan de ejemplo. Se tendrán que encargar de preparar la graduación de los alumnos de quinto. Y todo lo que ello implica, también la cena y el baile. Y por supuesto el discurso de graduación
- ¿Baile?- preguntó Cami- Nunca hay baile de graduación.
Dunoff recuperó la sonrisa.
- Bueno, es que me quedé con ganas de bailar después de verles el día de San Valentín, así que he creido conveniente que organicen un baile.
- Pero señor... la graduación... es... ¡tenemos los exámenes!- se quejó la chica
- Tendrán una semana después de los exámenes para preparalo todo, señorita Bordonaba- dijo con mirada dulce- Además, seguro que encuentran voluntarios.
Benja y Cami se miraron. Los demás les echarían un cable, en eso tenía razón.
- Eso era todo lo que debíamos comentar- acabó el director- Cualquier duda que tengan...- Los chicos asintieron y se levantaron entendiendo que el director había dado por acabada su conversación. Salieron del despacho un poco cabizbajos.
Mientras descendían por las escaleras, Cami observó al chico de reojo. Tenía el semblante endurecido, seguramente por la mención de Joaquin. Le frotó suavemente un hombro y él rápidamente se giró con una sonrisa en los labios y le dio un beso rápido. Cami le siguió mirando. Benja era bueno y la quería. Una cosa tan simple como esa parecía inundarla de una emoción absoluta que le hacía difícil el respirar. Sentía que podía chillar hasta quedarse afónica, sentía la vida más que nunca cuando él la tocaba... Sentía que le quería. Eso pareció adquirir más significado esa tarde, cuando salieron del despacho del director, y Cami necesitaba decírselo y demostrárselo... Y ahí estaba el problema, en demostrarlo... No se sentía capaz.
- ¿No te parece que Dunoff se ha pasado esta vez?- preguntó simplemente, con una sonrisa- Baile de graduación... parece sacado de una película mediocre de Hollywood.
Benja sonrió y la atrajo hacia sí por la cintura.
- Sí... pero estará bien ir a un baile contigo- le susurró- Si quieres ser mi pareja claro.
Cami levantó la vista frunciendo un poco los labios.
- ¡Oh, vamos Cami! Podemos ir al baile y parecer amigos... ¿tampoco me vas a dejar hacer eso?
La pelirroja notó que el chico volvía a enfadarse, así que rápidamente asintió con la cabeza y cambió de tema de conversación. Ya vería lo que hacer... aunque ella también tenía ganas de ir a un baile con él por cursi que sonase.
- ¿¡Un baile? ¡UN BAILE!- chilló Lu entusiasmada en medio de la cena. Todos los alumnos de la escuela se quedaron escuchándola.
cami se puso un dedo en los labios.
- Dunoff no nos ha dicho que lo anunciaramos- le dijo- Se supone que no es oficial.
- ¡Ai, pero qué emoción!- chilló dando palmas- Me tienen que dejar que los ayude a organizar todo, la decoración, los anuarios, la música, la comida...
Benja y Cami pusieron mala cara e intercambiaron miradas a medida que Lu seguía enumerando: ¿de verdad tendrían que hacer tantas cosas?
Cami notó una mano en su hombro. Se giró, Feli sonreía.
- Nosotros los ayudaremos
La pelirroja suspiró y sonrió agradecida.
- ¿Y quién de los dos dará el discurso de graduación?- preguntó entonces tímidamente Mica.
- Benja- dijo la pelirroja
- Cami- dijo el aludido. Luego se miraron molestos- ¿Por qué yo?- se quejó el chico
- ¿Y por qué yo?- repitió ella- A ti se te da mejor lo de hablar en público y esas cosas.
Benja iba a abrir la boca para protestar, pero Jazmin se adelantó.
- Yo también creo que lo deberías dar tú Benja. No sé, eres más... representativo- dijo al final la rubia, Cami asintió.
- Pero Cami es la primera de la clase- dijo Diego entonces- debería dar el discurso ella
Jazmin le miró molesta. Los otros se callaron ya que la tensión en esos momentos saturaba el ambiente.
- Benja también es de los primeros de la clase- dijo ella
- Y Cami participa en la mayoría de los clubs.
- Pero su fuerte no es el redactar- añadió ella.
- ¡Oye!- se quejó entonces la pelirroja.
- ¿Acaso no te acuerdas de la primera versión de la carta para Benja?- le dijo la rubia, Cami tuvo que bajar la cabeza, un poco molesta con su amiga. Los demás seguían la discusión entre la rubia y el chico como si se tratase de una partida de ping-pong
- ¿ Y tú por qué te metes si no va contigo?- volvió a la carga Diego
- ¿Por qué te metes tú?- chilló Jazmin con rabia.
- ¡Porque tu te has metido antes!- gritó el levantándose y dando un golpe en la mesa.
Para entonces casi todo el mundo les estaba mirando
- ¿Tienes algún problema, Garcia?- ella también se levantó.
- ¡No! ¡El problema eres tú!- dijo señalándola
- ¡Bien!- chilló Jazmin con rabia. Recogió sus libros y se fue rápidamente del Gran Salón.
- ¡Bien!- chilló Diego antes de que desapareciera por la puerta de entrada. Luego se desplomó en el banquillo.
Sus amigos miraron la escena, en silencio. Cami y Mica se dedicaron miradas de inteligencia y asintieron. Ya se esperaban algo así. Se levantaron y siguieron a su amiga. Lu y feli dudaron un momento pero luego se les unieron.
Diego seguía mirando el plato de comida, ajeno a los cuchicheos de su alrededor y a las miradas preocupadas de Coco y Benja.
- Diego...- susurró el moreno. El aludido no hizo caso- ¿Qué pasa, amigo?
De nuevo no hubo respuesta. Esta vez lo intentó Benja.
- Diego...
- Yo pensaba que...-empezó de repente el rubio- No sé... no sé lo que pensaba. Creía que ella estaba igual que yo. Me gusta mucho- acabó casi en un susurro.
Coco le dio una palmada en el hombro, pero ninguno dijo nada más.
Cuando llegaron a la habitación de las chicas Jazmin no estaba allí. Seguramente había pensado que esa vez no se libraba del interrogatorio y se había refugiado en otro sitio. Después de esperarla hasta bien entrada la noche, las chicas decidieron irse a la cama, resignadas.
A la mañana siguiente, cuando se levantaron, Jazmin estaba ya en la habitación, vistiéndose y guardando el pijama.
- ¡Buenos días!- las saludó cuando vio que se habían despertado- Si no se dan un poco de prisa no llegaremos a desayunar.
Cami intercambió una mirada con Mica desde su cama y volvió a mirar a su amiga.
- Jazz- aventuró la pelirroja- ¿Quieres que hablemos de algo?
La rubia dejo de meter los libros en la mochila y se giró con una sonrisa en la cara.
- ¿No me digán que se habian preocupado? Es que estuve estudiando hastas tarde... se me pasó la hora- luego volvió a lo que estaba haciendo.
Mica volvió a mirar preocupada a Cami.
- ¿Y la pelea con Diego?- preguntó Lu que se acababa de levantar.
La chica se encogió de hombros.
- Todo está bien, en serio, no se preocupén.
Y entró al baño para peinarse. Las tres chicas se miraron entre sí.
- ¿Siempre es tan difícil?- preguntó Lu.
Las otras dos asintieron.
El rumor de que se celebraría un baile de graduación había corrido como la pólvora por toda la escuela y había servido de distracción para antes de los exámenes. Aunque no se había dicho nada de parejas, los alumnos empezaron a pedir citas para el baile. Un montón de chicas se acercaron a los piratas para pedirles una cita, incluso a Coco, a pesar de que seguía con Mica. Eso por supuesto no le hacía mucha gracia a la morena
Para Cami era normal que las chicas se acercaran a Benja a pedirle ser su pareja, algo le molestaba, pero Benja siempre declinaba el ofrecimiento con ua amplia sonrisa. Lo que no fue normal para Cami fue lo que empezó pocos días después de que se supiera del baile. Estaba sentada en la biblioteca, con Jazmin, cuando un chico de cuarto bastante mono con el que apenas había intercambiado dos palabras se acercó hasta ella.
- Hola Cami- dijo animadamente
- Hola- contestó ella con una sonrisa nerviosa, ¿Cómo se llamaba ese chico?
- ¿Qué tal los exámenes?- se sentó a su lado con familiaridad haciendo incomodar a la pelirroja. Jazmin se escondía detrás de un libro para no reírse.
- Bien...- contestó ella ¿Qué demonios quería ese tío?
- Me preguntaba sí... bueno, si querrías venir conmigo al baile de graduación- acabó sonrojándose levemente
- No- contestó la chica, se había quedado helada. El chico puso mala cara por su brusquedad- Quiero decir que me encantaría pero... no va a poder ser.
El chico asintió.
- ¿Vas con alguien ya?
Cami sintió un tremendo impulso de decirle "¿Y a ti que te importa?" pero se contuvo. Jazmin continuaba riéndose a su costa
- No, es que estoy... empezó no sabiendo como continuar
- Esperando que se lo pida alguien especial- acabó la rubia y dedicándole una sonrisa cómplice a su amiga- ¿verdad?
Cami afirmó frenéticamente con la cabeza.
- Ya veo...- dijo decepcionado el chico, luego, seguramente para no parecer desconsiderado miró a la rubia- ¿Y tú vas con alguien, Jazmin?
La chica pareció dudar un momento, pero afirmó con la cabeza.
- Sí, ya tengo pareja.
- Me alegro, es un chico afortunado- la halagó
El muchacho se despidió cortesmente y salió de la biblioteca. Cami miró a Jazz impresionada.
- ¿Ese tío me acaba de pedir que vaya al baile con él o es que ya me he vuelto loca?- preguntó.
- No, Terrence Trust, el jugador de futbol, te acaba de pedir que vayas al baile con él- la corrigió Jazmin, entonces Cami recordó quién era el chico.
Pasaron unos segundos de silencio.
- ¿Está loco?- preguntó la pelirroja
Jazmin se echó a reír.
- No Cami, no lo está. Supongo que le gustas.
- Sí, será eso- dijo con tono de "es tan probable como que me toque el gordo de Navidad"
- Cami, eres guapa, Premio Anual e inteligente. Además a todo eso se le suma el hecho de que Rojas se interesa por ti. Me extraña que ningún chico te lo haya pedido antes.
Cami alzó las cejas incrédula y volvió a su tarea. Definitivamente, su teoría sobre la salud mental del chico era más plausible.
No tardó mucho en tener que reconocer su error, desde ese instante hasta el momento de ir a cenar tuvo que rechazar las invitaciones de dos chicos más. Jazmin también tuvo que rechazar a un chico que compartía con ellos la clase de ciencias y parecía muy tímido, a la rubia le supo muy mal tener que decirle que no.
Cuando estaban entrando al Gran Salón Cami se acordó de algo de repente
- ¿Cómo que tienes pareja?- le dijo de repente a Jazmin, que al principio no cayó.
- Ahhh... Eso- dijo suspirando- Simplemente es que no me apetece ir con nadie a ese me iré a la cama después de cenar.
Cami volvió a ver entonces los ojos de su amiga cubiertos por ése velo de preocupación y tristeza que había notado últimamente. Jazmin había dejado de hablar con Diego y aunque no le evitaba, se ignoraban mutuamente.
Se sentaron con Lu, Feli, Benja y Diego a la mesa, que seguramente habían estado estudiando en la Sala Común, no soportaban el silencio de la biblioteca.
Después de comer y conversar un poco, sobretodo del próximo partido de futbol, Cami alzó la vista y coincidió con la mirada de Terrence Trust, que la saludó con la mano. Cami un poco cohibida, sonrió y le devolvió el saludo para luego volver a centrarse en su plato.
- ¿De qué conoces a Trust?
Miró a su derecha, Benja la estaba mirando intentando parecer casual, pero estaba demasiado serio.
- Mmmm, en realidad de nada...- no estaba muy segura de si contárselo, pero había aprendido que era mejor no mentirle- me pidió que fuera al baile con él esta tarde- contestó
Eso hizo fruncir el ceño al pirata. Cami supo que luego iba a estar molesto, aunque fuera sin motivo, a él también le seguían pidiendo citas las chicas.
- ¿Dónde estan Mica y Coco?- preguntó entonces feli, que había escuchado la conversación y quería evitar más tensiones, con Jazmin y diego evitándose ya tenía bastante.
Jazmin abrió la boca para decir que no tenía ni idea cuando una centella morena atravesó el Gran Salón hacia ellos y se dejó caer en el banquillo al lado de Feli. Era Mica. Y estaba enfadada
Justo cuando le iban a preguntar cuál era el problema, entró coco con cara de pocos amigos también y se dirigió a la mesa. Se sentó en frente de Mica y comenzó a cenar engullendo todo lo que había cerca de él. Mica pinchaba nerviosamente lo que se había puesto en el plato pero no se llevaba nada a la boca. Ese no estaba siendo un buen día para nadie.
- Esto...- dijo Lu intentando buscar un tema de conversación, pero la mirada que le echaron Coco y Mica la desanimó.
Siguieron cenando en silencio.
- Mmm...Benja, ¿me puedes acercar la sal?
En ese momento Mica estaba a punto de dejar el salero en la mesa, pero se siguió salando el puré que contenía su plato.
- Mica, cuando acabes con la sal se la pasas a Coco, por favor- intervino cautamente benja.
- Nunca voy a acabar con la sal- respondió la aludida sin dejar de salar su puré.
