Amanecía otro día más. Pero a diferencia del anterior este era el día señalado para la misión. Una rápida ducha, un humeante y amargo café le terminaron de desperezar.
Como si de un cirujano se tratase, sus frías manos comenzaron a preparar el equipo. De un armario con puerta gris extrajo un tubo negro. Una mochila del mismo color contenía el resto del equipo, con movimientos impasibles se ajustó fuertemente un cinturón en cuyo reverso se ocultaban una serie de bolsillos con todas las herramientas necesarias para su trabajo. Por último y como quien culmina el más de los sagrados rituales miró atentamente su machete de supervivencia, una larga y acerada hoja, afilada como la mejor de las espadas samurai culminaban en una afilada, inquietante y amenazadora punta.
El garaje estaba en penumbras, al accionar el interruptor de la luz, el parpadeo de los tubos fluorescentes con sus vaivenes estroboscópicos lanzaban destellos sobre aquel hummer de color negro, unas anchas ruedas, parachoques de acero reforzado, cristales tintados de negro.... accionó la cerradura y se introdujo en él. El motor comenzó poderosamente a rugir. Un fuerte acelerón acompasado con un estruendoso chirriar de gomas le sacaron del garaje. Rápidamente cruzaba la ciudad. Sus manos hacían fuerza sobre el volante al tiempo que del equipo se música del auto salían las notas de las walkirias de wagner.
El hummer entró derrapando en el aparcamiento del hotel, un rápido giro del volante junto con un frenazo arrancaron humo negro de los neumáticos al mismo tiempo que el parachoques de acero golpeaba fuertemente un Focus de color azul allí estacionado, impasiblemente y de reojo examinó los desperfectos. Un rápido giro de la mano accionó la marcha atrás, frenazo en seco, fuerte acelerón y otro crash contra el Focus azul. Aquel coche indudablemente pertenecía a uno de sus objetivos.
Con un fuerte taconear procedente de sus botas entró al hotel. El recepcionista al verlo se apresuró a salir de detrás del mostrador. Con una rápida carrera y el tintinear de un manojo de llaves se situó delante de él como abriéndole paso. Atravesaron un largo pasillo si mediar tan sólo una palabra. Al final les esperaba una gran puerta de doble hoja. Varios hombres se agolpaban ante la puerta con gestos nerviosos. El juez aceleró aún más su paso y de un fuerte empujón proyectó a dos de ellos contra la pared. Uno de ellos con la nariz ensangrentada a consecuencia de la rotura producida al chocar contra la pared le miró con cara de pánico. El juez ni siquiera le devolvió la mirada, su rostro de hielo tan sólo miraba al frente.
El recepcionista abrió la puerta y el juez con lento caminar entró dentro. Tras de sí la puerta volvió a cerrarse. Ahora estaba sólo en aquel salón dispuesto a hacer su trabajo.
El salón estaba compuesto por dos decenas de largas mesas donde descansaban multitud de maquetas de aviones, la luz procedía del techo y ni tan siquiera había una pequeña ventana, por lo que estaba totalmente ajeno de moradas que pudieran distraerle de su cometido.
Se dirigió hacia la primera mesa, allí y como si de un oasis en el desierto se tratara, la primera mirada fue para el famoso airtetas del que había tenido conocimiento gracias a cierto foro de internet. Impasible sacó su libreta de evaluación y por primera vez se escuchó la voz gutural del Juez
-Por fin nos vemos las caras obsceno modelo bramó al tiempo que su frase se iba repitiendo de forma decreciente a consecuencia del eco-. Estas vez no te¬ vas no hay quien te libre-. Con fuerza marcó una cruz negra sobre un casillero de la libreta que sostenía sobre su mano. No contento con ello se echó mano a uno de sus bolsillos secretos del cinturón y sacó un rotulador de muy ancha punta. Con fuerza pintó de forma vehemente una serie de borrones sobre el desnudo cuerpo de la chica pintada sobre el morro de aquel avión.