- Pues antes de que acabes el bote déjamelo un momento- dijo Coco masticando las palabras.
- No me da la gana, búscate otro salero- le contestó ella- Hay muchos, ve a pedirle alguno a Fernanda, estará encantada de dártelo- dijo con voz de pitillo
El resto observaba la discusión. Diego intentó calmar a su amigo pero éste rechazó su brazo.
- ¿Cómo te tengo que decir que con Fernanda no ha pasado nada?- chilló él.
- ¡Pues no parecía eso cuando la he visto soldada a tu brazo y los dos riéndoos!- gritó ella a su vez dejando con un golpe el salero en la mesa- ¡Tu sal! ¡Y déjame en paz!- se levantó de la mesa y salió de nuevo del Gran Salón
- ¿Siempre tenemos que montar escenitas a las horas de las comidas?-murmuró Feli.
Coco dio un puñetazo en la mesa y también se levantó, persiguiendo de nuevo a la morena. Esta vez poca gente se había dado cuenta del altercado por lo que se veía, pero las NTCPSP tenían cara de haber recibido el regalo de Navidad por adelantado.
- ¡Mica!- chilló Coco en el recibidor desierto- ¡Mica!
- ¡Qué me dejes!- chilló ella sin detenerse.
El chico emitió algo parecido a un rugido y la alcanzó de dos zancadas, agarrándola por el codo.
- ¡Lo estás exagerando todo!- le dijo el chico- ¡Sólo estaba hablando con ella!
Mica le apartó con un gesto brusco.
- Déjame ¿vale?- se giró enfurecida para irse de allí
- ¿Qué pasa? ¿No confías en mí?
- ¡No confío en ella!- le chilló girándose- ¿Acaso no ves cómo se comporta? Espera que me aleje dos metros para pegarse a ti y ya se me ha olvidado cuantas veces ha dejado caer "lo bien que se lo pasarían el día del baile... los dos juntos"- lo último lo dijo volviendo a usar un tono agudo- ¡Y no me da la gana de parecer la novia idiota que deja que manoseen a su chico! ¡Paso!- gritó de nuevo con intenciones de irse.
Coco la volvió a detener cerca de las escaleras.
- ¡Pero a mí ella no me importa nada!
- Me da igual- contestó ella deshaciéndose otra vez de él- Por mí como si te la tiras.
La chica empezó a subir las escaleras. Coco no la siguió, sino que se quedó mirándola. Ella paró pocos escalones más arriba.
- ¡Ah no!- dijo con un tono falso- Si todavía eres virgen... le puedes decir...
- Y lo seguiré siendo hasta que tú quieras- le contestó Coco muy serio desde la parte de abajo, cortándola a media frase.
Mica se quedó con la palabra en la boca, sorprendida. Cerró los labios y le miró fijamente sin pestañear. Algo muy intenso acababa de recorrer su columna. En ese momento se sintió llena de emociones contradictorias y lo único que le pareció buena idea en ese momento fue irse a la cama.
Cap. 46 -EL CORREO....MALAS O BUENAS NOTICIAS....-
Cami supo que la charla con Benja sería inmediatamente después de cenar y tomó aire, resignada. Además, como Jazmin, feli y Diego sabían "lo suyo", les dejaron atrás deliberadamente y Benja le hizo una seña para que se detuviera a la entrada de un pasillo poco concurrido. Ella se recostó en la pared y Benja la miró un poco ceñudo.
- ¿Y bien?- preguntó tras unos segundos.
Se encogió de hombros.
- Y bien ¿qué?- preguntó, al menos no se lo iba a poner fácil, sabía por lo que se había enfadado y sabía que no tenía razón.
- ¿Qué ha pasado con Trust?- el chico cruzó los brazos y Cami le miró fingiéndose sorprendida.
- ¿Qué va a pasar? Se ha acercado, me ha dicho que si quería ir al baile con él y le he contestado que no.
- ¿Eso es todo?- preguntó como si supiera que eso no era todo
- Sí, claro que es todo
- ¿Y por qué le has saludado a la hora de la cena?- preguntó irritado.
- Porque no soy una mal educada y le estaba devolviendo el saludo. Benja, esto me parece ridículo- se incorporó- Cuando se te curen esos celos repentinos, estúpidos y sin fundamento me avisas.
Pero Benja la detuvo con un brazo y la miró a los ojos, intensamente. Cami volvió a notar como sus rodillas flaqueaban y también notó qué bien se entendían las manos de él con su cuerpo.
- ¿Qué pasa?- preguntó la chica tragando saliva, tras unos segundos, con la voz entrecortada.
Benja la siguió mirando y luego la abrazó muy fuerte, apoyando el mentón en su pelo y aferrándose a sus costados por unos instantes. Volvió a separarse de ella.
- He estado tanto tiempo... suspiró no sabiendo muy bien como continuar y volvió a fijar los ojos en ella- Eres tan resbaladiza Cami. Yo te quiero.
La chica se puso tensa bajo los brazos de Benja y él lo notó. Él necesitaba oírselo decir, se le veía inseguro... el hecho de que ella siempre insistiera en esconderse no le ayudaba mucho. Pero es que no podía. Ella no podía decir esas cosas. No sabía decirlas. Sólo se limitó a darle un beso en los labios y sonreír.
- Vamos a la Sala Común- le susurró después.
Antes de girarse vio la cara de desasosiego del pirata, y se sintió culpable, muy culpable.
Aún siguieron estudiando un rato más en la Sala Común, ocupando los sillones y las mesas libres. Para distraer un poco a Benja, Cami le preguntó sobre los entrenamientos de futbol y qué tal llevaban el próximo partido, pero eso tampoco pareció servir de mucha ayuda. Se mordió el labio, pensativa. Sabía que se lo debía... ¿le podía perder tan solo por eso?
Los días siguientes, alertadas por la crisis entre Mica y Coco, un tropel de alumnas se acercó hasta el pirata con actitud dulce y con ganas de animarle. Eso hizo poner aún de peor humor a mica, que adoptaba una pose altiva y de indiferencia cada vez que Coco la miraba. Él tampoco parecía muy a gusto con el acoso femenino, no parecía que eso estuviera ayudando a alegrar las cosas con su novia.
Benja siguió con la misma mirada sombría y decaída, aunque no le dijo nada a Cami, que también estaba empezando a angustiarse. Intentaba decirle muchas cosas, pero las palabras parecían encallarse en su garganta antes de que las pudiera pronunciar.
Dos días antes del partido de futbol y una semana antes del inicio de los exámenes, mientras las chicas y Feli desayunaban juntos (los piratas estaban unos lugares más allá porque Mica evitaba tenerse que sentarse cerca de Coco), llegó el correo. Los cinco estaban en medio de una discusión sobre si era más fácil el final de Historia o de lenguas extranjeras cuando el cartero dejó caer un gran sobre delante de Jazmin y otra uno de medida normal delante de mica. Por la cara de la rubia se podía decir que había esperado ese sobre. Rápidamente lo cogió y comprobó la dirección para luego disculparse atropelladamente y salir corriendo del Gran Salón. Cami miró a Feli y él asintió.
Sí, el también había visto como le temblaban las manos a Jazmin y la cara de preocupación de la chica. Miró a los piratas. Diego observaba la puerta del Gran Salón... ¿Él también lo habría notado?
Coco en cambio parecía más pendiente de Mica, que abría el sobre con una sonrisa en los labios.
- Es de Fran- murmuró casi para ella, desdoblando los pliegos de papel del interior del sobre- Dice que volverá a Londres la semana que viene y que no se puede comparar Beauxbatons con el Elite.
Mica siguió leyendo con una sonrisa en el rostro mientras los demás volvían a su desayuno, Cami y feli no tan felices como su amiga.
Jazmin no fue a la primera clase, ni a la segunda. En el descanso entre clases Cami, Feli, Mica y Lu la buscaron por la escuela, pero no había ni rastro de ella. Se empezaron a preocupar aún más. Tampoco apareció en la tercera clase y esta vez también faltó Diego. Al menos eso los animó un poco. Quizás él sí la había encontrado.
Ninguno de los dos apareció a la hora de comer y Benja le preguntó a Lily si sabía algo antes de sentarse a comer a su lado, pero ella negó con la cabeza. Benja seguía pareciendo triste.
Coco, para disgusto de Mica, también se sentó a comer con ellos y no le quitó los ojos de encima. mica volvió a ignorarle deliberadamente, pero cada vez se le hacía más difícil... quizás sí que había exagerado... pero eso no quitaba que Coco se hubiese dejado engatusar por Fernanda. Aunque lo que le había dicho en las escaleras era tan... romántico, bueno, no lo parecía a simple vista, pero en realidad si lo era. Tenía que pensar...
Diego había estado mirando disimuladamente a Jazmin durante el desayuno, como siempre hacía. Vio su cara en el momento de comprobar la dirección y supo que algo no estaba bien. Se pasó la primera hora de clases mirando constantemente la puerta del aula esperando ver a entrar a la rubia, con una ansiedad creciente. Entre clase y clase buscó a Cami para preguntarle si sabía algo, pero la chica había desaparecido. La segunda hora de clase fue aún peor ¿Qué le habría pasado a Jazmin? Ella nunca se saltaba clases, ¡Si hasta le reprochaba a sus amigas que se saltaran educacion fisiCA! Tomó una decisión: iría a buscarla y comprobaría, que estaba bien.
Sin dar explicaciones a sus amigos, pues pensaba llegar a la siguiente clase, recogió su mochila y salió corriendo a buscarla, apartando a muchos alumnos que protestaron a su paso. Cuando llegó a las escaleras que llevaban al desvan paró en seco y tomó aire. No tenía que hacer ruido, casi ni debía respirar, o Jazmin le oiría enseguida. Subió con sumo cuidado los peldaños. La puerta estaba cerrada, así que la abrió suavemente una rendija, lo justo para observar el interior. Jazmin estaba sentada en una de las ventanas, con las piernas colgando en el vacío. Frunció el ceño. El estar ahí despreocupadamente no era propio de ella. Observó de nuevo a la chica y vio que en el suelo, a unos metros de ella, estaba el sobre que había recibido esa misma mañana.
- Diego, no le digas a nadie que estoy aquí
El chico se sobresaltó, Jazmin ni se había movido. Seguramente le había oído, como siempre. Cerró la puerta, dispuesto a marcharse. Luego pensó en cómo de extraño era todo eso. Jazmin le importaba, no podía quedarse así. Entró de nuevo en el desvan y caminó rápidamente hacia ella, esta vez Jazmin se giró para mirarle, pero no dijo nada. El chico se sentó a su lado, pero con las piernas apoyadas en suelo firme.
- ¿Qué haces aquí?- preguntó intentando no sonar preocupado.
Ella encogió los hombros y siguió mirando el paisaje.
- ¿Estás bien, Jazz?- preguntó con un poco más de tacto.
Ella siguió sin contestar, pero cambió de postura y se sentó con las piernas hacia dentro, como él.
- No, no estás bien- se respondió el mismo- ¿Me quieres explicar lo que pasa?
Jazmin volvió a suspirar y señaló el sobre con la mano.
- Son los resultados de unas pruebas que me hice en el hospital.
- ¿Pruebas?- preguntó Diego esperándose todo menos eso
- Creo que tengo la cancer de piel
El chico abrió la boca aún más y la miró impresionado.
- ¡Pero eso no puede se Jazz! ¿Estás segura? ¿Por qué lo piensas? ¿Te encuentras bien?...
La chica bajó la mirada y negó con la cabeza. Una lágrima silenciosa empezó a resbalar por su mejilla.
- No sé nada. Los resultados están en ese sobre... ¡Pero no me atrevo a abrirlo!
Las lágrimas empezaron a recorrer su cara y Diego la abrazó. La fachada de la rubia se había desplomado. Ésa era una Jazmin tan diferente, tan frágil entre sus brazos, tan débil... Le besó el pelo mientras la chica seguía llorando.
- ¿Desde cuando crees eso?- preguntó entonces Diego débilmente, albergando una sospecha
- Desde Semana Santa. Fui a hacerme las pruebas cuando volví a Londres con Mica- respondió ella
- ¡Jazmin! ¿Por qué no nos dijiste nada? ¡Llevas más de un mes con esto tú sola! ¡Joder Jazz!- dijo estrechándola aún más entre sus brazos mientras la chica comenzaba a llorar más fuerte- ¿Por qué no nos lo contaste?
La chica hipó un poco y tardó en contestar.
- Bastante tienen ustedes con sus problemas... y yo soy fuerte Diego...- la chica volvió a llorar y se abrazó a su pecho, soltando todo lo que llevaba dentro desde hacía tiempo, pudiéndose apoyar por fin en alguien. Diego le acarició el pelo.
- Jazmin...- susurró
Diego la siguió abrazando y acariciándola hasta que la chica se fue calmando, pero siguió acurrucada en su pecho.
- Creo que te he empapado la camisa- murmuró aún llorosa.
El chico tomó la cara entre sus manos y la besó.
- ¿Por qué no me lo dijiste?
Ella evitó su mirada.
- ¿Por esto no querías salir conmigo?
La chica como toda respuesta levantó la blusa del uniforme. Diego pudo ver no sin cierto asombro unas manchas blancas en su costado derecho, que estaban formando una línea alargada.
- Crece cada día ¿Tú crees que yo podía ser tan egoísta como para arriesgarme a que te enamoraras de mí si me voy a morir?
Volvió a esconder las manchas y a mirar el suelo. Luego estalló de nuevo en sollozos. Diego en ese momento se dio cuenta de una cosa: todo lo que había hecho Jazz era inútil, ya estaba enamorado de ella. ¿Cómo podía no haberlo estado siempre? Cogió una de sus manos.