Su siguiente mirada fue directa hacia un 202 folgore de un tal señor Morant, ni se imaginaba las veces que había deseado enfrentarse con aquella maqueta. Empezó a estudiarla fríamente, husmeando el más mínimo recoveco en busca de alguna tara. Por más que miraba no conseguía encontrar defecto alguno. De repente una sus manos agarraron el misterioso tubo negro que llevaba consigo y de su interior extrajo un colorímetro electrónico. Marcó algunos datos sobre su teclado y acercó el objetivo sobre el Macchi. Unos segundos después la pantalla del aparato mostraba su resultado.
- ¡¡Lo sabía!! el color está dos puntos fuera de tono.......¡¡¡Eliminado!!!!-. Exclamó entre una mezcla de furia y alegría contenida.
La siguiente evaluación iba destinada hacia un TA-154 de un señor de Alcalá de Guadaira,
- A este me lo cargo tambien- Dijo al tiempo que de su mochila negra extraía un calibre láser y un ordenador portátil. Introdujo unos datos con el teclado al mismo tiempo que iba tomando medidas con el calibre.
- ¿Con que dos milímetros corto de ala y un desplazamiento en el tren de terrizaje de 05 grados? mmmmmm error de libro.......¡¡¡¡¡Eliminado!!!!
Poco a poco al rostro del juez iba transformándose de forma diabólica al tiempo que su boca se apretaba fuertemente, parecía estar en el más profundo de los éxtasis.
-Ajá!!!!! un avión del señor Flanker, con el empeño que pone en montar sus modelos, veamos que tan anda este de ejecución-. Haciendo palanca con sus dedos pulgar e índice golpeó fuertemente uno de los trenes de aterrizaje y la cúpula de la carlinga. - ¡¡¡Vaya!!! este tiene algunas piezas partidas y así no se presenta modelo alguno..... ¡¡¡¡¡Eliminado!!!!!
En una larga mesa se apreciaban una serie de modelos Argentinos venidos de ultramar y colaboración de los chico de la Revel Craft. Un rápido vistazo y calculó el número de modelos que allí había. Por fín iba a dar riendas sueltas a sus deseos. Agarró el hacha del compartimento anti incendios del salón y con gesto equizofrénico comenzó a golpear todas las maquetas....... Los trozos de plástico destrozado volaban a su alrededor mientras la más satánica de sus risas emergían de su garganta acrecentada por el retumbar del hacha.
- Que mala suerte- se dijo entre jadeos. se ve que últimamente el servicio de correos anda algo mal....... la cara que van a poner Robe y Alfredo cuando mañana vean este diorama que les acabo de obsequiar, podrán llamarlo Malvinas Kaos.
Por fin dio por terminada la evaluación y abrió la puerta del salón para salir. Tras de sí y con un fuerte portazo la cerró al mismo tiempo que aceleraba el paso. Uno de los concursantes que allí esperaba equivocadamente se dirigió hacia él mientras le preguntaba
-Perdón Sr. Juez.... ¿qué tal ha ido la evaluación?
Con la velocidad de un rayo la mano del Juez fue directamente hacia su espalda y con un estudiado movimiento sacó el machete que de forma automática fue a hundirse directamente en el abdomen del concursante al tiempo que de la herida manaban borbotones de sangre mezclados con vísceras. Los ojos aterrorizados del concursante se clavaron en los del juez. Este que estaba sosteniendo a la víctima con la hoja del cuchillo mientras le aplicaba pequeños movimientos circulares le dijo en voz baja.
-No quiero ni siquiera que me hables-. le susurró mientras extraía la hoja del machete al tiempo que aquella masa humana se desplomaba en el suelo.
Tranquilamente limpió la hoja sobre la ropa de aquel desgraciado.... y con un lento caminar se dirigió al exterior al tiempo que las personas allí congregadas hacían el vacío a su paso.
FIN
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