- Me lo tenías que haber contado- susurró
- No podía, sabía que harías esto. No te tienes que preocupar por mí- contestó ella.
- No puedo no preocuparme por ti. Es imposible que no me preocupe por ti
Se miraron de nuevo y entonces Diego la besó suavemente.
- Abre el sobre. Sea lo que sea lo pasaremos juntos, te lo prometo
Ella dudó unos instantes pero luego se incorporó y fue a buscar el sobre. Se sentó de nuevo al lado de Diego que pasó un brazo alrededor de su cintura y la volvió a besar. Desgarró el sobre de un tirón, como si quisiera que todo fuese rápido y sacó el papael que contenía.
- Oye Feli, ¿Tú no crees que Benja y Cami están... muy cariñosos últimamente?
Lu y feli entraron en el aula de arte, su última clase de la tarde. El chico se reía.
- ¿Tú crees, princesa? No sé, a lo mejor...- dijo acomodándose en su mesa.
Lu le miró alzando una ceja.
- Ya lo estás volviendo a hacer- se quejó
- ¿Volver a hacer qué?- preguntó el chico visiblemente desorientado y sonriendo.
- ¡Lo de hacer como que no sabes nada!- dijo levantando las manos crispada
Feli se echó a reír mientras Lu se sentaba a su lado cruzando los brazos sobre el pecho.
- ¡Pero si es que no sé nada!- se quejó él
Ella le siguió mirando desconfiada.
- Pues hasta que no me digas la verdad se acabaron los besos y los arrumacos... ¡y todo lo demás!- dijo ella enfadada pero poniéndose colorada.
Felipe puso cara de susto.
- ¿Todo?- dijo sin creérselo- ¿También...?- dijo haciendo un gesto sólo comprensible para Lu, que se puso más roja y miró altiva al frente.
- Sí, eso también
- ¡No me puedes hacer eso!- se quejó el chico
- ¡Sí puedo!
- ¡Lu!- volvió a quejarse
- Felipe- le imitó ella con cara de burla
El chico pareció pensarlo
- Vale... yo también lo he notado... ¿contenta?- la chica afirmó con la cabeza, muy orgullosa por haber ganado- Ahora...¿me levantas el castigo?
Lu volvió a ponerse seria.
- Me lo pensaré
- Mmmm... ¿podrían dejar sus jueguecitos para otro momento?- Mica se acababa de sentar detrás.
Lu le sacó la lengua y la morena suspiró.
- El día que menos te lo esperas, crecen y se rebelan- dijo con falso tono de cansancio, lo que hizo reír a la pareja.
También entraron al aula Benja, Cami y Coco. La pelirroja se despidió de los dos y fue a sentarse con Mica, pero Coco la detuvo.
- ¿Me dejas a mí, Cami?
La chica no pareció muy convencida del resultado del cambio, pero finalmente accedió y le cedió su sitio a Coco. Al fin y al cabo todos sufrían las consecuencias del cabreo de la pareja.
- ¡Oh! ¡Fantástico!- exclamó mica cuando vio a su compañero, se levantó para ir a buscar un sitio libre. Coco la obligó a sentarse de nuevo en el banquillo.
-Tenemos que hablar- dijo simplemente
- ¿Y te parece el momento adecuado?- exclamó ella exasperada.
- ¿Por qué no?
- A ver... estamos a punto de empezar una clase, en un aula llena de gente, con mis amigos sólo un metro por delante de mí y a una semana de que empiecen los exámenes... no sé, no parece muy conveniente- acabó con un tonillo sarcástico.
Volvió a intentar levantarse pero Coco la obligó a sentarse a su lado de nuevo.
- No es justo que te hayas enfadado conmigo- le dijo
- Y encima empiezas bien- susurró ella, el profesor acababa de entrar.
- ¡Mica, sólo estaba hablando!- murmuró disimuladamente- ¡Lo que quisiera ella a mi me da igual!
- ¡Pero le sigues el rollo!- le acusó
- ¡Y tú se lo sigues a Fran!
Mica abrió la boca, entre ofendida y sorprendida.
- ¡Eso es totalmente diferente!
- ¡No lo es! Es tu ex novio, le sigues gustando y quiere que te vayas a vivir con él. Yo no lo veo muy diferente.
Mica bajó la mirada, contrariada.
- Pero yo le he dicho que no
- ¿Y yo le he dicho que sí a Fernanda?
- ¿Cómo te has enterado de lo de Fran?- pregunó entonces tímidamente la morena.
Coco exhaló un suspiro de cansancio.
- Se lo oí decir a Jazmin- susurró
Mica siguió en silencio unos segundos.
- Yo no quería que te enfadaras... por eso no te lo dije... pero ni siquiera me he planteado no quiero
Coco la detuvo posando una mano encima de las suyas.
- Lo sé. Confío en ti Mica- la chica le miró alviada dibujando una pequeña sonrisa en su rostro- Y quiero que tú confíes en mí
Mica volvió a guardar un silencio, complacida. Tras unos instantes se decidió a decir algo pero antes de que pudiera pronunciar una sílaba la interrumpieron.
- Ustedes dos ¿Quieren compartir algo con el resto de la clase?- el profesor se les había acercado sin que se diesen cuenta y les estaba mirando inquisitivamente. Sus compañeros también se habían girado para verles.
- Er... es que se me ha fastidiado la pluma y le estaba pidiendo una a Mica- explicó Coco rápidamente- Pero no tiene.
Mica miró al profesor y sonrió con falsa inocencia.
- Ya veo... ¿Alguien tiene una pluma para el señor Maggio?- dijo el hombre en tono cansado
Feli le pasó al chico una pluma de Lu, rosa con franjas doradas. Coco le asesinó con la mirada mientras el chico se reía disimuladamente y volvía a su sitio bajo una mirada de reprimenda cariñosa de su novia.
- Ahora permítanme seguir con mi clase- rogó el hombre
Coco y Mica asintieron. El chico miró con aprensión la pluma que sujetaban sus dedos y se prometió matar a Feli por eso.
- ¿Quedamos esta noche?- le susurró entonces Mica cerca del oído, fingiendo que consultaba su libro.
El aliento cálido de la chica cerca de su oreja le hizo olvidar sus pensamientos homicidas rápidamente. Asintió con la cabeza, complacido. Mica entonces rozó el lóbulo de su oreja con sus labios y volvió a adoptar su postura normal. Se habían reconciliado extraoficialmente
Cami se acomodó al lado de Benja con una sonrisa y ordenó sus libros y sus enseres para escribir encima de la mesa. El chico la observó como siempre hacía, embobado en sus movimientos.
Cuando el profesor empezó a dictar después de la interrupción hecha para llamar la atención a Coco y a Mica, la chica le miró un poco contrariada y suavemante le quitó el lapiz de la mano.
- ¿No has pensado que si lo afilas quizás tus apuntes sean comprensibles?- dijo mientras usaba su afilador para hacerle una punta al elegante lapiz. Luego se la devolvió.
Benja frunció el ceño, pero tuvo que admitir que ahora escribía con más suavidad.
Notó la mano de Cami sobre una de sus rodillas, haciendo círculos distraída mientras seguía tomando apuntes. Era su particular forma de decir lo siento, por lo que se veía. Bastante agradable, tenía que admitirlo.
- ¿Tienes idea de dónde se abran metido Jazmin y Diego?- preguntó Benja al cabo de un rato, cuando la chica había retirado, para su disgusto, la mano.
Cami negó con la cabeza
- No- murmuró- al menos estarán juntos y eso me deja más tranquila
Benja permaneció unos minutos más en silencio.
- ¿Sabes que con el uniforme no estás nada mal? Me gustas más al natural, por eso.
Cami se sonrojó, ¿Por qué siempre la incomodaba de esa manera?
- ¡Benja!- susurró a modo de reprimenda.
- ¿Qué?- se defendió el chico viendo el efecto de sus palabras, sus mejillas sonrosadas y esa agitación que la hacía tan encantadora- Era sólo un comentario.
La chica le volvió a mirar enfuruñada y se apartó de él unos milímetros en el banquillo.
- ¿Me tienes miedo?- preguntó acercándose más a ella.
- ¡No! No te acerques- susurró- ¡Nos van a ver!
Esas palabras volvieron a dejarle congelado y Cami lo volvió a ver. Benja se separó de ella y se concentró solamente en atender al profesor. La pelirroja se mordió el labio disgustada. Tenía que hacer algo ya.
- ¿¡Vitiligo! ¿Me estás diciendo tengo vitiligo? ¿me estoy decolorando?
- Yo no lo digo. Son los análisis.
Volvió a mirar la carta y la leyó de arriba abajo. ¿vitiligo? Y ella pensando durante un mes que el cancer le estaba quemando ya la piel.
- Vitiligo- suspiró ella- ¡Es vitiligo Diego! ¡Estoy bien!
La chica se lanzó a sus brazos. Cuando empezó a darse cuenta de lo que significaba esa carta lágrimas de felicidad empezaron a brotar de sus ojos.
Cap. 47 - CATARROS E INDECICIONES-
- Estoy bien...- suspiraba en voz alta para convencerse a sí misma- Estoy bien.
El chico la abrazaba también contagiado de felicidad y la levantó del suelo por la cintura. Empezaron a girar por la habitación. Jazmin aun llorando de felicidad y Diego riéndose. Cuando pararon de girar Jazmin se separó unos centímetros de él y acarició la cara del chico para luego darle un beso salado por las lágrimas.
Volvió a mirar los resultados de las pruebas para cercionarse de que era cierto, Diego también los volvió leer por detrás de su cabeza.
- Aquí pone que mi cuerpo no esta produciendo melanina causante de la pigmentacion- Jazmin miró al chico- ¿Tú que opinas?- a pesar de su felicidad no podía dejar de notar que eso era extraño.
- Dejame ver de nuevo las manchas- le pidió diego. La chica sin ningún pudor volvió a dejar al descubierto las manchas de su costado. Diego comenzó a reseguirlas- Parece que siguen un patrón - se mordió el labio- Creo que deberías...
- Hablar con el director- acabó ella suspirando- Al final no va a ser nada bueno de todos modos.
- O sí- dijo el chico volviendo a abrazarla por la cintura- ¿Crees que eso podría esperar hasta mañana?
Jazmin frunció el ceño.
- ¿Estás sugiriendo que nos saltemos las clases?- preguntó poniendo las manos en los hombros del chico.
- Te estoy pidiendo amablemente si te dejarás secuestrar unas horas. Me puedes echar la culpa de todo- La chica pareció dudar- Tenemos que recuperar los días que hemos perdido y me tienes que prometer unas cosas.
- ¿Qué cosas?- preguntó ella casi convencida
- Que no insistirás en pasar por situaciones así sola. Me tienes a mí. Tienes amigos. Y tienes a Coco también ¿vale?
Jazmin asintió y bajó la mirada como quien está arrepentido. A Diego eso le sirvió como un sí.
La pilló por sorpresa levantándola en brazos.
- Y ahora ya sabes que estás oficialmente secuestrada
Lu había convocado esa misma tarde en el cuarto de las chicas una reunión femenina de emergencia para debatir puntos importantes. Incluso Jazmin, que había aparecido media hora después de que acabaran las clases con Diego, asistió a la reunión. Llegó un poco más tarde porque tanto Diego como ella tuvieron que recibir una reprimenda por parte de la jefa de su grupo, o eso creyeron los demás, porque ninguno de los dos contó que habían hecho metidos durante media hora en el despacho de la profesora Hilda.
Lu estaba sentada solemnemente sobre su cama, muy erguida y mirándolas muy seria. Jazmin estaba en su cama observando la escena devertida apoyando la cabeza en sus manos. Mica y Cami estaban en la misma cama, boca arriba.
- Veo que han venido todas- empezó Lu con solemnidad.
- Como para no. Vivimos aquí- le recordó Mica
La ex NTCPSP carraspeó.
- Como iba diciendo, veo que todas están aquí. Les he reunido para unos asuntos de vital importancia. Creo que alguien nos tiene que contar una cosa
- ¡La que te gastó el brillo de labios de frambuesa fue Cami!- saltó de repente Mica- Se lo comió porque decía que estaba dulce.
Cami miró molesta a su amiga y le dio con la almohada en la cabeza
- Chivata- murmuró mientras Lu las miraba alzando una ceja y Jazz se reía.
- Eso no era lo que alguien nos tenía que contar, pero de todos modos, aléjate de mis brillos de labios- advirtió la rubia- Ahora a lo que íbamos. Cami... ¿no quieres compartir con la asamblea nada sobre Benja?
La pelirroja se puso roja en un micro-segundo.. ¿era tan obvio?
- Un momento ¿ha pasado algo con Benja y YO no me he enterado?- exclamó Mica mirando acusadóramente a su amiga.
- Estabas demasiado ocupada revisándole los empastes a mi primo- murmuró Jazmin desde su cama.
- ¡Habló!- chilló Mica- ¿Dónde has estado y con QUIÉN todo el día?
Jazmin sonrió.
- Creo que estábamos hablando de Cami-dijo
- ¡No!- exclamó la pelirroja que estaba muy contenta con el cambio de tema
- Sí- sentenció Lu acercándose con un dedo acusador a la pelirroja- ¿Qué pasa con Benja?
Cami miró a su alrededor. Mica y Lu la miraban expectantes. Buscó el apoyo de Jazmin, pero la rubia sólo se encogió de hombros. Fantástico, pensó, ten amigas para esto.
- Mmmm... ¿nada?- aventuró
Pero por supuesto las dos chicas no se creyeron ni media palabra.
- Cuéntanoslo. Ya. Si no quieres que te haga un tratamiento completo de belleza- la amenazó Lu.
Cami abrió los ojos asustada.
- Y yo les diré a los cocineros que eres diabética para que no te dejen comer nada que tenga azúcar- añadió Mica.
El labio inferior de la pelirroja empezó a temblar de miedo.
- ¿No ven que la van a matar, pobrecita?- dijo riendo Jazmin, pero sin mover un dedo.
- Soluciones drásticas- explicó brevemente Mica sin apartar la mirada de Cami, que al final suspiró y les contó todo. Al menos contárselo a sus amigas era un paso ¿no? Si se omite el detalle que una ya lo sabía y la otra se lo temía.
Durante el breve relato nadie preguntó nada y al acabar tampoco se escuchó ninguna opinión.
- ¿Qué? ¿Van a decir algo?- no le gustaba ese silencio.
- Algo- dijo bromeando Mica, ganándose tres miradas reprobatorias- Vale, vale, menudo humor...
- Benja tiene razón- dijo tras unos segundos Lu- Y que conste que no lo digo porque sea amigo mío.
Cami alzó las cejas.
- Yo también pienso que, en este caso, tiene razón Benja. Bueno, en este caso y en lo del ángel, en lo de que no admitías tus sentimientos y también...- enumeró Jazmin.
- Vale, vale, mensaje pillado.- la cortó Cami- Si tanto te gusta Benja ¿Por qué no te casas con él?- acabó, picada.
Las otras tres chicas se miraron.
- Eres una cabezota irremediable y esta vez creo que hasta tú sabes que él tiene razón- la riñó Jazmin.
La pelirroja se dejó caer en la cama y se tapó la cara con las manos.
- Es que eso no es todo...-murmuró.
Las chicas la rodearon expectantes.
- Me ha vuelto a decir que me quiere... y no le he contestado- acabó con un hilo de voz
- ¡No!- exclamó Mica
- Sí- confirmó Cami
- Creo que tienes que hacer algo ya- suspiró Lu- Si sigues así...
- Te quedas sin el bonito culo de Benja- acabó Jazmin, las otras tres la miraron raro.- ¿Qué? No me digán que no se habian fijado. Una no piensa exclusivamente en esas cosas, pero después de tenerle en clase durante 5 años...
- Es verdad, tiene buen culo- dijo apreciativamente Lu, mientras Mica asentía.
Cami las pegó con la almohada a todas.
- ¡Ese culo es mío, y voy a hacer todo lo posible porque no se me escape!- dijo poniéndose de pie en la cama y con el puño levantado.
Feli eligió justo ese momento para entrar y se quedó sorprendido al oír las últimas palabras de las chicas.
- Creo que volveré más tarde- dijo antes de cerrar la puerta con cara de susto. Cami se puso de nuevo roja y se tiró sobre la cama de nuevo. Las demás no dejaban de reírse
- ¡Así se habla!- exclamó Mica retorciéndose de la risa.
Mica le estaba esperando sentada en un sillón, de espaldas. Su pelo parecía más claro con la luz de las estrellas. Hacía una bonita noche y nada de frío, cosa un poco anormal tratándose de mayo. La chica le había oído venir y se levantó alegremente del sillón.
- ¿Vamos a dar una vuelta?- preguntó tomando con sus manos una suya y arrastrándole hacia fuera.
El chico encaró las cejas y frunció el labio.
- Todavía estoy enfadado contigo.
- Estoy intentando pedirte perdón- dijo ella aún riéndose- Y yo también estoy enfadada así que colabora un poco con la causa y sígueme
Coco se dejó arrastrar fingiendo resistencia hasta el exterior de la Sala. Mica le guió por los pasillos. Rozaba con la punta de los dedos las paredes y el marco de los cuadros, observándolos atentamente.
- Echaré de menos todo esto- susurró mirándole a los ojos con cierta melancolía- Tengo ganas de irme y de no salir de aquí nunca a la vez.
- Sé lo que quieres decir- murmuró mirando a su alrededor, la luz de la luna le daba aún si cabe un aspecto más misterioso al colegio.
- ¡Pero no vamos a hablar de cosas tristes! ¿Vale?- Mica empezó a sonreír un poco y apresuró el paso manteniendo a Coco a su lado.
- ¿A dónde vamos?- preguntó un rato después el chico viendo que bajaban hacia la entrada.
- Fuera- respondió simplemente Mica apartándose un mechón de pelo de la cara- vamos, si quieres.
- Por mí está bien- consintió el chico.
Los terrenos del colegio parecían apacibles, sólo el ruido de algún animal y el ulular de los pájaros nocturnos rompían el perfecto silencio. Los jovenes caminaron de la mano hasta la orilla del lago, donde se sentaron.
- ¿Entonces me perdonas?- dijo Mica recostando la cabeza en el hombro de Coco mientras hacía círculos con el dedo sobre su pecho. Sabía que ya estaba todo arreglado, aunque el chico no contestó- Lo siento de verdad. Pero es que no me gusta que le sigas el juego a las chicas... no es que sea celosa pero... me siento insegura, ya sabes...
Coco se levantó de repente y empezó a sacarse la camiseta que llevaba por la cabeza
- ¿Pero qué haces ahora?- preguntó la chica atónita, levantándose a su vez y observando a su novio- ¡Coco, te estás cargando el romanticismo!
El joven sólo sonrió y empezó a desabrocharse los pantalones. Mica le dió la espalda, poniéndose encarnada.
- ¿¡Pe-pe-pero se puede saber que haces!- chilló indignada, por el ruido podía deducir que Coco se había quitado los zapatos y los pantalones- ¡Coco!
- Sólo me quiero dar un baño, no dramatices
- ¡Pero...- Mica se giró para mostrarle su indignación, pero cambió de idea rápidamente- ¡Estás desnudo!- volvió a chillar de espaldas
- Ei, ¡No pretenderás que me bañe con ropa! ¡BANZAI!
Lo siguiente que se oyó fue el ruido del cuerpo de Coco chocando contra el agua. Mica se giró de nuevo medio- cubriéndose los ojos. Cuando observó que Coco quedaba cubierto por el agua apartó las manos.
- Ja, ja. Muy gracioso- dijo- ¡Ahora sal de ahí antes de que te de un corte de digestión, te ataque un bicho asqueroso o algo así!
Coco daba unas brazadas a unos metros de ella.
- ¡Pero si está calentita! ¿Por qué no te bañas conmigo?- la invitó, salpicándola con un poco de agua- Venga ¡ven a bañarte!
- No gracias, mis neuronas todavía funcionan bien- cruzó los brazos sobre el pecho- En serio, sal de ahí- le advirtió.
Pero Coco seguía nadando y salpicándola mientras Mica observaba enfadada. El chico se zambulló. Pasaron cinco segundos y no salía. Diez. Veinte segundos.
- ¿Coco?- dijo empezando a preocuparse- ¡Coco esto no es gracioso!
Pero el chico no salía.
- ¡Coco!
Exasperada Mica se quitó los zapatos y se metió al agua.
- ¡Coco valió ya la broma!- Se zambulló en el agua esperando encontrar algo, buceó, ni rastro de Coco- ¡Coco!- chilló de nuevo en la superfície.
Volvió a zambullirse, esta vez por más tiempo.
- ¡Coco!- no podía saber si estaba llorando o no porque estaba del todo empapada
- ¿Qué?- dijo una voz indiferente tras de sí. Se giró.
- ¡Yo te mato!- chilló alzando los puños, el chico la atrapó por las muñecas y se echó a reír.
- ¡Vamos Mica! ¡Hasta un niño de primero hubiera olido la broma!- dijo intentando pararla.
Mica dejó de forcejear pero le dio la espalda disgustada.
- Idiota- murmuró - Estoy empapada por tu culpa.
- Eso se arregla rápido- susurró el chico peligrosamente cerca de su oreja y llevando los dedos a los botones de su blusa.
Mica le miró fingiéndose contrariada y Coco paró en seco.
- Perdona...- se excusó entonces- Yo sólo... pensaba... no sé que pensaba- dijo retirando las manos de su cintura y con cara de arrepentimiento
Pero Mica dulcificó la mirada, sonrió y le abrazó, adheriéndose a su piel y cubriéndole los labios con un profundo y pasional beso mientras Coco empezaba a deshacerse de todas sus prendas de ropa, con confianza esta vez. El agua de su alrededor hirvió durante un buen rato, Mica cumplió el trato que él le propuso el día anterior, en las escaleras
Había vuelto a cazar a Joaquin mirándola, desde su pelea en Semana Santa ambos se habían evitado, pero el la seguía mirando. Y Cami no podía dejar de plantearse las palabras que le había dicho Benja ¿De verdad era posible que le gustara a Joaquin? Si así era se sentía culpable. No debía ser fácil estar en su situación y que encima la chica que te gusta se enrolle con tu peor enemigo. Salió de sus cavilaciones de repente cuando alguien se dejó caer a su lado. Era Diego.
- Buenos días saludó- ¿Estás tú sola?
- Sí... pero ahora bajarán Lu y Jazz. Están haciéndole tragar un jarabe "anticatarro" a Mica.- se sirvió café- ¿Benja y Coco están entrenando para el gran partido de mañana?
- Pues curiosamente, Coco también está resfriado, así que Benja le ha obligado a beberse dos jarabes y a no salir de la cama en todo el día- explicó Diego- ¿no es curioso?
- Curiosísimo- contestó la pelirroja casi sonriendo.
- ¿Y a ti que te pasa?- preguntó Diego viendo su cara
- ¿Qué no me pasa?- suspiró la pelirroja, pero evitó seguir dando explicaciones porque en ese momento se sentaron con ellos Lu y Jazmin, y pasaba de tener otra "sesión de presión"
Estuvieron charlando durante todo el desayuno al que también se unió Feli y luego todos se fueron yendo, hasta dejar de nuevo a Cami sola con sus meditaciones. Tenía que hacer algo. Y pronto.
- Buenos días- Benja se sentó delante de ella. Justo él. Entonces. ¿Quién demonios le había echado mal de ojo?
- Hola- saludó Cami sin entusiasmo tirándole un panecillo a la cara, que el muchacho atrapó al vuelo- Tienes bien los reflejos- dijo sonriendo
El chico asintió y siguió desayunando. Cami empezó a ponerse nerviosa. Le veía decaído. Su boca se adelantó a su cerebro en ese momento
- Benja- el chico levantó la vista- Tengo que decirte algo
Cap. 48 - EL FINAL DEL PRINCIPIO-
Benja se quedó observándola, esperando oír las palabras que se negaban a salir de la boca de su novia, que se mordía nerviosamente el labio inferior. Se lo iba a decir. Sí. Por fin
- Pues quería decirte... que yo...- empezó a balbuciar, retorciéndose las manos. Benja encaró una ceja- que yo... que te deseo mucha suerte para el partido de mañana- dijo rápidamente mientras bajaba la mirada.
El chico sonrió débilmente, como si se esperara algo así.
- Gracias
Cami le debolvió la sonrisa turbada y se intentó servir un vaso de zumo sin derramarlo, porque le temblara el pulso. Se sentía cobarde y muy estúpida; más aún cuando mirando de reojo a Benja se dio cuenta de que él no estaba mejor. ¿Por qué no podía simplemente decírselo? Siempre se tenía que complicar la vida... ella y su vergüenza... A esas alturas... Cuando había compartido hasta el rincón más pequeño de su ser con él. Benja necesitaba que le dijera que estaba ahí.
- Nos vemos luego Cami.
Esas palabras sacaron a Cami de sus cavilaciones. Benja estaba recogiendo su bolsa de entrenamiento y ni siquiera la miraba... ¿pero a qué aspiraba? Lo estaba haciendo todo mal.
Benja salió del Gran Salón pensando en lo mismo que hacía días que le daba vueltas a la cabeza. Cami. Como siempre. Creía que había conseguido algo... pero en realidad podría decirse que sólo había logrado que se dejara besar. Sonaba duro, pero era así. No podía acariciar sus mejillas sembradas de pecas, ni besarla, ni darle la mano para ir a clase si había alguien delante... y ella nunca le había dicho que sintiera algo por él. Sabía que le quería, sí, pero no se lo había dicho nunca. A veces sentía que la estaba obligando a hacer algo que no quería. Suspiró. La cosa no marchaba bien.
Coco estaba tumbado en la cama, apoyaba la cabeza entre sus manos y observaba ensoñado las cortinas del dosel que pendían por encima de él. Cerró los ojos intentando recuperar todos los instantes de la noche anterior: el olor de Mica, su piel fresca y bañada por la tenue luz de la luna... Un estornudo violento le recordó las consecuencias de la última noche, que había sido tan...
- ¿Estás despierto Maggio?
El moreno gruñó molesto por la intromisión en esos momentos tan placenteros y miró con desgana hacia la puerta.
- Pasa Diego.
El chico sonrió, entró en la habitación y acto seguido se puso a revolver el montón de papeles, papelitos, libros y demás que cubrían su escritorio.
- ¿Buscas algo?- preguntó Coco, que una vez fuera de sus pensamientos íntimos empezaba a aburrirse ahí recluído.
- Hm- afirmó Diego distraído- Algo para Jazmin... ¡Auch! ¿Por qué me has tirado un zapato?- preguntó molesto y frotándose la cabeza en el punto donde había hecho diana su amigo.
Coco se incorporó de la cama con actitud solemne y autoritaria, pero se tuvo que volver a acostar casi de inmediato porque todo le estaba dando vueltas.
- Aparta tus manos de MI prima- amenazó finalmente
- Está bien- suspiró el otro distraído y eligiendo unos libros
- Y tu boca
- Hmm
- Y cualquier parte de tu cuerpo o prolongación de éste. No vale usar guantes.
Diego se giró con cara de sorpresa y a la vez preocupación por el estado mental de su amigo.
- ¿Guantes? Se te está licuando el cerebro. Te tendrás que poner tapones de corcho en las orejas para que no se escape.
El moreno volvió a gruñir.
- No me estás haciendo caso, ¿no?
- Mmmm... ¿a ti que te parece?- contestó su amigo sin mirarle, rascándose la cabeza y eligiendo un conjunto de apuntes que colocó debajo de su brazo.
- Pues que sepas que me opongo firmemente a ello, como única autoridad masculina que ahora mismo tiene alguna responsabilidad e influencia sobre Jazmin.
Diego entornó los ojos a la vez que memorizaba la frase para repetírsela a la misma Jazz: lo de que Coco tenía influencia y responsabilidad sobre ella le haría mucha gracia.
- Fíjate que habíamos pensado poner a nuestro primer hijo Jorge y si resultaba ser niña Jorgelina...- dijo con fingida pena el rubio.
El moreno miró con recelo a Diego, pero ante la mirada de fingida inocencia de éste su rostro se suavizó.
- ¿En serio?... dijo empezando a sonreír como un niño-Bueno, en ese caso me parece bien. Con un nombre tan bonito su hijo será feliz... claro, que yo tengo que ser el padrino... le compraré una pelota para su primer cumpleaños porque seguro que va a ser jugador de futbol, y un uniforme pequeñito de mi equipo, y una cazadora de cuero...- empezó a enumerar Coco.
Diego entornó los ojos por última vez antes de salir de su habitación y dejar a Coco soñando con un mini-él. El sonido de la puerta al cerrarse hizo reaccionar al enfermo.
- ¿Pero ese niño no está en camino, no? Ni hay intentos para que lo esté ¿verdad? ¿O sí? ¿Diego?- preguntó intentando llamar a su amigo- ¡Diego!
En la Sala había reunidos varios alumnos, la mayoría estudiando para los exámenes. Entre estos estaban Lu, Feli, Jaz y Mica, que moqueaba todavía pero se aburría sola en la habitación e intentaba leer sus apuntes idiomas.
En ese momento bajó Diego, que le entregó con una sonrisa los apuntes a Jazmin. Justo cuando le iba a dar las gracias su atención se desvió hacia otro punto de la sala: Coco bajaba a trompicones por las escaleras y avanzó penosamente hasta llegar donde estaban ellos. Apartó de un manotazo a Diego y asió a su prima por los hombros con fuerza.
- Tú tranquila que ya me ocupo yo de todo. Seré como un padre para él
Jazmin apoyó una mano en la frente de su primo.
- Vete a la cama Coco- dijo- deliras
- ¡Estoy hablando en serio!- exclamó emocionado abrazando de repente a su prima- Tú y Diego son muy jóvenes para hacerse cargo de su hijo solos.
Jazmin pestañeó sorprendida y se hizo silencio en la Sala. La rubia miró a Diego, que negó con la cabeza dando a entender que no sabía de donde había sacado eso y luego a su primo.
- Yo no voy a tener un hijo- murmuró Jazmin, todo el mundo la oyó
Coco la volvió a abrazar.
- A mí no me tienes que mentir primita.- le susurró con tono cariñoso- Lo sé todo, me lo ha dicho Diego ahora.
El chico sacudió la cabeza.
- ¿Qué qué?- exclamó- Te juro que yo no le he dicho nada- dijo mirando a Jazmin, que tenía cara de basilisco con hambre.
Coco suspiró.
- ¿Ves? No me lo queríais decir. Un pequeño Maggio está a punto de nacer y no me lo querías decir- negó con la cabeza- ¿para que está la familia?
- Coco, ni Diego ni yo vamos a tener un hijo- repitió Jazmin- A no ser que tú estés embarazado no va a haber más niños Maggio por el momento
El moreno se rascó la cabeza mientras Feli estallaba en carcajadas.
- ¿Puedo ser yo el padrino del niño?- bromeó
- ¡El padrino voy a ser yo y se va a llamar Jorge!- reaccionó de repente
- ¡Nadie va a ser padrino porque no hay niño!- gritó exasperada Jazmin- ¿Diego, quieres dejar de revolcarte por el suelo y ayudarme a arreglar esto?
Diego se tenía que sujetar los costados para no destrozarse los órganos internos con la risa.
- ¿Qué preferís que les regale, el carrito o el cambiador?- preguntó entonces Mica
- ¡Que no hay niño!- volvió a chillar Jazmin.
- Hay unos cambiadores monísimos que tienen bañera portátil- comentó Lu.
Jazmin acabó destrozada de los nervios, cosa que según Feli no debía ser bueno para su embarazo ficticio. Al final, con dosis de paciencia propias de un santo, Diego consiguió convencer a todo el mundo de que Jazmin y él no esperaban un retoño.
- Pues a mí me hacía ilusión- refunfuñó Coco al final- Ahora mismo se ponén a hacerme un sobrinete y no se hable más ¡Qué manera de quitar la ilusión a la gente!
Diego tuvo que sujetar a Jazmin para que no cometiera un homicidio y llevársela a la biblioteca a estudiar.
- Ya veo que los baños de agua fría no tienen mucho efecto en tí, Maggio- comentó antes de marcharse- Normalmente espavilan. Aunque no sé yo si pasarías mucho frío- añadió pícaramente con un guiño, para luego salir de la Sala arrastrando a Jazmin.
Para entonces Mica había virado a un color rosa violacio y empezaba a transpirar vapor de agua mientras Coco refunfuñaba insultando a su amigo. Feli se seguía riendo y Lu tenía cara de perplejidad absoluta.
- Será mejor que vuelvas a la cama- murmuró Mica levantándose y ayudando a su novio- Tienes que descansar.
Una vez hubieron desaparecido hacia el dormitorio de los chicos Lu miró inquisitivamente a Feli.
- Explícamelo.- exigió
- ¿El qué?- preguntó el chico haciéndose el distraído y reanudando la lectura de su libro.
- Lo de los baños de agua fría.
- Los chicos los usamos cuando...- empezó a decir con tono de profesor, mirándola muy serio
- ¡Felipe!- protestó la rubia sonrojándose y desviando la vista- No me refería a eso
- ¿Entonces? Yo si quieres te lo explico- se ofreció risueño
- Ya sé perfectamente para que sirven los baños de agua fría... quería saber sí...
- ¿Lo sabes?- la interrumpió él- ¿Tú te tienes que bañar con agua fría habitualmente?
Lu se volvió a sonrojar y se contrarió aún más.
- ¡No te burles de mí!- se quejó cruzando los brazos
Feli rió y la tomó entre sus brazos pese a su resistencia.
- ¿Sabes que no podrías ser más dulce, aunque te recubrieran de chocolate, princesa?- besó dulcemente su frente y luego pareció caer en la cuenta de algo- ¿Sabes? Lo del chocolate no es mala idea.
La chica le miró disgustada pero luego sonrió.
- Te recuerdo que estás castigado- dijo zafándose graciosamente de él y volviendo a sus libros. Feli bufó disgustado y ella le miró- Donde las dan, las toman, amor.
Cami llegó poco después a la Sala común, con cara larga y pinta de tener ganas de vomitar. Después de preguntar por los demás se excusó diciendo que tenía sueño y se marchó a la cama. Sin cenar.
- No se lo ha dicho a Benja- afirmó Lu. Feli asintió.
Mica llegó poco después dando noticias satisfactorias sobre el estado de salud de Coco, y Feli y Lu le contaron lo de Cami.
- Si no le dice algo pronto y si no supera su miedo escénico la obligo a tomarse Veritaserum- amenazó Mica- ¡Está consiguiendo estresarme más que los exámenes!- se lamentó.
- Lu... ¿tienes un momento?
La aludida, Mica y Feli se giraron para no ver sin cierta sorpresa a Vanesy Rayan delante de ellos. La chica miraba casi suplicante a su ex amiga.
- Para ti no- contestó enseguida Mica- Si quieres...
- Está bien- la cortó Lu poniendo una mano sobre el hombro de Mica- hablaré con ella.- Vanesy parecía preocupada
- Pero...- protestó la chica. Feli negó con la cabeza. Parecía haber venido de buenas, él también lo había notado.
Lu hizo un gesto tranquilizador con la mano y se levantó para seguir a Vanesy a un lugar apartado de la Sala. Ambas se sentaron en el alféizar de una ventana, en silencio. Vanesy miraba obstinadamente hacia el exterior, como si temiera tener que encarar a Lu.
- ¿Y bien?- preguntó suavemente Lu tras unos segundos- ¿Querías algo?
Vanesy suspiró profundamente y por fin miró a la chica.
- No sé por qué cambiaste, Lu. Ni por qué sales con ese chico. Ni por qué parece darte igual todo lo que antes era importante. Ni lo sé ni lo entiendo- dijo la chica pausadamente.
- Si has venido a criticarme Vanesy...
La chica le hizo un gesto con la mano.
- Déjame acabar. No te entiendo. Pero te veo más feliz de lo que te había visto nunca, con ese chico y con tus nuevas... amigas, y aunque no lo creas, me alegro por ti y siento mucho todo lo que ha pasado estos meses.
Lu asintió y sonrió levemente.
- Gracias.
- Lo siento, de verdad- repitió Vanesy volviendo a apartar la mirada y acomodándose el pelo detrás de la oreja- Pero me dolió que cortaras tan de repente con nosotras.
- Fueron ustedes las que me obligaron a elegir. Me hicieron daño- Lu también empezó a mirar por la ventana. El cielo estaba despejado. Si se mantenía así no tendrían problemas en el partido.
Vanesy suspiró pero no dijo nada más. Tras unos instantes se levantó.
- Suerte, en todo- dijo a modo de despedida.
Lu pareció dudar unos instantes.
- ¡Vanesy! Espera un momento- la rubia también se levantó y alcanzó a la chica- voy a ayudar a Cami y a Benja con lo de la ceremonia de graduación. Me gustaría que me ayudaras... si quieres...- ofreció con una sonrisa.
La chica le devolvió la sonrisa aceptando aquel intento de reconciliación.
- Lo pensaré ¿vale?
Lu asintió y se despidió con la mano antes de volver con Mica y Feli.
- ¿Qué quería?- preguntó Mica intrigada mientras la rubia se acomodaba.
- Pedirme perdón- respondió mientras abría uno de sus libros- No es mala chica, Mica- dijo mientras veía la cara de incredulidad de su amiga.
- ¿Y todo lo que te han hecho?
- Da igual- dijo mientras negaba con la cabeza- Soy más feliz que nunca.- sonrió satisfecha
Mica alzó las cejas y volvió a sus apuntes. Feli le pasó un brazo por encima a su novia y la presionó contra él.
El gran Salón era un hervidero la mañana del partido. Un mar de rojo y dorado llenaba la Gran Sala. Por supuesto todos los alumnos defendían sus equipos.
Los jugadores estaban, como era de esperar, muy exaltados: se jugaban la copa de futbol. Si a todo eso se añadía la animadversión atávica que existía entre los dos contrincantes se entendía por qué el clima estaba tan agitado.
Todos los integrantes del equipo del Elite desayunaban juntos mientras hacían el último repaso a su estrategia. Jazmin, Feli, Cami, Lu, Diego, Javi y Mica desayunaban cerca; bueno, de hecho todos desayunaban excepto Cami, que tenía cara de estar a punto de vomitar y mareaba un huevo frito con el tenedor sin apartar la vista de la mesa. Coco burlaba de vez en cuando la vigilancia de Benja y le lanzaba un beso a su novia, que se sonrojaba complacida mientras Jazz se metía los dedos en la boca fingiendo provocarse el vómito. Los demás hablaban animádamente.
Tras unos minutos, Cami se levantó de repente de su asiento provocando el silencio entre sus amigos.
- Cami, no tienes buena cara- comentó Mica. Jazz asintió mientras Diego la miraba preocupado.
- No tengo hambre- murmuró sin mirar a nadie y recogiendo su bufanda.
Jazmin dejó caer la taza de café que tenía en las manos mientras Feli tosía violentamente porque se había atragantado. Los demás pestañearon sorprendidos y Lu intentaba evitar que su novio muriera de asfixia a la vez.
- ¡¿Qué has dicho?- preguntó Jazmin mientras se limpiaba el café- Ahora mismo nos vamos a la enfermería- dijo levantándose rápidamente.
- ¡Que estoy bien! Sólo es que no tengo hambre ¿No puedo no tener hambre?- preguntó ofendida
- No- contestaron los otros seis a la vez, con plena convicción
- A la enfermería- repitió Jazmin
- ¡Que estoy bien!- repitió enfadada- Me voy al campo a buscar sitio.
Eso provocó una nueva conmoción en la mesa.
- ¡A la enfermería ahora mismo!- exclamó Jazmin tomándola por el brazo- Tú odias el futbol. Estas fatal.
Cami empezó a revolverse intentando librarse de su amiga, que la empujaba hacia la enfermería. Los alumnos miraban la escena con curiosidad
- ¡Jazz!¡Déjame!- pero la rubia no hacía caso- ¡Jazmin!
- Tú te vienes a la enfermería.
Cami la miró enfadada pero luego puso cara de resignación y suspiró.
- Vale
Jazmin pareció satisfecha y la soltó
- Pues vamos... ¡Cami!
La pelirroja había echado a correr como una centella y en ese momento desaparecía por la puerta de entrada. Benja la había visto y sonrió. Le gustaba esa faceta imprevisible de la chica.
Cami siguió corriendo hasta llegar a la entrada del estadio, aún vacío. Se apoyó en la pared para coger aire y luego se recostó. Tras unos instantes en los que pareció pensar rápidamente, entró.
- Este es mi último partido, chicos. Quiero que lo ganemos. Quiero que lo dejen todo ahí fuera
Benja hablaba al resto de miembros del equipo en el vestuario, le escuchaban atentamente.
- Este año la copa tiene que ser nuestra.- prosiguió
- Sabén lo que tienén que hacer ¡Haganlo!- finalizó vitoreado por sus compañeros
- ¡Y rompanles las piernas a los contrarios!- añadió coco provocando de nuevo las risas.
Benja levantó una ceja.
- Eso sólo si el arbitro no mira.
Todos se rieron de nuevo.
- benja- llamó Coco a Benja. Éste le miró. Coco señaló con la cabeza a la entrada del vestuario. Cami estaba allí de pie, muy seria.
- Cami- susurró, ella sonrió débilmente- Tenemos que...
- Jugar- habló por primera vez la pelirroja- Lo sé.
- Entonces...
- Será sólo un momento- suplicó la chica.
Los miembros del equipo miraban la escena con sumo interés. Quien más quien menos, en toda la escuela, conocia la historia de esa pareja.
Benja asintió y fue al encuentro de la pelirroja, que se apartó de la puerta para dejarle salir. Se quedó mirándola fijamente mientras Cami se retorcía los dedos y miraba el suelo nerviosa.
- ¿Pasa algo?- preguntó Benja tras unos minutos de silencio. La pelirroja levantó la vista y empezó a enrojecer violentamente- ¿Te encuentras bien?
- No- dijo luchando contra sus propios nervios, notando como el corazón se preparaba para hacer un sprint y salirsele por la boca- Quiero decir, sí. Me encuentro bien. No estoy enferma. Perfectamente de salud, gracias.
Benja asintió y la siguió mirando expectante, pero Cami volvió a mirar el suelo con sumo interés. Otra vez los malditos nervios y la vergüenza. Habían sido el problema desde el principio, desde el día en que se conocieron. Tragó saliva. Eso no podía seguir así
- Cami...
- ¡Cállate un momento y haz el favor de ponermelo más fácil!- chilló de repente Cami, luego, con una determinación surgida de la nada le tomó de la mano y le arrastró hacia el campo. Benja empezaba a pensar que le pasaba algo grave y se planteó cogerla en volandas y llevársela a la enfermería.
- No estoy loca y no me he fumado nada- dijo Cami leyendole el pensamiento y deteniéndose justo en el centro del terreno
Parecía que nadie se había dado cuenta de que la pareja estaba allí porque el griterío de las gradas seguía inalterable. Cami miró a Benja de nuevo, que seguía con cara de no entender nada.
- ¡Eh!... ¡Eh!...¡EHHHHH!- chilló Cami haciendo bocina con las manos para llamar la atención. Benja empezó a sentirse un poco ridículo allí delante de todos los alumnos y profesores de la escuela. Intentó callar a Cami, pero ella se zafó- ¡Déjame!
La gente pareció irse dando cuenta de que los dos chicos estaban allí.
- ¡Diego! ¡Es Cami!- chilló Jazz desde la grada, había oído enseguida a su amiga.- Está con... ¡Benja!- dijo forzando la vista.
- ¡Así que para eso ha venido antes!- exclamó Mica- No irá a ...¿no?
- Creo que sí- contestó Feli haciendo visera con las manos y mirando a su amiga.
Igual que ellos, poco a poco todo el muindo se dio cuenta de que Cami estaba intentando llamar su atención mientras Benja se cubría la frente con una mano. La pelirroja observó a los alumnos satisfecha y entonces se puso en frente de benja.
- Cami, esto es...
Pero entonces ella asió el cuello de su camiseta y lo atrajo suavemente, haciéndole trastabillar un poco. Presionó su frente contra la del chico y le miró a los ojos.
- Te quiero, Benjamin Rojas- susurró, antes de besar suavemente sus labios
Inmediatamente se oyó un murmullo general de sorpresa mientras algunos alumnos, como Lu, empezaban a vitorear a la pareja. Pero Benja y Cami no se dieron cuenta de eso porque habían dejado de estar allí para perderse el uno en el otro con ese beso. Benja se olvidó del bochorno de segundos antes y estrechó a Cami contra su pecho mientras ella rodeaba su cuello.
- ¿Rojas y Bordonaba ? ¿juntos?- exclamó para sí misma la professora Hilda
- Hilda, me defraudas- bromeó el profesor Dunoff inclinándose para hablar en tono confidente- Todo el Elite lo debe de saber ya
La profesora se ajustó las gafas severamente.
- Tendré que sancionarlos por un comportamiento tan... tan exhibicionista- farfulló.
La mayoría de los alumnos chillaban alborozados y no fueron pocas las exclamaciones de "¡Por fin!" que se dejaron oír, mientras Mica y Lu coreaban el nombre de Cami como si estubieran animando ya a los jugadores.
Benja levantó a Cami unos centímetros por encima del suelo y ella se separó de él para poder ver la cara de su "novio oficial". Sonreía. Ella también sonrió...
- Lamento interrumpir este momento tan cursi, pero tenemos que jugar un partido, Rojas.
Benja se giró contrariado para ver a Coco detrás de él, acompañado por el resto del equipo. Cami se separó de él y le apretó la mano mientras Coco le tendía el balon a su amigo.
- ¿Seguro que tengo que jugar?- bromeó Benja al oído de Cami. Ella se rió.
- Creo que si te escapas lo notarán, sí.
El equipo contrario y el arbitro se dirigían también hacia el centro del terreno. Cami se despidió con la mano y empezó a caminar hacia los vestuarios. Pero entonces alguien le quitó la bufanda del cuello rápidamente. Se giró. Benja estaba corriendo hacia donde le esperaba el arbitro. En el cuello llevaba su bufanda. Eso la hizo sonreír mientras se dirigía a las bases de las gradas.
Cuando llegó a las escaleras suspiró recordando su miedo atroz a las alturas.
- Vamos Cami, es por él- se animó en un susurro.
- ¡Qué conmovedor!- exclamó alguien de repente, acompañando las palabras con unas palmadas burlonas.
- Olvídame Joaquin- contestó ella antes de girarse, había conocido la voz- Si has venido a ridiculizarme...
El chico estalló en una carcajada carente de toda alegria y Cami pudo ver que sus ojos brillaban, sólo eso en la fisonomía de su interlocutor delataba que estaba escondiendo alguna emoción.
- ¿Ridiculizarte? Eso lo has hecho francamente bien sin mi ayuda- contestó- qué tierno ha sido todo, Bordonaba.
- ¿Te ha gustado?- preguntó fingiendo interés
- Sí... siento predilección por las cosas patéticas.
Cami estubo a punto de darle un puñetazo y marcharse de allí sin más. Benja había sonreído y eso valía más que nada. Le había visto más feliz que nunca, más feliz que en casa de sus abuelos. Porque la quería y ahora él sabía que ella lo amaba también. Nada iba a quitarle ese momento en el campo de futbol, y mucho menos las burlas del que creía era su amigo.. Pero decidió marcharse simplemente, Joaquin ya había recibido demasiados golpes y no podía eludir eso. Empezó a subir los peldaños de la escalera sin contestar al chico.
- ¿Y qué?- preguntó Joaquin sin darse por vencido- ¿Ya ha conseguido Rojas lo que quería de ti? ¿Le ha gustado conocer tu cama?
Eso fue demasiado para Cami.
- ¿Te hubiera gustado conocerla a ti?- preguntó destilando rabia con cada palabra.
Esa respuesta había brotado sola, no había pasado por su cerebro, y pareció hacer diana: el semblante del chico pasó a ser rígido y perdió la sonrisa sardónica. Entonces Cami supo el porqué de ese rostro, de las peleas, de los desplantes y de los malos modos cuando se trataba de Benja y de ella. Lo entendió todo. Benja tenía razón, una vez más.- Joaquin...
- Déjame en paz, Bordonaba- susurró peligrosamente, luego se dio la vuelta
- Joaquin... si no nos volvemos a ver...- empezó vacilante la pelirroja
- Si Rojas sigue en tu vida ten seguro que no nos veremos- volvió a murmurar. Se dió la vuelta, esta vez con un asomo de sonrisa triste en los labios- Ha sido un placer conocerte, pero me gustabas más cuando no eras tan estúpida como para dejarte engañar.
- Quiero a Benja- sentenció severamente Cami, parándole los pies.
Joaquin se encogió de hombros y volvió a girarse. Abatido. Vencido de nuevo por Rojas. Por su culpa era blanco de burlas y bromas en sus primeros años en el Elite, él había contribuido a crearle mala fama y él se había atrevido a quitarle a la única chica que le había conocido de verdad. Nunca había pensado que se pudiera odiar tanto a alguien. Se giró de nuevo para decirle unas últimas palabras a Cami, pero la chica ya había desaparecido. Sin embargo, había algo donde ella había estado parada. Se acercó para recogerlo. Un cordel con una pluma a modo de colgante yacía en el suelo; tenía que ser de Cami. O lo había dejado a propósito o se le había caído. Cualquiera que fuera el caso no se lo iba a devolver.
Ese día se prohibió el estudio en todo el Elite para celebrar su victoria en el torneo de futbol. La fantástica copa plateada estaba en el centro de la Sala Común para que todos los alumnos le pudieran rendir su debido homenaje. Por supuesto, esa noche se celebraría la fiesta clandestina más espectacular de todo el año.
La victoria del equipo fue la guinda para la felicidad de Benja, que sentía que tenía 80 kilos de felicidad en un cuerpo de sólo 70 kilos. Desde que había salido de la cancha se había solapado a Cami y no la había soltado en todo el día temiendo que se escapara. Y le daba besos y abrazos constantemente para comprobar que la pelirroja no le reuhía. Se contuvo un poco cuando casi la mata a la hora de comer, cuando le dió un achuchón que hizo que se atragantara con un trozo de patata asada. Cami aguantaba imperturbable porque entendía que se lo había ganado
- ¿Hace falta que marques a Cami con tus babas?- preguntó Jazmin observando uno de los furtivos besos de Benja durante la comida.
- Sí- contestó el- Así todo el mundo se enterará de que es mi novia y ningún idiota más le pedirá ir al baile
Jazmin y Diego entornaron los ojos
- ¿Quieres decir todo el mundo que no estaba en el estadio?- preguntó Lu inocentemente
- Es decir, 0 personas- añadió Mica
Benja puso cara de contrariedad y Cami se echó a reír.
- Dejenle en paz, ¿acaso yo me he quejado?- Benja se ruborizó, complacido
- Pero es que tenemos miedo de que te succione o algo así- dijo Jazmin pinchando un trozo de carne con preocupación- Empiezo a pensar que no lo tenian que haber hecho público.
- Yo también- se añadió Mica
- Un momento... ¿lo sabían?- preguntó Benja sorprendido.
Se oyó un asentimiento general
- Todos nos hemos ido enterando- explicó Feli.
Benja miró a Cami.
- ¿Tú sabías que lo sabían?
La pelirroja se encogió de hombros.
- ¿Y por qué no me lo dijiste?- preguntó con voz de niño enfadado.
Cami barajó posibles respuestas en su cabeza sin encontrar ninguna que fuera a convencer a su novio... La verdad es que no se lo había dicho porque pensaba que eso animaría a Benja a comportarse como estaba haciendo en esos momentos delante de sus amigos y no lo había querido. Pero no quería más peleas y estaba dispuesta a encarar todo lo que había temido de esa relación.
- Porque quería darte la sorpresa de hoy- se le ocurrió al final, aunque en realidad lo del estadio había sido pura improvisación
Eso pareció convencer al chico; cuando éste dejó de mirar vio como Jazmin le guiñaba un ojo cómplice.
- Entonces... ¿vendrás al baile conmigo?- preguntó Benja. Cami asintió.
- Si después de preparar todo nos podemos levantar de la cama, estaré encantada.
- También nos podemos quedar en la cama...- dijo Benja en un susurro, sonriendo pícaramente y haciendo enrojecer a Cami.
- Vale, creo que no quiero oír eso- dijo Jazz con cara de asco y levantándose de la mesa- Nos vemos en la Sala.
Diego se levantó de la mesa
- Te acompaño- se ofreció.
Ambos salieron del Salón y subieron las escaleras del vetíbulo.
- ¿vas a ver al director?- preguntó el chico. Jazmin asintió.- ¿Te ha dicho algo?
- No, pero no me gustó que me dijera que no sabía lo que es esto- la chica se rozó el costado- No puede ser bueno.
- El no tiene por qué saberlo todo, Jazz- intentó tranquilizarla
- Pero el lo sabe todo. Si no me dijo lo que es será porque es algo... serio.
Diego asintió. A fin de cuentas pensaba igual que Jazz. Siguieron en silencio hasta el despacho. Diego llamó suavemente a la puerta y la voz del director, les invitó a entrar.
- Oh, son ustedes... les esperaba- dijo con una sonrisa y señalando dos butacas- Siéntense.
- Director...- empezó Jazmin.
- Tranquila, y ahora escúchame bien querida.-dijo Dunoff afablemente pero con autoridad- escúchenme los dos.
Los días siguientes la escuela entera se sumió en el caos de todos los años: empezaban los finales. Los profesores ya habían acabado sus clases y todos los alumnos se dedicaron a intentar encontrar la forma de estudiar 25 horas diarias. La biblioteca estaba igual de concurrida que el estadio en día de partido y las crisis nerviosas y de histeria parecían una plaga entre los estudiantes. Todos lo llevaban como podían: por ejemplo, Mica y Lu habían empapelado la habitación con sus apuntes; así si se distraían de lo que estaban estudiando rápidamente se ponían a leer otra cosa. Diego, Feli, Jazmin y Javi usaban el método tradicional de hincar los codos. Coco no pareció inmutarse;o preocuparse por los exámenes iba contra su naturaleza, al igual que la de Benja. Éste último, sin embargo, se vio forzado a estudiar intensivamente porque era lo que hacía Cami y no quería despegarse de ella ahora que podía abrazarla cuando le venía en gana. Se sentía bastante idiota, pero eso es el amor ¿no?
Y así pasaron esos últimos días, que parecieron esfumarse en un instante, porque cuando se quisieron dar cuenta ya estaban en el Gran Salón sentados en sus pupitres individuales y llenando mil hojas con lo que el Elite les había aportado en los últimos cinco años.
- Voy a morir, lo sé, voy a morir- murmuraba Mica después de su examen de Quimica, presionando las yemas de sus dedos contra las sienes- Esto es horrible
- Peor que llevar las raíces del pelo sin teñir- la secundó Lu- me está saliendo un eczema por el estrés.
- Ánimo- Feli las rodeó a ambas- Nos quedan sólo tres exámenes
- Sólo- ironizó Mica- Voy a morir.
- Y yo me voy a tener que comprar una base de maquillaje más densa que el puré de patatas que nos hemos comido hoy- protestó Lu- Este eczema me está desfigurando.
Cami compensaba sus nervios y su desgaste con grandes dosis de comida; cuanto más calórica, dulce, empalagosa y potencialmente cancerígena mejor. Diego le hacía compañía mientras Jazz y Benja se repetían interiormente las cualidades de aquellas dos aspiradoras humanas que eran sus parejas.
- ¿Te vas a comer eso?- preguntó Diego durante una de las comidas, obvservando con gula un plato de chuletas que Cami sujetaba con la mano izquierda.
La pelirroja le miró desconfiada y como toda respuesta se puso el plato encima de las rodillas justo antes de que el Chico alargara el brazo para hurtarle unas cuantas.
Jazmin y Benja se miraron y suspiraron: paciencia, pensaron a la vez.
- No te van a sentar bien- murmuró Diego
- Ah... ¿Y a ti sí?- le contestó Cami observando celosamente un plato de patatas fritas que Diego estaba a punto de alcanzar. De un manotazo, se apoderó de él con la mano que tenía libre.
- ¡Devuélvemelo!- chilló el rubio
- ¡Lo he cogido yo antes!- se defendió Cami
- ¡benja1- pidió Diego con voz de niño- ¡Dile que me dé patatas!
- Dale patatas- concedió con voz monótona el pirata.
- Benjis, estoy creciendo, me tengo que alimentar.- dijo Cami poniendo morritos
Benja suspiró mientras Jazmin entornaba los ojos.
- Jazz ¡Díselo tú!- pidió de nuevo Diego mientras Cami le sacaba la lengua.
- ¡Ojalá los exámenes terminen pronto!- murmuró la rubia mientras le quitaba los platos de comida a Cami y Diego, que pusieron cara de enfado- Los dos a estudiar, que al menos están calladitos ¡Ya!
- ¡Jazz!- se quejaron ambos a la vez intentando quitarle los platos.
- ¿Nos queda por repasar el tema 24 de trigonometria?- preguntó casualmente benja.
Diego y Cami se miraron con caras de terror.
- ¡El tema 24!- exclamó la pelirroja.- ¡Penaba que sólo había 23 temas!- Segundos después los dos corrían hacia sus respectivas habitaciones a buscar sus apuntes.
Benja siguió comiendo tranquilamente mientras Jazmin lo miraba con el ceño fruncido
- Eso ha sido muy rastrero...- le riñó la chica
- ¿El qué?- preguntó Benja fingiéndose desorientado mientras se comía las chuletas y las patatas de Cami
- El exámen de trigonometria lo hicimos ayer. Y no hay tema 24
- Ya
- ¿Entonces?
- ¿No te apetece tener una comida tranquila sin sentirte como la madre de tu novio y de tu mejor amiga?
Jazmin ladeó la cabeza pensativa y luego sonrió a Benja
- Tienes razón ¿Me pasas un par de chuletas?
Tras muchas noches en vela, muchos nervios y muchos días sin ver el sol, se acabaron los exámenes de los alumnos de quinto. Hubieran ido bien o mal lo que contaba era que el mal trago estaba superado, y ya no se tenían que preocupar hasta finales de julio por nada que concerniera a los estudios. Muchos de los estudiantes salieron a darse un baño en el lago o a pasear por la escuela, intentando recuperar todo el tiempo de ocio que les habían quitado.
En el césped y frente al lago estaban los cuatro piratas con Feli, al que Lu había echado de mala manera del cuarto de las chicas porque tenía "planes" para las cuatro.
Benja y Coco estaban tirando piedras al agua, contando los saltos que daban sus ranas antes de hundirse. Javier intentaba imitarles pero sus piedras iban directas al fondo. Feli y Diego estaban echados mirando perezosamente el cielo.
- Eh, Coco ¿Qué vas a hacer al final estas vacaciones?- preguntó Diego incorporándo medio cuerpo- ¿Te quedarás en casa de Benja?
El moreno negó con la cabeza mientas se sentaba al lado de su amigo.
- Me traslado al piso de Londres
- ¿Ya has comprado el piso?
- Se encargó mi mama. Es un piso bastante grande, cerca de la uni. Sólo queda amueblarlo, pero no tardaremos nada, con los muebles que me quedé de la casa y algo más bastará.
- ¿Tardaremos?- preguntó Javier estirándose en la hierba- ¿Tú y quién?
- Él y Mica, obviamente- contestó Benja uniéndose a la conversación- ¿no?
Coco asintió feliz.
- ¿Pero no están yendo un poco rápido?- dijo Feli tímidamente, Diego asintió.
- Sólo viene a a pasar el verano- contestó Coco- Va a trabajar en la heladería del señor Florean.
- Como Cami entonces- se añadió Benja
- Y como Lu- dijo Feli- Jazz le ha cedido su puesto. Creo que se va a Francia con la familia de su madre- miró disimuladamente a Diego, que asintió.
- La señora Beccar nos ha encontrado trabajo de verano en un campamento para niños- explicó Diego.
Coco puso mala cara.
- Te vas con mi prima de vacaciones... mal amigo
- Es mi novia Coco- explicó el rubio con voz cansada.
El moreno iba a protestar, pero Benja se anticipó.
- ¿Así que no te vamos a ver en todo el verano?
- Me veran en septiembre, en el Ministerio. Además en avion llegán a París en menos de una hora.
- Yo también voy a trabajar, así que no sé que tal iré de tiempo...- murmuró Coco
Todos menos Feli miraron asombrados.
- ¿Tú?¿Trabajar? ¡Anda ya!- exclamó Javi ganándose una colleja
- ¡Pues sí, joder! Feli me ha dicho esta mañana que si quiero trabajar con él en el Centro de Cuidados a animales abandonados- dijo señalando con la cabeza al aludido- Estará bien. Así a lo mejor me decido entre medico o vet
Benja suspiró.
- Menuda mierda de verano me espera...- susurró- sin planes, sin amigos, sin Cami, sin futbol...
Alguien más se unió a ellos de repente, aterrizando en el medio del círculo que habían formado.
- ¡Cami!- exclamó Benja reconociendo a la intrusa y ayudándola a levantarse- ¿Qué pasa?
- Estoy huyendo...- dijo entre jadeos- De Lu y de sus modelos de anuario, de guirnaldas,... de cintas, de la elección de la música... y de la preparación del discurso.- Se dejó caer boca arriba en el césped.- Necesito un descanso... ¿No tienen algo para comer?
Todos se miraron extrañados y negaron con la cabeza.
- ¿Pues entonces que hacén aquí?- se incorporó- ¿se están contando secretitos y esas cosas de chicos?- pregunto mofándose.
- Estábamos hablando de nuestros planes de futuro- contestó pomposamente Coco.
Cami alzó una ceja.
- Creo que prefiero volver con Lu... ¿Lo de volverse gili después de los exámenes es una plaga?- preguntó convencida.
- Sólo comentábamos lo que vamos a hacer en verano- explicó Diego risueño.
- Y yo soy el único que no va a hacer nada- Benja puso cara de fastidio- Tendré que ir a pescar kappas con mis abuelos a Japón.
- ¿Japón?- preguntó Coco- ¿Qué se les ha perdido a tus abuelos en Japón?
Benja se encogió de hombros.
- Juan me envió una tarjeta para darme ánimo en los exámenes- dijo Cami pensativa- Creo que van a visitar a un amigo de tu abuelo.
- ¿Mi abuelo te escribió una tarjeta?
- Y a Coco, Diego y Jazmin... ¿A ti no?
Benja se rascó la cabeza.
- ¡Estoy harto de ser el último en enterarme de todo!- se quejó mientras los demás se reían.
Cami le tendió una mano para que se levantara.
- Anda ven, que tenemos mucho que hacer y si me quedo sola con Lu creo que me provocará un infarto. Como me vuelva a preguntar si prefiero el rojo inglés o el bermellón hago que se trague la paleta de pinturas.
Benja la siguió a desgana. Ella le pellizcó la mejilla y pasó un brazo por su cintura. Rápidamente él la atrajo hacia sí por los hombros y la besó mientras caminaban hacia el colegio.
- ¡Quién lo iba a pensar...!- murmuró Diego más para sí que para los demás mientras observaba la escena
- Nadie- contestó Feli- Pero no me puedo imaginar un año mejor.
Coco se rió.
- Bueno, ha habido de todo... muchos baches... algunas peleas... mandíbulas rotas...
- Y muchas cosas buenas- concedió Diego- Hemos cambiado mucho.
- Y sabemos bailar y cantar- añadió Feli - Bueno, Coco sólo bailar.
Lu estuvo ocupadísima toda la semana, cosa que la entusiasmó muchísimo. Organizar, ordenar y decidir eran sus puntos fuertes y estaba disfrutando como una enana. Pese a que eran Cami y Benja lo que debían organizar todo, se limitaban a acatar todos y cada uno de los "consejos" que les daba Lu.
La víspera de la ceremonia, el Gran Salón concentraba toda la actividad de la escuela. Los chicos estaban ayudando a montar el escenario de los músicos, limpiaban los estandartes de las casas y traían todo lo que era necesario para adornar el Gran Salón. Cami ensayaba su discurso mientras Jazmin y Mica escribían los pies de página de los anuarios. Lu supervisaba todo ayudada por Vanesy, que al final se había decidido a echar una mano.
- No pienso poner que mi primo es el bombón relleno de caramelo más rico de la escuela- dijo Jazmin apartando el anuario de las manos de su amiga.
- ¡Oh vamos! ¡Y te dejo poner que Benja tiene el mejor culo del Elite!
- ¡No!- exclamó Cami saliendo súbitamente de su concentración- ¡Ni se les ocurra!
- ¡Ha sido Mica, que es una pervertida!- se defendió Jazmin.
- ¿Ya la están liando?- Diego se había acercado hasta ellas y besó brevemente a Jazmin, después miró el libro que sujetaba la chica- ¿Quién a puesto eso de que "No vas a aprobar ni un final pero vas a ser la mejor cantante del mundo Mundial y que esperas que todos compren tu disco", eh, Mica?- preguntó leyendo el pie de la foto de la morena
- Yo- contestó risueña Mica- Me estoy haciendo publicidad
- Sí, de un disco que no existe. Y no se te ocurra poner que tu novio es el que está más buenorro de toda la escuela- refunfuñó Jazmin- Además, seguro que algun examen habrás aprobado.
- Sí, por ejemplo el de historia, puse que Avalon era un grupo de heavy... Y lo que tienes es envidia, bonita- dijo con voz cantarina, Jazz entornó los ojos ante el comentario.
- Lo tuyo nunca ha sido la Historia- la consoló Cami con una sonrisa.- Lo demás te habrá ido mejor
Mica le devolvió la sonrisa.
- Con tal de que ustedes saquén buenas notas a mi me da igual. Así me mantienen en un futuro. Lu y yo tenemos asumido que lo nuestro no son los "estudios", no nos vamos a frustrar si no aprovamos ni educacion fisica.
- Yo espero aprovar educacion fisica- Lu llegó en ese momento-
- porque que Dunoff no contrata a un coordinador de festejos y dejaa de castigarnos sin motivo para que lo organicemos todo- protestó Cami- Como no le da la gana de hacerlo él, nos tenemos que comer el pestiño nosotros, vaya vago... ¿Por qué están tosiendo todos y haciendo señas?- preguntó preocupada después de su monólogo- Oh no...
La pelirroja se giró lentamente temiéndose encontrar lo que encontró.
- ¡director Dunoff!
- Cami, me alegra de que te emociones tanto al verme- dijo el hombre sonriendo ante la exclamación de la chica- Hola a todos.
Los demás respondieron al saludo conteniéndose la risa mientras Cami se concentraba en enseñar hasta las muelas en una fingida sonrisa.
- Profesor... lo que ha oído hace un momento... Estaba hablando bajo los efectos de un Imperius que me ha hecho un chico que acaba de salir corriendo... Voy a ir a buscarle para castigarle debidamente-dijio la pelirroja escabulléndose de allí rápidamente.
Dunnof la miró hasta que salió por la puerta del Salón.
- Con lo que corre esta chica habría tenido futuro en el atletismo- murmuró- ¿Un caramelito, chicos?- ofreció tendiéndoles una bolsa llena de bolitas de colorines, todos declinaron la invitación- La señorita Bordonaba tiene razón; el año que viene me voy a tener que encargar de organizar todos estos saraos... A lo mejor los hago repetir a todos para no hacerlo...- comentó riéndose jovialmente.
Los demás se miraron entre sí sin la más mínima pinta de ir a reírse. Dunnof era conocido precisamente por sus ideas "brillantes", así que cuando el director se despidió de ellos aún riéndose todos se quedaron un pelín preocupados.
- ¡Auch! ¿Estás peinándome o haciendo surcos para plantar patatas?
- ¡Te quieres estar quieta!
Lu, vestida con un vestido de gala plateado y perfectamente arreglada lidiaba con la melena de Cami, intentando peinarla en un recogido. Faltaba poco para el inicio de la ceremonia de Graduación y la pelirroja no había podido disuadir a la ex- NTCPSP de sus intentos de arreglarla.
- ¡No entiendo porque no puedo llevar una coleta!- protestó- ¡Yo no me hago tanto daño cuando me recojo el pelo para entrenar!
- ¡Porque te lo pones de cualquier manera!- replicó la rubia- ¡Y deja de quejarte!
- ¡Me haces daño!- chilló la pelirroja
- ¡Qué gusto oír vuestras vocecillas angelicales desde antes de entrar a la Sala Común!- exclamó sarcásticamente Jazmin mientras entraba a la habitación- Pensaba que estaban haciendo Kick boxing o algo así.
Cami resopló y puso mala cara mientras Lu seguía retorciendo mechones.
- Me estás incrustando las horquillas en la cabeza- murmuró.
- ¿Qué tal?- Mica salió del baño con un vestido rojo muy vaporoso y el pelo rizado. Dio una vuelta sobre sí misma- ¿Estoy bien?
- ¿Tú crees que tu madre te dejaría salir así?- preguntó Cami alzando una ceja.
Mica entornó los ojos.
- Ni caso. Estás genial- dijo Lu- ¿Tú no te vistes?- preguntó mirando a Jazmin, que llevaba puesto el uniforme.
- Ahora voy- se dirigió al armario y sacó un Vestido azul petroleo- No tardo nada- después se encerró en el baño.
LU suspiró satisfecha.
- ¡Creo que por fin ya está!- se apartó de cami para observar su obra con detalle- y ahora vístete que te voy a pintar.
- Cómprate una Barbie- murmuró la chica lanzando miradas furibundas a su amiga mientras la obedecía a desgana- Y la pintas, la peinas y cometes los atentados que te dé la gana contra ella.
- En el fondo te gusta- contestó Lu sonriendo.
- Sí, tanto como que me arranquen la piel a tiras- volvió a murmurar mientras se vestía con el vestido que le había regalado su madre, color crema.
El Gran Salón estaba resplandeciente, iluminado con más velas que habitualmente y engalanado para la fiesta. Las cuatro mesas largas estaban llenas de alumnos que habían cambiado sus uniformes por alegres vestidos de gala. Aunque los de quinto eran los que se graduaban, todos los alumnos desde cuarto estaban invitados al baile. Los profesores ocupaban sus lugares en la mesa presidencial y Cami y Benja estaban sentados uno a cada lado del director para entregar los anuarios a sus compañeros.
Pero primero Cami tenía que dar su discurso. Estaba tan nerviosa que parecía una figura de gelatina y se sentía muda. Benja no dejaba de mirarla y de vez en cuando le dedicaba una sonrisa triunfante: él no tenía que pasar por eso.
- Capullo- dijo sin voz, para que Benja le leyera los labios. Los alumnos aún no se habían callado.
- Ja, ja, ja- contestó él del mismo modo.
Cami se pasó uno de sus dedos por el cuello con gesto amenazante y Benja fingió esconderse detrás de la servilleta.
- Chicos,- Dunoff llamó su atención- ¿No pueden dejar eso para cuando no estén todos los alumnos mirando? Me preocupa que tanta cursilería afecte a su desarrollo emocional.
Ambos miraron al frente para comprobar que, en efecto, todo el mundo estaba pendiente de ellos. Los nervios y la vergüenza volvieron a apoderarse de su cuerpo
- Vamos Cami, creo que te toca- murmuró el director
Cami se levantó aún temblando e hizo el intento de sonreír. Notaba cientos de pares de ojos encima de ella y sintió el impulso irresistible de esconderse debajo de la mesa. No podía concentrarse con tanta gente pendiente de sus palabras. Lo de bailar había sido diferente porque estaba acompañada; además, cuando bailaba podía hacer como que no había nadie... Pero estar allí de pie... Iba a hacer el ridículo. Sobretodo si se quedaba en posición poste de telefonos como estaba haciendo.
- Hola- dijo sin pensarlo, luego se dio cuenta de qué estúpido había sido decir eso- quiero decir... Buenas noches a todos- algunos sonrieron ante el desliz. - La verdad es que no sé por donde empezar, porque me había aprendido muy bien el discurso, pero estoy tan nerviosa que se me ha olvidado- muchos más sonrieron ante tal ocurrencia y Benja tuvo que disimular su risa mientras Dunoff miraba con curiosidad- Lo mío no es hablar en público, lo siento. La verdad es que nunca me han gustado mucho este tipo de cosas, seguramente pocos me conocían antes de este año, tengo fobia a las multitudes, aunque este año he aprendido a superarla un poco. Precisamente aprender..., eso es lo que ha sido para mí el Elite, si quieren mi opinión. Y no sólo aprender lo que hay en los libros, sino aprender lo que es la amistad, aprender a querer a las personas, aprender a salir del cascarón y arriesgarme... Y es que el Elite no es sólo un colegio, son cinco años de nuestras vidas. Todos tomaremos caminos diferentes a partir de ahora, pero algo nos une, algo tan profundo como es haber compartido el mismo techo durante tanto tiempo. Por eso da igual cual sea nuestro curso o nuestra familia, todos somos Elite. A mí no se me olvidará nunca.- dibujó una pequeña sonrisa en su rostro y bajó la mirada avergonzada. Todo eso le había salido de un tirón, pero creía que era mucho mejor que el discurso original.
El salón prorrumpió en aplausos y alguna que otra exclamación mientras Cami saludaba tímidamente. El director también aplaudía con entusiasmo a su lado. Benja se levantó de la mesa y todo y la pelirroja puso cara de enfado por la vergüenza que le estaba haciendo pasar, pero sonrió enseguida.
Luego Dunnof fue llamando a los alumnos, que saludaban a los profesores y recibían de las manos de Cami y Benja los anuarios. Lu subió al escenario casi llorando, al contrario que Jazmin y Coco, que con su natural porte-Maggio dieron la sensación de hacer eso todos los días. Cuando fue el turno de Joaquin Cami se anticipó a darle el libro, quería evitar a toda costa la proximidad ente Benja y el, pues no podía salir nada bueno de allí. Joaquin ni la miró a los ojos.
Después de cenar retiraron las mesas, dejando espacio libre suficiente para el grupo que iba a tocar y para que todos pudieran bailar cómodamente.
- Estás guapísima- le dijo Feli a Mica mientras bailaban.
- Tú tambien- sonrió ella- Voy a echar de menos tus cumplidos el año que viene... ya verás.
- Nos veremos en Londres, mujer.
- No será lo mismo- Mica suspiró con nostalgia- Te voy a echar taaaaaanto de menos...
Feli sonrió pero no dijo nada, él también se estaba poniendo algo triste.
- ¡Eh Mica, nena!
Coco se acercó hasta su novia.
- ¿Qué quieres? ¡Y no me llames nena si quieres que te conteste!
- No te enfades- dijo acariciándole la mejilla... ¿Te importa?- preguntó a Feli, que negó inmediatamente con la cabeza- Vamos al escenario, que he convencido al batería para que te deje cantar.
- ¿¡Qué!- preguntó la morena tras unos instantes, cuando ya estaba casi encima del escenario- ¡Coco!
La pareja se quedó al pie del escenario discutiendo, mientras Feli volvía a la mesa para bailar con Lu, pero la rubia no estaba allí.
- Está bailando con Benja- le informó Jazmin; Cami y Diego estaban allí también. Javi estaba bailando con Vanesy.
- Entonces... ¿Me concede este baile, señorita?- dijo tendiéndole una mano a Cami, que ella aceptó pomposamente.
Diego y Jazmin se quedaron en el banco, Jazz no tenía cara de estar para muchas fiestas.
- ¿Nos escapamos?- le murmuró Diego al oído. Ella asintió agradecida.
Salieron del Gran Salón, Diego guiando sus pasos, y dieron la vuelta al colegio. Al final llegaron a los invernaderos que usaban en las clases de botánica. El rubio abrió la puerta del primero de ellos, donde se guardaban plantas y semillas.
- ¿Estás seguro de que prefieres estar aquí que en el desvan? Estará vacío y... ¡OHHH!
Diego encendio unas cuantas velas en el interior del invernadero. En el centro, donde solían estar todas las mesas, sólo quedaba una cubierta con un mantel blanco. Encima estaba el equipo de Cami, además de dos copas y una botella de champán metida en una cubitera.
- Quería cumplir uno de mis sueños románticos- susurró Diego rodeándola por la cintura y besándola en el cuello- Y quería que te olvidaras de eso por una noche... ¿Se lo has dicho a Cami?
Jazmin suspiró y negó con la cabeza.
- Se lo diré cuando estemos en Londres. No quiero preocuparla antes de tiempo.
Diego asintio y le acarició un costado con la punta de los dedos mientras recorría con la lengua la fina piel de su cuello, Jazmin notó entonces que cerca de la mesa había también un bulto extraño.
- ¿Y esos cojines? ¿Para qué son?- preguntó con fingida inocencia.
- Mis sueños románticos tienen muchas facetas, preciosa... Y ahora ¿Bailas?
Mica al final había accedido a subir al escenario, acompañada por Benja, pero el chico bajó enseguida y dejó a una emocionada Mica dejándose las cuerdas vocales arriba. Coco vigilaba desde abajo que nadie se pasara con su chica, porque muchos de los alumnos miraban fíjamente el pronunciado escote del vestido de la morena con intenciones obscenas, o eso se imaginaba él.
Cami, mientras, vitoreaba a su amiga con Feli y Lu. Enseguida se les unió Benja. Mica bajó del escenario poco después y con Coco se acercó a los demás.
Cuando ya no quedaba casi nadie, Feli y Lu se marcharon a la cama.
- Pero cada uno a la suya, ¿eh?- bromeó Mica
Lu le sacó la lengua.
- ¿Acaso me meto yo con tus baños de agua fría?- dijo sonriendo, Feli al final se lo había contado para que le levantara el castigo. Mica se puso a conjunto con su vestido
Salieron de la mano y fueron hasta el desvan en silencio, disfrutando de la noche.
- Ha sido una noche preciosa, muy diferente a lo que estaba acostumbrada- comentó lu cuando entraron en la Sala. Se sentaron en un sofá, Lu se apoyó sobre el chico.
- Ha sido una buena despedida- asintió Feli- Un poco triste, eso sí.
Ella le apretó la mano.
- El imperturbable Felipe Aguirre triste- murmuró Lu- No eres perfecto... bostezó-mejor
- ¿Por qué mejor?- preguntó el chico con curiosidad, apartando unos mechones rubios del rostro de su chica
- Porque yo no lo soy- contestó acurrucándose, con voz adormilada
- Yo te quiero así, mi princesa- le susurró el chico cerca
Lu se sonrojó, aunque a la luz de la luna no era muy visible.
- Yo también te quiero.
- Nos dicen que se quedan a ver la puesta de sol con nosotros y mira... ¡dormidos!
Cami y Benja estaban sentados en el alféizar de uno de los ventanales del colegio. Coco y Mica estaban abrazados y recostados contra la pared. Se habían escapado una vez acabada la fiesta para no dormir en toda la noche, pero el sueño había podido con la pareja.
Benja miró a su amigo, así de tierno con una chica y pensó en lo que había dicho Diego. Ellos habían cambiado. Y Cami, que estaba despeinada, con el maquillaje corrido y el vestido arrugado, más guapa que nunca, también había cambiado. Hacía nueve meses ni la conocía, y ahora sentía que no podría estar sin ella. Tomó una de sus manos.
Cami le miró y sonrió, ella pensaba lo mismo. Recostó la cabeza en su hombro después de besarlo dulcemente en los labios.
- Te quiero.- dijo él quedamente, mientras los primeros rayos de sol daban pinzeladas rosadas en el cielo. El lago brillaba con las primeras luces. La brisa matutina les hizo juntarse más aún el uno al otro. cami suspiró y besó el cuello del chico
- Supongo que este es el final de nuestra historia, entonces- dijo Cami unos instantes después- y vivieron felices...
- ¿Final?- la cortó Benja acariciando suavemente su mejilla y mirándola a los ojos- Esto sólo es el final del principio.- se inclinó para besarla en aquel marco idílico del primer amanecer compartido.- Mi ángel...
Y en esa mañana de junio, fresca y sin preocupaciones, el pirata no se podía imaginar cuanta razón tenía.
FIN
|